Wola a todos!

Sé que he tardado un poco, pero es que he andado de exámenes hasta ahora y a medida que se acerca el final…bueno, ya sabeis, es más difícil, aquí os dejo el capítulo.

CAPITULO 17: CEREMONIAS Y KATANAS

A- No lo sé, creo que sin locas persiguiéndome todos los días para retarme pude deshacerme de él- dije sonriéndola. Noté su expresión disgustada.

S- De todas maneras era mejor que lo dejases, todos sabemos que nunca hubieras podido derrotarme- dijo agitando su cabellera y acercándose más al brazo de Ranma. Quería chillar, atizarla…pero no, aquello era justo lo que ella deseaba. Ignorarla sería más humillante.

A-¿Y qué novedades hay en tu vida, Mouse?- dije girándome al muchacho que miraba a Shampoo con cara de pocos amigos. Él me sonrió.

M-Estoy metido en bastantes cosas, sigo trabajando en el Nekohanten para pagarme los estudios de cocina y poder poner un restaurante propio- parecía muy contento- y cuando lo consiga, me casaré con mi prometida.

A- ¿Estás prometido?- pregunté totalmente sorprendida, siempre pensé que se quedaría esperando a la amazona- es una pena, yo que pensaba invitarte a tomar algo algún día… ¿Cómo se llama¿Es de por aquí?- noté las miradas de la pareja sobre nosotros, Nabiki se dirigió a ellos indicándoles sus asientos. Pero ellos se quedaron mirando la escena.

M- Se llama Noriko, se trasladó hace un par de años de Osaka, seguro que estará encantada de conocerte, le conté las aventuras de los locos de Nerima y está deseando conocer a todos y…

S- Es una estúpida- dijo casi a mi lado, con un Ranma todavía congelado a su lado. No podía soportar tanta soberbia.

A- Aquí la única estúpida eres tú- me giré hacia Mouse- si quieres luego te doy mi teléfono y cuando puedas quedamos¿De acuerdo?

R- Akane…-su voz cortó mi interpretación, volver a escuchar mi nombre en sus labios…casi podía notar como mis piernas flaqueaban…unos minutos más, aguanta.

A- ¿Sí?- dije encontrándome con unos ojos azules vidriosos¿aquello era cierto¿El gran Ranma Saotome se había emocionado por verme¿Por ver a Akane? Recordé sus palabras, su confesión sin saber que era yo. ¿Que me quería¿Que me quiso?...-me alegro de volver a verte Ranma- dije alargando la mano en un gesto formal. Él me miró extrañado, incapaz de pensar con claridad la estrechó, tirando del brazo del que Shampoo estaba colgada. Eso hizo bufar a la gatita, a la que dediqué una de mis mejores sonrisas. No me dejaría aplastar, al menos no por alguien como ella- Mouse, tu asiento está en el lado derecho, tercera fila, segundo asiento empezando por el pasillo- dije indicándole el lugar con el dedo- ¿A vosotros os ha informado ya Nabiki, verdad?- Shampoo miró hacia otro lado refunfuñando, estirando del brazo de Ranma hacia dentro. Noté las miradas del muchacho. Entonces no era la única idiota. Él tampoco se había dado cuenta todo este tiempo, lo extraño es que Matome…

M- Buenos días, Akane- dijo a mi espalda, me giré a encararla. Parecía un poco irritada. Las nuevas noticias no le habían gustado mucho.

A- Buenos días Matome, buenos días Seichiro- dije saludando al chico que la acompañaba. No tenía buena cara, me di cuenta que todo esto debía de ser aún más duro para él, enterarse de que la persona que amas antes era…

Se- Buenos días, Akemi- dijo intentando sonreír, lo que enfatizaba aún más sus ojeras.

M- ¿Por qué la sigues llamando así? Ayer te expliqué que ella es…

Se- Para mí siempre será Akemi- sonó decidido, casi cortante. Tomó camino al interior, dejando a la pelirroja atrás.

M- Pero…

A- Matome, deja que las cosas fluyan naturalmente – dije intentando calmarla, tenía que haber sido difícil enfrentarse a eso al inicio de una relación. Podía acabar con todo. Puse una mano en el brazo para consolarla.

M- No somos amigas- dijo en un susurro- sé, que ahora mismo, tú también me desprecias, como él.

A- Eso no es así- dije intentando analizar mis sentimientos, los cuales exoneraban a la muchacha de cualquier culpabilidad de mi dolor- no creo que tengas la culpa de nada, tú naciste hace poco, casi no tienes pasado- ahora entendía porqué siempre intentaba ser tan femenina, durante mucho tiempo había estado encerrada en un cuerpo masculino, necesitaba expresarse, ser libre, ella misma…- Seichiro, necesita tiempo, es sólo eso…te quiere, puedes estar tranquila.

M- No, no sé si será capaz…-dijo con pequeñas lágrimas concentradas en sus ojos- quizá el amor no sea suficiente.

Esa frase era tan cierta…el amor, a veces, no puede saltar los obstáculos, no puede hacer olvidar, no puede hacer inmune a la persona amada para que pueda hacerte todo lo que quiera…

A- Matome- dije intentando decir unas palabras que tranquilizasen a la chica- siento, que parte de todo esto también es mi culpa, yo nunca le conté a Seichiro nada de mi pasado…

M- Él no te guarda rencor- dijo provocando un gran alivio en mi corazón- él intenta asimilarlo todo, sé que es impactante, casi increíble, pensar que hace dos años, mi mente, mi alma, eran sólo unos instintos femeninos en un hombre que tomaban cuerpo al contacto con el agua fría…me costó hacer desaparecer los sentimientos de Ranma en mí, sentía como él, veía las cosas como él…tomé una personalidad, una forma de ser, que pudiera ser cómoda, que pudiera ser mi identidad…

A- Y lo lograste, eres una persona maravillosa, siempre pensé, que el lado femenino de Ranma guardaba todas esas cualidades que él no expresaba ni comprendía, y que por eso rechazaba de esa manera su maldición, le mostraba una parte de él más humana que…

M- Él también ha cambiado, todos lo hemos hecho, por fin, somos personas adultas, quizá ha llegado el momento, quizá ahora podamos ser amigos…me gustaría un final feliz- dijo esbozando una sonrisa entre lágrimas. Una cosa era que no estuviese enfadada con ella y otra muy distinta que todo esto tuviese un final feliz…tendría un final, aunque seguramente no el deseado por ella. Pero ahora debía una sonrisa, las lágrimas no podían estar aquel día, a menos que fuesen de felicidad.

A- Todos queremos eso- dije dedicándole una sonrisa, odiaba mentirla de esa manera- la gente empieza a llegar, tu asiento es en primera fila, lado izquierdo, es el de al lado de Ranma, Seichiro va a tu lado.

M- Gracias Akane- dijo secando sus últimas lágrimas, dirigiéndose al jardín.

N- Vaya papelón¿no?-dijo acercándose- resulta extraño verte comportándote así.

A- ¿Así?

N- Como una persona adulta, quiero decir, enfrentándote a Shampoo, siendo educada con Ranma, aconsejando a Matome… ¿dónde están los chillidos, el mazo, el aura a punto de estallar y el Ranma no baka?

A- No fuerces mucho la cosa que me llevó mi tiempo aprender a controlarme, no sé si con más situaciones como esta aguantaré-dije comprobando la lista, todavía quedaba mucha gente por llegar.

N- Pues será mejor que aguantes porque estás en su mesa- fruncí el ceño- te tocó con la familia Saotome, no sabíamos que eras Akane, así que no te pusimos en la mesa principal, aunque por otro lado- sonrió maliciosamente- al menos no compartirás mesa con la gatita.

A- ¡Pobre Mouse¡No sé cómo la aguanta!

N- Bueno, la chica tiene sus encantos, Ranma es un héroe por haberse resistido todo este tiempo a sus provocaciones.

A- Hombre, yo no le veo muy…-dije señalando a la pareja que seguía tal como había entrado.

N- Si observas bien te darás cuenta que es ella siempre la que se cuelga, la que le abraza…Ranma ha desistido en el intento de negárselo porque sabe que lo conseguirá por las "buenas" o por las "malas", y prefiere las "buenas"- dijo con una sonrisa, parecía que recordaba algo- cuando tú te fuiste esto parecía una cacería abierta, Kodachi y Shampoo sacaron toda la artillería, no les importaba caer lo más bajo posible, ni las veces que él las rechazase.

A- Siempre dije que estaban locas- dije frunciendo el ceño¿qué les pasaba a esas chicas¿No les servía un no por respuesta? Yo lo entendí a la primera, cogí las maletas y me fui.

N- La de veces que se han ofrecido a…bueno, ya me entiendes…se aparecían desnudas en la ducha, en la cama- notaba como mi sangre se iba alterando por momentos, por un sentimiento demasiado conocido por mí, los celos- y nunca cedió, nunca.

A- ¿Y tú que sabes?-dije en un tono cortante, los celos y la ira empezaban a inundar de nuevo mi razón.

N- ¿Crees que si hubiera pasado algo no lo hubieran proclamado a los cuatro vientos para utilizarlo como derecho para casarse con él?- noté toda aquella fuerza insana abandonar mi cuerpo- tenías que haberle visto aquella vez que las dos se presentaron a la vez, empezó a chillar, cansado, llevaba días sin dormir y entonces dijo: "¿no os dais cuenta que lo único que me importa es encontrar a Akane¿Por qué no me dejáis tranquilo? No tenéis nada que hacer aquí."

Me quedé quieta, sin palabras, incrédula ante esa historia.

N- No sé porqué te extrañas, al fin y al cabo tú siempre has sido la única que le ha importado- dijo con total naturalidad. Noté mis mejillas enrojecerse- Vaya, parece que algunas cosas en ti tampoco han cambiado, sigues sin poder hablar de tus sentimientos por Ranma.

Empezaron a llegar invitados, dejándome sin la oportunidad de responder. En media hora llegaron un montón de conocidos, casi todos invitados que también asistieron a aquella cena que Kasumi organizó unas Navidades y que acabó tan mal, el resto eran médicos. Cuando estábamos terminando vi acercarse a un chico alto, moreno, bastante atractivo, y que por otro lado se me hacía conocido…

- Nabiki¿no me presentas a la bella rosa que florece a tu lado?- dijo en un tono altivo que me resultaba conocido.

N- Cuidado, cariño, esta rosa tiene espinas, y ya te las has clavado muchas veces- dijo rodeando la cintura al hombre.

K- Permíteme presentarme, mi nombre es Kuno Tatewaki, también conocido como el soltero de oro, como el Dios Trueno…

A- O como el relámpago azul del instituto Furinkan- dije sonriendo al chico, ahora sus bromas me parecían divertidas, mientras no hubiese abrazos…

K- ¡No me lo puedo creer¡Akane Tendo en persona!- hizo una pequeña reverencia.

A- Ahora que vamos a ser familia podrías darme un abrazo¿no?- dije acercándome a él con los brazos abiertos.

K- Nunca pensé escuchar tal ofrecimiento de mi diosa Akane Tendo- dijo llorando dramáticamente, si no había dramatismo no podía ser Kuno. Noté su abrazo, de una manera muy distinta a la época estudiantil, más suave, más familiar, menos lascivo…-me alegro de volver a verte- dijo soltándose- aunque como ya sabes, no podremos reinar juntos en el Olimpo, mi bella Akane, ahora estoy prometido con la hechicera.

N- ¿Lo de hechicera iba por mí?- dijo enarcando una ceja. Kuno empezó a ponerse nervioso ante la inexpresividad de la cara de mi hermana.

K- Bueno, cariño…no es algo despectivo…las hechiceras son astutas, inteligentes…sólo que no están adecuadamente valoradas- me reí ante la cara de circunstancia del chico.

N- Por esta vez…lo dejaré pasar- dijo cogiendo su lista y acercándose a mí- comprobemos si falta alguien.

En dos minutos comprobé la lista con Nabiki mientras Kuno esperaba pacientemente. Parecía que Nabiki y Matome tenían razón: cada uno había madurado a su manera. Por unos segundos sentí una punzada de nostalgia echando de menos los viejos tiempos. Cuando nos dirigimos hacia el jardín y vi a tantos conocidos reunidos, la añoranza desapareció dando lugar a una comodidad hacía tiempo olvidada, definitivamente, volvía a ser Akane Tendo. Vi a Tofu hablando con Nodoka delante del altar y fui a saludarle.

T- ¡Akane¡Por fin te veo!- dijo girándose hacia mí. Nodoka esbozó una sonrisa mientras miraba los asientos donde sus hijos permanecían sentados y en silencio.

A- ¿Qué tal todo, doctor? No le vi entrar- dije señalando la puerta principal.

T- Entré por la puerta de atrás, quería hablar con tu padre antes de la boda.

A- ¿No querrías espiar a Kasumi, verdad?- dije con una sonrisa maliciosa. Empezó a salirle humo de las orejas mientras su rostro se ponía rojo.

T- Pe…pe…pero…-dijo tartamudeando, sus gafas se habían vuelto opacas.

N- Doctor¡Compórtese!- dijo dándole un golpe en la espalda- Akane-chan sólo estaba bromeando¿verdad?

A- Claro- dije no muy convencida- ¿Nervioso?

T- Bueno…Espero que Kasumi no huya dándose cuenta del error que va a cometer- dijo frotándose la cabeza.

A- ¿Error¡Ay, doctor! Mi hermana ahora mismo estará nerviosa, pero le aseguro que no huirá, ella quiere ser feliz con usted. Si no te quisiese no hubiese aceptado casarse contigo.

N- Pues claro, hombre, es normal que dudéis y que la novia se retrase¡Sino no sería una boda!- dijo en un tono tranquilizador.

T- Me alegro de poder formar parte de esta familia, me alegro que hayas vuelto Akane- dijo con una sonrisa paternal.

A- No podía estar huyendo siempre¿no?- dije devolviéndole la sonrisa.

T- Estás muy bonita- dijo en apenas un susurro audible sólo para los tres.

N- Espero que sea un buen día y… ¡Quién sabe! Dicen que de una boda sale otra¿Intentarás coger el ramo, querida?

A- Lo siento, no creo en esas tradiciones- me abracé al hombre y le dije- deseo que todo salga bien y que seáis muy felices- le solté y tomé asiento al lado de Nabiki en primera fila, dejando el asiento de al lado del pasillo para mi padre.

Miré al otro lado del pasillo, observando el puesto vacío de Nodoka que seguía haciendo compañía al doctor. Al seguir recorriendo la fila me quedé enganchada a un par de ojos azules que me miraban sin pudores. La mirada fija, dudosa, dolida, confundida…tan conocida y a la vez tan extraña, provocando tanta sensaciones distintas en mí como provocó desde el primer día, ese escalofrío que me recorría de arriba a bajo, ese hormigueo en el estómago…¿Por qué¿Por qué eres el único capaz de hacerme sentir así¿Por qué sigues ahí¿Por qué haga lo que haga el destino siempre me lleva a ti? Esos ojos…me hacían flaquear, me volvían débil…porque tus ojos siempre intentaron decirme lo que tu mente y tus labios negaban, las palabras que necesitaba oír.

¿Qué intentaban decirme ahora?

Sonaron los primeros acordes y me giré, abandonando el mar de sentimientos que luchaban entre los dos, para ver a mi hermana empezar a andar por el pasillo hasta el altar tomada del brazo de mi padre. Estaba preciosa, vestida de blanco, el suave maquillaje, el elegante caminar, irradiando una felicidad casi divina, parecía un ángel, nuestro querido ángel. Llegó al altar y tomó el brazo del que sería su futuro marido, mientras papá se sentaba a mi lado y tomaba mi mano, sonrió al notar que apreté en poco, tomando la suya.

S- Vuestra madre estaría tan feliz…-susurró, dejando escapar unas lágrimas controladas, intentando no convertirse en el protagonista de una escena que no era la suya.

La boda transcurrió normalmente, era tan distinta de aquella boda de hace dos años… Cuando Kasumi dio el sí quiero, un gemido ahogado salió de las mujeres del otro lado del pasillo, las dos llorando emocionadas por la sensibilidad de aquellos momentos. Si olvidábamos el color de pelo y la diferencia en su forma de vestir, las mujeres Saotome eran perfectamente iguales. Ranma tendió un pañuelo a su madre, mientras Seichiro hacía lo propio con Matome. Cuando iba a volver mi vista de nuevo a mi hermana y mi cuñado, Ranma levantó la vista haciendo de nuevo contacto visual por unos segundos. Rápidamente aparté la mirada, no sin antes darme cuenta de la sonrisa que se había formado en sus labios. Noté que estaba sonrojada como una idiota.

- Puede usted besar a la novia- dijo el cura mientras la pareja se fundía en un tierno beso.

Caminaron todo el pasillo y se dirigieron al Dojo, yo les seguí al igual que el resto de invitados tomada del brazo de mi padre. Él no decía nada, sólo sonreía… Al entrar distinguimos varias mesas circulares perfectamente ordenadas y preparadas. En la puerta había un mapa explicativo de las personas de cada mesa, y en las mesas pequeños letreros sobre los platos indicando el nombre del invitado. Fue fácil encontrar mi mesa: Genma Saotome, Nodoka Saotome, Ranma Saotome, Matome Saotome, Seichiro Kurihara y Akemi Totsuo.

Tragué saliva, aquello sería una situación realmente tensa. Me dirigí a la mesa aún vacía y busqué mi sitio: entre Seichiro y Ranma. Suspiré y me senté, esperando al resto de los invitados. Podía cambiarlos antes de que llegasen…pero seguro que Nabiki se daría cuenta e intervendría. Seguramente había un micrófono escondido por allí cerca.

S- Akemi- oí a mis espaldas. El muchacho estaba solo, y no podía ver a ningún miembro de la familia Saotome cerca, seguramente estarían felicitando a los recién casados.

A- Hola, Seichiro- separé la silla a mi lado que llevaba su nombre- siéntate, por favor.

El muchacho hizo lo que le dije y le observé detenidamente. Realmente parecía cansado, seguro que no había dormido en toda la noche: su mirada perdida, las ojeras, su palidez, sus gestos cansados…Sentí empatía. Quizá él estuviese peor que yo, al fin y al cabo, a pesar de estar pasándolo mal había visto a un montón de personas que habían sido importantes en mi vida… pero para él todo había sido negativo, la mujer de la que se había enamorado…

S- ¿Qué tal estás?- murmuró mirándome, como si hablar le costase un esfuerzo sobrehumano.

A- ¿La verdad o la versión oficial?- dije intentando ser sarcástica y alegrar un poco al chico. La comisura de sus labios esbozó una sonrisa, que rápidamente volvió a desaparecer, su amabilidad innata podía más que su cansancio.

S- La verdad, por favor- dijo pasándose la mano por el pelo- ya he tenido suficientes mentiras¿no crees?- sus palabras inspiraron una punzada de culpabilidad. Yo también le había mentido. Suspiré.

A- Es duro- dije mirando al montón de gente que se amontonaba entorno a la mesa principal- dejé todo esto atrás porque me sentía herida… pensaba que me utilizaban, que siempre era un medio, nunca un fin para nadie…ahora que sabes la verdad¿Qué te parece mi extraña familia? Cuando me marché pensé que los odiaba, que no los necesitaba, pero me equivoqué, me equivoqué en muchas cosas…- suspiré evitando mirar a la gente.

S- Todos nos equivocamos, según me han contado tu vida no fue nada fácil, entiendo que te marchases- sonrió- incluso me sorprende que aguantases tanto, aunque seguramente no conozco la historia, me gustaría que algún día me la contases, me gustaría conocerte de verdad, Akane…- mi nombre en sus labios era algo que no esperaba, decidí plantearle la idea que se me había pasado por la cabeza.

A- ¿Podría pedirte un favor, Seichiro?- el chico asintió- hoy ha sido un día muy difícil: primero la identidad de los Kadono, mi familia…pero también he tenido un pequeño problema en el piso…me he dado cuenta de que Ryoga me engañó mucho tiempo y por el momento no puedo volver…

S- Te quedarás en mi casa- sentenció el chico- Natsude se alegrará mucho cuando se entere.

N- ¿No volverás al Dojo?- la voz de la señora Saotome a nuestras espaldas nos sacó de nuestra conversación, estábamos hablando tan en serio y tan cansados que no nos habíamos dado cuenta de la presencia de la familia Saotome al completo.

A- No-murmuré colocando mi silla en la posición original, ya que durante el transcurso de la conversación la había ido girando hacia Seichiro. La familia tomó asiento y noté como el chico se tensaba, agarré su mano por debajo de la mesa, en un intento de darle valor.

N- Pensé que volverías, pronto Nabiki se casará y…

A- No voy a volver, vendré a visitar a la familia, pero no puedo vivir aquí- noté todos los ojos puestos en mí- llevo casi dos años viviendo fuera de casa, me sería casi imposible adaptarme de nuevo aquí.

N- Entiendo- murmuró bajando la mirada. Esa mujer siempre tenía algo en la cabeza, pero me era imposible averiguar el qué- y por eso te vas a vivir con el novio de mi hija…- su voz tan fría como cuando desenvainaba una katana-una chica decente no vive bajo el mismo techo de un hombre que no sea de su familia hasta el día de su boda.

Suspiré, había olvidado lo "tradicional" que era Nodoka en algunos temas.

A- Pues entonces no tiene nada de qué preocuparse, señora Saotome, dejé de ser decente hace cuatro años-dije con una sonrisa, la cara de la señora Saotome se volvió roja, malinterpretando mis palabras- cuando mi padre me hizo convivir con su hijo.

Genma sonrió divertido ante el juego de palabras que habían hecho caer a su mujer. Poco después ella también se había dado cuenta.

N- Aquello era completamente diferente, él era tu prometido y…

A- Y este es el novio de Matome, parece que no me conozca, yo no soy Shampoo, ni Kodachi… nunca me entrometería en una relación- dije ligeramente enfadada, una discreta actuación para poner de mi parte a la señora.

N- Tienes razón Akane-chan- dijo en un tono mucho más tranquilo haciendo una leve reverencia con la cabeza- lo siento mucho, debo empezar a adaptarme a los tiempos de hoy en día.

A- De todas maneras debería saber que estaré también por motivos de trabajo, me ocuparé de la educación de su hermana pequeña, ya estuve trabajando allí hace un tiempo, no tiene nada de qué preocuparse, señora Saotome.

N- ¿Señora Saotome?- dijo frunciendo el ceño recordándome una vez más a Matome- siempre me has llamado tía Nodoka.

A- Esos fueron otros tiempos- dije intentando ser educada- ahora que ya no vivo con ustedes ni seremos familia, son los señores Saotome.

G- Preferiría que me siguieses llamando tío Genma, querida Akane- tosió el hombre del pañuelo en la cabeza- señor Saotome sólo me llaman los acreedores y mis enemigos, y espero que no seas ninguna de esas dos cosas.

A- Claro que no, pero me parece una falta de respeto tutearlos de esa manera- no quería mencionar lo del compromiso, no todavía, no sabía qué les había dicho mi padre.

N- Con papeles o sin papeles de por medio, tú ya formas parte de nuestra familia, Akane-chan, siempre serás como una hija para mí, y estoy segura que Genma opina lo mismo- dijo dulcemente. El hombre se tiró un vaso de agua por encima y se puso a jugar con la rueda. La imagen resultó realmente cómica, porque ver a un hombre de cincuenta años abrazar una rueda como un animal…Vi la cara de Seichiro y me eché a reír. Toda la mesa se volvió a mirarme.

A- Lo siento, no me acordaba que él ya no…-dije, dándome cuenta como una idiota que llevaba diez minutos sentada al lado de Ranma. Él esbozó una sonrisa y secó una de mis lágrimas con su mano, en un gesto que demostraba la confianza que había entre los dos. Me giré bruscamente para volver a mirar al frente. Podía notar como mi corazón se había acelerado con tan solo ese roce y como mis mejillas debían estar ardiendo.

N- Entonces tú eres Kurihara Seichiro¿verdad? Matome nos ha hablado mucho de ti¿Lleváis mucho tiempo juntos¿Cuáles son tus intenciones con mi hija?- lo dijo totalmente seria, borrando la sonrisa que me había dedicado hacía unos segundos.

S- Llámeme Seichiro, por favor- dijo mientras una camarero llegaba con los primeros platos- llevamos dos semanas de noviazgo, y mis intenciones…- su voz se apagó, fruncí el ceño¿cómo podía hacerle esa pregunta en el estado del chico?

G- ¿No respondes muchacho?- se levantó Genma del suelo- si lo que pretendes es jugar con nuestra hija…

R- Dejadle en paz- dijo en un tono ronco, expresando las palabras que yo estaba a punto de pronunciar- ya es suficiente que esté aquí después de haberse enterado de toda la historia¿crees que si no quisiese a Matome estaría aquí después de saber toda la verdad¿Conociendo a su familia¿Conociendo todo lo que le importa?- dijo el chico seriamente. Sus palabras seguras, solemnes, defendiendo a alguien que no era él mismo, comprendiendo sentimientos de otras personas¿Cuánto había cambiado¿Cuánto quedaba del Ranma que conocí?

N- Lo siento, sé que no es una situación fácil, pero es que no estamos acostumbrados a ser padres de una chica y hay mucho impresentable por ahí suelto…

A- No se puede culpar a unos padres por preocuparse de sus hijos, pero Seichiro es un gran chico, es amable, educado, siempre dispuesto a ayudar…- dije subiendo el tono de voz, noté una mano en el brazo.

S- Akemi, no hace falta que…

N- Te pido nuestras más sinceras disculpas, si Ranma y Akane te defienden debe de ser porque realmente eres una buena persona- dijo en un tono más familiar- para que esos dos se pongan de acuerdo en algo…-empezó a reír, parecía haber recordado algo realmente gracioso. Me imaginaba perfectamente con qué estaba relacionado.

S- ¿Son siempre así?- me murmuró ante la distraída Nodoka.

A- Al menos no ha sacado su katana- vi como Seichiro tragaba duro- tranquilo, parece que ese privilegio está reservado sólo para los miembros de su familia.

G- ¿Y a qué te dedicas?- dijo Genma tras devorar lo que había en su plato, vi como con la vista buscaba posible comida a la que atacar en los platos cercanos. Vi fijar su objetivo en el plato de Ranma que miraba expectante a Seichiro.

S- Soy bailarín profesional, como mi padre- vi como Genma miraba aturdido al chico dejando olvidado su plan de robo.

G- ¿Bailarín?- dijo entre risas- ¡Eso no es algo para hombres, por dios!

M- ¡Papá!- gritó Matome enojada- el padre de Seichiro es uno de los mejores bailarines del mundo, y es conocido internacionalmente.

G- Los hombres deben ser viriles y fuertes- puse mi mirada ausente hacia el techo¿cuántas veces había oído esas palabras en boca de un Saotome?- el baile es cosa de chicas- masculló.

S- En realidad, señor Saotome, se necesita una buena forma física, flexibilidad y coordinación para poder llevarlo a cabo, en realidad no difiere tanto de las artes marciales- dijo serenamente, aquello debía haberle dolido, su hombría ya debía habérsela cuestionado tras enterarse que su novia había sido un hombre. Genma Saotome, siempre hablaba sin pensar, en bocazas era el único en superar a su hijo. Iba a decir algo cuando vi el brillo del metal entre las manos de Nodoka. Vi palidecer el rostro del hombre y las palabras morir en sus labios. La katana siempre surtía efecto.

N- Mi marido es un hombre demasiado tradicional y no se da cuenta de que hoy en día las mujeres y los hombres pueden desarrollar los mismos trabajos- dijo enfundándola de nuevo- mi hija practica las artes, y no por ello es menos mujer que cualquier otra, incluso Akane-chan…

A- Yo ya no practico las artes, tía- dije serenamente, terminando mi plato.

N- Pero eso… ¡Eso es imposible¿Qué será del Dojo¿De la unión de las dos escuelas¿De vuestro compromiso?

Miré hacia abajo y luego a mi derecha. Ranma miraba expectante y a la vez molesto a su madre. Ninguno de los dos quería hablar de esto en público, nos debíamos demasiadas explicaciones, demasiadas cosas pendientes… pero como siempre, mi padre, no había aclarado las cosas, no había tenido el valor de enfrentarse a Nodoka Saotome, y por su culpa, ahora tenía el filo de su katana apuntándome, y estaba segura de que no le iba a gustar lo que iba a decir. Y a Ranma tampoco.

A- Debería hablar con mi padre, pero ya que él no se lo ha dicho… el día que me fui de esta casa, le hice una pregunta a vuestro hijo sobre nuestra relación, viendo que la rechazaba y que no era algo momentáneo sino que había sido una constante durante los últimos dos años, tomé una decisión y se la comuniqué a mi padre- levanté la vista para enfrentarme con Nodoka Saotome- aquel día rompí el compromiso, y aunque mi padre no lo aceptó…

N- ¡No¡Eso no es posible¡Vosotros tenéis que casaros¡La familia¡Las escuelas!- dijo casi chillando, afortunadamente la música de fondo impidió que su voz llegase a las mesas cercanas. Entonces recordé perfectamente los sentimientos del día de mi marcha: el dolor, el miedo, el rencor, la impotencia… Noté como las lágrimas empezaban a acumularse en mis ojos¿Cuándo pensarían en sus pensamientos¿Cuándo dejarían de tratarnos como objetos?

R- Estoy de acuerdo con Akane, nunca pensasteis en nosotros, daba igual todo lo que os dijésemos…- dijo ligeramente enfadado, con fuego en sus ojos. Noté una lágrima descender por mi mejilla, expresando el dolor guardado durante años¿Cuántas lágrimas había derramado en un día? Todas las que no me había permitido en años.

A- El compromiso…no existe- dije reuniendo toda la fuerza que me quedaba para pronunciar esas palabras. Vi como Nodoka palidecía y nos miraba a ambos perpleja. Genma se había echado a llorar.

R- Y yo acepto su decisión, a partir de ahora, hay dos escuelas Mutsabetsu Kakuto, y dos familias. La unión Tendo- Saotome no se realizará.

Su voz sonó tan decidida como el día que me marché, y noté de nuevo una vieja punzada en el corazón, la misma que había sentido al romper el compromiso sabiendo que huía de lo que en realidad quería. Decidí ausentar mi mente y escuchar la canción que se oía de fondo:

Y otra vez, seremos dos extraños,

Y otra vez…volver a hacernos daño

Y otra vez, estoy, en el fondo del dolor

Y otra vez, tú y yo, por el bien de los dos.

Era eso. Ya no nos conocíamos, dos extraños. Aquello era lo mejor para los dos, no podíamos volver a pasar por todo aquello, no otra vez. Me encontré con los ojos azules de Ranma, tan confusos y tan decididos… ¿o tal vez sí?