Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, y esta historia es inspirada en la peli quiero robarme a la novia.

Capítulo beteado por Jo Beta Ffad, Betas FFAD

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Anteriormente en Elígeme a mí:

Princesa —caminé hacia ella—, ¿estás bien?

Ella negó.

Me dijo que me harías infeliz y volvería a él, pero que mientras, pensara las cosas —imbécil, quería ir y devolverle el golpe.

Sabes que eso no pasará —ella se quedó callada—. Eso NO PASARÁ, amor —le dije pausadamente y ella asintió.

Tú, ¿estás bien? —asentí, mientras ella me tocaba el rostro—. ¿Seguro?

No, siempre he sido un cobarde y me está doliendo como el infierno, llévenme a un maldito hospital —dije agarrando mi nariz a lo que mi nena sonrió. Ahora lo importante era que me aliviaran el dolor, luego el niñato rubio sabría quien era yo… Por otro lado, lo que más me importaba era que, a pesar del dolor infernal que estaba sintiendo, mi nena iba conmigo… ella estaba conmigo.

Te amo —le dije cuando ella se sentó en el asiento trasero junto conmigo, mientras Jacob conducía al hospital.

Y yo a ti, tonto. —Ella rozó nuestros labios y en el intento me golpeo la nariz, haciéndome chillar como nenita—. Aunque seas una completa niña a la hora de los golpes, te amo Edward Masen y sip, te elegí a ti. Siempre fuiste tú, solo tú.

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Seis Meses Después…

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—Vas a dejarme…

—Lo siento —dije bajando la mirada.

— ¡Lo siento! —ella se levantó de la silla alarmada—. ¡Lo siento! ¿Eso es todo lo que vas a decirme remedo de hombre?

Suspiré.

—No puedo decirte más que un lo siento; ella es hermosa y me ha devuelto las ganas de amar, yo creí estar enamorado de ti pero…

— ¡Iba a casarme! —gritó sulfurada—. ¡Y lo dejé por ti!

—Debí haber dejado que te casaras con él pero en ese momento, yo creí estar enamorado de ti.

— ¡Uno no cree estar enamorado, uno sabe que ama! —Bien estaba demasiado exaltada y ya habían personas mirándonos—. Siéntate.

— ¡Eres un maldito desgraciado!

—Estas haciendo un escándalo —siseé bajo.

— ¡Me da lo mismo si tu carrera se va a la mierda! —Estaba empezando a enojarme.

—Mira, nos conocemos desde niños y cuando sentí que iba a perderte creí amarte pero no fue así. Sé que ahora crees que soy un cerdo egoísta pero en realidad, no quiero perder nuestra amistad, estoy realmente enamorado de Alice —no había terminado de hablar cuando su mano impacto en mi mejilla.

—Eres un maldito hijo de puta —sus lágrimas resbalaban por sus ojos—. ¡Te odio! —dijo antes de salir de la cafetería.

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— ¡Corte y queda!, excelente chicos —gritó el director desde la silla.

—Joder Ang te pasaste —dije acariciando mi mejilla,

—Sorry baby —ella me dio una sonrisa divertida antes de irse a su camerino.

Seguí acariciando mi mejilla hasta que la enfoqué.

—Sigues siendo una nena con los golpes —dijo mi ángel desde un lado del foro.

Caminé hacia ella antes de darle un gran beso. ¡Joder!, ella no volvería a dejarme tanto tiempo.

—Así me amas —susurré separándome de ella, los camarógrafos ya empezaban a gritar el tradicional "búscate un cuarto"—. Me quedarán marcas —dije mostrándole mi mejilla.

—Nada que no se corrija con un buen maquillaje, debes estar agradecido que Bree sea nueva e inexperta en esto de escribir diálogos. Yo te hubiese cortado las pelotas —sonrió. Bree, mi loca maquillista, era una niña que escribía historias sobre personajes de películas, así que cuando leí su fanfic como ella lo llamaba, vi el gran potencial que tenía y llevé las hojas que llevaba a Emmett. Ahora estábamos filmando "Travesuras del Destino" y yo era el protagonista junto con Ángela, la esposa de Ben.

—Sabes que nunca te dejaré, ¿verdad? —Mis manos estaban fuertemente atadas a su cintura.

—Más te vale —volvió a besarme. Casi todo el mundo se había ido.

—Te extrañé, dile a Brooklyn que no le daré más autógrafos para sus hijas, nietas y sobrinas, si sigue alejándote tantos días de mi lado. ¿Cómo estuvo el viaje?

—Cansado. Te traje una muda de ropa porque sé que no nos va dar tiempo de ir a casa, así que porque no vas y te cambias mientras te espero.

—Porque no vamos al camerino —dije sugerentemente.

—No vamos a hacerlo en el camerino. —Puse ojos de gatito triste—. Ni porque me pongas los ojos del mal. Estoy cansada, solo quiero que salgamos de esa cena y tirarme a dormir.

—Dormir nena…

—Sip, dormir —se removió de mis manos—. Ve a cambiarte.

—Acompáñame al camerino, prometo portarme bien —dije acariciando su mejilla, se le veía cansada, tenía ojeras y si no estaba equivocado, había bajado unos cuantos kilos y todo en una puta semana—, por favor.

—Está bien y si intentas sobrepasarte, te cortaré todos los servicios.

Coloqué mi mano en mi frente, en un saludo militar. —Palabra de Boy Scout.

—Nunca fuiste Boy Scout.

—Anda, vamos. Te recuestas en el sofá mientras yo me cambio de ropa y, definitivamente, hablaré con Brooklyn.

—Yo no digo nada cuando terminas de grabar a las cuatro de la mañana —bostezó.

—Bebé, porque no cancelamos la cena y vamos a casa, se te ve cansada —dije caminando con ella hacia mi camerino.

—Estoy bien, pienso dormir toda la noche de hoy y todo el día de mañana.

— ¿Me dejarás solito también mañana? —me quejé.

—Eres un quejica, ¿lo sabías? —dijo entrando al camerino.

—Mi prometida ha estado fuera de casa cinco largos días porque se fue a Seattle y ¿yo soy un quejica porque quiero un poco de atención?—murmure hastiado.

—No estaba de compras, Edward —dijo enojada—. No eres el ombligo del mundo. Además, estaba trabajando no jugando a las compras ni fingiendo ser alguien que no soy mientras me besuqueo con todas.

—Hey, yo no me ando besuqueando con nadie —dije enojado, ¿en qué momento empezamos a discutir?

—A no, pues te vi dándote tus buenos besos con Heydi esta semana.

—Era el final de la telenovela, ¡por dios! El vivieron felices por siempre, había que dar besos. Además, ¡estaba actuando!, ¡esto es una estupidez!

— ¡Tú eres un estúpido! —gritó.

— ¡Qué demonios te pasa!, ¿estás en tus malditos días de Eva o qué es la cosa? Si es así avisa, que me voy a un hotel. No voy a soportar tus trastornos de bipolaridad nuevamente —grité realmente enojado. Vi cómo sus ojitos se llenaban de lágrimas y me sentí como un jodido hijo de puta. Respiré calmándome un poco y la jalé atrapándola en mis brazos—. Lo siento amor, yo solo… Me hiciste mucha falta, bebé —dije dándole un beso en el tope de sus cabellos.

—Tú a mí también —dijo ella entre sollozos.

—Shuustt —me mecí suavemente—. Yo actúo princesa, los besos que vez en la pantalla o cuando grabo, no significan nada para mí. No siento ni la milésima parte de lo que siento cuando te beso a ti, tú eres mi amor por siempre, recuérdalo bebé.

—Lo sé, soy una tonta —dijo ella con la cara enterrada en mi pecho.

—Pero yo te amo así tontita, sé que no fui un santo antes de lo nuestro, pero ahora estoy contigo. No dejé que me rompieran el tabique para dejarte unos meses después —sonreí y limpié sus lagrimas—. Porque no te recuestas en el sofá mientras yo me visto a la velocidad de la luz —dije separándola de mi y dándole un beso en su frente, ella asintió y yo empecé a aflojar la corbata del traje para cambiarme por lo que mi nena me había traído. Me quité la camisa y el pantalón, quedándome solo en bóxer; tomé el desodorante del tocador y estaba dispuesto a colocármelo cuando sentí las manos de mi nena en mi espalda—. Quieta —dije sin girarme—, tú dijiste que…

—Al diablo con lo que dije, no me gusto verte besando a Heydi y te deseo ahora y, por tu bien, más te vale complacerme y darme varios orgasmos en tiempo record. —Y señores… ella no tenía que pedirlo otra vez.

Rápidamente la gire dejándola sobre el tocador, iba a quitar su blusa y entonces me detuvo.

—No pierdas tiempo con la ropa, ¡te necesito ahora! —dijo abriendo sus piernas mientras me besaba fuertemente, amaba cuando ella tomaba la iniciativa. Y amaba mucho más cuando ella tenía esas lindas falditas de ejecutiva interesante.

Subí su falda a la cintura entre besos y gemidos de su parte, deslice sus braguitas a un lado y dejé que mi miembro se hiciera paso dentro de ella.

— ¡Santo padre! Cómo te extrañé nena… —dije quedandome quieto disfrutando del calor de su interior—Juro por Dios que el próximo viaje…

— ¡Cállate! —ordenó… Dios sus órdenes me ponían cachondo—. Muévete por un demonio Edward necesito ese orgasmo —subí mi cabeza soltando sus botones empezando a moverme; moví su sostén capturando uno de sus pechos en mi boca—. Mierda, voy a correrme bebé —gimió cuando mordí su pezón.

—Cuando quieras pequeña —medio gemí porque tenía su pecho en mi boca, tomé el otro con mi mano ejerciendo más presión y siseé entre dientes cuando sus paredes se cerraron entorno a mi miembro. Me tomó todo de mi autocontrol no correrme en ese momento, pero ella había dicho varios orgasmos y yo estaba para complacerla. Capturé sus labios contra los míos, dejando que mi lengua acariciara la suya, mientras mis caderas la embestían rápidamente.

—Más nene, más fuerte —jadeó mientras besaba su cuello y sus piernas se cerraban en torno a mis caderas, dejándome llegar más al fondo. Ella estaba medio vestida y Dios… yo en bóxers. Nunca habíamos sido tan acelerados pero esto era putamente excitante.

—Voy a correrme nena, despégate un poco de mí —logré decir con mucha dificultad—, quiero que lleguemos juntos. —Ella se separó un poco de mi y yo guie mis manos por su cuerpo hasta tocar su montículo de carne y hacerla sisear—. Vente para mí, amor —susurré con una mano en su centro y la otra en uno de sus pechos. Sentí sus músculos vaginales volvieron a cerrarse—. ¡Oh por Dios! —gemí obteniendo mi liberación.

Estábamos sudados y jadeantes, pero con una sonrisa pegada en la cara que nadie nos iba a quitar.

—Te amo —le dije dándole un beso—. Tenemos que ir a esa cena. Dios, quiero llevarte a casa y hacerte el amor hasta el amanecer.

—Creo que me quedaría dormida —dijo riendo—. Fuera vaquero debo asearme y tú tienes que terminar de vestirte, mis padres nos esperan.

—Nouuu, no puedes contarles eso que quieres por teléfono, estoy cómodo aquí.

—Tengo un tarro de gel enterrado en mi trasero. ¡Fuera! —dijo sonriendo mientras desenrollaba sus piernas de mi cadera.

Salí de ella despacio y se levantó del tocador. Buscó en su cartera un par de toallas húmedas, me lanzó una y luego, ella entro en el baño del camerino; cuando salió, yo estaba terminando de colocarme la camisa azul que ella había escogido para mí.

—Te amo —articulé mirándola por el espejo, se había abotonado la blusa.

—Yo más —dijo ella casi sin hablar. Sacó su estuche de maquillaje y se dio unos retoques; terminé de vestirme y me coloqué los zapatos.

— ¿No me darás un adelanto de lo que quieres decirle a tus viejos? —dije cuando ya estuvimos listos y caminando hacia el auto.

—No seas curioso —me regañó subiéndose al Volvo—. Y que mi mamá no te escuche llamándola vieja —nuevamente, me regañó.

Manejé hasta la Bella Italia, cuando llegamos a la mesa, mis suegros ya estaban allí. Después de un breve saludo y de ordenar, las mujeres empezaron hablar de los preparativos de la boda.

—Ya está todo listo chicos, solo falta que llegue el día. — ¡Dios!, aún lo veía tan lejos… Y solo faltaban quince días.

—Gracias mamá por ayudarme, no sé cómo hubiese podido hacer esto sin ti —dijo mi nena, tomando las manos de su mamá.

—Siempre quise verlos juntos, ustedes estaban destinados, las cartas nunca mienten y las consulté antes de venir así que… hija, tú tienes mucho que decirnos —dijo Renée riendo.

—Sí, es cierto. Princesa ¿qué nos ibas a decir? —acotó Charlie mirando a su hija.

En ese momento el mesero trajo nuestras comidas cuando sirvieron el vino Bells negó pidiendo agua mineral. Mi suegra la miró pícara y ella se sonrojó.

Mientras comíamos nos entretuvimos mucho con los últimos detalles de la boda y la luna de miel; había pedido unos días en la productora, por eso grababa hasta tarde.

—Bueno —mi nena se aclaró la garganta—… mamá, papá —tomó mis manos—. Amor, estoy muy feliz con esta noticia que voy a darles, esto es muy importante para mi carrera, cuando me di cuenta que no se podía vivir de la literatura y me incliné por el derecho sabía que quería llegar lejos y hoy, lo he logrado —dijo feliz—. Familia, están viendo a la nueva accionista de Brooklyn y Cía. SC.

Todos nos levantamos a felicitarla y mi suegro, pidió una botella de champaña porque su nenita ya no era más una ADM*. No quiso decir qué significaba pero yo sabía perfectamente lo que significaban esas siglas.

Noté que Isabella tomó la copa, pero no bebió un solo trago. ¿Se sentiría mal?...

— ¿Eso es todo lo que ibas a decirnos hija? —dijo mi suegra mirándola inquisidoramente.

—Te parece poco mamá —dijo ella riendo, pero era una risa nerviosa, lo dejé correr estaba paranoico.

Estuvimos un rato más hablando, después de un minuto mi nena se levantó para ir al baño y mi suegra fue con ella.

Esa manía de las mujeres de ir al baño en combo…

Cuando regresaron, mi suegro y yo ya habíamos pagado la cuenta, luego de una pequeña disputa porque yo quería pagarla pero él no me dejó. Mi nena venía feliz y ni que decir de Renée, traía la sonrisa más perfecta que hubiese visto en mucho tiempo.

Nos despedimos y conduje hasta el departamento… anoche había grabado hasta las 3am y hoy había empezado a las 7:30 no había dormido mucho. Bella casi no habló y yo agradecí nuestro momento en el camerino, ya que, lo más seguro era que apenas viese la cama caería como piedra, entramos a mi departamento… Perdón nuestro departamento y Bella se fue directo donde estaba su laptop mientras yo saludaba al saco de pulgas… Digo a Julián, que movía la cola como abanico giratorio.

—Debo revisar una cosa amor, ve a la cama pareces cansado —acarició mi mejilla tiernamente.

—Me gustaría celebrar tu ascenso amor pero de verdad estoy muerto, consumiste mis dos últimas rayitas de energía en el camerino y en la cena, estaba con la carga de emergencia. Voy a darme un baño, trata de no demorarte —le di un beso pequeño y me fui al cuarto.

Cuando entré a la habitación vi la maleta de Isabella sobre la cama, la bajé y la coloqué a un lado mientras me desvestía luego, me fui al baño y dejé que el agua me relajara. Después de unos minutos sentí a Bella en la habitación, así que cerré la llave y me sequé el cuerpo, tomé el pantalón de pijama y me lo coloqué sin bóxer. Cuando tuve la camisilla puesta salí del baño y me encontré con mi nena sentada en la cama vistiendo un camisón rosa. Al parecer, se había duchado en la otra habitación.

—Traje regalos —me dijo.

—Mañana se los llevaremos a los chicos.

— Te amo, Edward Masen —dijo ella cuando me acerqué a su lado—, este es para ti.

—Yo también te amo amor, no debiste traer nada para mí, con que volvieras sana y salva, es más que suficiente. —La abrace después de tomar el paquete—. Ya no vas a tener que viajar tanto.

—Quizás y si viajo, no será por tanto tiempo, el ser socia me da mi propia oficina y empezaré a atender casos dentro del límite de la ciudad.

—Eso me gusta —dije dándole un beso suave—. A ver, ¿qué me compraste? —dije abriendo el paquete. La miré extrañado cuando vi lo que era—. Amor, te equivocaste de paquete —me reí, mi nena estaba tan cansada que me había dado el obsequio que seguramente le traía a Ben y a Ang.

—No, no me he equivocado —dijo ella—, ese es el tuyo.

—Pero amor esto, le queda bueno a un…. —la realidad me cayó encima, levantándome a cachetadas—. Esto le queda bueno a un bebé —dije como idiota mirando el par de botitas azules tejidas-

—Bueno yo espero que sea un niño, porque si es una niña… —No la dejé seguir hablando y la besé. ¡Íbamos a tener un bebé!, eso es lo que ella trataba de decirme.

—Gracias, gracias, gracias, gracias —dije mientras la besaba en un lado y otro—. Mil veces gracias.

Ella sonrió y acarició mi cara.

—No lo hice yo sola, recuerda que tú participaste activamente.

—Pero… tú estabas tomando la píldora —dije atontado.

—Sip, pero a veces falla y tú olvidas el condón de vez en vez —continuó riéndose—. Sé que apenas vamos a casarnos y que todo esto ha sido muy rápido —miró sus manos—, pero yo estoy feliz y…

—Y yo también amor —dije levantando su carita—, nada me hace más feliz que esto. —Con una mano apreté las botitas y con la otra toque su vientre—. ¡Mierda!

—Eso no sonó muy bonito…

—Perdón bebé, es que recordaba esta tarde fui un bruto… Tú, ¿estás bien?

—Perfecta. Perdón por lo de esta tarde. La doctora Molina dijo que estaría un poco bipolar.

—No amor, me gusta que marques tu territorio —sonreí—. ¿Cómo te enteraste?

—Bueno, después de devolver todo lo que comía por tres días seguidos, compré un test casero y antes de llegar al estudio, pasé por donde mi ginecólogo y me hicieron un ultrasonido.

—Me perdí el primer ultrasonido —dije desganado.

—Lo siento amor, pero era eso o un examen de sangre y sabes que odio las agujas. Tengo el próximo en un mes, justo cuando regresemos de la luna de miel. —Algo debió leer en mi cara porque hablo enseguida—. Vamos a poder tener una luna de miel normal, estoy embarazada no enferma, podemos seguir teniendo relaciones, solo debemos ser más cuidadosos y no inventar posiciones, tienes que conformarte con el misionero —sonrió—. Deja esa cara de pánico que tienes. Te amo.

— ¿Tu mamá sabía?

—Se supone que debes decir: yo también te amo, princesa —dijo burlándose—. Lo sospechaba, las cartas son muy chismosas.

—Yo te amo más. Por eso fueron al baño.

—Exacto.

Suspiré feliz.

—Gracias amor, gracias por amarme a pesar de lo idiota que fui, gracias por darme un hijo, pero sobre todo amor, gracias por elegirme a mí.

—Siempre tú bebé, siempre tú —dijo antes de besarme.

Di gracias al cielo porque. a pesar de todo, ella me había elegido a mí.

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FIN.

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Ohh se ha acabado quiero agradecer a todas las que ahn leido este fic me costo un tris ya que aunque fue inspirado en una peli no queria que fuese igualitoo, agrader a Gine porque me ayudo en los primeros caps y a Jo que siempre esta dispuesta a ayudarme auqnue la cargue con mil historias nena muchas gracias...

Espero que este mini fic les ahya gustado tanto como a mi, nos vemos en unos dias con el epilogo.

Ary