La verdad se oculta en su nombre

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Cuando Laharl despertó se sentía sumamente mareado, la cabeza no dejaba de darle vueltas. Fue muy similar a la vez en que se comió todo el maldito chocolate que Flonne le preparo con sus propias manos el día de san valentin, Flonne nunca le menciono que ser un novio implicaba poner en riesgo la vida comiendo extraños platillos de más halla de los avernos infernales. Tarde o temprano tendría que encontrar un modo de hacerle saber que su comida era un asco, y tendría que ser sin lastimarla.

Un click en su cabeza, y recordó que eso seria inútil, ella ya no era "su novia", y el ya no estaba en el castillo. Estaba en la habitación B7 de un motel en el peor lugar del Inframundo.

-Tch, diablos, ¿Qué mierda paso? –Parecía que entre más tratara de encontrar una explicación para lo que sea que halla pasado, más le dolía la cabeza –Ai… –Pronunció. Ese… humano tuvo que hacerle algo. No podía recordar mucho de la conversación que mantuvieron, pero si recordaba lo que le había entregado. Buscó desesperadamente en su cuerpo, al no encontrar nada trato de buscar en la cama y… – ¿Qué?

¿Cuándo precisamente había llegado a la cama? Quizás no recordara mucho, pero definitivamente recordaba que se había desmallado en la sala. Puede que Ai lo llevara a la cama mientras estaba inconsciente. La simple idea de que ese acosador lo hubiese llevado a la cama, lo hubiese arropado y, posiblemente, le hubiese dado un beso mientras yacía indefenso le provoco un escalofrió que recorrió toda su columna vertebral.

-Ese acosador pervertido, cuando lo encuentre voy a…

Click

La puerta de la habitación comenzó a abrirse.

Por la puerta entró una chica con una bandeja en las manos, y en ella parecía haber un tazón lleno de sopa caliente. Al verla Laharl se quedo pasmado, no era que la chica fuese muy hermoso, de echo entraría en la categoría de linda, pero más halla de simples rasgos, esta chica era prácticamente una copia infantil de su madre. No sabia como reaccionar, todo en su cabeza le decía que era imposible, que estaba en el dormitorio de la habitación B7 de un motel en el peor lado del Inframundo. Otra parte, se sentía como si fuese un niño otra vez, que estaba enfermo en su cama y su madre viniera a darle un poco de sopa caliente de cucaracha para ayudarle a sentirse mejor.

Todo eso fue cortado cuando esa chica vio que estaba sentado en la cama.

-¡Ack! –La sorpresa causó que se tambaleara un poco para atrás. Un poco de sopa se calló del tazón a la bandeja y por un momento Laharl pensó que la chica se quemaría y la dejaría caer al piso. Con un hábil movimiento se reincorporó y lanzó un suspiro de tranquilidad al ver que no ocurrió nada grave.

La chica pasó su mirada del tazón a Laharl y de Laharl al tazón un par de veces. Por un momento pareció a punto de decir algo, su boca se habría y se cerraba constantemente. Si fuese cualquier otra persona, no hay dudas de que Laharl ya estaría gritando y exigiendo una explicación, pero nuevamente se había perdido en ese gran parecido que esta chica tenia con su madre. No podía dejar de mirarla, cada rasgo, cada parte de su cara y quizás también de su cuerpo era como ver una versión adolecente de su propia madre.

Aris no podía encontrar palabras para hablar con Laharl. Lo primero que se le ocurrió para romper el hielo fue decirle su nombre, pero pensó que a un Overlord como Laharl eso le importaría muy poco. Lo siguiente era decirle cuanto se alegrara de que estuviese bien, pero creyó que eso se vería un tanto sospechoso si se tomaba en cuenta de que ni siquiera se conocían. Luego recordó el informe que leyó de Laharl y la poca paciencia que poseía, sus manos temblaron ligeramente al pensar que en estos momentos podría estar apunto de morir. Ese niño era un señor demonio, y ella apenas y sabía como usar un microondas.

Ella entró en pánico cuando notó que el niño que debía de ser uno de los peores demonio de este lado del infierno no dejaba de mirarla. Solo la miraba, totalmente callado. Por un segundo Aris sintió como si estuviese totalmente desnuda en frente de una multitud de demonios con un arduo historial de violación, un pensamiento que sirvió solo para aterrarla más y teñir su cara de rojo, se sintió tentada a comprobar si realmente estaba vestida.

En cuanto a Laharl, la imagen frente a él solo lo desconcertaba más. Una chica parecida a su madre, temblando como si estuviese en medio de una tormenta de nieve vestida solo con un traje de baño y más roja que un tomate. Si alguien iba a decir algo tenia que ser él.

Trató de formar algo con su boca, ¿pero qué? Esta chica parecía apunto de desmallarse, su cabeza solo necesitaba una buena excusa para quedarse a oscuras.

-Emm, Tú…

-¡NO ME MATES! –Aris gritó mientras arrojaba la bandeja por los aires. La bandeja quedo suspendida en el aire, y Laharl tuvo un breve flashback de cuando Flonne resbaló, soltó una bandeja de su sopa sorpresa y cuando el líquido espeso y negro toco el piso comenzó a derretirse con un nauseabundo hedor a quemado. No dudo dos veces antes de salvar la bandeja con su bufanda.

Suspiró de alivio, estos tres años parecían haber echo maravillas con sus reflejos y su equilibrio.

Su alivio fue cortado con un sentimiento de ira por la torpeza de ésta chica, pero fue rápidamente suprimido al encontrarla sollozando en el piso. Laharl no podía estar más confundido que ahora.


-¡Si! Este sitio lo tiene todo: cama de agua, equipo de sonido, mini-bar, yacusi, una TV de pantalla plana, la mejor marca de pudin en todo el averno, consola de juegos y, bueno no quiero estar hablando toda la noche –Etna estaba totalmente feliz por "su nuevo Penhause", cuando siguió a ese demonio no creyó que el sitio fuera tan grande e impresionante.

-Disculpe, señorita Etna, dood –Un pequeño prinny se arriesgó a llamar su atención. No podía dejar de temblar con la simpe idea de que podría estar arriesgando su alma inmortal al interrumpir la alegría de su supuesta ama, pero al mismo tiempo era mucho más seguro hablarle cuando estaba contenta.

-¡¿Qué?! No ves que no tengo tiempo para quejas –Gritó. Ha veces esos esclavos prinnies podían ser terriblemente molestos. ¿Por qué casi siempre la molestaban cuando la estaba pasando en grande? Éste insecto con forma de pingüino tenia suerte de que estuviese tan feliz, de no ser así ya lo hubiese arrojado por la terraza.

-¿Qué hacemos con…eso? –El prinny señaló a la forma más o menos humanoide que fue Reysmalael. Casi no se distinguía cual era su cabeza y cual su trasero, aunque a Etna realmente no le parecía mucha la diferencia.

Ese asqueroso pervertido se le había lanzado en cima desde que puso un pie en este sitio, su recompensa fue un rodillazo en lo que resulto ser su pequeño tesoro, una lanza metida hasta el mango dentro del recto y unas cuantas explosiones que lamentablemente destrozaron la maquila de baile.

-A sí, me olvidé de él –Etna pareció un poco pensativa con respecto a que hacer con su pequeño benefactor. –No quiero recuperar esa lanza, solo tírenlo a la basura y ya esta –Agitó su mano y se fue al refrigerador por un poco de pudin. No todos los días se podía disfrutar de postres de marcas tan caras como aquellas, mucho menos en este sector del Inframundo. Etna planeaba disfrutar al máximo de este sitio antes de continuar con su búsqueda.

-¡¿La basura?! –El prinny pareció desconcertado, no estaba seguro de si esa era la mejor opción para el tratamiento de cuerpos. Solo bastó una mirada mortal de su ama, de las que dicen "¿Quieres morir hoy?" para quedarse callado y cumplir sus ordenes –Como… como usted ordene señorita Etna.

-Perfecto. Ahora, veamos cual de todas estas delicias escogeré… –Dijo mientras se lamia seductoramente el dedo anular.


-Así que… Aris, ¿no es cierto? –Laharl todavía seguía acostado en la cama. No importa cuanto tratara de levantarse, siempre parecía estar apunto de caer al piso, era como si toda su energía ya hubiese sido agotada. Se sentía como si hubiese estado peleando durante días enteros y ahora estuviese sufriendo las consecuencias por el agotamiento.

-S-Si –Eso era todo. Esta chica parecía sumamente nerviosa. Desde dejo de llorar en el piso todo la conversación se redujo a un si, no, tal vez y un me llamo Aris, trabajo con Etsuko. Cualquier otro demonio ya estaría hubiese agotado toda la paciencia de Laharl, pero no todos los demonios tienen la ventaja de parecerse a su madre.

-Bien, Aris –Aris se tensó al escuchar que Laharl la llamaba directamente por su nombre. – ¿Por qué razón te mando Etsuko? –Laharl ya podía darse una idea de la razón, pero por mucho que le avergonzase todavía quería escuchar la voz de Aris, era… reconfortante.

-Si…

-…

-…

Laharl se golpeó la frente.

-Mira, no tengo tiempo para esto. Solo dime exactamente que es lo que pasa, y que sea rápido no tengo tiempo para…–Se detuvo cuando vio que nuevamente las lagrimas parecían estar cayendo de los ojos de Aris. Comenzó a comprender lo que Flonne le dijo sobre que hacer el mal la hacia sentir como patear un cachorrito. "Aunque es no le impidió montarse a esa maldita rata alada frente a mí". Trató de librarse de ese recuerdo, no quería volver a perderse en el pasado.

-Lo siento, es solo que… –Se limpió las lágrimas que seguían cayendo de sus ojos –Realmente lo siento, no estoy acostumbrada a este tipo de situaciones –Ni Laharl estaba acostumbrado a este cambio rotundo en sus emociones. Cada ves que la miraba era como ver a su madre, y hacerla llorar lo hacia sentir como si hubiese echo llorar a su madre. Esa no era la mejor de las sensaciones.

-Dis-discúlpame –Laharl no era realmente el mejor con las disculpas, y realmente no sentía que hubiese echo algo para tener que disculparse con una chica que parecía dispuesta a llorar solo por ver un comercial de champú. –Mira, no me encuentro bien, ¿de acuerdo? Solo dime exactamente que paso cuando me desmalle, y… no te preocupes, no voy a lastimarte –Se sentía un poco raro decir esas palabras, Laharl no recordaba haberlas dicho nunca a nadie, al menos no sinceramente.

Aunque eso pareció calmar un poco a Aris.

-Si…, gracias –Aris sonrió, y nuevamente Laharl sintió una extraña mescla emocional. Esta chica… lo hacia sentirse extraño. Una extraña mescla de emociones que no sabia como relacionar, una parte podría estar ligada a su infancia; cuando su madre estaba viva, y la otra… a ella…

Oculto por las sabanas Laharl estaba presionando fuertemente sus puños, pensar en ella no serbia para nada más que distraerlo y confundirlo, pero no podía evitarlo. Sabia que la marca que Flonne dejo en su vida continuaría ahí, muy dentro de él, incluso si hallaba una respuesta a su pregunta.

-No hay problema –Por supuesto que había un problema. La cabeza todavía lo estaba matando y se sentía terriblemente cansado, y un gruñido de su estomago le sirvió para darse cuenta de que también estaba hambriento.

(Risitas)

Aris parecía tratar inútilmente de oculta sus risitas, y por alguna razón, Laharl se sonrojó ligeramente en lugar de enfadarse con ella. ¿Seria por el apetito? Puede que su terrible falta de energía le este afectando en más de una forma.

-¿Cuál es la gracia? –Laharl hizo su mayor esfuerzo para sonar enfadado, pero descubrió que no podía. Sonó más como si estuviese tratando de aminorar la anterior tención que había entre los dos, y lo estuviese logrando.

-Lo siento –Aris se disculpó cortésmente antes de buscar el tazón de sopa que depositó cuidadosamente junto a la mesilla cerca de la cama, tomó una silla y se sentó cerca de Laharl. –Creo que ya se enfrió lo suficiente, tómalo con cuidado –Cual sea la tención que hubo anteriormente parecía haberse esfumado, cualquiera diría que parecía una chica cuidando a su mejor amigo de la infancia, o incluso amantes.

El que una chica que hace un rato estuvo llorando en el piso se acercara sin ningún tipo de cuidado a su cama y le estuviese ofreciendo un tazón de sopa le pareció ser la cosa más rara que pudo haberla pasado en los últimos tres años. Es decir, hace rato la chica estaba llorando por su vida, y ahora parecía dispuesta a darle de comer con la sonrisa más sincera que ha visto en mucho tiempo.

Laharl no se sentía muy bien con esto, una parte de él le estaba diciendo que usara lo que resta de sus fuerzas para golpear ese tazón y dejar que su contenido escurriera por toda la pared, otra le decía que ahorrara sus fuerzas y tratara de recobrar toda la energía que pudiese, y una pequeña parte que parecía estar gritándole más fuerte que todas las anteriores le exigía que encontrara el modo de que Aris le diera de comer. No sabía si lo último era lo que Etna solía determinar como "pensamientos sucios".

-Yo… -Ya había abierto la boca, el golpe al tazón estaba descartado. Solo le quedaban las opciones de comerse esa sopa, rechazarla, o tratar de que Aris le diera de comer. Obviamente lo último no podría ser. –No puedo mover correctamente mis manos – El único pensamiento de Laharl en ese momento fue "Pero que mierda estoy diciendo". Era ilógico el pensar que esta chica le daría de comer, y mucho más el siquiera pensarlo. ¿Qué diablos le estaba pasando? Su confusión mental solo parecía aumentar más y más.

-Bueno… Mmmm, ¿Quieres que te de comer? –Aris lo dijo mientras un tinte rojo inundaba sus mejillas. Nunca en su vida le había dado de comer a un muchacho y sinceramente la simple idea la hacia sentir muy avergonzada, mucho más el sugerirlo. Lo más seguro es que ahora se burlara de ella, le gritara o, pero aun, la matara por su atrevimiento.

-Si no es molestia… –Laharl apenas y podía creer lo que acababa de decir. ¿Es que esas novelas de amor que Flonne insistía tanto en que leyera comenzaban a afectarle ahora? Esto era estúpido, vergonzoso y sobre todo humillante. Pero ahora no podía decir simplemente: mentí, mis manos están bien, solo quería que me dieras de comer. No le quedaba otra más que resignarse, una vez que se calmara internamente y recuperara sus fuerzas, se encargaría de silenciar a esta chica por esta clara muestra de debilidad. No podía dejar que nadie más supiese de esto. Por su cabeza cruzo una imagen de Etna con una cámara de fotos, le alegraba que no estuviese aquí para burlarse sobre esto. Un pequeño pinchazo de nostalgia atravesó su pecho al pensar en Etna, ese molesto demonio pelirrojo le había causado muchas molestias en el pasado, sin mencionar los intentos de homicidio hacia su persona, pero… parte de él tenia que admitir que la echaba un poco de menos. En cierta forma, Etna hacia más interesante su vida.

-D-D-Di Ah –Laharl se perdió tanto en sus pensamientos que no notó cuando Aris había metido la cuchara en la sopa y se preparaba para dársela. Era una imagen que no ayudaba mucho a los conflictos emocionales de Laharl. Aris estaba temblando tanto que Laharl estaba seguro que dejaría caer toda la sopa de la chuchara directo en la cama antes de terminar su recorrido.

Estaba apunto de acercar su cara a para tratar de salvar todo el contenido que pudiese cuando algo más llamó su atención -¡Espera! –Otro grito sorpresa y todo el contenido del tazón estuvo apunto de caer al regazo de Aris, del mismo modo que el de la cuchara sobre la cama de Laharl.

-¿Q-Qué pasa? –Aris estaba segura de que ahora si la matarían por su insolencia frente a un rey. Casi podía escuchar el sonido de las arpar y las trompetas de los querubines frente a las puertas del cielo. "Espera, ¿un demonio puede ir al cielo?". Su pequeña confusión fue interrumpida cuando Laharl se incorporo en la cama y la miro fijamente a los ojos. Por un momento estuvo a punto de volver a llorar, pero sus lágrimas se detuvieron por un pensamiento tan simple y a la vez tan estúpido. "No quiero que las lagrimas caigan en la sopa"

-¿Había alguien más conmigo en el cuarto? –Laharl preguntó desesperado. Ai estaba en esa habitación, estaba seguro. No pudo teletransportarse tan rápido, nadie puede hacerlo tan rápido. Si Aris lo encontró en la habitación con él, entonces quizás hablaron de algo. Puede que se lo haya cruzado sin darse cuenta por la calle, si Ai decidió irse simplemente caminando. Al demonio, por lo que sabia, Ai podría estar incluso debajo de la cama. Un acosador dispuesto a salir cuando Laharl estuviese solo, y débil.

Aris pareció relajarse un poco.

-Ah, no. Cuando entre solo te encontré tirado en el piso –Dijo mientras se limpiaba unas cuantas lágrimas que pasaban por sus mejillas. A Laharl comenzaba a serle difícil creer que existiese alguien tan llorón en el Inframundo –Si hubo alguien más, creo que se fue –Aunque no mencionó la parte en que le pareció escuchar a Laharl gritarle a alguien, lo tomó más como un demonio molesto gritándole a la nada.

"Perfecto, sumamente perfecto". Ese humano se había atrevido a humillarlo de ese modo y ahora se escapaba sin dejar ningún rastro. Laharl no dejaría que las cosas terminaran de ese modo, la próxima vez que lo viese realmente iba a hacerlo pagar. Algo en Ai no terminaba de agradarle, no era su claro comportamiento arrogante o su actitud sarcástica lo que molestaba a Laharl, era otra cosa, algo que estaba justo ahí frente a él, pero que no podía ver. Era como si la respuesta fuese escrita en letras grandes justo frente a él, y aun así no pudiese verla.

-¿Ocurre… algo malo? –Aris parecía un tanto preocupada. Nunca había visto esa expresión en el rostro de nadie, parecía una mescla de ira y dolor mescladas con una tercera emoción desconocida. Podría ser… ¿odio? ¿Tristeza? ¿Felicidad? ¿Amor?... no, nada de eso. Era algo desconocido para ella. Se sintió tentada a consolar a Laharl, pero se dio cuenta de que no podía. Ni siquiera sabía si realmente necesitaba ser consolado, o si solo estuviera esperando a que ella hiciese un movimiento para hacerla sentir mucho dolor. A Aris no le gustaba el dolor.

-Mi collar… -Laharl susurró. Era tan bajo que Aris tuvo problemas para entenderlo completamente. Parecía que se refería a algo, pero no pudo entender muy bien a que. Estuvo a punto de preguntar cuando Laharl volvió a hablar. –Tenia un collar en mi mano, ¿Lo has visto? – ¿Un collar? Fue cuando Aris recobro el sentido.

-¡Si! Discúlpame, es solo que parecía estar lastimándote, así que te lo quite de las manos y lo deje sobre la mesa de la sala –Al recordar ese momento, Aris no pudo evitar estremeceré por recordar ese olor a carne quemada que parecía venir desde la mano de Laharl. Y la cara que puso Laharl en ese momento no la ayudaron a sentirse mejor.

-¿Lasti-mandome…?

-Ah, si. Parecía que te estaba quemando, así que… te lo quité de la mano y lo puse sobre la mesa. Es muy bonito, pero no creo que debas de tocarlo si te hace daño –Puede que Aris nunca sepa lo que esas palabras significaron para Laharl. El daño que Laharl sentía con solo mirar ese collar iba más halla que el daño físico.

-Así que… nuevamente soy malvado –No sabia como pero… No se dejaría engañar por si mismo, no era como si ahora realmente importara el ser bueno o malo. Mientras buscaba su tan preciada respuesta había cometido actos y realizado trabajos que parecerían crueles incluso para un demonio. Era claro que ese colgante lo rechazara ahora, pero… no pareció rechazar a Aris… o Ai.

Con Aris era comprensible, esa chica era prácticamente un sinónimo de buen corazón, pero Ai… ¿Era realmente malvado? A Laharl le pareció una mala persona, por alguna razón no tiene dudas de que Ai a cometido actos de extrema crueldad y maldad, entonces ¿Por qué no pareció afectado por el colgante? Se veía tan relajado mientras se comía ese sándwich, no parecía la imagen de alguien que se esta quemando vivo y solo se hace el duro.

El castillo, ¿Qué demonios hacia en el castillo? ¿Tiene alguna relación con lo que paso? ¿Tiene algún malévolo plan para apoderarse del trono si Laharl regresa? ¿Qué le hizo a su cabeza? ¿De que es capas ese humano? Esas no eran ni la mitad de las preguntas que se le ocurrieron a Laharl en solo unos escasos segundos. No sabia si quería conocer la repuesta a todas, pero si estaba seguro de necesitar por lo menos una.

-¿Quién es Ai? –Era una pregunta tan sencilla y a la vez tan dolorosa. Lo conocía, pero no sabia de donde, o cuando fue que lo conoció. De todo lo que podía estar seguro era que lo conocía, pero eso era todo. Su cabeza era un caos total, el dolor de cabeza parecía estar aumentando y su hambre se convirtió en mareos que atentaban con hacerlo vomitar.

-¿Disculpa?

-¿Hu?

-¿Dijiste algo? No pude escucharte bien –Aris parecía muy centrada en él. Por su modo de actuar, Laharl estaba seguro de que debió de parecer un loco, pero puede que eso no sea un problema por mucho tiempo. El mismo comenzaba a sentir que se estaba volviendo totalmente loco.

-Ai… -Susurró nuevamente su nombre. Esta vez su dolor no pareció aumentar, en realidad pareció disminuir un poco. Comenzó a sentirse algo cansado, quizás tendría que dormir un poco antes de comer.

-¡¿Ai?! –Aris gritó.

Laharl se recobro de inmediato. ¿Aris sabia quien era Ai? ¿Lo conocía? Eso era lo que le pareció cuando ella gritó su nombre. Y ¿por que volvía a sonrojarse? ¿Paso algo entre ellos? ¿Es eso? Nuevamente un sentimiento de ira broto en él, no lo entendía. ¿Por qué estar enfadado? La vida de esta chica no le concernía en lo más mínimo.

-¿Lo conoces…? –La voz de Laharl sonó distante, peligrosa. Era la voz de alguien que no dudaría en saltar directamente de la cama al cuello de quien lo estuviese fastidiando, luego se acostaría y volvería a dormirse tranquilamente con el cadáver a solo un metro de distancia.

-Bueno… yo no diría que lo conozco, quiero decir, se que estas buscando su significado por los informes, pero yo no se si puedo explicar algo como eso – ¿Eso? Es que Ai no era realmente un ser humano, y ¿Cómo era eso de que sabían que lo estaba buscando? Laharl no buscaba a Ai, parecía más como que Ai disfrutaba de fastidiarlo.

-Solo explícamelo lo mejor que puedas –Todavía no entendía su interés por Ai, pero realmente le serviría algo que pudiese usar contra él si volvía a verlo.

-Bueno, yo supongo que es la felicidad absoluta… –Dijo Aris mientras jugaba con sus dedos y se ponía cada vez más roja.

¿La felicidad absoluta? Bueno, Ai parecía relativamente feliz mientras lo fastidiaba pero, ¿Felicidad absoluta?

-¿Qué quieres decir conque Ai es la felicidad absoluta? –Laharl parecía estar más confundido que nunca antes.

-Es, tú sabes… si estas con la persona que amas, entonces eres feliz… –Sus palabras fueron cortadas cuando una mirada peligrosa se formó en el rostro de Laharl.

"Amas, ¿amas? ¿Ella lo ama? ¿Ella ama a Ai? ¿Es eso? ¿Por eso esta tan nerviosa? ¿Por qué esta hablando del hombre que ama?". Esos y más pensamientos cruzaron la cabeza de Laharl, no sabia por que estaba tan molesto, pero parte de él se sintió nuevamente traicionado, puede que solo sea por el enorme parecido que ésta chica tenia con su madre, pero se sentía como si se acabase de enterar de que su madre sale con un patán.

-Así que… amas a Ai –Toda simpatía desapareció de la voz de Laharl, en su lugar era la voz dura y cruel del demonio que había sobrevivido solo el los peores lados del infierno, todo por una mísera respuesta.

-¿Amo a Ai? Con todo respeto, eso no tiene sentido –Ahora era Aris la que parecía confundida. Como puede amar un sentimiento, en su punto de vista, Ai debe ser un sentimiento cálido que haga a las personas felices, pero ¿Amar ese sentimiento? Para ella eso no tenia sentido, ¿Quizás era algo que aparecía con esa emoción?

-¿Qué no tiene sentido? No dijiste que Ai te hace sentir feliz.

-Dije que creo que es la felicidad absoluta, nunca dije que lo haya sentido antes… –Aris comenzaba a sentirse muy avergonzada, nunca antes se había sentido tan avergonzada en su vida. Laharl no dejaba de darle más vueltas a lo mismo, y el que su mirada pareciese cambiar cada vez que ella decía algo incorrecto comenzaban a hacerla dudar de si Laharl la dejaría salir de aquí con vida. "No llores, piensa en la sopa. La sopa… la sopa ya esta fría…".

-No te entiendo… no sientes amor por Ai –Ella le dijo que Ai la hacia sentirse feliz, y ¿Ahora le decía que nunca lo había sentido? Era desconcertante, una chica que puede tocar el colgante en el collar sin quemarse no puede ser una puta. ¿Cuál era el sentido de sus palabras entonces?

-No entiendo muy bien eso de amar una emoción –Aris admitió, un poco roja y con los ojos al borde de las lagrimas. Esto ya estaba excediendo sus límites de vergüenza, Laharl se estaba pasando un poco al meterse con la intimidad de sus emociones, y ella lo estaba dejando.

-¿Emoción? ¿Qué quieres decir con amar una emoción?

Aris lo miró un segundo antes de inclinar ligeramente su cabeza. – ¿No lo sabes? Ai significa amor –La mirada que Aris vio anteriormente en Laharl no era nada comparada con lo que veía ahora. No podía entender muy bien que estaba viendo, pero sabía que era mortalmente peligroso.

"¿Ai? ¿Amor?". Laharl estaba al borde de un ataque da rabia, comenzó a morder fuerte mente su labio inferior hasta que comenzó a sangrar, ¿Ese tipo se estaba burlando de él? ¿Es eso? ¿Se burlaba de aquello que buscaba y de lo que lo había destrozado internamente? No lo permitiría, no dejaría que ese humano se burlara de él, la próxima vez que lo viera acabaría con su existencia total y definitivamente.

-¿Se-Señor Laharl? –Aris preguntó temerosamente. Estaba temblando. Frente a ella estaba uno de los más poderosos reyes demonio, al borde de un ataque de ira, y seguramente dispuesta a descargarla con cualquier persona que tuviese cerca.

-La sopa… –Laharl dijo, nuevamente parecía estar tranquilo. Aris todavía estaba un poco asustada del reciente episodio, y no entendió muy bien que tiene que ver la sopa.

Laharl volvió a recostarse, estaba realmente cansado.

-Podrías darme un poco de sopa, todavía tengo mucha hambre –Toda la ira que pudo tener en su interior parecía haberse esfumado de repente, y todo lo que quería ahora era comer algo y dormir toda la noche.

-Ah, lo siento, ya esta fría –Aris estaba un tanto impactada por este rotundo cambio en Laharl, no podía entender como una persona, aun siendo un demonio, pudiese cambiar tan rápido, ¿Podría ser que Laharl sea bipolar?

-No importa. No seria la primera vez que como comida fría, solo dame un poco antes de dormir, realmente quisiera quitarme esta hambre –Y llenar el extraño vacío que se había formado en él hace tres años y que parecía solo aumentar más y más con los días. Puede que solo se llene con la respuesta a su pregunta, o puede que solo lo haga peor.

Aris solo lo obedeció sin protestar, y comenzó a darle cucharadas de sopa fría en la boca. Se sentía un tanto extraña por esto, ella solo vino a entregar un informe a quien se suponía era el rey del Inframundo, y ahora parecía estar cuidando de él como una madre cuida a un hijo enfermo. Esta no era precisamente la visión que se había echo antes de venir aquí.

En cuanto a Laharl, el parecía ajeno a todo eso. Solo quería dormir un poco y quizás mañana recuperaría su fortaleza. Todavía se sentía como si hubiese estado pelando por varios días con la peor clase de demonios y puede que incluso ángeles. Una imagen de Ai volvió a surcar por su mente, no savia quien era o lo que realmente buscaba, pero lo mataría la próxima vez que lo viera.

Otro pensamiento lo llevo a su mano derecha. Se preguntaba que es lo que Etna podría estar haciendo ahora. Lo más probable es que se hubiese apoderado del trono después de que se fue, no le sorprendería que ahora este sentada en ese incomodo trono de piedra, dando ordenes a diestra y siniestra.

Quería pensar en Flonne, pero eso solo traería de nuevo en dolor en su pecho, y pensar en Etna parecía calmarlo un poco. Era más fácil pensar en Etna, no tenía a nadie más que podría considerar un amigo a parte de ella, aun si trato de matarlo… varias veces. En estos momentos realmente le parecían recuerdos muy divertidos.

Tan divertidos que le dieron ganas de llorar.


Etna se encontraba relajándose en la cama de agua, estaba vestida con una bata roza, unas pantuflas, un enorme pudin y escuchaba un poco de música mientras se entretenía con la TV. Ese baño de burbujas que se había dado realmente la ayudo a relajarse. Todas las preocupaciones que obtuvo desde que comenzó a buscar al príncipe parecían desvanecerse. Aun que eso no significaba que dejaría de buscar, estas solo eran unas pequeñas vacaciones de una semana, quizás un mes.

Fue cuando el teléfono junto a la cama comenzó a sonar.

No le prestó mucha atención, tarde o temprano se detendría, cuando se levantara lo desconectaría y podría volver a relajarse. Sin preocupaciones, ni distracciones. Solo tiempo para ella misma.

Aquí la erótica maquina sexual de Reysmalael, si escuchas este mensaje es que estoy teniendo sexo desenfrenado en estos momentos y no puedo atenderte. Si eres una hermosa chisa entonces estoy en el baño. Deja tu mensaje después del tono.

-Mierda, Rey. Te he dicho miles de veces que ya cambies ese mensaje –Gritó una voz proveniente de la contestadora. –Como sea, recuerda las órdenes de Baal: mantén a Etna lejos del Hotel Puro Placer. En ese motel esta Laharl, en la habitación B7 del Hotel Puro Placer. ¿Entiendes? Puro Placer, habitación B7. Esta es la primera y posiblemente la última vez que Etna estará tan cerca de dar con Laharl, tenemos que impedir que lo encuentre. Hotel Puro Placer, habitación B7. Te lo repetiré: esta es la última oportunidad de que Etna encuentre a Laharl, que en estos momentos se encuentra alojado en el HOTEL PURO PLACER, HABITACIÓN B7. Recuérdalo, B7… oh, y parece que esta con una linda chica, no a salida de ahí en horas. Adiós.

El tiempo entero parecía ir más lento, y por un momento cada sonido, cada figura, cada forma en ese Penhause le parecieron totalmente claras a Etna.

-Hotel Puro Placer, Habitación B7, mi última oportunidad… una linda chica, no han salido en horas… en horas, linda chica.

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-Cielos, ya era hora de tener vacaciones, dood –Llevaban tres años de ardua búsqueda sin descanso junto con Etna, eso ya era mucho más de lo que cualquier prinny había durado con ella.

Todos los prinnies se encontraban en este momento en el baño, poniendo a secar la ropa de su ama. Tenían que tener extremo cuidado cada vez que se ocuparan de su ropa, a menos que quisieran acabar como el pobre de Ditels. Un pervertido que creyó poder olfatear la ropa sucia de Etna sin que ella se enterase. Ese pensamiento en solo uno de ellos bastó para estremecer a todo el grupo.

-Relájate, una vez terminado este trabajo podremos tomarnos el resto de la noche para descansar, dood –Una vez que se Etna durmiera profundamente y tuvieran la suerte de que no los hiciese dormir afuera. Después de tres años todos se merecían un descanso, aunque no es que no hubiesen echo paradas para holgazanear, o mejor dicho, no es que Etna no haya echo paradas para holgazanear mientras ellos se rompen la espalda buscando a alguien que obviamente no quiere ser encontrado.

-Solo sequemos esta ropa y…

BLAM

La puerta se abrió tan rápido y fuerte que dos prinnies que tuvieron la mala suerte de estar ahí salieron volando y crearon un enorme agujero al estallar contra la pared.

Frente a ellos se encontraba una Etna totalmente furiosa.

-¡FUERA! –Rugió. No era como sus acostumbrados gritos de furia, el miedo fue tal que dos prinnies estallaron justo donde estaban parados. –Voy a vestirme, reúnan todo y espérenme afuera –Etna se metió furiosamente en el baño y sacó a patadas a todos los prinnies, los que no estallaron se dedicaron a seguir las ordenes de su ama.

-Se-señorita Etna, la ropa sigue mojad-

-¡Se secara en el camino! ¡Ahora largo de aquí! –Etna le cerró la puerta justo en la cara y se dispuso a vestirse. Estaba demasiado cerca como para molestarse por un poco de ropa mojada ahora. Tan cerca del príncipe, después de lo que paso, después de tres años… en un motel llamado Puro Placer y con una linda chica.

-Una linda chica… –Masculló bastante molesta. Flonne le mete los cuernos y el muy cobarde se escapa y aparece en un motel con una lida chica. No sabía por que estaba tan molesta, tanto tiempo y el príncipe estaba a la vuelta de la esquina.

Ella había estado ahí cuando Laharl fue testigo de la infidelidad de Flonne, escucho los mismos gemidos de placer de la amiga que había echo tan feliz al príncipe, al principio pensó que se trataba de ella y el príncipe consumando su amor, lo que la hizo sentir como si algo se hubiese roto en pedazos dentro de ella. Debería de haber estado feliz, tendría mucho material de chantaje y podría… ¿Podría qué exactamente? Casi no podía pensar con claridad frente a esa puerta. Fue cuando lo vio, un muy preocupado Laharl corriendo hacia ella, no, más bien estaba corriendo hacia la puerta. Si no era el príncipe, pero esa chica era Flonne, entonces solo podía ser alguien. "Oh Dios". Irónicamente eso es lo que Flonne comenzó a gritar.

-¡Dios! ¡Oh Dios! ¡Si! ¡Si! ¡Siii!

BLAM

El príncipe pateo la puerta y…

Barrió esos pensamientos de su cabeza, no era momento de perderse en el pasado. El príncipe Laharl estaba en ese motel y ella lo encontraría. Pero… ¿Después? ¿Regresarían al castillo? ¿Laharl regresaría sin ningún tipo de protestas? De ser así, ¿Ellos seguirían ahí? Esperaba que no. Desde ese día, los sentimientos de Etna hacia el ángel caído comenzaron a torcerse en odio. Si realmente seguían ahí, ella no lo pensaría dos veces antes de sacarlos a patadas. Flonne perdió todo derecho de seguir en ese castillo desde que se atrevió a engañar al príncipe, por quien sabe cuanto tiempo… Etna había visto varios videos y películas como para saber que esos no son los gritos de una chica que lo hace por primera vez.

Primero lo primero. Tenia que encontrar al príncipe, luego se encargaría de esa maldita paloma y la gata en celo.

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Continuara…