IX - Tyrion
"¿A dónde van las putas?"
Había cosas que Tyrion llevaba preguntándose años. Ésta en concreto había empezado a preguntársela unos días atrás. Allí sentado en los jardines de la mansión del magister Illyrio, perdido entre los trinos de los pajarillos de Pentos y el verde de la hierba sobre la tierra húmeda. Su vida era la mayor bazofia jamás contada.
Había nacido abriendo a su madre en canal, se había casado con una campesina a la que después trató como a una ramera, había sido una buena Mano del Rey y había dirigido la defensa de la capital, había encontrado solución a las deudas del reino, se había casado (lo habían casado) con una cría, había matado a su padre y a su amante y había huido al otro lado del Mar Angosto. Y ahora esa bola de sebo perfumado le decía que Daenerys Targaryen seguía viva y que marchaba hacia el oeste con ocho millares de soldados y tres dragones.
¿Se había vuelto loco todo el mundo?
A veces pensaba que sería mejor que un día se durmiese para no volver a despertar. Tomó un sorbo de vino. Al menos no sería tan doloroso como seguir siendo Tyrion Lannister.
