Capítulo 19: PASADO Y PROMESAS

R-¿Estás bien?- preguntó su voz preocupada. Me giré a mirarle. Tenía una sonrisa adorable, casi infantil.

A-Sí- dije con la misma sonrisa- ¿Y tú?

R- Mejor que bien- dijo mirando de nuevo al frente. Aquello no me lo esperaba, se rió al ver la cara con la que le miraba- por fin te he encontrado.

A- Te ha costado esta vez, ¿eh?- dije medio en serio medio en broma.

R- Se nota que esta vez no querías que te encontrase.

A- Creo que estas perdiendo facultades, Saotome.

R-Mmm…puede ser, pero ¿Cómo iba a pensar que mi querida marimacho se había convertido en una delicada bailarina?- noté como su mirada me recorría de arriba abajo.

A- ¡Hey! ¡No me mires así!- dije cubriéndome con las manos.

R- Ayer no decías lo mismo- dijo visiblemente sonrojado. Mi cara tomó el mismo color que la suya y no pude aguantar la mirada.

El silencio volvió por unos segundos.

R- Lo siento, no quería ser tan brusco, ¿Te encuentras bien?- dijo posando su mano sobre la mía. En cuanto noté el primer roce mi cuerpo se estremeció- no…no te hice daño, ¿verdad?- aun sonrojado, sus ojos preocupados buscaron los míos intentando hallar una respuesta.

A- No- dije intentando que todas las sensaciones que mi cuerpo empezaba a recordar no saliesen a flote. Estaba tan mono con esa carita.

R- Me alegro…- parecía que quería decir algo más, pero las palabras no llegaban.

A- Ranma- el chico levantó la cabeza- ¿me quieres preguntar algo?

Se levantó para acercarse al estanque, donde se acuclilló, mirando fijamente los lentos movimientos de las carpas.

R- ¿Te arrepientes?- preguntó sin mirarme- ¿Te arrepientes de que fuese yo?

La pregunta era complicada, y parecía que a Ranma le preocupaba de verdad. Los de ayer habían sido Saorân y Akemi, pero ¿A quién podían engañar? Seguramente mi corazón siempre había sabido que era él y por eso le había permitido seguir.

A- Quieres la verdad, ¿no?- no esperé a que me contestase y me puse a su lado junto al estanque- hoy es el día de las verdades, así que…no me arrepiento…ahora, hace unas horas sólo quería morirme- dije enterrando la cara entre mis piernas- estaba tan contenta de poder ser feliz después de tanto tiempo… que cuando me dijiste que eras tú, yo…

R- Te hice mucho daño, ¿verdad?- oí su voz a mi lado- lo hice tan mal…

A- No fue sólo culpa tuya- dije levantando la cabeza para mirarle- me hice demasiadas ilusiones…creí que tú…déjalo- me sentí tonta, otra vez a punto de hablarle de Jusenkyo para recibir la misma respuesta. Me levanté y me dirigí otra vez al entarimado.

R- Jusenkyo- murmuró. Frené mi marcha, ¿Cómo había sabido…? Me giré a mirarle, se había levantado, pero no se movía- ¿Por qué lo hiciste?

Sonreí.

A- Creo que era evidente- él se acercó y me tomó por los hombros.

R- Necesito oírlo, Akane- su voz era seria- lo evidente nunca ha sido evidente para nosotros, quiero hablar, quiero aclararlo todo, no quiero malos entendidos.

A- Prefería al Ranma de antes- hice una mueca intentando quitar la tensión del momento- está bien, está bien…yo te…yo te- noté como las palabras luchaban por salir de mi boca, no podía, no me permitía a mi misma decirlo. El miedo seguía limitando a mi corazón.

R- No es fácil, ¿verdad?- dijo con una media sonrisa- seré bueno contigo- dijo apoyando su frente contra la mía- sólo contesta sí o no, ¿de acuerdo? Y recuerda: la verdad.

A- Bien- dije tragando saliva, su contacto me ponía nerviosa.

R- ¿Recuerdas todo lo que pasó en Jusenkyo?

A- Sí.

R- ¿Sacrificaste tu vida por mí?

A- Sí.

R- ¿Lo hiciste porque me querías?

A-…Sí- dije reuniendo toda la fuerza de mi cuerpo, cuánto podía costar decir una palabra.

R- Cuando regresamos nuestros padres organizaron una boda, tú… ¿Querías casarte?

A- Sí- aquello cada vez me hacía sentir peor, parecía que me desnudaba…sabía que debía decir la verdad, pero…

R- ¿Fui yo el motivo de tu marcha?

A- Uno de ellos.

Me miró fijamente a los ojos, por unos momentos parecía que el tiempo se hubiese detenido. Su mirada era seria, su rostro se suavizó al esbozar una pequeña sonrisa.

R- ¿Me quieres?

Noté mi corazón encogerse, atenazado por el miedo, por la sorpresa. No me había esperado una pregunta tan directa. Y los ojos no se habían movido de su posición, seguían fijos, buscando una respuesta.

A- Ranma, yo…- lo intentaba, intentaba pronunciar esas palabras… pero al parecer Ranma seguía ejerciendo el mismo poder en mí, me devolvía esa inseguridad que había perdido como Akemi.

Perdida en mis sentimientos no me di cuenta del cambio de posición del muchacho. Me robó un beso fugaz y se separó de mí riéndose de nuevo.

R- No te preocupes, sé que no es fácil decirlo- dijo mirando el cielo- todavía te duele todo aquello, ¿verdad?- asentí con la cabeza, llevándome los dedos a los labios, intentando retener ese calor que me había inundado hacía unos segundos- lo de Jusenkyo…fue real, te dije que te quería cuando pensé que estabas muerta.

A- ¿Por qué lo negaste?

R- Todos tenemos miedo alguna vez, tú misma has podido darte cuenta que no es fácil, pensé que me rechazarías…siempre pensé que estabas conmigo por el compromiso, nunca me dejaste ver si tú sentías lo mis…

A- ¿Pero qué dices?- empecé a gritar- ¿Qué no te lo dejé ver? Los ataques de celos, la pérdida de mi feminidad, de mi vida… ¿No eran suficientes? Siempre te seguí, siempre te apoyé…- las lágrimas volvían a hacerse presentes, pude notar como esas gotas de agua ablandaban su corazón como habían hecho siempre. Me abrazó con fuerza, como si tuviese miedo de soltarme.

R- Lo sé, lo sé…sólo cuando te fuiste fui capaz de entenderlo- dijo besando mis cabellos. Podía oír los latidos de su corazón corriendo desbocados, ¿Por qué yo tampoco me había fijado en eso antes? Siempre que había acabado en los brazos de Ranma por alguna u otra razón, su corazón siempre latía de esa manera ¿Cuánto tiempo llevaba ahí? ¿Por qué no lo había notado en todas aquellas situaciones?

A- ¿Qué hiciste?- me separé un poco, podía acostumbrarme tan fácilmente a estar con él así- quiero decir, después de que me fuese.

R- ¿Por dónde empezar?-dijo pasándose una mano por el pelo. Tomé los mechones que salían de su coleta, jugué con ellos.

A- ¿Por qué no empiezas por el principio? Y así de paso me explicas que fue de tu trenza- el chico volvió a sonreír.

R- No creo que te guste- dijo mirando la vieja casa- cuando te fuiste…tu padre me mandó a buscarte…típico de él ¿no? No sé cuanto estuve recorriendo ciudades, montañas…pero no te encontré, bueno, eso ya lo sabes. Lo que sí encontré fue un viejo templo budista donde me ayudaron a encontrar la cura de mi maldición. No te voy a explicar ahora todo el proceso…es largo…y complicado, fue duro, muy duro, se basa en una antigua técnica china conocida como la bifurcación del cuerpo- su mirada ahora se posó en el dojo- así es cómo apareció Matome.

A-Ryoga…también descubrió ese templo, ¿verdad?- suspiré tristemente, la traición de mi amigo todavía dolía.

R- ¿Sabes lo de…?-preguntó sorprendido.

A- Lo descubrí esta mañana- dije agriamente.

R- Vaya, y yo que pensé que mi día estaba siendo complicado…Ruegi y Unami son…

A- Sí, son Ryoga y Ukyo, cuando me marché de casa aquella noche llegué al restaurante de Ukyo sin darme cuenta, abrió la puerta y cuando me preguntó qué me pasaba no pude…no pude aguantar más, se lo conté todo, todo lo que había callado durante aquellos dos años, y lloré, lloré por lo que vivimos en la isla de Toma, por lo que vivimos en Jusenkyo…ella se hundió conmigo- tragué saliva, recordando aquellos momentos que aparecían borrosos en mi mente- se dio cuenta de que perseguirte era absurdo, de que debía vivir su vida, hacer lo que quisiese…decidimos buscar una nueva vida lejos de aquí.

R- Lejos de mí- asentí con la cabeza.

A- Ryoga apareció al de unos días, poco después de que abandonásemos Tokio, aunque no duramos fuera de la ciudad…un puesto de okonomiyaki no daba para vivir tres personas, así que regresamos y buscamos trabajo. El resto ya lo sabes.

R- Tantas veces dudé si era él…sus técnicas…eran iguales, pero él parecía distinto, más seguro, más adulto…

A- Han pasado dos años, dos años que nos han endurecido a todos.

R- Cuando Matome y yo regresamos sin encontrarte, las visitas de mis "queridas prometidas" no se hicieron esperar, me perseguían día y noche, y creeme, hablo literalmente.

A- Lo sé, Nabiki me lo ha contado.

R- Fue idea de mi madre que nos fuésemos de aquí, que nacieran los hermanos Kadono, que entrase en la universidad.

A- ¿Nodoka?

R- Pensaba que si cambiábamos de nombre, de aspecto, de lugar…podríamos vivir tranquilos, aunque fuese por una vez.

A- Parece que al final todos buscábamos lo mismo.

R- Lo que nunca imaginamos, es que nos encontraríamos contigo- dijo mirándome de nuevo- cuando te vi allí y te vi sonreír…no podía, no podía ni moverme, no podía creer que hubiese alguien que pudiese tener una sonrisa como aquella, tan parecida de la que me enamoré hace cuatro años.

A- Puedo entenderte, cuando llegué a casa y nuestras miradas se encontraron tu nombre acudió a mi cabeza, una y otra vez, cada vez que estaba contigo, parecía que la sombra del pasado nos perseguía…

R- Así que el artista marcial de los ojos azules…

A- Eras tú. Y la chica que dejaste escapar…

R- Tú- murmuró acariciando mi mejilla.

A- Es irónico pensar, que cada detalle que me hacía querer más a Saorân, era porque me parecía algo que Ranma nunca podría hacer, que lejos estaba de la realidad, ¿no?

R- A mí me parecía increíble que me estuviese enamorando de una chica tan femenina.

A- ¿Qué quieres decir con eso?- dije encarándole- ¿Qué antes no era femenina?

R- Vamos, Akane, tienes que reconocer que eras torpe, sin formas, bruta…

A- ¡Ranma Saotome eres un idiota!- grité con todas mis fuerzas, entre enfadada y divertida.

S- ¡Akane! ¡No te atrevas a tocar a mi airen!- dijo apareciendo la chica de los bomboris amenazándome con una mano.

R- Shampoo, sólo estábamos hablando- dijo intentando calmar a la amazona que me miraba desafiante.

S- ¿Has vuelto para eso? ¡Ranma es mío! ¡Que te quede claro! Tú renunciaste a él hace dos años, ¡Estás fuera, Tendo!

Decidí hacer acopio de toda la paciencia que podía tener, el saber que la gatita había intentado aprovecharse de mi marcha y había estado persiguiendo a Ranma hacía que mi aura de combate luchase por salir. No, el mazo debía quedarse guardado. Me dirigí a ella tranquilamente, dejando atrás a Ranma.

A- Ranma nunca ha sido tuyo, Shampoo, ¿Cuándo vas a aceptarlo?- dije parándome ante ella, aquella chica ya no intimidaba.

S- ja, ja, ja, ja, ¿No creerás que es tuyo, verdad?- la ignoré y seguí adelante. ¿Podía contestar aquella pregunta? Sí, si creo que es mío, pero lo que tú opines no me importa. De todas maneras aquel no era el momento, lo que había pasado estaba demasiado reciente. Vi a Matome y Seichiro junto a la limusina del chico. Con Shampoo de por medio no había tiempo para hablar más, aunque había algo que tenía que decir. Debía decírselo.

A- ¡Ranma!- grité atrayendo de nuevo su atención mientras la amazona se había vuelto a colgar de su brazo- ¿Me puedes hacer un favor?

R- Dime.

A- ¿Puedes decirle a Saorân que espere a Akemi? Ella le quiere, pero todavía no puede…

R- Esperará- dijo sonriente. Noté como una amplia sonrisa se formaba en mis labios.

S- ¿Quién demonios son…?

No pude terminar de escuchar las palabras de la amazona porque me metí en la limusina. Lo había dicho, ¡Se lo había dicho! No era una declaración en toda regla, pero era lo único que podía decirle por el momento.

Se- ¿Qué tal ha ido?

M- Creo que todos lo hemos oído- dijo riéndose mientras descorchaba una botella de champán- porque los sueños se cumplan.

Tomé la copa que Seichiro me ofreció. No pude evitar echar un último vistazo por la ventanilla trasera. Ranma. No sé cuando volveremos a vernos, pero estoy segura que el destino hará que nos encontremos.

M- …y quizá así podáis empezar de cero- no había escuchado toda la frase pero las últimas palabras se quedaron en mi mente mientras el coche doblaba la esquina y perdía de vista mi casa.

Cuando volviésemos a vernos quizá todo sería más sencillo. Quizá podríamos ser felices, empezando de Zero.

FINAL DE ZERO

Este es el final del fic, bueno, de esta primera parte llamada Zero, ¿Qué os ha parecido? Sé que hay mucha gente que esperaba el final, pero…no podía. Me surgieron muchas ideas para una continuación y así ha quedado muy Rumiko, ¿no? Bueno, a todos los que hayáis leído hasta aquí, muchas gracias por seguirme y por vuestros apoyos! Y a los que queráis más, estad atentos a la segunda parte: Empezando de Zero.

Muchas gracias a todos!

Nahia