|La serie Naruto y sus personajes no me pertenecen, sino a su respectivo creador (M. Kishimoto)|
|Para entender mejor: |
…Narración…
-conversación-
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Muy temprano en la mañana, la fina mano de la pelirrosa bajaba hacia el despertador de la mesa de noche, quitó las frazadas con ímpetu para dejar ver su energética sonrisa.
Simplemente se sentía radiante, plena, y nada mejor que un buen desayuno para celebrar su triunfo.
Salió de su cama ansiosa, tomó su toalla para darse un baño y quitarse el olor a hospital que tanto le recordaba el alcohol quirúrgico, aunque también le decía que su batalla, de la que había salido airosa por supuesto, había sido real.
Luego de su feliz ducha salió de su habitación para desayunar en el buffet del hotel, la verdad si no fuera por la gratitud que tenían los aldeanos con ella no sabría de que viviría, el hospedaje era auspiciado por la hokage, sin embargo el administrador del dichoso hotel insistía en instalarla en la suit-presidencial, pues para ellos significaba un gran beneficio que la pelirrosa se encontrara en la aldea, pero ella se negaba siempre a ser tratada como alguien tan importante, le gustaba mantener un perfil más bien bajo. Y para qué hablar del cariño que le profesaban sus pacientes, siempre regalándole uno que otro objeto, la mayoría venían de parte de los más pequeños de la familia, y consistían en una peculiar pieza de algo hecho con materiales como algo, acompañado y decorado con más algos, su colección de algos era bastante grande ya; Los más galantes de la aldea se atrevían a llevarle flores y chocolates, y por lo general los más mayores (que la veían mas como una nieta con necesidades) insistían, hasta que ella aceptaba, en darle unas cuantas monedas por su trabajo. Se podría decir que esos eran los ingresos de una misión voluntaria.
Aunque esos pensamientos pasasen por su cabeza se mantenía reticente al hecho de que algo pudiese afectarla en su celebración. Nada, absolutamente nada podría borrarle esa juguetona sonrisa de la boca. Tenía un delicioso pastel de chocolate y fresas en frente, era el perfecto premio, sostenía un tenedor en la mano y estaba dispuesta a usarlo.
- Absolutamente nad- paró en seco cuando llevaba su primer trozo de pastel a la boca. Absolutamente nada podría borrarle la sonrisa de la cara con excepción de la atemorizante realidad, había cabreado a Sasuke… y no cualquier Sasuke… era Sasuke Uchiha… había cabreado a un Uchiha y no cualquier Uchiha, era Sasuke… Ya no sabía de qué forma era más atemorizante pensarlo, si por la historia bélica que llevan los Uchiha, o porque sabía que el orgullo e historia de vida de Sasuke significaban una cosa… venganza.
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Había despertado, de lo poco que había dormido, con un humor de perros, lo único que había hecho en todo el desayuno, en la cocina, era mirar asesina y acusadoramente a Suigetsu, quien no tenía ni la más mínima idea de por qué el moreno se las había agarrado con él, ya lo había insultado, amenazado, golpeado e intimidado con su sharingan, y al parecer la cosa no terminaba allí.
Lo único que pasaba una y otra y otra y otra vez por su cabeza eran las malditas y humillantes palabras de la pelirrosa. Cómo osaba compararlo con el maldito y aguado Suigetsu.
No podía creerlo. Pero eso no se quedaría así, ella pagaría. Aunque una incógnita aparecía cada vez que veía al maldito peliceleste ¿De verdad lo había hecho con él?.. Es por eso que trataba de apartar de su vista al, ya no tan sonriente, Suigetsu… ese maldito había… había osado tocarla. Por derecho (o eso era lo que él creía) el único que podía estar en la, según él, inmadura mente de esa chica era él, él y nadie más que él. Su orgullo y su pronunciado egocentrismo le impedían aceptar que alguien le había quitado el lugar.
Maldito Suigetsu.
Si, estaba paranoico, jamás pensó que una humillación por parte de una chica le podría afectar tanto, y de hecho aún no lo pensaba, esto del orgullo era completamente normal para él, ganaría terreno, de eso estaba seguro, era un Uchiha, nadie le quita terreno, nadie le quita lo que es suyo, nadie se burlaba de él sin sufrir las dolorosas consecuencias.
- Oye Sasuke – Lo llamó el peliceleste – ¿por qué ese repentino odio hacia mi? – Sasuke no respondió, se limitó a entrecerrar los ojos, levantándose de la mesa para ir a su habitación ante la mirada de sus tres subordinados – Seguro que ayer mientras estuviste con MI Sakura-chan – Sasuke se detuvo – ella no dejó de hablar de mi… -
Craso error.
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- Rayos, rayos, rayos… soy una idiota – se golpeaba la cabeza con ambas manos una y otra vez, sin importarle las extrañadas miradas de los demás comensales – Me va a matar… -
Su orgullosa felicidad se había ido de un golpe al darse cuenta de su error. Había sido divertido en un principio pero ahora temía por su vida.
Comió solo un par de trozos más de su pastel, ya no tenía apetito y si seguía comiendo temía que las nauseas se convirtieran en algo no muy agradable. Se encontraba hecha un manojo de nervios; caminó tambaleándose hasta la enfermería del hotel donde se había instalado hace semanas para realizar su misión, una especie consulta que antes de que ella llegara era inutilizada, bastante amplia, equipada con una camilla, un escritorio, su respectivo sillón, una mesa y un par de sillas.. y bueno también estaba el baño.
- Qué voy a hacer - susurró desplomándose en su cómodo sillón (gentileza del personal del hotel), se inclinó hacia atrás cargando su peso en el respaldo. Intentando aclarar sus ideas… ideas de escape. – Dios, ¡por qué tengo que abrir la bocota! – dijo mientras frotaba su sien como si su vida dependiera de ello – Maldición, maldición, maldición… -
- Dios te castigará por maldecir Sakura-san – escuchó de pronto la chica.
- ¡Aaaaaaah! – gritó mientras se escondía bajo el escritorio. La chica que acababa de entrar observó la actitud de la pelirrosa con una mirada cansada.
- ¿Sakura-san?- la llamó acercándose, viendo a la chica hecha un ovillo bajo el escritorio.
- ¿Tsuki-chan? – dijo una vez que se atrevió a mirar.
-Si, ¿esperabas a alguien más? -
-¡No! Por supuesto que no… es solo que me asustaste, no te escuche abrir la puerta y bueno… eso, me asustaste eso es todo - Tsuki la miró escéptica por unos segundos, como esperando algo-
- De acuerdo… - dijo no muy convencida para dejar una pila de carpetas en el escritorio – Cuando desees salir de tu escondite anti-secretarias, creo que deberías ver la historia médica de tus pacientes de hoy – le aconsejó aguantándose la risa antes de salir de la enfermería.
Un grueso rubor abarcaba sus mejillas, había olvidado salir del escritorio.
-Cl..claro – dijo una vez que con, mecánicos movimientos, dignos de un robot, salió de su bunker anti-'Secretarias y Sasukes', y se sentó nuevamente para realizar su labor. – No debo tener miedo, no debo tener miedo… tengo mucho miedo, tengo mucho miedo- sufría mientras intentaba agarrar los expedientes médicos correctamente y sin temblar – Maldito Sasuke y su violencia genética -
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Ahora sí que estaba convencido de que habían instancias en la vida en que realmente agradecía ser Suigetsu, un Suigetsu de agua. Sobre todo cuando esas instancias de la vida incluyen a su superior intentando matarlo a golpes en pleno desayuno. Nunca había visto a Sasuke emplear tan iracundo e indignado su taijutsu, había dejado de lado a su chidori y su sharingan solo para darse el gusto de reventarlo a golpes. Sin duda sería una mañana que jamás olvidaría. Por primera vez fue Juugo quien tranquilizó a la bestia de Sasuke y no al revés, y también por primera vez había notado preocupación en la voz de Karin una vez que el desalmado de Sasuke lo había soltado y se había marchado dando un portazo quien sabe dónde.
…Después de un silencioso alivio por parte de los integrantes de Taka en el que solo se escuchaba el tic-tac del reloj en la pared y dejaba ver las caras de desconcierto entre los tres subordinados que apenas se atrevían a moverse.
-Aham…- Juugo se aclaró la garganta – Creo que iré a conseguir una nueva mesa- avisó señalando el cartel que se encontraba detrás de la puerta de entrada en el que se podía leer en letras grandes y negritas "EL QUE ROMPE PAGA". Bueno se podría decir que la mesa había sido rota, pero era más adecuado decir que había sido molida, por no decir asesinada y el pobre de Suigetsu había hecho el papel del arma homicida que ahora se encontraba sentada en el suelo apoyada contra la pared.
- Te traeré agua – dijo Karin, moviéndose rápidamente hacia la cocina, a la vez que el pelinaranja salía de la habitación. La chica pelirroja había notado que el peliceleste apenas reaccionaba después de su última regeneración, la que Sasuke, por fin, no había interrumpido – Ten - dijo entregándole un vaso con agua, pero el peliceleste se limitó a mover sus pupilas hasta el vaso que sostenía la chica, luego volverlas hasta ella y por último caer hacia un costado. Karin ahogó un grito mientras dejaba el vaso a un lado y tomaba entre sus brazos el torso de Suigetsu en pose de su último suspiro.
- Sasuke está loco – Susurró el agonizante Suigetsu – Me estoy muriendo, estoy realmente deshidratado – habló cada vez más bajito desviando la vista de los ojos de Karin. A lo que ella reaccionó acercándole el vaso de agua – Karin… - mencionó su nombre para intentar decir algo más pero sin éxito.
- ¿Qué ocurre Suigetsu?- preguntó horrorizada – vamos, habla… - dijo preocupada.
- …Ese vaso no tiene…- susurró mientras sus ojos se apagaban, perdiendo la conciencia.
- ¿No tiene? ¡Vamos Suigetsu! – espetó zarandeándolo - ¿¡Qué no tiene!?
- …Po …-
- ¿Po? -
- ..Popote – Silencio…
Karin lo miró incrédula con un claro tic en su ceja, para luego soltarlo abruptamente dejándolo caer sin ninguna delicadeza, se levantó y lo miró desde arriba. Suigetsu por su parte volvió la vista hacia ella sonriéndole juguetonamente…
– Hola, Zanaho – Eso fue lo que alcanzó a decir antes de ver la planta del pie de la pelirroja acercándose a su cara.
No de nuevo…
- ¡Eres un maldito imbécil! – gritó mientras subía y bajaba violentamente el pie con dirección a la ya no tan solida cabeza de Suigetsu. Luego de unos segundos se dirigió a la cocina, volviendo con un vaso de agua más grande con un popote asomándose por el borde; dejó el vaso en el suelo mientras ayudaba a Suigetsu a acomodarse en el sofá e iba de vuelta por el vaso con el líquido y el popote.
-Ten - Se lo entregó en las manos.
- Gracias Zanahorita – Le sonrió con su afilada sonrisa antes de comenzar a beber su agua, acabándosela en segundos y suspirar aliviado – Así está mejor… más por favor – Karin dudó unos segundos para luego recibir el vaso vacío.
- Está bien – Caminó hasta la cocina bajo la atenta mirada del peliceleste, para volver con un vaso repleto de agua y su apreciado popote, entregándoselo nuevamente.
- Gracias – Le agradeció más sonriente que antes si es que era posible, a lo que la pelirroja no pudo evitar responderle con una amable sonrisa también.
- De nada, solo recupérate pronto - dijo haciendo ademán de levantarse del lado Suigetsu.
- Oye, no te vayas. Qué tal si Sasuke viene otra vez ¿Quién me va a defender? -
- Creo que ya estás grandecito para eso – dijo mientras el sonriente peliceleste le entregaba el vaso vacío, ella entendió enseguida y en unos segundos estuvo de vuelta con dos vasos de agua con sus danzantes popotes.
- Vaya, puedes ser una diosa cuando te lo propones…- le dijo provocándole un intenso rubor a la chica al rozar su mano cuando recibía el vaso – aunque sigues siendo Zanahoria -
- Y tu sigues siendo un pez mal oliente- reclamó estrechando los ojos.
- Aún así – dijo cambiando el vaso ya vacío por el lleno – eres mi Zanahoria favorita-
Esta vez Karin no respondió, se estaba poniendo interesante pero eso no se lo esperaba. Suigetsu siendo amigable con ¿ella?
- Creo que Sasuke te ha golpeado muy fuerte – dijo llevando una mano a la cabeza de Suigetsu para dar suaves palmaditas en ella -
- Soy completamente consciente de lo que digo Karin -
- Si, claro – rodó los ojos para levantarse del sofá. Suigetsu iba a reclamarle su falta de confianza pero escuchó la puerta abrirse, y lo único que ocupó su mente fue ''que no sea Sasuke''. Por suerte se trataba de Juugo acompañado de una nueva mesa armable, y bolsas con comida para la cena.
-¿Interrumpo algo?- preguntó inocentemente el portador del sello al ver como se le habían quedado mirando. Sonrió levemente al ver el sonrojo que aparecía en la cara de sus dos compañeros.
- No, es solo que creímos que eras Sasuke -
- Bien – dijo terminando de entrar – Ya que estas mejor, ordenemos este desastre – dijo agachándose para separar la vajilla rota de la completa entre los restos de la mesa del desayuno.
- Iré por una escoba – anunció la pelirroja, para caminar hasta el armario de aseo que había a un lado de la cocina.
- No sé qué tan cierto sea lo que dijiste, pero mejor no lo vuelvas a hacer – le dijo al peliceleste que acababa de situarse junto a él para ayudar – lo digo por tu seguridad física y mental -
- No te preocupes Juugo, le dejaré a mi pequeña Sakura a Sasuke, yo tengo otro …asunto en mente -
Si, como no.. y Sasuke anda sonriendo por la vida mientras nadie lo ve.
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Ya se había hecho de noche, se encontraba más relajada después de comer una caja de chocolates completa que le había traído uno de sus admiradores secretos. Tsuki se había ido hace horas mientras ella adelantaba trabajo.
Subió las escaleras pesadamente, era media noche y tenía mucho sueño. Solo quería llegar a su cama, casi ya no le importaba si Sasuke la mataba, siempre y cuando la dejase descansar unos momentos sobre su mullida cama antes de hacerlo.
Cuando comenzó a cruzar el largo pasillo de habitaciones vecinas ya no se sentía tan segura como había pensado, para más remate la luz se había apagado y solo la tenue luz de la luna que se filtraba por las escazas ventanas la guiaban. Tragó con dolor mientras caminaba y fijaba su mirada a la puerta de su habitación como su único objetivo.
Sacó su llave y abrió la puerta sigilosamente entró de igual manera, buscó a tientas el interruptor pero como imaginaba la luz tampoco se encendió allí, avanzó para buscar el baño cuando dos fuertes brazos le rodearon la cintura desde la espalda. Sí, era él.
- Vamos a ver si te quedan ganas de decir ese tipo de estupideces cuando acabe contigo… Sakura – Le susurró al oído.
- Sa.. Sasuke ¿Qué haces aquí? – susurró sintiendo un escalofrío recorrer su columna vertebral.
- Si quieres compararme con un imbécil, primero tienes que probar -
- Es suficiente Sasuke ¿Quién te crees que eres? – soltándose por fin de los brazos del moreno y alejándose de él.
- Soy yo quién va hacer las preguntas esta noche – le dijo tomando a la chica de la muñeca para atraerla hasta el de nuevo – Dime ¿Te acostaste con él?
- ¿Él? ¿De qué hablas Sasuke? Déjame en paz- dijo dando un tirón quitándole su muñeca al pelinegro, corriendo hasta la gaveta de su mesa de noche donde dejaba algunas armas, pero Sasuke fue más rápido.
- Nada de armas Sakura – le dijo empujándola no muy caballerosamente contra su cama. Sin perder tiempo el moreno se posicionó sobre ella manteniendo su peso sobre sus rodillas mientras aprisionaba con ambas manos las muñecas de la chica a ambos lados de su rosa cabeza –Ya no podrás hacer ninguno de tus jueguitos… ahora respóndeme ¿Te acostaste o no con él? – Al no escuchar respuesta apretó con más fuerza las muñecas de la kunoichi sacándole un gemido de dolor – Me estoy hartando Sakura ¿Estuviste con Suigetsu o no? -
Sakura se quedó estática ¿Era en serio? ¿Sasuke le había creído? Más importante aún ¿De veras tenía ese control sobre la mente de Sasuke?.. Bueno si era así de manipulable, entonces… jugaría un poco…
-¡ah! ¡Sasuke basta, me haces daño!- le dijo mirándolo suplicante con los ojos más vidriosos que pudo, dejando que el calor la invadiera para hacer sus mejillas sonrojar.
- Respóndeme – Se había percatado del cambio en el semblante de la chica que tenía debajo de él, eso solo la hacía más deseable, y también hacía más agradable su dulce venganza.
-¡No, por supuesto que no Sasuke-kun! – soltó en un gemido la chica como respuesta a la fuerza que el chico aplicaba alrededor de sus magulladas muñecas.
- Así me gusta, obediente… eres mía ¿me oíste? – le dijo a la vez que bajaba la cabeza para comenzar a saborear su cuello.
- Sasuke-kun, detente - gimió – porfavor… – suplicó moviéndose tácticamente para soltarse de manera que su cuerpo rozara el cuerpo del moreno.
- Sakura… - dijo al sentir el cuerpo de la chica, dejando su cuello para mirarla a los ojos. Sakura vio como su plan marchaba viento en popa, los ojos de Sasuke estaban nublados por el deseo, sabía que aún estaba enfadado y que lo que estaba haciendo era su orgullo actuando por él, pero no podía dejar que se propasara, estaba al tanto de que lo que estaba a punto de hacer lo enojaría mil veces más pero debía detenerlo – No debiste provocarme – dijo acercándose a los labios de la pelirrosa que respiraba entrecortadamente
- Ni si quiera lo pienses Sasuke – desvió su cara del camino del moreno. Entonces fue cuando el Uchiha se dio cuenta de que algo andaba mal, el tono, la respiración y la mirada de la chica habían cambiado.
Dolor… y mucho en su entrepierna, Sakura lo había pateado ahí, había pateado a su clan. Sintió que no podía respirar y terminó sentado en posición fetal sobre la cama de la chica incapaz de moverse, cuando levantó la vista para ver a la chica esta ya se encontraba de pie.
- Sí, eres una maldito pervertido- dijo acertándole un golpe directo a su nariz, el (en esos momentos de agonía) imposibilitado Sasuke no pudo si quiera intentar moverse del camino del puño de la chica. El dolorido Uchiha se encontraba tirado en el suelo.
Por su parte Sakura sabía que no tardaría en recuperase así que tomo entre manos un jarrón que hasta entonces contenía flores y lo quebró en la espalda del chico que intentaba levantarse del suelo.
Lo último que vio Sasuke fue el piso alfombrado de la habitación de la chica acercándose rápidamente hasta que todo se volvió negro.
Sakura observó al inconsciente Sasuke, si el golpe en la espalda con el jarrón no había hecho que el chico colapsara entonces el duro suelo habría hecho su trabajo al hacer contacto con su cabeza.
-Ya basta por hoy- dijo cargando al chico para recostarlo en su cama y así limpiar el hilillo de sangre que comenzaba a salir de la nariz del moreno. –Aunque esta vez… no te perdonaré tan fácil, idiota-
Él había aparecido de la nada en su vida, Ella había fingido hasta ahora que no le importaba, de hecho intentaba no prestar atención a sus recuerdos y así poder tratarlo como un ninja más, un desconocido, un forastero con la mano herida que vino hasta ella para que lo curase. Después de tantos años que habían transcurrido desde la última vez que lo vio, seis años de continuos intentos de borrarlo, arrancarlo de su mente, corazón y alma… luego del dolor, desesperación, frustración, culpa, preocupación, cariño y amor. El había vuelto solo para demostrar ante sus verdes ojos que las heridas jamás terminaron de cerrarse, que su corazón nunca terminó de romperse, ni su alma de perderse junto a él. Pero que aún estaban a tiempo de hacerlo. Aún tenía por qué llorar, él le acababa de dar una nueva y dolorosa razón.
Gracias por sus comentarios, me alegran y motivan mucho. Ojalá este capítulo haya sido de su agrado (:
Les agradezco mucho el leer, comentar y uno que otro buen augurio que leí por ahí.
Sean buenas chicas (y chicos si esque hay alguno por ahí, aunque lo dudo xD)
¡A su Salud!
IioB
