Nuevo capitulo: Mas pistas sobre lo que paso hace tres años y una visita de Ai a Flonne y Lamington.
Visitante Nocturno
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Laharl se encontraba medio inconsciente después de su decimo cuarto plato, pero no quería admitir la derrota frente a Etsuko, quien iba por el veinteavo plato y, no parecía dispuesta a parar.
-Bien, creo que fue suficiente. Dime Laharl, ¿que quieres de postre? –Laharl apenas podía aguantar las ganas de vomitar. No sabia muy bien que pensar, pero… ¿su estomago se había encogido? Siempre pudo comer más de treinta platos y tener espacio para postre.
-Y…Yo… -
-Únete a nosotros –Etsuko le lanzó muy seria –El poder de un overlord realmente nos seria útil –Ahora fue Laharl el que se puso serio.
-Solo me interesa una cosa… -Trato de levantarse e irse. Una parte para no tener que escucharla; una para no tener que lavar platos si a ella se le ocurría escapar.
-Vamos. Creí que ya había quedado claro lo que es el amor: una mierda ¿lo recuerdas? Una total y completa mierda –Etsuko parecía decirlo más a sí misma que a Laharl. Laharl pensó que ella tendría su propia historia, pero no quería preguntar y, mucho menos le importaba.
-Tú ya tienes la tuya; quiero la mía –"Para ser considerada tuya, tienes que sacar tu propia conclusión ¿no te parece?" Eso es lo que Laharl vio reflejado en la sonrisa de Etsuko.
-Nosotros hacemos cualquier tipo de trabajo. Pero los trabajos que recibimos no son precisamente normales –La mesera llego y dejo un enorme tazón de helado de chocolate en frente de Etsuko -¿Qué sabes sobre Julius? –Pregunto mientras comenzaba a comer.
-¿Julius? –Ese nombre le era totalmente desconocido.
-Julius era n señor demonio como tú, pero de otro inframundo. Yo y otros dos de mi grupo lo matamos –Laharl interpreto lo siguiente como una clara amenaza "únete o muere". Laharl sabía que Etsuko tuvo suerte de que su espada se rompiera. Esta ves no la tendría… -Fue un trabajo –se corrigió antes de tener que matar al demonio –Julius mantuvo a su hermana encerrada en su habitación durante cien años, alegando de que quería protegerla de la maldad de su mundo. El trabajo nos fue encomendado por una criada del castillo que había cuidado de Varazia desde que nació. Lo que encontramos no fue agradable… Varazia no solo llevaba cien años encerrada. Sino que los paso muerta. El cuerpo de un demonio lleva más tiempo en descomponerse que el de un humano. Pero su carne ya estaba completamente negra, su cabello, supuestamente blanco y lacio, se había convertido en tres o cuatro tiras que salían de algo que apenas se podría considerar una cabeza, y su esbelta figura… una clara visión de costillas. No fue algo agradable… -Pareció perder el apetito por un momento.
-¿Y? un loco mata a su hermana y, la encierra por cien años. ¿Qué tiene eso de raro en el infierno? –Laharl no parecía asqueado, ya que él había visto demonios con peor aspecto –Por sí no lo sabias, existen demonio a los que nos gusta llamar "zombis". De echo, uno de ellos te sirvió el cuarto plato –Comenzaba dudar si arriesgarse a esperar que ella vomite, para tener una excusa para hacerlo también, o largarse antes de que él lo hiciera primero.
-Lo que me dio, mejor dicho; lo que nos dio asco no fue el cuerpo de la pobre Varazia. Sino el echo de que su propio hermano, estaba teniendo relaciones sexuales con él –Esa si que no era una imagen agradable para Laharl –No quedamos estupefactos, mientras veíamos como Julius penetraba a esa… cosa. Incluso cuando noto nuestra presencia, no se detuvo, al contrario, acelero su marcha. El cadáver de Varazia estaba de espalas sobre la cama y, él estaba sobre el. Penetrándola, mientras mordía y chupaba algo que podría haber sido un pezón y…-
-¡Suficiente! –Laharl ya no lo aguantaba, como siguiera con su relato, de seguro le vomitaría encima –Esta es tu gran estrategia para reclutarme. Contarme como un loco mata a su hermana y usa su cuerpo para tener sexo –Ya no aguantaba más esto.
-Porque la amo…- Laharl se detuvo en seco –Ese fue lo que nos dijo antes de acabar con él. Julius amaba a su hermana, pero estaba seguro e que ella lo aborrecería. Por lo que Julius izo lo que le pareció la mejor manera de que ella estuviera siempre con él: la estrangulo… -Término su helado –Entiendes, sí vienes con nosotros encontraras tipos como Julius –Tipos como Julius. ¿De verdad creía que de ese modo se uniría a ellos? –Seguro no querrías encontrarte con demonios como Julius, pero si estarías interesado en su respuesta. Los enfermos abecés saben más sobre el amor que cualquiera. Aunque en el caso de Julius, solo corroboro mi opinión sobre el amor: una mierda –Etsuko pidió otro tazón de helado, esta ves de vainilla.
Laharl estaba pensativo, era cierto. Julius podría haber estado enfermo, pero sin duda alguna, le hubiera interesado su opinión sobre él amor. Este arcángel le ofrecía una oportunidad para conocer a personas, de cierto modo… interesantes.
-No necesitas contestarme aún –Cundo Laharl volvió a prestarle atención, lo primero que noto fue una pila de tazones de helado, eran al menos veinte. ¿Cómo comió tan rápido…? –Detrás de la tarjeta se encuentra una dirección y…-
-Acepto… -No había más que discutir.
-He. ¿Así de fácil? Pensé que te tomarías algún tiempo. Bueno, mejor para nosotros –Etsuko se puso de pie y le extendió su mano a su nuevo socio. Laharl la acepto –Déjame decirte que Julius no fue nuestro peor trabajo y, más que nada, para asegurar lealtad y demostrar eficiencia con los clientes; cumplimos las órdenes al pie de la letra. Si se nos pide que torturemos; torturamos, no importa si es humano, demonio o ángel, inocente o culpable; lo haremos… -Esto ultimo lo estremeció un poco, pero si un supuesto arcángel podía hacerlo, ¿Por qué no él también? Al fin y al cabo era un demonio.
-Señores… -Los dos voltearon a ver al mesero –La cuenta…
Curiosamente, los dos tenían intenciones de hacer pagar al otro…
-¡Creí que era un país libre! –Grito la pelirroja, mientras era echada del casino por dos enormes gárgolas – ¡No pueden tratarme así! ¿Saben quien soy? Soy... –
-¡Una tramposa! –Dijo una de las gárgolas, mientras él y su compañero la arrojaban fuera del casino.
-¡No crean que olvidaré esto! –Rujió Etna, pensando en todo lo que les haría a ellos y, por supuesto, al príncipe cuando lo encontrara –Por culpa de ese mocoso tengo que pasar por esto… -Mascullo entre dientes.
-Señorita Etna, no se ofenda, pero si va a sacar un has de debajo de la manga en una mesa de póquer… tendría que asegurarse primero de tener mangas, dood – La recompensa por ese comentario fue una dulce sonrisa, y un disparo en la cabeza.
-Tengo hambre… ¡busquen un lugar para comer! –Y comenzó a disparar para todos lados.
-Así que… ¿Cómo… empiezo? –Pregunto un muy cansado Laharl, después de practicar con su nueva "amiga" el antiguo arte de comer y correr.
-Como eres nuevo tendremos que probarte, y como es obvio que no aceptaras un caso cualquiera, me asegurare de que se relacione con tu… búsqueda –Etsuko no demostró un atisbo de cansancio. Laharl realmente comenzaba a odiar a este arcángel –Pero solo por esta vez, una vez de que pases aceptarás cualquier tipo de trabajo que se te ofrezcamos. Por cierto, una vez dentro no hay vuelta atrás, de lo contrario… -Era más que obvio lo que pasaría.
-No me amenaces, solo tuviste suerte la ultima vez –Etsuko comenzó a agitar la mano con un "seguro, seguro". Desde hace tres años que Laharl no se sentía tan enfadado como ahora.
-Ten – Etsuko le tendió unas llaves, con el numero B7 –Son las de un hotel a seis calles de aquí. Cuando llegue el momento mandare a alguien con tu "prueba" –Mandar a alguien… Si tiene el poder para mandar subordinados, ¿Por qué se molesto en venir ella misma? Etsuko parecía saber lo que pensaba, por que se lo condeso de inmediato –No correría el riesgo de que cualquiera de los míos viniera a verte… -Muy siento. Cualquier otro no hubiera tenido tanta suerte -Te abrían matado sin pensarlo dos veces –
Hubo un pequeño silencio antes de que Laharl estallara.
-¡¿Cómo que matado?! –
-Deberías agradecerme por ser tan amable –Laharl se resigno, ya no valía la pena discutir; ya no valía la pena pelear… -Bien, nos estamos viendo –A Etsuko la rodeo una brillante aura blanca, lo que causo que Laharl se cubriera los ojos, cundo volvió a ver, ya no había nadie…
-En la que me metí…-
-¡Hay está! ¡Atrápenlo! –Grito una multitud de meseros y camareros.
-¡Mierda! –Laharl comenzó a correr. Pasarían dos horas antes de perderlos…
Eita se encontraba de camino a su habitación, o por lo menos el único sitio donde el podía descansar en el castillo. No es como si su conciencia se lo permitiera. Cuando llego al castillo, en lo único que podía pensar era en volver a ver a Flonne y, rezar por que su alma no hubiera sido corrompida por la oscuridad. Aunque no se sorprendió de que, pese a haberse convertido en un ángel caído, seguía siendo la misma, su gentil, amable y querida Flonne. Su sorpresa fue cuando Flonne le dijo de inmediato que no solo estaba bien, que poseía grandes amigos, que los demonios eran capases de sentir amor, que ella daba clases de eso y que tenia… un novio. Un arrogante, maleducado, presumido, narcisista, enano del demonio. Ese si fue un shock para Eita, pero Flonne era feliz…
Eita llego a su cuarto, era una habitación que Flonne le consiguió después de una pequeña charla de tres horas con Laharl. Casi desde que llego, Eita estuvo cada momento con Flonne. A Flonne no pareció molestarle, de hecho se alegraba de tener cerca a quien fue, y será siempre, su mejor amigo.
-Hubiera sido mejor que jama subiera venido aquí. Mejor para todos… Flonne… - Se sentó en la cama, extendió su mano bajo la almohada y saco una pequeña fotografía. En ella se los podía ver a tres niños felices, uno al lado del otro, y detrás, al maestro Lamington, con los brazos ligeramente extendidos. A la derecha: Eita, en medio: Flonne, detrás: Lamington, y a la izquierda…
-¡¿Pero que…?! –Eita se levanto precipitadamente. A la izquierda no había nada, literalmente. Todo el extremo izquierdo de la fotografía había sido perfectamente arrancado. Una de las personas más importantes para Eita había… desaparecido...
Flonne se encontraba encerrada en su habitación, acostada en la cama. Sus ojos rojos se encontraban contemplando el techo, estaba totalmente inmóvil.
-Sabes, en cierta forma es mejor que el burdel de Hell kitty –Flonne inclino un poco su cabeza, y noto a un joven de cabello castaño sentado en una silla cerca de su cama –Lo digo en serio, y la prueba es que sigo siendo virgen, ¿Quieres ver? –Se rio en voz baja.
Flonne lo contemplo un momento, y volvió a acostarse.
-Valla, eres todo un ángel, pequeña Flonne –Ai se levanto; comenzó a caminar hacia la cama y, se sentó en el borde.
Ninguno de los dos hablo. Flonne se encontraba mirando el techo, ignorando la presencia de Ai; y Ai se encontraba mirando a Flonne.
-¿Por qué sigues aquí? En este castillo no hay nada para ti. No estas en condiciones, ni tienes el derecho de seguir impartiendo tus clases, tu mejor amiga se fue; para traer a alguien que ya no quiere volver. Su última mirada, más que poseer orgullo y gracia por tu hazaña, fue más decepción con un pequeño toque de odio. ¿Sabes cuantos problemas eres para estos Prinnies? Muchos de ellos ya tendrían que haber rencarnado, en lugar de seguir cuidándote… -Flonne continúo inerte, pero cada frase de está persona era una puñalada directa a su corazón –Laharl no regresara; por lo menos no mientras sigas en este mundo, Flonne. Lo hiciste sufrir de un modo que lo cambio mucho más de lo que él sabe. Puedes evitar una tragedia, Flonne, solo tienes que largarte de regreso a celestia –Flonne no contesto.
Ai suspiro, se levanto de la cama y se dirigió al centro del cuarto. Parecía un poco fastidiada por la actitud de Flonne. Aunque a ella no le iba mucho mejor. Cada palabra que Ai le dijo, fueron realmente devastadoras, de no haber agotado sus lagrimas esa misma mañana, seguramente hubiera comenzado a llorar; y seguramente lo hará más tarde.
-Como quieras. Por cierto, mi nombre es Ai, y me aseguraré de decirle a Laharl que prefieres seguirle chupando la polla de ese arcángel en lugar de irte de su puto castillo –La simple mención de Laharl basto para que Flonne se levantara de un golpe, pero Ai ya no estaba. Nuevamente sus lágrimas acudieron, y comenzó a llorar.
Lamington se encontraba en su casa, sentado frente a una mesa de trabajo, firmando unos papeles.
-Tienes mucho poder para ser un humano –El Serafín dejo caer su pluma a un lado y centro toda su atención al su pequeño invitado sorpresa.
-Y tú eres peor que la fila del supermercado. Aunque sabias que estaba aquí, ¡me dejaste plantado como un nabo! –Ai cruzo los brazos sobre su pecho y le dirigió una mirada de disgusto al Serafín.
-Discúlpame, pero presentí que si no terminaba esta noche… nadie más lo haría… -Lamington se levanto y se dirigió a una silla cerca de Ai –Por favor, toma asiento, y dime ¿Cómo llegaste asta celestia? –
-Bueno, solo digamos que conozco a cierto Señor del Terror, que curiosamente conoce a ciertos ángeles corruptos, que gentilmente me facilitaron el paso, que amables ¿no te parece? –Lamington no se perturbo, él ya sabia que existían ángeles que mantenían negocios con demonios. Lo que le llamo la atención fue el individuo sentado frente a él.
-Bien, ¿Tienes algún nombre? –
-Ai… -Por alguna razón, Ai pareció molesto con la pregunta.
-De acuerdo, Ai ¿Por qué estas aquí?-
-No es obvio, vine a… -
-No me refería a eso –Lamington se tensó hacia la dirección de Ai -¿Por qué… estas aquí? –Ai pareció palidecer por un momento –Dímelo, y me asegurare de…-
-¿Por qué Flonne sigue en el inframundo? –Ahora era el turno de Ai para hablar –No eres estúpido ni ignorante, seguro sabes todo lo que paso, ¿No harás nada mientras esa perra sufre? Creí que era tu favorita, o a caso ya no la quieres, ahora que está "manchada" –Ai comenzó a reír, pero Lamington continuaba mirándolo fijamente.
-Flonne cometió un error, todos cometemos errores tarde o temprano, ella sabe que lo que izo estuvo mal y por eso… -
-Continuo durante meses –Ai lo corto –Vamos, no me vengas con esa putada del "error", Flonne tubo un romance con esa maldita rata alada, casi desde que llego; un abrazo aquí, un vezo allá. No paso mucho para que Flonne desapareciera por tardes enteras y que comenzara a distanciarse de Laharl. La muy zorra estuvo llenándole la cabeza sobre la felicidad del amor, y en lugar de dejarlo como se debe… ¡La muy puta se monto a ese maldito frente a él! ¡Es esa tu consideración de un "error"! Cuando Laharl escucho los gritos de Flonne en el pasillo. ¡Mierda! Por fortuna era el único demonio con un gran oído. Lo primero que vio fue a Etna, parada detrás de la puerta, posiblemente solo quería ver a Flonne, ¡peo verla hay solo preocupo más a Laharl! La izo a un lado y tiro la puerta de una patada sin pensar en la mirada que tenía Etna y… ¡¿?! –Lamington pareció estallar de la riza – ¡¿De que mierda te estas riendo?! –
-Lo siento, es solo que... –Tosió un poco, para recuperar la compostura – Realmente lo lamento, Ai –
-No es nada, quiero decir, no creí que te causara gracia saber el pedazo de puta que resulto tu querida Flonne –
-No, como dije, Flonne cometió un error, todos los cometemos, algunos más grabes que otros… -Ai realmente deseaba terminar con esto. Estaba arto de este tipo –Ai, me reía de lo irónico de la situación; hace años sucedió algo igual –
-¿Qué? ¿Le metieron los cuernos, o algo así? Realmente no me sorprendería, al fin y al cabo, eso explicaría, el por que no estas con una mujer, tu inclinación a las niñas, y los rumores de homosexualidad –Ai se levanto, y camino hacia Lamington –En cualquier caso, ya no importa… -Ai miro a Lamington a los ojos, esta claro que no le diría nada más sobre lo que sea que sucedió, y ya había hablado con el más de la cuenta.
A la mañana siguiente…
-Maestro Lamington –Pronuncio un aprendiz de ángel que se había introducido a su casa –Lamento la intromisión, pero todos lo están esperando, y parece que realmente necesitan esos papeles, ¿Maestro Lamington? –Al no hallar respuesta, comenzó a buscar por las habitaciones –Maestro Lamington ¿se encuentra aquí? –Se introdujo a la sala que Lamington usualmente usaba para trabajar; lo que vio lo dejo mudo por un segundo, hasta que lanzo un grito que se oyó en toda celestia.
En la meza que el Serafín usualmente utilizaba para trabajar, estaba el cuerpo de Lamington. Estaba cubierto de su propia sangre. Le habían atravesado el pecho con algo, y le habían arrancado el corazón.
El joven aprendiz se horrorizo al contemplar que, en la pared, en frente del cuerpo de Lamington, se encontraba su corazón, clavado a una cruz propiedad de Lamington. Y clavado al corazón, una fotografía, o mejor dicho, la parte de una fotografía.
Puedes evitar una tragedia, Flonne, solo tienes que largarte de regreso a celestia…
Continuara…
Bueno, asepto cualquier tipo de criticas.
