|La serie Naruto y sus personajes no me pertenecen, sino a su respectivo creador (M. Kishimoto)|
|Para entender mejor: |
…Narración…
-conversación-
"Pensamientos"
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Ya no había escapatoria, se encontraba acorralada. Dejó caer el kunai que sostenía en su mano, sin embargo el arma no hizo ningún sonido al hacer contacto con el suelo, podía ver las ramas y hojas de los árboles que le rodeaban moverse a causa de las ráfagas de viento que les, y le, azotaban mudos, ninguna clase de ruido inundaba la nítida imagen que estaba viviendo, era presa del miedo y el dolor. Dio un par de pasos más atrás cuando sintió como su espalda chocaba contra uno de los árboles de aquel bosque, ya no había salida, había terminado todo y de la peor manera posible. No había sido la idea, maldijo un par de veces el nombre del hombre por el cual estaba en aquella horrible situación, aquel que la abandonó en cuanto pudo, dejándola sola para enfrentarse a él.
"Esto no puede ser peor, no puede..."
- Sasuke… - Susurró viendo como su peor pesadilla se materializaba frente a sus ojos, el hombre que le había estado persiguiendo alzó su espada para dar la última estocada. Quería a Sasuke para protegerla, lo quería junto a ella para que la sacase de allí, después de todo ya no tenía a nadie.
- Él no vendrá – Por primera vez escuchaba algo que no era su propia voz, aumentando su terror, esa voz solo confirmaba lo horrible que podía ser la realidad lo dolorosa y agonizante que podía ser. Sakura levantó la vista para ver por última vez los cristalinos ojos azules anegados en lágrimas de su mejor amigo – Me fallaste Sakura-chan… - El hombre cambió su semblante a uno completamente serio, ni un atisbo de llanto se registraba en su rostro, era otro - Lo siento, pero debo hacerlo… -
- No… - Dijo sintiendo como su cara comenzaba a humedecerse, de pronto todo sonido que le rodeaba volvió. Cerró los ojos con fuerza al escuchar el filo de la katana cortar el aire - Naruto… -
Llevó una de sus manos a su cuello, podría haber jurado que aquella katana había cortado su cuello, había sentido la presión claramente; la angustia oprimía su pecho, necesitaba alivio, alguien que le garantizara seguridad, debía huir de aquel sueño. Y Sasuke era la respuesta.
Inconscientemente acarició las frías sábanas a lo largo de la cama esperando que el calor del cuerpo de Sasuke abrazara la punta de sus dedos al hacer contacto y así poder encontrar consuelo junto a él, exploró semiconsciente e insistentemente pero no encontró nada, solo más frió, abrió los ojos arrugando la nariz, el molesto brillo de un día gris se colaba por la ventana, había olvidado cerrar la cortinas, así como por un momento había olvidado que él ya no estaba ahí, y que no volvería.
Cubrió su rostro con las frazadas y colchas, y se hizo un ovillo en busca de calor, abrazó sus rodillas y cerró los ojos nuevamente con fuerza, intentando escapar de las fuertes ganas de llorar que le agolpaban el pecho, tratando de disolver las imágenes que revivía su memoria una y otra vez, pero aquella pesadilla no ayudaba en nada.
Se había dicho a si misma que los objetivos de alejar a Sasuke eran evitar la prisión para ambos y evitar enamorarse otra vez, pero no cabía duda, había fallado con creces el segundo objetivo.
Tibias cosquillas bajaron por sus mejillas tornándose condenadamente frías al llegar a su barbilla, llevó una mano a su rostro, estaba llorando otra vez, y lo peor era que no tenía fuerzas para detenerlo, ya no tenía un motivo para dar vuelta la situación y hacer como si nada hubiese pasado. No se atrevía a salir de la cama, no podía darle la cara a una habitación en la que fue tan feliz, temía moverse de allí, de la cálida seguridad que le brindaba su escondite.
Su corazón dio un salto al escuchar la alarma del reloj despertador de su buró, eran las 9:30am, en una hora y treinta minutos debería dar un discurso, el cual nunca pensó, memorizó o tuvo alguna idea de qué decir, tendría que despedirse de las que habían sido sus alumnas, sus pacientes, sus pretendientes adolecentes, las chicas que eran sus fans y que habían cambiado su nombre para tener algo en común con ella, los ancianos que le ofrecían dinero para sus gastos personales y para agradecerle, esos que no aceptaban un no como respuesta, los niños que le habían hecho regalos creados por ellos mismos, se despediría de Tsuki, Yume, el gerente del Hotel, tendría que decir adiós a Reisei la aldea que nunca dejó de mostrarle su agradecimiento.
No podía aparecerse en medio de su propia despedida con una cara de los mil demonios zombies, gracias a Kami tenía la elocuencia para improvisar un buen discurso, simplemente tendría que decir lo que sentía con respecto a Reisei, aunque eso se resumía en una sola palabra: "Sasuke".
Respiró profundo, mantuvo sus ojos cerrados borrando aquel pensamiento, se quitó las mantas de encima y se sentó en la cama contó mentalmente hasta tres y abrió los ojos, fríos, serios, ni un sentimiento se podía ver reflejado en ellos, se puso de pie y caminó hasta la puerta del cuarto de baño. Quizá un buen baño deshincharía sus ojos, lo único que delataba a su corazón roto. Y si eso no funcionaba pondría en práctica la técnica de Tsunade, esa que inventó para cuando tenía que ir a importantes reuniones después de una resaca.
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Había pasado gran parte de la noche, por no decir toda la noche, ideando un plan aprueba de Sakuras, ella no podría evitarlo, su personalidad y su consciencia no la dejarían, aprueba de errores.
No sabía qué era lo que sentía, qué era lo que lo hacía hacer lo que iba a hacer, pero si había algo de lo que estaba seguro, además de considerarse demente, era que no la dejaría ir.
Sasuke se encontraba desayunando como si nada en la mesa, con su equipo. De vez en cuando Karin soltaba un "maldito" o un "desgraciado" que, como había planeado, asumía que al no mostrarse afectado en lo más mínimo por lo que aconteció la noche anterior sacaba de quicio a la pelirroja, y solo lo hacía estar más seguro de que cuando Karin habló con Sakura ella estaba muy mal al respecto, era la única lógica que tendría Karin para esperar una triste reacción por parte de él. Apretó levemente los puños, solo con imaginar a la pelirrosa llorando le daban ganas de partirle la cara al culpable, aunque fuese el mismo.
"De veras lo quieres pelo de chicle" recordó lo que Karin le había dicho a la pelirrosa. Esa frase y un "Podrían encerrarte" le causaban sentimientos contrarios. La primera solo le decía que Sakura había mentido y eso lo complacía, podía recuperarla; y la segunda aunque le costara admitirlo le producía miedo ¿Quién era aquel que quería encerrarla?¿Qué había hecho ella?¿Era su culpa? El temor a que Sakura fuese encerrada por él solo le llamaba a una cosa.
Él debía protegerla.
Y no dudaría en ir hasta ella para hacerlo, Sakura estaba muy equivocada si alguna vez pensó que se conformaría con sus palabras. El pelinegro sonrió algo tétrico, lo que al parecer, había terminado de enfurecer a Karin, que se levantó en un segundo para apuntarle con el dedo y una vena palpitante en su frente.
"Comienza el plan"
- Eres un.. un.. ¡aaah! ¡Me largo! – dijo caminando hacia la puerta y cerrándola con toda la violencia reprimida que tenía. Pasaron un par de segundos cuando un claramente audible "Hijo de la gran puta" se escucho por todo el piso, si es que no en todo el hotel.
Bien, Sasuke contaba con poco tiempo, había escuchado que Karin se encontraría con Sakura, simplemente debía seguirla para dar con ella.
Paso uno.
Suigetsu y Juugo estaban comiendo rumiantemente hasta que escucharon como algo se quebraba, se voltearon a ver a Sasuke, el que ya se encontraba de pie sacudiendo su mano, dejando caer trozos ensangrentados de la taza en la que había estado bebiendo té, hizo a un lado la silla que se interponía entre él y Suigetsu , y se le quedó mirando con el seño fruncido.
- Yo no fui, lo juro – dijo Suigetsu alzando sus manos en signo de inocencia.
- Suigetsu – dijo entrecerrando los ojos sombríamente Sasuke
- ¿Q..qué? -
- Golpéame- Suigetsu lo miró con un gesto exagerado de incredulidady estalló en risa en cuestión de segundos - es una orden – habló Sasuke para que su subordinado se diese cuenta que hablaba en serio.
- ¡¿Qué? Sasuke ¿qué te pasa? ¿Se te aflojó un tornillo? –
- Por el contrario – habló Juugo – por fin está razonando – acabó ganándose una mirada cansada del pelinegro.
- Recuerdas todas las veces que te he golpeado sin compasión, es tu oportunidad de vengarte -
- No todos tienen la palabra venganza tatuada en la frente, Sasuke – dijo Juugo.
- Hehehe.. Vamos Sasuke de qué hablas, nunca me hiciste daño soy de agua ¿recuerdas? – Le dijo mostrando su afilada sonrisa y quitándole importancia al asunto.
- No me obligues a dar un golpe bajo Suigetsu…- Amenazó - golpéame -
- Acaba con su pobre existencia – Animó al peliceleste tranquilamente Juugo, nuevamente.
- ¿Pe-pero qué dicen? – dijo Suigetsu con, ahora, una sonrisa nerviosa plasmada en el rostro.
- Tu lo pediste Suigetsu – Cerró los ojos y respiró profundo antes de empezar – La última vez que me acosté con Karin… - El tema que más odiaba suigetsu – Ya estaba al tanto de tu atracción por ella – la sonrisa de Suigetsu se esfumó, pero no fue suficiente – No sería nada difícil hacer que caiga a mis pies nuevamente, después de todo sé que no se abre contigo como lo hacía conmigo, si entiendes lo que digo – los puños del peliceleste se cerraron con fuerza – Aunque ahora se esté haciendo la difícil y gaste su tiempo en ti, Karin es un libro abierto puesto a mi disposición y… – dijo con autosuficiencia.
- Basta Sasuke – habló en un susurro Suigetsu.
- ¿Quieres golpearme ahora? Házlo -
- No lo haré – los puños de Suigetsu se movían involuntariamente por la presión que ejercía en ellos y por la ira que estaba creciendo cada vez más.
- Pues bien, como decía no sería nada difícil hacerla caer a mis pies otra vez, en un abrir y cerrar de ojos Karin podría volver a ser MI… juguete -
En dos segundos el brazo derecho del peliceleste se hinchó y fue a dar directo a plena cara de Sasuke que cayó sentado un metro más lejos de donde había estado, Suigetsu caminó hasta el levantándolo por el cuello.
- No te acerques a ella -
- No pretendo hacerlo – dijo Sasuke soltándose del agarre de Suigetsu sin mucho esfuerzo, el peliceleste cayó en cuenta que el Uchiha había logrado hacer que lo golpeara.
- hn, más te vale Sasuke – Suigetsu observó a Sasuke, tenía el labio inferior roto, la barbilla comenzaba a hincharse, su mano derecha sangraba - ¿Qué planeas Sasuke? –
- Eso no es de tu incumbencia – le dijo el pelinegro. Le había tomado un poco de tiempo cabrear lo suficiente a Suigetsu y debía alcanzar a Karin, por ende las escaleras estaban descartadas. Caminó hasta la ventana que Juugo había abierto hace segundos como si le hubiese leído la mente.
Una vez fuera del hotel, utilizó su chakra para ponerse de pie sobre la pared y corrió a la azotea, buscó con ayuda del sharingan la cabellera de Karin mientras revisaba su bolsillo izquierdo.
"Plan B asegurado"
Una vez que dio con Karin se apresuró a bajar y a esconder su chakra, pensó que la pelirroja se encontraría con Sakura en algún café o salón de té, pero muy por el contrario Karin se dirigía directo
"¿Al hospital?"
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- …queridos habitantes de Reisei que me apena mucho decirle adiós a nuestra querida médico, la mujer que nos devolvió la sonrisa a muchos luego de un largo periodo de penuria, la mujer que nos devolvió la fuerza y nos aconsejó para poder seguir con nuestro trabajo de una manera más saludable y rentable, y que por último, pero no menos importante, nos enseñó que no importa cuánta riqueza tengamos mientras estemos unidos y seamos una gran familia. Por eso, ¡gracias Sakura Haruno! - El alcalde de la aldea había terminado su discurso de agradecimiento seguido por una ovación masiva.
Sakura creyó que sería una despedida más bien entre el personal, no esperaba a medio pueblo apretado como sardinas enlatadas en la sala (salita) de conferencias. Había escuchado un discurso de agradecimiento de parte del director del hospital, del gerente del hotel, y ahora el del alcalde, al cual según ella había visto no más de dos veces en toda su estadía. Suspiró por lo bajo mientras le daba una apretón de manos al alcalde y haciendo una leve reverencia en agradecimiento por sus palabras. Luego escuchó al mismo hablar de nuevo por el micrófono anunciando que era el turno de la pelirrosa para hablar. Haruno se irguió para caminar hasta el podio, desde donde pudo ver la incomparable cabellera roja de Karin, le saludo con una sonrisa antes de comenzar a hablar.
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¿A caso el mundo se ponía de acuerdo para arruinarle los planes?
Karin y Sakura no podían elegir un peor lugar para encontrarse, ir a un hospital con el labio, otras partes de su rostro notablemente magulladas y una mano casi al rojo vivo era lo que menos quería en ese momento. Una vez adentro vio pancartas pegadas en ventanas y paredes que decían "te extrañaremos sakura-sama" o "Gracias por tu ayuda Sakura-san". El lugar se estaba transformando en una cámara de tortura y para colmo comenzaban a acercarse enfermeras para ayudarle repitiendo una y otra vez "¿Se siente bien señor?" "Déjenos ayudarlo", para cualquiera sería una escena bastante tétrica, una anciana enfermera se atrevió a tomarle la mano para ver la herida pero este la aparto al instante.
- Quiero ver a Sakura Haruno -
- Imposible señor, la señorita Haruno está en medio de su despedida, ahora venga aquí y déjeme curar su herida-
Sasuke volvió a apartar a la anciana enfermera mientras ponía atención, podía escuchar la voz amplificada se Sakura…
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El viento caliente rozaba contra sus brazos descubiertos, hacía presión en sus ojos, sus pulmones se llenaban de aire cada cierto tiempo, agitadamente. Aquel día era especial por más de un motivo, el día de mañana lo sería también, y el resto de su vida si tenía suerte, sería irremediablemente feliz.
Lanzó una risa juguetona al aire, lo cual contradecía totalmente a su uniforme y los modales "profesionales" de los efectivos AMBU's, la carcajada no se conectaba con su inexpresiva máscara.
- ¿Qué ocurre Naruto? – preguntó uno de los AMBU's que le acompañaban, alcanzándolo mientras continuaban saltando de árbol en árbol.
- Nada Kakashi-sensei, es solo que muero por ver la cara de Sakura-chan cuando le dé la noticia -
- Dejamos la aldea hace menos de media hora, Idiota – dijo el tercer AMBU que conformaba el equipo, dándoles alcance a los otros dos.
- Lo sé Sai "guión" estúpido "guión" imbécil… - dijo entrecerrando los ojos. En ocasiones Sai podía aplastar su paciencia con solo una palabra – Además, solo digo que ansío ver a Sakura-chan -
- Pues no te emociones mucho Naruto, sabes que aún queda camino por recorrer, mantente atento -
- Sí Kakashi-sensei -
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- …muchas gracias Reisei – Terminó con voz entrecortada su discurso la pelirrosa, limpió un par de lágrimas escapistas de sus ojos mientras el público enardecido le hacía porras. Comenzó a saludar a la masa de gente desde el podio haciendo el gesto con la mano, hasta que de pronto apareció Tsuki, se le acercó y le susurró al oído. El mundo comenzó a reproducirse en cámara lenta cuando escuchó.
- Sasuke está aquí y está herido - Susurró Tsuki.
"Sasuke… herido" su corazón se estrujó, esas palabras tenían demasiada importancia, mucho más de lo que parecía.
- ¿Dónde? – Cuestionó al instante. El mundo comenzó a reproducirse normalmente otra vez y la adrenalina comenzó a correr eufórica por sus venas, tenía miedo de que lo le hubiese ocurrido, quizá los habían descubierto, quizá había sido demasiado tarde, debía verlo, salvarlo aunque significase morir. Su corazón bombeaba lo más rápido que podía al tiempo que seguía a Tsuki al salir por la puerta trasera discretamente, mientras que el alcalde se apoderaba del micrófono nuevamente. Tsuki caminó en silencio delante de ella, y el pasillo por el cual caminaban parecía no terminar, eso solo la atormentaba más. Estaba por comenzar a correr cuando dieron vuelta a una esquina encontrándose de lleno con la imagen de la anciana enfermera intentando atrapar la mano ensangrentada de Sasuke con movimientos casi felinos, él solo quitaba su mano del camino en el momento preciso una y otra vez con el semblante más aburrido que podría habérsele visto jamás. Sakura frunció en seño, debía ser una broma.
- Eso podría cúralo cualquiera – le habló por lo bajo a Tsuki
- El caso es que él no desea que lo cure cualquiera -
- Sakura… – dijo Sasuke, acercándose a Sakura muy tranquilamente, dejándole ver su labio roto y su hinchada quijada, Sakura hizo una mueca de enfado.
"¿Es que acaso no puede dejar de andar de peleonero por la vida?"
- ¿Qué te ocurrió Sasuke? -
- Nada – Sakura entrecerró los ojos, cómo era posible que fuese tan terco…
- Pues entonces puedes irte – concluyó la pelirrosa fríamente y algo molesta.
A quién engañaba. Se llevó una mano a la frente, inhalando aire para calmarse. No podría negarse, era su deber y aún más tratándose del pelinegro, le hizo un gesto a Sasuke para que le siguiera, el cual obedeció sin ningún reproche hasta una de las enfermerías de primeros auxilios. Tsuki y las demás enfermeras se quedaron mirando el camino que seguían el pelinegro y la pelirrosa, la tención era tan palpable que pudieron sentir que les oprimía el pecho, eso no terminaría bien.
Sasuke cerró la puerta tras de sí mientras que Sakura sacaba utensilios de un dispensario, el lugar no era muy diferente de la enfermería del hotel, de hecho la única diferencia con la "Oficina" de Sakura era que allí no había un sillón enorme terrible y casi inhumanamente cómodo.
Sasuke sabía perfectamente cuál era su lugar, se sentó de inmediato frente a una pequeña mesa blanca a esperar a la Kunoichi, las cual en un par de minutos dejaba los utensilios ordenadamente en la mesa y tomaba asiento frente al pelinegro.
Ella actuaba en el más imperturbable silencio, sacando de quicio a Sasuke, ni una palabra rozó sus rosas labios tampoco pudo notar algún gesto cruzar por su rostro, su actitud lo hacía recordar el momento en que le dijo que no quería verlo más, tan fría, austera. Parecía que al haber cruzado el umbral de la enfermería se hubiese puesto una máscara, preparada para tratarlo como un perfecto extraño.
Antes de verla aquel día el habría podido jurar que le había mentido la noche anterior, pero la inexpresividad que irradiaba ahora, lo confundía y lo hacía hundirse en la inseguridad, lo cual era solo una molesta y débil sensación para él. Estaba enfadado consigo y con ella ¿cómo era posible que alguien en esta tierra le hiciese dudar de sus propios inteligentísimos pensamientos?
Por su parte Sakura luchaba por mantener su cara imperturbable, no debía demostrar ningún sentimiento, no podía dejar que Sasuke notara que por dentro estaba destrozada. No entendía como podía aparecerse frente a ella, por qué había venido hasta ella después de lo que le había dicho, le pedía al cielo que él no hablara que luego de curarlo se marchara como si nada, para nunca más verlo. El cielo no estuvo a su favor y no lo estaría ahora.
Haruno comenzó a retirar pequeños trozos de porcelana de la herida de Sasuke, el ardor trajo de vuelta a Sasuke al mundo real, justo como la primera vez.
- ¿No dirás nada? – Le preguntó algo molesto Sasuke, estaba harto de ser ignorado.
- ¿Qué pretendes que diga Sasuke? -
- Lo de siempre, regañarme, gritarme, insultarme -
- Pues… Eres muy torpe – dijo en un tono monótono casi robótico. El silencio se apoderó del lugar por unos minutos mientras Sakura terminaba de quitar las astillas de porcelana. Sasuke estaba indignado, la única razón por la cual se quedó en silencio era para no comenzar a gritar como un desquiciado.
- Eres una tonta Sakura –
- ¿Disculpa? - Preguntó dejando la herida de Sasuke para encararlo, viendo su seño fruncido, en ese momento hubiese deseado no preguntar, no haber levantado la vista, sintió como si una roca la hubiese dejado sin aire, apretando su pecho. El hecho es que no había ninguna roca sobre la pelirrosa, solo ella y Sasuke; Y ella debía mantener su careta de indiferencia, debía mantener la mirada enfrente aunque eso le dejara sin aire.
- Eres una tonta si creíste que me quedaría con tus palabras – Una descarga eléctrica bajó por su espina, gracias a dios él no podía notar eso, no podía sentir lo que ella en esos momentos.
- Fui lo bastante clara cuando dij-
- No te creo – La cortó, fue entonces cuando Sakura perdió en la lucha por mantener la mirada, volvió a mirar la herida de Sasuke.
- No tienes nada que creer, tan solo aléjate – dijo luego de unos segundo de silencio terminando de limpiar la herida de Sasuke mientras sentía que su mirada la atravesaría. Debía ser más ácida en sus palabras si quería alejarlo.
- ¿Por qué no me dijiste que regresarías a Konoha? -
- Porque era obvio ¿no? ¿De veras creíste que ahora vivía en esta aldea? ¿Acaso el tiempo sin ningún objetivo terminó por destruir tu inteligencia? ¿Qué no eras un genio? – Ese hubiese sido un audaz comentario digno de una Sakura enfadada si no hubiese sido por el hecho de que no se atrevía a alzar la vista nuevamente y concentraba su atención en la mano derecha del Uchiha.
Había sido un penoso intento de fortaleza inquietando aún más al pelinegro.
- ¿Qué es lo que ocultas Haruno? – Le dijo al tiempo que ella cerraba con su chakra el corte de la mano de Sasuke -
- Nada que te incumba Uchiha – Le dijo mientras se ponía de pie y caminaba a un lado de Sasuke y sujetaba su cara para limpiar la sangre seca que había estado saliendo de la comisura de su labio.
Era imposible que el pelinegro no notara como Sakura evadía su mirada de vez en cuando al tenerlo tan cerca, era el segundo signo de debilidad que había notado en ella en todo ese tiempo. El Uchiha sintió un suave cosquilleo en el rostro cuando Sakura curó la herida y las magulladuras de su quijada con su chakra, ella lo observó un momento en busca de más lesiones, al no encontrar nada se dispuso a alejarse, pero fue detenida, Sasuke se aferraba de su antebrazo para que no se alejara, ella solo lo contempló inexpresiva, el chico se puso de pie haciendo un lado la silla, atrajo a la pelirrosa por la cintura aprisionándola con su brazo y luego sujetó su barbilla para que lo mirara a los ojos.
- ¿Qué es lo que no es de mi incumbencia? -
- Suéltame Sasuke – dijo intentando deshacerse de la mano que aprisionaba su barbilla, no podía verlo a los ojos, cuando lo hacía sus defensas se hacían añicos, y su brazo rodeándola no ayudaba en nada, sentirlo así de nuevo era algo enfermizo.
- Dime por qué inexplicablemente de un segundo a otro decidiste alejarte -
- ¡Ya te lo dije! –dijo alzando la voz y mirando hacia otro lado intermitentemente su fuerza caía rápidamente– Me cansaste, ya no -
- ya te dije que no te creo. ¡Soy cualquier cosa menos un imbécil! - dijo apretando más el agarre de la cintura, debía hacerla flaquear – explícame por qué lógica razón querrías tu propia infelicidad -
"¡Maldición se fuerte!" Sus ojos estaban comenzando a arder, creía que la voz no saldría de su garganta. Odiaba que él fuera perfecto, odiaba que se diese cuenta de todo, odiaba que le hubiese hecho recordar aquellos días, cuando estuvo en sus brazos simplemente para buscar calor.
"Es mentira" Pensó en su estrategia más desesperada y recordó lo malo de haberlo conocido después de todo el también podía ser perfecto en convencer a la gente, y ella terminaría por confesarle todo su amor nuevamente, luego él se iría, pisotearía cada uno de los latidos de su corazón, aniquilaría cada ápice de esperanza, la dejaría luego de usarla como su muñeca, y ella tendría que enfrentarse a Naruto, tendría que darle la cara a Tsunade y soportar la condena del concejo y la pesadilla se volvería realidad, todo por él, por su culpa, siempre le hizo daño, ¿por qué iba a ser distinto ahora? no debía creerle.
- ¿Quién te dijo que era feliz? -
- No intentes negarlo -
- ¿Cómo puedes estar tan seguro? Yo no siento nada por ti y estoy segura que tú tampoco – El agarre de Sasuke se aflojó levemente – Vine aquí en una misión, eso es todo. Ahora que la misión acabó simplemente vuelvo donde pertenezco, no hay motivo para retrasar la llegada a mi hogar -
- No creo en ni una sola de tus palabras – volvió a redirigir firmemente la mirada jade a sus propios ojos con ayuda de su mano, acercándose peligrosamente al rostro de Sakura – Repite que no sientes nada por mi, repite que no tienes motivo – Jamás creyó tener que llegar a decir esas palabras para hacer caer a la pelirrosa, pero había funcionado, pudo percibir un leve temblor del cuerpo de la pelirrosa, ya no importaba cuantas veces lo negara. Volvía a estar completamente seguro, ella mentía.
- Basta Sasuke - Pidió con un tono débil, la cercanía de Sasuke rompía todo esquema de valor que pudo haber tenido, sentir su aliento chocar con sus labios solo le hacía recordar lo mucho que lo había necesitado aquella mañana, su brazos rodeándola, su cuerpo junto al de ella transmitiéndole su calor justo como ahora, justo como ella deseaba con toda su alma.
– Yo no sient- Los labios del pelinegro se encargaron de callarla, no quería oír más, realmente podía ser muy obstinada, lo molestaba de sobremanera que intentase convencerlo aunque fuese evidente que mentía. Por su parte Sakura no lograba reaccionar a lo que estaba ocurriendo, estaba segura que eso no debía estar pasando no debía besarlo pero al parecer su corazón había decidido tomar el control de su cuerpo, poco a poco había comenzado a responder a los impetuosos labios de Sasuke, sintió como la presión desapareció de su barbilla y surgió nuevamente en su nuca, percibió la electricidad correr inquieta como nunca a lo largo de su espalda al sentir la lengua de Sasuke, entregándole placenteras descargas a medida que luchaba con la tímida lengua de la pelirrosa. Se sentía tan endemoniadamente bien…
(Flashback:)
Aquel día debía dejar todo atrás, le diría a Sasuke que se alejara. Volvió a observarlo dormido a su lado, no podía negar el hecho que había disfrutado el tiempo junto a Sasuke, y su recompensa estaba cada mañana junto ella durmiendo, descansando realmente. Estaba segura que era una de las pocas personas que había visto a Sasuke dormir tan plácidamente, que lo había visto gruñir entre sueños y en una ocasión babear. Sabía que era su culpa el no haber terminado el juego en seguida, había errado en continuar aceptando sus brazos y caricias. Pero él no se había quejado nunca de estar a su lado y ella gozaba de cada dibujo invisible que alguna vez Sasuke dibujó en su piel con la punta de sus dedos.
Pareciera que podía estar horas observándolo, su presencia le hacía feliz. Acarició su mejilla suavemente, el no despertó seguía en uno de sus profundos sueños.
- Te amo Sasuke-kun – susurró lo más despacio que su voz fue capaz, no quería que él la oyera, pero quería sentirse fuerte por haberlo dicho.
"No puedo dejar que te hagan daño"
(FinFlashback:/)
Ese recuerdo cruzó fugaz por su mente, dejando en evidencia lo que estaba haciendo había tomado una decisión sin pie atrás no podía caer ahora. Empujó con una pequeña cantidad se chakra al moreno, lo suficiente para alejarlo sin hacerle daño. Desvió su mirada al instante, debía prepararse mentalmente nuevamente para enfrentarlo, caminó hasta la puerta de la enfermería con paso firme, muy segura mientras le daba la espalda al pelinegro, seguido abrió la puerta y con voz seria le dijo.
- Tus heridas ya fueron tratadas, ahora vete -
Cuando la pelirrosa se volteó para darle la cara a Sasuke, la palabra enfadado era poco. Su seño fruncido, sus puños apretados y pudo haber jurado que por un segundo el sharingan asomó por sus ojos. El Uchiha no comprendía por qué esa chica se afanaba en llevarle la contraria cuando la falsedad y los sentimientos eran evidentes. Era demasiado simple le estaba exigiendo quedarse ¿Era tan difícil comprender?, sabía que ella también lo deseaba.
- No me iré Sakura – dijo introduciendo su mano a su bolsillo izquierdo – Y tu tampoco – Cuando quitó la mano del bolsillo aprisionaba entre su pulgar y su dedo índice una minúscula píldora, la observó a contra luz pensando en lo que diría – ¿Recuerdas cuando dijiste que tenías el veneno de Sasori? – Los ojos de Sakura se abrieron de par en par, no podía ser cierto – Pues no eres la única -
Hizo ademán de meterse la píldora a la boca más se detuvo justo cuando los músculos de la pelirrosa se tensaron para correr hacia él, la chica se detuvo antes de despegar pie del suelo para dar el primer paso ¿No lo haría verdad? – Dime Sakura, tu eres médico ¿no? – La susodicha solo tragó con fuerza concentrada en los actos del Uchiha - ¿Cuánto tiempo tarda en deshacerse la capa que recubre el veneno? – sin siquiera meditarlo Sasuke se llevó a la boca la píldora. Justo en ese momento, en el milisegundo que la píldora desapareció evidentemente de la mano de Sasuke, Sakura fue presa del miedo, corrió hasta Sasuke lo envistió a tal magnitud que lo hizo caer, y lo besó, por desesperado que pareciera debía quitar el veneno, como había insinuado Sasuke la capa que recubría el veneno tardaba par de segundos en deshacerse, no podía gastar tiempo en buscar maneras profesionales y lentas de evitar la muerte del Uchiha.
Eso no se lo imaginó, es decir desde hace un par de semanas que se había estado imaginando a él y Sakura en el suelo besándose eufóricos, y aquella idea le encantaba, pero jamás se imaginó estar haciéndolo para evitar que el otro se envenenase, eso no era parte del plan, el plan no era que ella se envenenase. Si eso ocurría ¿quién la salvaría? Ella era la médico ella debía salvarlo a él. Sería él quien moriría por ella y no al revés. El moreno empujó a la pelirrosa y tragó la píldora por completo, la chica palideció en el instante en que vio a Sasuke tragar.
- ¿Qué estás loca? – El pelinegro se puso de pie, la observó desde lo alto con un gesto enfadado plasmado en la cara – Podrías haber tragado esa mierda – Le sermoneó el pelinegro a la chica de pelo rosa, la cual no sabía cómo reaccionar, no sabía si golpear al idiota que acababa de envenenarse a sí mismo y que ahora esta regañándola, o hacer algo contra el veneno. Le llevó menos de un segundo saber que la segunda opción era la única que debía ocupar su mente.
- ¿Qué has hecho? – Susurró aterrada la Haruno, poniéndose de pie para acercarse a Sasuke. El moreno cayó en cuenta de lo que acababa de ocurrir, llevó a cabo su cometido, sin embargo no sentía otra cosa que incertidumbre ¿Qué ocurriría ahora? ¿Y si era demasiado tarde? Entonces de todas formas la perdería…
- No – Comenzó a decir Sasuke sin embargo el primer espasmo de dolor le inundó el estómago, provocando que cayese de rodillas al suelo.
- ¡Sasuke! – gritó al arrodillarse junto a él, el pelinegro se llevó una mano al estómago, comenzando a toser. La Haruno posó su mano sobre su pecho, el veneno avanzaba rápido, debía actuar, se llevó el brazo a los ojos para secar las lágrimas que escapaban por montones de sus ojos. "Maldición Sakura ¡Espabila!"
- ¡Ayuda! ¡Por favor una camilla! – gritó a todo pulmón, la desesperación se mesclaba con su voz, por un momento recordó cuando Orochimaru mordió a Sasuke, él se retorcía de dolor como ahora, él apretaba su mano buscando una manera de escapar del dolor como ahora.
La camilla no se hizo esperar, junto con un par de paramédicos subieron el cuerpo del pelinegro y emprendieron camino a la sala de urgencia. El último de los Uchihas se negaba a soltar la ya magullada mano de Sakura, mirándola a los ojos con el seño fruncido, cada vez el dolor aumentaba había comenzado en el estómago, más ahora lo sofocaba, le ardía el pecho, comenzaba a ver borroso pero si iba a morir lo único que quería ver antes de hacerlo era a ella, si tenía algún motivo para hacer lo que estaba haciendo era ella.
" ¿Por qué? ¿Por qué no puedo hacer otra cosa que llorar? "
- Sakura –
- Por favor resiste Sasuke - le dijo antes de sacudir la cabeza y comenzar a hacer su trabajo – Quiero a todo el equipo toxicológico en la sala de emergencias, también suero listo para ser utilizado, todos los antídotos que estén disponibles, y todo lo que sea necesario, para esto los preparé durante todo este tiempo ¡Muévanse! – le mandó a un par de enfermeras que habían llegado junto a ella al notar la conmoción. Continuó dando un par de instrucciones cuando la tos del moreno se hizo presente otra vez, pero esta vez fue sangre lo que los ojos verdes de Sakura distinguieron sin duda alguna sobre el pecho de Sasuke. Observó el rostro contraído del portador del sharingan nuevamente, aún la miraba, o eso intentaba, dado que al parecer sus ojos insistían en cerrarse.
La pelirrosa miró en dirección a la sala de urgencias, solo unos metros más.
Un último apretón a su mano llamó su atención hacia el pelinegro, el que con todo esfuerzo pudo pronunciar.
- … Quédate -
Seguido de aquello los ojos de Sasuke se cerraron dando paso a la inconsciencia. Si no fuera porque aún tenían los dedos entre lazados hubiese quedado en medio del camino paralizada producto del impacto.
Era horrible, aquel sentimiento. Miedo a perderlo, lo salvaría, lo haría ¡tenía que hacerlo! Y cuando hubiese concluido haría todo lo que estuviese a su alcance para evitar sentir aquel miedo y desesperación de nuevo. Todo.
ooo_ooo
Uy! No les debo una disculpa, les debo mi vida en compensación.
Este capítulo pasó por muchos desperfectos (como el que se me haya borrado por completo y he tenido que comenzarlo desde cero otra vez) también el hecho de que he estado cero inspiración con esta cara: (._.)
Por favor disculpen el gran Gran retraso, quizá no era lo que se esperaban, sé que no era lo que esperaban :( Pero creí que sería mejor colgar esto que tenerlas esperando una década sin inspiración, y más ahora que se acerca el final. Qué quieren que les diga ¡No tengo ni la menor idea como va terminar!
Por favor ténganme paciencia con respecto al próximo capítulo, no sé cuando lo tendré listo. Pensé hacerlo "Larga duración" en compensación a los malos ratos que os he hecho pasar. Pero para qué les voy a mentir Larga duración significará larga espera.
De nuevo lo siento mucho.
Les agradecería su opinión (y también los insultos merecidos)
IioB.
