La cara de horror de Ángela, los gritos que mi madre daba, el llanto de mi hermano peque;o, el cual trataba de llegar hacia mi. Esto es irreal, no es posible que… iría a Los Juegos del Hambre. Lucharía con mi vida en el 2do Vasallaje de los Veinticinco. No solo tendría que luchar por mi vida, sino que lo haría contra 47 personas mas. No tenia ni una posibilidad. No viviría mas.

-Ven aquí muchacho-

Un agente de la paz, el que me había hablado, me tomo del hombro y me empujo suavemente hacia delante. Se notaba en sus ojos un destello de pena, pero desapareció en cuando me indico que siguiera hasta el escenario.

-¡Muy bien!, aquí están los 4 representantes del Distrito 12 para los Quincuagésimos Juegos del Hambre. Ahora, les deseo a todos felices Juegos, y que la suerte este siempre, siempre de vuestra parte-

La voz cantarina de Smiley fue seguida por un sepulcral silencio. Note el llanto silencioso de André, la mirada seria de ambas chicas, aunque notaba el miedo reflejado en los ojos grises de Sally. Maysilee Donner no mostraba sentimiento alguno en su rostro, solo se me quedaba viendo a los ojos. Me dio una suave sonrisa, pero al momento la quito y volvió a ver a la cámara antes de que 8 agentes de la paz, 2 agentes para cada uno, nos llevaran dentro del edificio de Justicia del Distrito.

Me llevaron a una habitación color rojo oscuro, con 3 sofás de cuero negro y una mesa de te en el centro. En ella había una jarra con agua y varios vasos circulares de vidrio. Me acerque a la ventana, viendo por ultima vez el distrito, mi hogar.

-Haymitch-

Note el susurro de mi hermano a mi espalda, no había oído cuando abrió la puerta, solo note como su voz se quebraba, al tiempo que me arrodillaba y le abrazaba con fuerza

-Escúchame Damien, tienes que ser fuerte por estos meses, volveré eso te lo prometo, pero mientras no este, tienes que cuidar de papa y mama, tienes que sonreír cada día y tienes que cuidarles por mi, que mantengan la esperanza-

-¿Prometes que volverás?-

-Lo prometo hermanito, lo prometo-

Luego de eso, me dejaron 10 minutos con mi familia. Primero mi madre me dijo que me amaba, que vendría a casa sano y salvo, que yo estaría bien y que cuando regresara me tendría un pavo para cenar. Yo solo atine a sonreirle, no pude defraudarla con esos nervios que tenia.

Luego mi padre me abrazo, lo único que me dijo fue algo que jamas antes me había dicho, algo que inclusive mi madre pareció sorprenderle. Un simple ''Estoy orgulloso'' salio de sus labios, al tiempo que me abrazaba fuerte, como si no quisiera desprenderse de mi.

Un agente de la paz los saco de la habitación luego de estar abrazados en familia esos pocos minutos, tal vez, los últimos que tendría junto a ellos.

-Hay-

Una voz quebrada salio de la puerta 2 minutos luego de que mi familia saliera. En ella estaba Ángela viéndome con los ojos llorosos. Se abalanzo sobre mi y me abrazo como si no hubiera mañana. Solo pude abrazarle.

-Gana, por favor, te amo y no quiero perderte, gana, por favor, gana-

-Lo haré por ti, regresare a casa a tener una familia, contigo. También te amo, cuida de mi familia, pero sobre todo, cuídate tu mi amor-

Me beso con pasión, pero a la vez con tristeza. Ambos sabíamos que no regresaría.

-Ya es hora-

Un agente de la paz la tomo de la cintura, ella gritaba y pataleaba al tiempo que me miraba con los ojos llorosos.

-Te amo-

-Yo a ti-

Estas fueron las ultimas palabras que le dije mientras se la llevaban. Bueno, ahora solo quedaba esperar a que me buscaran para subirme al tren e ir al maldito Capitolio, a ser el bufon de todos esos payasos.

-¡Déjenme entrar coño! ¡Saben quien soy!-

Mi puerta se abrió y vi como la única vencedora del Distrito 12, Valeria ''Axe'' Sunders, ingresaba a mi habitación y cerraba de un portazo, dejando a los agentes de la paz confusos del otro lado de la puerta.

-¡Y saldré cuando yo quiera salir!-

Se volvió hacia mi y me sonrió. Sus ojos tenían ojeras muy visibles y tenia la piel algo chupada. Eso eran los efectos de la morflina en las personas

-Soy tu mentora niño, eso ya lo sabias, lo que no sabias esque te elegí a ti, de entre esas 2 niñatas y ese bebe llorón, para que salgas vivo de esa maldita arena-

La mire con asombro, no sabia que decir, pero, definitivamente, no me agradaba esta mujer. Algo en su sonrisa me daba mala espina

-Admitamoslo, este año te toco duro, pero tienes 18, y aunque estés algo flaco, pareces ser fuerte y tienes cara de cerebrito. Tienes las cualidades para ser un ganador, pero tenemos que trabajar juntos-

-¿Qué quiere Srta Sunders?-

Mi mirada se había vuelto gélida, aun no podía creer que fuera a tratar a los otros 3 tributos como pedazos de carne, eso no era la personalidad de una chica del Distrito 12, pareciera mas una profesional.

-Quiero que te centres en ganar-

Me sonrió y note el arete en su nariz, no se lo había notado antes, pero se le veía bien, sus ojos color verde miel y su cabellera negra se veían bien con ese arete.

-Eso planeaba hacer, no es nada nuevo, así que le repito, ¿Qué quiere?-

Se me acerco y me dio una palmada en la mejilla, al tiempo que me miraba a los ojos

-Tengo que actuar con los otros 3 para que no sepan que eres mi elegido, pero necesito tu ayuda. Engañalos, hazlos creer que eres su amigo, que los salvaras. Cuando estén vulnerables, ya sabes que hacer-

Antes de que me diera tiempo de responder, ya había dado media vuelta y se había largado de la habitación Justo en ese momento los agentes de la paz vinieron por mi y me llevaron a la estación de trenes, en donde vi un gran tren eléctrico color negro carbón, era obvio que representaba al Distrito.

Smiley nos llevo rápidamente dentro del tren, el cual empezó a moverse minutos después Nos llevo uno a uno a su respectiva habitación, dejándome a mi al ultimo. Me sonrió al tiempo que me empujaba dentro del cuarto

-La cena estará a las 9pm, luego veremos a los demás tributos, de acuerdo sol?-

Asentí mientras me reía por dentro de su voz cantarina y la palabra ''sol'' para describirme. Salio de mi habitación y cerro la puerta detrás mio. Por fin estaba solo. Con tanto ajetreo desde La Cosecha, me había olvidado de mi ''idolo'', pero ya sabia cual era. Era el dije de luna que había en mi cuello, en el collar que mi madre me había dado el dia de mi cumpleaños numero 18, para celebrar que este año no me eligirian. Vaya ironia. Ese dije era de Ángela. Ese dije, seria mi lazo con el Distrito 12, seria mi lazo con mi vida, seria mi unico lazo con Ángela…