Autora Original: BlackStar42Roses

Título Original: The House of Many Whims

Traductora: Eli and Onee-chan (Onee-chan en realidad)

La Casa de las Extravagancias Capítulo 7

YO: Bueno, tras una temporadita sin actualizar, he vuelto. Siento este retraso, mi vida dependía de mis notas y, cuando dejé de correr peligro tuve que empezar a entrenar para la temporada de partidos. Luego me fui de acampada (jamás, repito, jamás se les ocurra irse de acampada en diciembre a las montañas TT^TT). Y por fin logré sacar tiempo para actualizar.

Gracias por sus reviews y sus ánimos. Espero que sigan leyendo (porque ya estoy empezando a dudar que continúen xD) y que disfruten con la historia tanto como yo lo hago al traducirla. ^^

Y muchísimas gracias a Hikuraiken y a AlexOkami por haberme dicho que el capítulo tenía fallos. Lo releí y vi fallos, pero fue hace tanto que no me acuerdo si los corregí bien o no xD En fin, espero que estén bien, si tal, me lo vuelven a decir y le echo otro vistacillo. ;D

Trataré de sacar el próximo capítulo antes de reyes (6 de enero). Pero no prometo nada porque estoy ocupada y, además, estoy trabajando en una historia propia que quisiera poder subir antes de verano (aunque ya veremos si lo logro xD).

Si en algún momento ven algo raro (tipo: frases sin sentido, palabras en mitad de frase con mayúsculas o en vez de "haciendo" aparece "hacienda", etc..) por favor, díganmelo inmediatamente, indiquen lo que es porfa y gracias.

AUTORA: Esta es una historia realmente confusa. Creo que me tomó cerca de un mes para ordenar todas mis ideas en este concepto antes de empezar a escribirla. Además, su origen proviene de un sueño, que no fue mío, así que estaba flotando un montón al principio. Espero no haber causado mucha confusión, y que algunas de sus preguntas sean aclaradas de alguna forma en este capítulo. Es un poco más largo que los usuales :'D

¡Gracias a todos lo que dejaron comentarios, lo hicieron favorito, y demás! Prometo continuar trabajando muy duro~

Disclaimer: No poseo Katekyo Hitman Reborn. Cualquier similitud en eventos o personajes vivos o muertos son totalmente una coincidencia.

¡Disfruten!


Capítulo 7

Cuando Hibari salió del archivador de su estudio, Tsuna, habiéndose estacionado en su silla se pegó en frente de dicho objeto, abalanzándose de una vez, preguntas saliendo de él. Hibari había parecido momentáneamente sorprendido antes de que aplastara una mano en la boca del moreno, cortando de forma efectiva toda su habladuría sin sentido.

"En el nombre de Dios," escupió, "¿Qué estás tratando de decir?"

"Dije," respondió Tsuna, retorciéndose tras la mano de Hibari, "¡los trabajadores de la Estación! No son humanos, ¿verdad?"

Hibari alzó una ceja. "¿Cómo lo sabes?"

"Alguien vino a arreglar mi piso hoy," Replicó Tsuna. "Enseño la lengua nativa de esos seres en el hospital; tengo fluidez. Cuando accidentalmente intercambiamos unas palabras en ese idioma, me di cuenta de que no era un hombre. Él es de la misma raza que mis pupilos; los que están intentando rehabilitar y enseñar en mi trabajo."

Un fruncimiento creció en la boca del mayor, y extrañamente, Tsuna se dio cuenta de que prefería los labios del hombre sonriendo en vez de hacia abajo. O besándolo, si fuera ese el caso.

Espera. ¿Qué?

"Tienes razón," Dijo Hibari, saliendo del estudio. Tsuna trastabilló para seguirlo, intentando que su cara no se pusiera roja a la memoria del pelinegro dándole las 'gracias' por la cena. "Esos seres no son humanos. Son una raza que es particularmente Buena en las áreas de artesanía y diseño. Sin embargo, los humanos se creían superiores a esta raza por su impresión superficial de que los creadores son una clase baja. Por ello la razón por la que los seres son secuestrados de sus casas cada día, y son forzados a aprender sus costumbres. Tu trabajo es uno de los muchos lugares que tratan de 'corregirlos' y 'cambiarlos', con formas brutales y opresivas, debería añadir."

Tsuna de repente sintió cómo su estómago daba un vuelco. ¿Era eso lo que realmente había estado haciendo? ¿Tomaba parte de algún reinado que hacía lo mejor para imponerse a otra raza porque era considerada inferior?

"N-no lo sabía," susurró Tsuna, anonadado.

Hibari le dio una mirada de pasada. "Por supuesto que no. Fuiste criado para creer en tu propia raza como cualquier otra. Aunque supongo que hay un avance, viendo que ahora sabes lo que están haciendo los de tu tipo. Pero aún eres un herbívoro," añadió como una reflexión, que casi habría hecho sonreír a Tsuna si no se hubiera sentido como un monstruo.

"Y mis compañeros de trabajo…Yamamoto…mataron a sus estudiantes antes…" tartamudeó el moreno.

"¿Lo hicieron?" Preguntó Hibari, asentándose en el salón una vez que bajaron las escaleras. Lambo estaba coloreando en la mesa del café, pasando sus colores por toda la superficie de madera pulida. Hubo un ruido parecido a un golpe del cajón de la esquina una vez más, y el niño se acercó para desbloquearlo, dejando que un extraño vestido con un casco de motocicleta saliera. Él se desvaneció por el pasillo, y Lambo los siguió, al parecer interesado por las ropas del hombre.

Tsuna se derrumbó en el sofá al lado de Hibari, pálido. El azabache parecía moderadamente divertido.

"Te estás tomado esto bastante seriamente. ¿Sientes pena por esos seres?"

"¡Por supuesto que lo hago!" Chilló Tsuna. "¡Están siendo tratados injustamente! ¡Y yo ayudé con todo!"

"Bueno, es su culpa," Hibari se encogió de hombros, sincero. "Si fueran carnívoros, eso no les hubiera ocurrido."

La sangre de Tsuna hirvió a esas palabras. Sin pensarlo, se puso sobre sus pies, su mano en alto, y le pegó un cachetazo a Hibari en la cara con toda la fuerza que podía reunir.

"¿Cómo puedes decir esto? ¿Tienes la sangre congelada o algo, hablando de esto con un aire tan tranquilo? Esos seres están siendo disparados, aprisionados, y maltratados por ser ellos mismos. Por ser diferentes. ¡Y tú estás sentado aquí hablando de una raza que está siendo aplastada como si no fuera la gran cosa! ¡Eres un jodido bastardo insensible!"

Hibari se giró, ojos onyx brillando peligrosamente hacia Tsuna, e inmediatamente, el moreno se arrepintió, dándose cuenta de lo que acababa de hacer un segundo demasiado tarde. Antes de que pudiera gritar o moverse, por ese caso, Hibari agarró a Tsuna y lo lanzó hacia el sofá, clavándolo en la suave colcha, permaneciendo inmóvil a centímetros por encima del aterrorizado hombre.

Sin embargo, sus siguientes palabras fueron completamente inesperadas.

"Por fin, consigo una reacción de ti," Dijo Hibari suavemente, tan cerca que Tsuna casi podía sentir el calor irradiando del Traveler. "Durante mucho tiempo, todo lo que hiciste fue existir. Podía verlo en tus ojos. Día tras día, continuaste con tu vida como si fueras un reloj. Solo rutina. Sin cambios, sin significados. Me estaba preguntando cuando me mostrarías tu lado oscuro, impulsivo. Me has impresionado," Añadió Hibari con una sonrisa de lado, inclinando su cabeza de forma que la marca en su mejilla fuera visible. Tsuna se sonrojó.

"N-no era mi intención pegarte—"

"No, lo hiciste," Corrigió Hibari, moviéndose de forma que también estuviera sobre el sofá, equilibrado sobre él. "Si no tuvieras la intención de hacerlo, no lo habrías hecho. Ese es el tipo de herbívoro que eres. Franco, sencillo, pero con un toque impredecible. También estás reaccionando al mundo a tu alrededor en vez de seguir la corriente."

"¿Cómo te diste cuenta de esas cosas?" Preguntó Tsuna con admiración.

Hibari rodó sus ojos. "Simplemente eres sencillo de leer."

Tsuna hizo un mohín, y una repentina idea le llegó. Era probablemente una de sus decisiones más idiotas, como correr a través del fuego para salvar a Lambo, pero una vez el pensamiento estaba en su cabeza, no podía sacarlo. Endureciendo sus nervios, el moreno levantó su cabeza cuidadosamente del sofá y besó a Hibari levemente en los labios.

El azabache se congeló por una milésima de segundo, viéndose realmente sorprendido. Cejas negras se fruncieron notablemente y el otro miró hacia abajo, a Tsuna, con tanta intensidad que el sonrojo de Tsuna se incrementó.

"¿Por qué hiciste eso?"

"Yo—para darte las gracias. Por salvarme del fuego," Dijo Tsuna suavemente, devolviendo la mirada con gigantescos ojos marrones. Hibari de repente sonrió de lado, interesado.

"Atrevido, ¿no?" susurró él, y antes de que Tsuna pudiera responder, suaves labios descendieron hacia los suyos, besándolo de vuelta. Este duró mucho más que el de la cocina y fue definitivamente uno de los besos menos inocentes que Tsuna había recibido en su vida, pero hizo que su estómago saltara y su corazón palpitara a un ritmo inimaginable en su caja torácica. Hibari chupó el labio inferior del moreno, golpeando su lengua, indicando que quería entrar. Tsuna lo consintió un poco dubitativamente, pero Hibari no le dio una oportunidad para retractarse. El suave y hábil músculo barrió sobre el del moreno, alentándolo a responder. Tsuna jadeó levemente, ojos deslizándose hasta cerrarse al haber Hibari enredado una mano en su puntiagudo pelo y colocó la otra debajo de su barbilla, hacienda que Tsuna inclinara su cabeza hacia atrás todavía más. Su beso se profundizó considerablemente, y Tsuna juraría que podía ver estrellas.

Aquí estaba él, tirado en su sofá con un hombre que primero entró en su casa a través de un archivador, gimiendo a sus ligeros toques e incapaz de alejarse del adictivo sabor de la boca del azabache. Años atrás, Tsuna no soñaría con hacer algo como esto, jamás.

Quizás algo dentro de él ha cambiado.

Un fuerte pellizco a su labio inferior trajo a Tsuna de vuelta de sus pensamientos, y un impaciente Hibari se retiró, lamiéndose sus propios labios en una manera bastante seductiva, haciendo a Tsuna ponerse de un rojo brillante. Pero los ojos del otro hombre eran extrañamente suaves, lo que llevó a Tsuna a pensar que Hibari probablemente no era tan duro como él originalmente había pensado.

"No te distraigas ahora, Tsuna," susurró Hibari, y el moreno decidió que le gustaba cómo el azabache decía su nombre muchísimo. Sus bocas se sellaron juntas de nuevo, brazos envolviendo al otro esta vez. Hibari prácticamente levantó a Tsuna del sofá al atraer al moreno, abrazándolo fieramente. Tsuna lanzó sus brazos por el cuello de Hibari, presionado contra el otro completamente. Estaban ligeramente desviados el uno del otro, pero estaba bien. No había ninguna habladuría de esas como las de 'encajar como una pieza en un rompecabezas' o 'la perfecta combinación'. Ellos eran diferentes, pero al mismo tiempo, podían encontrar apreciación en la personalidad del otro. Quizás eso era lo que hacía la entera situación tan alucinante.

" ¡Papá-Idiota-Tsuna!" Gritó Lambo, irrumpiendo en la sala de estar y estrellándose en el sofá. "¡Quiero un vaso de leche y quiero dormir en tu cama esta noche!"

Tsuna hizo un sonido que sonó mucho a un gato ahogándose al alejarse de Hibari, brincando para ponerse de pie y esperando que el niño de cinco años no se hubiera dado cuenta de su menos que apropiadas actividades. El moreno podía escuchar a Hibari conteniendo una risa disimulada en el sofá. Bastardo inútil.

"O-okay, te traeré la leche," sonrió Tsuna, agachándose para coger la mano de Lambo. "¿Por qué no duermes en tu habitación? Ya eres un chico grande."

"Ya, soy un chico grande," Dijo Lambo, dando saltos hasta la cocina y mirando a Tsuna cogiendo un bote de leche para él. "Pero me gusta dormir con Papá-Idiota-Tsuna. Me hace feliz, porque quiero a papá."

Tsuna paró y miró, observando a Lambo tragarse su bebida. Esa era una increíblemente cosa extraña para decir, sin embargo, no podía evitar sentir una calidez llenar su corazón. El niño vestido con el traje de vaca terminó la botella y la tiró en el cubo de reciclaje, corriendo de vuelta y colgándose de los pantalones de Tsuna.

"¡Quiero dormir! ¡Quiero dormir!"

"Okay, okay," Rió Tsuna, cogiendo a Lambo. "Puede quedarte conmigo esta noche."

"¡Gya-ha-ha-ha-ha! ¡Lambo es el mejor!" Gritó el niño, moviendo sus brazos alrededor como un molino de viento. Tsuna se abrió paso entre las extremidades agitadas mientras caminaba hacia las escaleras, literalmente estirando su cuello hacia atrás. Se paró cuando otra idea loca le vino a la mente, junto con una pequeña sonrisa pintándose en su cara. Intentando duramente no sonrojarse, el moreno se giró para encarar al azabache, quien estaba de pie en el salón, mirándolos.

"¿Quieres quedarte con nosotros…Hibari?" Preguntó Tsuna suavemente, hacienda botar a Lambo en sus brazos para mantenerlo entretenido.

Hibari pestañeó, y una mirada parecida al entretenimiento y la sorpresa cruzó su mirada. Se acercó a ellos y levantó la mano para frotar el pelo de Lambo en una rara forma de demostración de afecto al inclinarse para besar a Tsuna en la frente.

"…quizás, herbívoro," replicó él secamente.

La cual era tan buena como un sí.

Esa noche fue la noche más viva y más feliz en la vida entera de Tsuna.


Hibari dijo que él cuidaría de Lambo cuando Tsuna fuera a trabajar, así que el moreno se fue antes de que los dos se despertaran, pasando por encima de los dos cuerpos amarrados en sus sábanas y prácticamente cayéndose de su cama individual. Sentía como si hubiera dormido en una maleta esa noche, pero independientemente de cuán apretujado había estado, Tsuna nunca había dormido tan plácidamente antes.

En cuanto se acercó al hospital se encontró a sí mismo hundiéndose en una depresión pos-matinal, gruñendo mientras la persona delante de él se tomaba la vida para sacar su ID, mirando intensamente a la multitud del ascensor, y siseando con molestia cuando alguien lo pisada en el elevador. Cuando finalmente abrió la puerta de la sala de profesores, la visión de los profesores acomodándose las pistolas lo hizo querer golpear un muro. ¿Cuándo se convirtió él en una persona tan irritable?

"¡Tsuna!" Llamó Yamamoto como saludo general, pero el moreno lo ignoró y agarró su propia arma, prácticamente sin mirarla como se suponía que debía hacer antes de salir al pasillo, atando la correa descuidadamente a su pecho. La enfermera de la entrada lo reconoció y le dio una mirada de desaprobación antes de dejarlo entrar.

Una vez que la puerta se cerró de golpe, sin embargo, Tsuna tiró de su arma y la dejó caer en la papelera una vez más.

"Buenos días, clase. Id a la página trescientos once de los libros de texto por favor. Necesitaré un voluntario para empezar a leer el desarrollo de las pronunciaciones dominantes asociadas con palabras de una sola vocal."

Había tenido su espalda hacia los seres mientras escribía la página y el número del párrafo en la pizarra, abriendo su libro con su barbilla mientras lo hacía. Él no esperaba a nadie respondiendo, como siempre, y estaba buscando la lista de la clase para llamar un número de asiento cuando se congeló, asimilando la vista ante sus ojos.

Había una mano elevada en el aire.

Sus dedos eran huesudos, desarticulados, y sus uñas estaban amarillas y astilladas, pero el estudiante sentado justo delante de su escritorio tenía su mano alta en el aire, la palma planamente abierta, su cara sin sentimientos al mirar a Tsuna expectante.

Y todo lo que Tsuna pudo hacer era observar.

Observó como una niña con un grueso turbante de vendas alrededor de su cuello y cara levantaba su mano tímidamente, mirando con esperanzados ojos. Un chico en la punta atrás crujió sus huesos al elevar su brazo. El pupilo más pequeño a la mano izquierda de la habitación añadió dudosamente su mano al creciente grupo de palmas que intentaban alcanzar el techo también.

Si Tsuna fuera realmente honesto consigo mismo, se habría dicho que sabía la razón por la que los seres estaban repentinamente empezando a interactuar con él. Pero en ese momento, el moreno casi no podía creer lo que veían sus ojos, menos aún formular este hecho en su cerebro.

Era extraño y angustiante, pero de alguna forma, se sintió bien.

Su voz casi temblando, Tsuna apuntó al estudiante de delante y dijo algo que nunca había dicho antes en esta clase. "Gracias por presentarte voluntario. Puedes empezar."


Las buenas cosas no duran.

Al final del día, Yamamoto tiró de Tsuna a un lado en el pasillo, su cara con un ceño fruncido. El moreno apartó su brazo de forma irritada del agarre del otro, espetando, "¿qué?"

"Tú sabes 'qué'," Respondió Yamamoto, agarrando los hombros de Tsuna. "¿Por qué te quitaste la pistola en clase? Oí que lo hiciste el día anterior a ayer, y tuviste que tragarte una charla disciplinaria por ello. ¡Y lo haces hoy otra vez! ¡Qué te pasa!"

"¿Qué, vas a delatarme?" Preguntó Tsuna, ojos entornados. Yamamoto jadeó y dio un paso hacia atrás, pasándose la mano por el pelo; algo que hacía cada vez que estaba realmente frustrado.

"Yo—por supuesto que no, Tsuna, sé que no lo hiciste a propósito, tu solo—"

"Pero lo hice," Interrumpió Tsuna. "Me quité mi arma a propósito. Elegí no llevarla."

"¡No me estás ayudando con esto!" Gruñó Yamamoto, estampándose una mano en la cara.

"No necesito que defiendas mis acciones," Desaprobó Tsuna. "¡Estoy haciendo esto porque quiero!"

"¿Pero por qué lo harías?" Replicó el otro. "¡Son peligrosos!"

"¡He estado delante de la clase el día entero, y no han hecho nada excepto lo que les he pedido!" Gritó Tsuna acaloradamente. "¿Sabes lo que pasó hoy? Un estudiante se presentó voluntario. Se presentaron a voluntarios para participar. ¿Te ha pasado alguna vez? ¿Ha pasado?"

"No, pero—"

"¿Entonces por qué te preocupas tanto?" Chasqueó Tsuna.

"¡Porque me gustas!" Explotó Yamamoto. "¡Me gustas, Tsuna, y no quiero que ellos te hagan daño!"

Oh.

Tsuna se quedó muy quieto por un momento, mirando, apenas capaz de comprender esas palabras. Yamamoto estaba mirando al suelo, su cara un poco roja, de repente encontrando un gran interés en sus zapatos. Hubo un silencio muy raro.

"Yo-Tsuna," Dijo Yamamoto vacilante, mordiéndose su labio inferior, pero antes de que pudiera decir nada, Tsuna entró en pánico. Él no se esperaba esto. No esto.

"Lo siento," soltó antes de darse la vuelta y correr. No sabía por qué, pero corrió como nunca, su corazón resonando como nunca en su caja torácica, confusión fluyendo en su mente. Cuando Tsuna se echo a la calle, se tambaleó un poco y acabó chocándose de cabeza contra un peatón que caminaba por la acera.

"¡Lo siento!" Balbuceó Tsuna, tropezando hacia atrás.

"No te preocupes," Replicó el hombre, parándose por un momento.

Era el rubio otra vez.

"¡Tú!" Tartamudeó Tsuna. "¿Qué estás haciendo aquí?"

El rubio se quitó la capucha, sorprendido. "Ah, es Mr. Caridad. Encantado de verte de nuevo. ¿Qué pasa con tanta prisa?"

"Yo—" Tsuna abrió y cerró su boca, respirando fuerte. ¿Qué se suponía que tenía que decir? "Trabajo, creo. Solo quería salir…e ir a casa."

"¿Casa, dices?" Dijo el rubio suavemente, una mirada triste en sus ojos. "Debe ser genial, irse a casa después de un largo día de trabajo."

El moreno pestañeó, y entonces recordó. Maldición, se había olvidado de que el chico era probablemente un sin techo. Eso era una cosa un poco insensible para decir. "Lo siento," Se disculpó Tsuna. "No quería ser grosero, es solo que—"

"Sin problemas," dijo el rubio aireadamente, moviendo su mano. "No estoy para nada ofendido."

Fue en ese momento que Tsuna finalmente se dio cuenta de que algo andaba mal, y frunció un poco. "¿Dónde está tu lata de recolección?"

El rubio sonrió nuevamente y frotó sus manos vacías. "Conmigo no," replicó simplemente.

Tsuna miró fijamente. "…¿Qué pasa con la fundación? ¿Qué pasó con Salvar los Raíles?"

"Terminada," dijo el hombre suavemente. "Desafortunadamente, ya no tenemos suficiente soporte para mantener el sistema en pie. Nuestros trabajadores nos están siendo tomados y la gente ya no tiene la imaginación que solía tener."

"Pero—pero—" Farfulló Tsuna, aturdido. "¡Eso no puede haber pasado, no—no puede desmoronarse!" No estaba seguro de por qué estaba tan preocupado por una fundación que probablemente no existía, pero en ese momento, saber que la campaña del rubio había fallado espantaba al moreno. El fracaso lo dejó en blanco; vacío.

"Me disculpo," Dijo el rubio repentinamente. "Tu donación fue una gran ayuda, y estoy terriblemente arrepentido de que se derrochara. Te doy las gracias desde el fondo de mi corazón de todas formas, por tomarte el tiempo para ayudar."

"¡Tiene que haber otra manera!" Imploró Tsuna, agarrando la manga del hombre. "¡Te—Te ayudaré si quieres! ¿Necesitas más dinero ahora mismo? Encontraré una forma de conseguir algo para empezar la campaña de nuevo."

Pero el rubio estaba sacudiendo su cabeza ahora, una mirada de complicidad en sus ojos. "El dinero no puede salvarlo todo, amigo mío. Ahora mismo, lo que los raíles necesitan no son materiales o dinero. Necesita creyentes. Necesita constructores."

"¿Qué quieres decir?" Preguntó Tsuna, confundido.

"La gente necesita utilizar los raíles para que existan," respondió el rubio, empezando a caminar por la calle. "Si nadie cree en los raíles, entonces significa que no serán necesitados nunca más. Así que tendrá que desaparecer eventualmente."

"Si es por el uso que se le da, podemos anunciar las vías—" Empezó Tsuna, pero el rubio de repente se giró y sacudió su cabeza. Caminó por el bordillo, el tráfico con velocidad justo tras él.

"Necesitas un pasaje para usar los raíles," dijo simplemente el rubio. "Sin un pasaje, no puedes usar los raíles para viajar. Tristemente, apenas hay alguien en el mundo que tenga un pasaje, porque para obtenerlo, necesitas uno de estos."

Un golpecito al lado izquierdo de su pecho.

Los ojos de Tsuna se abrieron desmesuradamente.

"Un corazón," boceó el rubio, y caminó hacia atrás.

"¡Espera!" Gritó Tsuna, lanzándose hacia delante, pero en ese momento, la luz cambió a rojo, el símbolo 'caminar' destelló, y el grupo de peatones esperando para cruzar la carretera surgió, engullendo al rubio de la vista. Tsuna estiró su cuello, buscando frenéticamente de un lado para otro por el hombre, pero no estaba por ninguna parte.

Tsuna se quedó, en la mitad de la calle, sus emociones convirtiéndose en una masiva, incontrolable ola. Esto era demasiado. Sus pies lo llevaron de vuelta, lejos del borde de la acera, y se fue. Caminó a su casa, y no miró hacia atrás. No tenía sentido, puesto que no había nada detrás de él que se mereciera ser mirado.

Cuando abrió la puerta de su casa, era como si nada hubiera cambiado. Había un niño de pelo azulado vistiendo un sombrero de rana dando un paseo por el pasillo, y dos mujeres idénticas vistiendo unas máscaras extrañas salían de su lavadora. Hibari estaba sentado en el salón con sus pies en la mesita del café, mirando al espacio mientras Lambo corría entre las habitación, persiguiendo un coche de juguete a cuerda.

El azabache alzó la mirada y se fue a levantar cuando Tsuna entró en el estudio, pero antes de que pudiera hacerlo, el moreno se lanzó al otro, colapsando en sus brazos, cansado y temblando. Hibari pestañeó, pero no dijo nada. Solo rodeo sus brazos alrededor del otro, poniéndolo en su regazo y acarició su pelo con dulzura. Tsuna sollozó, enterrando su cara en la curvatura del cuello de Hibari, queriendo más que nunca hundirse en un sueño sin sueños y olvidar todo el día.

Si Tsuna hubiera estado menos preocupado, se habría dado cuenta de que la tensión del hombro de Hibari y la manera en que el azabache seguía acercándolo significaba que él no era el único cargando con una tácita carga.


Capítulo 7 Fin

¡Gracias por leer!

-BlackStar