|La serie Naruto y sus personajes no me pertenecen, sino a su respectivo creador (M. Kishimoto)|
|Para entender mejor: |
…Narración…
-conversación-
"Pensamientos"
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¿Realmente había aceptado? ¿Había aceptado aquella invitación?... Se detuvo metros antes de la caja registradora hecha un tomate maduro. Sabía cómo era que terminaría esa historia… Ella había aceptado, eso significaba que… ella y él… él y ella…
Ahogó un grito, llevando sus manos a su boca, a lo que le siguió un molesto ruido, había dejado caer lo que compraría para la cena. Ahogó otro grito a la vez que daba un paso hacia atrás y chocaba con algo ó alguien.
- Sakura-sama – La chica se volteó sorprendida, lo miró desconcertada, no lo reconocía, era solo un jovencito, de no más de dieciséis… pero si él la conocía sólo podía significar una cosa, era uno de sus pacientes y posteriormente fans.
- Ho-hola.. este… - Se aclaró la garganta – Lo siento, no quise empujarte - hizo una leve reverencia.
- No te preocupes Sakura-sama – dijo frotando su nuca, con una sonrisa y rubor cubriendo sus mejillas – Te… te ayudaré a recoger eso – dijo agachándose para comenzar a coger los productos que la pelirrosa había tirado.
- ¡No es necesario! – dijo al agacharse también – Yo fui la torpe que los tiró… -
- No es nada Sakura-sama -
- Por favor… llámame Sakura, no es necesario tanto formalismo - dijo al levantarse y llevar a la caja registradora sus compras con ayuda del joven chico – Gracias…mmm.. lo siento no recuerdo tu nombre – soltó apenada, el chico carcajeó.
- Sabía que no recordarías mi nombre…- habló mientras Sakura recibía el cambio de la cajera - no te preocupes es imposible aprenderse el nombre de tantos pacientes… Mi nombre es Taiyö -
- Tienes razón Taiyö, escucha… gracias por tu ayuda – le agradeció al cargar sus bolsas - siento todo esto… -
- No te preocupes Sakura-chan - …¿¡Chan!?... le dio una evidente mirada cansada… adolecentes…
- Sí, bueno… nos vemos Taiyö – dijo la pelirrosa, se despidió con un gesto de su mano alejándose de la tienda - Tsk… demonios… ¿en qué me metí? – dijo alzando una de sus manos para morderse el pulgar, y luego soltar un suspiro – Ni modo… a lo hecho pecho… - "y a lo que está por venir también" pensó para llevar ambas manos a sus mejillas, se sentían cálidas. El tonto de Sasuke siempre la hacía sonrojar – Tonto, tonto ¡tonto! - Exclamó mientras abría las puertas del hotel.
Yume la siguió con la mirada desde la recepción del hotel ¿Debería estar acostumbrada a los constantes monólogos internos de la doctora Haruno? ¿Era eso normal?
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- Te ves… te ves feliz Sasuke – Comenzó Suigetsu - ¿Qué te ocurre Sasuke-chaaaaan? -
Sasuke lo ignoraba, ese día nada ni nadie había logrado quitarle esa media sonrisa de autosuficiencia del rostro, tampoco habían logrado quitarlo del sofá que se encontraba frente al reloj de la pared.
"17:59"
- ¡Ey Sasuke! – Intentó llamar la atención del moreno nuevamente, sentándose a su lado, y a su vez Juugo se sentó a otro lado, dejando a Sasuke al centro – Oye Juugo creo que Sakura-chan le comió el cerebro a Sasuke – dijo mirando por la oreja de Sasuke – Puedo verte Juugo – dijo Saludándolo con la mano.
"18:00"
- Es verdad Suigetsu-chan – dijo devolviéndole el saludo.
Karin rió desde la mesa, desde dónde los había estado observando, Sasuke no hacía nada, estaba en su mundo, pero un mundo feliz.
- ¡Sasuke!- gritó la pelirroja obteniendo por fin la tención del pelinegro - ¡deja de babear! – lo acusó dramáticamente señalándolo con el dedo. Sasuke se llevó inconscientemente una mano a la boca para limpiar la vergonzosa saliva pero no encontró nada. Frunció el ceño, mientras sus subordinados mantenían sepulcral silencio para reventar en sonoras y embarazosas carcajadas.
Decidió que eran suficientes cuando Suigetsu comenzó a rodar por el piso, mientras gritaba que se iba a orinar. Era más de lo que un Uchiha podía tolerar.
- Los mataré – Así como las risas rompieron el silencio, desaparecieron para tensar violentamente el ambiente al tiempo que Sasuke se ponía de pie- A los tres… -
-Va-vamos Sasuke era un broma - Intentó arreglarlo temerosa Karin, moviendo las manos intentando dar a entender que no era tan grave.
Sasuke, los analizó a cada uno, Karin estaba asustada, Suigetsu estaba asustado pero dispuesto a saltar sobre él si se atrevía a hacerle algo a la pelirroja, y Juugo… lo ignoraba y lo miraba desinteresado, seguido de aquello emprendió camino hacia su alcoba. Los tres personajes que se habían estado riendo hace un par de minutos se quedaron congelados en su posición hasta que Sasuke salió de su habitación con una toalla y se metía al baño; pasaron unos segundos, escucharon el agua caer, y Suigetsu volvió a estallar en su cómica risa, contagiando a sus dos compañeros.
Sasuke Suspiró dentro de la ducha ¿De veras creían que no los oía? Esas carcajadas tan extremas eran casi imposibles de ignorar, era incapaz pasarlas por alto. Pero bueno… tenía mejores cosas en que pensar, por ejemplo su velada que estaba próxima a acontecer… Sí, allí, en la ducha, podría babear en paz.
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No podía evitarlo, estaba tan nerviosa, estaba por terminar la cena, una receta que había hecho con su madre miles de veces pero que irremediablemente aquel día había decidido olvidar, le había tomado mucho tiempo recordarla para poder realizarla. No sabía cómo era posible que Sasuke volviese a hacerla enloquecer tanto como cuando era una niña, le gustaba y demasiado. Lo amaba, y por más que hubiese querido evitar confirmar aquella sospecha no podía, era un hecho. Se encontraba enamorada una vez más de Sasuke Uchiha.
Ambos habían cumplido ya los veinte años, ya no eran unos niños, como él había dicho, la vida no eran solo bromas inocentes, ahora eran tiempos en que las hormonas jugaban también en el partido, sabía que para él era solo una mujer más para entretenerse, y no podía decir que ella lo había evitado, nadie la obligo a meterse en algo de lo que probablemente saldría herida, como cada vez que le había intentado entregar algo importante a ese hombre. Ella siempre salía lastimada cuando se trataba de él.
Por eso… por eso pasase lo que pasase reprimiría sus sentimientos, detendría sus lágrimas, disfrutaría de la entretención de Sasuke tanto como él mismo y cuando fuese hora de partir lo haría sin mirar atrás y seguiría con su vida. Dejaría a Sasuke en el pasado junto a sus enamorados sentimientos que sabía nunca volvería a sentir de la misma manera por ningún hombre en la faz de la tierra. Serían sus quince minutos de fama con…
- Sasuke… - Susurró. El sonido del reloj del horno la sacó de sus desalentadores pensamientos, estaba listo, revisó la comida y apagó el horno. Se quitó el delantal para cocinar y caminó hasta su recamara. Sobre su cama un vestido de color rosa pálido, delicado. Se había dado la molestia de escoger un vestido bonito para la cena, era contradictorio, pues se trataba de una prenda de tela ligera, pero al amarrarse tras el cuello le daba un toque provocativo a tan dulce pieza, como broche de oro llevaba un lazo blanco anudado en su espalda que rodeaba su torso, justo debajo de sus pechos.
Ya no podía perder nada, solo ganar una experiencia con el amor de su vida que jamás olvidaría y mantendría viva, aunque el destino no estuviese de su lado y no le permitiese a Sasuke amar, como siempre había hecho.
Tomó una toalla y se metió a la ducha, rozó con tranquilidad su cuerpo mientras lo enjabonaba, debía quitarse el olor a comida, los pensamientos pesimistas y relajarse, para recibir al chico que le quitaba el sueño.
Al salir de la ducha secó su cabello, roció su cuello con un suave y cautivador perfume, nada exagerado, siguió con la ropa interior y por último deslizó el vestido por su cuerpo, lo amarró detrás de su cuello y seguido ató el lazo de la espalda; Observó su imagen reflejada en el espejo de cuerpo entero, su cabello largo suelto y el escote le daba sensualidad pero seguía irradiando dulzura e inocencia, quizá era la expresión en su rostro de completa inexperta, una novata.
- O quizá sea que soy demasiado rosa -
Suspiró algo nerviosa y volteó el rostro para ver la hora que marcaba el reloj despertador.
"19:20"
Aún le quedaba tiempo para ordenar la mesa y limpiar un poco la cocina y su cuarto. Miró por la ventana, la imagen de la luna destacando por sobre las luces de la aldea le daba la esperanza de que quizá sería una noche perfecta. Parecía que las estrellas se encontraban en el cielo y en la tierra, como si hubiesen decidido bajar para animarla. En momentos como aquel cualquiera debía admitir que la aldea Reisei era hermosa.
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"La puerta se abrió suavemente frente a él, como si el telón de un escenario dejase ver al artista principal de la noche. Y vaya que artista estaba viendo. Se veía tan radiante, no pudo evitar imaginarse a sus compañeros de equipo gritándole que dejara de babear. Luego de un intenso escaneo completo al aspecto de la chica, la atrajo hacia él por la cintura y fundió sus labios con los de ella en un incesante beso…"
- Jejeje – Se permitió reír morbosamente Sasuke saliendo de sus alentadores pensamientos, llevaba bastante tiempo en la ducha y no había hecho otra cosa que imaginarse el momento en que la vería. Ya era hora de que saliera…
… Se podría decir que tenía una cita ¿no?.. Entonces quizá el debía variar un poco su aspecto…
Sasuke se encontraba frente al ahori blanco y los pantalones que llevaba ahora y siempre, tirados en el piso del baño. Más de alguna vez alguien lo debe haber marcado de marrano, pero era algo que nunca le había importado hasta ahora, que cierta personita lo estaría esperando en algo así como 30 minutos.
"Quizá el ahori…"
Pensó para ponerse los pantalones, salir del baño, y tomar una camiseta con cremallera de color azul oscuro de su habitación, cambió su viejo ahori por ella y se dirigió al baño nuevamente.
Sí, sin duda era lo adecuado, le daba un aspecto más formal, pero no demasiado, salió del baño nuevamente hasta la sala de estar, dónde se sentó en el sofá, nuevamente, a mirar el tiempo pasar por el reloj de la pared, una escena conocida se llevó a cabo.
- Te ves… te ves nervioso Sasuke – Comenzó Suigetsu - ¿Qué te ocurre Sasuke-chaaaaan? -
Ignorado…
"19:49"
- ¡Ey Sasuke! – Intentó llamar la atención del moreno nuevamente, sentándose a su lado, y a su vez Juugo se sentó a otro lado, dejando a Sasuke al centro – Oye Juugo creo que Sakura-chan tiene una velada romántica con Sasuke-chan, creo que es por eso…
"19:50"
- ¿Por eso qué? – dijo Juugo.
- Es por eso que tiene miedo, si hasta huele raro – Sasuke frunció el ceño.
- Huele bien – dijo Karin – Es perfume, Suigetsu, te lo presento… ya era hora de que lo conocieras, a ver si ahora dejas de oler a pescado – Juugo rió, mientras Suigetsu le mostraba la lengua a Karin y ella le devolvía el gesto para luego comenzar a lanzarse insultos… hasta que Sasuke se puso de pie.
"19:55"
Observaron como el chico de cabellos oscuros se alejaba para abrir la puerta de entrada, y luego escuchar cómo se cerraba tras él.
- ¿Creen que está…? – Preguntó Karin.
- ¿Loco? – interrumpió Suigetsu.
- No -
- Lo perdimos ¿eso? -
- No, bueno algo así -
- Yo creo que lo perdimos -
- ¡Pregunto si creen que está enamorado, tonto! -
- ¡Ya entendí Zanahoria no tienes por qué gritar! -
- ¡Yo no-
- Quién sabe – interrumpió con voz siniestra, la madura discusión, el hombre de cabello naranja – Saber lo que pasa por la cabeza de Sasuke es tan difícil como saber a simple vista si ustedes dos se odian o se aman – Terminó de hablar levantándose de donde se encontraba sentado, una vez más calló y sonrojó al par de tortolos – Yo me voy a dormir -
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Todo en orden, la mesa correctamente arreglada, simple, no muy cargada a lo romántico. No debía ser muy obvia. Hizo un repaso mental de todo.
"Copas, servilletas, cubiertos, vino, platos, también un poco de sake, cena en el horno, postre en la heladera, vestido y sandalias puestas, salón, cocina, cuarto, baño impecables… solo falta el invitado"
Pensó la chica de cabellos rosa, caminó hasta su recamara, se dio un último vistazo en el espejo de cuerpo entero…
Un trueno, a lo lejos. La chica se sobresaltó, camino hasta detenerse frente a la ventana de su recamara. La escena que la alentó minutos antes ya no estaba completa, la luna estaba tras las nubes al igual que las estrellas, y con un poco más de atención en la aldea pudo notar como la imagen que había sido nítida se veía interrumpida y borrosa por las incesantes gotas que comenzó a arrojar el cielo ¿Terminaría así también la noche para ella?, suspiró.
Dirigió su vista al reloj despertador de la mesita de noche.
"19:59… ¿Dónde estás Sasuke?" Se preguntó melódicamente con nerviosismo en su mente mientras volvía al salón principal.
Como era esperarse de un Uchiha, la seriedad con que tomaba, Sasuke, los compromisos era estricta, por lo que la pegunta de la inquieta Sakura no duró mucho sin respuesta. Tres toques a la puerta principal, y la chica casi muere de un ataque al corazón. Respiró hondo antes de caminar hacia la puerta y mirar por agujero de la misma.
"¡¿Pero qué demonios?!" Pensó para abrir violentamente la puerta sin creérselo.
La Puerta se abrió bruscamente ante sus ojos, para mostrar a la razón de su adolecente existencia. La chica de sus sueños estaba frente a él, vestida como si lo esperara a Él. Al parecer intentaba matarlo de la emoción por que cerró y abrió la puerta un par de veces haciendo aparecer su perfecta, sexy, perfecta y también sexy imagen una y otra vez "¿Había mencionado perfecta y sexy?".
No sabía bien por qué, pero imaginó por un minuto que si cerraba la puerta y la volvía abrir descubriría que todo era un mal sueño y el chico de afuera se volvería su amado Sasuke, con su mirada y sonrisa seductora, pero no… Decidió darse por vencida al tercer intento sin resultados.
-Taiyö…- Habló irritada, algo que el perdido y babeante adolecente no notó ni por asomo - ¿Qué…qué haces aquí? – Comenzó a cuestionarle, a lo que el chico salió de su laguna mental para asentir frenéticamente y aclararse la garganta.
- Yo – Un desafinado graznido salió de su voz, por lo que aclaró nuevamente la garganta y comenzó a frotar sus manos, para luego casi estrangularlas por el nerviosismo – Yo quería I-invitarla, di-digo invitarte a sa-salir Sakura-chan – dijo casi tan bajo que la chica no pudo oírlo.
- ¿Cómo dices? -
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Pensó que sería algo interesante, quizá hasta atractivo en su mente de Uchiha hacerla esperar un par de minutos, esperaba que la chica se le lanzara a los brazos con un frase como "Gracias a dios estás aquí Sasuke-KUN creí que no vendrías, me sentía tan sola" .
Una imagen lo dejó paralizado, alejando su nube de lindos e inteligentes pensamientos; un chico, un enclenque, un imbécil, un suicida estaba frente a la puerta de la chica a la cual él iba a ver esa noche, que hacía ese flagelo allí ¿¡La estaba invitando a salir!?... no… ahora sí que le partiría la cara a ese chiquillo, abusó de su suerte, y pagaría por ello, comenzó a acercarse con el sharingan activado, al rojo vivo. Por lo menos Sakura había declinado la oferta, aunque no entendía por qué se disculpaba con él enano ese.
- Tu… enano… – dijo con voz grave una vez que estuvo lo suficientemente cerca de insecto que, según él, acosaba a la pelirrosa.
Sakura se llevó una mano al rostro, dios… ese niño no podía haberlo intentado en peor momento, con lo temperamental que era Sasuke, negó con la cabeza mientras veía como Sasuke tomaba al pobre chico del cuello de su camiseta y escupía palabras furibundas que ni siquiera ella comprendió bien, además del claro "saca tu maldito culo del maldito edificio", para soltar al amedrentado chico que apenas tocó tierra firme corrió como alma que se la lleva el diablo y desapareció del campo visual de ambos shinobis.
- Sakura - Se volteó con los ojos cerrados y un leve tic en uno de sus ojos. Ahora pondría las cosas en claro con Sakura, cómo podía pedirle perdón a ese idiota por declinar una estúpida oferta mientras que con él nunca se disculpó, a pesar de que casi le rompe los… -Vaya… - El moreno se quedó sin palabras al ver a la chica, con el alboroto no había reparado en como lucía, estaba hermosa, incluso mejor de lo que había imaginado, gracias a dios (si es que existía) aún tenía activado su sharingan, estaba inmortalizando todo en lo profundo de su mente, ella con ese vestido rosa, por sobre las rodillas, lucía sus largas y hermosas piernas, para que hablar de sus despampanantes curvas, además de aquel escote, lucía dulce y sexy como ella sola, con su cara confundida e interrogante, siempre tan ingenua aunque intentara demostrar lo contrario, era perfecta…
Por su parte Sakura se estaba inquietando ¿Qué pretendía? Llevaba más de un minuto comiéndosela con los ojos, ¿qué no era suficiente?
"Tsk… hombres"
- Sasuke, ¿te vas a quedar allí toda la noche o vas a entrar a cenar?... tonto – Sacó a Sasuke de su mundo. El chico frunció el ceño antes de entrar a la habitación tras Sakura.
- ¿Qué pretendías disculpándote con ese alfeñique? -
- ¿Qué? – Preguntó la pelirrosa, no podía ser cierto.
- Eso ¿por qué te disculpaste con él? -
- Sasuke, es un niño, y por poco lo matas del susto ¿No te parece que merecía por lo menos un par de palabras como disculpa? -
- Entiendo, entonces eres capaz de disculparte con un mocoso por una estupidez que él mismo cometió, pero no eres capaz de disculparte conmigo cuando me pateaste – Le dijo acercándose, haciéndola retroceder hasta chocar con una de las paredes del recibidor.
- Dios mío, Sasuke, no comiences – Le dijo fastidiada, podía ser tan molesto.
- ¿Qué no comience qué? -
- ¡Este escándalo por el amor de dios! -
- Y que esperabas, que me quedara de brazos cruzados mientras ese intento de ser humano intentaba seducirte – Sakura le dedicó una mirada cargada de cansancio.
- Sasuke, ya te lo dije era solo un ni… - Ya… lo había entendido – Estás celoso ¿es eso? -
- Yo celoso, si como no -
- Pues a mi me parece que si lo estas -
- Lo único que podría celarle a ese enano es el hecho de que te vio con ese vestido antes que yo -
- Entonces lo admites -
- No, pero hay una razón por la cual él estaría celoso -
- A sí, no me digas y ¿cuál sería? -
- Yo voy a verte SIN ese vestido, y él nunca podrá hacerlo -
- ¿Qué te hace estar tan seguro? -
- No me digas que ahora te acuestas con niños – Sakura se puso roja de furia.
- No me refería a eso… ¿Cómo puedes estar tan seguro de que me verás sin este vestido? – dijo con voz siniestra – Si yo fuera tu no me confiaría – Le dijo acariciando su mejilla, el chico tragó con dolor – Admite que estabas celoso -
- No juegues Sakura… o el juego podría ponerse en tu contra – le susurró al oído al tiempo que apretaba el cuerpo de la pelirrosa contra la pared, utilizando su propio torso.
- No juego Sasuke – dijo sin apartar la mirada de los labios del Uchiha, algo sofocada por la proximidad del moreno.
- ¿Estás segura? -
- Po..podrías – tragó antes de seguir hablando – Podrías besarme de una buena vez – Una torcida media sonrisa se dibujó al instante en el rostro de Sasuke, acercó su rostro lentamente, pero se desvió hasta el oído de la pelirrosa, dejándola sin su beso.
- Qué tal si me lo pides más amablemente – ronroneó. La respuesta de la chica no se hizo esperar.
Sakura bajó lentamente un tramo corto de la cremallera de la camiseta perteneciente al pelinegro y comenzó a trazar un camino de besos y leves mordiscos desde donde se marcaba la clavícula hasta el oído del chico, el cual pudo sentir suaves descargas eléctricas que provenían de las caricias de la chica, su instinto estaba por estallar.
- ¿Podrías besarme?… - Lo que siguió derrumbó de golpe toda pared de cordura que aún insistiese en detener sus deseos - …Te lo suplico, Sasuke… sama – La chica se separó levemente para verlo a los ojos, pero estos se encontraban cerrados, sin embargo no por mucho tiempo, pues al abrir sus ojos el chico reclamó bruscamente los labios de la pelirrosa, la cual no podía llevarle el ritmo a semejante salvaje ¿Qué había hecho?... quizá no debió ser tan impetuosa en sus actos.
-… Sasuke - Mencionó su nombre a modo de súplica, tener tan cerca el cuerpo de Sasuke la estaba sacando de su lógico y cauteloso mundo, la sofocaba con aquel beso, y la derretía contra su cuerpo, no sabía qué hacer, la boca, los labios de ese chico eran tan deliciosos, tan necesarios como el mismo aire que en ese momento le faltaba, estaba perdida, sin saber lo que era correcto y que no, comenzó a apretar al chico por la espalda contra su propio cuerpo, esperando que no quedase centímetro sin cubrir, sin sentirlo.
Dos palabras prohibidas golpeaban su mente y su boca, amenazando con salir y destruir la escena. No, se había prometido así misma no involucrar más sentimientos y así lo haría, debía apartarse un par de segundos, al menos, de él para no comenzar a delirar y decir estupideces.
Las manos de Sakura, que hace segundos lo habían acercado ahora lo apartaban lentamente, era normal después de todo ambos necesitaban respirar… Pero no parecía que ese fuese el motivo, al verla cabizbaja, sumida en sus pensamientos, su imagen romántica y fogosa se quebró.
- ¿Qué ocurre? – La pregunta de Sasuke la sacó de sus pensamientos, se había quedado como una roca… Dios ¿Podía ser más obvia? Se intentaba asesinar mentalmente cuando sintió la mano del moreno atrapar la suya y acariciarla con el pulgar. Mil mariposas dignas de una adolecente comenzaron a volar en su estómago, sus mejillas se volvieron rosas, mantenía su mirada clavada en el suelo como una estaca, ó por lo menos así era hasta que el moreno levantó su barbilla con su mano libre. La chica de cabellos rosas no lo podía creer, nunca habían hecho otra cosa que besarse como dos idiotas que se les va la vida en ello, ¿de veras podía llegar a ser tan dulce? ¿De verdad era él quien la miraba con la preocupación plasmada en la cara? Nada que no pudiese arreglar con una radiante sonrisa de Sakura Haruno.
- No es nada – Le respondió sonriente, pero el aún no se lo tragaba – Es solo que me he mareado por la falta de aire – Le dijo para luego entrelazar sus dedos con los del Uchiha – Ven vamos a cenar – Le dijo intentando tirar de él, pero él no se movió, por el contario, fue él quien tiró de ella, la chica chocó con el pecho del moreno, alzó la vista para encontrarse con los ojos negros de Sasuke, analizándola, él rodeó la fina cintura de la pelirrosa con uno de sus brazos, sujetó su nuca firmemente y comenzó a besarla otra vez pero esta vez suavemente, temiendo que la fuerza con la que lo había hecho antes fuese lo que había molestado a la chica. Ella lo apartó.
- Sasuke, vamos a cenar, me pasé dos hor- Él la besó – No me beses cuando te hablo – dijo escapando de los labios del chico.
- Y tu no me hables cuando te estoy besando – Le dijo con una sonrisa de galán, ella le devolvió una sonrisa divertida, ya la tenía. Ahora no lo detendría de nuevo.
Sakura sintió como el beso comenzaba a ser un poco más intenso, pero sin llegar a ser tan salvaje como el anterior, Sasuke le estaba permitiendo sentir el deseo a través de los meticulosos movimientos de sus labios, podía distinguir su sabor y su textura exquisita, transmitiéndole esas ganas de estar junto a ella, moría por tenerla como ella moría por él, segundos luego, la boca del chico comenzó a escapar hasta su cuello donde le devolvía el gesto de besos y mordidas.
Sasuke estaba en lo correcto, ella no lo detendría, lo amaba por sobre su orgullo y sus fuerzas, ya no esperaría sentimientos verdaderos por parte de él.
La mano del pelinegro huyó de la nuca de la chica para comenzar a acariciar una de las suaves y hermosas piernas de la chica, esa mujer era una obra de arte para él, toda ella parecía hecha por un dios, a menos que ella misma fuese una deidad, no le encontraba otra explicación.
La pelirosada rodeó el fornido cuello del pelinegro, el cual la alzó para que rodease sus caderas con sus piernas.
- Tu cuarto… - Inquirió con voz ronca.
- Pasillo a la izquierda - En cuanto le dio la indicación el chico la sujetó con fuerza y volvió a reclamar los labios henchidos de la Haruno. Entre los muebles del salón de estar, y después de varios tropezones, el moreno logró llegar a su ansiado destino, no perdería tiempo en buscar el interruptor de la luz, para eso tenía el sharingan.
Al grano.
Dejó atolondradamente a la kunoichi en la cama para sentarse al borde de la misma y luchar contra sus botas al sacarlas, luego se quitó el pantalón quedando solo con sus boxers y la camiseta. La pelirrosa, decidió ayudar, abrazando al pelinegro por la espalda y comenzando a bajar por completo la cremallera de su camiseta, para finalmente deslizarla seductoramente por los brazos del Uchiha, el cual a duras penas podía contener los deseos de rasgar ese vestido rosa en mil pedazos.
Haruno pudo sentir los pectorales y abdominales que ofrecía el bien trabajado cuerpo de Sasuke. Se encontraba en el edén cuando su amado Adán, detuvo sus manos al voltearse, y comenzó a saborear otra vez el tan dulce cuello de la chica, la cual pudo sentir una mano fugitiva llegar hasta su cuello para tirar del listón que ella había amarrado allí atrás, la parte superior del vestido se deslizó dejando sus pechos libres, rápidamente los reflejos de Sakura le dijeron que los escondiera con sus manos, se disponía a hacerlo cuando sintió la boca de Sasuke besar uno de ellos, se arqueó inconscientemente ante aquel acto. La chica comenzó a recostarse nuevamente en la cama a medida que el moreno se posicionaba sobre ella.
- Sa- Sasuke - gimió en cuanto el chico decidió que era tiempo de cambiar de pecho, lamiendo y mordisqueando levemente mientras que masajeaba el que había sido abandonado con su mano.
Los labios de la pelirrosa se tornaban pálidos al morderlos con tanta fuerza, conteniendo jadeos y gemidos que de vez en cuando salían sin su consentimiento desde su garganta. Jamás había sentido algo así, y lo único que sus instintos le decían era que incentivara al chico a más.
Sasuke sintió las manos de Sakura revolviendo y tirando levemente de sus oscuros cabellos. Estaba casi lista, la besó mientras le quitaba el vestido por completo dejándola solo con la ropa interior que cubría su intimidad, la cual no tardó en comenzar a ser estimulada sobre la tela que la cubría por la mano del pelinegro.
Sakura gimió al percatarse de aquello, la chica ya se encontraba húmeda, Sasuke pudo sentirlo al introducir la mano por debajo de la ropa interior. Decidió desnudarla por completo, para luego separar un poco las piernas de la chica e introducir un dedo dentro de ella. Por su parte la pelirrosa se aferraba a la amplia espalda del moreno, el que no dejaba de introducir y sacar su dedo y luego dedos de su interior, al tiempo que la besaba ahogando los gemidos y jadeos que iban en aumento, no pasó mucho tiempo hasta que la chica tocó el cielo con su primer orgasmo.
Los gemidos de la chica, sumido a un par de suplicas para que no se detuviera y el rítmico movimiento que adquirieron las caderas de las chica lo tenían al borde del colapso, sus instintos más bajos habían impulsado una importante erección que palpitaba dentro de su bóxer, había comenzado a doler y necesitaba acallar aquella tortura, en cuanto sintió con sus dedos la acuosa y suave esencia de la pelirrosa tras el orgasmo, supo que ya no debía esperar ni un minuto más.
Sakura sintió como algo hacía presión contra la entrada de su cavidad, Sasuke le había hecho sentir algo que jamás pensó que podría existir ¿Cómo pudo perderse algo así toda su vida? El chico la miró serio y le preguntó si estaba lista, la chica no pudo hacer otra cosa que asentir algo sonriente, se sentía extasiada y curiosa por lo que venía, quería sentirlo al fin dentro de ella.
Sasuke la vio asentir con una sonrisa contagiosa, cargó su peso sobre sus brazos y la besó mientras se adentraba rápidamente dentro de ella, toda las paredes que lo cubrían lo presionaban, era estrecha, virgen hasta entonces, él lo sabía desde siempre, nunca se la imaginó de otra forma, ella siempre sería inocente, no lo demostraría abiertamente pero aquel hecho lo hacía infinitamente feliz, era suya.
Los ojos jades de la chica se cerraron al instante que sintió algo desgarrarse rápidamente, dolía, es por eso que había abrazado con fuerza a su Sasuke, el solo se había quedado quieto, esperando paciente que ella se acostumbrara a su presencia.
- Sakura, mírame – la llamó y ella obedeció, lo miró, el chico cargó su peso en una sola mano para sujetar la nuca de la chica y besar su frente de manera protectora. Se sintió tan agradecida de aquel gesto, se sintió amada por él, le gustaba pensar que así era. El dolor se esfumó y su sonrisa renació. La molestia comenzó a transformarse en placer, sus caderas comenzaron a moverse inconscientes en busca de nuevas y deleitosas sensaciones.
El chico volvió a distribuir su peso en ambas manos para comenzar a empujar un poco más dentro de la chica, así comenzó a embestir lentamente el cuerpo de la kunoichi, pasaron un par de minutos cuando las embestidas se hicieron más impetuosas a medida de que ambos estaban más cerca del clímax.
- Sakura – Jadeó Sasuke en el oído de la chica.
- ¡Sasuke-kun! – Por fin se lo había dicho, y nada menos que en su momento de máxima gloria. No podía ser más perfecto, ella no podía ser más perfecta.
Ambos se habían sentido dueños del mundo en el mismo instante, Sasuke dejó que su esencia inundase el interior de la chica, ambos intentaban acompasar su respiración a toda costa, cuando el chico, luego de salir de ella y acomodar sus boxers, se levantó para bajar de la cama. Sakura sintió como la decepción se apoderaba por un segundo de su rostro, un segundo errado, pues el moreno se acercó nuevamente a la chica para alzarla y acunarla en sus brazos, la acercó a la cama para intentar abrirla y poder recostarla nuevamente allí, necesito un poco de ayuda de la pelirrosa por supuesto, aunque cueste creerlo no era un superhombre, por fin pudo descansar al lado de la pelirrosa, la abrazó con ternura sin dejar de mirarla un solo segundo, la chica se sonrojó levemente al sentirse intimidada por la mirada del chico, el cual acomodó un par de rebeldes y rosas cabellos atrás de la oreja de la chica.
- ¿Qué ocurre? – Preguntó la ojijade con su característica sonrisa después de un intenso silencio.
- Nada… - Le dijo devolviéndole una sonrisa sincera. Esa sonrisa jamás, jamás había sido vista por los verdes ojos de la pelirrosa, había quedado anonadada, era un hecho, era imposible no amarlo. Mordió su labio.
- Dímelo, por favor – Le dijo acercándose más a él si es que era posible.
- Lo dijiste -
- ¿Qué cosa? -
"No fue mi imaginación"
- Sasuke… -
- ..Kun – Ella terminó la frase, el chico asintió y el pánico inundó la mente de la pelirrosa, iba a darle una escusa falta de creatividad al moreno cuando el mismo la interrumpió.
- Eres… - comenzó a hablar mientras acariciaba pasivamente la sonrosada mejilla de Sakura - …perfecta – Le dijo regalándole exactamente la misma sincera sonrisa de antes.
Una fulgurante sonrisa iluminó el rostro de la antes asustada Sakura Haruno.
- Tu eres más que eso – dijo para luego alcanzar los labios del moreno por breves segundos -… Sasuke-kun -
- ¿De veras doctora Haruno? – Preguntó, a lo que la chica se llevó una mano a la barbilla para pensar dramáticamente y luego asentir.
- Sí, mucho más que eso – concluyó.
- Pues tú eres…- Imitó el gesto de la chica – una pésima actriz - determinó y recibió una almohada en pleno rostro.
- Acabas de dejar de ser perfecto – le dijo con voz iracunda la chica al escapar de los brazos de su captor, el que no tardo mucho en cazarla de nuevo.
- Sigues siendo perfecta - Le dijo besándole una mejilla, como si fuese una niña pequeña.
- Eres un tonto -
- Pero el mejor tonto de tu vida -
- Te tienes mucha confianza Sasuke -
- ¿A qué te refieres con eso? -
- ¿Quién sabe? Vamos Sasuke, quizá ahora tengas ganas de cenar, agradece que te die el postre antes -
- podrías darme más postre luego de la cena -
- Eso lo veremos luego… Don Juan - Le dijo al voltearse para bajar de la cama.
- Sakura - Le llamó, la joven pelirrosa se detuvo al instante para fijar sus ojos en los negros de Sasuke que ya se encontraba cerca de ella nuevamente - ¿Puedo besarte? -
- No preguntes – dijo mientras se acercaban el uno al otro – Nunca preguntes, solo hazlo… -
"Perfecta y más que eso"
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Queridísimas lectoras, estoy publicando este capítulo tarde ya lo sé.
No pude hacerlo más largo, más adelante sabrán por qué.
Las quiero mucho y las respeto, no lo duden.
Su opinión es muy importante.
Quién lo iba a imaginar, mi primer terremoto, una experiencia condenadamente peligrosa y yo me encontraba en baño, comenzó tan mesurado que creí que sería un temblor más digno de una zona altamente volcánica como en la que vivo. Me comencé a asustar cuando oí la primera copa caer en la cocina, la luz se fue.
De lo único que no podemos defendernos es de la naturaleza de nuestro planeta, violenta pero cautiva, que cuando escapa simplemente te lleva, es impredecible. Definitivamente lo anterior no fue lo primero que pasó por mi cabeza, estaba oscuro y lo único que pensé es que debía alejarme del mueble donde estaba el espejo, los movimientos no se detenían y yo estaba ceñida a una pared de loza resbaladiza, por más empeño que pusiese en aferrarme mis manos resbalaban, y no se detenía. A pesar de llevar más de diez años viviendo en la misma casa, ocupando el mismo baño, las dimensiones de este se fueron por completo de mi mente, en la oscuridad no podía saber cuantos centímetros me separaban de caer a la tina, o de acercarme al bendito espejo que amenazaba con estallar en mi cara.
En dos minutos (mínimo) de terremoto mi mundo se vino abajo, con cada copa, cada figura de cristal y porcelana que escuchaba romperse contra el suelo, producía que mi miedo de no poder salir, y no poder volver a ver a nadie se hiciera más grande. "Ya va a terminar" pensaba y pensaba pero no terminaba, sin darme cuenta comencé a susurrar "Termina"," para"," no más" entre otras palabras, creí que jamás dejaría de sentir el maldito vaivén que amenazaba con tirarme.
Cuando por fin bajó de intensidad, lo suficiente como para caminar fuera algo más segura oí a mi madre llamándome, asustada, histérica, tenía miedo, y yo no podía darme el lujo de asustarla más.
"Estoy aquí, estoy bien" Le dije cuando abrí la puerta.
Una hora luego del violento movimiento telúrico, las réplicas seguían siendo fuertes pero nunca tanto como el terremoto en sí, poco a poco junto a mis padres fuimos descubriendo como se habían destruido todos los recuerdos de nuestros viajes que reposaban en una humilde vitrina, como las copas hermosas habían caído en la cocina y ahora eran un arma apuntando a nuestros pies, los cajones (o gavetas) abiertas, los muebles que estaban al lado de las paredes se encontraban ahora en el centro de las habitaciones, libreros colapsados, con los libros desarmados en el suelo.
Jamás creí que me alegraría tanto el hecho de no haber estado en mi habitación, la mesa de noche se encontraba en su lugar, lo que no estaba en su lugar era lo que había estado sobre ella, el ropero había expulsado su contenido al interior de mi habitación, y todo adorno que alguna vez colgó simplemente cayó.
Mi ciudad está devastada, hay pocos sectores con luz y agua, hay gente que no tiene comida y gente desesperada que saquea tiendas. Tengo suerte de no vivir en la costa de mi región porque de eso no quedó nada, el centro de mi ciudad está en el suelo, las casas antiguas y hermosas que conformaban mi paisaje cotidiano ya no están. Solo esperar que esto mejore pronto, que las réplicas del terremoto se hagan más tenues y poder reconstruir el lugar donde muchos hemos crecido y queríamos, y queremos tanto.
Fuerza Chile, tu corazón es grande.
IioB.
