-¡Haymitch!-
Mi hermano menor, Damien, me llamaba de abajo. Hoy seria su primera cosecha, debía de estar o muy nervioso o muy eufórico por ello, porque eran apenas las 6 de la mañana cuando me grito. Trate de levantarme, con todas las fuerzas que podía reunir, luego de una noche sin conciliar el sueño, tanto por los nervios de que me escogieran a mi o a mi hermano, como por los nervios de que salga Ángela. Este era nuestro ultimo año de ambos, el ultimo año de nervios. Este año no saldríamos, estaba seguro.
Mi madre me vino a buscar 20 minutos después, para decirme que mi desayuno, el asqueroso pan del Distrito 12, con una pequeña dotación de nata, estaban en la mesa. Que bajara rápido para que no se me enfriara. Le sonreí apenas, antes de ponerme mi camisa negra a botones y metérmela en los vaqueros, ponerme las botas que habían pertenecido a mi abuelo y bajar por las escaleras.
Al llegar a la cocina, un niño de apenas 12 años, con piel blanca, ojos azules y cabellera de un dorado opaco, se abalanzo sobre mi y me sonrió
-Hoy es el día hermano! Hoy estarás libre!-
Me sonrió al tiempo que se bajaba de mi, mientras me tomaba de la mano y me llevaba a la mesa. Ahí estaba mi madre. Ella era rubia, alta, con ojos azules y su sonrisa amable y tierna. Era una mujer muy trabajadora, era la única, apartando a Ángela, que me había sacado una verdadera sonrisa de felicidad. Del otro lado de la mesa estaba mi padre, un hombre alto, fornido, con ojos azul claro y tez pálida, su cabello era algo mas rubio que el de mi madre. Su dura mirada me penetraba al tiempo que sostenía su taza con te de hierbas. Era obvio que estaba tan nervioso como yo y mi madre, pero el se hacia el fuerte para no asustar a Damien.
-No estés tan alegre Damien-
Le respondí a mi hermanito al tiempo que veía a mi padre y hacia un suave movimiento con mi cabeza. Este solo se me quedo viendo y vio de nuevo a mi madre, la cual estaba a punto de soltarse a llorar. Debía de ser difícil ver como sus únicos 2 hijos iban a una cosecha donde irían 2 chicos a los juegos.
Me senté en la mesa junto a mi padre y tome mi te, dándole un gran trago, mientras que tomaba mi pedazo de pan y la nata y me la tragaba a poquitos. Apenas si podía comer por los nervios.
2 horas luego, ya estaba en la plaza, totalmente arreglado, tomando a Damien de la mano y buscando a Ángela entre la multitud. La encontré fácilmente, su cabellera negra, sus ojos verdes y su piel morena se alzaban por sobre las otras chicas. Aunque he de admitir, el grito de Damien también me alentó a verla.
-Ángela! Ángela por aquí!-
Ella respondió al grito del pequeño corriendo hacia nosotros y abrazándome con todas sus fuerzas. Sonreí al instante y le abrase de vuelta, susurrándole un suave ''Te amo'' al oído
-Yo también, vamos antes de que se llene mucho-
Me dijo al tiempo que tomaba mi mano libre y nos jalaba hacia una fila de gente, estaba pequeña, por lo que rápidamente nos pincharon a mi y a Damien. A el se lo llevaron con los de 12 años y a mi y a Ángela nos colocaron con los de 18. 20 minutos después llego la acompañante oficial del Capitolio.
-¡Felices Juegos del Hambre! ¡Y que la suerte este siempre de vuestra parte!-
Dijo Smiley Fench, una chica joven, o aparentaba ser joven, de tez morena y cabello verde vomito, con un tatuaje de pez en su mejilla. Se vería mejor con el Distrito 4, el de pesca. Ni siquiera le prestaba atención a sus palabras, tampoco vi el video que nos mandaba el Capitolio como todos los años, ni siquiera le puse atención al alcalde en su discurso de los días oscuros. Puse atención en cuanto empezó a hablar sobre los tributos, al fin llegaría el momento en donde nos dirían que éramos libres, algunos por ese año, yo, por toda mi vida
-Primero las damas!-
Dijo la asistente del capitolio. Se acerco a la urna donde tenían los papelitos de todas las chicas del Distrito 12 que tenían edad entre 12 y 18 años. Empezó a mover la mano entre los papelitos y agarro 2 papeles, sacándolos con una sonrisa que denotaba que en verdad estaba disfrutando el momento
-¡Sally Redhot!-
Una chica salió pálida de entre las chicas de 15, era de la Veta, el lugar mas….humilde, del Distrito 12. Lo note por sus ojos grises. Note un escalofrió al momento en que se subió a la tarima. Nadie había gritado ni llorado por ella
-Muy bien nena, ponte a mi izquierda-
Sonrió Smiley al tiempo que volvía a ver a toda la multitud. Aliso el papel y dijo en el micrófono, a todo volumen.
-Maysilee Donner-
Ahora era una chica de 16 años la que salía de la multitud. Note como sus amigas lloraban desconsoladamente al tiempo que ella subía a la tarima, sin mostrar sentimiento alguno. La había visto ocasionalmente en el colegio, era buena persona. Tal vez podríamos tener una vencedora este año, la 2da en toda la historia del Distrito 12, luego de Valeria Sunders, una adicta a la morflina que no estaba aquí hoy.
Ella había ganado los Cuadragésimo Primeros Juegos, matando a la ultima profesional lanzándola por un acantilado de su Arena
-André Rogers!-
Grito Smiley al tiempo que un chico de apenas 14 años subía al podio con cara pálida y se posaba al lado de Sally. No me había dado cuenta cuando había tomado los 2 papeles de los varones, aunque sea no eligieron a Damien, eso me alegraba, por fin, al salir de aquí iríamos al Ayuntamiento a casarnos e ir a vivir a la Ciudad, tener un negocio, trabajar en las minas, lo que fuera siempre que fuera con Ángela, la cual….¿porque me veía con cara de dolor? La respuesta, la tendría un segundo después.
-¡Haymitch Abernathy!-
La voz de Smiley me helo la sangre, antes de darme cuenta que era mi nombre el que había dicho con su voz, era mi nombre el que estaba en ese papel, era yo el que iria a los Juegos.
