|La serie Naruto y sus personajes no me pertenecen, sino a su respectivo creador (M. Kishimoto)|

|Para entender mejor: |

…Narración…
-conversación-

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¿Quién rayos podría ser a esas horas de la noche?

Juugo se levantó de su cama, estaba tan cansado, y el otro par de holgazanes ni si quiera se habían despertado por el ruido. Miró por el agujero de la puerta pero estaba todo oscuro allí afuera.

-¿Quién es? – dijo abriendo la puerta. Se horrorizó frente a la imagen, y casi, casi soltó un gritillo de niña pequeña – Esto debe ser una broma – frotó sus ojos y luego pellizcó su brazo para despertar de ese sueño tragicómico pero nada ocurrió. Sasuke seguía atado en frente de él, sentado inconsciente fuera de la puerta, además adornaban su rostro un algodón rojo de sangre metido en uno de los agujeros de su nariz y un chichón bastante pronunciado en la frente con una bandita rosa en medio. Juugo no sabía si reír o llorar, lejos era la situación más cómica en la que había visto a Sasuke, pero por otro lado sabía que cuando despertase sería el infierno, sería el momento más propicio para desear no haber nacido – Ni modo – suspiró con resignación para cargarlo bajo el brazo, entrar a la habitación, cerrar la puerta, desatar al moreno y luego tirarlo sobre su cama sin ninguna delicadeza, quedando (Sasuke) desparramado por su cama, inconsciente, y por fin el pelinaranja pudo ir a descanzar a su propia habitación, en su cama de tamaño extra grande.

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Su cabeza palpitaba adolorida, al igual que su nariz, espalda y bochornosamente su… entrepierna…

¿Qué le había sucedido? Aún estaba vestido, tirado sobre la cama. ¿De dónde venía?¿Cómo había llegado ahí? ¿A dónde iba? Interrumpió sus cuestionamientos existenciales para voltearse dolorido y mirar con dificultad el reloj que reposaba sobre su buró, eran las 8:30 de la mañana.

Iba a quejarse por el dolor de cabeza cuando un Juugo algo inseguro entró a la habitación.

- Sasuke, el desayuno está listo – avisó mientras el aludido se sentaba en la cama con extrema y dolorida torpesa.

- Hmp – fue la efusiva respuesta del moreno, quien miró extrañado al pelinaranja que seguía en la puerta.

- Sasuke… - le dijo mirándolo reprobatoriamente - No sé en qué andas metido, pero deberías tener cuidado, aunque si se trata de la señorita Haruno no me preocuparía tanto, por lo menos se preocupó de curarte un poco antes de devolverte… -

El Uchiha recordó todo lo ocurrido la noche anterior con el palpitante dolor de su nariz y ciertas partes bajas. Se llevó una maño a la cabeza y retiró la bandita rosa, se quedó mirándola sumergido en sus pensamientos - … Haruno… -

- No deberías molestarla, después de todo ella nos ayudó
– volvió a hablar el pelinaranja –Esta mañana Suigetsu y Karin preguntaron que te había ocurrido… les dije que te peleaste con una banda de maleantes en un bar… es menos humillante que decir que una chica te dejó inconsciente después de haberte rechazado – habló tranquilamente con una maliciosa sonrisaapareciendo en la comisura de su boca.

- Eres un.. – Sasuke activó su Sharingan, hizo ademán de levantarse para golpear al gigante pelinaranja pero el dolor de la espalda a penas lo dejaba mover su torso - Dile a Karin que venga aquí, ahora. -

- ¿Qué vas a hacer Sasuke?- Sin intención de moverse.

- Demonios… - soltó al salir de la cama - ¡Karin! – cayendo al suelo por el dolor.

A los pocos segundos Karin en compañía de Suigetsu estuvieron en la habitación.

- ¿Qué te ocurre Sasuke? – dijo preocupada la pelirroja mientras ella y el peliceleste ayudaban a subir a la cama al moreno. Juugo se quedó quieto, no lo ayudaría en esa estupidez.
Sasuke al tener cerca a Karin, la tomó de brazo, deslizó bruscamente la manga de su chaqueta que lo cubría y la mordió.
Karin soltó un grito desgarrador de dolor, Suigetsu dio un empujón al Uchiha para que la soltara, cosa que hizo pero solo para ponerse de pie completamente recuperado y emprender camino a hacia la puerta de su habitación pero Juugo atravesó su brazo en la salida.

- No hagas algo de lo que te vayas a arrepentir Sasuke –

El pelinegro cambió el rumbo hasta la ventana de su cuarto abriéndola y saltando fuera.

Una vez más el extraño comportamiento del jefe los alarmaba.

-¡Qué mierda le sucede! – Soltó Suigetsu a la vez que sostenía el brazo herido de Karin y miraba la herida. Nadie respondió - ¿Estás bien? – le preguntó a la pelirroja, la que asintió un par de veces.

- Creo que… matará a Sakura-san - habló el pelinaranja apenas audible mirando la ventana por la que había salido Sasuke.


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Había sido una mala noche, había dormido poco y había despertado triste, sin ánimo de nada. No era para menos.

Acababa de tomar un baño el que había durado casi media hora por su deplorable estado anímico, llevaba una húmeda bata de baño que no se había animado a cambiar. Frotaba su cabello rosa para secarlo, como acostumbraba a hacer.

-¿Por qué tenías que ser tú? - Suspiró perdiéndose en sus pensamientos. Si alguna vez llegó a pensar que Sasuke no podía hacerle más daño del que le había hecho estaba completamente equivocada, lo que había acontecido la noche anterior, hace horas atrás, le había despedazado lo que le quedaba de corazón.

Escuchó cómo se rompía el cristal de la ventana del baño, cuando se dio vuelta hacia la puerta abierta dejó caer la toalla tras su nuca.

Allí estaba un iracundo Sasuke, mirándola, matándola con su sharingan.

En un abrir y cerrar de ojos la pelirrosa colgaba, ya no tocaba el piso siendo sujeta por la mano de Sasuke que apretaba cada vez más y más su delgado cuello.

- Tú… vas a morir ahora
– le dijo escupiendo cada palabra con infinito rencor – Me hartaste, te burlaste de mi por última vez, buscaste la muerte y la encontraste – sentenció ante la aterrorizada mirada verde de la chica, pero que sin embargo se armó de valor para encararlo.

- ¿Burlarme? ¿Y Qu-qué pretendías que hiciera? – habló ahogándose por el escaso aire que pasaba hacia sus pulmones - ¿Querías.. que … …me dejara.. violar? – el moreno aflojó un poco el agarre dejándola respirar - ¿Eso era lo que buscabas Sasuke, que me dejara tocar como una perra mientras me tratabas como un objeto de tú propiedad? – dijo jadeando con lágrimas en los ojos –Sólo porque tú estabas enfadado, sólo porque tú eres todo lo que importa, el único que siempre debe salirse con la suya eres tú ¿no? De eso se trata Tú, tú y ¡nadie más que tú!-

Algo andaba mal lo que ella decía tenía sentido, y en el universo de Sasuke lo único que tenía sentido era lo que él decía, excepto… ahora. La soltó despacio dejando que los pies de la chica volviesen a tener contacto con el suelo. La miró confundido buscando sus ojos pero ella desvió la mirada a la vez que masajeaba su entumecido cuello.

– ¿por qué? -

- ¿Por qué, qué? –

- ¿Por qué yo no tengo derecho a defenderme? – le dijo mirando a los ojos del Uchiha nuevamente.

Pareciera que le hubiesen arrancado un trozo del cuerpo, o peor, un trozo de su corazón, y que sus ojos no tuviesen nada más que ofrecer que lágrimas, cayendo por montones. Y él… él no tenía respuesta para sus preguntas.

- Yo… - Fue callado por una bofetada que le dejó mirando hacia la puerta de salida -

- ¡Te pedí que te detuvieras, te dije que me lastimabas, pero tu continuaste Sasuke!.. - le dijo con la voz a punto de quebrarse en su garganta - Adelante Sasuke ¿No que me ibas a matar?, ¡házlo!, eres un maldito monstruo capaz de todo ¿no? – Sasuke no sabía qué hacer, estaba sorprendido, anonadado y horrorizado ante la incertidumbre... Ella tenía ¿razón?.

Los golpes faltos de fuerza y convicción que la pelirrosa había comenzado a proporcionarle al moreno fueron detenidos cuando los cálidos brazos del chico envolvieron su cuerpo en un abrazo.

- Suéltame Sasuke – dijo tratando de zafarse y alejarse, empujándolo y dando pasos hacia atrás, los que se vieron interrumpidos por la toalla con la que había estado secando su cabello hace un par de minutos, se enredó en ella cayendo al suelo, pero Sasuke no la soltó, por el contrario, la atrajo hacia su cuerpo con uno de sus brazos para amortiguar la caída con la palma de su mano libre. No podía dejar que se lastimara, no más.

La pelirrosa, que había cerrado sus verdes ojos esperando el golpe de la caída, los abrió sorprendida al notar que su cuerpo se detenía a solo centímetros del sólido y frío suelo, su piernas se encontraban ya en el piso, podía sentirlo, pero su torso seguía rodeado por el brazo del moreno, levantó la vista hasta el rostro de él, sólo para notar cuan cerca estaban el uno del otro.

Por su parte Sasuke se concentraba en los, a la vista, suaves y apetecibles labios pertenecientes a la kunoichi que sostenía entre sus brazos, comenzó a acercarse con precaución hasta confirmar que ella no se negaría. Rozó sus labios con infinita delicadeza como si tratase de no herirla ni un ápice más de lo que ya la había herido, liberó suavemente la cintura de la pelirrosa para dejarla descansar en el suelo y así poder llevar su mano hasta el rostro de la chica acariciando la tersa piel de sus sonrojadas mejillas, limpiando los rastros de lágrimas, para luego sostener su barbilla y finalmente poder profundizar el beso, se sorprendió al sentir los delicados brazos de su Sakura alrededor del cuello, animándolo a seguir con el incesante contacto, correspondiendo a los movimientos que hasta entonces él había protagonizado.
Su beso se había vuelto mucho más intenso, pues él ya se había cansado de saborearla tan superficialmente, pedía insistente la entrada a su boca, y ella accedió mientras enredaba sus dedos con los oscuros cabellos de su primer amor.
Ambos estaban sumergidos en el mismo paraíso, sintiendo como la respiración de su acompañante se agitaba entre suspiros que más de una vez llevaban sus nombres.
Aunque murieran asfixiados no deseaban terminar de jugar con la boca del otro, con la lengua del otro, mordiendo levemente los labios ajenos, participando un desafío silencioso para ver quien duraría más.
Sasuke logró sacarle más de una sonrisa a la chica como respuesta a sus juguetones movimientos como las seguidillas de besos cortos que adornaban cada intento de recuperar algo de aire.

Él hacía trampa.

Unos segundos después cedieron ante el deseo, intensificaron y profundizaron dicho beso con ímpetu, soltando gemidos, jadeos y suspiros con mayor estridencia. Él atraía a la chica por la nuca mientras que ella actuaba de igual forma, era imposible que estuviesen más juntos, no había milímetros que el moreno y la pelirrosa no hubiesen descubierto dentro de sus bocas.
El Uchiha quería más de ella, y sin pensarlo, quitó la mano con la que había estado acariciando la nuca de la chica, para llevarla desde su hombro hasta su muslo emprendiendo camino por debajo de la bata de baño que vestía a la chica.

Las nubes, el deseo y la excitación que había sentido la pelirrosa se esfumaron cruelmente al sentir la mano del moreno subiendo por su muslo, sus ojos se cristalizaron y apartó al chico de un empujón, poniéndose de pie al instante, dándole la espalda para ocultar sus brillantes ojos.

Sasuke, al asimilar la inesperada separación, comenzó a razonar nuevamente, comenzaba a ser consciente de lo ocurrido hace unos segundos.

- Lárgate… - La voz de la pelirrosa interrumpió sus cavilaciones, levantó el rostro para encontrarse con la imagen de la kunoichi, no se necesitaba ser genio para saber que lo que hacía no era precisamente ver el jardín a través de la ventana.

- ¿Qué ocurre? – habló para ponerse de pie, pero no obtuvo respuesta – Lo… lo siento, creí que te agradaba lo que hacía – Susurró, sin reparar en las palabras adecuadas para la última frase, acercándose cuidadoso, y notar como ella bajaba el rostro.

- Que me agrade o no... No significa que no te estés aprovechando… Sasuke - El moreno detuvo la mano, que iba a posar en uno de los hombros de la kunoichi, en el aire.

- Yo no…-

- ¡Sólo vete quieres! – Soltó dolida la Kunoichi – Vete, por favor… - dijo dejando en evidencia los sollozos que había mantenido cautivos en su garganta - solo déjame… déjame en paz… – dijo entre aquellos sollozos que lastimaron hasta al frío y austero sobreviviente del clan Uchiha.

El pelinegro, sin decir más se dio media vuelta perturbado por el estado en el que dejaba a la kunoichi, abrió la puerta de entrada y la cerró por fuera, un sonido sordo y el desesperado llanto no se hicieron esperar, meditó confundido si debía volver a entrar, lo molestaba de exageradamente que hubiese terminado de esa manera, aún así decidió marcharse, ella ya no podía confiar en él.

Se había dejado caer de rodillas y abrazaba sus hombros, ya no importaba si él la escuchaba llorar. No era solo dolor, era frustración, había caído una vez más y solo para que confirmara que la quería solo para… - Estúpida… - soltó entre sus interminables sollozos, estuvo a segundos de dar lo que ese desgraciado buscaba, ¿por qué? ¿Por qué él tenía que llevarse la mínima esperanza que le había ofrecido con ese beso? Tocó sus labios henchidos por los salvajes besos que el moreno le había hecho sentir, quitó su mano de su boca para golpear con su puño el frío suelo. Se obligó a acompasar su respiración y guardar la compostura, se levantó lentamente, moviéndose casi por inercia levantó el teléfono de la habitación.

- ¿Tsuki?.. Sí, soy yo.. creo que hoy no iré al trabajo… estoy bien no te preocupes, es solo un resfrío sin importancia y no quiero terminar contagiando a los pacientes… Lo haré, dile a los pacientes que por favor perdonen mi ausencia… Estoy bien, te lo prometo… ¿Tsuki? Necesito pedirte un favor… ¿Puedes pedir a la administración que envíen a alguien de mantención? Es que algún imbécil ha lanzado una roca a la ventana del baño y se ha roto… estoy bien… creo que fue hace media hora… Si no te preocupes, gracias Tsuki… Adios -

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- ¿Qué tal ahora? - Decía un sonriente Suigetsu a Karin mientras terminaba de poner una venda a su brazo.

- Bien, creo que la medicina que Sakura-san me dio ya hizo efecto – Los tres integrantes restantes del equipo taka se encontraban sentados a la mesa ya había sido la hora del almuerzo-

- Espero que el psicópata de Sasuke no le haya hecho nada – dijo el peliceleste a lo que Karin asintió – Oye Juugo esto quiere decir que Sasuke no fue a ningún bar ¿no? -

- Mmm.. ¿por qué crees eso Suigetsu? – respondió nervioso – Lo que sucede es que Sasuke fue al bar y esos maleantes estaban molestando a Sakura-san y… - Se resignó ante la mirada escéptica de sus compañeros - … No, no fue a ningún bar… - Suspiró.

Sasuke abrió la puerta de la 201 y se dirigió a su habitación mientras era escaneado por tres pares de ojos en busca de alguna señal que confirmara que la pelirrosa estaba muerta, soltaron un suspiro de alivio al no encontrar nada.

-Iré a hablar con él – dijo Juugo para ponerse de pie.

-Fue un gusto conocerte Juugo - se despidió Suigetsu riendo mientras el pelinaranja caminaba por el pequeño pasillo.

- Creo que Sakura-san y Sasuke se han entendido – dijo Karin sonrojándose levemente.

-¿Por qué lo dices Zanahoria? -

- Porque bueno… Sasuke tenía los labios hinchados y… algo rojos -

- Pues por su actitud no parece que así fue -

- Quizá está confundido -

- Quizá… - dijo mirando a la pelirroja. Los pasos de Juugo se escucharon y a los pocos segundos estuvo de vuelta sentado a la mesa.

- Bien, al parecer no la ha matado, pero está enfadado -

- En la cúspide de su depresión querrás decir – dijo gracioso Suigetsu.

- Bien, ¿qué tal si vamos al centro de la aldea a comprar algo para la cena? Le dije a Sasuke que su ración de almuerzo estaba en el horno, dejémoslo solo un rato -

- De acuerdo – dijo Karin sonriente.

- Esta bien, me anoto. – se agregó Suigetsu .

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Que mierda había sido eso, él había ido con una misión escandalosamente sencilla que era matarla sólo eso, y había terminado en el suelo, sobre ella, besándola desesperado como si el mundo se fuese a acabar, lo más humillante era que ella lo había echado de su habitación y él había accedido como si nada, aún peor sentía que se lo debía… sentía ¿culpa? Algo le decía que debía sentir culpa y muchas cosas peores más, después de todo había intentado violarla, y lo primero que hace luego de que ella le da una oportunidad con ese beso, fue intentar tocarla de nuevo.

Esto era ridículo, era el colmo de la multipolaridad, aún deseaba vengarse por haber herido su orgullo y también por haber pateado a la esperanza de su clan, pero sabía que le había hecho daño, había dañado a SU Sakura, continuaba pensando que le pertenecía, tanto como cuando eran unos niños en la escuela shinobi donde el siempre tenía que salvarla de las bobadas que cometía, el siempre la… protegía.

Las horas que había pasado recorriendo los alrededores de la aldea no habían servido de nada, pues seguía con la misma duda en su cerebro ¿Qué debía hacer ahora? ¿Matarla, vengarse de otra manera que no fuese matándola, pedirle perdón, besarla otra vez? Aunque atentase contra su orgulloso orgullo, valga la redundancia, la última opción lo atraía de sobremanera.

De acuerdo, habían dos opciones, se había vuelto loco, por la falta de objetivos entre los últimos años ó era un idiota.

-Soy un maldito idiota, es oficial - Tomó una toalla del armario de su cuarto y se fue a dar un baño.

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¡Hola chicas!

Intenté responder a todos los reviews que han dejado en el capítulo 3 (si me faltó algunas por favor disculpen), de verdad muchas gracias, me han ayudado mucho para seguir creando locuras en esta historia.

De nuevo, mil gracias. Como a muchas les dije me da mucho gusto poder saber su opinión.

El próximo capítulo era más largo que este, digo 'era' porque lo eliminé… era un asco. Nos leemos la próxima semana.

IioB.