Wola!
Todavía no han terminado los exámenes pero no he podido contenerme y cada vez que tenía un rato libre tenía que escribir, y es que, cuando el final está cerca, una se emociona y ya se sabe.
Muchas gracias por todas las criticas, en serio, a mí me gusta mucho escribir todo esto y me alegro que mis paranoias mentales le gusten a la gente. Vuestros comentarios me alegran el día.
La canción de este capítulo es de Laura Pausini y a mi me encanta, no sé, me parece que tiene mucha fuerza.
Con el próximo capítulo haré algunos comentarios para una posible continuación de este fic, pero no sé, tengo algunas ideas pero quizá ya os canse demasiado. Bueno, os dejo con el capítulo.
CAPITULO 13: SEPARACIÓN Y CELOS
El domingo fue bastante calmado. Las parejas se fueron por ahí y los hermanos se fueron a trabajar, me quedé sola en la casa. No tenía muchas ganas de hacer nada, así que cogí el discman, me tumbé en el sofá y pasé toda la mañana escuchando los cds de la obra. Había que admitir que los temas no estaban mal elegidos. Decidí coger el cd de música y ponerlo en el estéreo para con partitura en mano oír aquellas palabras en mi propia voz. Las noté más mías de lo que esperaba. Miré el libreto de diálogos que estaba sobre la mesa. No quería leer el guión. No quería saber el final. Me acerqué y lo cogí, pasando las páginas rápidamente haciendo que las letras pasasen borrosas ante mis ojos.
¿Qué cerca podía estar aquel libreto de la verdad? Seguramente el final sería distinto del mío. Mi línea de pensamientos se perdió hacia una pregunta que hacía tiempo que no me rondaba por la cabeza: ¿Qué habría sido de mi vida si no me hubiese marchado?
Recordé el día de mi marcha y la palabra que provocó mi despertar: NUNCA.
En aquella época había sido tan ilusa… Yusenkio. Era lo único que cada vez que recordaba hacía latir mi corazón a toda velocidad. Podía recordar cada sensación de aquellas horas, la sed, la deshidratación, la desesperación por moverme, por intentar seguir viva tras cada lluvia de fuego que me golpeaba, por seguir con los ojos abiertos, por protegerle… Y el sentimiento que tantas veces había borrado volvió por unos segundos: le quería, le quería tanto…Suspiré, recordando una vieja canción que escuché muchas veces en la radio…busqué una foto perdida en un cajón de mi cómoda, donde sabía que nadie miraría, la saqué y dejé que mis dedos se deslizaran suavemente sobre ella… entre todos los rostros mi mirada se posó en uno, pasando el dedo por su contorno, como si le quisiese acariciar… "Nunca me casaré contigo" Las palabras resonaron en mi mente tan claras como el día de mi partida, ¿cómo las palabras tantas veces dichas adquirieron en ese momento una importancia tan singular? Porque sabía que hablaba en serio, su voz no dudó ni un segundo… y entonces tomé la decisión, porque sabía que nunca podría estar con una persona que me despreciase de aquella manera, que me hubiera engañado vilmente todo ese tiempo…
Noté una lágrima traviesa resbalarse por mi mejilla, la sequé rápidamente, intentando hallar en mi misma la determinación de volver a encerrar todos aquellos recuerdos. Guardé la foto al fondo del mismo cajón del que había salido. Miré el reloj y decidí que era hora de calentar la comida. Puse un par de cazuelas al fuego y me dirigí a la colección de CDs para buscar la canción que tarareaba incesantemente sin poder recordar su letra. Al oír las primeras notas recordé claramente las palabras, bajé el sonido del estéreo decidida a darle voz propia, ahora sabía porque no dejaba de tararearla.
Hoy volví a pensar en ti,
Hace siglos que,
No te llamo ni tú a mí,
Suele suceder
A nadie más dije amor,
A nadie, a nadie,
Desde entonces ninguno encontré
Que se parezca a ti
Que se parezca a mí
Por dentro
Escucha tú el mensaje
Que es para ti, dime si estás, ahí
Que yo te conozco
Y sé que no vas a tener,
Alternativa a mí, lo sé, lo sé
Porqué, lo sé
Te diría una mentira, mía
Si dijese que
No he tenido compañías
Ni rocé otra piel
Busqué en cada boca encontrar,
Tu nombre, tu nombre,
Esperé demasiado y al fin
Ya te borré de mí
Ya me alejé de ti, lo sabes
Escucha tú el mensaje
Quemando aquí,
Dime si estás, ahí,
Que yo te conozco
Y mi puesto no es junto a ti,
Si he de tenerte en mí…
Añorarás cosas de mí
Que ya nunca más tendrás
Hoy volví a pensar en ti…
Suele suceder.
Los aplausos me llegaron desde la puerta, donde los hermanos Kadono sonreían.
M- Espero que eso no fuese para mí- dijo cerrando la puerta tras ellos- aunque es bonita, refleja fuerza de espíritu, ¿algo de personal que explicar con esa canción, señorita Totsuo?
A- Simplemente apareció en mi cabeza- dije removiendo el contenido de las cazuelas en las que Unami nos había dejado lista la comida- no esperaba que llegaseis tan temprano.
M- Ha habido follón, los hermanitos Seiya han hecho aparición- dijo dejando sus cosas sobre la mesa.
A- ¿Y eso?
M- Digamos que no les ha hecho mucha gracia que sus respectivos objetos de deseo sean pareja, ni siquiera en la ficción- miré a Kadono, y me di cuenta que tenía un pequeño corte en la mejilla. Me acerqué y le cogí suavemente el rostro para verle de cerca la herida.
A- Al menos, no parece muy grave -dije soltándole y yendo al baño a por el botiquín de primeros auxilios- ¿cómo ha llegado a tocarte?
S- Me pilló desprevenido, no esperaba ser atacado por un loco con un tenedor de postre- llegué y le hice sentarse a mi lado en el sofá, saqué el agua oxigenada, una gasa y una tirita.
A- ¿Qué tal quedó él?- dije por preguntar, porque la verdad, no me importaba lo más mínimo lo que le ocurriese a Seiya.
S- Sólo le calmé, no me gusta pelearme con gente que no sabe defenderse- frunció la nariz de una manera adorable cuando el agua oxigenada entró en contacto con su piel.
A- Me parece muy honesto por tu parte, aunque él te atacó, tenías todo el derecho a defenderte.
M- Mia fue peor, tendrás serios problemas cuando la veas, entre los dos dejaron todo hecho un desastre, hasta el dueño, a pesar de ser el día en que más trabajo hay decidió cerrar, tenemos que ir esta tarde a limpiar- dijo suspirando levantando unos cabellos de su flequillo, cogió su pelo y lo miró ante el espejo- creo que debería teñirme de nuevo, así no tendré que hacerlo el día de la boda.
S- ¿Por qué no te dejas tu color natural?- dijo desde el sofá, tocándose la tirita que le acababa de colocar.
A- ¿Te tiñes el pelo? ¡Pero si eres muy joven para tener canas!- dije acercándome para observar de cerca sus cabellos- ¿Cuál es tu color original?
M- Soy pelirroja- dijo mostrándome la raíz de sus cabellos que tenían un llamativo tono rojizo- pero me gusta más el cabello negro.
Noté como me quedaba con la boca abierta contemplando sus raíces, ¿pelirroja? Ese era un color de pelo muy raro en Japón, a decir verdad sólo conocía otra persona que lo tuviese… no quedaba ninguna duda: aquellos dos pertenecían a la familia Saotome, pero ¿cuál sería su parentesco?
S- Haz lo que quieras- dijo levantándose- de todas maneras no eres la novia, no creo que la gente se vaya a fijar en ti.
A-¡Se me había olvidado! Tengo que llamar a Kasumi, ¿cuándo me dijo que era la prueba del vestido?- dije cogiendo la agenda y buscando entre las páginas que casi estaban en blanco- algún día aprenderé que si te compras una agenda es para apuntar las cosas. Tendré que llamarla.
M- ¿Vas a ir a la prueba del vestido de la novia?
A- No, al ser la primogénita utilizará el vestido de ma…de su madre, ya lo ha retocado un poco, voy a la prueba del mío.
M- ¿Quedaste en comprarlo con Kasumi?
A- Bueno, algo así, ella eligió los vestidos para las damas de honor y tengo que ir a probármelo- Matome se acercó a mí con una mirada inquisidora.
M- ¿Vas a ser dama de honor? Creía que lo serían sus hermanas…- su rostro estaba demasiado cerca del mío y empezaba a ponerme nerviosa.
A-Bueno, ya sabéis que su hermana pequeña hace tiempo que no saben donde está así que decidió que la única prima que conoce la sustituyese, y así es como llegué a ser dama de honor de la boda de mi prima- noté como las facciones de Matome no cambiaban.
M- ¿También lo serás de Nabiki?
A-No creo, no recuerdo haber visto a Nabiki desde que éramos muy pequeñas, no tengo casi relación con ella, ya sabéis como es Nabiki, siempre va a lo suyo y yo no desperté mucho su interés, en cambio Kasumi se mostró muy amable, me trató como si fuese una más de ellas.
M- ¿Y qué tal te llevabas con Akane?- dijo alejándose un poco, pude notar como Sao ponía atención a mi respuesta.
A-Bien, es con la que más relación tuve, fue mi sensei a espaldas de nuestras dos familias, a excepción de Kasumi, por supuesto, por eso dejé las artes…no podía hacer mucho más sin sensei…- mi voz sonó segura, parece que las clases de teatro empezaban a dar sus frutos.
S- ¿No…no la has vuelto a ver?- no me miraba, hablaba mirando fijamente a la pared, con el mismo rostro ausente que tantas veces mostraba. Le miré por unos segundos, intentando saber si le podía haber visto en algún momento antes cuando vivía en el Dojo, por las calles…pero no, sus facciones se me hacían conocidas, pero sólo porque ahora estaba segura: eran las facciones de un Saotome.
A-No, si no le ha dicho nada a su familia ¿Por qué iba a ser distinto conmigo?- me levanté y fui hacia la cocina- la comida está lista, ¿me ayudáis a poner la mesa?
El ambiente en la comida era tenso, miradas furtivas y palabras vacías. Se notaba que los tres teníamos la mente muy lejos de allí. Familia Saotome, ¿Los habrían enviado mi padre o los Saotome para encontrarme? ¿Por eso se habían quedado? ¿Habían descubierto mi verdadera identidad? Quizá todo eso del lío en la heladería era una excusa para volver a casa y hacerme una encerrona a preguntas mientras estuviese sola en casa, sin apoyo de alguien caería antes… pues se habían equivocado. ¿Hasta qué punto podía confiar en ellos? ¿Y si Matome se estaba haciendo pasar por mi amiga para que le confesase la verdad? ¿Y si Kadono intentaba conquistarme para saber, para averiguar mi secreto? ¿Y si todo lo que había pasado estas últimas semanas había sido puro teatro?
Tomé un vaso de agua y me lo bebí de un trago, notaba una incipiente migraña. Terminamos de comer y me quedé fregando mientras ellos volvían al trabajo. Cuando volviesen todos la situación se haría menos tensa. Quizá debería hablar sobre ello con Ukyo y Ryoga. Decidí callarme hasta que tuviese las cosas más claras, no había porqué molestarlos.
Al día siguiente Kadono y yo salimos corriendo de casa. Habíamos quedado con el director de la obra a las nueve y llegábamos tarde. Corríamos por las calle, doblando esquinas, esquivando gente soñolienta, yo le seguía por detrás. Él no aumentaba el paso para que no le perdiese. Sonreí, recordando escenas de tiempo atrás donde una joven Akane corría con su prometido porque llegaban tarde. Habíamos llegado a la facultad
S- Ya llegamos, ahora, ¿Por dón…?- le agarré de la mano y empecé a correr tirando de él. Las chicas se apartaban y murmuraban. Distinguí a algunas amigas de Mía. Genial, en breves la lunática esa sabía que su amorcito estaba con la arpía.
A- Aquí es- dije parándome ante una de las puertas principales del salón de actos, intentando calmar mi agitada respiración. Él parecía que no hubiese corrido más de un minuto, ojalá estuviese en tan buena forma como él- adelante- dije al ver como permanecía estático- ¿Tienes miedo escénico sin subirte al escenario o qué? ¿Es la primera vez que actúas?
S- No, actúe una vez, y se me olvidó por completo el guión- otra vez la mirada perdida.
A- No hay que echarse atrás por una mala actuación, sino yo no estaría aquí, aunque debo decir que el estar ahí subida siendo otra persona me hace feliz por unos momentos sintiendo la felicidad de mis personajes, quizá por eso se me hace más fácil- apoyé una mano en su hombro- tranquilo, yo estaré arriba contigo, si se te olvida el texto improvisa y listo, yo te sigo.
- ¿Todo eso no se lo puede contar dentro, señorita Totsuo?
Un hombre de unos treinta años de aspecto bohemio acababa de abrir la puerta y me miraba con una sonrisa.
A- Sí, lo siento- dije ligeramente sonrojada mientras le seguía, de reojo vi como Sao sonreía.
-No es nada, supongo que entonces se conocen, ¿verdad?
A- Sí.
-¿Cuál es su relación?
Me paré en seco. Sao se quedó quieto un par de pasos por detrás. ¿Cómo explicarlo? El silencio se hizo y el hombre se giró.
-¿Qué pasa? ¿Os ha comido la lengua el gato?
S- Somos amigos, pero vivimos juntos- claro, esa era la respuesta, ¿por qué no había contestado? ¿En qué estaba pensando?
-Pues eso se acabó.
A y S- ¿Quuuueeeeeeeeeeé?- dijimos los dos a la vez.
- Vosotros ya no sois amigos, desde ahora sois dos desconocidos, os odiáis, os despreciáis, tú- dijo señalando a Saorân- ella es la prometida que te impusieron tus padres, te hecha la culpa de todo, os pasáis el día peleando y por mucho que intentas ser amable para llevaros mejor ella siempre acaba gritando, has tenido a todas las chicas que has querido a tus pies y ella te trata como si no fueras nada, como si tuvieras la culpa de todos sus males, nunca te escucha… no la soportas… pero en tu interior sabes, que desde hace tiempo, ya no puedes vivir sin ella, se ha convertido en imprescindible, pero nunca, nunca, nunca lo reconocerás, porque en el fondo, aunque se te ve seguro de ti mismo y orgulloso, tienes miedo, miedo a que realmente todo lo que ella te dice sea cierto, miedo a perderla aunque en realidad nunca la has tenido, porque crees que ella está contigo por obligación… ¿Lo has entendido?- dijo con el semblante muy serio a tan solo unos centímetros de la cara del chico.
S- ¿Puedo hacerle una pregunta?
- Claro.
S- ¿Quién es usted?- una gota de sudor gigante resbaló por nuestras cabezas mientras el hombre se empezaba a reír.
- Lo siento, con la emoción de empezar cuanto antes lo había olvidado- se retiró un poco y se ajustó las gafas sobre la nariz, tomando una pose de gran estrella- soy el director de la obra, me llamo Tatsui Moto, pero podéis llamarme Tati- dijo con una vocecilla chillona cambiando su cara a unos ojitos de cordero degollado.
S- Mmmm…está bien, Tati, sí lo he entendido- se giró para hablarme- en realidad no creo que haya problema, el apartamento debe estar ya preparado, han pasado tres semanas, podía irme a vivir allí esta semana y ya recogeré el resto de mis cosas el fin de semana.
¿Ya habían pasado tres semanas? ¿Se iban? ¿Se iba? Recuperé rápidamente la compostura, no podía creer que aquella noticia me hubiese golpeado de esa manera.
A- Si al director le parece bien…
T- Llámame Tati, princesa- un escalofrío recorrió mi cuerpo al oírle llamarme por ese nombre- en realidad me parece muy bien, aquí tenéis los horarios- dijo tendiéndonos unas hojas- tú, por la mañana- dijo dándole el suyo a Sao- tú por la tarde, cuanto menos tiempo estéis juntos mejor, estoy probando una nueva técnica, creo que así los choques serán mucho más realistas que si lo ensayamos una y otra vez.
S- ¿No actuaremos juntos hasta el día de la obra?
T- Eso es.
A- Pero, ¿y las actuaciones musicales? ¿Las peleas? No podemos improvisarlas.
T- Las escenas están descritas hasta el último detalle, y las ensayaréis, sólo que con otras personas- dijo señalando a un par de personas que estaban sentadas en primera fila. Rápidamente reconocí la dorada cabellera- Kadono, tu pareja será Seiya Mia, además hará el papel de una de tus admiradoras, uno de los primeros papeles secundarios, ya que según el guión te refugias en ella cada vez que te peleas con tu prometida.
M- ¡Hola Sao! ¿No es una suerte que me hayan cogido para que actuemos juntos? Ya verás, saldrá genial, si hace falta podemos quedar fuera de los ensayos si te cuesta aprenderte alguna parte… siempre estoy dispuesta a ayudarte- ¿cómo tenía tan poca vergüenza? ¡Se le estaba insinuando! ¡Delante de todos!
T- Vaya, parece que todos os conocéis, esto resultará interesante- se giró para buscar a alguien con la mirada- a quien estoy seguro que conoces es a tu pareja, princesa- en cuanto se levantó supe quién era. No había nadie tan alto.
A- Hola Honomoto.
H- Me alegra verte, Totsuo.
T- Como sabéis, Honomoto interpreta al amigo de la infancia de la princesa que siempre ha estado enamorado de ella, se pelea siempre con Kadono, pero en el fondo no se llevan mal- Honomoto había llegado a mi lado y me sonreía, Tati se giró a mirarnos- ahora, si no me equivoco, es turno de mañana, así que me quedaré solo con el señor Kadono y la señorita Seiya, a vosotros dos os veré por la tarde. Mañana os presentaré el resto del reparto.
S- ¿Cuál es el final?- todos nos giramos a verle, yo no había terminado de leerlo, no había tenido el valor para hacerlo.
T- Eso es otra de mis ideas. El final no tendrá ensayos, será casi una improvisación. Según vea vuestros ensayos y trabaje con vosotros escribiré unas líneas que darán pie a una última escena, y vosotros dos- dijo señalándonos a Sao y a mí- decidiréis el final.
Los dos nos miramos. Sabía en lo que estaba pensando. ¿Estaríamos escribiendo su final o el nuestro? Suspiré. Honomoto tiraba de mi mano mientras Mia tiraba de la de Sao, ninguno de los dos había apartado la mirada y poco a poco nos íbamos alejando. La puerta se cerró.
No le vi en aquellas dos semanas. Ni siquiera cuando hicieron la mudanza. La casa se quedó vacía. Parecía que sobraba espacio por cada rincón, mi cuarto me parecía gigante, mi armario estaba medio vacío…les echaba de menos y eso que apenas paraba en casa. Miré la nueva foto de encima de la cómoda. Era de la fiesta en casa de Seichiro. Salíamos todos. Sonreí. Mi mirada se posó en él y por primera vez me di cuenta de una cosa: no miraba a la cámara. Corrí a coger la foto para mirarla más de cerca. No, no me había equivocado, miraba hacia la derecha, como si estuviese…
A- ¡Unami!- grité saliendo de mi cuarto. La chica saltó del sofá donde se hallaba acurrucada viendo un programa de viajes.
U- ¿Qué pasa? Me has metido un susto de muerte- dijo sentándose dejándome un sitio a su lado.
A- ¿No ves algo raro en esta foto? – dije tendiéndole el portarretratos. Se quedó callada como un minuto mientras observaba la foto.
U- No.
A- Entonces deben ser tonterías mías- dije levantándome en dirección a mi cuarto.
U- Si te refieres a lo de Sao, ya me había dado cuenta, creía que lo verías nada más dártela. Le pidió a Seichiro que no te la diera, pero creo que Seichiro te la dio como muestra.
A- ¿Cómo muestra?- dije de pie.
U- Ya que no te crees lo que la gente te dice, si tienes una prueba de ello quizá te lo creas. Creo que quería darte una prueba de los sentimientos de ese chico, sobre todo al comprobar que él no quería dártela- me senté de golpe en el mismo lugar en el que estaba segundos antes.
A- Faltan tres días para la obra.
U- ¿Qué tal los ensayos?
A- Bien, con Honomoto todo es muy fácil, me alegro de que sea él porque quizá con otra persona aguantar las seis horas de ensayos diarios sería imposible.
U- ¿Pero?
A- Seiya.
U- Entiendo.
El silencio se hizo entre las dos.
U- ¿Cuánto hace que no os veis?
A-Poco más de una semana.
U- ¿Le echas de menos?
A-…
U- ¿Estás celosa?
A- Yo…-volví a callarme. ¿Para qué mentir? Los celos y la necesidad de verle llevaban carcomiéndome toda la semana, el solo imaginármelo pegado a esa rubia… Cada vez que la veía por los pasillos, me lanzaba comentarios que aguantaba con una cara imperturbable pero que me destrozaban por dentro: ya es mío, esta tarde también estaremos juntos, me encanta su forma de sonreír, no puedo creer lo bien que estamos juntos, me lanza unas miradas…
U- Akane… ¿Estás bien? Quizás deberías ir a verle- dijo pasándome un brazo por los hombros.
A- No- solemne, seguro. Dicho desde la ira y los celos, nunca desde el corazón. Me levanté y me fui a mi cuarto. Puse la música muy alto y bailé. Bailé hasta agotarme y caer rendida en el suelo.
¿Por qué no había venido a verme? ¿Qué tenía con Mía? Quizá a estas alturas estarían juntos, quizá incluso habrían llegado a… El móvil vibró y lo cogí rápidamente sin ver quién era.
A- Totsuo.
S- ¿Qué tal todo?- me senté de golpe llevándome la mano al pecho. ¿Era él? ¿De verdad era él?
A- Bien- sonó demasiado seco, casi cortante.
S- ¿Estás bien? Te noto rara.
A- No… no me pasa nada, solo que… no me lo esperaba.
S- Es que el sábado cuando hicimos la mudanza no estabas y… bueno… como no debemos vernos…
A- Fui a probarme el vestido para la boda.
S- Cómo pasa el tiempo ¿verdad? La boda sonaba tan lejos y es el sábado.
A- Y la obra el viernes.
S- ¿Qué tal lo llevas?
A-La verdad es que bastante bien, me siento cómoda en el papel- normal, era mi vida- y el director me adora, es horrible, Honomoto dice que un día de estos se me declara y que ese día tiene que estar presente porque quiere ver mi cara- Sao se rió al otro lado de la línea.
S- Se pasa todo el día que si la princesa ha hecho no se qué, que si la princesa es maravillosa, una estrella, una diosa y bla, bla bla…- se rió- Seiya se pone de los nervios y empieza a murmurar y entonces Tati dice: Eso no lo haría mi princesa. Y entre la cara de Seiya y la de Tati yo no puedo evitar reírme y Seiya se enfada aún más… y así siempre, la verdad es que es bastante divertido.
A- ¿Qué tal con Seiya?- dije con un poco de temor.
S- Bien- no parecía que iba a continuar, pero ¿qué esperaba? ¿Qué me iba a decir que se enrollaban cada vez que quedaban?
- ¿Con quién hablas?- se oyó una voz femenina de fondo. No pude evitar sonreír al notar quién era.
S- Márchate, ¿qué más te da?- se oyeron unos ruidos al otro lado, como si peleasen por el teléfono.
M- ¡No me lo puedo creer!- se oyó de fondo- ¡Hola Akemi-chan!
A- ¡Hola Matome!- aquella vitalidad era inconfundible.
M- Mira que llego y me encuentro a éste hablando por mi móvil y digo, ¿pero qué hace? Si mi hermano nunca llama a nadie… y entonces se me ha ocurrido, ¿No estará llamando a Akemi-chan?
S- Matome, cállate- oí de fondo.
M- Pues ya era hora, lleva toda la semana para llamarte, no se lo digas a él, pero creo que le daba vergüenza- me cayó una gota al pensar que para qué se lo iba a decir si él ya la estaba oyendo. El móvil me dio otra llamada entrante. Era Kasumi.
A-Tengo que dejaros, me llama Kasumi por la otra línea, quizá sea algo importante.
M- ¡Jooooo! Yo que quería hablar contigo… ¡Seichi también viene a la boda! ¿Quieres que pasemos a recogerte?
A-No puedo, debo ir a casa de Kasumi antes para ayudarla a arreglarse y a vestirme y esas cosas. Te veré el viernes en la obra, ¿verdad?
M- Estaremos todos en primera fila para animaros.
A-Gracias.
M- Y Akemi.
A-Sí.
M- Quiero un final bonito, ya me entiendes, ¿no?- sonreí.
A- Haré lo que pueda. Adiós.
M- Adiós.
Cogí la llamada de Kasumi. La banda de música se le había echado atrás y me pedía que si con algún compañero podría cantar y amenizar la boda. No había podido encontrar a nadie más. Le dije que por supuesto, que llamaría al novio de Matome. Le conté que ya se habían mudado, que estaríamos juntos la boda… Kasumi se mostró muy contenta. Casi demasiado. Decidí no darle más importancia.
Los dos días siguientes pasaron rápido. Pruebas de vestuario, de sonido… la escenografía ya había sido terminada. Apenas dormí la noche anterior al estreno. Por la mañana recibí las últimas hojas del guión… el final era totalmente abierto. Un reencuentro por casualidad años después, bajo la lluvia… ¿Qué haría yo en esa situación? ¿Qué haría si me encontrase frente a frente con Ranma?
Entonces caí en que el podía estar en la boda. Tragué saliva. Estaba ante la entrada del salón de actos dos horas antes como habíamos quedado. ¿Sería verdad? ¿Mañana vería a Ranma?
S- ¿Te encuentras bien?- su voz me devolvió a la vida.
No sabía lo que pasaría mañana, ni siquiera el final de aquella obra, sólo sabía que no estaba sola. Miré los ojos azules que me miraban preocupados. Él era lo que necesitaba.
Su ausencia me había aclarado lo que sentía. Ya no más mentiras. Una oportunidad. Él era mi oportunidad, mi salvación, él no me haría daño.
A- Gracias- dije abrazándole. Noté como se quedaba estático. Me separé y él me volvió a abrazar- te he echado de menos- susurró. Nos quedamos así unos minutos.
A- Será mejor que entremos- nos soltamos y el abrió la puerta para que pasase.
Entré en el teatro. Le diría la verdad, me había cansado de actuar ante él. Esta sería mi última actuación. A partir de ahora no más mentiras. Si todo lo que había pasado hasta ahora era real, me arriesgaría. Intentaré ser feliz, Kasumi, no negaré mis sentimientos por más tiempo, no me cerraré al amor.
Vi su silueta adelantarse hacia el director mientras le hacía un par de preguntas. Sólo podía mirarle. Gracias al destino, gracias a la vida, gracias, por esta nueva oportunidad.
Ya sabeis, cualquier crítica, duda, sugerencia… a el siguiente capítulo! Espero vuestras reviews.
