Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, y esta historia es inspirada en la peli quiero robarme a la novia.
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Capítulo beteado por Jo Beta Ffad, Betas FFAD
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Anteriormente en Elíjeme a Mi
— ¿Qué? —Su voz fue incrédula.
Me giré para verla.
—No quiero que te cases —le dije más fuerte—. Yo te necesito, mi vida es un caos sin ti y ese hombre te alejará de mi lado.
—Edward, por Dios. Ya encontrarás a alguien que pueda ayudarte a ser la novia cuando quieras separarte de una chica, y yo te dije que siempre seremos amigos.
— ¡Es que allí radica el maldito problema! —grité—. Yo no quiero ser tu amigo.
— ¿Qué?
—Te amo, Isabella Marie Swan. Estoy profunda e irrevocablemente enamorado de ti—. Listo se lo había dicho.
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Capítulo 5
Ella estaba ahí, sin hablar, sin decirme nada. Respiraba aceleradamente y, Dios ¡YO DEBÍ HABERME QUEDADO CALLADO!
—¿Qué dijiste? —murmuró sin pestañear.
—Que te amo —dije mirándola.
Ella negó con la cabeza.
—¿Me amas?, Edward Masen. ¿Me amas?... —dijo incrédula, peinando su cabello con sus manos—. ¡¿Por qué demonios me haces esto?! —gritó.
—Porque te amo —le dije caminando hacia ella.
—¡Detente ahí! —volvió a gritarme—. No te acerques, maldita sea ¡Por qué me dices algo que no es cierto!
—Isabella …
—¡NO! Cállate, eres un… un… Dios no conocí a tu madre pero eres un reverendo hijo de puta —gimió—. Sabes Edward, a los 16 años vivía por ti… era feliz respirando tu mismo aire, entonces llego Tanya Denaly; alta hermosa y tu babeaste por ella y sabes que hice yo —pegó la espalda a su puerta y suspiró—. Yo fui y le plante un beso a Felix Volterra y mientras tu besabas el suelo por donde Tanya caminaba, ¡te desvivías por ella joder!
—¡Y tú por Felix! —contraataqué y ella negó con la cabeza.
—Yo no amaba a Felix, el era un buen novio, pero mi corazón no latía desbocado cuando lo veía a el, no latía como lo hacía contigo y entonces Felix quería más; y Tanya se encargó de que todos supieran que tú te habías acostado con ella y sabes qué sentí yo —iba a hablar pero ella me callo—. ¡Sabes que mierda sentí yo! —sus ojos se llenaron de lágrimas y ella las quitó de un manotazo.
Negué
—Fui donde ti y te dije que me iba a acostar con Felix y recuerdas qué hiciste tú.
—Te llevé con un ginecólogo —Dios, ¿cómo había sido tan imbécil?
—Sip, eso hiciste —las lágrimas se derramaron por sus mejillas.
—Bells… —caminé nuevamente. Necesitaba abrazarla, necesitaba hacerle saber que la amaba.
—¡NO! —me paró otra vez—. No quiero escucharte Edward, porque luego llegó Renata Vulturi, también estuviste con ella; y con Kate; y con Irina; y con Heidy; y puedo seguir maldita sea, ¡puedo seguir!
—Isabella.
—Y luego te volviste actor y entonces fue peor, cada modelo, cada coprotagonista, cada mujer, actriz… ¡Por Dios! Te follabas hasta una escoba y… yo estaba allí.
—Yo no sabía —Dios porque no fui menos perro—. Tú estuviste con Jacob y con Alec después.
—¡Trataba de darte Celos! ¡Trataba que me miraras por una vez en tu vida! —espetó.
—Siempre te vi —mi voz sonó ronca.
—Como tu hermana pequeña, como tu amiga fiel, como la chica que espantaba las mujeres cuando ya no te servían. ¿Alguna vez me viste como la mujer que soy?
—Dios Isabella yo se que la he cagado pero…
—Pero nada Edward, me cansé. Jasper es un buen hombre y yo voy a hacer lo que tengo que hacer.
—Bells —caminé hasta llegar frente a ella—, hermosa —traté de abrazarla pero ella se separó.
—No puedes ser tan… Tan imbécil de venirme a decir ahora que me amas, ahora que yo soy feliz —limpió sus lágrimas.
—Tú no eres feliz, me acabas de decir que me amas —refute.
—No. Dije que te amé, te amé con fuerza, te amé como ya no se ama, te amé como nadie ha de amarte nunca Edward Masen, pero ya no.
—No puedes decirme eso, mírame a los ojos y dime que no me amas —tomé su rostro con mis manos—, mírame y dime que no significo nada en tu vida.
—Significas mucho en mi vida Edward, decirte que no sería mentirme a mí misma —su mano acaricio mi mejilla—. Decirte… —La besé. Sus labios suaves se amoldaron a los míos mientras la besaba, no había nada sexual en este beso, solo quería trasmitirle lo que ya le había dicho. Dios la amaba mas de lo que creía, ella no podía casarse.
Isabella correspondió a mi beso, su mano bajo hasta enroscarse en mi cuello y yo profundicé el beso, dejando que mi lengua entrara a la ecuación y ella soltó un débil gemido.
Podría haberme quedado así por horas, besando sus labios, acariciando su lengua, absorbiendo su sabor, pero desgraciadamente necesitábamos del puto aire.
—No te cases —susurré pegando su frente con la mía—. Sé que he sido un cabrón contigo, que te he utilizado tantas veces, pero no hay ciego peor que el que no quiere ver —dos lágrimas descendieron por sus ojos y me apresuré a limpiárselas—. Dame una oportunidad preciosa, solo una y seré el hombre que tú te mereces.
—Siempre imaginé como era besarte, a los catorce años imprimí una foto tuya en grande y la pegué en el espejo de mi baño. Te besaba todas las noches y aunque sabía que era papel, era hermoso besarte. ¡Dios! Así o más patética. —Se burló de sí misma, separándose de mí y peinando sus cabellos con sus manos—. Me rompiste el corazón una y otra vez Edward, pero sin duda besarte es mucho mejor que besar un papel, siempre estaré para ti.
—Preciosa... Yo te juro...
—Pero ya no es tu tiempo, voy a casarme en tres días con Jasper Whitlook.
—Isabella…
—Es mi decisión Edward y quiero verte ahí, como mi amigo.
—No puedes pedirme eso, siento que quiero reventar el mundo cuando el peliteñido te pone sus asquerosas manos encima.
Ella rio.
—Ahora sabes que sentía yo…
—Es una venganza Isabella… Porque yo no me casé, estoy aquí estoy diciéndote que te amo, que la cagué sí, pero que fui un ciego que solo cuando sentí lo que sería perderte me di cuenta de lo que en verdad significas para mí.
— ¿Y qué me garantiza a mí que mañana no vendrá una modelo hermosa como Alice Brandon y hasta allí llegara tu amor Edward?
—Eso no va suceder, fui al aeropuerto con toda la convicción de pedirte que fueras mi novia —pude ver el asombro en sus hermosos ojos.
—Jasper es un gran hombre.
—No lo es. Lo hubieses visto con las pu… —bajé la cabeza, porque el niñato rubio solo presto atención a las gemelas cuando estuvo más ebrio que una cuba—. Isabella…
—Nada de lo que digas, ni de lo que hagas me hará cambiar de opinión. Nos vemos en la cena de ensayo Edward —y sin más, abandonó mi casa.
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Ese día no salí, me reporté enfermo a la televisora y quise pasar todo el día solo en mi cama, Julián ya no estaba conmigo, extrañaba al saco de pulgas.
El día estuvo gris, muy acorde a mi estado de ánimo. En la tarde quise hablar con Isabella pero Tom, nuestro conserje, me dijo que ella había salido temprano y dijo que no volvería hasta el día anterior a la boda.
Quería morirme, tenía tanto miedo de perderla y ahora, la había perdido para siempre.
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No vi a Isabella al día siguiente, tenía unas ojeras espantosas y mi rostro se veía abatido, hice que Alice repitiera una escena tres veces; obviamente, estaba furiosa.
Había perdido la cuenta de cuántas veces había llamado a Isabella y cuántos mensajes le había enviado.
Ella no había contestado ninguno.
Salí del set agotado, no habíamos hecho muchas escenas, ya que no me sentía con muchos ánimos y Emmett, había notado eso.
Conduje por varias avenidas hasta llegar a Central Park, me bajé del coche y caminé hasta el lago.
Me senté en la orilla del puente, recordando aquella vez que había estado aquí con Isabella.
—Un conejo —dijo ella mirando la nube.
—Para ti todas son un conejo, pequeña.
—Idiota —susurró.
—Chiquilla imbécil —contesté con su viejo mote.
—Edward —se giró mirándome fijamente, amábamos quitarnos los zapatos meter los pies en el agua y acostarnos a ver las nubes—, yo… Nada, olvídalo.
—Dime.
—Prométeme que siempre estarás junto a mí —sus ojos adquirieron esa tonalidad líquida que a mi me gustaban.
—Siempre estaré para ti, chiquilla imbécil.
—Eres un idiota —bufó molesta.
—Así me quieres —dije pagado de mi mismo.
—Así te amo, Edward Masen. Así te amo —dijo antes de recostarte sobre su espalda.
Dios, ¿cómo no lo vi en ese momento? Cerré los ojos, dejando que el viento me pegara en el rostro.
Sentí un lametazo en la cara.
— ¡Julián! —gritó Isabella—. ¡Ven aquí bonito!, no te acerques al agu… Edward —dijo al verme. Me senté, acariciando la panza de la bola de pelos.
—Hola —dije tímidamente.
—Hola—se sentó a mi lado.
Estuvimos en silencio mucho tiempo, no sabía que decirle y ella… ella solo miraba el cielo.
—Isabella yo… —decidí hablar.
—Esta noche es la cena de ensayo, te espero allí, Edward —se levantó llamando al pulgoso y juntos se fueron. Estuve un rato más en el parque y luego, conduje de regreso a casa.
Cuando llegué, quise tocar su puerta pero me abstuve. Entré al departamento y me tiré en la cama, horas después tenía una camisa y un pantalón negro.
Si bien ella no seria mía, le había jurado que estaría con ella siempre.
En la cena de ensayo, todo el mundo estaba vestido informalmente, incluso mi nena tenía puesto unos Leggings negros con un camisón gris y sus tradicionales botas altas gamuzadas.
Charlie y Renée se veían tranquilos, aunque el señor Swan me miraba de a ratos. No había querido compartir la mesa con ellos, en cambio estaba con los chicos.
— ¿Y vas a dejar que se case? —dijo Jacob mirándome.
—Ella lo decidió —di el último trago a mi vaso.
—Y tú vas a dejarla —bufó Emm.
—Yo soy su amigo. —Uno de los meseros pasó y tomé otra copa.
— ¡Pero la amas! —alegó Ben.
—Pero ella lo ama a él —dije bebiendo mi cuarta copa de whisky.
—Seguro, porque no ha dejado de verte en toda la jodida noche —dijo Mike.
—Solo quiero que sea feliz y si el niñato es su felicidad… —tomé el resto de la copa, como si no me afectara—. Saben que ya me aburrí, yo como que me voy a casa.
—No debes conducir —dijo Jacob llegando a mí.
—Estoy bien. No voy a ir al jodido matrimonio —dije a Emmett—. ¿Podrías entregarle esto? —saqué de mi bolsillo una hoja doblada—. Mañana, cuando ella ya esté casada amigo.
— ¿A dónde vas? —preguntó preocupado.
—No sé, solo sé que no quiero que llegue el día de mañana. Solo sé que me gustaría desaparecer….
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Mi pobre bebé sera que Bella se casa?, gracias por todos sus comentarios niñas de verdad hacen feliz el corazón de pollo de esta autora
Aryam
