Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephanie Meyer, y esta historia es inspirada en la peli quiero robarme a la novia.

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Capítulo beteado por Jo Beta Ffad, Betas FFAD

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FELIZ CUMPLE! EVE!, Este cap es dedicadoa ti mi nena.

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— ¡Papi! —chilló Charlie corriendo hacia mí.

— ¿Cómo le fue hoy a la niña mas bella de todo el universo? —La tomé en brazos y luego la expulsé en el aire, amaba a mi pequeña pelirroja de ojos oscuros, como los de su madre.

—Mien —sonrió—. ¿Dónde ta' mami? —miró buscando a su mamá.

Bella y yo teníamos una rutina: ella la llevaba a la escuela y ambos la íbamos a buscar, siempre y cuando ella pudiese. A sus cuatro años, Charlotte Masen era junto a su madre, lo más importante para mí, había renunciado a mi carrera como actor y modelo cuando mi hija cumplió dos años, lo último que quería era que ella me viese besándome con otra mujer que no era su madre.

—Mamá está en la corte tesoro, tu y yo vamos a comer algo rápido en el centro comercial y luego, vamos a hacer unas compras —le di un sonoro beso y caminé con ella entre mis brazos hasta mi coche, había cambiado el Volvo por un auto mas familiar cuando Charlie llegó al mundo, la aseguré en su sillita y me senté frente al volante.

— ¿Savaste muchos pelitos hoy? —preguntó empujando su cuerpo hacia delante.

La veterinaria y mi familia eran ahora mis más grandes pasiones.

—Sip, ¿y qué hiciste tu? ¿Hubo algo bueno en la escuela hoy?

—Malie y Adliana pelearon por una muñeca y la plofesola Jane, las puso en penitencia a las dos —sonrió—. Se jalalon los pelos y quedalon así… —Por el retrovisor vi las manitos de mi hija sobre su cabeza, sonreí—. Tevin y Diego, se montalon soble la mesa de pintulas y hicielon un desastle, la plofe los llevó a que los bañalan. —Mi bebe tenía problemas para pronunciar la R, Isabella decía que era normal y que pronto ella podría pronunciarla bien. A veces era un poquito complicado entenderla pero sabíamos que cuando ella decía la letra L, era porque iba una R…

Conduje hasta el centro comercial. Hoy, Isabella y yo, cumplíamos cinco de vivir juntos. Cinco años desde su "No Boda" y quería darle algo especial.

La llegada de Charlotte había sido en uno de nuestros momentos mas difíciles, Isabella estaba insoportable por las hormonas además, había sido un embarazo complicado y estuvimos apunto de perderla muchas veces.

— ¡Papi! —Chilló mi hija haciéndome enfocar mi mirada en ella—. ¿Qué vamos a compla?

—Un regalo para mamá, tesoro.

—ta cumpliendo año, ¡vamos a tenel pastel! —dijo emocionada. Definitivamente mi hija estaba quedándose mucho con Rose.

—Nop

—tonces —comentó confundida,

—Hizo algo especial. —Sí, esperándome y eligiéndome a mí.

Me bajé del coche y cargué a mi pequeña, estaba con Emmett ayudándole a unas locaciones para su próxima telenovela cuando los había visto, eran sencillos y preciosos, tal cual como mi hermosa esposa.

—Papi.

—Dime tesoro.

—Vamos a hacel la silenita pala la obla escolal.

La besé.

— ¿Qué serás Flauder o Sebastian? —mi bebé tenía mis genes actorales.

— ¡Aliel! —Chilló emocionada—. La plofe dice que si mamá me ayuda con los diagolos podle hacel a Aliel.

—Que bueno mi preciosa, pero no será mamá, ¡voy a ayudarte yo! Y es diálogos.

—¿Diagolos?

—Diá. —lo dije despacio para que ella me entendiera.

Llegamos a la joyería y los pedí. Luego que el dependiente los envolviera, llevé a mi nena por una cajita feliz, se la merecía por ser Ariel.

Con nuestro muñeco de La Era del Hielo 4, conduje hasta la casa.

— ¿A qué hola llega mamá?

—Supongo que en unas horas, ¿hacemos pasta para comer?

—Macalones con queso.

—Macarrones con queso será, ve a hacer tus deberes y si me necesitas, grita. —Ella me dio un gran beso y se fue a su cuarto.

Monte la olla y vertí las pastas.

— ¡Papi! —gritó Charlie. Me limpié las manos caminando hasta donde ella.

— ¿Qué sucede princesa? —Me asomé en su habitación rosa. Cuando Isabella y las chicas pintaron todo de rosa, me estaba asfixiando, pero ahora cuatro años después estaba acostumbrado.

— ¿Me ayudas a quitalme esto? —dijo mostrando su uniforme.

Solté su camisa y su falda tableada y luego ella decidió colocarse su vestido de hada. La ayudé con todo y besé su frente, mientras la subía en su escritorio.

—Bebé, esta noche vas a dormir con tu prima. Tu tía Rose quiere hacerles una pijamada.

—Wiiiiiiiii…

Acaricié sus cabellos y fui a ver la pasta; sabía que Isabella llegaría tarde hoy, estaba en uno de sus casos "jodidamente difíciles", como ella los llamaba.

Hacía más de un año que intentábamos tener un nuevo bebé, ya que ella quería que Charlie y su hermanito no se llevaran mucha diferencia en edad, ambos habíamos sido hijos únicos así que deseábamos también un compañerito para nuestra princesa. Hacíamos la tarea regular mente sin resultado alguno, los médicos decían que todo estaba bien, a pesar del complicado embarazo de Isabella, simplemente nuestro bebé no quería llegar.

— ¡Papi! —volvió a llamarme mi hija, cuando estaba bajando del fuego de la salsa cuatro quesos.

Caminé hasta llegar al cuarto de mi pequeña.

— ¿Clees que a mami le guste el dibujo? —me enseñó una hoja blanca en donde habían deformes muñecos de palito con grande cabezas y cuerpos largos.

—Seguro tesoro. La cena ya esta lista. —Salimos del mundo rosa y nos fuimos al comedor.

—Talda mucho mami, quielo dale una solplesa —dijo impaciente.

—Sorpresa, cariño —suspiré, Isabella iba a matarme—. Sor…

—Sol…

—No amor, Sor… pon tu lengua así —abrí mi boca colocando mi lengua en mi encía.

—Sorplesa —sonreí al menos ya había dicho la primera. Comimos en paz y luego nos fuimos a ver Phineas y Ferb; amaba esa loca caricatura.

A las 5 en punto recibí un texto de mi esposa:

Lamento que haya sido tanto tiempo esta vez, te amo. ¿Cómo está mi plincesa?

Sonreí.

Comió bien y ahora, está tomando una siesta. te amo también.

¡Aesta hora! Edward, no va querer dormir en la noche.

Solo la dejaré dormir media hora, te amo. ¿Te falta mucho?

Ha terminado el juicio. El Juez ha determinado dar una prórroga. Quiero irme a casa pero Brook dice que debemos debatir unas cosas.

Antes era el Sr. Brooklyn, ahora simplemente Brook, su igual.

Te extraño, nena. ¿Podrías avisarme cuando entres al sótano?

Yo también los extraño, a ambos. Está bien, te avisaré. Besos.

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Dos horas después mi celular volvía a sonar. Charlie veía Dora la exploradora mientras yo terminaba de arreglar las cosas en la habitación junto con Emm.

En el sótano y horriblemente cansada. Voy subiendo.

—Emm es hora de irse, Charlie tu tío y tú se van ya. —Había pensado en que Charlie me ayudara a entregar el regalo que le había comprado a mi esposa pero era mejor algo más íntimo. Le tendí la mochila a Emmett y le di un beso a mi hija—. Mañana mamá y yo iremos por ti temprano e iremos al parque.

Emmett encaró una ceja.

—Bueno no tan temprano, te amo dulzura —le di otro beso y ordene a Emmett bajar al menos dos pisos por las escaleras.

Apagué las luces y encendí las velas, regando también los pétalos de rosa por la sala hasta llegar a la habitación.

Esperé pacientemente hasta que mi esposa abriese la puerta.

—Amor, ¿por qué está todo tan oscuro? Están Charlie y tú jugando a las… —se quedó callada mirando todo.

—Buenas noches, mi dulce princesa —dije tendiéndole una rosa roja.

—Y esto es…

—Shuu, ven —tomé su mano y la conduje hasta la habitación.

—Esto es realmente hermoso. ¿Dónde esta Charlie?

—Charlie está con Emmett. Esta noche es nuestra.

—¡Se me olvidó nuestro aniversario! —dijo espantada, luego al vi sacar cuentas con su mano—. ¿Qué celebramos?

—Qué estoy casado con la mujer mas linda, tierna, amorosa, inteligente y sexy del mundo —la besé.

—Te amo, en serio. No tienes que hacer todo esto para demostrármelo.

—Lo sé, pero una vez al año no hace daño, comamos —aparté su silla y luego me senté frente a ella. Ambos comimos la cena que Jesica especialmente había preparado para mí y Mike había traído mientras Charlie dormía.

Cuando terminamos de cenar, toqué la cajita en mis pantalones y suspiré.

—Yo era un mujeriego.

—Edward …

—Déjame continuar amor —estiré mi mano y acaricié su mejilla—. No quería enamorarme y pensaba que mi corazón era grande y podía albergar muchos amores, en realidad, aún lo pienso —ella negó—. Te amo más que a mi vida, Isabella Masen. A ti y a nuestro pequeño frijol —sonreí ante el apodo con el que bautizamos a Charlie luego de la primera ecografía, no era más grande que un frijolito—. Yo estaba equivocado, siempre te vi y fuiste invisible para mí, te traté tan mal haciéndote pasar por mi novia cuando alguna mujer no me interesaba.

—Amor no es necesario… —llevé mis dedos a su boca.

—Lamento tanto que hayas vivido eso, pero no puedo cambiar el pasado, solo hacerte feliz en el presente y asegurarte felicidad en el futuro.

—No quiero que lo cambies, tenía que suceder todo eso para que tú y yo estuviésemos aquí. —Saqué la cajita de mi bolsillo y me levanté arrodillándome frente a ella.

—Cásate conmigo.

—Ya estamos casados amor. —Ella acaricio mi mejilla mirando la banda de oro blanco y diamantes azules—. Estás loco.

—No, no lo estoy. Hace cinco años me elegiste y yo quiero que vuelvas a hacerlo.

—Edd, estoy aquí. Te elegiré siempre, siempre tú recuerdas.

—Te amo.

—Yo te amo más.

—Entonces…

—Acepto.

Me incliné a besarla y ella me urgió en levantarme, nos desvestimos lentamente, recorriendo nuestros cuerpos con la punta de nuestros dedos. Me dejó amarla, adorarla e idolatrarla mientras que de sus labios salían cortos gemidos, sus uñas rasgaron mi espalda cuando su placer era tal, que tenía que demostrármelo de una forma.

No quería morir, al menos no por ahora. Pero si me tocaba hacerlo, moriría feliz dentro de ella.

—Te amo —gemí al sentir que no iba a aguantar mucho, ella colocó sus manos en mis mejillas haciéndome mirar los ojos que más amaba en el mundo.

—Yo te amo más. —Sus paredes empezaron a cerrarse entorno a mí y me deje ir, manteniendo mi peso en mis brazos—. Recuéstate…

—Creo que peso mucho para ti hermosa —le di un beso y ella urgió para que me recostara. Así que lo hice dejando mi cabeza en sus pechos mientras ella me acariciaba la parte baja de mi cabello, pasamos varios minutos en silencio antes que ella hablase.

— ¿Recuerdas cuando nació Charlie?

—Como olvidarlo —dije recordando las noches que pasamos en vela, las muchas veces que me levantaba de la cama solo para cerciorarme que ella respiraba.

—Los pañales sucios —dijo mi esposa.

—El mundo rosa —agregué yo.

—Haberle puesto botitas azules, su primer día de nacida.

—Charlie es el mejor regalo que pudiste darme.

— ¿Te gustaría repetir todo otra vez? —besé uno de sus pechos.

—Cuando Dios quiera amor, estamos demasiado preocupados porque quedes encinta y así no funcionan las cosas, cuando sea el momento.

— ¿Y si el momento es en unos siete meses? —levanté la cabeza mirándola horrorizado.

—Tú… Yo… ¡Mierda, estaba sobre ti!

— ¿Por qué siempre dices mierda cuando te cuento algo tan importante como esto? —bufó enojándose… ¡Hormonas!

Suspiré

—¿Estás…?

—Así parece, me he hecho una prueba esta mañana en el juzgado y salió positiva. —No pude evitar la sonrisota en mi rostro—. El lunes tengo cita con el ginecólogo, quiero que estés allí conmigo —la miré emocionado—. Sabes que puede ser una falsa alarma, ¿verdad?

— Pero tú has dicho…

—Tengo los síntomas desde hace un mes, pero no quería ilusionarte, no como la última vez —quitó un mechón de mi cabello de la frente.

—Debiste decírmelo.

—Quería asegurarme, pero no quise quitarte eso nuevamente al ir sola, estuve hasta ahora trabajando con Brook porque quiero tomarme una licencia, si en realidad estamos esperando.

— ¿A qué horas es tu cita?

—A las dos, puedo decirle a Molly que vaya por Charlie.

—Charlie irá con nosotros.

—Edward.

—Amor…

—Solo si prometes que, si es una niña, no querrás llamarla como un varón.

—Hecho —traté de levantarme pero ella no me lo permitió—. Bebé, voy a aplastarte.

—Recuerdas el primer ultrasonido de Charlie, era tan pequeña como un…

—Frijol

—Sí, no le harás daño, si es que esta ahí —me levanté quedando de rodillas y colocando mi cabeza en su vientre.

—Yo sé que sí está —dije antes de levantarme y recostarme a su lado, atrayéndola a mi pecho.

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— ¡Papi! —Chilló mi nena al verme en la entrada de su colegio y, como siempre, la tomé en brazos y caminé con ella hasta el auto, dejándola en su sillita. Durante el camino al hospital, Charlie nos habló de su día y su primer ensayo para ser Aliel. Cuando llegamos donde la doctora Molina, mi esposa se tenso viéndose realmente nerviosa.

—Estoy contigo bebé y, pase lo que pase, te amo —besé sus labios brevemente.

—Isabella Masen —dijo una mujer regordeta. Vi a mi ángel suspirar antes de levantarse, apoyé a mi mono araña a mi cadera y caminamos hacia el consultorio.

La doctora Molina nos recibió y luego le dijo a Isabella que se recostara en la camilla.

— ¡Yo quielo acostalme también! —Chilló Charlie. Me coloqué al lado de mi mujer, aferrando una mano en la de ella y sosteniendo a mi tesoro con la otra. Isabella tembló por el gel mientras Charlotte encontraba algo divertido en mi oreja… centré mis ojos en la pantalla intentando ver algo, pero no veía nada y al parecer Bella tampoco, ya que su cara decayó.

Gianna movió el transfusor sobre su plano vientre unas veces más.

—Allí está él o la pillina —dijo Gianna mirando a mi esposa—. Espera y le subo el volumen. Tienes cinco semanas Isabella. —Pronto empezó a escucharse los latidos de mi bebé—. Estás de alquiler por los próximos 7 meses mujer. Felicitaciones a los dos —movió el transfusor.

Entonces lo vi, un puntito pequeñito como una arveja, nuestro bebé, baje el rostro para susurrar un te amo a la mujer que había cambiado mi vida y la vi con lágrimas en los ojos.

—Mami no lloles —dijo Charlie mirando a su mamá; ajena al momento que estábamos viviendo.

—Charlotte —la llamé—, ¿ ves esto? —Señale la arvejita—. Es tu hermanito, mi amor.

— ¡Dónde! —mi hija parecía sorprendida y buscaba su hermanito por todos lados.

—Esta aquí —dijo mi esposa colocándose una mano en el vientre. Gianna nos había dejado solos dándonos intimidad.

— ¡Te lo comiste! —sonreímos.

—No —dije girando su carita—. La cigüeña ha venido de Paris y lo ha dejado ahí..

—Ahhhh… ¿Y polque? —Amaba sus ¿Y por qué?

—Cuando estés grande entenderás mi niña… —La besé zanjando la pregunta o tendríamos muchos ¿y porqués? Luego, ayudé a mi esposa a levantarse, no sin antes pasarle una toalla húmeda para que se quitara el gel.

Gianna entró a los minutos mandándole los medicamentos a mi esposa, estuvimos todo el día en el centro comercial y cuando llegamos a casa, llovía a cantaros.

Mi esposa se acostó en la cama y llevé a nuestra hija con nosotros —por si empezaba a tronar—. La dejé en medio de nuestros cuerpos y me acerqué a mi esposa.

—Gracias por elegirme amor —susurré en voz baja.

—Ambos nos elegimos bebé —dijo ella somnolienta, mientras abrazaba a mi pequeña Charlie y yo, los abrazaba a los tres.

No podía quejarme de la vida.

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Bueno ahora si puedo decir Fin... Muchisimas gracias a todos los que estuvieron conmigo desde el comienzo, a los que se incorporaron en el trascurso de la historia, a los fantasmas de FF, no hay manera de agradecer tanto que em dan creanme un escritor no es nadie sin sus lectores

Gretchen CullenMasen, Eve Runner, nelda , Grace Potter Evans ,jupy , Melyna-Ortiz, Kriss21, isa28 , Elaine Haruno de Uchiha , anamart05 , karenov17 , , Tata XOXO...

Ary