Cuatro días pasaron desde la pelea. Cuatro días consecutivos en los cuales Craig pasaba a buscar a su hermana. Cuatro días sin rastros de Tweek.

Craig ignoraba las razones por las cuales su ausencia le era de tanta importancia, lo único que sabía a ciencia cierta era que necesitaba hablar con él. Necesitaba sacarse ese sentimiento de mierda que tenía atascado en la garganta, el sentimiento de que algo no andaba bien, de que algo no encajaba, de que algo ya no pertenecía en su lugar o de que algo faltaba, básicamente un sentimiento de mierda. Y por algún motivo, Tweek contenía la respuesta. Y Craig no estaría tranquilo hasta obtenerla.

El primer lunes de febrero Craig llegó a las puertas de la secundaría, un tanto temprano. Se había saltado el almuerzo como los días anteriores, con la esperanza de encontrarse con el muchacho. Se quedó allí parado, con el frío consumiendole los huesos, pero no le prestó importancia y sacó un cigarrillo de su bolsillo, encendiéndolo en instantes para darle una larga calada. Cuando escupió el humo gris se dio cuenta que los primeros estudiantes iban saliendo ya de la escuela y que pronto su querida hermanita estaría allí. Necesitaba encontrar a Tweek, pero, ¿Cómo encontrar al chico? No tenía ninguna prueba de que podría encontrarlo en el lugar del crimen nuevamente. Quizá él sólo había pasado por el lugar por casualidad. Lamentablemente Craig no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo. No tenía ninguna relación con Tweek, apenas si mantenía contacto con Token o Clyde unas cuantas veces al mes. ¿Sabría alguno de ellos de la vuelta del rubio? ¿Hace cuanto tiempo que habría vuelto? ¿De dónde exactamente había vuelto? Craig se removió intranquilo y el humo del cigarrillo salió de sus labios toscamente. Ese sentimiento de mierda, lo sentía fuerte en el estómago, una curiosidad abrumadora que lo embargaba. Algo nuevo e inquietante. Lo malo era que en el fondo él estaba bastante contento de sentirse así. Contento y asustado.

Su cigarro se iba acabando cuando de repente divisó una figura tambaleante saliendo de la escuela. Craig se paró derecho, atento y esperando con confianza, era Tweek. La figura se fue acercando lentamente y Craig pudo verlo mejor, más de cerca, apreciando detalles de un Tweek que comenzaba a conocer. Cabeza rubia y de cabellos desordenados mirando el suelo, hombros encorvados, jeans viejos y descolorados, parecía tener varias capas de ropa bajo una chaqueta unas cuantas tallas más grandes de lo necesario y su mochila sobre la espalda con una mano agitada que la mantenía en su lugar. Era él. Definitivamente era él. Craig se contuvo en su lugar, dando una última calada a su cigarro antes de tirarlo al suelo y pisarlo con su zapatilla desgastada. No quitó los ojos del rubio en ningún minuto, esperando tener su atención. Pero Tweek sólo tenía ojos para el piso, y pasó caminando por el lado de Craig sin siquiera detenerse ni darse cuenta de su presencia. Cuando estuvieron a la misma altura, Craig miró con ojos silenciosos las marcas de una batalla en el rostro casi escondido de Tweek. Manchas rojas y moradas cubrían parte de su piel rosada.

Tweek siguió caminando alejándose unos cuantos pasos de Craig, y éste se percató finalmente que ésta era su oportunidad. La oportunidad de obtener respuestas.

Indeciso avanzó un paso al frente y luego otro y otro. Ganando confianza en cada pisada. Llegó a estar muy cerca del rubio y sin siquiera pensarlo dos veces, alargó su brazo hacia la chaqueta de Tweek, cerrando su mano con el género grueso entre los dedos y deteniendo abruptamente el caminar intranquilo de su rehén. Se detuvieron ambos, cada uno esperando alguna reacción del otro. Fue un momento corto pero en el cual Craig no pudo evitar aguantar la respiración ante la anticipación. Y casi inconscientemente tiró de la chaqueta, haciendo que Tweek perdiera el equilibrio por unos instantes para luego recuperarlo rápidamente. Tweek giró sobre su cuerpo enfrentándose cara a cara con el pelinegro, pocos segundos duró su encuentro y un puño con nudillos cortantes atravesó la corta brecha que los separaba, directo hacia la mejilla de Craig, quien, incapacitado debido a años de vagancia y cero conocimientos en autodefensa, recibió el golpe sin poder esquivarlo. Craig cubrió instintivamente su rostro con la palma de su mano. Mierda.

-¿¡Quién cresta eres!?- gritó Tweek, ira consumiendole la voz. Craig se quedó parado allí, sin saber que responder. Aquel golpe le había detenido el funcionamiento de sus neuronas. Al no ver respuesta alguna, Tweek encrespó sus puños nuevamente, preparándose como un animal salvaje ante el peligro.

Craig alzó ambas manos a la altura de su pecho, en signo de paz. Temiendo recibir otro golpe. Porque sí que le había dolido. Maldito bastardo.

-Hey, Hey. Tranquilo, no te haré nada, Tweek- dijo Craig, tratando de calmar al rubio, a quien le brotaban chispas violentas de sus ojos verdes, pero que al oír su nombre su rostro se contrajo con desconfianza. Retrocedió unos cuantos pasos, creando una barrera invisible con precaución.

-¿Cómo sabes mi nombre?- su voz sonó diminuta y recelosa.

Craig se le quedó mirando, un tanto incrédulo. ¿Era posible que Tweek no lo reconociera? Vamos, fueron compañeros de curso por lo menos unos siete años. ¿Tan vaga impresión le había dejado? Craig no pudo evitar sentirse un tanto decepcionado.

-Tweek-Y el susodicho se exaltó al oír su nombre nuevamente. Su imagen le hacía recordar a la de un animal mostrando los dientes- Soy Craig Tucker, fuimos compañeros de clase...- no quiso añadir nada más, qué más podría decirle. Se sintió incómodo y hasta un poco enojado con Tweek al ponerlo en tal situación.

Los ojos de Tweek no tardaron en abrirse amplios en reconocimiento, relajando un poco su postura y volviéndose tímido de repente. La figura violenta había desaparecido en cosa de segundos, dejando a un Tweek introvertido. El que Craig conocía desde niños.

-Ah, lo siento. P-por golpearte y eso... Pero sabes, ¡no pude evitarlo! de verdad, de verdad ¡lo siento mucho!- dijo Tweek con palabras rápidas y avergonzadas. Sus dedos se afirmaron firmemente de su chaqueta, estrujándola con fuerza.

Craig se quedó sin habla. Acababa de presenciar la existencia de dos Tweeks, uno completamente diferente del otro. Su estómago ardió, cultivando ese sentimiento de mierda en su interior. Necesitaba conocer a Tweek, necesitaba hablar con él y saciar esa hambre repentina que lo hizo avanzar un paso hacia él. Pero Tweek no retrocedió, se quedó allí, esperando algo.

- ¿Te parece si vamos a tomar un café?- Las palabras salieron de su boca sin mucho rodeo. Directo y con su típico tono monótono. Craig Tucker había tomado la iniciativa por primera vez en su vaga vida. Su corazón aceleró.

Tweek se exaltó ante la invitación, dando un brinquito casi imperceptible para luego bajar la mirada. Comenzó a mover sus pies, nervioso. Mordió su labio inferior, parecía estar pensando la oferta. Pasaron un par de segundos y Craig los sintió eternos.

-No, gracias.- Murmuró con voz apagada. Y así de simple Craig había sido rechazado. Se sintió avergonzado de sí mismo. - Me tengo que ir. Un gusto en verte de nuevo, Craig- Tweek alzó su mirada, topándose con los ojos inquisitivos del pelinegro por unos breves segundos. Los ojos de Tweek eran ojos tímidos que ocultaban algo.

Craig quiso protestar, pero por algún motivo no lo hizo, se quedó allí parado y viendo como Tweek se despedía con un breve gesto y una sonrisa torcida, el rubio se fue a paso apurado, casi corriendo. Y Craig observó su delgada figura alejarse rápidamente, sintiendo que la respuesta se iba escapando de sus dedos. Había estado tan cerca...

- ¿Y ése quién era?- Ruby apareció detrás de sí, con mirada curiosa. Era una sorpresa ver a su hermano interactuando con otro muchacho. Craig no era un tipo sociable y mucho menos un tipo que hablara con completos desconocidos. Craig era un tipo que no se daba la lata de salir de su zona de seguridad, nunca tomaba riesgos, era un aburrido. Éso era lo que Ruby pensaba de su querido hermano mayor, años de convivencia y ser la persona más cercana e íntima del susodicho no te hacían equivocarte en este tipo de impresiones.

-Nadie- respondió Craig, su voz como un soplido corto y apurado. Se dio la media vuelta y comenzó a caminar con dirección a su casa. Ruby se le quedó mirando la espalda por unos momentos, un tanto escéptica: ¿Era tristeza lo que había visto en los ojos de su hermano? Sea como sea, Craig no se detuvo a esperarla así que tuvo que apurar sus pasos hasta llegar a su altura. Ruby lo acusó con su mirada pero Craig no hizo ni el menor caso, se mantuvo todo el camino callado, con vista perdida y mente en quién sabe dónde.

Ruby apretó su mano sobre el mango de su mochila, sintiéndose un tanto extraña. Era la primera vez que llevaba su equipaje luego de la escuela.

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Pasaron casi dos semanas desde ese inesperado y hasta incómodo encuentro con Tweek. Dos semanas y la vida de Craig había vuelto a la normalidad, sin tipos dementes drogados y violentos, y sin fantasmas de la infancia que al volver a verte te golpean en la cara. Dos semanas bastante aburridas. Y Craig ya no sabía si la monotonía de su vida fuera suficiente para complementar sus días.

Siguió llendo a buscar a su hermana como siempre, con la esperanza de volver a ver al rubio. Pero ni rastro de él había. Craig estaba bastante curioso acerca del porqué Tweek asistía a la secundaria. Se suponía que ya tendría que ir a la universidad. Pero bueno, también se supone que él debería estar yendo a la universidad.

Craig soltó un suspiro, ya cansado de darle tanta vuelta al asunto. Era la noche del día viernes. Caminaba por las calles frías de South Park, de regreso del minimarket donde había comprado su cereal favorito para ver una maratón de películas españolas, aprovechando que sus padres y hermana habían ido a pasar el fin de semana dónde un tío en Denver. Luego de un largo día de trabajo en su empleo de medio tiempo en el local de películas del centro, necesitaba de un descanso bien merecido. Ver idiotas alquilar las misma malditas películas de siempre (Crepúsculo, Harry Potter, La vida es bella, Avatar y una que otra porno) y escuchar los estúpidos problemas de Betty, su compañera de turno, quien siempre se quejaba de su novio, todo ésto hacía que su cerebro se pudriese un poco cada día laboral. Y qué mejor manera de recuperarlo que viendo películas de calidad.

Iba caminando por la acera, tarareando mentalmente una canción que estuvo escuchando todo el maldito día en su trabajo y se encontraba a unas dos manzanas de su casa. De repente escuchó un griterío masculino en uno de los pasajes que quedaban enfrente suyo. Al comienzo se asustó ante el súbito ruido, pero luego de escuchar atento durante un momento se dio cuenta que era tan sólo una pelea de borrachos. En esa calle habían varios pubs por lo que era común que ese tipo de cosas sucedieran, sobre todo un día viernes a las 11 de la noche. Aquél pueblo era un antro de ebrios. Caminó cuidadosamente por la calle, sabiendo que se encontraba a pasos de la pelea y cuando pasó por un callejón entre medio de dos edificios, alcanzó a ver entre las sombras y oscuridad, como uno de los borrachos atacaba al otro con una botella, la cual rompió en pedazos al golpear a su oponente en la cabeza. La víctima cayó al suelo, entre los tarros de basura, como un saco de plomo. El victimario gritó. Y Craig se detuvo.

Él reconocía esa voz muy claramente.

- ¿Tweek? - Craig no podía verlo claramente, las sombras nocturnas no permitían asegurar nada. El susodicho ahogó una exclamación ante la evocación. -Soy Craig.

- ¿Tucker?- Y sí, ésa era la voz de Tweek, sólo que esta vez sonaba quebrada y áspera. El rubio se acercó a él con pasos torpes y pesados, tambaleante entre las murallas. Cuando estuvieron a un metro de distancia Craig pudo observarlo con más detalle, las sombras habían abandonado su figura para dejar al encubierto las heridas y moretones que adornaban su rostro y que seguramente se extendían por todo su cuerpo. Un splash de sangre se le pegoteaba en la piel de su mejilla y nudillos. - Craig, Craig, ¿lo maté?- Preguntó en un susurro débil y alarmante. Ambos giraron sus cabezas hacia el borracho que yacía tirado en el piso, cubierto de sangre que brotaba de su frente herida. Lo observaron en silencio, esperando obtener alguna respuesta del susodicho, alguna señal de vida.

Craig sintió su corazón latir con prisa al ver que nada sucedía y al realizar, que, seguramente estaban frente a un muerto. La adrenalina subiéndole por la boca del estómago. Sus labios temblaron.

-Lo maté.- murmuró Tweek, seguro de los hechos- ¡Lo maté, Jesús! ¡yo no quería matarlo! ¡Mierda mierda mierda!-Sus manos se deslizaron hasta encrisparse entre sus cabellos rubios. Ojos verdes lunáticos que se abrían de par en par.

Las manos de Craig temblaron pero se dirigieron con firmeza hacia los hombros de Tweek.

-Tweek, cálmate.- Su propia voz no sonó para nada calmada y el rubio comenzó a sacudirse violentamente.

-Lo maté, lo maté- susurraba Tweek, cada vez subiendo la voz - ¡Lo maté! - Gritó y sus brazos salieron disparados con dirección a los brazos de Craig. Clavó sus uňas en la chaqueta azul.

De repente, una puerta metálica se abría no muy lejos y una luz que cortó el hilo de oscuridad y penumbra los iluminó.

-¿Qué mierda está pasando?- gritó un hombre con voz potente y cansada, pero al mismo tiempo furiosa- ¡Ustedes, allí!- Los señaló con vehemencia y en sus manos traía un arma. Estaban jodidos.

Tweek gritó al ver el arma y se aferró firmemente de Craig. Sus piernas temblaron.

Y lo único que el confundido cerebro del pelinegro logró formular fue tomar a Tweek de la mano y salir corriendo de allí.

Los gritos endemoniados del hombre fueron completamente opacados por los latidos de su corazón que escuchaba con fuerza en sus oídos. Craig podía sentir sus pantorrillas quemando, quejándose del súbito movimiento, su respiración que entraba y salía furiosa de sus pulmones. Su mano aferrada fuertemente la mano del otro muchacho, quién venía detrás suyo, apenas si pudiendo correr debido a su estado de ebriedad, pero haciendo el esfuerzo inhumano gracias a la adrenalina. El instinto de sobre-vivencia es lo más poderoso que posee un ser humano en su arsenal.

Craig nunca miró hacia atrás, temiendo encontrarse con el hombre persiguiéndolos. Sólo le bastaba sentir los pasos torpes y apurados de Tweek y su mano empapada de sudor bajo la suya para continuar con su huida. Sabía que pronto sus piernas y pulmones no darían más, debido a su pobre estado físico. Poco a poco fueron bajando su ritmo para en un corto periodo de tiempo detenerse por completo, llegando a la calle de Craig.

-Ven- ordenó Craig entre jadeos pesados y hasta dolorosos. Tweek tenía ambas manos apoyadas en sus rodillas, tratando de recuperar la respiración y se quejó cuando la mano de Craig tomó su brazo para arrastrarlo hasta la puerta de su casa.- Vamos, entra.-Tweek obedeció y con pequeños pasos logró entrar, Craig lo ayudó para, literalmente, lanzarlo en el sofá. Craig lo siguió posteriormente y se recostó a su lado.

Las luces de la casa estaban todas apagadas. Y en la oscuridad sólo eran audibles los jadeos de ambos chicos. La cabeza de Craig daba vueltas y cerró los ojos, los párpados le ardían y con una mano secó el sudor de su frente, de paso deshaciéndose de su chullo azul. Cabello negro pegoteándose en su frente.

-Lo maté.- Tweek interrumpió la intranquilidad del cuarto oscuro.

-No, no lo hiciste.- respondió Craig al susurro de pájaro que emitió Tweek.-Está vivo.

-P-pero yo lo golpeé con la botella y...- sacudió sus manos en el aire nerviosamente - y él sangraba y sangraba. ¡Lo maté! ¡Jesús! ¡soy un asesino!- Craig posó su mano sobre la cabeza mojada de transpiración de Tweek, en un intento desesperado para calmarlo, su histeria había comenzado a ponerlo nervioso. Tweek detuvo sus temblores y mordió su labio, angustiado.

-Estaba inconsciente, nadie muere por un golpe así. Créeme - Craig ya no sabía de donde sacaba tranquilidad para sonar de tal manera, tan despreocupado y confiado en sí mismo, cuando por dentro los nervios de la situación le comían las entrañas. Pero por lo menos Craig sabía que estaba en lo cierto. Nadie moría por un golpe de ese modo, ¿verdad? Sea como sea, Tweek pareció aceptar sus palabras, silenciando sus nervios e histeria.

Súbitamente una mano se posó en su muslo, Craig, ya acostumbrado a la oscuridad, vio los ojos verdes y vidriosos de Tweek, quien lo miraba con el rostro descompuesto.

-C-creo que... voy a vomitar- anunció el muchacho y su estómago se sacudió. Mierda.

Apresuradamente Craig lo acarreó hasta el baño y sin molestarse en desvestirlo, lo metió en la tina. Sus ropas estaban hecha mierda de todas maneras. Abrió la corriente de agua y Tweek soltó una exclamación al sentir el agua fría colarse entre su camisa. Craig se encargó rápidamente de regularla.

-Ahora puedes vomitar- dijo Craig mientras se sacaba su chaqueta y tomaba la regadera para pasearla por sobre el cuerpo de Tweek. El rubio lo miró desde abajo, sentado sobre la bañera con sus ropas y cabellos húmedos.

-Ya no quie- - Iba a comenzar a rechazar la idea cuando un mareo en la boca de su estómago lo detuvo. Ni tiempo tuvo para voltearse cuando las arcadas comenzaron, para dar paso a la comida que yacía digerida hace rato.

Craig, el cual no poseía ninguna repulsión hacia el vómito, lo ayudó, dándole pequeñas palmaditas en la espalda y limpiándolo con la regadera.

-¿Estás bien?- preguntó Craig al ver que el estómago de Tweek ya se había calmado. El rubio le lanzó una mirada voraz y escupió los últimos rastros de vómito.- Ok. Ahora abre tu boca- Tweek hizo caso y Craig posó la regadera por sobre su cabeza para limpiarle el rostro y la boca.

Tweek se las arregló para sacarse la camisa, la cual era un revoltijo húmedo de sangre, sudor y vómito, a tirones y dejarla en una esquina de la bañera, dejando ver su delgado y pálido torso, en el cual se podían apreciar diversos moretones de colores morados y azulados. Craig no pudo evitar mirarlo sin pudor, siguiendo las marcas de violencia sobre sus costillas y abdomen. Tweek se percató de ello y tensó su mandíbula.

Craig lo ayudó a deshacerse de sus pantalones y todo momento sostuvo la regadera mientras el rubio se encargaba de asearse personalmente. Los ojos de Craig vagaban en el cuerpo desnudo de Tweek, el cual, bajo la brillante luz y baldosas claras del baño, lucía pálida y delicada. Tweek poseía unos vellos finos y rubios que se posaban en sus brazos y piernas. Y pecas sobre los hombros.

Craig quería filmarlo. Pero su cansancio cerebral y físico le impedía hacer nada riesgoso y solamente se limitó a sostener la regadera y pararse a un lado de la bañera, sintiendo agua salpicarle los pantalones y grabando las imágenes en su memoria.

Luego de terminar la ducha, Craig se encargó de entregarle ropas limpias y de, intentar, curar sus heridas. Los ojos de Tweek estuvieron oscuros y perdidos en todo momento, con la mirada fija en la nada y párpados caídos. Y cuando Craig posaba los algodones húmedos en alcohol sobre sus heridas no emitió ningún ruido. Quizá la fatiga mental y física lo habían sobrepasado, dejándolo inexpresivo, una mera cáscara abandonando su mente a la inconsciencia. Para cuando hubieron terminado Craig dirigió al muchacho al living para sentarlo en el sofá y prepararle un té. En el momento en que volvió con la taza caliente, encontró al muchacho en un profundo sueño, exhausto de tanta sangre y sudor, escapándose de esa noche de pesadilla para irse a, tal vez, un mundo mejor. Craig soltó un respiro, lo cubrió en una manta gorda y apagó las luces.

Ahora tenía la respuesta a todas sus dudas durmiendo en su sofá.


oh weón. me demoré menos de lo que pensé que me demoraría :) Aquí tienen el capítulo dos, más largo de lo esperado! me siento orgullosa de mí misma :') jaja.

Y bueno, se dieron cuenta que cambie la imagen del fic?, ayer estuve hasta como las tres de la manana dibujando la nueva imagen jaja, espero que les guste :) y si no, chúpenla.

También cambié el rating del fic por que bueno, como ya ven hay bastante violencia! Hasta yo me sorprendo de tanto golpe que escribo ._. y también habrán escenas subidas de tono y cuestionamientos hacia lo sociedad (?) no es un fic para niňitas, lo siento!

asi que eso po, espero que hayan pasado una bonita navidad :) yo aquí la pasé bien y disfrutando de la nieve! mi primera (y quizá unica) navidad nevada 3

Čau čau y nos vemos el proximo aňo :)