Wola de nuevo!

Aquí estoy, escribiendo un nuevo capítulo. Espero que os guste.

CAPITULO 9: RESFRIADO, ACLARACIONES Y CLASES

El sonido del despertador me asustó, dormía profundamente. Lo cogí lo más rápido que pude y lo apagué. Las ocho. ¿Quién lo habría programado? Una pequeña mueca se me escapó al darme cuenta de la respuesta: Seichiro.

Me levanté y noté un ligero dolor de cabeza, más bien era congestión. Estaba un poco resfriada y mi pelo aún estaba algo húmedo. Decidí ducharme y secármelo finalmente con el secador, en todo momento sin separarme de los pañuelos de papel. Me vestí con unos vaqueros y una camiseta y me miré en el espejo para peinarme. Tenía un aspecto horrible, lo que me hizo sentirme peor. Tocaron a la puerta. Ukyo y Matome entraron sin esperar una respuesta mientras yo me hacía una coleta.

M- ¡Agh! Te ves horrible- dijo con un gesto de desagrado al verme.

A- Lo sé, no me encuentro muy bien- dije acercándome a ellas- creo que me he resfriado.

U- Ayer estabas empapada- dijo tocándome la frente- Viniste en cuanto te mojaste, ¿no?- una ligera sonrisa me hizo darme cuenta de la doble intención de la pregunta.

A- Sí, claro- dije apartando la mirada, seguía sin poder mentir a Unami.

M- ¿En serio que no pasó nada?- dijo con cierto gesto de frustración.

A- ¿Qué tendría que pasar?- dije ya en el pasillo- ¿Qué tal terminó esa cena?- le guiñé un ojo- o mejor, ¿Qué tal con Seichiro?- pude ver la cara de Matome iluminándose, había logrado escabullirme otra vez.

M- Es tan simpático, tan amable, tan…- su cara de ensoñación lo decía todo.

U- Perfecto. Esa era la palabra, ¿no?- dijo riéndose, luego se dirigió a mí- me estuvo hablando de él desde que terminamos la cena hasta que llegaste… está realmente enamorada.

A- Lo sé- dije con una pequeña sensación de culpabilidad, pensando en lo que mi amiga tenía que haber pasado por mí la noche anterior.

M- Akemi- su voz me sacó de mis pensamientos- ¿Tú crees que él…?- sabía muy bien como continuaba la pregunta, y un nudo se generó en mi garganta.

A- No lo sé, intentaré hablar con él- dije mirando el suelo. El silencio se hizo de nuevo por unos segundos. Llegamos al comedor vacío.

Chica 1- El señor y sus amigos han desayunado y se han ido al gimnasio a entrenar, han dicho que no se preocupen por ellos y que hagan lo que desean, que actúen como si estuviesen en su casa. El desayuno será servido enseguida- y se retiró mientras nos sentábamos.

U- Hay que ver, estos chicos siempre igual- dijo sonriendo- en cuanto nos despistamos un minuto ya están peleándose.

M- Podían haberme esperado, ¿no? A mí también me apetecía entrenar- dijo con gesto enfadado.

A- Me pregunto que estará haciendo Seichiro con ellos…no sabe nada de las artes.

U- ¿Estás preocupada? Aunque tienes razón, es extraño, sobretodo por lo "bien" que se lleva con Ruegi.

Aparecieron dos chicas que nos sirvieron el desayuno, cuando dejaron todo dispuesto sobre la mesa volvieron a desaparecer. Desayunamos tranquilamente, era algo realmente agradable que habíamos perdido tras la llegada de los chicos. Cuando terminamos las guié hasta el gimnasio, situado en la primera planta de sótano. Mientras bajamos las últimas escaleras oímos los sonidos de lucha de los chicos.

Abrí la puerta, dejando pasar primero a Unami y Matome, entré la última. Kanata hablaba con Seichiro en una esquina del gimnasio. Ruegi y Saorân tenían una pelea aérea. Hacía mucho que no veía pelear a Ruegi, había mejorado, pero no fue eso lo que llamó mi atención. El que estaba peleando allí arriba no era Saorân. Ranma. La técnica era indudablemente la Saotome, aunque quizá mucho más depurada. No podía dejar de mirar, mientras un escalofrío recorría mi cuerpo. Noté el brazo de Unami sobre el mío.

U- Es… increíble- murmuró- a esto era a lo que se refería Ryoga.

M- ¿Quién?- preguntó con una mirada inquisidora, ¿había notado el despiste de Ukyo?

A- Qué pregunta, Matome, ya te ha dicho que Ruegi- dije con una sonrisa tranquila.

M- ¿Ha dicho Ruegi? Lo siento, me había parecido escuchar otro nombre- vi su mirada de duda. La pelea había cesado. Los muchachos yacían en el suelo, agotados.

R- ¿Qué has tomado hoy para desayunar, Kadono?- dijo jadeando desde el suelo- ¡Vaya energía! ¿Estás preocupado por algo?

S- No, ¿por qué?- preguntó mirando el techo.

R- Kanata me ha dicho que cuando estás preocupado por algo, tu nivel de concentración aumenta, extraño, ¿no?- Kadono se levantó ligeramente sonrojado, le miré de nuevo. Su pelo levemente pegado por el sudor de su frente mientras pequeñas gotas resbalaban por su cuello perdiéndose por el interior de su camiseta de tirantes. Noté mi corazón volver a acelerarse.

S- Puede ser- dijo con una leve sonrisa, mientras le ayudaba a levantarse. Los músculos de su brazo se tensaron por el esfuerzo del peso de Ruegi, revelando su perfecta forma. Deseé estar en sus brazos. Los dos chicos se dirigieron hacia la puerta.

U- Buenos días, chicos- oí su voz alegre, olvidando el pequeño desliz que casi nos había descubierto ante Matome.

R- Buenos días, Unami- su voz sonó casi infantil y no pude evitar sonreír al ver el suave sonrojo en sus mejillas. Nunca cambiaría.

Se- Vaya, Ruegi, realmente estás enamorado de esa chica- dijo acercándose al grupo que se iba formando junto con Kanata- ¿Qué tal habéis dormido, chicas? ¿Y el desayuno? Lamento no haberos esperado, pero los chicos querían entrenar y me era necesario acompañarles.

M- No pasa nada, has sido muy amable dejándonos dormir aquí y tratándonos tan bien- dijo con una pequeña reverencia.

Se- Es un placer, esta casa es muy grande para uno solo- su sonrisa directa hacia Matome, quizá había alguna posibilidad, levantó la vista encontrándome detrás de ella- ¿Te encuentras bien, Akemi-chan? Tienes mala cara.

A- Estoy bien, sólo es un pequeño resfriado, cuando tengas un momento, ¿podríamos hablar?- sentía todas las miradas puestas en mí.

Se-Claro que sí, ¿Te apetece acompañarme a dar un paseo?- dijo ofreciéndome su brazo, lo cogí dudosa, miré a Matome y le guiñé un ojo de manera que fuese imperceptible para los demás. Intentaba tranquilizarla, pero ¿cómo iba a transmitirle algo que ni yo misma sentía?

S- Sí- note uno de sus dedos sobre mi frente mientras me miraba fijamente, poniéndome a la defensiva.

Se- Pero antes pasaremos a por algo de ropa, no podemos permitir que empeores, debes cuidarte- su tono protector me desmontó por completo, dejándome quieta. Noté un jersey caer a mis brazos desde el cielo- Gracias Kadono- dijo al muchacho que salía por la puerta.

S- De nada.

Miré el jersey en mis manos, ¿realmente era de Saorân? El resto miraba en silencio mientras Seichiro me llevaba por las escaleras laterales hacia el exterior.

Se- Ponte el jersey- dijo soltándome al llegar a la puerta de salida. Deslicé la prenda por la cabeza dejándola caer sobre mi cuerpo. Me quedaba grande, pero enseguida empecé a acostumbrarme a él, mientras su olor inundaba de nuevo mis sentidos, haciéndome sonreír- ¿Qué pasa con ese chico, Akemi?

A- Nada- murmuré mientras seguía el camino. Enseguida me alcanzó y se interpuso en mi camino.

Se- No mientas- dijo con una sonrisa burlona- está bien. Al fin y al cabo estamos aquí para hablar sobre nosotros, ¿verdad?

A- Nosotros…-dije- ¿Sigue habiendo un nosotros, Seichiro?

Se- Hace mucho que dejó de haberlo- dijo apoyado en la barandilla- en realidad quizá nunca lo hubo- se volvió a mirarme- ¿no es verdad? No sé cuando lo noté, pero de alguna manera siempre supe que no estabas enamorada de mí y que nunca lo estarías.

A- Yo…

Se- No te voy a pedir explicaciones porque sé que será imposible que me las des, nunca has estado muy dispuesta a hablar sobre ti- me apoyé en la barandilla junto a él- pero entonces, ¿por qué accediste?

A- Creí que te quería, que sería capaz de amarte…

Se- Pero no pudiste.

A- No- los dos mirábamos el horizonte, ninguno de los dos era muy bueno hablando sobre sí mismo, quizá fuese lo mejor- lo intenté, pero ya sabes… estas cosas no se pueden forzar. Lo siento mucho, debí ser clara contigo desde el principio. Me siento muy mal de verdad.

Se- ¿Sigues enamorada de "él"?- noté ese tono, intenté ser sincera.

A- Creo que no, pero no lo sé, necesitaría verle para saberlo.

Se- Es la prueba de fuego, sólo lo sabrás en el momento que estés ante él.

A- Seichiro, ¿Tú sigues…?

Se- No – se volvió a mirarme- ¿Era por eso por lo que estabas preocupada? Puedes estar tranquila, es cierto que te tengo mucho cariño y que estuve muy enamorado de ti, pero el tiempo ha curado muy bien las heridas- dejó que el silencio nos curase a los dos, sin dejar de mirarme- ¿Por eso le paraste?

A- ¿Qué? ¿A qué te refieres?- esta vez le miraba yo, sin entender. Una sonrisa cómplice apareció en sus labios.

Se- La escena de la playa, si él hubiera tardado un segundo más yo hubiera ido por ti- dijo mirando la pequeña cala- es increíble como nada ese chico, se sumergió en aquel mar resacoso sin dudarlo, incluso yo estaba asustado, durante unos momentos ninguno de los dos aparecíais, cuando él apareció contigo en brazos… estaba en estado de shock, te colocó sobre la arena y empezó a llamarte, a agitarte, pero no reaccionabas… yo me quedé estático, no podía moverme, quería correr hasta la cala, intentar ayudar, pero mi cuerpo no me respondía…entonces empezó la reanimación, cada vez parecía más desesperado y tú no dabas muestras de vida…si hubiese sido yo seguramente hubiese desistido, no sé, eso no se sabe hasta que no se está en esa situación… y entonces tosiste…y bueno, el resto ya lo sabes, ¿no?- dijo mirándome de nuevo, se rió al notar mi sonrojo- no tienes que avergonzarte… no voy a aconsejarte, a mí tampoco se me dan muy bien esas cosas, pero es un buen chico…si te gusta… no lo rechaces.

Me separé de él muy sonrojada y miré hacia la casa, donde me encontré a Matome en la misma ventana desde la que anoche observé a Kadono. Ahora no era momento de preocuparse de mis sentimientos. Matome y Seichiro eran más importantes, la sonreí y ella se apartó de la ventana.

A- ¿Qué me dices de ti?- dije posando una mano en su hombro, mi pelo, travieso por el suave viento de la mañana, le acarició la cara. Se volvió sonriéndome.

Se- No sé, puede que halla cierta morena que me interese.

A- ¿Una con unos enormes ojos azules?- no pude evitar sentirme contenta, muy contenta. Él movió la cabeza afirmativamente- Me alegro mucho.

Se- ¿Tú crees que…?- puse un dedo en sus labios, mi intervención terminaba ahí.

A- Yo no sé nada- dije sonriéndole.

Se- Si organizo una fiesta esta noche… ¿os quedaríais?

A- ¿Qué estás planeando?

Se- ¡Taki! -Gritó el chico, el ama de llaves salió a la terraza- Llévate a la señorita y dale uno de tus remedios especiales para el resfriado- se volvió hacia mí mientras me acercaba a la mujer- de sabor es horrible, pero para esta noche estarás perfectamente, ahora tengo que hablar con los invitados.

Sabía que era en vano seguir preguntando. Me dejé llevar por el ama de llaves hasta la cocina. Cuando me dio el brebaje no me lo podía creer. Era horrible, sabía incluso peor que mi comida en mis peores días.

Taki- Esto cura todo, niña, hasta los males de amor- dijo abandonando la habitación. Otra vieja sabia, como Cologne, definitivamente la edad tenía sus ventajas.

U- ¡Por fin te encuentro!- dijo apareciendo por una de las puertas- Ha sido una gran idea lo de la fiesta, ¿qué tal ha ido esa charla?

A- Bien- me levanté para acompañarla arriba- parece que todo está bien, ya me ha olvidado- pero no surgió la sonrisa.

U- ¿Hay algo que te preocupa?

A- En realidad…nada, es una tontería- no podía decirle que en cierta manera era un golpe para mi autoestima, mi parte egoísta solo me dejaba ver una cosa tras la alegría inicial: nadie me quería. Ruegi me había querido. En menos de un año se había enamorado de Unami. Seichiro me había querido. Ahora le empezaba a gustar Matome. Suspiré. – Sé sincera, ¿Alguna vez has pensado que no eres lo suficientemente buena para que alguien sea capaz de quererte?

Unami suspiró.

U- ¿Otra vez con esas tonterías? Además creí que a ti eso ya no te importaba- dijo burlonamente.

A-Y no me importa- dije frunciendo el ceño ofendida.

U- ¿Entonces por qué lo preguntas?

A- No lo sé, debe ser el resfriado, que me hace decir tonterías.

U- ¿No tienes calor?

A- No, ¿por?

U- ¿Se está bien con ese jersey?

A- No pararás hasta que te cuente lo que pasó en la playa, ¿verdad?

U- Exacto- dijo sacándome la lengua. Esta bien, un resumen rápido y se tendría que dar por satisfecha. Miré alrededor comprobando que no hubiese nadie.

A- Ni una palabra a nadie, te lo resumiré en pocas palabras: llegó, hablamos, me acerqué al agua, una mala ola, el mar me arrastró, no sé nadar, me ahogué, él me sacó, me reanimó, volví a respirar, le di las gracias, le sonreí, me miró, me besó, le besé, acabamos tumbados en la arena, recuperé la razón y volví a la casa. Ya ves, no pasó nada interesante.

U- ¿Le besaste?

A- ¿Eso es lo más importante? ¡Casi! Unami, casi morí- dije aumentando el tono- Saorân me salvó, tuve suerte de que estuviera allí, sino yo…

U- Como Ranma, salvándote siempre en el último momento- dijo con una sonrisa- ¿Le has visto hoy con Ruegi? Akane, el corazón parecía que me iba a explotar, ¿no te pareció un viaje en el tiempo? Y ahora tú vas y le besas.

A- Él me besó- contesté rápidamente.

U- No le evitaste, Akane, esto cada ve es más arriesgado. Me caen muy bien, pero deberían irse- dijo sentándose en los escalones conmigo- no sabemos de ellos, y tú… te estás enamorando de él.

A- Retíralo- me levanté ofendida- reconozco que tuve un momento de… no sé de que…me recordó demasiado a… Jusenkyo…sabes lo mal que lo pasé y como me sentía…confusión, eso es lo que fue. No volverá a pasar.

U- Ruegi me contó que os vio en unas circunstancias muy similares cuando salimos de casa- se levantó para ponerse a mi altura y mirarme fijamente- ¿ese fue otro momento de confusión? Te he visto mirarle, y también los esfuerzos por no mirarle…no vamos a engañarnos, sólo te había visto actuar así con una persona antes, y las dos sabemos con quien.

Otra vez silencio. Es lo mejor cuando no se sabe qué decir. Yo también lo había notado. Y eso me asustaba.

A- Tendremos que tener más cuidado, tienes razón- me puse seria- olvidé que podían ser Saotome, pero es tan difícil…- dije mordiéndome el labio inferior.

M- ¿Qué es difícil?- acababa de llegar con una gran sonrisa.

U- Elegir que nos pondremos esta noche- qué bien mentía, ¿Cuándo podríamos dejar de hacerlo?

M- ¡Estoy tan contenta! Es la primera vez que voy a una fiesta- nos cogió a cada una de un brazo- vendrá un montón de gente, será en la playa…

A- Yo no tengo nada para esta noche.

U- Yo tampoco.

M- Seichiro ha dicho que no nos preocupemos, ha mandado a una de las chicas a comprar ropa "apropiada" al centro para todos- me agarró más fuerte- ¿vendrás? Tienes mejor aspecto.

A- La señora Taki me dio uno de sus brebajes, Seichiro dice que para esta noche estaré bien-me separé de Matome- Ahora, si no os importa, necesito bailar un rato, me voy al gimnasio, ya sabéis, no se puede abandonar el entrenamiento.

M- ¿Podemos ir contigo?

A- Lo siento, pero prefiero ensayar sola- Matome hizo ademán de seguirme pero Unami la frenó.

Descendí de nuevo las escaleras. Una fiesta, no me apetecía nada. Lo único que

quería era no pensar y estar sola, algo casi imposible. La única manera era bailar, y me encontraba allí, en el lugar que fue testigo de mis primeros pasos. Acaricié las suaves paredes de madera y me acerqué a la cadena musical. Observé los compactos que se extendían por encima de la mesa. Cogí uno de los lentos, me apetecía ensayar el baile clásico, últimamente con la audición lo había descuidado. Sonaron los primeros acordes, me quité el jersey y lo doblé suavemente dejándolo en el suelo, me coloqué en la posición de reposo. Cerré los ojos. No necesitaba ver, sólo sentir la música, conocía muy bien aquel espacio, cada distancia. Empecé a moverme suavemente, movimientos suaves, delicados… los vaqueros serían un problema. Me dejé llevar, variando el ritmo, a veces más rápido, otras más lento, vueltas, giros… siempre limitados por los rígidos pantalones. El último movimiento era complicado, me concentré para hacerlo bien. Un, dos, arriba, giro, vuelta, vuelta, salto, vuelta, vuelta, hacia atrás, abajo… La música ceso. Mi corazón latía rápido por el ejercicio, sonreí, me sentía mucho mejor. Aplausos.

K- Muy bien, Akemi, parece que pronto igualarás a Minako- ¿Qué hacían esos tres en la puerta?

A- Gracias, ¿Cuánto tiempo lleváis ahí?- pregunté levantándome del suelo.

R- Un par de minutos- se acercó hacia donde yo estaba permitiéndome ver a Kadono detrás de él- realmente se te da bien.

A- Eso espero, es a lo me dedico- dije sonriéndole.

R- Parece que te encuentras mucho mejor, ¿no? Al menos tienes mejor aspecto.

A- Sí, ya puedo separarme del pañuelo más de quince minutos, Seichiro dice que estaré totalmente recuperada para esta noche.

K- Sobre esta noche…queríamos pedirte un favor- dijo cogiéndome por los hombros mientras Ruegi me cogía de la cintura. Miré a uno y a otro.

A- ¿Qué estáis tramando?- dije cogiéndoles a los dos con los brazos por la espalda.

R- Verás, sabrás que esta noche hay una fiesta…

K- Y en las fiestas hay parejas…

A- No veo que tengo que ver yo en todo esto, los dos tenéis novia.

R- Ese es el problema, tenemos pareja, y como es una fiesta habrá música…

K- Y habrá que bailar…

A- ¿Y? Sigo sin ver el problema- los dos chicos se quedaron en silencio, haciéndose gestos para indicar al otro que hablase intentando que yo no lo viese. Aquello era muy divertido.

S- Quieren pedirte que les enseñes a bailar, no quieren hacer el ridículo- seguía apoyado en la puerta desde donde me dedicó una sonrisa, haciendo que me pusiese nerviosa.

A- Yo… veréis chicos, no es tan fácil, hay muchos tipos de baile, y aprender lleva tiempo, además sois dos…

K- Akemi-chan, eres nuestra única esperanza, ¿no querrás que haga el ridículo con Minako, no? Ya sabes como se toma eso de bailar…

A- Creo que es suficiente con que se lo cuentes, ella te enseñará, es una buena profesora.

K- No lo entiendes, siempre le he dicho que no se me da mal, si se da cuenta de que he mentido… me lo echará en cara siempre, las mujeres sois así.

A- Puede que tengas razón, ¿y tú, Ruegi? ¿Por qué no le pides a Unami que te ayude?

R- Me gustaría impresionarla, ya sabes lo que me cuesta mostrar mis sentimientos, me gustaría bailar con ella…

A- Está bien, está bien… lo intentaré ¿de acuerdo?- vi como la cara de los dos chicos se iluminaba- ¿Bailes lentos o rápidos?

K y R- Lentos.

A- Bien, quizá sea más fácil, iré a preparar la música- dije acercándome a la cadena.

K- ¿No te apuntas, Kadono?- burla en su voz.

R- La señorita Totsuo nos va a dar unas clases, podías intentarlo, aunque no tengas una pareja que impresionar, seguro que vienen un montón de chicas bonitas a la fiesta.

S- Ya sé bailar, Matome me enseñó- noté como su voz se iba acercando, acelerando mi pulso- yo me ocuparé de la música, ¿de acuerdo?-su mano en mi hombro fue como una descarga, me giré y nuestras cabezas casi chocan.

A- Mmm…bien, para Kanata la 3 y para Ruegi la 7, ¿te acordarás, Sao?- mi voz sonó demasiado suave, y noté como saltaba al oír su nombre de pila.

S- Claro, Akemi.

Rocé sin querer su brazo, y el calor me inundó de nuevo. ¿Qué tenía ese chico? De acuerdo, había química sexual, algo nuevo para mí, pero no extraño. Ya era una mujer adulta, estas cosas pasan.

A- Bien chicos, nos espera un largo trabajo por delante, ¿Quién será el primero?

Así pasamos la mañana hasta la hora de comer, la comida estuvo muy animada, sin mencionar las clases de baile de los chicos, hablando de los viajes de Seichiro, de nuestros compañeros de clase… Después pedí a Seichiro que entretuviese a las chicas, me prometió llevárselas dejándome a mí en casa para que me recuperase, a cambio de que en la fiesta bailase una vez con él. ¿Cómo no aceptar?

Llegué al gimnasio donde me encontré a Ruegi bailando con Kanata, los dos muy serios. Aquello no duró mucho, no sé quién fue el que piso al otro, pero enseguida aquello se convirtió en un inicio de pelea. Me puse entre ellos, con una mano en cada pecho.

A- Tranquilos, no tengo ganas de peleas- los chicos se separaron un poco- he conseguido que Seichiro se llevara a las chicas, así que tranquilos que no nos descubrirán.

R- ¿Cómo lo has conseguido?- dijo con una mirada de desconfianza.

A- Un baile- dije cogiéndole de la mano- y ese es mi problema, ahora veamos si todavía te acuerdas de lo que te he enseñado esta mañana.

Y así pasamos la tarde, con un montón de pisotones, un mejunje de Taki a media tarde y un montón de quejas. A las siete de la tarde ya di por acabada la clase. Los chicos empezaron a quejarse.

A- Estoy agotada, debía haber estado toda la tarde tirada en la cama descansando,

Unami y Matome están a punto de llegar y tendré que aguantar una fiesta de varias horas…me merezco unos minutos de descanso, ¿no?- dije muy seria. Me caían muy bien, pero me sentía muy cansada- me voy a descansar un rato, nos vemos en la fiesta ¿eh?

Los chicos afirmaron y yo me fui a mi cuarto. Una ducha rápida y me tumbé en la cama, quedándome dormida.

Unos golpes en la puerta.

U- Akemi, ¿Qué tal te encuentras?- dijo asomándose por la puerta, abrí un ojo viendo a las dos en la puerta cargando un montón de bolsas.

M- Hemos comprado un montón de cosas para la fiesta-dijo dejando a mitad de las bolsas sobre mi cama- yo he elegido tu vestido.

U- Yo la he ayudado- dijo rápidamente, quizá por la cara de pánico que debía haber puesta.

Se oyeron otra vez unos golpes en la puerta. Vimos una cabeza pelirroja aparecer tras ella.

Mi- ¿Qué tal, chicas? ¿Preparadas para la fiesta?- dijo totalmente entusiasmada Minako que llevaba un conjunto verde que resaltaba su cabellera rojiza dándole un toque exótico- ¿Qué haces todavía en la cama, Akemi? Esta noche va a ser genial.

Me escondí debajo de las sábanas, realmente esa fiesta era lo que menos me apetecía en ese momento. Recordé la fiesta de Navidad que organizamos una vez en el Dojo. Un auténtico desastre. Ninguna fiesta a la que había ido había acabado bien, ¿Podría ésta ser diferente?

Mi- Sal ahora mismo de ahí debajo, tenemos mucho por hacer- dijo quitándome las sábanas.

Suspiré. Pronto lo sabría.

En este capítulo he intentado sacar la parte buena de Seichiro, que se parece más a la imagen inicial que tenía de él a la que al final tuvo, me alegro de recuperarlo un poco. Sé que su atracción por Matome quizá es un poco forzada…pero bueno, así es cómo ha quedado. Ya sabéis, dudas, sugerencias, comentarios…