|La serie Naruto y sus personajes no me pertenecen, sino a su respectivo creador (M. Kishimoto)|

|Para entender mejor: |

…Narración…
-conversación-
"Pensamientos"

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Ya… ya no podía más… llevaba 5 días sin ceder a los tortuosos deseos de volver a verla, de volver a siquiera rozar su piel y no podía sacársela de la cabeza, había ido a entrenar cada maldito día desde que ella lo rechazó tan segura de sí misma ¿en qué diablos pensaba ella cuando se atrevió a hacer semejante barbarie?, había luchado contra maleantes que se encontraban cerca de esa vieja aldea, y no podía olvidarla ni por un minuto. No entendía como se pudo meter tanto en su mente, ni es sus sueños era libre así que decidió no dormir. Cada mañana aparecía a la mesa con ojeras marcadas, parecía un hombre víctima de un maestro en torturas, no le decía nada a nadie, ni si quiera le dedicaba palabras o miradas de aviso a Suigetsu cuando este lo provocaba a propósito. Su desayuno consistía en un bocado de lo que fuese que hubiese en la mesa, un sorbo de agua y se retiraba, lo mismo al almuerzo, lo mismo a la cena. Llegaba más allá de la media noche para tomar un baño, y luego salía nuevamente.

Taka ya no estaba sorprendido, ni desconcertado estaba desesperado. Era su jefe el que estaba sufriendo un extraño trastorno y ellos no sabían qué hacer, querían ayudar, sabían lo que necesitaba pero no podían dárselo si lo que necesitaba no deseaba estar con él.

Era de mañana y Karin, Juugo y Suigetsu meditaban… A ninguno se le pasaba por la mente qué diantres hacer, a ese paso Sasuke enfermaría si comía tan poco, una cosa mala es que él no se daba cuenta de su estado y peor los mataría si se le pasaba por la cabeza insinuar la respuesta a su tragedia. Sasuke, que hoy tampoco se encontraba presente mentalmente sino que estaba muy muuuy lejos en sus pensamientos, se levantó para salir de la habitación 201, en cuanto lo hizo los tres integrantes de Taka se miraron entre ellos.

- Será nuestro jefe, pero también nuestro amigo – dijo Juugo – Debemos hacer algo -

- Sí – afirmó Suigetsu –Ver a Sasuke enfadado y sin ánimo de nada es normal y tolerable, ahora que es autista… ya no es divertido -

- Hay que ayudarlo chicos – dijo Karin – Hay que hacer un plan…-

- Sí - dijeron los dos hombres del grupo al mismo tiempo.

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A-BU-RRI-DA, esa era la mejor manera de describir su vida en ese momento, nadie se acercaba a la consulta últimamente, hace cuatro días había ido al hospital de la aldea como hacía una vez por semana, para ver a los enfermos que no podían movilizarse hasta el hotel y también para capacitar a enfermeras (que poseían un nivel, aunque mínimo, de chakra) con nuevas técnicas, pues esa era su tarea, no podía comenzar a dar un remedio que cuando acabase la misión significaría dejar de suministrarlo también. Esa era su mayor distracción de aquella semana, además de las salidas al centro de la ciudad con Karin el pasado fin de semana… Hoy era lunes y comenzaba una nueva jornada, y hasta ahora se aburría en su cómodo sillón gigante detrás del escritorio.

- ¿Por qué esta aldea tiene que tener tan pocos habitantes? – bufó, estaba cansada de no poder conocer a nadie nuevo, todos la conocían ya, de hecho en solo esa semana había traído al mundo a 5 niñas de las cuales 4 fueron bautizadas con el nombre Sakura en honor a ella, sin contar las que ya existían y era bastante grandecitas para cambiarse el nombre por el de la heróica y salvadora Sakura…

- Me voy a volver loca -

Lo peor del tiempo libre era que podía pensar en sus cosas. Sí, eso era por lejos lo peor. Si hubiese alguien que conociese todos sus secreto habidos y por haber, sabría que cada vez que miraba la nada con cara de cachorro mojado era porque recordaba los labios de Sasuke sobre los suyos una y otra vez, sabría que cuando relamía sus labios era porque deseaba muy en el fondo que ese beso se repitiera, luego se daría cuenta que la cara triste que seguía de la relamida de labios era porque recordaba que estuvo a punto de repetirlo y no lo hizo, y que por último cuando fruncía el ceño era porque se enfadaba con ella misma por pensar en eso tantas horas al día y además arrepentirse… quizá se le estaba pegando la perversión de Sasuke, aunque pegando no… sería más adecuada la palabra transmitiendo, después de todo no lo veía hace cinco días desde que se fue enfadado porque ella lo había rechazado, lo merecía, alguien debía demostrarle que no siempre se obtiene lo que se quiere… Alto… ¿Acababa de pensar que Él la quería?... rió por lo bajo.

– Deja de soñar Haruno – Se ordenó a si misma.

Aunque quizá lo había estado juzgando mal, Karin había mencionado una tarde que cuando decidieron viajar a la aldea en la que se encontraban habían pasado por varios ataques, esa fue la razón de por qué sus compañeros tuvieron que tomar su chakra, después de todo el país del agua era conocido por refugiar a hombres de los más peligrosos, entrar o salir de aquel país era arriesgado hasta para el más valiente y fuerte luchador, porque los bandidos no trabajaban solos, podían constituir equipos con todas las personas de una aldea… eran las aldeas de guerrilla ó asesinas, donde la gente vivía y moría siendo un mercenario, los niños eran entrenados para no tener miedo a la muerte, para sobrevivir robando y cazando víctimas por encargo.
La aldea Reisei, dónde ella se encontraba, había sido nombrada con aquel nombre (Reisei: calma) porque era una de las pocas aldeas que vivían tranquilas, sin el riesgo de que las aldeas de guerrillas los atacasen y todo por un trato de hace más de quinientos años, la aldea Reisei viviría en paz a cambio de sus mejores productos cada mes; Reisei tenía la mejor agricultura de esa región, con el tiempo en lo único que podían trabajar era en eso, la tierra, pues no tenían acceso al mar y todo para venderlo a un precio que no valía la pena.
Las aldeas asesinas solían hacer tratos de esa clase, porque siempre ganaban algo, si mantenían ocupados a los aldeanos con tratos como esos no habría tanta competencia en el campo laboral del asesinato ni gente capaz de enfrentarlas y se habían encargado de que las aldeas "pacíficas" estuviesen tan aisladas como para que el desarrollo no llegase hasta ellas.

Cuando Sakura vino a la aldea llegó siendo escoltada por diez ninjas de fuerzas especiales de la raíz ANBU, cuando llegaron a Reisei ellos se fueron y ella no tardó en ser amenazada por un enviado de aquellas aldeas, dejó en claro que su misión era ayudar a una aldea que sufría de la pobreza y muerte, no tenía nada que ver con sus "negocios". El enviado propuso un trato sin embargo ella no estuvo de acuerdo con que la aldea se llenara de bandidos con la escusa de vigilarla a ella, el mensajero intentó matarla pero ella fue más rápida, desde entonces nadie la había molestado con esa clase de amenaza, eso la atormentaba, debía esperar lo peor en cualquier momento.

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Luego de haber estudiado la situación…
Después de haber planeado durante horas…
Posterior a intensas sesiones de cuchicheos…
…el trío dinámico de Taka estaba listo para llevar a cabo su obra maestra…

- De acuerdo – dijo el peliceleste – la Misión "Jodidamente Sexy" entra en acción -

- ¡Ey! – Se quejó la pelirroja – Eso suena fatal… que tal… La Misión clase S "Amor entre cabrones" entra en acción -

- Zanahoria… te quiero, créeme que lo hago pero eso suena peor que el mío, es mejor "Amor entre cabrones jodidamente sexys ideada por un par de amantes hot y Juugo de cabello naranja" – Suigetsu recibió un golpe en la cabeza por parte de los otros dos participantes.

- Que tal – dijo Juugo – Misión "Uniendo jodidos cabrones" – dijo Juugo, pasaron un par de segundos, se miraron entre ellos nuevamente, y alzaron sus pulgares al frente.

- ¡Misión "Uniendo jodidos cabrones" entra en acción! – dijeron los tres al mismo tiempo.

- Creo que lo que acabamos de hacer es lo más ridículo que hemos hechos hasta ahora – Habló Suigetsu luego de un molesto silencio – Me agrada… Oigan no recuerdo bien ¿qué se supone que vamos a hacer? -

- Por eso dicen que la memoria de los peces es limitada - dijo Juugo aburrido mientras que Karin asentía un par de veces.

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Era hora del almuerzo y ella comía un rico pero no muy apetecido almuerzo, la pelirrosa trasladaba la comida de un lado para otro en su plato, apenas había tomado un par de bocados y sentía que iba a reventar. Quedaba un poco más de una semana en ese lugar y su consciencia la perturbaba, no podía quitarse la idea de que había juzgado mal a cierto pelinegro, alto, bien formado y arrogante… quizá estar desocupado durante tanto tiempo lo había afectado, tuvo una meta durante toda su vida, la venganza, y cuando todo acabó, ya no supo qué hacer, para lo que se preparó toda su vida había ocurrido y culminado, y ahora se encontraba sin ningún objetivo al cual aferrarse.

- Tal vez debería darle un respiro - habló en un suspiro.

- ¡Sakura-san! Por fin te encuentro – dijo Tsuki mientras caminaba hacia ella.

- ¿Qué ocurre Tsuki?-

- No esperamos a ningún paciente así que el administrador a decidido darnos el día libre – habló sonriente.

- De acuerdo, pero si llega alguien no duden en llamarme – dijo levantándose de la mesa para comenzar a marcharse.

- Claro Sakura-san -

- Ah, y Tsuki – paró para darse media vuelta.

- ¿Sí, Sakura-san?-

- No le vuelvan a dar mi ubicación a nadie por muy guapo que parezca, dile eso a Yume – Siguió su camino.

- ¡Sí Sakura-sama!- respondió avergonzada roja como un tomate.

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Habían pasado un par horas desde el aburrido almuerzo de aquel día de verano, y una pelirroja con gafas caminaba a la habitación de la pelirrosa. Estaba llevando a cabo la fase uno de su maquiavélico plan, ya saben "El fin justifica los medios".

Tocó la puerta un par de veces, pronto sintió el chakra de Sakura acercarse, sonrió para sus adentros mientras la chica abría la puerta.

- ¡Sakura! – dijo una vez que vio a la pelirrosa

- ¿Karin que haces por aquí? – dijo abriéndole paso a la pelirroja

- Vine a verte tonta… y también a pedirte un favor - dijo poniendo la cara más suplicante que tenía.

-C-claro – dijo señalando uno de los gigantescos sofás de su habitación para que se sentaran, cosa que ambas hicieron - ¿Qué ocurre? – En menos de dos segundos Karin abrazaba a Sakura desesperada.

Es que ya no aguanto más Sakura, y no solo soy yo sino que Suigetsu y Juugo también! -

- ¿De qué hablas Karin? – Karin se separó bruscamente para mirarla.

- Hablo de Sasuke por supuesto – volvió a los brazos de su amiga – Ya no aguantamos Sakura, es muy malo con nosotros, cada vez que entra en la habitación nos grita, ya no sabemos cómo lidiar con él – dijo escondiendo su rostro para que Sakura no viese su media sonrisa. Por su parte Sakura se sentía culpable, algo la hacía pensar que ese cambio de humor por parte de Sasuke también había sido su culpa – Por eso quería pedirte – Habló Karin al separarse nuevamente y simular que secaba un par de lágrimas en sus ojos.

- ¿Sí? -

- ¿Podría venir hoy a cenar contigo?, es solo para tener una bendita noche de paz -

- S-sí por qué no… pero… -

- ¿Pero…? -

- Dijiste que Juugo y Suigetsu también estaban hartos de Sasuke, así que por qué no vienen todos a cenar, nosotras nos encargaremos de la comida ¿qué te parece? -

- ¡Me parece genial! Les diré ahora mismo, estaré aquí a las siete, les diré que vengan a las 8 – Se levantó de un salto y corrió a la puerta – ¡Nos vemos Sakura! Eres mi salvadora- dijo antes de cerrar la puerta y caminar con destino a la habitación 201 con una sonrisa tétrica. Sakura era una buena chica pero su consciencia le hacía trampas y ella había sabido aprovechar esa ventaja, fase uno completa.

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Se estaba volviendo loco, hace una hora que se encontraba solo en la habitación 201 y el resto de taka no llegaba para alimentarlo, no es que tuviese hambre pero debía comer aunque fuese un poco. Salió de su cuarto para ir por algo a la cocina, ¿A caso no entendían que era un tortura estar tanto tiempo cerca de donde se encontraba ella? Abrió el refrigerador, allí había un plato con un tomate, a su lado había un mensaje lo tomó y comenzó a leerlo. "Sakura-chan nos ha invitado a cenar con ella en su Suit ¿no es linda?, lamentablemente el "nos" no te incluye, así que come tu tomate. Con amor Suigetsu."

El papel quedó hecho mil papelillos en un segundo, se escuchó un portazo. Ahora sí que ella tendría cosas que explicar y de paso mataría a Suigetsu. Colérico era poco para definir su estado en ese momento.

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- Sakura-san estaba realmente delicioso –
dijo un Juugo feliz.

- Gracias Juugo pero no me des todo el crédito a mi – dijo señalando a Karin – Karin también ayudó mucho ¿No es así?-

- Sí – La pelirroja iba a agregar algo más pero se detuvo en seco al percibir el aura maligna que se acercaba, le lanzó una mirada cómplice a sus compañeros de habitación, había llegado la hora – Fue una cena muy deliciosa Sakura, pero creo que ya debemos irnos – dijo levantándose de su lugar.

- Es cierto, mi zanahoria tiene razón – Suigetsu se puso de pie.

- ¿Tan pronto? -

- Verás Sakura-san no queremos que Sasuke se enoje más de la cuenta por nuestra ausencia - habló Juugo – Fue muy divertido, gracias por todo - dijo levantándose también.

- No fue nada chicos, déjenme acompañarlos a la puerta – dijo con una sonrisa sincera.

La pelirrosa se puso en pie como sus invitados, y se dirigió a abrir la puerta, la primera en salir fue Karin quien por alguna extraña razón sudaba frío, luego salió Juugo y por último Suigetsu. Sakura se quedó congelada al percibir el chakra de Sasuke, que no cabía duda, estaba en su máximo nivel de violencia dirigiéndose hasta donde ellos se encontraban.

- Debemos volver a cenar juntos uno de estos días, Sakura-chan – Dijo Suigetsu colocando la palma de su mano en uno de los hombros de Sakura a sabiendas que eran observados por un par de ojos rojos.
En un pestañeo Suigetsu ya no estaba frente a Sakura, estaba siendo golpeado en el suelo por un nada feliz Sasuke.

- ¡Suigetsu! – gritó Karin desesperada, mientras que juugo miraba el show.

- ¡Sasuke detente! – Sakura le gritó a Sasuke pero este continuaba golpeando sin piedad a Suigetsu – ¡Sasuke! – dijo mientras lo agarraba del cuello de su ahori para levantarlo del suelo y alejarlo del peliceleste, Sasuke intentó seguir golpeándolo, pero Sakura lo sujetó del brazo. Sasuke se volteó para mirarla con el ceño fruncido.

- ¿quieres calmarte por favor? – Pero Sasuke se soltó del agarre de la pelirrosa fácilmente, iba a tomar su katana del cinturón, cuando la mano gigante de Juugo detuvo su brazo.

- Ya basta Sasuke -

- No te metas… Juugo - soltó con voz tétrica a la vez que lanzaba lejos a Juugo de una patada, empujó a Sakura dentro de la habitación y cerraba la puerta tras él ante la aterrorizada mirada de los agónicos integrantes de Taka.

Ahora estaban solos, él la miraba enfadado mientras que ella se encontraba en posición defensiva frente a él.

Los miembros de taka comenzaron a golpear la puerta con terror por lo que pudiese pasarle a Sakura.

- ¡Sasuke abre la puerta! - gritó Karin desde el otro lado mientras golpeaba la puerta con todas sus fuerzas.

- ¡Karin, no te preocupes, pude arreglármelas una vez con él!.. y lo haré de nuevo -

- ¡Debes estar bromeando! Este no es el momento de hacerse la cabrona Sakura -

- ¡Vete Karin, estaré bien! -

- Si ya dejaste de charlar Sakura - dijo concentrado en ella – Comencemos… -

Así hicieron, Sasuke se abalanzó contra la chica, la que lo esquivó sin mayor problema, y le lanzó un par de objetos que encontró en la sala, Sasuke los evadió con facilidad, ella solo hacía tiempo para poder correr y buscar las armas que había escondido en el lugar, tomó un florero, sacó un par de kunais de adentro, para luego lanzar el desafortunado, y triste, florero en dirección al moreno, el que lo partió en el aire con su katana y acercarse a la pelirrosa cortándole el camino para escapar al amenazarla con su katana, la chica ágilmente detuvo la katana con uno de los kunais lanzándole el que sobraba al pelinegro, el que rozó su mejilla haciéndolo sangrar, Sakura intentó alejarse pero se encontró con la pared a sus espaldas, se agachó justo a tiempo para evadir uno de los puños del Uchiha e intentar patear las piernas de su contrincante, pero con el sharingan en sus ojos era demasiado fácil predecir los movimientos de la pelirrosa y con un salto esquivó la patada cargada de chakra que podría haberle quebrado ambas piernas, entonces vio el kunai que Sakura le había lanzado al saltar, no había tiempo suficiente para golpearlo con la katana así que lo detuvo agarrándolo con la mano en el momento preciso para alcanzar la empuñadura y no cortarse, lo lanzó de vuelta a Sakura quién se hizo a un lado para esquivarlo, se iba a mover nuevamente pero la katana de sasuke se enterró en la pared avisándole que ese camino estaba cerrado, se dio media vuelta pero esta vez era el brazo de Sasuke que se interponía, la tenía acorralada entre sus brazos y la pared, no quedaban kunais, tendría que hacer uso de su fuerza bruta…
Sus pensamientos fueron interrumpidos por las manos de Sasuke que sostenían sus muñecas para que ella no lo golpeara. ¿Déjà vu?

- Ahora explícame un par de cosas Sakura – habló serio - ¿Qué hacían ellos en tu habitación? -

- Como dices es mi habitación Sasuke, no tengo por qué darte explicaciones -

- No vas a hablar -

- No, y si era eso lo que querías ya puedes irte -

- Tengo otras preguntas Sakura… …me gustaría saber ¿Qué mierda me hiciste, es un genjutsu, me drogaste, es eso?

- Por qué iba a hacer algo así tonto -

- ¿No lo hiciste?-

- No, ya te lo dije -

- Entonces podrías explicarme ¿por qué no puedo matarte? -

- Eso no lo sé -

- Sakura, he pasado cinco días entrenando, acabando con bandidos de los alrededores, desquitándome con lo que se me cruza en el camino y llegó aquí, intento acabarte a ti y no puedo ¿por qué?-

- ¡No lo sé! – dijo inflando las mejillas en señal de enfado, Sasuke solo la miraba más relajado, el sharingan desapareció. Viéndola así, enfadada con las mejillas hinchadas, le demostraba que por mucho que dijese lo contario ella continuaba confiando en él, no hubiese bajado la guardia de no ser así, por otro lado, sus ojos levemente cerrados, y esos labios. Deslizó su lengua por sus propios labios, tenía sed.

- Creo que ya entendí… por qué no puedo dejar de pensar en eso… -

- ¿Eso? -

- No vine hasta aquí para matarte, Sakura -

- ¿A no? -

- Bésame – Ok… Había escuchado bien ó estaba soñando con eso de nuevo.

-¿¡Qué!? – gritó con los ojos abiertos desmesuradamente de manera no muy saludable.

- Ya escuchaste, hazlo -

- Ni loca – soltó enfurecida comenzando a forcejear.

- ¿quieres que me vaya? -

- Por supuesto que sí –

- Entonces hazlo, no me iré sin lo que vine a buscar – Qué era lo que le ocurría al idiota de Sasuke… ¿en qué estaba pensando? …Dios, a quién engañaba, la tentación era tan grande, estaba ahí exigiéndoselo. Así mismo la situación la estaba afectando a ella, lo deseaba también y demasiado.

- Tsk… ¿y crees que lo haré porque tú me lo mandas? Olvídalo, ya suéltame -

- ¿y qué quieres que haga? -

- Ruega -

- Ni que fuera un perro Sakura -

- Entonces olvídalo – Sasuke bajó su rostro hasta mirar sus pies, suspiró y volvió a tomar aire, levantó el rostro para mirar intensamente a Sakura a la vez que la soltaba y posaba sus palmas a los lados de la cabellera rosa de la chica.

- Sakura… - tragó saliva, fruncía el entrecejo a medida que hablaba como si le quemaran esas palabras - por favor – pidió apenas audible con un muy leve sonrojo en sus mejillas y una mueca de enfado.

Sakura tragó con dolor, no podía creer que él lo hubiese hecho, es decir no había suplicado pero impresionantemente había dicho ¿por favor? Definitivamente debía estar soñando, y no era uno de esos sueños sanos e inocentes.
Era una situación difícil, y se volvía peor al darse cuenta que el chico se estaba impacientando por la forma en que desviaba la mirada solo para volverla a fijar en sus labios.

"Oh por dios, oh por dios, ¡oh por dios!" estaba choqueada, aclaró su garganta.

- Una condición – Captó la atención de chico – Luego te irás, sin resistencia como un buen chico -

- Hecho, seré un buen chico -

- promételo -

- Sakura, me estás matando – Sakura se mordió el labio inferior "Y tú a mi" pensó.

- Házlo -

- Lo prometo -

- Bien entonces, adelante – Pero Sasuke no se movió.

- ¿Adelante? Se supone que tu vas a besarme -

- ¿Yo? -

- Sí, tu – dijo acercándose con una media sonrisa al rostro de la pelirrosa que estaba roja a más no poder.

- Bien, un trato es un trato – Esto era realmente incómodo Sasuke la miraba expectante, atento a sus movimientos. Tomó el rostro de Sasuke entre sus manos con sutileza y comenzó a acercar su rostro al de él hasta que pudo sentir los labios del chico, los acarició con los propios, para luego besarlo con algo más de fuerza. Estaba frustrada, el moreno no se movía, no correspondía, frunció el ceño y separó de él y lo miró por unos segundos. El chico abrió los ojos al no sentirla en su boca.

- Ya – bufó la pelirrosa.

- ¿A qué te refieres? -

- A que ya acabé – dijo mirando hacia otro lado ofuscada, eso no había sido como lo esperaba.

- No ha acabado Sakura -

- Pues no se que más hacer Sasuke, te quedas ahí como maniquí, es como si estuviese besando a un bloque de concreto – dijo volteando el rostro en un gesto indiferente.

- Te puedo dar un par de ideas – dijo acercándose a la boca de la pelirrosa.

- No, ya no quiero besarte – espetó haciendo una infantil mueca – Ya cumplí con mi parte del trato -

- El producto tiene que ser del gusto del consumidor ¿no lo crees?, si no me gusta, no hay trato – dijo atrayéndola bruscamente hacia él.

- Así que no te gustó –
dijo un notorio tic en su ceja.

- Fue algo tan breve que no tuve tiempo de apreciarlo – Había llegado el momento de cabrearla – Además de frío, lento y tímido – Sakura se encontraba en estado de ebullición – Tu beso fue de principiante, Sakura. A mí me gustan un poco más osados, no tan déb-

Sasuke no puedo terminar de hablar, Sakura se le había abalanzado al punto que casi lo hizo caer, juntando sus labios súbitamente y emprendiendo un beso mucho más apasionado que el anterior, desenfrenado, mientras enredaba la mano derecha en sus cabellos negros y rodeaba su cuello con el brazo izquierdo. Sasuke estaba realmente satisfecho pero era hora de tomar partido, y comenzó a luchar con los labios de Sakura con una sonrisa en la cara, la atraía con fuerza, sintiendo su cuerpo pegado al suyo, podría hacer eso durante lo que le quedaba de vida, no le importaría cabrearla de esa manera solo para que ella le demostrara que se equivocaba, aunque nunca lo admitiría.
A ambos les faltaba el aire, Sakura intentó separarse pero Sasuke no se lo permitió por más de un par de segundos, necesarios para llenar sus pulmones de aire, persiguió los labios rosas de la chica durante esos tortuosos segundos y volvió a fundir la boca de la kunoichi con la suya. Sakura gimió por los impetuosos movimientos del chico tanto en sus labios como en su espalada que estaba siendo delineada por las fuertes manos de Sasuke, produciéndole un escalofrío esquicito, se sentía desfallecer, había soñado con eso un par de veces desde que el moreno había desaparecido hace 5 días y ahora estaba allí de nuevo en sus brazos. La verdad era que en ese momento nada superaba a la realidad.
El Uchiha había hecho un descubrimiento, los labios, la lengua, la piel, todo de esa chica tenía magia, tenía el poder de mantenerlo absorto y totalmente perdido, recordar eso le había quitado el sueño por días.

- Sa..suke –
dijo intentando separarse, no quería pero debían parar, ella no deseaba llegar más lejos, no en ese momento, Sasuke se separó un poco, dejando descansar su frente en la de la pelirrosa sosteniendo su rostro en sus manos tal y como ella había hecho antes, mientras la chica de cabello rosa intentaba acompasar su respiración. El moreno la observó hipnotizado.

- No te desharás tan fácil de mi, Sakura - La chica sonrió y, casi como un reflejo, le regaló un beso corto en los labios, él por su parte se mantuvo en su posición, sonrió levemente y cerró lo ojos.

- Otro… por favor – Sakura soltó una leve carcajada y volvió a hacer el mismo movimiento.

- Lo siento Sasuke, pero un trato es un trato y si te sigo besando me tendrás que dejar en paz mucho, mucho tiempo – Dijo acariciando el pecho del chico con ambas manos.

- Solo uno más – dijo empujándola contra la pared para demostrarle lo impaciente que estaba con ese beso extra pero ella lo detuvo ésta vez.

- Eres realmente muy molesta -

- Tú también eres muy, muy molesto; bien creo que ya cumplí mi parte, y con creces -

- ¿Me echas fuera de nuevo? -

- Exacto, así que puedes soltarme ya -

- Está bien, pero… - le susurró para comenzar a acariciar su mejilla con uno de sus dedos – No te librarás de mi así de fácil, recuérdalo – habló tranquilamente el pelinegro mientras retaba a la pelirrosa con la mirada, ella le pagó con la misma moneda, para luego acercarse y susurrarle de vuelta.

- No pensarás que he olvidado lo intentaste hacerme ¿No? - el moreno se quedó en silencio - Que duermas bien Sasuke… - dijo alejándose del pelinegro, caminando a la puerta principal en señal de despedirlo, el moreno caminó hasta ella con lentitud intentando comérsela con los ojos si es que se pudiese – pervertido – le acusó al adivinar sus pensamientos por la forma libidinosa en que la miraba.

- Sólo leía tu mente – le dijo alzando los hombros al llegar a su lado.

- Ya quisieras… - dijo abriendo la puerta, pero el pelinegro volvió a empujar la puerta para cerrarla, Sakura lo miró algo confundida, pero su mirada cambió al comprender por qué el pelinegro la observaba tan de cerca, la chica se acercó con cautela, volteó ligeramente el rostro de Sasuke para besarlo en la mejilla, apartarlo, abrir la puerta y empujarlo fuera – Que sueñes con los angelitos Sasuke – le dijo con una sonrisa burlona a la vez que cerraba la puerta a espaldas del pelinegro. Se volteó dándole la espalda a la puerta y reingresó a su "modesta" habitación con una radiante sonrisa en sus finos labios, esa noche dormiría muy bien.

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Era un nuevo y lindo Miércoles por la mañana en la aldea Reisei, y un pelinegro dormilón comenzaba a despertar. Hace dos días que había logrado dormir bien, había encontrado la cura para el insomnio pero no para los sueños bastante cálidos, por decirlo de alguna manera, que había tenido con una chica de cabellos rosas.

Por otro lado no muy lejos de allí una chica, coincidentemente, pelirrosa, se alistaba para otro día de labor en la enfermería de aquel hotel, había pasado todo el martes deseando que el chico de mirada obscura y cautivante apareciera, pero no lo hizo, se castigaba mentalmente por haber puesto semejante condición y lo castigaba mentalmente a él por cumplirla, lo único reconfortante era que al dormir solo soñaba con él, él más y más ÉL, eso le había ayudado a despertar completamente repuesta después de un día de "abandono".
Aceptaba el hecho de que la escusa "no he olvidado lo que intentaste hacer" no se la creía del todo ni si quiera ella. Después de todo había concordado con ella misma que había quizá exagerado un poco, y no había considerado por lo que el pelinegro había pasado, no había imaginado que después de que él se fuera lo imaginara en todas partes, en ningún caso se le había pasado por la mente que él vendría a exigirle que lo besara, ni que le dijese que lo estaba matando, ni que ella disfrutara tanto ese beso, al punto de llegar a pensar cosas no muy inocentes, ni que en ese momento estuviese a punto de hacer sangrar su labio inferior con sus dientes por las ansias de tener esos lab…

- Buenos días Sakura-san - Tsuki la saludaba desde su escritorio en la recepción de la enfermería sacándola de sus morbosos pensamientos.

- Bu-buenos días Tsuki – No había notado cuando llegó al primer piso, y todo por estar pensando en él. Caminó y cruzó la sala de espera hasta llegar a la susodicha enfermería, tomó una llave de su delantal blanco y abrió la puerta. – Dios, qué me está pasando -


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- ¡Vamos Sasuke! No puedes estar enfadado para toda la vida, además no pasó nada- Trataba de convencer al pelinegro un fastidiado Suigetsu.

- … - Sasuke solo lo mató con la mirada, desde el otro lado de la mesa en la que desayunaban.

- Sasuke, realmente me tienes harto con tus niñerías –
Sasuke le puso real atención esta vez.

- ¿Qué dijiste? -

- La verdad Sasuke, estoy harto, de tus malditos celos, pero te dejaré algo en claro, yo no quiero a Sakura-chan…porque yo… - dijo mirando insistentemente a la pelirroja que se encontraba a su lado. Lo que no pasó inadvertido por los agudos ojos de Sasuke ¿Lo iba a decir o no?

- ¿Tu? ¿Tu qué? …Entiendo, lo siento pero no me gustan los hombres, marica… - dijo Sasuke haciendo ademán de pararse.

- Yo no he dicho eso, pero si tu tienes fantasías conmigo es tu problema – Sasuke se quedo quieto en la posición en que estaba por unos segundos, procesando lo que el peliceleste se había atrevido a decir, se levantó de su asiento dispuesto a golpear a Suigetsu (otra vez), pero la voz de Juugo lo dejó perplejo.

- ¡De nuevo no has comido nada Sasuke-chan! - Sí, mami estaba presente – Si sigues así tendrás que ir a ver a un médico – Insinuó el gigantesco Juugo – Solo, mírate Sasuke has perdido de peso – negó con la cabeza desaprobatoriamente. Uchiha por su parte solo mostró una media sonrisa, a veces Juugo podía ser tan oportuno.

- Gracias mami – dijo Suigetsu cuando el pelinegro detuvo su puño antes de golpearlo (para variar).

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Al parecer hoy tampoco sería un día ocupado, por lo que tenía entendido esperaba solo a un paciente dentro de una hora. Era evidente que estaba terminando su estadía en Reisei.

- Solo siete días – habló con voz tenue y apagada la pelirrosa. No se había detenido a pensar que en solo una semana dejaría aquella aldea, su trabajo estaba hecho, las enfermeras a las cuales les había enseñado habían aprendido y el hospital de Reisei era apto para tratamientos nuevamente. Pero no había pensado en que se tendría que separar de su exquisita molestia, Sasuke, y no era raro, pues lo último que hacía cuando estaba con él era pensar. De todas maneras era una pérdida de tiempo seguir pensando en aquello como si fuese una desgracia, ella estaba al tano de que pronto debería partir, también de que para Sasuke no era más que una manera de divertirse con ella, suponía no era nada serio para él, jamás lo fue, jamás lo sería.

*Toc Toc*

- Con permiso Sakura-san - La interrumpió su secretaria al entrar a la consulta.

- Sí, ¿Qué ocurre Tsuki? - A la chica que se encontraba algo sonrojada.

- Tienes un paciente, Sakura-san, ¿quieres que lo haga pasar o le digo que venga después del que está en lista dentro de treinta minutos? - Meditó un segundo, Tsunade había dicho alguna vez que nunca se debía hacer esperar a un paciente, miró su reloj en la pared. En treinta minutos.

- Hazlo pasar - No había inconveniente, teniendo el hospital la mayoría de los pacientes iban allí, y últimamente los pacientes que tenía eran huéspedes del hotel con cortadas, rasguños o magulladuras no importantes, producidas por el descuido cotidiano, nada difícil que llevase más de diez minutos. El sonido de la puerta alertó la llegada de dicho paciente.

- Sakura… - Voz grave, casi palpable que le hace soñar despierta, más conocida que sus propias manos, la detuvo mientras preparaba una nueva ficha para escribir lo que debía hacer al paciente.

- ¿Sasuke? – Estaba sorprendida, pero no podía evitar sonreír, le encantaba verlo, eso era cierto y al parecer no podía esconderlo - ¿Qué te trae por aquí? – dijo cruzándose de brazos en su silla.

- Mmm.. verás mi equipo me ha dicho que he bajado de peso en este último tiempo, la verdad es que yo no tengo hambre, y si no tengo hambre no como, así de simple - Sakura ensanchó su traviesa sonrisa, tan mañoso como siempre.

- Veamos entonces, siéntate en la camilla y quítate en haori – logró decir sin sonrojarse para levantarse de su lugar, tomó su estetoscopio y caminó hasta el obediente chico de cabello negro que la esperaba sentado en la camilla con el torso desnudo, se paró en frente y puso el estetoscopio en sus oídos, llevando el otro extremo al pecho del chico – Bien, ahora necesito que respires hondo, mantengas el aire unos segundos y luego lo sueltes lentamente – Sasuke siguió las instrucciones de la chica pelirrosa al pie de la letra, debía admitir que la formalidad con la que lo trataba lo agobiaba, era como si no lo conociera.
Sakura dejó el pecho del chico moreno al ver que todo estaba en orden, lo sujetó de la barbilla para mirarlo a los ojos en busca de algún síntoma.

- Abra la boca – Ella era demasiado profesional en su trabajo, y eso lo sacaba de quicio.

- ¿Abra? – Le dijo algo molesto.

- Lo siento, es la costumbre – Le sonrió – Abre la boca Sasuke – Le ordenó apacible, y aunque a él le doliera admitirlo, como un golpe en aquella parte intima y preciada, lo había derretido, no podía negarse a lo que ella decía, no en ese momento. Por su parte Sakura posó su mano en la frente de Sasuke unos segundo mirando el techo.

- De acuerdo Sasuke, estás bien por ahora. Asegúrate de tomar más agua, y también de comer, por supuesto – Dijo volviendo a colgar el estetoscopio en su cuello, y suspirando al alejarse unos centímetros del chico que se encontraba allí sentado y fijar sus ojos verdes en los negros arrebatadores de él – Se un buen chico -

- Creo que… He sido un buen chico - Dijo estirando el brazo para comenzar a acariciar el rostro sonrojado pero suave de la pelirrosa. La chica se había sonrojado al recordar cuando fue que le había dicho que fuese un buen chico, y él había cumplido… quizá era mejor desviar el tema.

- E-este… - aclaró su garganta más sin alejarse del tacto de su nuevo paciente - dime Sasuke ¿Por qué no te has alimentado correctamente? – Le preguntó evadiendo sus ojos negros. El chico bajo de la camilla quedando muy cerca de la chica.

- Cómo podría pensar en comer… – dijo enfocando sus caricias en los labios de la kunoichi y fijando su mirada en los mismos, comenzando a acercar los suyos - …Si lo único que me apetece es tu… boca - Susurró la última palabra para sellar su labios con los de la chica.

Dios, Sasuke si sabía cómo hacerla caer a sus pies, después de todo estaba loca por besarlo sobre todo después de la fogosa escena que llevaron a cabo en su habitación, aunque ahora no deseaba detenerse, lo deseaba demasiado como para detenerlo, y al parecer a él le ocurría lo mismo, pues no se dio cuenta cuando él le quitó su inmaculado delantal blanco que ahora yacía en el suelo, solo lo noto cuando el chico la alzó para sentarla en la camilla en la que segundo antes él había estado.
¿Por qué tenía que ser tan bueno en todo? Se había movido sin dejar de besarla en ningún segundo, mientras ella desordenaba los cabellos negros del chico que la besaba desesperado.

Quitarle aquel delantal blanco había sido solo una prueba, y la había pasado. No entendía por qué ella lo dejaba llegar más lejos, lo más seguro era que ella estaba tan loca por él como él por ella. La chica no dudaba en demostrarle que estaba en lo correcto al permitirle posicionarse entre sus piernas, las que enredó para aprisionarlo. Sí, estaba loca por él y no dudaría en darle lo que buscaba. Comenzó a saborear el lóbulo de su pequeña oreja, la escucho suspirar para luego sentir un leve mordisco en su cuello, al parecer la dulce Sakura no era tan inocente como parecía. Se dejó de juegos y comenzó a delinear la clavícula de la chica con la lengua, y recibió un par de rasguños en su espalda en respuesta.

- ¿Por qué no me reclamas ahora? – Le preguntó divertido a su víctima.

- N-no tengo ni l-la menor idea – le respondió jadeante - ¿A caso quieres que lo haga? – Dijo divertida sabiendo cual iba ser su respuesta, aunque no esperaba que Sasuke bajara la cremallera de su camiseta y comenzara a lamer y succionar desde su cuello hasta el comienzo de sus senos, que aún se encontraban cubiertos y protegidos por su sujetador blanco. Sakura soltó un gemido al mismo tiempo que se arqueaba, Sasuke sonrió.

- Por supuesto que no - Habló el chico, mientras continuaba bajando la cremallera hasta el final, liberando torso de la chica, llevó sus manos a la espalda de la pelirrosa para soltar aquel broche que le impedía el paso a sus pechos. Sakura dejaba paso a incontenibles jadeos, a la vez que apretaba al hombre que tenía entre sus piernas más cerca.

*Toc, Toc*

Alguien tocaba la puerta, seguido de abrirla. Sakura empujó a Sasuke y de un salto estuvo de pie nuevamente, subió su cremallera y tomó su delantal del suelo y se lo puso lo más rápido que su cuerpo le permitió.

- Sakura-san -

"Benditas cortinas que protegen a los pacientes de huéspedes no deseados" pensó la pelirrosa a modo de oración, para salir de su escondite.

- ¿Qué ocurre Tsuki? -

- El paciente de las 10:30 ya llegó, te traje el expediente -

- Gracias, en un minuto termino - Tsuki asintió y salió de aquel lugar. Sakura suspiró dramáticamente "Este no es el mejor lugar para tener esta clase de encuentros" pensó, un par de segundos después dos brazos cubiertos nuevamente con el haori la abrazaron desde atrás.

- Esta noche iré a cenar a tu habitación, Sakura ó…– Le susurró al oído, ella solo sonrió -

- ¿Ó?.. -

- Ó moriré de inanición – Sakura carcajeó.

- ¿Es eso una amenaza? – Pudo sentir como el chico asentía.

- Vas a poder supervisar mi recuperación -

- Entonces… No puedo negarme – Dijo mientras se giraba para apoderarse de los labios del chico brevemente.

- ¿Sabes? A mí no me interesa en lo más mínimo que haya gente allí afuera que podría escuchar… - le dijo con exagerada tranquilidad a la vez que escondía su cara en el cuello de la pelirrosa, la que adquirió nuevamente un tono rojizo.

- Ya vete Sasuke, tengo un paciente esperando allí afuera - Le dijo al separarse de él y caminar hasta su escritorio – Ah y Sasuke – llamó al pelinegro que estaba a punto de abrir la puerta para retirarse – A las ocho en punto – Sasuke solo le mostró una media sonrisa y se marchó.

Sakura se sentó en su cómodo asiento y observó la ficha en blanco que tenía frente a ella. Definitivamente no podía describir el tratamiento que había aplicado.

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Uff!! Ojalá que haya sido de su agrado.
Como tardé tanto en publicar este capítulo, decidí hacerlo más largo, y bueno… es el más largo que he escrito y como se darán cuenta las cosas están empezando a prenderse :P

De nuevo disculpen mi malvada demora, las amo son geniales.

IioB.

P.D: El próximo capi.. la verdad no sé cuando lo publicaré porque llevo 0 palabras.
Si encontraron un error obvio y desastroso por favor hagan me saber xD.