VI - Genna
Toda su vida había sido una auténtica leona, una fiera indomable, una Lannister de pura cepa. Quizás si su padre no hubiese sido tan débil ahora estaría casada con un hombre de verdad, uno que no fuese un segundo hijo estúpido y sumiso. Y todo por contentar al esquivo Walder Frey, que según su teoría ya había nacido anciano y con una pila de descendientes a sus espaldas. Recordaba perfectamente el tierno afecto que había sentido por Tywin cuando éste habló con el padre de ambos en su favor, cuando trató de convencerlo de que aquel pelele no era digno de su hermana. Y ahora Tywin ya no estaba para protegerla; asesinado por su propio hijo, ¿quién lo habría dicho?
Sentada junto a la chimenea de sus habitaciones, Genna contemplaba el crepitar del fuego sin poder evitar recordar los viejos tiempos ni lamentarse de lo que la vida le había reservado. Un marido inepto, dos hijos medio lelos ya fallecidos y otros dos que pronto seguirían el mismo camino, dignos hijos de su padre a pesar de las dudas de todo Roca Casterly, cuatro hermanos ya en la tumba y un sobrino parricida.
Rio amargamente. Tenía que haber nacido hombre.
