Wola a todos!

Que tal todos? Aquí vengo con un nuevo capítulo del fic Zero. Antes de que lo leais debo avisar que he metido un par de canciones, haciendo una especie de songfic. Creo que es algo inevitable ya que he hecho a mi querida Akemi ser bailarina, y hay que entender que la música será su forma de expresión. He intentado elegir las canciones encajándolas con la historia de nuestra protagonista. La primera canción está situada en un momento de la vida de la protagonista que se irá aclarando con los siguientes capítulos, aunque creo que si la leeis entendereis muy bien porque la he elegido. Por si alguien quiere escucharla es de Marta Sánchez, aunque desconozco el título, debo advertiros que es muy triste. La canción a bailar es "Tortura" de Shakira y Alejandro Sanz, quitando lo obvio de la letra : un chico que está enamorado de una chica pero que anda con varias, ella se cansa y cuando decide dejarle él se da cuenta que la necesita pero es demasiado tarde. No me suena a NADIE. Bueno, algun día le tenía que pasar a nuestro pequeño Ranma. Por otro lado quería resaltar el cambio de Akane a Akemi, ¿os imaginais a Akane bailando como Shakira? ¿No? Cierto, le pega más a Shampoo, pero ahora es Akemi, con el pelo largo (soy de la opinión que le quedaba mucho mejor) y una figura que nada tiene que envidiar a la de la bella amazona, ha cambiado y quiere demostrarlo.

Uff!Me estoy enrollando mucho, os dejo ya con el capítulo, ok? Que lo disfruteis.

CAPITULO 5: BAILES, SENTIMIENTOS Y SEICHIRO

El despertador sonó sacándome de golpe de la cama, casi caí encima de Matome que yacía en su futón en el suelo. Su forma de dormir era bastante peculiar, ¡parecía un chico toda despatarrada en su camisón de seda! El contraste resultaba cómico.

Corrí al armario para preparar la ropa de la prueba y que así me diese tiempo a desayunar. Vi un papel pegado a la puerta, parecía una nota:

"Ayer mientras te vi bailar se me ocurrieron algunas ideas para el vestuario y me tomé la libertad de prepararte la bolsa. Confía en mí, ¡Estarás genial! ¡Mucha mierda!

PD: ¡Date prisa que se te va a hacer tarde!"

Miré el reloj, ¡Tenía razón! Me duché, me vestí con lo primero que encontré, me recogí el pelo, me puse las gafas y cogí la bolsa saliendo de la habitación intentando hacer el menor ruido posible. Oí risas en la cocina. Al asomarme vi a Unami hablando con Kadono.

A- Buenos días, chicos.

S y U- Buenos días.

U- ¿Has dormido bien? ¿Qué tal esos nervios?- dijo mientras me sentaba a la mesa y ella iba poniendo el desayuno en la misma.

A- Mejor de lo que esperaba- dije cogiendo mi cuenco de arroz- el bailar ayer ante vosotras me hizo superar la mayor parte de mis nervios, sobre todo cuando me dijisteis que os gusto, no me mentiríais, ¿No?

U- ¿Bromeas? Ni en mis mejores sueños hubiera imaginado que bailases así, ¿Cuándo has mejorado tanto?- puso un plato de pescado a mi izquierda- pero la que estaba realmente impresionada era Matome, ¡Te has convertido en su ídolo!

A- Quiere que le enseñe el baile un día de estos, ya sabes para cuando aparezca su príncipe azul…- dije imitando la voz y los gestos de Matome. Los tres nos echamos a reír.

S- Parece que os lleváis muy bien, ¿no?

A- Pues sí, incluso me ha preparado la ropa de hoy- dije señalando mi bolsa.

S- Me alegro, Matome no se suele llevar muy bien con las chicas.

A- Pues la verdad es que no empezamos muy bien, me dijo que si era una de las fans de su hermano que la dejara en paz y fuera a perseguirle a él.

S- ¿Qué te dijo QUEEEEEEEEEE?- dijo alzando la voz y sonrojándose.

A- Pues imagínate la cara que puse yo.

U- ¿Tantas fans tienes, Saorân?

A- No veas, allí estaba más de la mitad de mi clase y vi a chicas de cursos superiores… y los que no estaban allí por Kadono, estaban por Matome, así que al llegar allí me sentía como un patito feo.

S- ¿Bromeas? Aquellos chicos no sólo miraban a mi hermana- dijo lanzándome una mirada pícara.

A- ¿Qué insinúas?- dije enrojeciéndose mis mejillas mientras hacía que no sabía de que hablaba.

U- Vaya, ¿Por qué te callas esas cosas Akemi-chan?- dijo con una gran sonrisa- ¿Y a ti que te pareció?- dijo directamente acercando su cara de frente a Kadono. Éste retrocedió involuntariamente enrojecido.

S- No sé…distinta- dijo mirando el suelo muy interesado.

U- ¿En qué sentido?- Unami no cedía ni un centímetro. Yo sentía tanta vergüenza como él, ¿Qué pretendía?

S- Yo la conocí… así- hizo un gesto con la mano haciendo entender que era como iba ahora- y de repente la vi allí… con el pelo suelto, sin gafas, con falda, con una camiseta ajustada…ni siquiera la reconocí…estaba… bueno ya lo saben… no soy ciego para darme cuenta de la belleza si la ponen ante mis ojos- dijo sin mirarnos a ninguna de las dos, levantándose y depositando su cuenco en el fregadero- y ahora si no os importa voy a despertar a los chicos o llegaremos tarde- se dirigió dándonos la espalda a su habitación sin mirar atrás.

A- ¿Qué se supone que estabas haciendo?- dije en tono enfadado mientras terminaba mi desayuno.

U- Vamos Akemi, ¿de verdad no te interesaba su opinión?- dijo plantándose frente a mí tal como minutos antes había hecho ante Kadono.

A- ¿Y por qué me iba a interesar?- dije sin cambiar el tono de voz y mirando hacia otro lado.

U- Sé que no quieres hablar del tema, pero sé que Kadono provoca algunos sentimientos en ti, él es distinto Akemi, os lleváis bien, no tiene porque volver a pasar lo mismo- su voz era más seria.

A- No tengo tiempo para ese tipo de tonterías, si no me doy prisa llegaré tarde- dije recogiendo los platos y llevándolos al fregadero.

U- Bueno, dale tiempo al tiempo, no soy la única que se ha dado cuenta de lo que está empezando a pasar entre vosotros, y llegará un momento, en que no podrás controlarlo querida Akemi- dijo sentada tranquilamente con una sonrisa.

A- Piensa lo que quieras, pero como para tus suposiciones todavía falta, pues seguiré considerándolo como un amigo- dije intentando mostrarme más tranquila, como si aquello no me importase, ¿Tan transparente era?- ¿Vendrás a verme?

U- Claro, dentro de una hora saldré para allí, lo que no entiendo es porque no les has dicho nada a los demás- sólo le había dicho a Unami donde y a qué hora era la prueba, era en un salón de actos muy grande y podíamos invitar a quien quisiésemos.

A- La verdad es que me da vergüenza- ese era uno de los motivos-aunque si consigues levantar a Matome no tengo ningún inconveniente en que ella venga. Además, los chicos se aburrirían mucho, el baile no es exactamente lo mismo que las artes marciales.

U- ¿Bromeas? ¿Y perderse a un montón de chicas bailando ligeras de ropa? Vamos, estos iban corriendo, recuerda que ante todo son hombres- puse cara de incredulidad, ¿realmente eran tan obvios?- está bien, no les diré nada, aunque intentaré llevarme a Matome.

A- Muy bien- dije cogiendo la bolsa y dirigiéndome a la puerta- recuerda, lo primero será una composición musical de carácter melódico, que no tendrá baile, sino interpretación, y la segunda que es el baile con Honomoto, ¡A ver si aguanto cantando y bailando tanto!

U- Ya verás como sí, oye, ¿cuándo has compuesto esa canción? No la he oído.

A- Hace un año, después de romper con Seichiro –bajé el tono- cuando la oigas lo entenderás, nos vemos.

U- Está bien, hasta luego.

En media hora estaba en el salón de actos, saludé a algunas compañeras. Allí había cuarenta chicas con los nervios a flor de piel. Empecé a notar mi propio cuerpo tensarse. Los profesores nos saludaron y nos dieron unas instrucciones básicas, teníamos media hora para cambiarnos para la primera actuación y dejarlo todo preparado para la siguiente, todo tenía que ir muy rápido. Dividieron la clase en dos turnos, me tocó en el segundo, así que pasaría dos horas sentada en las butacas con Unami y Matome.

Calenté un poco y saqué la ropa que Matome había puesto en mi bolsa. ¡No me lo podía creer! ¿Aquello realmente era una falda? Miré por todos lados ese pequeño trozo de cuero negro. Seguí buscando y encontré el final de ese conjunto: una camiseta de tirantes muy ajustada y de amplio escote que se anudaba debajo del pecho y unas sandalias de tiras altísimas. Decididamente Matome había entendido muy bien el sentido de la canción, pero con esa ropa…bueno, al menos no había más chicos que los bailarines y esos ya estaban acostumbrados. Saqué el vestido que había elegido para la primera canción y que afortunadamente Matome no me había cambiado: era de ante beige, la falda llegaba hasta un poco por encima de la rodilla terminando en suaves flecos, y en la parte superior dejaba mis hombros al descubierto apoyándose en mis brazos, las botas eras del mismo material pero en un color mucho más oscuro.

1- Totsuo, ahí fuera hay dos chicas que preguntan por ti- dijo apareciendo una compañera mía con la que a penas había hablado un par de veces.

A- Ahora mismo voy- dije subiendo la cremallera de la bota- muchas gracias por avisarme- dije pasando por su lado hacia la salida de bastidores, noté su brazo parándome.

1- Perdona, ¿una de esas dos chicas no es la hermana de Kadono de primero de la Facultad de Educación física?

A- Mmmm… sí, pero él no va a venir- vi la desilusión en su rostro y seguí adelante. No me extrañaba que Matome se comportase así con aquellas chicas, debía ser una auténtica pesadilla. Las divisé sentadas en segunda fila.

Matome fue la primera en verme, se levantó acercándose.

M- Estás muy bien- dijo cogiéndome una mano y haciéndome girar sobre la mía, noté como de repente mi pelo caía sobre mis hombros- pero estarás mucho mejor con el pelo suelto, ¿ves?- se giró hacia Unami- ¿Tú que opinas?

U- Tienes razón, el pelo te dará más expresividad- nos sentamos en los asientos y cogí el más cercano al pasillo por si tenía que salir rápido- no me imaginaba que habría tantas chicas- dijo señalando la cola del primer turno.

A- Esas son sólo el primer turno, yo soy del segundo, tendremos que esperar un buen rato- señalé a los chicos- el más alto es Honomoto, mi compañero.

M- Es guapo, no me puedo creer que no le gusten las chicas- dijo frunciendo el ceño.

U- ¿Quién crees que es la mejor de este turno?- dijo mirando la lista de nombres que les había dado.

A- Sin lugar a dudas es Seiya- aunque como persona dejaba bastante que desear.

U- Ese nombre me suena, pero… ¿No era un chico?

A- Aquel de allí- dije señalando al muchacho musculado de ojos verdes- es Seiya Isami- busqué entre el grupo de chicas y la vi con un vestido dorado- y aquella es su hermana Seiya Mia.

M- ¿Conoces a esa pesada?- por su tono de voz y la cara de enfado parecía que no le caía muy bien.

A- No mucho, pero parece que me la tiene jurada, siempre intenta ponerme en ridículo, se cree una reina y de alguna manera aquí todas la tratan así, bueno, todas menos yo.

M- ¿Ves como no me equivocaba contigo? – Dijo sonriendo- detectas bien a las malas personas, y esa es una de las peores, se pasa el día en la heladería coqueteando con mi hermano y haciéndose la simpática conmigo cuando sé que le caigo fatal. Estoy deseando que mi hermano se eche novia para restregárselo por las narices, y cuanto peor le caiga mejor.

Así que a aquella chica le gustaba Kadono… ¿Tanto magnetismo tenía aquel chico? Genial, en cuanto se enterase que vivía conmigo estaría muerta.

Aguantamos hora y media todas las actuaciones, a decir verdad el nivel era inferior al que me esperaba, a excepción de Seiya, por supuesto. Su composición era muy bonita, dedicada a un chico maravilloso que la quería pero que no se atrevía a acercarse a ella. Las tres casi estallamos en carcajadas al imaginarnos para quien iba dedicada esa canción.

Su voz conseguía registros increíbles, y cuando la vi bailar casi lo di todo por perdido. Era muy buena, y los conocimientos de su hermano la ayudaban bastante. Vi las caras de asombro de mis compañeras, definitivamente Seiya iba a ser difícil de superar.

M- Tranquila, tú eres mucho mejor- dijo tratando tranquilizarme.

¿- Por supuesto, además ella no cuenta con nosotros- no podía ser cierto, y al girarme vi a Ruegi en su ropa de entrenamiento con una gran sonrisa. Detrás estaban Kanata y Kadono.

A- ¿QUE HACEIS AQUÍ?- tenían que irse, que estuvieran allí sólo me ponía más nerviosa.

K- Sabía que no debíamos venir, si ella hubiera querido nos lo habría dicho- Kanata se había dado cuenta- a Minako tampoco le gusta que venga a verla. ¿Quién es esa que está en el escenario y mira hacia aquí?- la saludó con la mano. Y al volverme vi a Seiya en el escenario visiblemente enfadada después de terminar la actuación.

A- Genial, lo que me faltaba, encima de caerle mal voy a tener que aguantar sus celos- me levanté del asiento- Seiya era la última de este grupo, ahora le toca al mío- respiré hondo para calmarme.

R- Akemi… ¿De dónde has sacado ese vestido?- dijo con una cara extraña.

A- Es mío, ¿Tan mal me queda?- dije mirando mi propio cuerpo.

R- ¿Bromeas? Pareces una mujer y he de añadir que muy atractiva… es una pena que esté comprometido- dijo mirando a Unami- así no pareces tan bruta.

A- Ja, ja… ¡ni loca saldría contigo! Y bueno, ya que estáis aquí, ¡disfrutad del espectáculo!- dije saliendo por el pasillo al ver como una chica me hacía señas desde los bastidores. Entonces me di cuenta como un montón de chicas habían aparecido de golpe y miraban de lejos a mis amigos. Bueno, si estaban distraídas sería más fácil ganar.

Seiya venía en dirección contraria a la mía.

- Tú y yo tenemos que hablar- lo dijo en un susurro y sin mover los labios, pero lo suficientemente alto para asegurarse de que yo lo escuchase- ¡Matome, querida! ¿Cómo es que has venido por aquí? ¿Has venido a verme?- dijo en un tono chillón y zalamero. No pude evitar sonreír al imaginarme la cara de Matome.

Llegué donde un montón de chicas luchaban por conseguir ponerse delante del espejo, algunas hacían estiramientos en las barras.

2- Totsuo, tú saldrás la primera.

A- Gracias, ¿Puedes avisar a Honomoto que se prepare para actuar en cinco minutos?

2- ¿Honomoto es el chico alto amigo de Seiya?- hice un gesto afirmativo con la cabeza- Ahora mismo se lo digo- salió corriendo en dirección a los chicos, vi como hablaba con ellos. Honomoto me hizo un gesto con la mano afirmativo. De repente Seiya me saludó con la mano y me guiñó un ojo. Definitivamente aquel chico era un egocéntrico.

Salí al escenario lentamente. Cogí el micrófono.

Profesor 1- Por favor, diga su nombre y el nombre de la canción que ha compuesto.

A- Totsuo Akemi, nombre de la canción: no te quiero.

Profesor1-Bien, empiece.

La música que había grabado en la cinta empezó a sonar y el foco principal me apuntaba iluminando sólo mi parte del escenario. No veía a nadie, la luz me cegaba. Me concentré en un punto en la luz y empecé a concentrarme en los sentimientos que habían inspirado aquella canción. Y empecé a cantar a ese punto de mi mente:

No te quiero más, no te quiero más, te lo juro…

Aunque no me crees, no te quiero más, no te quiero,

Porque cada vez cada desengaño es más duro,

Porque estar contigo es como vivir sin futuro…

Porque me has vaciado cada simple razón de amarte,

Porque has destruido cada gana de acariciarte,

Porque ya está lista en tu boca otra mentira

Mientras tu me besas me preparo a otra tortura…

Mi voz sonaba temblorosa, dando la entonación perfecta para expresar mi duda sobre mis propias palabras, extendiendo mis brazos hacia delante, hacia ese punto al que iban dirigidas mis palabras. Ahora era el cambio de registro, la seguridad había llegado a mi voz:

No te quiero más…

Porque quererte es sólo una locura,

Una estúpida e inútil amargura que cada día dentro de mí empeora.

No te quiero más…

Porque quererte es sólo un gran castigo,

No vale la pena sufrir contigo, por cada lágrima yo te maldigo

Las últimas palabras salieron de lo más hondo de mi corazón, rememorando los sentimientos que me hicieron escribir aquella canción, recordando todas las lágrimas por las que tenía que maldecir.

No te quiero más, no te quiero más, te lo juro…

Porque me has manchado cada sentimiento más puro,

Porque me has quitado toda la poesía de mis sueños,

Porque has apagado la más clara estrella en mi cielo,

Porque tus palabras mortifican cada sentido,

Porque tu silencio es un insulto a lo que te pido,

Porque tu egoísmo es un monumento a mis penas,

Mucho te pareces a lo que no eres si lloras.

Cuánto te lamentabas de lo que nos pasaba, pero todo era por tu egoísmo.

No te quiero más…

Porque tú no mereces ser amado,

Porque eres sólo un niño malcriado, es que te han querido demasiado.

Todas te queríamos a nuestra manera, pero tú nunca has querido a nadie, nunca te has esforzado porque todos te querían hicieses lo que hicieses.

No te quiero más…

Porque ya se acabó mi sentimiento,

Dejando espacio al arrepentimiento, de que me sirve haberte amado tanto…

Se acabó, no sé donde estás, pero sé que piensas lo mismo yo, y sino me da igual.

Y sigo amándote.

Porque por fin lo he conseguido: ya no te quiero.

La luz bajó y distinguí a Unami, su cara expresaba el miedo a una recaída en aquello que parecía ya olvidado, sonreí intentando tranquilizarla. Ella pareció captar lo que quería decirle.

Profesor 1- Tiene 3 minutos para cambiarse y volver con su compañero.

No me dio tiempo a ver a nadie más, salí disparada del escenario. Los focos apuntando directamente a mi cabeza me la habían recalentado. La metí debajo del grifo y la sequé rápidamente con una toalla. Me quité las botas y el vestido y me puse el top y la falda. Por último me puse las sandalias. Al mirar en el espejo vi a una mujer totalmente desconocida, tenía un aire salvaje, sensual…quizá demasiado. Tocaron a la puerta, no había tiempo de pensar, al salir vi a Honomoto y nos dirigimos al escenario. Me sentía desnuda.

A- Estamos preparados profesor.

Sonaron los primeros acordes y Honomoto empezó a cantar mientras yo permanecía en la sombra:

Ay patita mía, guárdate la poesía, guárdate la alegría pa ti

Noté los focos apagarse sobre él y encenderse sobre mí, cerré los ojos y vi la imagen que necesitaba. Sentí la pasión fluir por mis venas mientras mis caderas y mi voz se ponían en acción.

No pido que todos los días sean de sol,

No pido que todos los viernes sean de fiesta.

Tampoco te pido que vuelvas rogando perdón,

Si lloras con dos ojos secos, y hablando de ella.

Me acerqué a Honomoto, empezamos a bailar enlazados lo ya tantas veces ensayado:

Ay, amor, me duele tanto, me duele tanto, que te fueras sin decir a donde,

Ay, amor, fue una tortura…perderte.

Lo alejé de mí mientras seguía moviendo mi cuerpo al compás de la música, sintiendo la fuerza de la pasión en cada nota, en cada parte de mi cuerpo. Él bailaba y se acercaba a mí. Yo le provocaba y le alejaba.

Yo sé que no he sido un santo, pero lo puedo arreglar, amor,

No sólo de pan vive el hombre y no de excusas vivo yo,

Solo de errores se aprende y hoy sé que es tuyo mi corazón

Mejor te guardas todo…

Ya estás otra vez, ya estas otra vez (bis)

Me alejaba, sola de nuevo ante el foco, Honomoto ya no estaban. Estaba él, que tantas excusas me había dado, siempre un montón de palabras, después de irse con una con otra, volvía, pedía disculpas, pero eso ya no era suficiente…

No puedo pedir que el invierno perdone un rosal,

No puedo pedir a los olmos, que entreguen peras,

No puedo pedirle lo eterno a un simple mortal,

Y el mar arrojando a los cerdos, miles de perlas.

Me cansé de pedirte algo imposible y abandoné, y hacerlo dolió tanto…

Ay, amor, me duele tanto, me duele tanto, que no creas más en mis promesas,

Ay, amor, es una tortura… perderte.

Tuve que irme, no podía volver a oír tus excusas, porque sabía que volvería a perdonarte, quería tenerte, quería sentirte, tocarte, besarte, quererte…

Yo sé que no he sido un santo, pero lo puedo arreglar, amor,

No sólo de pan vive el hombre y no de excusas vivo yo,

Solo de errores se aprende y hoy sé que es tuyo mi corazón

Mejor te guardas todo…

Pero dejé todo eso atrás y he aprendido a vivir sin ti, ya no te necesito, ya no me haces daño. Soy una nueva mujer dispuesta a afrontar una nueva vida.

No te bajes, no te bajes, oye negrita, mira, no te rajes,

De lunes a viernes tienes mi amor, déjame el sábado que es mejor,

Oye mi negra, no me castigues más, porque allá fuera, te digo tengo más,

Yo sólo soy un hombre arrepentido, soy como el ave que vuelve a su nido.

No necesitaba tu compasión, a mí también me quieren, a mí también me desean…

Yo sé que no he sido un santo, pero es que no estoy hecho de cartón, amor,

No sólo de pan vive el hombre y no de excusas vivo yo,

Solo de errores se aprende y hoy sé que es tuyo mi corazón…

Se hizo demasiado tarde para ti, quizá a tu manera me querías, pero ya nada importa…

Ay, ay, ay, ay, ay, ay…ay, todo lo que he hecho por ti,

Fue una tortura aparvada en nada de tanto decir sí, sigue llorando perdón…

Yo…yo no voy…a llorar hoy por ti.

Y entonces me despedí de Honomoto, jadeando, rozándole, sudando como animales… Y abandoné el escenario sin mirar atrás. Oí cesar la música. Alguien me tocó el hombro.

H- Has estado muy bien, Totsuo, casi he creído que esa canción era para mí, has mejorado mucho el fin de semana- sonrió cogiendo una toalla para quitarse el sudor- cuenta conmigo siempre que quieras, eres una gran bailarina.

A- Gracias- dije cogiendo la toalla- tengo a unos amigos esperando ahí fuera, ¿te quedarás para ver la opinión de los profesores?

H- Por supuesto, además todavía tengo que hacer un par de bailes, espero que no me agoten tanto como tú- dijo riéndose.

A- Eso espero, entonces nos vemos luego- me hizo un gesto afirmativo con la cabeza mientras bebía agua. Salí hacia el pasillo y vi una figura abalanzarse sobre mí- Tranquila, Matome, estoy toda sudada, ¿No querrás que te ensucie, verdad?

M- No me importa, ¿Tú sabes lo que has hecho ahí arriba? ¡Ha sido incluso mejor que ayer!

K- No me hubiera gustado estar en el lugar del chico, ¿Desde cuándo eres tan atrevida, Totsuo?

A- Era una actuación, no era yo, interpretaba lo que la artista quiere decir con la canción.

R- ¿Con esa ropa? Te prohíbo que te vuelvas a poner algo así ¿A quién se le ocurre?- grito Ruegi totalmente sonrojado. Me di cuenta de que seguía con aquella ropa, me sonrojé.

A- No es mía, cuéntaselo a Matome, ella eligió mi ropa.

M- Por supuesto, y está perfecta- dijo cogiéndome por los hombros y arrastrándome enfrente de los tres chicos- esta mujer tenía que conseguir que la deseasen, y lo ha conseguido, ¿no?- ninguno de los tres me miraba y estaban muy sonrojados- ¿Veis? No decís nada porque tengo razón, todos habéis deseado aunque sea por unos segundos ser ese chico.

- Yo sí lo he hecho- me giré y vi sus ojos azul violeta, no había cambiado nada. ¿Cuánto hacía que no se habían visto? ¿Un año?

M- ¿Y tú quién eres?- dijo adoptando un tono de voz desconfiado pero sexy.

A- Seichiro…- su nombre se escapó en un susurro de mi boca, no podía apartar mi vista de él, había aparecido después de tanto tiempo…

Se- Cuánto tiempo ha pasado, ¿verdad, Akemi-chan?- en un rápido movimiento tomó mi mano y me atrajo hacia él, abrazándome.

R- ¿A qué debemos tu visita, Kurihara?- no podía verle, pero seguía habiendo ese tono hostil en su voz que existía desde que se conocieron.

Se- No ha sido por verte a ti, Hokabi- me separo de él- los dos sabemos que he venido a verla- me puso ante él- has estado muy bien allí arriba Akemi, has mejorado mucho en este último año- su sonrisa tan cálida y sincera como siempre- y debo decir que cada día estás más bonita.

A- Muchas gracias Seichiro, mucho de lo que has visto ahí arriba lo aprendí gracias a ti- le sonreí, él me había iniciado en aquel mundo y le tenía un gran aprecio.

K- Ruegi, ¿Quién es este tipo que se toma tantas confianzas con Akemi?- fruncía el ceño igual que Ruegi, parecía que tenía dos hermanos protectores y que aquello no les gustaba mucho.

A- Chicos, os presento a Kurihara Seichiro- dije señalando al muchacho de cabellos oscuros- estos son- iba señalando a cada uno- a Ruegi y a Unami ya los conoces- el chico hizo un gesto afirmativo con la cabeza dedicándole una gran sonrisa a Unami, ella le respondió igual, siempre se habían llevado muy bien, me dirigí a los nuevos- Yaboshi Kanata- se dieron la mano, Kanata le examinaba como si fuese un monstruo- y los hermanos Kadono, Saorân y Matome- la expresión de Seichiro se volvió seria por unos segundos al mirar a Kadono, pero recuperó la sonrisa al mirar a Matome, los dos se quedaron mirando fijamente.

R- Vaya, Kurihara, yo creía que sólo te interesaba, Akemi- dijo con una sonrisa maliciosa sacando a Seichiro de su ensoñación, me miró a mí y después a Matome, volvió a recuperar la cordura.

Se- Eso pensaba yo también, Hokabi- dijo acercándose al chico y tomándole por el hombro- pero te he visto en actitud muy cariñosa con Unami, ¿Qué fue de aquel chico que juró que lucharía siempre por el amor de Akemi?

Pareció que el tiempo se congelaba. Ruegi bajó la mirada, no veía su rostro, pero sabía que aquella frase no le había sentado muy bien, nunca volvimos a hablar del tema. Unami tenía el rostro preocupado, aunque ella también se había enamorado antes, siempre había tenido el miedo a que Ruegi sólo hubiese ocultado y negado sus verdaderos sentimientos. Seichiro se veía tranquilo, lo que había dicho era verdad, no lo había dicho para herir a Ruegi, sólo que él tampoco entendía aquel cambio de actitud.

Kanata suspiraba, mirando a los dos chicos sin saber qué creer. Matome tenía una expresión de sorpresa en la cara y abrazaba Unami, como si hacerlo le hiciese comprender mejor las palabras que acababa de oír.

Y Kadono. Me miraba, sus ojos azules se enfrentaron a los míos. No bajo la mirada. Entonces me di cuenta que era el único que se había dado cuenta de que toda esa historia sólo la podría aclarar una persona, una persona a la que le preguntaba sin hablar, en sus ojos vi comprensión y en aquel instante me di cuenta.

Sin decírselo él sabía todo, y lo sabía porque él había pasado por lo mismo. Fue en ese momento, cuando esbozó una sonrisa que se reflejó en sus ojos, intentando apoyarme, cuando le empecé a ver como un verdadero amigo.

Bueno, y aquí llegó el final del quinto capítulo. Ya estoy escribiendo el sexto, aunque tengo bastantes dudas en la cabeza, así que por favor, si alguien lo lee, me gustaría que me diese su opinión, sugerencias… cualquier cosa, no es que me falten ideas, tengo demasiadas! Y no sé cuál os gustará más, bueno, si alguien tiene tiempo libre y me quiere hacer de editor estaría encantada.

Ya sabeis, para cualquier cosa: el próximo, Nahia