Las luces de la tranquila mañana se filtraban entre las cortinas, poco a poco iluminando la habitación en donde descansaban apaciblemente dos muchachos, el aire suspendido ante sus cuerpos tibios y densos. Respiraciones tranquilas y un auto que pasaba por la calle de al frente. De repente se escuchó sonar el tono predeterminado de un teléfono celular, muy alto, muy molesto. Tweek fue el primero en despertar. Alarmado por el súbito ruido se irguió en el sofá, arrepintiéndose enseguida al ser embargado por una horrible jaqueca que sintió como un hachazo partiéndole la frente. Craig se despertó más tranquilo, abriendo un ojo y después el otro, y lánguidamente alargó el brazo hasta la mesita de café, en el centro de la sala de estar, donde se encontraba su aparato y lo contestó.

-¿Sí?-Tweek miró confundido su alrededor: casa desconocida, ropas que no eran suyas. Volteó la cabeza y se encontró con un antiguo conocido. ¿Qué mierda?. Craig lo miró con ojos cansados y sonrió levemente.-Sí. Sí. Toda va bien. Sí.- Respuestas cortas que no revelaban mucho. Tweek se preguntó si estaría hablando con su madre. La casa lucía vacía, sin rastro de familia.-Sí. Nos vemos.- Y cortó la llamada. Craig entrelazó sus dedos a la vez que se reclinaba sobre sus rodillas. Sus ojos conectaron a los de Tweek, quien lucía una mirada asustada y alerta.-¿Cómo te encuentras?

Tweek permaneció en silencio unos instantes, sosteniendo a duras penas la mirada oscura del pelinegro. Craig alzó una ceja, expectante.

-Me duele la cabeza- murmuró muy despacio con su lengua pesada y sabor reseco en los dientes, sus manos estrujando la manta que Craig le había puesto encima la noche anterior.

-Obvio. Después del show que armaste.-Su voz sonó antipática y cortante. Craig no lo hacía intencionalmente, así era su naturaleza, así era como su mecanismo social funcionaba. Tweek lo miró con el ceño fruncido, prácticamente indignado y ofendido. Craig suspiró y se puso de pie- Haré desayuno.-Tweek frunció los labios, totalmente perdido no sabía que hacer, apenas recordaba la noche pasada y el hachazo en su cabeza se deslizaba hasta el puente de su nariz.

Se sentaron juntos en la mesa principal, Craig sirvió café y tostadas, las cuales preparó a tiempo record, algo digno para conmemorar tal espectacularmente extraño desayuno. Craig le tendió unas aspirinas que Tweek tomó de inmediato, ansioso de apagar el infierno dentro de su cerebro. Llevó la pequeña pastilla blanca a su lengua y con un largo sorbo de café se la tragó. Craig por su parte prendió un cigarrillo y vio como Tweek hacía una mueca de disgusto.

-¿Qué?- preguntó Craig llevándose el cigarro a la boca.

-Nada- respondió evasivo Tweek y se concentró en su café, bebiéndolo con ambas manos sobre la taza y olisqueando con su nariz el tibio aroma que emanaba. Craig lo observó atento y bebió un poco de su propio café.

-Todavía te gusta el café- dijo Craig, y ojo, una afirmación, no una pregunta. Aún podía recordar cuando eran unos niños y Tweek nunca era visto sin su termo de café caliente. Todo un fenómeno, pero bueno, ¿Quién no lo era en ese pueblucho de mierda? Tweek sonrió levemente.

-Claro. Pero ya no tomo tanto como antes. Me hace mal- Tweek no apartó la vista de la taza, viéndola como si fuera lo más precioso de este mundo. Craig pensó que algo andaba mal en ese chico, pero no le prestó importancia y eliminó ese pensamiento de su mente.

-Prefiero el té- dijo Craig de la nada, y Tweek alzó la vista para encontrarse con los ojos del pelinegro. Craig aspiró de su cigarro con tranquilidad.-Pero el café es bueno de vez en cuando.- le dio unos golpecitos a la colilla con los dedos para eliminar el exceso de cenizas sobre un concha grande y rosada que cumplía funciones de cenicero. Tweek miró su gesto con ojos anhelantes y cuando Craig se percató de ello deslizó su cajetilla por la mesa sin decir palabra.

Tweek se sintió avergonzado pero aceptó la oferta sin rodeos, sacando uno de los cigarrillos blancos con sus delgados dedos y prendiéndolo enseguida con un palito de fósforo. Lo aspiró con expresión aliviada, como si se hubiese sacado un peso de los hombros. Craig sonrió.

-¿Mejor?- preguntó, lanzando miradas directas al rostro pálido de Tweek.

-Sí, gracias- respondió quieto, aspiró una vez más de su cigarro y cerró los ojos, pestañas de arena rozándole las pecas, un párpado medio morado se asomó para desaparecer cuando abrió los ojos de nuevo. Verde cristal relajado y humo gris desvaneciéndose en el aire. Craig descansaba su mentón en la palma de su mano, dedos de la otra mano apagando y descabezando el cigarro sobre la concha. - Gracias también- murmuró Tweek, sonrojándose levemente, volviéndose tímido de repente- por lo de anoche, aunque no sé que mierda hice realmente pero por lo menos puedo acordarme que me ayudaste. - alzó la mirada y Craig lo recibió con ojos oscuros y cálidos.

-De nada- respondió, palabras colgándole en la lengua. Calló sin saber que más decir, porque realmente no sabía si había algo más que agregar. De nada. Por que de verdad había sido nada. Claro, pudo haber muerto por un tipo furioso armado, o por un ataque al corazón al correr tanto. Que Tweek vomitara en su bañera había sido asqueroso, ayudar a ducharlo había sido raro (por decir lo menos). Tener que aguantar tanta cosa en medio de su noche de descanso y relajación, y perder su caja de cereales en la confusión de una pelea que no era suya. Había sido mucho, pero a la vez nada. Se encontró a sí mismo haciendo lo que fuera por el rubio, y fuera lo que fuera sería nada.

Incómodo en su propia mente, aturdido ante sentimientos extraños y desconocidos, decidió enfrontar a Tweek y de una vez, obtener respuestas. Éso ayudaría a encontrarle solución a esta confusión que hasta el momento no tenía ni pies ni cabeza, ni dientes ni lengua ni uñas ni nada.

-¿Qué hacías ayer?

Tweek sostuvo el cigarro entre sus labios amoratados y en un gesto de ansiedad comenzó a sonarse los dedos, uno por uno, lentamente apretando y doblando falanges. Craig no sabía si tendría la paciencia suficiente. Terminados los diez dedos, luego de repetir la misma ceremonia por si algún hueso había quedado en el olvido, Tweek aspiró nuevamente y sostuvo el aire gris dentro de sus paladares.- Nada- murmuró a la vez que el humo salía de pronto entre sus dientes. Craig contuvo el aliento, un cosquilleo molesto rodeándole las manos. Jodido idiota.

Sin embargo no hizo nada. Craig logró calmar las ganas de zamarrear y sacudir al muchacho hasta arrancarle las respuestas a la fuerza. Pero no hizo nada. Era incapaz de mover un músculo para usar en contra del rubio. Lo único que pudo hacer fue lanzarle una mirada acusatoria. Labios hechos una línea rígida.

Los labios de Tweek temblaron y con los dedos enroscados en su cabello de arena murmuró cosas inaudibles y quizá sin sentido. Craig nunca lo sabría. Estuvo así un buen rato, meditando consigo mismo, enroscando dedos y desenroscándolos, destripando nudos en un cabello delgado y desordenado.

-Lo siento- dijo finalmente Tweek sin poder mirar por más de un par de segundo a los ojos de Craig, culpa consumiéndole la voz- Te diré pero es secreto.- Alzó la vista y en Craig encontró una afirmación silenciosa- Es estúpido, lo sé, p-pero cuándo estoy triste o enojado yo, yo solo salgo, me emborracho y busco pelea con algún tipo idiota. Es como anti-stress sabes? Es como bailar salsa o ir a hacer yoga, supongo porque nunca he bailado salsa ni hecho yoga... - dijo todo muy rápido y el cerebro emocionado de Craig apenas pudo captar el sentido de sus palabras. Tweek lo miró avergonzado esperando alguna respuesta pero nada.-Lo siento, de verdad, quizá no lo puedes comprender y lo entiendo.

-Comprendo.- Craig pestañeó solo una vez, señal de estar registrando respuestas. Tweek lo imitó automáticamente, sin saber que estaría siendo interrogado. Al final de cuentas era autor de un claro homicidio frustrado y era mayor de edad, por lo que podría ser perfectamente llevado a la cárcel. Tweek tragó sus pensamientos con una sacudida, quizá todo eso había sido tan solo una mala mala pesadilla. -Oye, come- dijo Craig señalando las tostadas ya frías sobre el plato blanco, Tweek bajó los ojos y aceptó sin pensarlo dos veces, primero apagó la colilla de su cigarro y luego alzó la mano, tomó el pan y se lo llevó a la boca, textura crujiente bajo sus dientes y migas que se le colaron en las comisuras de la boca. - Y dime, ¿Desde cuándo que estás en South Park? hace como tres años que no te veía.

-Siete meses- respondió mientras tragaba la tostada, áspero en la garganta, uso extra de saliva.

-¿Siete meses?- repitió incrédulo Craig, siete meses en los cuales su existencia había pasado desapercibidas.- Alguien más de nuestra clase lo sabe?- preguntó curioso. South Park era un pueblo pequeño, un lugar donde todos se conocían desde tiempos ancestrales, un pueblo que no te dejaba escapar de sus miserables calles, de sus miserables habitantes. Obviamente alguien más habría de notar el regreso del hijo pródigo.

-Kyle y Stan me vieron una vez- dijo Tweek de inmediato, sus ojos enfocados en la esquina superior derecha, seguramente recordando el suceso- Supongo que Cartman debe saberlo, pero no estoy seguro...- Esta vez miró a Craig con gesto ansioso. Por algún motivo el recuerdo de aquél tipo en sobrepeso no era placentero para ninguno de los dos. Quizá no era placentero para nadie.

-¿Y dónde estuviste viviendo todo este tiempo? Era en Europa, ¿no?- Craig no podía contener su curiosidad una vez desatada, quería saberlo todo, y tenía el sentimiento de que no habría tiempo suficiente para obtener tales conocimientos. En un ademán de inquietud cogió su cajetilla y sacó un cigarrillo, lo encendió rápidamente y aspiró.

Craig repitió el procedimiento unas cuantas veces. Aspirar, soltar, aspirar, soltar, aspirar y solar. Aspirar. Y al minuto se dio cuenta que Tweek aún no respondía. Se inclinó sobre la mesa, apoyado por los codos, y alzó una ceja, esperando.

-Ésto se está volviendo un interrogatorio- dijo el rubio frunciendo el ceño. Repentinamente se encontraba molesto, mirando directamente a Craig, manos hechos puños sobre el mantel blanco de la mesa. Las heridas de sus nudillos estirándose dolorosamente.

Craig sostuvo el humo de su cigarro por mucho más tiempo de lo debido. No sabía como reaccionar frente a tales acusaciones, abrió la boca (el humo se escapó sin apuro) pero ninguna palabra se escuchó. De pronto ya no se sentía más con ganas de preguntar.

-Me tengo que ir- dijo Tweek, rompiendo el silencio incómodo. Se puso de pie.- Dime, ¿dónde está mi ropa?

Craig lo miró desde abajo, los ojos verdes de Tweek se habían vueltos fieros sin previo aviso, brillando entre las sombras. En silencio se paró y se dirigió al baño donde la ropa yacía secándose sobre la calefacción, la recogió y se la pasó a Tweek.

El rubio no demoró mucho en cambiarse sus ropas mientras Craig se volvía para limpiar la mesa y dejar la loza sucia en el lavaplatos. Todo transcurrió en un minucioso sigilo. Ambos moviéndose con prudencia, temiendo colapsar el ambiente. Craig apoyó su cuerpo sobre uno de los muebles de la cocina. Corazón latiéndose fuerte, se sentía triste, pero no se atrevía a averiguar el porqué. Pasó una de sus manos por su frente, cabello negro cosquilleándole la piel y percibió los pasos pesados de Tweek acercándose.

-Estoy listo- murmuró y caminó hacia la puerta de salida, Craig suspiró y lo siguió sin urgencia, le abrió la puerta y Tweek le dirigió sólo una mirada, seria y oscura y se encaminó enfrentándose al frío viento. Botas crujiendo sobre la nieve. Boca sellada.

Craig miró su espalda con ojos tristes, preguntándose si tendría la oportunidad de hablar con él de nuevo. Y se sintió culpable. Era un idiota. Craig Tucker era un inmenso idiota y Tweek Tweak era un inmenso y jodido enfermo de la cabeza.

-Lo siento- dijo el pelinegro con voz contenida, parado en el marco de la puerta, manos congelándose. Tweek se detuvo y se mantuvo quieto por unos segundos.

-Lo siento- murmuró Tweek y se dio media vuelta. -Soy un hijo de puta, lo siento. Hiciste mucho por mí y te pago siendo un vil hijo de puta- La voz le temblaba y los ojos le brillaban vidriosos y apenados. Craig contuvo el aliento y sintió un nudo en la garganta.

-Oye...- iba a decir algo, pero no se le ocurrió qué, su voz murió o quizá se las robó el viento helado. Quizá ya no había nada que decir.

-Me fui a Francia- dijo de repente Tweek, los dientes golpeándose entre sí. Craig lo miró confundido.- Estuve viviendo en Francia. Je peux parler français.- y sonrió. Sonrió mostrando los dientes ligeramente e hizo una seña con la mano- Au revoir.-Dio media vuelta y se fue con pasos apurados.

Pasaron dos minutos y Tweek ya se había perdido de su vista al dar la vuelta en la esquina. Tres minutos y Craig era incapaz de mover un músculo, dedos volviéndose tiesos y nariz moqueando por el frío, pero al mismo tiempo sentía una calidez misteriosa expandirse por su pecho. Tweek le había sonreído y se había quedado sin aliento, su corazón derritiéndose por culpa de tan simple gesto. Al llegar casi a los cuatro minutos se alejó del marco y cerró la puerta, sintió las mejillas y las cejas incomodarle, piel estirándose extrañamente. Se dirigió al baño y se miró en el espejo. Estaba sonriendo.

Mierda.


oK,,,, aquí termina el capitulo tres que salió cortito pero con amor ❤ jaja no. La verdad es que había seguido escribiendo pero pensándolo mejor, el pedazo de texto que escribí después de éste final (de unas 600 palabras) irían mejor cuando la historia avance más, ahora sería muy pronto.

Porqué hice que Tweek haya vivido en francia: Al principio pensé que sería muy trillado. Pero yo necesitaba que Tweek supiera francés, porque todos hemos de admitir que es el idioma más sexy que existe (junto con el espaňol, obvio), también consideré a Portugal pero no. O a Bélgica, donde la mitad del país habla francés, pero pensé que Bélgica no es tan cool como Francia jaja (aunque personalmente no me agrada mucho francia, estuve allí una vez, y aunque no salí del aeropuerto, me di cuenta que la gente es una mierda) yyy bueno, ya verán luego que pasa con eso y usdugg

Siéndoles completamente sincera, no tengo ni la mas mínima idea hacia donde va esta historia jaja, tengo algunas ideas, pero nada completo, y yo voy creando a medida que escribo... magia.

tantamoq . tumblr puntocom /image / 40998230953 - esta imagen representa gran parte de éste capítulo jaja

Quiero agradecer a Gabi17 (espero que esté bien escrito) por darme su apoyo y niňa, me encanta leer tus comentarios ❤❤❤

Y PORFAVOR DEJEN COMENTARIOS, MIREN QUE HACEN A ESTA POBRE ALMA MÁS FELIZ QUE LA CHUCHA, DIGANME TODAS SUS OPINIONES Y TEORÍAS Y VOLÁS SUPER EXTRAESPACIALES QUE ME ENCANTA LEER TODO LO QUE QUIERAN DECIR!

eso

bye longis