¡Hola!

Como sabéis me gusta ir traduciendo en el orden que ItzMegan73, la gran mente creadora de esta historia, fue subiendo los capítulos y los Outtakes. Así que después del capítulo 20, ella subió este Outtake, el cual fue el Outtake que ella escribió cuando se hicieron las recaudaciones después del desastre de Haití, para fomentar las donaciones, distinto autores de y otras webs de FanFics, escribieron capítulos extras o One-shots que se distribuyeron en primer lugar a la gente que donó y que después los autores podían publicar en las webs para el resto del mundo.

Espero que os guste.


Donación del Socorro de Haití Contribución de Gratitud

A Rough Start desde el Punto de Vista de Anthony

Fotografía

Las gotas de lluvia sonaban rabiosamente mientras golpeaban sin piedad contra el cristal. Destellos de relámpagos iluminaban la habitación en ráfagas de luz momentánea, y cuando un trueno sacudió la pequeña habitación, Anthony se puso muy erguido y se sentó inmóvil en el centro de su colchón flexible. Sus ojos vagaron por el dormitorio para ver que estaba más poblado de lo que había estado cuando se había ido a dormir esa noche. Y aunque él no había visto muchas de las cosas en mucho tiempo, todos eran familiaridades. Incluso la pequeña mesilla blanca, junto a la cama que sostenía su lámpara-avión y un marco para fotos con la imagen de un hombre y su moto que venía con el marco.

Las sábanas azul claro se aferraban a las piernas de Anthony mientras escuchaba el feroz temporal a fuera de los muros de su habitación. Otro trueno sacudió el cielo y Anthony pateo contra la sujeción de sus sábanas y se levantó de la cama. Empujando la puerta de su habitación hasta abrirla, Anthony salió corriendo al bien iluminado pasillo, con los pies descalzos golpeando contra el suelo brillante de roble.

El pasillo parecía mucho más largo que durante el día, y Anthony sintió que tuvo que correr muchísimo hasta que por fin llego a una puerta de color oliva pálido que estaba entreabierta. Poco a poco se asomó, las paredes de color amarillo hicieron que pareciese por la mañana en lugar del azul-negro de la noche.

Anthony se quedó paralizado en la puerta mientras sus ojos escaneaban la sala en busca de signos de seguridad. En un rincón de la habitación había una pequeña mesa con un mantel de color azul pálido. Encima del mantel había uno de los círculos blancos con aspecto de tela de araña que su abuela preparaba con su gancho de metal y el dedo mágico. Una poco mas lejos había un gran ratón gris de peluche, que yacía en el suelo contra una silla que no estaba allí unos momentos antes.

"¡Moppy!" Anthony llamó al juguete que no había visto en mucho tiempo.

Su voz distorsionada le sorprendió, pero la rechazó rápidamente y volvió su atención a la habitación. La última vez que había visto a Moppy, estaba en su antigua casa. La casa que había compartido con...

"¿Abuela?" Preguntó Anthony, ahora totalmente centrado en el sonido que hizo su voz.

Pero entonces su abuela apareció y su voz quedó en el olvido.

"¡Abuela!" Anthony llamó mientras corría por la habitación con entusiasmo, con los pies golpeando tan fuerte como su corazón.

Su abuela miró en dirección a Anthony y sonrió. Anthony le devolvió la sonrisa.

"¡David, tenías razón! El fertilizante funcionó. ¡Las azaleas están en flor!" dijo la abuela mientras sus ojos se centraron en un punto justo por detrás de Anthony. Él contuvo el aliento cuando su abuela se le acercó.

Pero entonces ella pasó justo a su lado mientras se movía hacia una ventana que no había visto antes.

Anthony se volvió a seguirla con la mirada y se sorprendió al ver que un gran ventanal había sustituido a la puerta que él acababa de atravesar para entrar.

Mientras observaba a su abuela asomarse a la ventana, el sol iluminó su silueta y él entornó los ojos por brillo.

Detrás de ella, grandes y gordas nubes blancas viajaban lentamente contra la extensión de un cielo brillante y azul. Anthony no estaba seguro de cómo se había convertido ya en la mañana, ya que parecía que habían transcurrido pocos minutos desde que se despertó en la noche, durante una tormenta, pero le complacía ver la luz del día. La oscuridad le daba miedo.

"¡Abuela, abuela!" Anthony saltó arriba y abajo, mientras trataba llamar su atención.

Pero ella no se daba cuenta.

"¿Han brotado todas?" El abuelo entró por si mismo en su silla de ruedas en la habitación a continuación. Su silla de ruedas parecía más grande de lo que Anthony recordaba. Las ruedas eran grandes y brillaban cuando les daban los rayos de sol.

"¡Abuelo! ¡He vuelto!" Anthony gritó. Corrió hacia la silla de ruedas de su abuelo y puso sus pequeñas manos en el reposabrazos.

Pero el abuelo sólo tenía ojos para la abuela.

"Tendré que asegurarme de no dejar que Anthony las riegue con demasiada agua esta vez. Siempre tiene tanto miedo de que tengan sed…" se rió la abuela. "Probablemente debería plantar algunas plantas de cacao y dejarle que las riegue con la manguera".

"Sí, y dile que es así como se hace el chocolate. Pensará que eres el mejor abuela del mundo, plantándole un árbol le chocolate," dijo el abuelo.

La abuela miró al abuelo y se echó a reír. "¿No viste el imán en la nevera? Ya piensa que soy la mejor abuela del mundo".

"¡Abuela! ¡Abuelo! ¡Estoy aquí! A lo mejor os parece que no soy yo porque he crecido, ¡pero soy yo! ¡Estoy en la guardería!" el volumen de Anthony aumentó a medida que hablaba, pero con el mismo resultado. La abuela y el abuelo seguían mirando hacia todas partes menos a él.

"¿Abuela?" Anthony gimió mientras sus dedos tocaron la fina tela de su vestido de algodón. Observó cómo su mano, aunque era capaz de sentir la tela, no hizo ningún efecto de movimiento sobre ella. "¡Abuela, escúchame!" suplicó.

De repente el cuarto se volvió oscuro, una vez más, y la abuela ya no estaba mirando por la ventana. La pared con la puerta volvió y cuando Anthony se volvió a mirar una vez más, la abuela estaba al otro lado de la habitación, dando al abuelo sus pastillas para darle fuerzas.

Las lágrimas amenazaban con desbordarse mientras Anthony golpeaba los puños contra sus pequeños muslos. ¿Por qué no podían oírle?

"You are my sunshine…my only sunshine…you make me happy when skies are gray…"*

Anthony reconoció de inmediato esa voz. Y de pronto, el hecho de que la abuela y el abuelo no podían oírle no parecía ser un dilema que tenía que averiguar por su cuenta.

"¡Mami!" las manos de Anthony tiraron del pomo de la puerta. La abrió con demasiada fuerza y salió corriendo de la habitación y hacia el final del pasillo una vez más. "¡Mami! ¡Mami!" llamó mientras buscaba la fuente de la voz.

"You'll never know dear how much I love you. Please don't take my sunshine away…"

Había un sinfín de puertas mientras la voz de su madre seguía cantando la relajante melodía.

"Mamá, ¡Estoy aquí! ¿Dónde estás?" Anthony llamaba mientras abría puerta tras puerta en la fila interminable.

Empezó a sentir pánico mientras seguía oyéndola, pero no podía encontrarla. Para calmar su pequeño corazón, siguió hablando con ella, como si eso fuese a hacerla aparecer como por arte de magia.

"Mami, ¿Me oyes? ¡La abuela no me oye! ¡El abuelo no puede tampoco! ¡Mami! ¿Mami?"

"Anthony, estaré allí."

Dejó de correr inmediatamente y se quedó quieto con cautela en el pasillo. Sin darse cuenta corrió todo el camino de vuelta a su habitación. A través de la puerta abierta, pudo ver su cama, deshecha y vacía, invitándole de vuelta, dentro de sus confines.

"Mamá, ¿me vas a arropar? Anthony llamó hacia donde había oído la voz por última vez.

"Estaré justo allí, Anthony".

"Está bien, mamá," dijo Anthony feliz. Se metió en su cama y se sentó sobre su edredón a rayas azules a esperar. Sus ojos vagaron por la habitación mientras esperaba y encontró visualmente cosas que ni siquiera se había dado cuenta que había echado de menos.

Y entonces sus ojos, una vez más, se detuvieron en la fotografía enmarcada en su mesita de noche. Mamá había dicho que cada marco de fotos incluía esa foto cuando los comprabas en la tienda. Dijo que no puso una foto diferente en el marco porque le gustaba la moto del fondo.

A Anthony le gustaba la chaqueta que llevaba el hombre de la foto. Parecía una chaqueta de piloto de avión. Y al igual que a su madre, también le gustaba la moto.

Mientras esperaba a su madre para que lo arropara, Anthony se estiró y cogió la foto para mirar mejor la moto. Tras una inspección más a fondo, se dio cuenta de que también reconoció al hombre en la fotografía.

"¡Mami!" Anthony llamó, de pronto con miedo de que ella no fuera capaz de encontrarle. Después de todo, no había visto a Mamá desde que conoció al hombre de la fotografía.

"¡Mami!" llamó, esta vez más fuerte. "Mamá, ¿puedes oírme? ¡Estoy aquí!"

De pronto unas manos suaves tocaron su rostro, alisándole el pelo hacia atrás y sujetando su mandíbula. "Ssshh. Estás bien, cariño."

"¿Mamá?" Anthony no se acordaba de haber cerrado los ojos, pero los abrió para encontrar a la Señorita Swan mirándolo sentada a su lado en la cama.

"Señorita Swan, ¿Dónde está mamá?" Preguntó Anthony.

"Tu mamá fue a un lugar especial, Anthony," respondió la Señorita Swan.

"¿Puedo ir con ella?" Preguntó Anthony, con una sensación de temor llenándole la boca del estómago, porque ya sabía la respuesta.

"Me temo que no, peque" respondió la Señorita Swan con ojos tristes.

"Pero, ¿va a volver?" Preguntó Anthony.

La Señorita Swan sacudió la cabeza suavemente. Ella extendió sus manos hacia él, pero cuando Anthony trató de agarrarlas, estaba pegado a la cama.

"¡Señorita Swan! ¡Busca a Mamá! ¡Estoy atrapado!" gritó Anthony. Gritó repetidamente para que su profesora fuese a buscar a su madre para que le ayudase. Pero entonces su garganta empezó a dolerle, así que comenzó a llamar a su madre directamente.

Aguzó el oído para escuchar a su madre acercándose, pero en su lugar, oyó un ruido constante, antes de que toda la habitación comenzara a sacudirse violentamente.

"¡Mami!" Anthony gritó con todas las fuerzas que le quedaban. "¡Ayúdame!"

"¡Anthony!"

Ahora la voz de mamá también sonaba rara.

"¿Abuelo?"

"Anthony. Anthony, despierta."

El temblor continúo. Anthony sintió como se elevaba de la cama minutos antes de que una sensación calidad viajara por sus piernas.

"Oh, mierda..."

La voz no coincidía con la suya o la de su madre y tampoco sonaba como el abuelo.

"¡Anthony! Vamos. ¡Despierta!"

Se oyó el ruido de agua corriendo y entonces frías gotas cayeron sobre su cara.

"Está lloviendo otra vez," murmuró Anthony.

Hubo una carcajada y a continuación, "Chaval, eres difícil de despertar."

El agua fría hizo cosquillas en los dedos de los pies de Anthony. Poco a poco sus ojos se abrieron y se esforzó por centrarse en la serie de cuadrados de baldosas de color blanquecino de la pared.

"¿Mamá?" preguntó con menos seguridad.

"¿Anthony? ¿Estás despierto?"

Anthony se volvió rápidamente y se dio cuenta que estaba de pie en una bañera, con unos brazos sujetándolo alrededor de su torso.

"¿Dónde está Mami?" Preguntó Anthony.

El hombre de la fotografía se inclinó de modo que estaba al nivel de los ojos con Anthony. "Mamá está en el cielo, Anthony. ¿Te acuerdas?"

Anthony miró la pequeña cantidad de agua que bailaban alrededor de los dedos de sus pies. Y entonces lo recordó.

Recordó que él solía vivir en otro lugar. En un lugar donde el sol brillaba un poco más. Un lugar donde vivía en una casa amarilla como el sol con su abuela, su abuelo y su madre.

Un lugar con una gran lata para cookies al lado del fregadero de la cocina. Un lugar donde él y el abuelo cogían cookies extras cada vez que la abuela y mamá les dejaban solos para ir de compras.

Comió tres galletas extra ese día. El día que mamá dijo que volvería.

"Extraño a mi mamá," susurró Anthony.

"Ya lo sé, pequeño," dijo Edward mientras envolvía a Anthony en un fuerte abrazo. "Sé que la extrañas. Pero me tienes a mi ¿vale?. Estoy aquí contigo y podemos recordar a tu madre juntos, siempre que quieras.

Anthony lloró en silencio en el hombro de su padre hasta que no tenía más lágrimas que derramar. Anthony, observó como Edward se inclinó y abrió el agua del baño de nuevo, llenando la bañera con agua tibia a pesar de que Anthony aún tenía el pantalón del pijama puesto, que ya estaba mojado.

"Tuve un accidente," se lamentó Anthony.

"No pasa nada," dijo Edward rápidamente. "Simplemente quítate el pijama aquí, dentro la bañera."

Anthony hizo lo que le dijo y observó cómo la tela se hinchaba como un globo por efecto del agua. Se sentó rápidamente para que el agua caliente calmara su piel.

Dobló las rodillas y se inclinó sobre ellas descansado su mejilla contra ellas. Él miró hacia arriba para encontrarse con Edward que lo miraba con ojos cansados.

"Tenias una moto," dijo Anthony, afirmándolo.

"¿Cómo lo sabes?" Edward preguntó sorprendido de que Anthony mencionara algo que él mismo casi había olvidado después de tanto tiempo.

"Estabas en la foto en mi antigua habitación," dijo Anthony. "Solías mirarme mientras dormía."

"¿Tenías una foto mía?" preguntó Edward, el asombrado coloreando su rostro.

"Mamá dijo que todos los marcos de la tienda tenían esa foto," dijo Anthony. Buscó en el rostro de su padre la verdad.

Edward se echó a reír y negó con la cabeza, pero no valido la pregunta de Anthony de ninguna manera.

Se sentaron en silencio durante un largo rato hasta que Edward le preguntó si estaría bien si le dejaba solo unos minutos.

"Sí," dijo Anthony mientras agitaba las manos para crear corrientes por debajo del agua.

Una vez que estaba solo, Anthony tiró del barco de plástico que estaba apoyado en el borde de la bañera y lo dejo flotando en el agua jabonosa.

"You are my sunshine, my only sunshine. You make me happy when skies are gray. You'll never know dear how much I love you. Please don't take my sunshine away." cantó Anthony en voz baja para si mismo. Una y otra vez, cantó esa letra hasta que Edward vino a sacarle de la bañera.

Edward le dio a Anthony ropa interior limpia y una camiseta antes de preguntarle, "¿Quieres dormir esta noche en mi cama?"

El alivio fue inmediato cuando Anthony se dio cuenta de que no tenía que volver a aquella habitación donde la tormenta había comenzado.

"Vale," Anthony aceptó de buena gana mientras seguía a Edward a su dormitorio. Se encaramó sobre el colchón y tiró de la sábana hasta que su padre se acercó y le ayudó a instalarse en la cama.

"¿Luces encendidas o apagadas?" preguntó Edward.

"Encendidas," dijo Anthony rápidamente.

"Bien, de acuerdo," dijo Edward mientras apartaba de la frente el pelo de Anthony antes de hacer un gran show mientras colocaba un marco de fotos encima de dos cajas que había apiladas junto el lado de la cama de Anthony improvisando una mesilla de noche.

Anthony se quedó mirando la foto durante todo el tiempo que sus cansados ojos se lo permitieron. Pero, finalmente, sus párpados se volvieron pesados y cerró los ojos.

"Buenas noches, mamá," murmuró mientras colocaba una mano debajo de la almohada y la otra encontraba su lugar agarrando el borde de la camiseta de Edward.

Anthony durmió profundamente durante el resto de la noche, con toda tranquilidad y seguridad, entre sus dos padres.


Nota de la Traductora:

*Canción infantil/tradicional: "Tu eres mi sol, mi único sol, me haces feliz cuando el cielo esta gris. Nunca sabrás querido cuánto te amo. Por favor, no lleves mi sol."