XIII - Tommen
El mundo de los adultos era tan complicado como aprenderse la lista de los reyes de Poniente desde la Conquista de Aegon. Gritaban, se enfadaban, se encerraban en una habitación y al rato salían de allí hechos una furia. Tommen no entendía por qué hacían eso. Tampoco entendía por qué tenía un consejo si no le aconsejaban nada, por lo menos no a él. Todo el mundo le decía que era el rey, pero era a su madre a quien rendían pleitesía.
Al menos podía sellar las cartas y documentos: ¡eso sí era divertido! Por lo menos Margaery no era como los demás. Jugaba con él, se lo pasaban bien juntos, corrían detrás de Ser Garras, Lady Bigotes y Botas y bailaban. Ella lo animaba a aprender, a tomar clases de esgrima y equitación, a tomarse su papel como rey muy en serio, pero su madre no le permitía nada de eso. ¿Cómo iba a ser rey si no le dejaban aprender a serlo?
Ahora Margaery ya no estaba. Su madre tampoco. Su padre había muerto hacía tiempo y a su tío Kevan se lo acababan de llevar los Siete Dioses.
En fin, al menos todavía quedaban documentos para sellar.
Finito.
Me ha gustado mucho escribir esto. Quizás uno de estos días escoja a otra de las grandes casas y repita el proceso con ellos. O quizás me saque un Jaime/Brienne de la manga, quién sabe.
Gracias por leerme, por dejarme reviews y por animarme a seguir escribiendo. ¡Nos vemos!
