Leve Jaime/Brienne (sorry, no he podido evitarlo).
VIII - Jaime
Se sentía aturdido. Se había golpeado el muñón contra el borde de la bañera de Harrenhal y lo siguiente que recordaba era el rostro vasto y pecoso de Brienne de Tarth observándolo con preocupación. Se había desmayado del dolor. Parpadeó confuso y notó cómo ella lo ayudaba a incorporarse y a apoyar la espalda contra el muro húmedo; luego le secó el torso con una toalla.
Estaba desnudo. Y dolorido, y harto, y deprimido, y enfadado. Pero no iba a servir de nada ponerse a lanzar alaridos e insultos o maldecir su suerte. Estaba mutilado. Su mano derecha, todo lo que había sido, había desaparecido entre gritos. Miembro de la Guardia Real, amante de Cersei, un Lannister… todo palidecía en comparación con lo que era ahora.
Un tullido.
Un latigazo de dolor ascendió desde la base del muñón hasta el hombro tenso. Se quejó y la moza se detuvo un segundo. Percibió su mirada azul clavada sobre él y durante un segundo deseó sentirla un poco más cerca. Hizo una mueca y sonrió de lado. Primero se quedaba sin mano y ahora anhelaba el calor de una muchacha enorme y fea.
Después de todo, el destino no carecía de ironía.
