¡The Strange and Special Woman!

La mancha en el cristal. (Narrado por Edward)

Tenía la vida que toda persona quería tener: una madre que me adora, una vida llena de lujos, estudiaba en una de los mejores colegios del país en el cual ya casi estaba terminando, amigos para fiestear. No me podía quejar de la vida que tenía.

Pero todo era hasta un punto. La monotonía era algo desastroso, siempre tenía que hacer lo que mi padre me decía. Ser el hijo varón mas pequeño tenía sus consecuencias: No poder hacer lo que se quiere sino lo que es recomendable por que por ser el más pequeño siempre esperaran mas de ti.

-¡MAMÁ ME VOY AL COLEGIO! -Le dije en voz alta a mi mamá.

-Esta bien hijo, ven directo a casa después del colegio. -Dijo mi mamá.

-¿Por qué mamá? Quede con Emm, Jas y Rose para ir al centro. -Dije quejándome.

-Fue petición de tu padre, vendrán unos amigos y colegas suyos y quiere que los conozcas. -Dijo mi mamá levantando los hombros.

-Dile que les enseñe una foto mía y que la miren. Adamas Kate esta aquí, que se presente ella. -Dije molesto.

-Edward recuerda que tú hermana está haciendo los preparativos para irse de viaje. Además no te preocupes, creo que Emmett, Jasper y Rosalie también estarán aquí. -Dijo mi mamá calmándome.

-Ok está bien mamá. Todo por complacer a mí querido papá. -Dije irónicamente y le di un beso y un abrazo a mi mamá antes de irme.

Mi Madre es Jodie Evenson, es una psicóloga muy conocida en esta ciudad y muy buena por cierto y no lo digo por que es mi mamá. Ella era una mujer dulce y amable, pero fuerte y siempre decidida, nunca titubeaba cuando tenía que hacer algo. Ella no estaba de acuerdo en cómo mi padre hacia muchas cosas pero como no eran cosas tan graves lo dejaba pasar. Era una mujer con mucha paciencia. Mi madre es el ser mas importante en mi vida, por ella haría lo que sea. Ella era mi amiga y mi consejera.

Como ya era mayor de edad, mi padre me había comprado un auto. Siempre me compraba lo que quería pero sabía que hacia esto para mantenerme a raya.

Pero no podía quejarme, era un auto que me gustaba mucho, así que no me quejaba.

En el auto había conectado un IPod con la música que mas me gustaba. Estaba sonando "I just call to say I love you" de Steven Wonder, esa canción siempre me calmaba así que la puse a volumen bajo para que se escuchara de fondo.

Cuando llegue al colegio en unos bancos que había en el jardín me estaban esperando Emm y Jas.

-Que hay chicos. -Los salude.

-Aquí, te estábamos esperando. -Se quejo Emm

-y como siempre llegas tarde. -Dijo Jas resignado.

-Fue mamá que me retuvo para decirme que tenía que llegar temprano a casa. -Dije bajando la cabeza.

-Puta madre, la jodida reunión de hoy de nuestros padres y "amigos". Cuanto odio esas reuniones. -Dijo Emm enfurecido.

-Según lo que veo se dañaron nuestros planes. Sera para otro día entonces. -dijo Jas razonablemente.

-Bueno, no queda de otra. ¿Y Rose donde esta? -Pregunte extrañado.

-¿Para que preguntas si sabes donde esta? -Pregunto Emm exasperado.

-Ohhh, se me olvidaba. En el baño mirándose en el espejo adorándose a ella misma. -Dije riéndome y los chicos me acompañaron en las risas.

El momento en el que más me sentía libre era cuando tocaba mi guitarra y cuando estaba con Jasper, Emmett y Rosalie a pesar de que ella se ponga excesivamente protectora cuando otra chica se me acerca. No es que yo le guste, así se porta con los tres. Jasper y yo sabíamos que le gustaba Emmett aunque siempre lo negara, pero el idiota de Emmett era tan despistado que no se daba cuenta.

No acostumbraba a tocar mi guitarra en casa. A mi mamá y a Tanya le encantaban oírme tocar. Pero a mi papá nunca le ha gustado por que piensa que pierdo mi perfil de buen abogado para un futuro. Que estupidez.

Entramos al colegio y nos encontramos a Rosalie en el camino, estaba charlando con una de sus compañeras. Muchas personas miraban mucho a Rosalie por dos razones, 1: Por que es una de las chicas más bellas del colegio y 2: Por que nunca se le había visto juntándose con chicas, siempre estaba con nosotros.

-Hola Ed, ¿Va siempre lo de hoy? -Pregunto entusiasmada.

-Creo que tus padres no te han avisado. Pero hoy habrá una reunión de nuestros padres y sus "amigos" y quieren conocernos a todos. -Dije poniendo entre comillas la palabra amigos.

-Pues será para la próxima. -Dijo Rosalie resignada.

Nos fuimos todos a tomar clase. Emmett, Jasper y yo estábamos en la misma clase y Rosalie en otra. Aunque ella había peleado para que nos pusieran juntos, no pudo.

Cuando entramos a clase todo era como todos los días. Que nos mirara el aula entera cuando entráramos, por que nos consideraban hermosos. A mí la apariencia física me daba igual. Las chicas se nos declaraban a cada momento pero a pesar de todo respetábamos, aunque se daban algunos casos en los que las chicas eran algo excesivas.

Algo que me causaba felicidad era que ya casi pronto terminaría la secundaria y entraría a la Universidad. Pero me inquietaba mucho el saber que la carrera que mi padre quería para mí, no era lo que a mí me gustaba, pero ya todo me daba igual.

Las primeras horas de clase nos la pasamos hablando, no era nada importante ya lo que quedaba de clase. Cuando nos toco el receso salimos a la cancha.

-Muchachos vamos a jugar Basketball, tenemos mucho que no lo hacemos. -Dijo Emm entusiasmado.

-No sé, sabes que no se me da muy bien. -Dijo Jas dudoso.

-Bueno yo me apunto, me hacía falta jugar un poco. –dije animadamente.

-Ya que no queda de otra, jugare pero como siempre me ganaran. –Dijo Jas resignado.

El partido no duro tanto ya que el Receso era solo de media hora. Gano Emmett aunque con trampas pero de todas formas iba a ganar, era el más fuerte de nosotros.

Rosalie venia en camino, ya me imagino lo que venía.

-¿¡Jugando Basket ahora!? -Dije enfurecida.

-¿y eso que tiene de malo? -Dijo Emm levantando una ceja.

-Si serán idiotas, van a entrar a clase con olor a pollo mojado. -Dijo Rose asqueada.

-Bahh, no es para tanto. -Dije ignorandola.

-Rosalie tranquilízate, solo jugamos un poco. No sudamos nada. Mira. -Dijo Jass para calmar a Rose.

Jasper siempre ha sido el más maduro de nosotros, el que siempre razonaba y tranquilizaba a todos, alfo que le caracterizaba.

Cuando al fin ya habíamos salido del colegio fui directo a mi casa como me había dicho mi mamá. Los chicos hicieron lo mismo. No me tomaba mucho tiempo arreglarme gracias a Dios. No me gustaba usar traje formal, pero ya me había acostumbrado a de tanto que lo usaba.

Como todavía quedaba tiempo para la reunión, tome mi guitarra y fui hacia el patio a tocar. Sabía que mi padre no había llegado, así que no tenía ningún problema.

Había una canción que hace tiempo quería tocar pero siempre tenía un impedimento y no podía hacerlo, esa era "Creep" de Radiohead. Cuando escuchaba esa canción, me reflejaba en ella. Mi hermana amaba esta canción, fue ella quien me la dedico.

Cuando empecé a tocar. Era una canción agridulce, te daba esa sensación de alivio e inquietud a la vez. Eres era mi toque, sonaba perfecta. Cuando tocaba sentía que las cuerdas eran parte de mí y que no podría parar nunca de tocar, era un sentimiento tan placentero, ese sentimiento de que algo que te falta. Pero sentía que a la canción me hacía falta algo.

Estaba tan dentro de la canción sumido en mis pensamientos, que de un momento a otro empecé a escuchar una voz dulce y suave que se perdía viento. Era la voz de Kate, mi hermana. Ella tenía una voz preciosa y más si era cuando la canción le gustaba tanto. Una sonrisa se curvo en sus labios dándome valor para que siguiera tocando, y así avanzo la canción y ahora sentí que estaba perfecta y que su voz había completado lo que necesitaba.

Ella es mi hermana Kate, ella era lo más idiota que podía existir, pero la amaba y eso no es podía discutir. Tienes 22 años y ahora se va a ir para Estados Unidos a estudiar Turismo. Va a venir de vacaciones, pero sea como sea la iba a extrañar.

-Te voy a extrañar tarada -Le dije con nostalgia

-Ni que fuera a morirme idiota, solo voy a estudiar. Tú también me harás mucha falta. Pero estaremos siempre comunicados. Dijo ella sonriendo.

-Ohhh se que vas a fiestear mucho allá. Tu carrera te da ventaja. Me imagino los hombres que te tiraras. -Dije en broma

-y tú me imagino a cuentas zorras te follaras mientras no esté aquí. -Dijo riéndose a carcajadas.

Cuanto extrañare estas conversaciones tan idiotas. Pero nada, destaro de poco estaré yo encerrado en una oficina firmando papeles. Solo de pensarlo me da escalofríos.

Nos pasamos ese rato riéndonos y hablando tonterías. Cuando decidimos entrar. Mi papá estaba llegando del trabajo. Y no con buena cara.

-¿Que estabas haciendo con esa cosa? -Dijo señalando mi guitarra.

-Tocando papá, ¿No se nota? -Dije obviamente.

-Me refiero a "que estabas haciendo con esa guitarra" si te había dicho que no la tocaras aquí en casa. -Dijo enfurecido.

-No molesto a nadie cuando toco, entonces por que te molesta a ti. -Le dije alzándole la voz.

-¡Modérate cuando hables conmigo Edward! Te imaginas lo que pensaran mis amigos y colegas si te ven tocando eso. Pensaran que no tienes el porte para hacer un buen abogado. -Dijo el discurso de siempre.

-Te recuerdo que eso lo decidiste tu, no yo. -Fije frunciendo el ceño.

Mi hermana estaba tocando mi brazo para que me calmara, este tipo de discusiones era casi siempre. Mi mamá había escuchado los gritos así que vino.

-¿Ya estas de nuevo discutiendo? Ya esta bueno de discutir. -Dijo mi mamá enfurecida.

Mi padre es Anthony Masen, un conocido y adinerado abogado y juez del país. Yo estaba destinado a seguir sus pasos y ser un abogado, pero esto no era lo que yo quería. Cuando se vive en una familia muy prestigiosa no eres tu el que elige lo que quieres ser, es tu padre.

A veces me gustaría revelarme con mi padre para que me dejara hacer lo que me gusta, pero siempre me verían como un chiquillo que no sabe nada de la vida. Estos momentos con mi padre ya no me enojaban, la costumbre era inevitable, pero no podía dejar de sentirme irritado, así que no le conteste y deje a mis padres y mi hermana abajo y me fui a vestir.

Fui a darme un baño para que se pasara la cólera. Fue a ponerme mi traje negro y todo. Fue muy rápido. Cuando baje vi que mi hermana, mi padre y mi madre estaban listos y que ya estaban algunos de los invitados de mi padre.

Sabía lo que tenía que hacer: Presentarme, decir lo que "quería ser al terminar la secundaria", no mencionar mis gustos por la música y sonreír, eso era todo. El solo hecho de ver la cara de mi mamá y mi hermana era lo que me hacia mantenerme en esa sala.

Cuando ya me había presentado a todos los "amigos" de mi padre me puse a buscar a los chicos, que al parecer iban a llegar tarde. Me senté en uno de los muebles a esperarlo cuando en ese momento de acerco mi madre.

-¿Cómo te sientes? –Pregunto acariciando mi hombro.

-Muy feliz estando con los queridos amigos de mi padre. –Dije irónicamente.

-Se que te sientes incomodo por todo esto, pero es por tu… -Dijo mi mama y la interrumpí

-Ya se mamá, que es por mi "bien", ya he escuchado eso muchas veces. –Dije, pero sin querer decírselo a mi madre.

-Discúlpame Edward, no es mi intención que te sintieras mal. –Dijo mi madre triste.

-No, no te disculpes mamá, el que tiene que disculparse soy yo. No debí hablarte así, tú no te mereces nada de esto. –Dije dándole un beso en la mejilla.

Lo que menos quería era hacer pagara a mi mama por mi temperamento, se que era un poco fuerte, pero ella se merecía lo mejor.

En ese preciso momento llegaron los chicos y sus padres. Todos estaban vestidos formalmente igual que yo. Cuando me vieron sus padres fueron a saludarme y después se fueron a saludar a los demás. Y como siempre mi madre trataba a mis amigos como si fueran sus propios hijos, era casi la vida entera conociéndonos. Rosalie y Kate se llevaban muy bien así que ella aprovecho el día para despedirse de ella ya que se iba mañana.

Los chicos se acercaron a mí.

-Aburrido, ¿no? –Dijo Emm torciendo la boca.

-No quieras tu saber hombre. –Dijo suspirando.

-Son nuestros padres, hay que complacerlos. –Dijo Jasper levantando los hombros.

La noche paso sin nada digno de contar. Todo termino en eso de las 11 así, fue lo mejor ya que teníamos que llevar a mi hermana temprano al aeropuerto.

Los chicos se despidieron y le desearon buen viaje a Kate, no sin antes Emm dar una de sus típicas despedidas.

-Amor de mi vida, ¿Me abandonas? Y que pasara con nuestro amor que solo ahora esta floreciendo. –Dijo con fingidos sollozos.

-Cariño, sabes que eres mi peluche y nunca te dejare. –Dijo Kate fingiendo estar avergonzada.

Todos reímos, hasta yo que no había sonreído en todo el día.

Todos fuimos a dormir, en verdad estaba muy cansado.

Me levante algo pesado quizás por lo mucho que había dormido, mire el reloj y eran las 7 de la mañana, muy temprano para ser fin de semana. Teníamos que llevar a mi hermana. Fui a darme un baño

-¡Edward, date prisa y ven a desayunarte! -Dijo mi padre en voz alta tocando la puerta.

-¡Sii ya voy mamá! -Le conteste.

Cuando baje a desayunarme, ya estaban todos ahí. En la sala estaban las maletas de Kate.

-Buen Día. -Dije a todos.

-Buen Día Edward. -dijeron todos a la vez.

Mi madre había hecho Pan Cake, ¡cuánto amaba este desayuno! Igual mi hermana, quizás lo había hecho por ella. Estuvimos desayunando en silencio cuando mi padre dijo.

-Hija, tengo algunos trabajos que terminar en la oficina, no voy a poder acompañarte al aeropuerto. -Explico mi padre.

-No te preocupes papá, se que siempre estas ocupado. -Dijo con una media sonrisa.

-Sabes que te deseo lo mejor allá hija. -Dijo con una sonrisa.

Esto me enfurecía tanto, ¡Ni siquiera por que es a su hija va acompañarla, Que clase de padre es! Ya esto había sido el colmo. Pero me tranquilice, Rosalie no podía llevarse esta imagen de su familia antes de irse.

Cuando terminamos, mi padre se fue a su trabajo no sin antes desearle un buen viaje a Kate y abrazarla. Entonces nos toco a nosotros por nuestro lado llevar a Kate al aeropuerto.

Ya cuando estuvimos allá, el vuelo estaba casi por partir, así que teníamos que despedirnos. Y mi mamá estaba llorando a mares.

-Tienes que cuidarte mucho ¿ok? -Dijo sollozando y abrazándola.

-Mamá no te preocupes, no me voy una eternidad. -Dijo Kate conteniendo las lágrimas.

Mi mamá la mantuvo abrazada por un buen rato. Ahora me tocaba a mí despedirme. No tenía palabras para decirle todo. Así que la abrace muy fuerte para que supiera cuanto la quiero.

-Mándame fotos de la graduación. -Me dijo Kate al oído.

-Claro que lo hare. -Dije sonriéndole.

Cuando ya se iba alzo las manos para despedirse. Que diferente se iba a sentir la casa ahora.

Así se pasaron mis días y meses. Mis andanzas con los chicos, llegando a casa a cenar y tocando en uno que otro sitio que mi padre no lo escuchara. Ya me sentía como un robot repitiendo las cosas todos los días.

Había llegado la graduación. Todo iba de viento en popa. Mi padre estaba feliz por que ya casi iba a empezar mi carrera de Derecho y mi mamá solo estaba feliz por que al fin su hijo se graduaba.

Mi madrina era mi madre, quien más podría serlo. Se había hecho una caminata desde la iglesia hasta en colegio. Cuando hacían esto solo me imaginaba a las chicas con los tacos y el maquillaje a esta hora, este era uno de los momentos en que me alegraba de ser hombre, aunque tampoco es que nuestro traje fuera tan cómodo.

Cuando llegamos al colegio nos colocaron en orden alfabético para que fuera más fácil la entrega de los certificados. Fue una sorpresa ver que las sillas tenían los nombres de sus ocupantes. Había una que decía: "Edward Anthony Masen" y al lado había una que decía ""Emmett McCarty.

Cuando ocupamos nuestros asientos el director estaba haciendo su discurso, "que por cierto es el mismo de todos los años", solo hacía que la gente se duerma.

-¿Es que este hombre no tiene papel y lápiz para hacer un buen discurso o no tiene memoria? -Dijo Emm burlándose de él.

-¿no lo ves? Su cabeza es tan pequeña que dudo que en su cerebro quepa más que estiércol. -Dije riéndome.

Alguien noto que estábamos hablando así que fueron a callarnos.

Habían asignado a Jasper para hacer el discurso. Aquí si que había que poner atención, Jasper si sabía lo que hacía. Todos le aplaudieron pero la mayoría solo fue por compromiso, solo muy pocos sabíamos lo profundas que pueden ser las palabras de Jass.

"Se que muchos aquí estará diciendo: Por que subió el cerebrito a dar el discurso, que aburrido. Pero no se preocupen, solo diré unas cuantas palabras.

Estamos en una etapa en la que ni siquiera sabemos en verdad lo que somos y como somos, a veces adoptamos personalidades solo por moda, que quizás al otro día cambiemos solo por complacer a los demás o también para sentirnos bien con nosotros mismos. Todo eso son intentos fallidos de encontrar lo que somos en verdad. ¿Pero sabían algo? Nadie sabe quién es hasta que está en el límite de sus posibilidades, cuando en verdad necesita sacar lo que es y lo que quieres, y nosotros no estamos ni cerca del límite. Mientras tengamos todo a mano y no tengamos que luchar por lo que queremos no vamos a saber lo que en verdad queremos. Muchos aquí están decididos o les decidieron que carrera van a estudiar, pero nadie sabe lo que pase en un futuro y si en verdad esa es su vocación. Pero eso no quiere decir que tengamos que olvidarnos de nuestras ridiculeces y tropiezos del pasado, por que ellos nos forman como persona, por que como dice Erasmos de Rotterdam: "El colmo de la estupidez es aprender lo que luego hay que olvidar" Cometan errores y vuelvan a levantarse y no se olviden de sus errores, que es el momento. Para que después no quieran hacerlo cuando ya es tarde y su cuerpo y mente no lo resistan."

Todos se levantaron y aplaudieron y pitaron después del discurso de Jasper, tan sabias palabras que había dicho. Sabía que haría algo como esto, no me esperaba menos.

Empezaron a entregar los Certificados. El primero de nosotros fue Rosalie Hale, ella subió con toda elegancia y saludo a todos los profesores que estaban ahí. Después íbamos Emmett y yo. Fuimos a recoger los Certificados juntos aunque Emmett hizo un pequeño baile cuando fue a tomarlo. Y por ultimo estaba Jasper Whitlock.

Después estuvieron mencionando los estudiantes que se graduaron con Honores. Jasper y yo estábamos entre esos. Los regalos eran una placa y una Beca Universitaria en la Universidad UNIBE en Santo Domingo vigente por 5 años. A mí no me interesaba ya que sabía que no estudiaría ahí. Jasper si la iba a tomar ya que se iría a vivir allá y estudiaría Medicina, con especialidad en Cardiología.

La graduación termino con una salva de aplausos y a pesar de lo que se avecinada, me sentí bien al saber que todo había terminado. Ahora tenía que vivir una vida de adulto y tratar siempre de hacer las cosas bien, por que en esta vida se comete un error y lo pagas muy caro.

Llego el momento de las fotos con familiares y amigos, en ese momento hubiese querido que Kate estuviera ahí. Cuanto la extrañaba. La foto más divertida fue la que me tome con los muchachos. Solo estaban gastándose bromas, las únicas que hacían pose eran las chicas pero para los chicos todo era un relajo.

Rosalie me había llamado para decirme algo.

-¿Edward tienes algo que hacer? Es que vamos a tener una fiesta de despedida ahora cuando termine la graduación. –Dijo Rosalie alegre.

-Muy buena idea, creo que no aguante esa cena aburrida de mi papá. –Dije con una sonrisa.

-Bueno, pues entonces avísales ahora por que ya casi nos vamos. –Dijo dando la vuelta para reunirse con Emmett.

Les avise a mis padres que iba con los chicos a casa de Rosalie para una fiesta de despedida, no antes de que mi papá me montara una escenita que de queríamos que celebrar esto en familia y unas cuantas cosas más. Al fin mi mamá lo convenció y accedió.

Sabía muy bien que esta fiesta iba a estar muy movida. Chicas, chicos y alcohol nunca iban bien, pero es la despedida así que todos iban a disfrutarlos al máximo. Me fui en mi coche a casa de Rosalie y no tarde mucho ya que la casa de Rosalie estaba cerca del colegio.

Todos los estudiantes estaban aquí, y me di cuenta que hasta había colados de cursos bajos. Termine buscando algo que tomar, esta noche tenía pensado embriagarme hasta más no poder. Fui a buscar una cerveza para ir bebiendo, pero era difícil yo embriagarme, no importa lo que beba.

-Hey Edward, veo que quieres olvidarte de que mundo existe. –Dijo Emm burlándose.

-Edward recuerda que vas a manejar, no bebas mucho. –Me aconsejo Jass.

-No se preocupen chicos, es difícil que me embriague, voy a ir al baño. –Dije alentándoles.

Fui al baño a lavarme las manos ya que me las sentía sudorosas y pegajosas, esto era incomodo. Cuando me estaba lavando las manos me percate de que alguien estaba mas estaba en el baño. Y cuando mire por el espejo, era una mujer.

-Disculpa, disculpa. No sabía que había alguien más, ahora mismo salgo. –Dije disculpándome.

-No te preocupes, de todos modos este no es un baño público, además no ibas a ver nada. –Dijo la chica burlándose de mí con mi forma de disculparme.

Era una chica muy hermosa, ojos verdes, cabellera rubia hasta la espalda, delgada pero con una cara redonda y muchos cachetes que daban ganas de halárselos. Esta chica tenía que ser una colada o una invitada amiga de Rosalie por que yo no la había visto nunca en el colegio. Como la chica vio que no decía nada se rio de mi y hablo.

-Se que un baño no es el lugar adecuado para presentarme, pero mucho gusto, soy Jennifer. –Dijo ella tendiéndole la mano.

-Emm… Edward. –Fui lo único capaz de decir, devolviéndole la mano.

-Será mejor que salgamos de aquí. No quiero saber lo que pensara Rosalie o alguien más si nos encuentran en su baño. –Dijo con una sonrisa y salimos del baño.

Sentí que me estaba comportando como un idiota delante de esta chica, es verdad que era bella pero no era para tanto. Pero en verdad esa chica intimidaba por la seguridad que tenia.

Cuando estábamos saliendo nos topamos con Rosalie.

-Ohh chicos, veo que ya se conocen. –Dijo Rosalie abrazando a su amiga.

-Nos topamos por casualidad por allí. –Dijo Jennifer con una sonrisa.

-Edward, ella es una amiga de infancia de nuestra familia, la invite a la fiesta para que celebrara con nosotros. –Dijo Rosalie presentándonos formalmente.

-Si, muy hermosa por cierto. –Dije con una sonrisa.

-No intentes flirtear conmigo chico. –Dijo en broma, pero note lo serio en esta frase.

-No intentaba hacerlo. –Dije cortésmente.

-Bueno chicos, los dejo. Sigan disfrutando de la fiesta. –Se despidió Rosalie.

Jennifer y yo estuvimos hablando un buen rato, ella hablaba conmigo de muchas cosas, y me fui dando cuenta de que teníamos mucho en común y que tocábamos el mismo instrumento. Ella era una mujer muy liberal y sin ataduras y segura de sí misma. No parecía tener mi edad, parecía tener más. Pensé que estábamos en una burbuja en la que solo estábamos nosotros, era muy placentero hablar de ella. Me había contado de sus experiencias tocando en algunos lugares, cosa que yo había querido hacer en un futuro.

Cuando la fiesta había acabado me di cuenta que tenía que despedirme de ella, pero no quería hacerlo.

-Me tengo que ir a casa. Fue un placer haber hablado contigo. –Dijo con una sonrisa

-¿En que te vas? –Dije apresuradamente.

-Tomare un taxi. –Dijo.

-Si quieres yo te puedo llevar. –Le sugerí.

-¿Qué intentas hacer? –Dijo ella descubriéndome.

-Discúlpame, era que quería seguir hablando contigo. –Dije disculpándome.

-He notado que te has disculpado mucho hoy. Ok está bien, acepto que me lleves. Dijo riéndose.

Cuando por fin nos fuimos en su carro, se sentía un ambiente tenso en el auto, pero todo esto era solo de parte mía.

Cuando al fin habíamos llegado a su casa, ella se puso de frente a mí y yo había hecho lo mismo, nos miramos intensamente. Cuando nos abalanzamos el uno del otro en un feroz beso. Fue con tanta pasión y tantas ganas que sentí que se me cortaba la respiración, ella parecía una persona tan ardiente y llena de vida. Fue un beso corto pero muy apasionado. Me sorprendí al ver que ella no se había molestado por el beso por que acabábamos de conocernos, pero cuando nos separamos ella solo me sonrió.

-Besas muy bien Edward, nos vemos después. –Dijo y salió del auto.

-No me había dado ni la oportunidad de decirle nada. Ella era tan liberal y fuerte, una persona sin ataduras, me gustaba. Era tan atrayente.

Desde ese día estuve detrás de ellas. Le enviaba obsequios y todo eso y empecé a enamorarla por que en verdad me gustaba. Siempre nos veíamos siempre. Cuando ya llevábamos varios meses conociéndonos le pedí que sea mi novia a lo que ella acepto gustosamente. Rosalie y Emmett ya sabían que esto venia en camino, así que se alegraron mucho. Yo después de mucho tiempo, estaba feliz. La quería mucho y ella a mí. Quería vivir y ver tantas cosas con ella. No le había dicho nada a mis padres por que sería muy apresurado, primero quería que la relación se viera bien estable para no dejar dudas aunque para mi desde un principio lo estaba. A los que no le cayó muy en gracia esta relación fue a Jasper y a Kate, ellos ya conocían a Jennifer desde hace un tiempo y según lo que me decían, la conocían y no por buena reputación. Pero yo la quería y era lo primordial. Ya estaba asistiendo a la universidad, pero ya todo no era como antes, ahora desde que salía de la universidad iba a buscar a Kate a su casa.

Íbamos a conciertos y fiestas juntos, todo era de lo mejor. Nunca me había sentido tan lleno de vida y más ahora que tenía a Jennifer en mi vida.

Sentí que había sido la hora de presentársela a mi madre, prefería hacerlo con ella primero. Cuando se la presente todo fue de viento en popa, Jennifer y mi madre se llevaron muy bien. Mi mamá siempre había dicho: Si tú eres feliz, yo lo soy más. Por mi haría cualquier cosa, como yo también lo haría.

Mi madre me había sugerido que trajera a Jennifer otro día a la casa para que se la presentara a mi papá y acepte. Aunque estaba nervioso por lo que mi padre me diría. Le había dicho a Jennifer que mi padre no era lo mismo que mi madre y que no íbamos a tener la misma confianza.

Al fin había llegado el día.

Le avise con antelación a mi padre que llevaría a Jennifer a casa, estaba muy contento de que tuviera una relación seria. Cuando la lleve a casa estuvo muy nerviosa así que le dije que todo iría bien. Cuando entramos mis padres nos estaban esperando. Entre agarrado de manos con Jennifer y mi padre nos recibió.

-Buenas tardes señor Masen. –Dijo Jennifer tendiéndole la mano a mi padre.

-Buenas tardes señorita, llámame Anthony por favor. ¿Y cuál es nombre? –Dijo con una sonrisa mi padre.

-Gracias. Mi nombre es Jennifer –Dijo Jennifer nerviosa.

-Pasa y toma asiento. –Dijo cortésmente mi padre.

Cuando estuvimos dentro mi padre preparo pastel y todo para la ocasión, mientras mi papá le hacía preguntas y preguntas a Jennifer solo para saber si conocía algún familiar de Jennifer, cosa que no dudo.

-¿Quieres pastel Jennifer? –Dijo mi madre.

-Claro Jodie, con gusto. –Dijo Jennifer sonriente.

Mi madre fue a buscar el pastel.

-Edward, ¿Dónde conociste a Jennifer? –Pregunto mi padre muy curioso.

-Nos conocimos en la fiesta de despedida en la casa de Rosalie, ella son muy amigas. –Dije.

-¿Cuál es tu apellido y quien es tu padre? –Pregunto mi padre a Jennifer con exagerada intensidad.

-Mi apellido es Young. Mi padre es Michael Young. –Dijo Jennifer con seguridad.

-¿el abogado Young? Ohh ya veo. –Dijo mi padre incomodo.

En ese momento mi madre había llegado con el pastel, mientas yo notaba la hostilidad que reinaba en mi padre después de saber quién era el padre de Jennifer.

-¿Edward puedes venir conmigo un momento por favor? –Me exigió mi padre.

-Ok, está bien. Vamos. –Le respondí.

Mi madre y Jennifer me miraban preocupadas ya que ellas también notaron el repentino cambio de humor de mi padre al escuchar ese apellido. Nos fuimos al patio.

-¿Por qué no me dijiste que ese hombre era el padre de esa muchacha? –Dijo mi padre enfurecido.

-Que importaba si te lo decía, además, ¿Por qué te pusiste así al escuchar ese nombre? –Dije calmadamente.

-¿Sabes quién es ese nombre? Es Michael Young, mi enemigo. El hombre que siempre ha querido arruinar mi vida. Siempre ha querido opacarme. –Dijo Alzando la voz.

-¿¡Que tenemos que ver Jennifer y yo en esto!? Esos son sus problemas. –Le escupí.

-Que sabes tú si fue ese mismo hombre que mando su hija para que se aprovechara de ti y hacerme pasar por lo peor a mí. –Dijo mi padre nervioso.

-Por favor papá, te recuerdo que no soy un niño para que me estés diciendo que hacer. Yo se me cuidar. –Dije apuntándolo.

-No me importa si te saber cuidar o no. Solo sé que esa relación entre esa muchacha y tu se acabo ahora. –Dijo rotundamente.

-¿Quién te dio el derecho a decidir eso por mi? Ni tu ni nadie me va a decir con quien voy a estar. Y VOY A ESTAR CON JENNIFER AUNQUE SEA POR ENCIMA DE TI. Yo a ella la quiero y no la voy a dejar por que tú quieras. –Dije puntualizando cada palabra.

-Que sabes tú que es amor, tu solo eres un mocoso que todavía no sabe ni tomar decisiones propias y que todavía vive por debajo de nosotros. ANQUE TE DUELA, LA VIDA QUE TIENES ME LA DEBES A MI. –Dijo acercando su cara a mí.

-En los pocos años que tengo de vida se mas de amor que tu papá, yo por lo menos le he dado más amor en casi un año a una mujer que lo que tú le has dado a mi madre en MAS DE VEINTE AÑOS. –Dije dándole en su punto bajo.

Mi padre había llegado al límite con esto que le había dicho, esta fue la gota que rebaso el vaso. Y cuando vio que no tenia más palabras para responderme y defenderse me dio un puñetazo en la cara. Mi padre nunca en la vida me había pegado, siempre discutíamos y todo, pero nunca habíamos llegado a este punto. No iba a soportar más sus humillaciones.

-De esto te vas arrepentir toda tu vida. Júralo. –Le dije esta frase para que la recordara siempre.

Fui a la sala a buscar a Jennifer para que nos fuéramos. Esto había llegado demasiado lejos. Estaba sangrando por la nariz y cuando mi madre me vio y estaba horrorizada. Se acerco a mí.

-Hi…Hijo ¿Qué paso? –Pregunto mi madre alarmada.

-El imbécil que tengo por padre y tú tienes por marido mamá. Se ve que no cambiara nunca. –Dije molesto.

Dicho esto agarre por el brazo a Jennifer y la saque de mi casa. No sabía lo que iba hacer, solo quería llevarme a Jennifer lejos y no verle la cara más a mi padre.

-Jennifer entra al auto. –Dije con voz neutra.

-Edward que paso, por que esto tan repentino, te exijo que me expliques. –Dijo ella suplicante.

A pesar de esto, Jennifer entro al auto pero se veía asustada.

Arranque el auto en punto muerto. La frustración y el enojo que tenia estaban haciendo que perdiera el control, pero solo quería alejarme, alejarme de este lugar.

Notaba lo nerviosa que estaba Jennifer, pero ahora mismo no estaba en mis cabales para calmarla. Solo lo empeoraría más.

-¡Edward para, vas muy rápido! Estas perdiendo el control y si sigues así vamos a matarnos. -Dijo Jennifer con cara de horror.

-Cálmate Jennifer, no nos pasar nada. -Le dije en voz alta.

Me fije en cuento estaba el Velocímetro y ya estaba pasado de los 120, algo no muy normal. Pero no podía ceder. Tenía que buscar una forma de descargar mi frustración, y eso era llevando a Jennifer lejos. Pero quería que ella se tranquilizara y viera que todo está bien. Tenía que hablar con ella y decirle que yo iba a estar con ella y que nada ni nadie lo iba a impedir, tenía que calmarme, por ella. Decidí bajar la velocidad por que ya estaba casi en el límite.

Pero algo iba mal.

Cuando fue a frenar, algo estaba mal. Los frenos no querían responder por más que lo pisara. Intente de todo y nada funcionaba, la velocidad seguía igual. A este paso, solo íbamos a tener un accidente y esto no iba a terminar bien.

-¡Edward baja la velocidad! -Dijo Jennifer ahora llorando.

-No puedo, los frenos no responden. -Dije horrorizado, evitando mirar su cara para no sentirme peor.

En el carril izquierdo venia un camión, detrás había otro auto. El auto por querer rebasar el camión se entro en el carril derecho y venia frente a mí, aunque esto era muy peligroso, gire el carro a la derecha y el auto rodo. Todo esto era mi culpa, lleve a Jennifer a todo esto, este desastre era todo mi culpa.

Mientras el auto giraba sentí los golpes que me daba por los choques. Cuando el auto paro de girar y solo quedaban trisas de él. Me moví adolorido cuando me percate de que tenía una pierna rota y par de costillas como también me había dado un golpe en la cabeza. El cuerpo me dolía mucho pero estaba consciente.

Rápidamente fui a percatarme a ver como estaba Jennifer.

-¡Jennifer, Jennifer, Respóndeme! -Le dije moviéndola pero Jennifer no me respondía.

-Jennifer por favor respóndeme y dime algo. -Dije ahora horrorizado por que no respondía.

Jennifer estaba en peores condiciones que yo. Solo rogaba una cosa en este momento: Que alguien llegara y salvara a Jennifer. El dolor en mi cabeza era tan fuerte que termine desmayado y no me acorde de nada más.

Cuando desperté estaba tendido en una cama con un suero por un lado y el cuerpo lleno de vendas. Me sentí mareado, al parecer había sido un sedante que me habían dado. Cuando mire a los lados me percate de que mi madre estaba aquí.

-¿Mamá que pasó? -Pregunte todavía cansado.

-Tú y Jennifer tuvieron un accidente. -Dijo mi madre llorosa.

En ese momento me acorde de que Jennifer iba conmigo en el auto y que ella estaba en peores condiciones que yo.

-Mamá ¿Como esta Jennifer? ¿Dónde está? Quiero verla. -Dije apresuradamente levantándome de la calma pero me tumbe por que casi no podía moverme.

Mi madre se debatía entre decirme y no decirme lo que estaba pasando. Se notaba que había llorado mucho por que tenía los ojos muy hinchados.

-Mamá, Dime que pasa. -Le pregunte lo más calmado que pide.

-Cuando ustedes tuvieron el accidente, Jennifer tuvo un golpe muy fuerte en la cabeza y tuvo un derrame cerebral, como también tiene la clavícula fuera de su lugar. -Mi madre dijo las palabras con todo cuidado por que sabía el impacto que me causaría.

Sabía que Jennifer estaba en peores condiciones que yo, pero no sabía que era tanto. Por mi culpa la perdería, perdería la persona que me había dado tanta alegría en poco tiempo. Pero tiene que haber una solución.

-Se salvara ¿verdad mamá? -Dije con una sonrisa temblorosa.

Mi madre no me decía nada, solo me miraba llorando y eso me daba menos esperanzas.

-Deberías ir a verla hijo. -Dijo mi madre con la cabeza baja.

Mi madre me ayudo a sentarme en una silla de ruedas. Estaba muy asustado, las manos me temblaban, es como si temiera lo peor. Cuando mi madre me llevo fuera de la habitación afuera estaban mi padre, los padres y el hermano de Jennifer.

Mi padre solo me miro, no sé que sentimiento se percibía en el. La madre de Jennifer estaba en un mar de lágrimas mientras su hijo la consolaba. El padre de Jennifer estaba pegado de la pared, parecía que estaba furioso y lamentado a la vez. Estaba destrozado. El levanto la cabeza y cuando me vio se acerco a mí.

-Si mi hija llega a morir, todo será tu culpa. -Dijo acusadoramente.

-Aquí nadie tiene la culpa de nada, por el bien de su hija lo mejor que puede hacer es calmarse, ¿No cree? -Dijo mi madre furiosa.

Dijera lo que dijera mi madre, yo estaba lejos de contradecir lo que decir el señor Young. Todo lo que le pasara, sería mi culpa.

Nos estábamos acercando a la habitación en donde estaba Jennifer pero su padre intento bloquearnos la entrada. Mi madre lo miro acusadoramente. Y él se aparto.

Cuando entramos mi madre me dijo que nos dejaría solos y cerró la puerta.

Jennifer estaba inconsciente. Tenía un suero pegado al brazo, un nebulizador para poder respirar y cabeza llena de vendas como también los hombros. Tenía la cara llena de rasguños. No me había equivocado cuando dije que estaba en peores condiciones.

Cuando la vi así, cada vez perdía mas las esperanzas, sentía que en cualquier momento la perdería, pero ella es una mujer fuerte. Ella tenía que vivir después de esto. A pesar de que sabía que estaba inconsciente, sentí las ganas de hablarle aunque sabía que no me escucharía. Tome su mano más sana.

-Jennifer, amor. Tienes que ponerte bien. Sabes que prometimos hacer muchas cosas juntas. -Dije torpemente.

-¿Te acuerdas del concierto de Radiohead al que dijimos que iríamos juntos? Hay que planearlo para poder ir. -Dije sonriendo.

Las lágrimas empezaron a salir y fue inevitable pararlas. Yo no había llorado desde que era pequeño. Fue inevitable, verla en esa cama era como si me destrozaran vivo. POR MI CULPA estaba ella en esa cama y yo no podía hacer nada.

En ese momento de lamento, Jennifer había apretado mi mano y estaba abriendo los ojos muy despacio.

-Jennifer, no te despiertes. Descansa, tienes que mejorarte. -Dije deteniéndola con alegría.

-Edward. -Dijo muy despacio y bajo.

-Estoy aquí contigo, no te preocupes. Todo irá bien. Dije sosteniendo su mano y con la otra restregándome los ojos con lagrimas.

-No llores. -Dijo con esfuerzo. Casi no podía hablar.

-Ya no llorare más. Tú te pondrás bien. Le dije con una sonrisa.

En ese momento ella curvo sus labios en un intento de sonreír, apretando mi mano y yo le devolví la sonrisa.

Pero paso lo que yo más temía.

Jennifer había soltado mi mano, ya no la apretaba. Sus ojos se habían cerrado y una lágrima rodaba por su mejilla.

-¡Jennifer, responde! Reacciona. No puedes dejarme. No puedo ni debes. -Dijo en voz alta llorando.

-Tú no vas a morir, no ahora. -Dije quejándome.

Afuera se habían dado cuenta de mis gritos y entraron apresuradamente a ver que pasaba. Entraron unos doctores apresuradamente para apartarme de ella. Todos sus familiares se habían quedado pasmados en la puerta mientras las enfermeras intentaban sacarlos.

Me sacaron a la fuerza de la habitación.

-¡Déjenme, no pueden sacarme! Tengo que estar con ella, llévenme donde ella. -Dijo enfurecido.

Lo último que vi fue la cara de dolor de la madre de Jennifer, el padre destrozado, su hermano chocando la pared con los puños y por último.

El cuerpo sin vida de Jennifer en esa cama.

Los doctores intentaban con electro Shocks reanimarla, pero fue inútil. Ella se había ido.

Mi madre estaba llorando y me abrazaba. Yo no hablaba, solo estaba mirando esa puerta. No podía creer que eso había pasado.

-Mamá, Jennifer ha muerto. –Dije con voz neutra si siquiera pestañar.

Esa noche me la había pasado llorando y maldiciendo. Un momento después mi padre había entrado. Lo que menos quería ver en ese momento era su cara. No quería verlo nunca más en mi vida si era posible. Solo sentía que lo odiaba cada vez más

-Salga de aquí. –Dije quebrado y enfurecido.

-Hijo, todo en esta vida pasa por algo. Ya verás que pronto te vas a reponer de esto. –Dijo tratando de calmarme.

-¿Ni siquiera te lamentas por la muerte de alguien? A veces creo que ni siquiera eres una persona. Fuera de aquí. –Dije llegando a mi límite

Al fin había salido. Sentía mi cuerpo adolorido de todas maneras, no tenía fuerzas para seguir. Mi madre llamo a una enfermera para que me sedara, pero yo no quería. Solo quería que la realidad me golpeara. Pero mi madre siguió insistiendo y terminaron sedándome.

Ya habían pasado los dos días que debía de estar interno, ya me encontraba en mi casa. Físicamente me encontraba bien. Pero me sentía vacio y sin vida, no había vuelto a sonreír en un buen tiempo. Ella se había ido, eso quiere decir que ya no tenía razones para sonreír otra vez.

Todo el tiempo me la pasaba en el patio y cuando alguien iba a visitarme le decía a mi madre que no quería ver a nadie, solo quería que estuviéramos mis recuerdos y yo. Hoy sería el entierro de Jennifer.

-Edward ¿iras al entierro? –Dijo mi madre acariciando mi hombro.

-No mamá. No iré. –Dije sin mirarla a la cara.

Mi madre me abrazo y me dio un beso en la mejilla y no me pidió una explicación. Si estaba más o menos bien, era por ella y mi hermana que siempre me llamaba.

No quise ir al entierro de Jennifer por que no era así que quería recordarla, fría, blanca y sin vida. Quería recordarla como lo que ella fue siempre: llena de vida, carismática y sonriente.

Hace mucho tiempo me preguntaba si en verdad ese Dios que la gente tanto aclamaba en verdad existía. No quería justificar la muerte de Jennifer pero era inevitable. Si antes no creía mucho en eso, ahora lo hacía menos.

Lo único que hacía era tocar mi guitarra y hablar con mi madre. El pecho me dolía mucho y tocar mi guitarra era lo único que hacía que ese dolor fuera placentero. Lo único que quería era irme de esta casa.

Mi madre había llegado y estaba discutiendo con mi padre.

-¿Qué hacías tu en esa casa? ¿Se te olvida de quién es? –Le dijo mi padre en voz alta.

-Y a ti ¿Se te olvida que fue la novia de tu hijo que se murió? –Dijo mi madre todavía más enfurecida.

-Esa chica murió y punto. Ese no es nuestro problema, Edward y tú van a tener que seguir adelante aunque esa muchacha haya muerto. –Dijo mi padre calmadamente.

-Solo te preocupas por ti mismo y nadie más. Ya entiendo la razón por la que Edward te detesta. Eres insoportable. –Dijo mi madre escupiéndoselo en la cara.

-¡A MI NO ME HABLAS ASI! –Dije mi padre y se escucho una bofetada.

No podía ser lo que había escuchado, mi padre no había podido golpear a mi mama, el no podía llegar a ese límite. Ya esto era pasarse de la raya.

Baje las escaleras cojeando y le pegue un puñetazo en la cara a mi padre, a mi madre la protegería de quien sea.

-Esto es poco de lo que te puede pasar. Tu le vuelves a poner una mano encima a mi madre y juro que te vas arrepentir tu vida entera Anthony Cullen. –Dijo mirándolo fijamente.

-Te tolere de todo, muchas humillaciones, soportaría esto todos los días si es posible, no me importa. Te soporte todos estos años por que nunca le hiciste nada malo a mis hijos. Pero veo que tuvo que pasar una tragedia para que me diera cuenta de lo que eres. No creo que pueda aguantar un minuto cerca de ti. No me quedare a ver lo que pasa si me quedo más tiempo contigo. –Dijo mi madre adolorida con una mano en la mejilla.

Mi padre se había quedado sin habla. Mi madre y yo subimos a mi habitación para revisara ver como estaba.

-No te preocupes hijo, no me duele. –Dijo mi madre sonriendo.

-Ese hombre se atrevió a golpearte mamá, está loco. Solo quiero desaparecer de esta casa, pero no me iré, no puedo dejarte con este hombre. –Dije

-Hijo hay algo que estoy planeando hace unos días que quería decirte. –Dijo mi madre en tono serio.

-Se que no quieres estar aquí y que quieres alejarte y sé que sería lo mejor para ti. Voy a pedirle en divorcio a tu padre. Tengo pensado comprar una casa en santo Domingo e irme de aquí. Quería saber si quieres venir conmigo. –Dijo mi madre con una sonrisa.

-¿Te divorciara de papá? –Dije sorprendido.

-Ya lo había pensado, pero ya está decidido. Es algo loco que una psicóloga este aguantando estos abusos. –Dijo seria.

-Claro que me iría contigo mamá, a donde sea. ¿Pero que pasaría con la universidad? –Dije dudoso.

-Si quieres puedes tomar la beca que te regalaron en el colegio para la UNIBE, y así puedes estudiar lo que quieras. –Dijo mi padre.

-¿Estás segura de que no solo lo haces por mi? –Le pregunte.

-No hijo, también lo hago por mí. –Dijo y me abrazo.

El dolor en el pecho por la muerte de Jennifer no lo superaría nunca. Pero lo mejor que podía hacer era irme de aquí. Y a donde quiera que mi mama vaya ahí iré con ella. Ella era mi sostén. Habían pasado varios días y ya nosotros habíamos organizado todo para irnos. Mi madre ya había preparados los trámites de divorcio aunque mi padre se resistía. Ella decidió que el abogado haría todo eso para nosotros podernos ir.

Mi madre tendría trabajo seguro en Santo Domingo, mi madre era muy solicitada como psicóloga. La compra de la casa fue algo fácil y nos instalamos ahí. Jasper estaba estudiando en esa universidad, se dio cuenta de que me había trasladado a Santo Domingo, no se por que, y me llamo y me dijo que lamentaba lo que había pasado. Mi madre y yo no dábamos detalles a nadie de lo que en verdad había pasado para que nos fuéramos a vivir a Santo Domingo, no queríamos ser centro de especulaciones.

No estaba muy seguro de si entrar a la universidad. Todavía seguía dudoso. Mi madre se dio cuenta que a pesar de que nos hubiésemos ido de esa ciudad yo seguía igual, no sonreía y no hacía más que tocar la guitarra.

-ok Edward, ya fue suficiente. –Dijo mi madre.

-¿Qué pasa mama? –Dije alarmado.

-Se que hiciste esto por mi y también por ti, pero te veo igual. –Explico mi madre. –No te estoy pidiendo que te vuelvas de piedra y que hagas como si no ha pasado nada. Sé que te duele mucho la muerte de Jennifer, pero aunque suene duro, ella murió y tú vas a tener que seguir tu vida adelante. Eres demasiado joven y no has vivido ni la mitad de tu vida y estas que pareces un viejo de 80 años. Tienes que estudiar y seguir. Y no lo hagas ni por mí ni por Jennifer. Hazlo por ti por que te lo mereces. –Dijo mi madre y discurso.

-Mamá se que no es fácil, pero lo intentare. No sé que haría sin ti. –Dije abrazándola.

Le dije esto a mi madre para que se sintiera mejor, pero no era fácil. Había llamado a Jasper para que me llevara a la universidad para poner la solicitud de becado. El accedió gustosamente pero yo estaba nervioso por que pensaba que Jasper me preguntaría muchas cosas. Pero todo fue de lo más normal, Jasper me hizo sentir lo más cómodo posible, nunca pregunto de mas ni me hablaba mucho del tema por que sabía lo que yo sentiría.

Fuimos a la universidad y todo fue muy rápido, supieron de una vez de que colegio venia la beca, me preguntaron que quería estudiar y lo primero que se me ocurrió fue Medicina, no se por que.

Fui a casa y mi madre estuvo muy alegre por lo que había hecho, pero yo no estaba igual. Pero lo intentaría. Me pase todos esos días estudiando para el examen. Y al fin había llegado en día.

Era en la tarde pero fui temprano y senté tarde. Maldición, había venido a tomar un examen y se me había quedado la goma de borrar, yo nunca era tan despistado con estas cosas.

No me quedaba de otra que pedir una prestada por si acaso tenía que borrar. Tenía la cabeza abajo cuando me percate que el profesor había llegado y que delante de mí se había sentado alguien. Su cabello era cobrizo y largo.

El profesor termino llamando a cada uno para entregarle el examen. Llamaron a Marie Alice Brandon y me percate de que era la amiga de de la chica que estaba delante de mí. Ella estaba nerviosa, era algo muy absurdo.

-Edward Anthony Cullen. –Llamo el profesor.

Me levante a buscar mi examen y me percate de que la chica que estaba delante de mi me estaba mirando fijamente. ¡Que tanto me miraba! Tome mi examen y me senté, impulsivamente me acerque a la espalda de la chica y le dije.

-Quieres que te limpie la baba, no me mires tanto que te puedo cobrar por eso. –Dije con tono irónico.

No tengo ni idea de por que le dije eso.

Había llegado su turno de tomar el examen, se llamaba Isabella Swan, se veía que era algo torpe. Cuando ella venia hacia su asiento no pude evitar mirarla y reírme. Ella tenía la cara sonrojada como si estuviera molesta y los ojos brillantes.

Hacia tanto tiempo que no me reía tan sinceramente y no solo para hacer sentir bien a los demás.

Había empezado el examen, era bastante fácil pero había llegado la hora de tener que borrar y a la única persona que se la podía pedir era a la chica que estaba delante de mi

-Préstame una goma de borrar. –Le dije dudosa de que me la prestara, pero lo hizo y se la devolví.

Tenía que borrar de nuevo así que se la pedí de nuevo y sentí el fastidio. Ella había terminado su examen primero que yo así que se paro y se le había olvidado su goma de borrar. Tenía que devolvérselo, pero como lo haría. Tenía que investigar donde vive. Así que me eche la goma en mi bolcillo.

Cuando había terminado mi examen y fui directamente a mi casa.

No sé por que no podía apartar de mi cabeza el rostro de esa chica Isabella Swan, cada vez que lo recordaba me causaba risa. Saque la goma de borrar de mi bolsillo y lo mire como si fuera algo del otro mundo, tenía que volver a ver esa chica pronto. A pesar de que todavía estaba mal al recordar mi pasado, esto me hacía reír.

Después de tanto tiempo, volví a sonreí al ver la cara enfurecida y sonrojadas de una mujer.

Como están todos: D, discúlpenme por durar tanto para subir en capitulo, si lo notan este ha sido el más largo y mas difícil para mí. Pero aquí esta. Espero que lo disfrute.

No dejen de leer la historia.

Gracias por los Reviews.