Propuesta

,

La biblioteca infinita. Un pequeño mundo creado por Baal para resguardar todos los conocimientos obtenidos a lo largo de su vida. Cada conocimiento, cada experiencia, cada victoria y derrota, estaba relatada en libros correctamente apilados.

En medio de la biblioteca se encontraba el mismísimo Señor del Terror, deleitándose con una pequeña anécdota.

-Debes tener grandes recursos para entrar a este mundo, mucho valor para acercarte a mí y, mucha estupidez para permitir que sienta tu presencia –Baal cerro abruptamente su libro, lo guardo en el estante y, volteo hacia su invitado – ¿Entiendes? Humano–Baal contemplo al humano que consiguió entra en su mundo.

-Oh, lo lamento tanto. Me creerías si te dijera que no sabia que este sitio fue creado para albergar cada uno de tus conocimientos y, que es imposible entrar en el sin pasar por tu portal –Baal noto el sarcasmo de su voz.

-A pasado mucho desde que tuve el placer de torturar a un humano… especialmente a uno tan estúpido como tú –Baal se acerco. Claramente estaba ofendido, no solo por la insolencia del humano, sino por la forma en que sonreía, era tan arrogante…

-Mi nombre es Ai –Antes de que Baal lo alcanzara, Ai ya estaba frente a él, le dio un terrible gancho al estomago, que convirtió en polvo toda esa zona de la armadura. Baal callo de rodillas del dolor y, antes que recobrara el sentido, Ai se encontraba detrás de el, le dio un codazo en la nuca. El impacto fue tan fuerte que toda la biblioteca tembló –Bien, Baal. ¿Qué tal si comenzamos desde cero? Como ya dije, mi nombre es Ai –Se sentó en una mesa, donde segundos antes, Baal tenia su libro.

-Es… imposible… que un humano… pueda hacer algo como esto –Trato de decir Baal, mientras recuperaba el aire perdido.

-¿Qué? ¿Darte una paliza? Ha, yo creía que todos en este reino ya lo habían echo –Comenzó a reír de un modo que a Baal se le hiso muy familiar –En cualquier caso, necesito un favor –Típico. ¿Por qué otra razón un humano se metería en su mundo?

-¿Qué quieres? –Baal no discutiría con un poder claramente superior.

-Laharl –Susurro.

-¡¿Laharl? –Baal por fin se puso de pie –Si quieres saber donde esta, tengo esbirros vigilándolo –Ai disimulo una pequeña risa.

-"Tenias" esbirros vigilándolo –Baal lo comprendió de inmediato –Lo que quiero es saber si alguien lo busca –Se levando de la mesa y, comenzó a caminar alrededor de Baal.

-Si. Su mano derecha, o lo que fue su mano derecha comenzó a buscarlo poco después de marcharse –Baal no le despego los ojos de encima. Algo en el era tan familiar…

-Etna. Que sorpresa. Diablos, si lo encuentra seguro que lo estropeara todo –Ai parecía realmente molesto, lo que provoco un sudor frio en Baal –Bien, este es tu trabajo. Retrásala, pero no la mates -¿Trabajo?

-¿Por qué debería hacer lo que me pides? –Ai dio una inocente sonrisa… y una devastadora patada a Baal, lo que hiso que atravesara diez anaqueles, asta terminar estampado en la pared.

-Porque si no lo haces te mato –Lo que dijo, lo hiso sin quitar esa inocente sonrisa –Por cierto, ya que estas en ello, necesito que me abras las puertas a celestia –Concluyó mientras Baal trataba de levantarse.

-¡¿Las puertas a celestia? ¿Qué te hace pensar que yo… -Antes de terminar, Ai ya estaba frente a frente con él.

-¡Vamos, Baal! Un ser tan temido y repudiado como tú. Que ha causado tantos estragos, tanto en la tierra como en el cielo. Realmente crees que hubiera sobrevivido tanto tiempo sin tener una o dos conexiones –Es cierto. Baal conocía ángeles corruptos dispuestos a ayudarle, siempre y cuando pagara -¿Por qué? –Ai sonrió.

-Sin preguntas, Baal… -Le dio la espalda a Baal y se retiro –Volveré en tres días, si no tengo ya mi pase, buscare a alguien más que me lo dé. Por cierto, recuerda mantener a Etna y Laharl separados –Por un segundo Baal pensó en aprovechar esta oportunidad para atacar, pero por alguna razón, no pudo moverse –Mientras tanto, creo que dormiré un poco y, después daré un pequeño paseo por el castillo…


-Tengo hambre –Laharl no había comido en tres días. Lo poco que le quedaba de dinero se lo gasto en ese maldito casino, podría haberlo destruido, pero no quería perder tiempo con los demonios de seguridad. Sin mencionar que tenia que pensar en un nuevo nombre para no llamar la atención –Ni… no, ese sujeto prácticamente se burlo de ese nombre. Ai. Realmente me es familiar –No iba a matarse pensando en eso, en cualquier caso, no podía recordar a cuantas personas había conocido a lo largo de su vida, ni a cuantas había matado… -Mierda. Ya estoy arto de ir de aquí para allá. Es que nadie en ese mundo puede siquiera decirme que es el amor –Laharl recordó lo que Ai le dijo en el hotel –Química, lujuria…. Realmente pude ser solo eso, años y años de escucharla, cantando, recitando poemas, balbuceando las 24hs del día lo hermoso que es el amor, solo para descubrirla en la cama gimiendo como una mula –No era un recuerdo agradable –Quizás debí, darle tiempo para explicarse. No, no hay explicación que valga, no regresare hasta tener una respuesta convincente –Su mirada decidida callo al piso cuando su estomago volvió a gruñirle. Esos gruñidos eran como un idioma que interpretaba perfectamente "o mentes algo aquí adentro, o te despides de tu hígado". El comerse a sí mismo ya no resultaba una idea tan desagradable.

-Buenas noches, Laharl –Laharl se detuvo.

-Para que cambiarse el nombre… –Murmuro mientras se daba la vuelta.

En cierta forma, lo que vio no le hizo mucha gracia. Una chica joven, ojos azules, con el cabello largo de un rubio pálido. Era un poco más alta que él, pero tenia un cierto parecido con la antigua forma de Flonne.

-¿Y tú que eres? ¿Otra aprendiz que quiere ganarse una promoción rápida? –Laharl saco su espada y se preparo para el combate.

-Créeme, no necesito otra promoción –Desabrocho la capa que cubría su cuerpo y extendió unas enormes alas blancas –Deja que me presente. Mi nombre es Etsuko, ex arcángel de celestia –Se notaba a simple vista todo el orgullo que proclamo con la palabra ex.

-Perfecto, era todo lo que me faltaba. Veamos que también lo haces –Laharl le lanzo una bola de energía e, inmediatamente se lanzo hacia adelante con su espada. Sin embargo, Etsuko la izo a un lado de un manotazo y, atrapo la espada de Laharl sin ningún tipo de dificultad.

-Si realmente quisiera matarte, no estarías vivo en estos momentos –Laharl continuo haciendo fuerza con su espada, asta el punto en que comenzó a liberar su poder, un circulo de energía era visible a sus pies y, una onda de poder recorría su cuerpo. Etsuko no se movió ni un centímetro. La fuerza fue tal, que la espada se partió en dos, y acabo en el piso – ¿Puedo continuar? –Se inclino un poco hacia Laharl.

-Bien, te escucho –Balbuceo un poco molesto. Era clara la diferencia de poder.

-Excelente. Iré al grano, quiero que te unas a nosotros – ¿Nosotros?

-¿Y para que diablos me quiere el cielo? –Laharl se levanto y, comenzó a quitarse el polvo.

-No el cielo. Por si no me oíste, soy un "ex" arcángel –Eso si capto su atención –Nosotros somos un grupo especializado en la resolución de cualquier tipo de problemas en cualquier parte este mundo o en cualquier otro, siempre y cuando se nos page adecuadamente –Tendió a Laharl una tarjeta. En ella decía…

-¿Las alas blancas? Bien, este si que es un nombre "original"… para un montón de mercenarios… -Fuera de su antigua lógica, la guardo en uno de los bolcillos de su pantaloncillo.

-Llámanos como quieras, pero dudo que tengas mucho sitio a donde ir –Era cierto.

-Tengo una pregunta para ti –Laharl se puso realmente serio.

-Adelante. Pero no esperes que te diga mucho, al fin de cuentas, todavía no eres parte de nosotros –Laharl no tenia planeado unírseles, aunque era cierto que no tenia un sitio a donde ir.

-Dime ¿Qué es el amor? –Esta pregunta causo unos segundos de silencio.

-¡¿Q-q-qu-que? ¡¿Qué dices? ¡Todavía no nos conocemos lo suficiente!, quiero decir, no es que lo considere, ¡pero te das cuenta de la diferencia de edades!, es decir, no es que sea vieja, ¡peo somos de distintas especies! Bueno mientras allá amor, se que eso no importa, ¡pero no quiero decir que acepte! Para que lo sepas… -Ni siquiera entendió la pregunta.

-¡No me refería a eso! Todo lo que quiero es tu opinión con respecto al amor –Laharl tubo que cortarla o estarían así toda la noche. Aunque en parte se divirtió al verla roja como tomate.

-…- Etsuko, se calmo y recordó el informe que mando a hacer sobre Laharl. En efecto, el había preguntado lo mismo en distintas partes del inframundo. Para su fortuna, Etsuko sabia muy bien lo que era el amor –Una mierda… -Laharl no se sorprendió, al fin y al cabo, parte de el también lo consideraba una mierda.

-Bien… lo único que me llama la atención es que sea un ángel la que considere al amor como una mierda –Una pequeña sonrisa se dibujo en Laharl. Apenas recordaba cuando fue la última vez que sonrío.

-¿Y por que los demonios son los únicos a los que les puede desagradar el amor? Por que no… -Un gruñido la interrumpió –Como decía. Por que no continuamos esta charla después de comer –Bueno, si no iba a unirse a ella, por lo menos podía conseguir que le pagara una cena. Este arcángel pronto sabría el error que cometió al invitarlo a cenar.


-Oh, Señorita Etna, no cree que deberíamos seguir buscando, dood –Etna le dio una patada que lo mando asta el techo del casino, donde hizo explosión.

-¡Cállate! Me traes mala suerte –Se volvió a sentar en la silla de póquer –Como decía, apuesto seis mil de los grandes –Y empujo un montón de dinero al centro de la mesa.

Parece que la búsqueda de Laharl se retrasaría un poco…


En el castillo del overlord las cosas no estaban mucho mejor.

-Señorita Flonne, hoy tampoco saldrá de su habitación, dood –Susurro un Prinny, después tocar la puerta por sexta ves.

Flonne casi no había salido de su cuarto en tres años. Cuando lo hacia, solo era para comer un poco, o para pararse en las puertas del castillo, esperando su regreso… Su adorable sonrisa, llena de bondad y esperanza había desaparecido por completo. Solo le quedaba la tristeza y la culpa.

-¿Hoy tampoco saldrá? –Una voz masculina se dirigió al Prinny. Pero este ni siquiera contesto. Solo se dio la vuelta y se fue –Comprendo… -Cualquiera castigaría severamente a un Prinny por esa falta de respeto, pero él no tenia derecho a hacerlo –Flonne… si no comes volverás a enfermarte… -Nadie le contesto –Lo siento Flonne –Repitió, como cada mañana lo hacia.

Eita era un arcángel, que después de discutir mucho con el serafín, logro conseguir un pase para el inframundo. Todo para ver a su amiga de la infancia, su querida Flonne…