Capítulo 9: Jack y Sam, Sam y Jack

Sam entró con paso firme en la cocina. Jack estaba de pie mirando por una de las ventanas que daban al jardín trasero y en cuanto la oyó entrar se dio la vuelta para mirarla. Sam le sonrió y él también lo hizo mientras la observaba atentamente por un momento. Pareció que iba a decir algo, pero simplemente la invitó a sentarse mientras él hacía lo mismo. A pesar de lo vacía que estaba, a Sam le gustaba aquella casa y no pudo evitar bromear un poco.

- ¿La casa también viene junto con el despacho y la paga, como el chófer?

- ¿Le parece mal? - le respondió Jack en el mismo tono burlón.

- En absoluto, me gusta. Creo que tiene muchas posibilidades - dijo con una amplia sonrisa.

Jack se dio cuenta de cuanto había echado de menos verla sonreír.

- ¿Sabe? En cuanto supe que venía a Washington le dije a Rosa: "hágame una de sus exquisitas tartas porque voy a tener una invitada".

- ¿Lo tenía todo planeado? - le preguntó Sam incrédula.

- No, todo no. La verdad, no contaba con el malentendido. Pero soy bueno improvisando.

- Siempre lo ha sido, señor - dijo mientras hundía su cuchara en la tarta y se comía un trozo. La expresión que puso delataba que le había gustado.

Jack la miró satisfecho y también probó la tarta. Rosa seguía haciéndolas estupendamente. Comieron un par de cucharadas antes de que Jack decidiera romper el silencio que se había creado.

- Como no tenía noticias suyas, me tomé la libertad de pedir un favor a un amigo para que me dijera cómo estaba.

Sam lo miró sin creerse lo que acababa de escuchar, ¿la había estado vigilando? Le parecía increíble. Jack cayó en seguida en la cuenta de cómo sonaba lo que acababa de decir. Se parecía a lo que Pete Shanahan había hecho y se disculpó rápidamente.

- Lo siento, estaba preocupado porque no sabía nada de usted. No la estaba vigilando ni nada de eso, solo quería asegurarme de que estaba bien.

- ¿Y no podía haber cogido el teléfono y habérmelo preguntado? - le espetó Sam.

Jack la miró confundido y apesadumbrado.

- Tiene razón. Debería haberlo hecho - dijo mientras se pasaba la mano por el pelo.

Sam lo vio tan abatido que automáticamente se le pasó el enfado.

- De hecho, yo también podía haber llamado, los dos tenemos parte de culpa - dijo.

Jack hizo una pausa antes de contestar.

- No sabía qué decir después de tanto tiempo. No sabía...

Sam lo miró sorprendida: era lo último que esperaba oír de él. Jack continuó.

- No sabía cómo iba a reaccionar... Ya sabe, nunca hemos tenido una amistad normal.

Sam se recuperó rápidamente de la sorpresa.

- Yo tampoco sabía sí quería hablar conmigo. Pensé que estaría muy ocupado y llamarle simplemente para saber cómo estaba me pareció que era molestarle.

Ahora era el turno de Jack de estar sorprendido.

- ¿Cómo podía pensar que una llamada suya me iba a molestar? ¡Al contrario! ¡Con todo lo que se me ha venido encima todos estos meses hubiera sido un alivio hablar con usted!

Sam sonrió. Qué equivocada había estado y qué tonterías había estado pensando todos estos meses.

Jack sonrió. Qué equivocado había estado y qué tonterías había estado pensando todos estos meses.

- Le propongo un trato - continuó O'Neill. - Usted me llama siempre que quiera y yo haré lo mismo. ¿Qué le parece?

- Me parece un trato justo.

- ¿Amigos? - dijo Jack mientras le tendía la mano para un apretón.

- Amigos - dijo Sam estrechándosela divertida.

- ¿Quiere una copa de vino para sellar el trato?

- Me parece una idea estupenda.

Jack se levantó de la mesa, sacó una botella del armario y se la enseñó. Sam le dio el visto bueno sonriendo mientras afirmaba con la cabeza y se servía otro trozo de tarta. Verla así de contenta le hacía feliz. Ya no era la Sam Carter que había visto esta mañana, insegura, tensa y como había podido comprobar más tarde, baja de ánimos. Ahora estaba radiante. Él también estaba mejor. Se sentía con fuerzas para afrontar cualquier cosa.

Descorchó la botella y sirvió dos copas. Le acercó una a Sam y cuando esta iba a tomar un sorbo, Jack la paró diciendo rápidamente:

- ¡Ack, nada de beber todavía! ¡Falta el brindis! - dijo levantando su copa y quedándose de pie junto a ella.

Sam lo miró divertida y se levantó de su silla solemnemente con la copa en su mano, esperando a que Jack volviera a hablar.

- ¡Por que no vuelvan a pasar seis meses sin hablarnos!

Sam no pudo evitar reírse y dijo:

- Puedes apostar que sí.

Esta vez fue Jack el que se rió al oír a Sam hablar como él solía hacerlo. Los dos habían pasado a hablar en un tono más distendido. Ambos sabían que habían recuperado su amistad, o al menos, el tipo de familiaridad que habían tenido en sus últimos tiempos en el SGC y que, a partir de ahora, los rangos iban a pasar a un segundo plano. Se llevó la copa a la boca todavía sonriendo y tomó un sorbo. Sam le imitó sin dejar de mirarlo a los ojos.

- Todavía no me has dicho qué te parece la tarta - le preguntó Jack sonriendo traviesamente.

- Está deliciosa. Puedes decirle a Rosa que es una estupenda cocinera y no como su jefe.

- ¿Estás insinuando que no te gusta mi tortilla del ingrediente especial, Coronel Carter? ¿Qué me has tenido engañado todo este tiempo? - dijo Jack con fingida indignación.

Sam tuvo que dejar su copa encima de la mesa para evitar derramar el vino porque no podía parar de reír. Jack la miró con ojos brillantes y continuó.

- ¿Sabes la cantidad de cervezas que he desperdiciado en esa tortilla? ¡Las que me podría haber bebido!

Carter no podía parar de reír y O'Neill también se rió contagiado por ella. Así estuvieron unos minutos.

- Hacía tiempo que no me reía tanto - logró decir Sam en cuanto pudo controlarse.

- Yo también. Estos seis meses han sido un infierno - dijo Jack más serio.

- Para mí también. - Sam pensó que era el momento de empezar a poner las cartas boca arriba. - No tenía a nadie con quién reírme. Nadie con quién hablar.

- Yo tampoco. - Jack se dio cuenta de que lo que Sam trataba de decirle y él también decidió que era el momento. - Todavía no me creo que estés aquí.

- Te recuerdo que no me has dado opción. Que me montaste en el coche sin decirme adónde íbamos.

Jack la miró pensativo, no estaba seguro de si le estaba tomando el pelo o si Sam se estaba echando atrás. Decidió jugar un poco más fuerte, ellos no solían tener muchas oportunidades para hablar y no estaba dispuesto a desperdiciar ni una más.

- De hecho, cuando llegamos podías haberle dicho a mi chófer que te llevara de vuelta al Pentágono. Sin embargo, estás aquí.

Sam se dio cuenta de que no podía argumentar nada en contra. Jack había dado en el clavo. Los dos estaban hablando de lo mismo, pero les estaba costando renunciar a las viejas costumbres entre ellos de dar rodeos cuando se trataba de hablar sobre la relación que no tenían.

- Quería probar la tarta - dijo sonriendo. Fue lo único que se le ocurrió. Él también se dio cuenta de lo que realmente quería decir.

Los dos se quedaron mirándose a los ojos en silencio. Jack dejó la copa encima de la mesa y guiado por un impulso irrefrenable, la cogió de la mano, acercándose a ella.

- Y ahora que la has probado ¿qué te parece?

Sam se acercó un poco más a él, mientras notaba su mano en la suya.

- Me gusta - dijo levantando su mano libre y acariciándole la mejilla.

Jack la miró intensamente. Le apartó un mechón de pelo de la cara y la atrajo hacia él suavemente pasándole un brazo por la cintura, eliminando el espacio que quedaba entre los dos.

- Sam, yo... - empezó a decir.

- ...he estado perdida sin ti - acabó Sam.

- Es justo lo que iba a decir - dijo Jack sin dejar de mirarla mientras sonreía con los ojos brillantes llenos de felicidad.

Sam le rodeó el cuello y lo atrajo hacia ella suavemente. Cuando sus labios se tocaron fue como una descarga eléctrica, un beso que sabía a tarta y vino, pero también a pasión y amor. Un beso largo y tierno que hablaba de años de espera y de esperanzas recuperadas. De un futuro juntos.

- No sabes la de veces que he soñado con este momento - dijo Jack susurrando emocionado al oído de Sam, estrechándola entre sus brazos.

- Yo también. - Ella también estaba emocionada. - Ya me lo dijo mi padre.

- ¿Tu padre? - dijo Jack separándose lo mínimo para poder mirarla a los ojos.

- Me dijo que no dejara que las reglas fueran un obstáculo - y sonrió.

- ¿Eso te dijo? -dijo Jack sorprendido.

- Sí - dijo con una sonrisa aún más amplia.

- ¿Es que todo el mundo lo sabía? ¿Tan evidente era? - dijo Jack arqueando las cejas, desconcertado. - Pero... pero si yo nunca... desde que decidimos que no saldría de aquella habitación, siempre intenté dejarte espacio, no mostrar favoritismos... no quería poner en peligro tu carrera... no quería dar pie a rumores... - Sam le puso un dedo en los labios.

- Solo los que nos conocen bien lo saben. Daniel, Teal'c, mi padre... - lo tranquilizó.

- ¿Siempre disimulando, eh? - dijo Jack volviendo a sonreír.

- Sí - dijo Sam sonrojándose y bajando un poco la cabeza.

Jack le puso un dedo en la barbilla y suavemente le levantó la cabeza para mirarla a los ojos.

- Pues, ya no hace falta disimular - le dijo inclinándose y besándola de nuevo, esta vez con más intensidad.

- Ya veo que no vas a disimular más, Jack - dijo Sam.

- ¿Disimular contigo? Nunca más, pero tendremos que ser discretos. No podemos presentarnos en el Pentágono cogidos de la mano. Ya sabes lo que dirían.

Sam hizo una mueca de disgusto.

- Lo sé - y al momento lo miró traviesamente - ¿Pero no vamos a volver al Pentágono, verdad?

Jack no pudo evitar reírse.

- Yo no pienso volver hoy, ¿y tú?

Sam lo atrajo hacia ella y volvió a besarlo.

- ¿Tú que crees? - dijo sonriendo.

- Creo que le voy a decir al Sargento Evans que se vaya a su casa ¿Te quedas a cenar, no?

- ¿Me está pidiendo una cita, General O'Neill?

Jack sonrió, se separó de ella para cogerla de la mano.

- ¿Le gustaría cenar conmigo esta noche, Coronel Carter? - le dijo mientras se la besaba.

- Me encantaría, General O'Neill - le contestó en el mismo tono burlón.

Jack se sacó el móvil del bolsillo y llamó a Evans.

- Puede irse, Sargento. La Coronel Carter cogerá un taxi para volver a su hotel.

Jack colgó el teléfono y miró a Sam. En vez de verla radiante, como había estado hasta hacía bien poco, ahora lo miraba dubitativa. En seguida, entendió que era por lo que le había dicho a Evans.

- Saaam, solo trataba de ser discreto. Me gustaría que te quedaras aquí esta noche... si quieres - dijo mientras la cogía de la mano otra vez. - Mañana cogerás el avión y no nos volveremos a ver en un tiempo. Quédate, por favor, quiero pasar todo el tiempo que pueda contigo.

Sam lo miró aliviada. Todas sus dudas disipadas de un plumazo ¿Cómo podía dudar todavía de él? Se dio cuenta de que años de negación no se esfumaban en unos minutos, les quedaba un largo camino por delante. Sam lo abrazó y Jack la acogió en sus brazos gustosamente.

- ¿Eso es un sí?

- Siempre llevo un cepillo de dientes en mi bolso, junto con un miniequipaje de emergencia en mi cartera.

Jack sonrió mientras la volvía a besar. Era un sí.

FIN

De momento, este es el capítulo final, aunque no descarto continuarlo... quién sabe, igual me descuelgo con un epílogo o simplemente voy agregando más capítulos. Si tenéis tiempo dejad un comentario, me irá bien. Gracias por leerlo! ;)