¡The Strange and Special Woman!

Capítulo 8: Ceguera palpable.

Esta chica llamada Rosalie era demasiado extraña, aunque no podía negar que era muy bella. Cabello rubio, un cuerpo que mataría de envidia a cualquier mujer, y era rubia y se veía de algunos 20 o 21 años. Pero a pesar de todo era escalofriante. El chico Emmett, parecía algún boxeador o fisiculturista pero era muy guapo, cabello rapado y piel india. Se le ve que es muy simpático. Como se les veía parecían pareja.

-Yo también espero se la pasen bien en su estadía aquí. –Dije con una media sonrisa.

-Por que pasan todos y tomamos algo. –Dijo Alice para romper el hielo.

-Mejor no amor, ya es un poco tarde y tenernos universidad mañana mejor nos reunimos otro día. ¿Sí? –Dijo Jasper abrazando a Alice.

Sentí que Jasper dijo esto por algún motivo, como si fuera para evitar algo. Entre estas 2 personas, Jasper y Edward se escondía algo, de eso no tenia duda.

-Está bien amor. -Dijo Alice con un puchero.

Jasper se despidió de Alice con un casto beso en los labios y a mí me dio un abrazo. Rosalie y Emmett nos dieron la mano a mí y a Alice. Edward abrazo a Alice y a mí por ultimo me dio un abrazo un poco largo y un beso en la mejilla, cerca de la esquina de mi boca. ¡ESTE HOMBRE ME IBA A VOLVER LOCA!

Me di cuenta de que todos estaban observándonos y me sentí avergonzada. Pero lo que en verdad me dio curiosidad es que todos nos miraban con una sonrisa, menos Rosalie. Ella me miraba con odio.

Alice y yo entramos a la casa después de esto.

-¡Bella, tienes que contármelo todo!, ¿Qué pasó? -Dijo Alice emocionada mirando mi cadenita.

-Edward me la regaló. -Dije cortante para que lo dejara pasar, me daba vergüenza hablar de estas cosas.

-¡Pues claro que te la regalo! Quien más lo haría. Quiero detalles. -Dijo Alice como si esto fuera obvio.

-Me regaño por que no quería recibirla, se ve que es demasiado cara. No quiero cosas costosas. Siento que me estoy comprometiendo a dar algo a cambio. Dije preocupada.

-¿Te pidió Edward algo a cambio? -Preguntó Alice retándome.

-No, no me pidió nada a cambio. Pero es así que lo siento, no se por que. -Dije resignada.

-Si no te pidió nada a cambio, no lo hará. Bella, Edward no es de ese tipo de chicos que tanto odias. Hasta ahora ha sido un caballero contigo, aunque a veces un poco loco e impulsivo. Pero perfecto no iba hacer. -Dijo Alice dando su punto de vista.

-LO ADMITO. Edward me está gustando Alice, y tengo miedo de que cuando llegue lejos esto no acabe bien. Sé que Edward esconde algo, lo sabía desde un principio, pero hoy acabo de comprobarlo. -Dije asustada.

-Bella, piensas demasiado las cosas y por eso te perturbas. Si Edward no te ha dicho esas cosas, el tiene sus motivos. Para los hombres no es fácil contar sus cosas y más cuando son debilidades. Dale tiempo. -Dijo Alice con una sonrisa.

Sabía que Alice tenía razón, Edward sabia por que lo hacía. Además yo no podía quejarme de que Edward no me haya dicho nada, ya que yo tampoco le había contado mi historia a nadie.

-Dejare que las cosas se den, pero es inevitable no sentirse un poco asustada. -Dije razonando.

-Claro que es normal que te asustes Bella, solo has tenido un novio en tu vida. Y ese novio no fue lo mejor que digamos. Y ya no hablemos de esto. Mejor dime, ¿A dónde te llevo? -pregunto Alice con una curiosidad visible.

-Me llevo a una discoteca muy tranquila se llama "The Black Ónix, después de todo no son tan malas las discotecas. -Dije riéndome.

-Claro que no lo son, tú eres la única loca a la que no le gustan. -Dijo riéndose.

-Alice vámonos a dormir, tenemos clase mañana en la mañana, ¿se te olvidaba? -Dije mirándola fijamente.

-Pero si tienes muchas cosas que contarme. Sé que me las tienes ocultas. Algo paso hoy y lo voy a saber. -Dijo desafiante.

Alice me saco la lengua y yo le sonreí, sabía que en algún momento me lo sacaría pero hoy no tenía ánimos. Estaba muy cansada. Nos fuimos a la habitación, Alice ya estaba en pijama. Yo me quite la ropa y me puse mi Pijama. Me fui a cepillar los dientes y cuando me estaba mirando en el espejo, vi algo diferente: Mis labios están más rosados. Y mis mejillas se estaban poniendo rosadas. Tenía colgando en mi cuello algo que Edward me había regalado, esto sería un tesoro para mí. Todo este cambio lo había causado Edward. Me sentía como una chiquilla.

Alice y yo nos fuimos a dormir. Yo empuñe el dije de mi cadenita y caí rendida en profundo sueño.

Me encontraba parada en frente de mi casa. Me di cuenta de que esta no era la casa en donde vivía con Alice, sino en casa de mis padres. Esto era muy extraño. Decidí entrar a mi casa y la puerta estaba abierta. Entre.

-¡Mamá, Papá! Soy yo, Bella. -Dije en voz alta

Llame y llame pero no contestaban. Llegue a la sala y fue algo muy escalofriante. La casa estaba totalmente vacía, no estaban ninguno de los muebles. Solo estaba en medio de la sala una caja grande, no podía distinguir que era, así que me acerque. Cuando me acerque, no podía reaccionar. Lo que estaba en medio de la sala era un Ataúd. ¿¡Por qué estaba un Ataúd en mi casa!? Cuando fui a ver por la tapa de cristal quien era que estaba dentro de ella. Escuche que alguien me estaba llamando.

-¡Bella, Bella! Levántate ¿qué te pasa?, se te hará tarde para la universidad. -Dijo Alice preocupada.

Me levante de golpe y sudando frio. No entendía a que iba ese sueño, solo sé que me asuste mucho. Esta respirando muy deprisa y estaba muy agitada. Este sueño había sido muy vivido.

-Discúlpame Alice, fue que tuve una pesadilla muy horrorosa. -Le dije a Alice y me levante deprisa para irme a bañar.

Si Alice estaba levantada primero que yo, eso quería decir que en verdad ya era tarde. Me bañe muy rápido, me seque y después salí a ponerme la tipica ropa que usaba para la universidad. Jeans, T-shirt y converse. Y me hice una coleta alta. Tome mi IPod y mi teléfono y mi bulto. Edward ya debió de haberse ido a clases, o si no se le haría tarde.

-¡Alice vámonos, se nos hace tarde! -Dije en voz alta.

-¿No te vas a desayunar? -Pregunto Alice preocupada.

-Alice, de por si llegaremos tarde, no me imagino si me quedo a desayunar. -Dije deprisa.

Ahora lo que menos quería. Estaban tocando la puerta, fui a abrirla para ver quién era y decirle que íbamos saliendo y no podíamos atender a nadie. Pero esta visita no era lo que menos quería, era lo que más quería.

Era Edward.

-¿Te di alguna bebida alcohólica anoche que se te pegaron las sabanas? -Dijo Edward riéndose.

-No, no fue nada de eso. ¿Por qué estas aquí y no te has ido a la universidad? -Pregunte.

-Siempre me voy con ustedes, y como vi que no llegaban, vine a verificar que había pasado. -Dijo Edward preocupado.

-Pues vámonos entonces, es tarde ya. -Dije a Alice y Edward.

Cuando íbamos en el camino, estábamos caminando más rápido de lo normal. Estaba pensando en lo que acababa de hacer Edward: Había dejado de llegar temprano a la Universidad por venir a buscarnos y ver si nos había pasado algo. En verdad él era muy bueno. Había tantas cosas que quería preguntarle, pero no podía, así que Alice lo hizo en mi lugar.

-¿Edward, donde se conocieron tu, Jasper, Rosalie y Emmett? -Pregunto Alice con curiosidad.

-Nuestros padres eran amigos todos, y como ya sabrás, estudiamos todos en el mismo colegio. Siempre andábamos juntos nosotros... Emmm 4. -Dijo Edward dudando al final.

-¿Y por que están Emmett y Rosalie aquí? -pregunto Alice.

-Ellos estudian fuera del país, así que como están de vacaciones, decidieron venir a visitarnos. Aunque quedaban de venir hoy, no ayer. -Dijo Edward dudando.

-¿Bella, te la pasaste bien ayer? -Pregunto Edward con suma curiosidad.

-Si, gracias. -Dije con una sonrisa tímida.

Alice nos estaba mirando sonriendo.

Llegamos a la universidad y Alice se fue a su clase y Edward y yo a la nuestra.

-Buenas tardes Edward y Presidenta Bella. -Dijo el profesor irónicamente.

-Discúlpenos profesor, tuvimos un inconveniente. -Dijo Edward disculpándose.

La que debió disculparse fui yo por que soy la presidenta, pero no lo hice de la vergüenza. Edward y yo nos sentamos como lo habíamos hecho.

La clase de hoy fue muy tranquila. Aunque odiaba las matemáticas, pero el profesor estaba dando un tema que me sabía. Eso era alivio para mí. Edward no me molestaba en clase como lo hacía siempre, eso era raro. Una vez di la vuelta para ver, y cuando lo vi estaba en el aire sumido en sus pensamientos. Cuando se dio cuenta que lo estaba mirando me dedico una media sonrisa que no se veía en sus ojos. El no estaba bien, no era el carismático y arrogante de siempre. No preste mucha atención a la clase que estaban dando ya que me sabía este tema. Cuando al fin terminamos esta clase, cuando íbamos a salir me acerque a Edward.

-Edward, ¿Qué te pasa? -Le pregunte preocupada.

-No es nada Bella, he estado pensando en una que otra cosa y he estado un poco distraído. Pero estoy bien. -Dijo Edward con una sonrisa pero tristeza en los ojos.

-Como me dijiste ayer, si quieres hablar lo puedes hablar conmigo y sabes que te puedo ayudar en lo que sea. -Dije consolándolo.

-Te dije que no tengo nada, ¿Ok? No necesito ayuda de nadie. Y por favor deja de preguntarme que me pasa. Nadie tiene que saber lo que me pasa. -Dijo enojado y se fue.

-¿Que te pasa? Solo quiero ayudarte. Se te olvida que tú me dijiste lo mismo ayer. ¿Yo te conteste así? NO. Al contrario, lo que hice fue darte las gracias. Por una vez en tu vida, los consejos que das, úsalos para ti mismo también, créeme que te ayudaría mucho. -Le escupí.

Salí del aula, iba caminando muy rápido, casi corriendo. Esto es el colmo. Todo estaba muy bien ayer, y ahora Edward me estaba tratando así. ¡Que se creía para tratarme así! Cuando llegue a la puerta de la Universidad me encontré con Jasper y Emmett, parece que estaban esperando a Edward.

-¡Heyy Bella! -Me llamo Emmett como si fuéramos amigos de toda la vida.

Me acerque a ellos para saludarlos, aunque mi malhumor era visible.

-Hola Bella. -Dijo Jasper dándome un abrazo.

-Hola Chicos, ¿Cómo están? -Salude con una sonrisa forzada.

En ese preciso momento estaba saliendo Edward y venia directo hacia donde estábamos. Su cara era de pocos amigos.

-Hola chicos. ¿Podrían irse sin mí? Tengo cosas que hacer con mama y no podre acompañarlos. -Dijo enojado y angustiado a la vez.

-Esta bien Edward. Llámanos si necesitas algo. -Dijo Jasper.

¿¡Por que estaba enojado!? Yo no había hecho nada malo. Esto era el colmo. El me miro por una fracción de segundos y se marcho. Mi enojo era tan visible.

-¡Chica cálmate! Parece que te entraron en una olla de agua hirviendo. -Dijo Emmett.

-¿Bella que te pasa? ¿Discutiste con Edward? -Pregunto Jasper preocupado.

-No sé que le pasa a su amigo, todo está bien en un momento y después de la nada me trata como una paria cuando solo quiero ayudarlo. Es muy injusto. -Dijo quejándome.

En ese momento Emmett y Jasper se miraron como si fuera diciéndose algo con lo que no eran necesarias las palabras.

-Bella, ya que Edward no viene con nosotros. ¿Quieres ir a almorzar con nosotros? -Dijo Emmett muy alegre.

-Bueno está bien. Tengo que liberar este malhumor que tengo antes de llegar a casa. Y creo que tengo algunas cosas que preguntarles. -Dije. Acusadoramente.

-Te diremos solo lo que podemos decirte. A Edward es que le corresponde decírtelo cuando él lo vea conveniente. -Me dijo Jasper con una sonrisa.

-¡Menos charla y mas comida! Es enserio que tengo mucha hambre. -Dijo Emmett quejándose.

A pesar de que estaba enojada por lo que había pasado, no pude evitar reírme con lo que Emmett había dicho. Este chico sí que iba a caerme bien. Nos fuimos a comer a una cafetería que había cerca de la universidad. Emmett andaba en su auto, pero como la cafetería estaba cerca de la universidad, nos fuimos caminando. Llegamos y nos sentamos en una mesa de 4. Pedimos lo mismo: Una hamburguesa y un refresco.

Ya no aguantaba más, así que lo solté.

-Chicos, ¿Que le pasa a Edward? Desde que Emmett y Rosalie llegaron ayer ha estado muy raro. -Dije.

-Bella como te dije antes, solo te diré lo que me concierne y puedo decirte. -Dijo otra vez Jasper.

-Pues díganmelo, no puedo estar así. -Dije preocupada.

-Una de las principales cosas que debo decirte es que Edward desde que te conoció ha estado muy alegre y es más sociable. En fin, Más amable. -Dijo Jasper con una sonrisa.

-Ayer cuando lo vi, se que dije algo que le molesto. Pero es la verdad, era muy visible. Cuando llego contigo estaba muy sonriente y lleno de vida. Es como si se hubiese olvidado de todo lo que había pasado. -Dijo Emmett.

Esto se estaba tornando un poco raro. La descripción que ellos daban no era del Edward que yo conozco. Era de un Edward amargado.

-Edward tiene un carácter muy extraño. Nosotros lo entendemos por los años que llevamos conociéndolo. Cuando él ve que se están dando muchos acontecimientos a la vez en su vida, se siente presionado y agobiado. -Dijo Jasper.

-¿Tanto así como para herir a los demás? -Pregunte consternada.

-El lo hace sin querer Bella. Se ve que le importas mucha a Edward, no creo que lo haría intencionalmente. El no está acostumbrado a decir sus cosas a los demás. -Dijo Emmett.

-Lo primero que tienes que hacer es tener paciencia. Edward prefiere ver a los demás bien antes que su propio bienestar, por eso el siempre da buenos consejos pero no los aplica a él. El se siente bien viendo a los otros feliz. Pero sé que esa felicidad no es completa para él, algo le hacía falta. Me di cuenta de eso cuando te conoció. -Dijo Jasper muy serio.

Cada vez que ellos hablaban me sentía peor, era como si me clavaran puñales. Con cada cosa que me decían me daba cuenta de lo poco que conocía a Edward. De que sentía con cada sonrisa que me daba, que pasaba por su mente cuando me daba un consejo, que le había pasado hoy. No sabía nada.

Que insensible e ingenia fui. Nunca me di cuenta del doble sentido que tenían las cosas que me había dicho Edward siempre. Todo había sido por algo.

Que ciega estuve.

Espero que les haya gustado mucho este capítulo y perdón por la tardanza. En estos próximos capítulos no les daré avance, quiero más intriga para la historia.

Por favor no dejen de leerla. ¡Gracias por los Reviews!