[HETALIA NO ME PERTENECE]
Ehm hola!, segundo capitulo yay! xD… ¿qué puedo decirles? Muchas gracias por sus reviews me hacen feliiiz~ x3! Ehm, pues nada más ¿Qué podría decir? Disfruten del capitulo y dejen de leerme XD
Cap. 2: ¿Recuerdas?... yo recuerdo (parte 1)
=PoV Roderich (Flash Back)=
La caída del muro de Berlín, en verdad le había tomado por sorpresa, ya había perdido toda esperanza de que algo como eso llegara a ocurrir.
Pero allí estaba siendo transmitido en vivo y en directo desde su televisor, su curiosidad sobre el tema incluso provocó que dejara a un lado a su amado y hermoso piano, solo para observar la liberación del prusiano
-Gilbert – susurró el Austriaco con los ojos abiertos de par en par, atento de si el destino se apiadaba de él y siquiera podía ver aquella cabellera plateada en algún momento, aquella cabellera que tanto le gustaba.
Días más tarde
Había estado esperando por ese día desde que lo vio por la televisión, no incluso desde antes… Más específicamente desde el día en que se marchó a la casa del Ruso para ser encerrado detrás de ese muro. Antes de que aquello sucediese el Austriaco y el Prusiano habían entablado una especie de amistad, la que a pesar de lo "indecente" que podía llegar a ser Gilbert le hacía muy bien a ambos.
Una vez que llegó a la casa que ahora compartían los dos hermanos Alemanes, dio dos golpes a la puerta de entrada de esta y esperó unos minutos que le parecieron eternos, hasta que oyó los pasos de alguien, su corazón parecía latir cada vez con más fuerza ante el sonido cada vez más cercano de las pisadas de alguien llegando a su punto máximo cuando la puerta se abrió para mostrar a un rubio, algo musculoso y de ojos azul intenso, el castaño le reconoció al instante, era el hermano menor de Gilbert, representación de la Republica federal Alemana, persona con la que Gilbert estaba viviendo… nuevamente; Pudo notar en el rostro del rubio ojeras bastante marcadas, demostrando su cansancio, lo que atribuyó inmediatamente a los días aleteados que se vivían.
-¿Roderich?- cuestionó el Alemán que había abierto la puerta, mirándole con cierta incertidumbre.
-Buenas tardes Ludwig, ¿puedo pasar?- y solo con esas palabras provocó la reacción inmediata del Alemán, que no tuvo reparos en hacerse a un lado rápidamente para otorgarle el pase libre hacía su casa al Austriaco, que entro con la misma velocidad… estaba algo impaciente.
-Debo suponer que vienes a ver a Mein Bruder, ¿me equivoco? – Cuestionó por segunda vez el rubio a la vez que cerraba la puerta de calle, para que el frío del exterior no inundara su hogar, ahora mucho más calido que en el pasado.
-Así es… quisiera verlo… si es posible claro – Se quedó estático, de pie en el mismo sitió en el que estaba desde su entrada, mirando expectante al rubio, al que ni siquiera tuvo el valor de preguntarle "¿Cómo estás?"… ya tendría tiempo para ese tipo de formalidades… le urgía ver al albino.
El rubio asintió una vez y le indicó que mantuviera silencio y que le siguiera hacia la habitación del prusiano, solo hablando para dar las respectivas instrucciones casi en un susurro.
-él no está bien ahora mismo, ya deberías saberlo, debe recuperar mucha energía pero creo que la visita de alguien conocido puede subirle los ánimos… está algo deprimido… supongo que es por el agotamiento físico que tiene… de todos modos si está durmiendo no lo despiertes por ningún motivo… ¿está claro? – terminó de hablar en el momento en que ambos llegaron frente a la puerta de la habitación del oji-rojo, la abrió levemente para luego palmear uno de los hombros del castaño, voltearse y perderse por el mismo pasillo de la casa, por el que habían llegado hasta allí.
El castaño no esperó mucho para entrar cerrando la puerta detrás de si y apenas lo hizo notó el enorme bulto blanco en la única cama que se hallaba en el sitio, este se veía poco iluminado, supuso de inmediato que era para darle mayor paz al ambiente y hacer que el albino se relajara con facilidad; Pero pronto la tranquilidad de la habitación comenzó a inquietarle, por lo que se acercó rápidamente y con pasos silenciosos, lo suficientemente cerca para notar el lento sube y baja del bulto blanco que hacía notar como respiraba el albino levemente en su dormir.
Se acercó más, esta vez con cierto temor en sus pasos, de los cuales cada uno que daba era una inmensa tortura para su corazón, que se estrujaba dolorosamente cada vez más; Entonces cuando ya estuvo lo suficientemente cerca pudo percatarse de unos enormes parches que cubrían la mayoría de su cuello, lo que le hacía preguntarse con bastante nerviosismo que tipo de situaciones había vivido el prusiano al otro lado del muro, personificando la otra mitad de Alemania.
No pudo evitar que la imagen del prusiano con machacones y heridas en lo poco que veía de su cuerpo provocara que las lágrimas comenzaran a reunirse al borde de sus ojos, haciendo notar un leve carmín en sus mejillas. Continuo observándole mientras acariciaba una de las mejillas del, extremadamente, pálido rostro de este.
-Que cruel puedes llegar a ser… me dijiste…. Tú me dijiste que estarías bien… me mentiste – comentó vagamente cerrando los ojos fuertemente para reprimir la pronta caída de las lágrimas que se habían estado acumulando, fue cuando sintió unas débiles caricias en su rostro y al abrir los ojos rápidamente, casi por instinto más que por voluntad.
-¿pero que dices Roddy?... ahora mismo estoy maravilloso – soltó el albino en un susurro casi inaudible, sonriendo levemente, ya que no podía hacer mas por las heridas que había en su rostro. El austriaco no hizo más que sonreír ampliamente a pesar que ahora por su rostro caían pasadamente las lágrimas que había intentado reprimir todo ese tiempo.
-mentiroso-
(Fin Flash back)
La imagen comenzó a disolverse poco a poco, fue entonces cuando se dio cuenta que todo había sido un sueño, que se había quedado dormido en el sofá y que había soñado con el pasado… Pero mucho más importante, se dio cuenta de lo injusto que había sido con el Prusiano, y que estaba arrepentido.
-Perdón… ¡Perdón!- exclamo encogiendo las rodillas y cubriéndose el rostro con ambas manos…. Sabía que había hecho mal, lo sabía perfectamente.
