! The Strange and Special Woman!

Mi Cumpleaños y una sorpresa más

Me desperté muy pesada, había tenido un sueño muy malo de que algo le había pasado a uno de mis hermanos. Mientras me levantaba me percate de que estaba sonando un Opening de un anime que me hacia llorar "Hana Yori Dango". Sabía que por algo estaba sonando, por que la única aquí que veía anime era yo.

-Feliz Cumpleaños Bella, espero no, TIENES que cumplir muchos años para poder verte con un novio, para poder compartir más tiempo contigo. Siendo su hermana y tú amiga. TE AMO LOCA. -Dijo Alice y se me abalanzó encima y me abrazo y yo también lo hice.

-Muchas Gracias Alice, yo también te amo. Aunque lo de tener novio no es muy seguro, pero Ok. -Le dije riéndome.

Me había hecho un pequeño pastel del sabor que mas me gustaba, chocolate. Y me sorprendió que tuviera un regalo para mi, ¿Cuándo me lo había comprado? Eran unos converse que había visto en nuestra visita a Ágora y me encantaron. Bendición para mí, por que sí que me hacían falta.

Muchas gracias Alice, ¿Cómo te acordaste de que me gusta tanto ese Opening? -Y la abrace casi llorando por todo esto.

-A mi no se me olvida nada mi querida Bella, y ve a bañarte. No es bueno que la cumpleañera este así. -Dijo y me guiño un ojo.

Tome mi toalla y me fui a bañar. Tenía que lavarme el cabello y arreglármelo, por lo menos hoy tenía que estar presentable. Mi cumpleaños había empezado con buen pie y eso me asustaba, casi nunca mis días eran totalmente bueno, siempre algo malo pasaba. Pero mientas este bien, yo lo disfrutaría al máximo, como debería de ser.

Cuando salí del baño fue directo a la habitación a secarme en cabello. Mientras me lo secaba le daba forma con los dedos para tener algo diferente. Me puse lo de siempre: un short y una camiseta vieja. Alice había preparado el desayuno, como siempre.

-¿Qué harás hoy Bella? -Pregunto Alice con la boca llena de comida.

-En verdad nada interesante, hoy tengo clases en la universidad. Después vengo para acá. -Dije como quien no quiere la cosa.

-¿¡Solo eso!? Si que eres aburrida. Si quieres ir a algún sitio avísame. -Dijo Alice con cara de decepción.

Ella debía entenderme, sabía que no le daba mucha importancia a estas cosas. Mientras terminaba de desayunar sonó el teléfono, fui a cogerlo.

-Hola. -Dije.

-Bella hija, Feliz Cumpleaños. -Dijo mi padre con sorpresa.

Waooo, era mi padre, cuánto tiempo tenia sin escuchar su voz. Cuanto extrañaba sus buenos consejos.

-¡Muchas Gracias papá! ¿Y como están todos? -Dije.

-Tus hermanos están muy bien, están en la escuela. Tu mama aquí está un poco enferma. -Dijo mi papá con tristeza.

-¡¿Qué le pasa a mamá?! -Dije alarmada.

-No es nada de preocuparse Bella, se pondrá bien. -Dijo mi papá calmándome.

-Eso espero papá, dile que se beba todos sus medicamentos. Sabes muy bien como se pone del corazón y que se vaya a chequear al médico. -Dije preocupada.

-Así lo hare hija. ¿Y cómo va tu día de cumpleaños? -Dijo mi papá cambiando de tema.

-Súper bien papá, Alice me acaba de regalar unos converse y un pastel de chocolate. -Dije alegremente.

-Tu regalo ya lo tenemos pero no hemos podido mandártelo. Es algo que te gustara muchísimo. -Dijo mi papa con picardía.

-Estoy ansiosa por saber papá, siempre me sorprendes con tus regalos. -Dije con nostalgia.

-Ese es el objetivo hija. Bueno Bella, te llamo luego, es que tengo turno ahora en el hospital. Disfruta tu cumpleaños y recuerda lo que siempre te digo: has las cosas siempre a ti ritmo y sin prisa. Te Quiero Mucho. -Dijo mi papá con uno de sus consejos que nunca faltan.

-Siempre sigo tus consejos papá, cuídate mucho y díselo también a los tormentos. Y dile a mamá que se mejore, que la llamare mañana. Te quiero papá. -Dije y colgamos.

En lo que pasaban las horas para arreglarme e irme a la universidad fui lavando mi ropa sucia y la de Alice, limpie la casa y arregle la habitación, no había muchos regueros gracias a Dios. Alice se la paso en la cocina haciendo la comida y hablando por teléfono con Jasper. Qué bien se llevaban esos dos. Ya cuando termine, fui a comer, después de que comí fui a la bañarme para ir a la universidad. Estaba buscando algo decente para ir hoy a la universidad, ya que no tenía planeado ir a un lugar en especial por lo menos tenía que ir bien vestida, claro está que con mi vestimenta de siempre.

-¿¡Alice, has visto mi Jean negro!? -Pregunte.

-Búscalo en el fondo de tu closet, acuérdate que lo pusiste ahí por qué no querías ponértelo todavía. -Dijo Alice.

Lo busque y ahí estaba. Me puse una blusa azul nueva que había comprado y me pondría los converse que Alice me había regalado. Que hermosas eran.

Cuando termine de vestirme y arreglar todo, le dije a Alice que me iba y ella me deseo suerte, me dijo que saldría un rato con Jasper y yo le dije que vendría directo hacia acá después de la universidad. Me lleve mi IPod para entretenerme en el camino. Estaba escuchando la canción que Alice me había puesto en la mañana, eso me hacia sonreír.

Tenía dos horas de clase de Letra, todo ocurrió sin problemas, bastante aburrido para mí. La profesora nos puse unos cuantos reportes de lectura (algo bastante fácil), esto nunca me daba problemas. Cerca de aquí había una cafetería, así que compre algunas chucherías y me fui directo a la casa.

Llegue a la casa y lo primero que hice fue quitarme la ropa, irme a mueble y ponerme a ver anime en la pc. Estaba viendo CLANNAD y sonó el teléfono. Lo fui a tomar:

-¿Hola? –Dije

-¿Bella? Soy yo Edward. Feliz cumpleaños vieja. ¿Cuántos son? ¿APUESTO A QUE SON 50? –Dijo Edward sonriendo.

Me lleve una gran sorpresa, el sabia cuando era mi cumpleaños. Me imagino que fue Alice que se lo dijo, solo ella pudo hacerlo.

-Muchas gracias Edward. Pero aquí el único viejo eres tú. Yo acabo de cumplir mis 20 añitos. –Dije siguiéndole la corriente.

-Bahh, sigues siendo una vieja. –Dijo Edward.

-¿Y como supiste que hoy era mi cumpleaños? –Le pregunte.

-Bella, tengo mis mañas para conseguir lo que quiero cuando algo o alguien me interesa. –Dijo con doble sentido pero no quería entrar en ese tema así que lo deje pasar.

-Sí, eso estoy notando. –Dije dudosa.

-Bella, me estas desviando de lo que quiero decirte. Dijo Edward con fingido enojo.

-Ohh, discúlpame, ¿dime? –Le dije.

-¿Tienes planes hoy? –Pregunto Edward.

No sabían por donde iba la cosa, estaba confundida.

-No, ¿Por qué? –Dije confundida.

-Es que me gustaría invitarte a salir, iremos a donde quieras. A cenar, alguna plaza, a bailar… –Dijo Dudoso

Ok, si antes estaba confundida, ahora lo estaba mucho más. Edward siempre actuaba diferente.

-¿Por qué me invitas a salir? –Pregunte sorprendida.

-¡no quieres! Ohh ok está bien solo era para celebrar tu cumpleaños. –Dijo Edward nervioso.

-¡No no no, no es eso Edward! Es que me sorprendí de que lo hicieras, por eso te pregunte que por que lo hacías. –Dije aclarándole.

-Bella, lo hago por qué es lo que quiero. No hay más explicación para eso, entonces ¿saldrás conmigo? –Dijo aliviado.

Me lo pensé un rato. Es un amigo, no tiene nada de malo salir con él y además es mi cumpleaños. Edward me gustaba en cierta forma. Además prometí que no me alejaría más. Así que saldré.

-Ok está bien, saldré contigo. –Dije decidida.

-Ohh, ¡BIEN! Iré por ti a las ocho ¿está bien? –Dijo sorprendido por mi decisión.

-Ok está bien, a esa hora te esperare. –Dije

-Quiero que te pongas ropa muy provocativa, vas de conquista hoy. –Dijo en broma.

-Oh si, nadie sabe lo que consigo por ahí. Tarado. Nos vemos orita. Bye. –Dije divertida.

Ya eran las 6:30 de la tarde, ósea que ya debería de irme alistando. Aunque todavía no procesaba eso de que Edward me estaba invitando a salir. Mientras estaba hecha un lio no saber que ropa ponerme, Alice había llegado con Jasper. Fue abrirles la puerta.

-Bella, feliz Cumpleaños –Dijo Jasper y me abrazo.

-Muchas Gracias Jasper. –Dije sonriéndole

Cuando nos separamos, Jasper tenía en las manos algo envuelto en papel de regalo y me lo entrego, tenia forma de CD pero quería saber de quién era. Vamos a ver si hoy me iban a seguir sorprendiendo. Lo abrí y la sorpresa que me lleve no era chiquita.

-¡LIVING THINGS, EL ULTIMO DISCO DE LINKIN PARK! Dios Jasper, donde lo conseguiste, esto es demasiado para mí. Muchisisisisisimas gracias. -Dije demasiado Alegre dándole un buen abrazo.

-No es nada Bella, Alice me había contado que es tu banda favorita y que hace mucho querías este disco, pues aquí lo tienes. -Dijo Jasper complacido por qué me había gustado el regalo.

-¿Saben? Edward me ha llamado para que invitarme a salir. Y estoy asustada por qué no se a donde me llevara. –Dije dudando

-¡QUEEEE! –Dijeron Jasper y Alice al unísono.

-¿Por qué se sorprenden tanto? –Dije aclarando los ojos.

-No te preocupes Bella, son cosas mías. –Dijo Jasper riéndose de alguna broma privada.

-Yo estoy sorprendida por qué estás diciendo eso tan campante y ni siquiera te has arreglado, ¿Qué esperas? –Dijo Alice con fingido enojo.

-Te estaba esperando para que me ayudes. –Dije preocupada.

-Amor, ¿me esperas aquí un rato? –Dijo Alice a Jasper.

-No te preocupes amor, tomate tú tiempo. –Dijo Jasper con una sonrisa.

Después de esto fuimos a nuestra habitación y Alice me iba ayudar a vestirme, por que sinceramente no sabía que ponerme. Para ella esto se hacía s bastante fácil. En menos de media hora ya Alice me había buscado que ponerme. Me busco unos short negros, una blusa gris y unos zapatos bajitos. Una vestimenta elegante y cómoda para mí. Alice sí que me entendía.

Alice me estaba suplicando para que me maquillara y le dije que no. Me dijo que me pusiera por lo menos un poco de labial y por lo menos a eso cedí. Alice reconoció que mi cabello estaba bien, por lo menos yo había hecho algo. Cuando ya me había puesto la ropa y me había peinado, Alice me puso un poco de perfume.

-¡Listo! Estas preciosa –Dijo Alice con una sonrisa de victoria.

-Espero que no me lo digas por que eres mi amiga y por qué es mi cumpleaños. –Dije con una sonrisa y la abrace.

Mire el reloj y eran las 8 en punto. Así que Edward estaba por llegar. Alice y yo fuimos a la sala.

-Que bien te ves Bella. -Dijo Jasper como un cumplido.

-Gracias Jasper. –Dije avergonzada.

En ese mismo instante tocaron la puerta, supuse que sería Edward. Fui abrir y así era. Antes de saludarme me miro de arriba abajo sorprendió.

-Feliz Cumpleaños Bella. –Me dijo con una sonrisa seductora que me roba el aliento y me abrazo.

Antes ya había sentido sus brazos, pero no como hoy, hoy estaban cargados, como si tuvieran necesidad de hacer eso. Y yo me sentía súper bien cuando lo hacía.

-Gracias Edward. –Dije avergonzada.

-Veo que has seguido al pie de la letra mis instrucciones. Ahhh y hueles muy bien. –Me dijo al oído.

Sentí una corriente desde la cabeza a los pies, y creo que estaba roja de la vergüenza. Me separe de el por qué o sino no sabía que iba a pasar. Nunca sabría que cara iba a poner Edward.

Edward entro a saludar a Jasper y a Alice. Jasper llamo hacia un lado a Edward para decirle algo. Parece que esto no le agrado, por que la sonrisa que había tenido antes, se le había borrado.

-Arreglaremos eso mañana Jasper. –Dijo Edward despidiéndose con la mano.

-Disfruten al máximo. –Dijeron Jasper y Alice al unísono.

Salimos. Pensaba que íbamos a caminar, pero no. Al frente de mi casa había un auto muy bonito color negro, Edward andaba en el. A pesar de que era tan fastidioso a veces, también es caballeroso. Me abrió la puerta del copiloto y me la cerró y después fue a sentarse en el lado del piloto.

Cuando vi que Edward no arrancaba me estaba preguntando por qué no lo hacía, y vi que saco algo, y yo solo pensé ¡MAS REGALOS!, y así era. Vamos que ver que era.

Era una cajita, me la entrego y yo la abrí. Si me sorprendió el regalo de Alice y de Jasper, este todavía lo había hecho más. Era una cadenita muy preciosa y delicada con un dije de una estrella, parecía de oro, no quería ni pensar eso. Me imagino lo mucho que había dado por ella.

-Este es tu regalo de cumpleaños. –Dijo Edward con una sonrisa.

-Edward gracias, pero esto es demasiado. No quiero ni imaginarme lo mucho que abras tenido que dar por ella. –Dije devolviéndosela.

-Y cabeza dura que eres. Bella este regalo te lo estoy dando por que quiero y piensas que te lo mereces, no me vengas con esa chorrada de que "no Edward no me merezco esto". Si te lo doy es por qué creo que te lo mereces, y no pienses en cuanto me costo, piensa que te lo estoy dando por el aprecio que te tengo. Y Sin peros. –Dijo Edward tajantemente

O lo tomaba o iba hacer que lo tome a la fuerza, y sinceramente hoy no tenía ganas de pelear con él. Así que me rendí. Esto lo discutiríamos después.

-Ok está bien, pero esto lo discutimos después. –Dije advirtiéndolo.

-Como si fuera a dejar que lo hicieras. Ven dámelo para ponértelo. –Dijo Edward con una sonrisa picara.

Se lo di y me dijo que diera la vuelta para ponérmelo. Cuando me lo estaba abrochando, sentí su contacto en mi cuello. Esas manos tan suave y en temperatura ambiente. Se sentían tan bien. Ya estaba empezando a fantasear y aleje esos pensamientos de mi mente. Pero era algo difícil.

Cuando por fin nos fuimos, en el camino Edward me preguntaba que si ya había cenado y le dije que sí, ya que me había comido parte del pastel que Alice me había hecho, así que me pregunto que a donde me gustaría ir. Y le dije que me diera sugerencias ya que no sabía de nada de sitios de aquí. Me pregunto que si sabia bailar y le dije que no mucho y que si me gustaría ir a bailar. Como desconocía todo esto aquí accedí.

Llegamos a un sitio llamado "The Black Ónix", se veía que era un lugar tranquilo. Después de todos estos sitios para bailar no eran tan malos. Mi miedo era por lo mal bailarina que era. Edward me abrió la puerta muy educado, me miro con una sonrisa para infundirme valor. El lugar era tal como lo decía su nombre: brillante y muchos lugares negros. Me agradaba.

-Te llevare a un lugar donde te sientas cómoda y no transite mucha gente. –Me dijo Edward al oído.

A pesar de que era tranquilo también había un poco de gente. Edward me agarro de la mano algo que me tomo por sorpresa y fuimos. Sinceramente, Edward me estaba cambiando, estaba cambiando mi mundo.

-¿Por qué escogiste este lugar? –Le pregunte a Edward con deje de curiosidad.

-En verdad ni yo mismo se, solo quise traerte a un sitio donde te sientas cómoda. –Dijo con una sonrisa y encogiéndose de hombros.

-Me imagino que no tomas, así que te pediré alguna bebida energizarte. –Dijo

-Adivinas bien. Gracias. –Conteste.

Edward fue por las bebidas, y para el compro cerveza. Estuvimos hablando de la universidad, de nuestros padres, me pregunto cuántos hermanos tenia, yo le preguntaba las mismas cosas. Cuando hablaba de su mamá es como si hablara de un Dios y cuando hablaba de su hermana era como si hablara de un demonio pero se ve que las adora. Cuando hablo de su padre todo fue distinto, fue cortante y solo me dijo que no vivía con él, así que no le seguí preguntando, aunque de verdad quería saber de él, debería de tener límites. En algún momento llegara el día en el que lo hará por sí solo.

Ahora estaba sonando una canción que me encanta "Locked Out Of Heaven de Bruno Mars" y empecé a cantarla cuando vi que Edward también lo hacía.

-Quieres bailar. –Dijo con una sonrisa radiante.

-Edward es que no sé bailar. – dije apenada.

-No importa, yo te enseño. –Dijo y accedí.

Cuando me llevo a la pista el me estaba guiando para que me moviera y yo lo que estaba era más avergonzada de la cuenta. Nunca había hecho esto. Pero la canción me ayudaba y me daba ánimos por que me gustaba.

La canción era un poco movida así que empezamos a bailar, Edward me decía que siguiera sus pasos y que así no me perdería, y así fue. ¡ISABELLA MARIE SWAN ESTABA BAILANDO, MILAGRO! Mientras bailábamos, Edward y yo nos acercábamos más y más según avanzaba la canción. Estábamos mirándonos a los ojos, ninguno sin apartar la vista. Nunca había visto lo hermoso que era Edward, el seria el hombre perfecto para cualquier chica sin duda. En ese momento mis ojos fueron directamente a su boca y yo estaba sintiendo esa necesidad tan grande de besarlo como aquella vez. El me tomo por la cintura y yo por los hombros. El parecía que quería ese beso también. Era una necesidad de ambos y cuando estuvimos muy cerca ¡PUFF! La canción había acabado. Había mucha tención entre nosotros y nos separamos de golpe.

Cuando fuimos a la mesa le pregunte a Edward que si podíamos ir a un lugar más tranquilo y el accedió. Sinceramente lo necesitaba.

Edward me agarro la mano otra vez para salir. Y esto no dejaba de inquietarme. Cuando salimos por fin, fuimos a parque central de la cuidad. Era precioso. Fuimos a caminar un rato.

-Que precioso es este lugar. -Dije con una sonrisa de oreja a oreja.

-Si bastante, a mí me gusta mucho por que a mi mamá le gusta. -Dijo Edward con dulzura.

-¿La quieres mucho verdad? -Le pregunte.

-Ella y mi hermana son mi razón de vivir. -Dijo Edward con orgullo.

-¿Tienes mucho que no ves a tu papá? -Pregunte.

-No. El siempre está ocupado con sus negocios. -Dijo con amargura y melancolía.

Solo intentaba que Edward me dijera algo aunque era inevitable. Seguimos caminando y mientras lo hacíamos encontramos una paletera. Me pregunto mi sabor favorito y le dije que de chocolate, el lo escogió de vainilla.

Me pregunto como conocí a Alice, y cuando le conté la historia no paraba de reírse. Una vez tuve que mencionar el nombre de Mike y me sentí incomoda y él se dio cuenta.

-Cuando sientas que puedas contármelo hazlo, mientras, no te presionare. -Dijo Edward guiñándome un ojo.

-Gracias por comprender. -Le dije con una sonrisa.

En ese momento nos estábamos mirando a los ojos igual que antes, pero con más calma. Y surgió esa corriente que habíamos sentido antes. Nos fuimos acercando y caímos en la tentación. Edward me agarro por el cuello y empezó a besarme. No era como lo recordaba, ¡ERA MUCHO MEJOR!, yo tenía mis manos en su pecho caliente. Había hecho como aquella vez, por respeto hacia mi solo usaba sus labios y eso se lo agradecía. Su aroma que me embriagaba. Halando cada labio una y otra vez, y yo hacía lo mismo con los suyos, después durábamos un rato con nuestras bocas pegadas solo girando la cabeza, como si fuera que estuviéramos absorbiendo cada uno la esencia del otro. Hasta que por fin las piezas se fueron formando poco a poco. Cada pieza eran los momentos que había pasado hace unos días y hoy con Edward, y todo encajaba a la perfección ahora. Estaba enamorada de este loco, amable, idiota y arrogante y su nombre:

Edward Cullen.

Cuando nos separamos, nos sonreímos como si fuera dándonos las gracias, por que los dos queríamos lo mismo.

-Me esperaba todo menos esto, pensaba que iba hacer otro día mas como mis cumpleaños anteriores. Pero esto es muy especial para mí. –Dije con alegría bajando la cabeza avergonzada.

-Ese era mi objetivo Bella, que sea inolvidable para ti y para que veas lo mucho que me importas. Bueno, ya es hora de llevarte a casa, no quiero que Alice después no me deje pisar la casa. -Dijo Edward riéndose.

-No creo que Alice sea capaz de tanto. -Dije uniéndome a sus risas.

Cuando íbamos en el carro, estábamos en silencio, cada uno metido en sus pensamientos. Yo estaba pensando en lo que había pasado casi ahora. Cuando llegamos a la casa vimos dos figura que de inmediato supimos que no eran ni Alice ni Jasper pero si eran un hombre y una mujer.

-¿Quienes son eso? -Dije confundida.

-No sé, vamos averiguarlo. -Dijo Edward.

Cuando Edward y yo bajamos del carro note que Edward se había puesto blanco al ver a esas dos personas, con eso asumí que los conocía. Ahora si Alice y Jasper estaba ahí.

-¡Bella, Edward! Ya llegaron, ¿Cómo les fue? -Dijo Alice con alegría.

-Muy bien, gracias. -Dije sonrojada.

-¡EDWARD HERMANO MIO! -Dijo el chico nuevo y abrazo a Edward.

-Hola Emmett, no los esperábamos hoy aquí. -Dijo Edward con sorpresa.

-Hola Edward, cuánto tiempo. Es que queríamos darle una sorpresa a ti y a Jasper. -Dijo la chica.

-Si que nos sorprendieron Rosalie. -Dijo Edward con una sonrisa fingida.

-No para nada, la que termino sorprendida fue yo. -Dijo la chica llamada Rosalie mirándome de arriba abajo como si fuera una peste.

¡Que Diablos se creía esta, acabando de llegar y mirándome así!

-Ohhh, discúlpenme. Bella, el es Emmett y ella es Rosalie. Amigos de infancia. Emmett y Rosalie, ella es Bella una compañera de universidad y muy buena amiga. -Nos presento Edward.

-Hola Bella mucho gusto, se ve que por fin alguien ha podido sacarle una sonrisa a Edward. Dijo el grandulón tendiéndome la mano para saludarme y se la respondí.

No entendí por que dijo eso, si se veía que Edward siempre era así con todos.

-Hola Bella Mucho gusto, gracias a ti vamos a ver muchas cosas aquí, me divertiré mucho contigo. -Dijo con una sonrisa maliciosa.

Edward estaba súper incomodo, así que me imagino que de estos estaba él y Jasper antes de que salgamos. Pero la molestia de Edward en si no era por Emmett, era por Rosalie.

Estoy empezando a creer que tener a esa mujer cerca no va hacer nada bueno para mí. Le había caído mal desde este momento. De ahora en adelante iba a tener que cuidarme, por que esta mujer se le ve que no es de las que hablan por hablar. Ella sabía algo del pasado de Edward, y por algo que yo no sabía, esta chica me iba hacer pasar las de Caín…

Espero que este capítulo les haya gustado, es poco más largo que los anteriores. Espero que no se aburran.

Avance:

"Esto ya era el colmo, ya había soportado suficiente sus indirectas, pero esta fue la gota que rebaso el vaso. –Dije furiosa."