HOLA!, siempre es un gusto saludarlas a todas~ xD ¿qué tal la vida?, bueno yo aprovechando el hecho de que mis compañeros estudiantiles andan en movilizaciones y se tomaron mi liceo (soy de Chile) aprovecho de escribir más XDD y por la demora que e tenido para subir capítulos, aquí viene uno más largo… au que creo que comenzarán a ser así… "Más largos" es un reto personal… ¡¿Cómo no voy a poder escribir cosas más largas?... _ bueno ya ni las molesto ¡Déjenme reviews! XD
(HETALIA NO ME PERTENECE)
Cap 4: Novedades
Habían pasado ya algunas semanas y… tal y como el prusiano había dicho, no se había aparecido ni la sombra de este en todo el tiempo transcurrido por la casa del austriaco, ¿Qué habría sido de él?, era lo que se había preguntado el austriaco días y noches cada vez que, luego de observar por todas las ventanas de su amplio hogar, intentaba tocar alguna melodía que desahogara toda la desesperación que había en él… sin poder cumplir su objetivo, a ninguna melodía en concreto; Había esperado tanto tiempo para que el albino dejara de acosarlo con sus inacabables visitas, para poder quedar "al fin" inmerso en su armoniosa "paz" junto a su armonioso piano.
Y ahora, ahora que el prusiano al fin lo había dejado en paz, no podía tocar nada, ni una mísera tecla sin sentir que lo estaba haciendo mal, sintiendo que algo faltaba allí, eso le enrabiaba… pero a la vez estaba preocupado… no podía creer que el albino no lo visitase… a parte de ser la única compañía cotidiana que tenía, ¿cómo entender esa actitud de parte de el albino?, una actitud que nunca había tomado… por que nunca había dejado de visitarle… a pesar de todo lo que ocurriese… a esta norma solo existía una excepción… y esa excepción era la que hacía que se sintiera tan mal ante la ausencia del prusiano; Cuando el muro estaba allí… había extrañado tanto al albino, tanto que a pesar de la enorme cantidad de años que habían transcurrido no había podido acostumbrarse a su ausencia en el hogar… y ahora los sucesos parecían volver a repetirse para él… eso solo le deprimía más.
-Hoy tampoco vino- comentó al aire, es que la habitación se veía tan vacía… pero no solo la habitación aquella enorme casa también parecía estar vacía sin la presencia de alguien más… A tanto llegó su desesperación que había modificado drásticamente la "repartición" de habitaciones: Su habitación había pasado de ser la más grande y cómoda de todas a ser la más cercana a la sala de música que a su vez se encontraba más cerca de la salida, del baño y cocina, dejando desolada la mayoría de la casa… ¿Cuál fue la razón para tal cambio?, aun que fuera algo patético, fue lo suficiente como para que aplicara dichas medidas… ya que al estar tan solo en aquel imponente y vacío recinto le aterraba y prácticamente paseaba por la casa "con el corazón en la mano", ya que a cualquier crujido de madera saltaba y chillaba como un gato asustado, ¿es que acaso la falta del albino bastaba para perder todo rastro de "valentía"?
-Estúpido Prusiano- bufó cerrando la última de las cortinas en la sala de música –incluso cuando no viene es todo un problema- siguió hablándole a la nada mientras se encaminaba a la salida de la sala, dando a parar al oscuro pasillo que allí se encontraba; La oscuridad estaba presente como nunca, y el silencio también se encontraba allí.
El castaño solo pudo quedarse observando de un lugar a otro, buscando cualquier señal de lo que pudiera haber en el sitio, con sus ojos muy abiertos, casi de par en par y sin pestañar para no perder ningún detalle, agudizando sus oídos, oyendo simplemente el sonido de su propia respiración, pasó así unos minutos hasta que decidió que aun no tenía la valentía suficiente como para pasar por toda esa oscuridad hacía la habitación contigua e incorporándose en la iluminada sala de música, la cuál se encontraba cuidadosamente decorada, tal y como a él le gustaba… y no era tenebrosa.
Soltó un suspiro lleno de agotamiento sentándose en el banquillo de su fiel amigo piano, preguntándose desde cuando alguien como él (ya bastante entrado en años, literalmente) podía temerle a algo tan estúpido como la oscuridad y así fue pensando cada vez más, intentando distraerse a si mismo, para no pensar, llegando hasta tal punto en el que se insistía a sí mismo dándose valor para tocar el piano, por eso fue que levanto la cubierta de las teclas con cierto coraje y paseo delicadamente la yema de sus dedos sobre las teclas, con el ceño fruncido, y con una expresión de decisión en su rostro que poco a poco fue perdiéndose para cambiar totalmente a una de desesperación absoluta… Sencillamente no podía tocar a su único compañero de pesares, por que al parecer las notas musicales le habían abandonado… y habían sido reemplazadas en su mente por la imagen de cierta abundante cabellera plateada junto con unos ojos que le miraban con inexplicable frialdad, una frialdad que le helaba hasta lo más recóndito de su ser y la ausencia de aquella sonrisa ladina y llena de picardía que tanto decía odiar pero que ahora tanto necesitaba... la anhelaba tanto.
-¿Por qué tuvo que suceder así?- Cuestionó una vez más sabiendo que nadie le oía… sabía… con la mirada perdida sobre las teclas del piano… sabía lo que le faltaba… lo necesario para volver a tocar… -Soy un idiota- se recriminó... claro que no lo reconocería en voz alta… su orgullo se lo impedía, empuño sus manos y dio un fuerte golpe a las teclas provocando un sonido irregular y volviendo a martirizarse en silencio, acurrucándose en el banquillo del piano, al borde de las lágrimas de arrepentimiento otra vez - ¡Pero yo no puedo hacer nada si el no viene! – alzó la voz buscando la forma de excusarse, de excusar el por que aún no ha ido a disculparse por su "descortesía"… cubrió su rostro con ambas manos intentando evitar la caída de las lágrimas, fregándolos a su vez para evitar la pronta caída.
Pero no hizo falta que siguiera intentando frenar sus lágrimas por ocasión infinita, ya que se detuvieron al sonido de un fuerte golpeteo en la puerta de su casa, el golpeteo era bastante bruto y parecía un poco desesperado, pero fue suficiente para hacer que el castaño se sobresaltara debido al susto y a la sorpresa que le produjo la repentina visita de "alguien"… abrió inmediatamente los ojos de par en par descubriendo su rostro y adoptando una posición más normal en la banqueta.
Solo conocía a una persona que podría ir a tocar la puerta de su hogar a esas alturas de la noche y de aquella forma. – ¡¿Podría ser…?- una sonrisa bastante boba adorno su rostro luego de días sin conocer dicho movimiento facial y al igual que una mirada esperanzadora se fugó de sus ojos, una carcajada infantil afloró de sus labios, la puerta volvió a sonar en un toque similar, no podía estar más feliz, al diablo con la oscuridad del pasillo, salió corriendo de su sala de música, prácticamente echando a bajo la puerta de esta, intentando serenarse en el camino, pero sin poder lograrlo y manteniendo la ilusión en sus ojos… Pero dicha ilusión no duró mucho, se vino completamente abajo en el momento que no vio a quien él estaba esperando, su sonrisa se borró y la esperanza de sus ojos se perdió… Frente a él no estaba nadie más que el hermano de quien estaba esperando.
-¿Ludwig? – Cuestionó con evidente desilusión, el rubio se percato de esto, notados los días se podía observar al Austriaco abrirte las puertas de su casa con tanta energía y luego decir algo como "oh, solo eras tú", aun así el rubio solo alzó una ceja preguntándose si su presencia en aquél lugar era tan desagradable… aun que claro, no dijo nada.
-Ja… ¿puedo pasar? –Preguntó, fijando su visión inmediatamente en el interior de la vivienda la que parecía estar completamente a oscuras… algo bastante raro, ya que la casa de Roderich se caracterizaba por ser bastante luminosa y sobre todo en una hora tan avanzada de la noche -¿Por qué tan oscuro?-
El Austriaco no respondió a ninguna de las dos preguntas y solo le permitió entrar, entonces encendiendo la luz del pasillo le indico que le siguiera hacía la sala de estar, en el rostro del austriaco no se podía apreciar nada más que molestia, una molestia excesiva, pero que al parecer intentaba reprimir férreamente… ¡Claro que tenía sus razones!, lo que pasaba es que eran razones infundadas… ¿cómo molestarte solo por recibir una visita e ilusionarte con algo que era poco probable que sucediera?... así como se había hecho las ilusiones solo, debía quitárselas solo… "Que iluso" se repetía en su mente una y otra vez el Austriaco.
-¿Algo para beber?- inquirió por mera cortesía mientras invitaba al rubio Alemán a tomar asiento en uno de los sofás rojos de la iluminada habitación, para ese entonces él ya se había percatado que el Castaño estaba molesto por algo, no sabía si era prudente cuestionar, quizás así podría encontrar respuestas a sus preguntas… pero decidió ignorar esa actitud del oji-violeta y continuar con el propósito por el que había viajado tan lejos a esas alturas de la noche.
-Nein, Danke... estoy aquí para preguntarte algo… es algo serio, así que quiero pedirte que me digas todo lo que sepas- el rostro del rubio se tornó duro de la nada, alertando levemente al austriaco ¿El albino le había llegado con el cuento a su hermano?... no, eso sería algo bastante poco "awesome" como diría el mismísimo albino.
-Dime- soltó secamente manteniendo como podía la compostura.
-Bruder…. ¿haz visto a mein bruder?... ¿se a pasado por acá últimamente?, ¿Cuándo fue la última vez?... Por favor Roderich estoy desesperado – El silencio reinó en la sala, el castaño solo pudo abrir la boca para dejarla abierta unos segundos y luego cerrarla sin saber que decir
-¿No está en tú casa?, ¡¿No está contigo? – la compostura no duró mucho más y el castaño ya estaba al borde del sofá a punto de saltar sobre el rubio para hacer más preguntas ¿pero que podría hacer?... Estaba asustado… si no estaba con el rubio, entonces ¿Dónde?
-…¿Sabes algo? –Cuestionó curioso, ya que no se esperaba esa reacción de parte del castaño.
-¡Nada!- recuperó como pudo la compostura acomodándose nuevamente en el sofá, maquinando a la velocidad de la luz una mentira para salir del paso, no sabía a que le tenía tanto miedo… pero tenía un tremendo terror a admitir frente al hermano del albino que habían tenido una "pequeña discusión"… le daba miedo… miedo a enfrentar dicha situación. –vino acá hace unos meses no lo he visto desde entonces- sabía que mentía, sabía que lo que estaba haciendo era de cobardes ¿Pero que más podría hacer?
-OH GOTT! –gritó con furia el rubio golpeando los brazos del sofá con fuerza poniéndose de pie y cubriendo su cara con ambas manos mordiendo su labio inferior intentando calmarse y haciendo que el castaño se sobre saltara-… Bru-Bruder está… desaparecido, hace unas tres semanas, mas o menos… ¿estás seguro que la última vez que lo viste fue hace meses?... por que si fuera así…. A estado mintiéndome… no quiero creer en eso….. ¡¿Estás seguro?-
-No lo se – volvió a mentir, definitivamente no "confesaría"- Digamos que perdí un poco la percepción del tiempo en estos días- giró el rostro hacía otro lado, eso si era verdad, aun que no fuera completa…luego de los días de ausencia del albino los días se le habían hecho tan largos que si había perdido la percepción del tiempo.
-…- El rubio se mantuvo en silencio por unos segundos pensando profundamente, mientras le tomaba por los hombros, como si buscara alguien en quien apoyarse, entonces comenzó a hablar en un tono bastante bajo -¿Te comenté alguna vez…que mi hermano… -no pudo continuar así que volvió a tomarse algunos segundos para continuar, el castaño solo le observó con curiosidad y algo preocupado-… mi hermano… digamos que con cada año…mes… no, con cada día que transcurre va debilitándose lentamente?- El castaño abrió los ojos de par en par sintiendo un escalofrío que le recorría la espalda, se quedó observando al Alemán, quien tenía la vista fija en el suelo, el castaño solo esperaba a que continuara –Bruder, él cada vez está más débil… tengo miedo Austria… tengo miedo, no quiero que se vaya – el rubio presionó los hombros del castaño, para levantar la mirada y observarle con desolación – no quiero que me deje, quier cuidarlo así como él me cuidó a mi… ¡¿Por qué no puedo pretejerlo? ¡Dime!, ¡¿Por qué? – Finalizó completamente desesperado soltando al fin los hombros del castaño para volver a sentarse y masajearse las sienes.
El Austriaco quedó en silencio, no sabía nada de eso, ¿Por qué el albino no le había comentado tal cosa antes?... ¡¿Por qué no tenía idea de que el albino podía desaparecer en cualquier momento? Estaba confundido, preocupado y triste… desde que el albino había vuelto, nunca más se atrevió si quiera a pensar en la posibilidad de que este podría morir… para el… el albino era "increíble" como se describía. (Aun que nunca lo admitiera en voz alta).-T-tú quieres decir… que Gilbert… ¿qué él ya…? – El rubio negó con un brusco movimiento de su cabeza rápidamente.
-Nein, … aun no… ¡Ni lo digas!... pero, por decirlo de una forma, digamos que cada día que pasa es un clavo para su tumba… tengo miedo… está desaparecido y… con este frío que ha hecho… las tormentas… todo eso, temo a que tome algún resfriado… eso podría acortar mucho más su tiempo de vida ¿sigues mi idea?-
-Perfectamente- respondió el austriaco que había estado atento a cada palabra del rubio, manteniendo una fachada de tranquilidad y compostura, pero interiormente entrando en un enorme shock, no quería creer lo que estaba oyendo, no lo quería creer.
"¿Qué mierda hice?"
-¿llamaste ya a Francis y Antonio?- atinó a cuestionar… tenía la necesidad urgente de cambiar el tema, se sentía asqueado con él mismo, se sentía mal en todo sentido.
-Aún no … eres el primero al que le pregunto- levantó nuevamente la mirada fijándola en los ojos violetas del castaño- … él te tiene mucho más aprecio a ti que a esos dos… ellos solo son sus amigos de borracheras y ese tipo de estupideces que a él le gusta hacer… en cuanto a ti… se que en el pasado ambos se odiaban y todo eso, es un cuento muy conocido para mi-sonrió ligeramente y continuó- pero sé que ahora es distinto… ¿sabes?, Bruder cada vez que tiene tiempo para salir de casa y venir a verte lo hace… incluso cuando está lloviendo mucho… sabiendo el riesgo que corre… es un idiota… -se silenció nuevamente bajando la mirada al suelo por tercera vez en la noche- por eso pensé que si alguien podría saber de él ese serías tú, por eso vine aquí primero… ¿me equivoqué verdad?... puede que esté con ellos, aun que lo dudo… Perdona la molestia… - El rubio se sintió avergonzado por alguna razón y se decidió, diciendo al castaño que no tenía que acompañarlo, conocía la salida perfectamente… Así el castaño se quedó nuevamente solo en ese enorme hogar, oyendo el eco que provocaba la puerta al ser cerrada.
El austriaco prácticamente se desparramó por el sofá… su mente era un completo enredo… estaba completamente shockeado al respecto de las novedades que acababa de recibir.
-Gilbert…. Yo no tenía idea- comentó en voz alta mirando suplicante hacía la nada… ¿En verdad todo podía volverse tan oscuro solo por él?... el castaño se sentía mal consigo mismo, y las palabras del rubio que daban vueltas en su cabeza no servían de ayuda para nada…
"… Él te tiene mucho más aprecio a ti"
"¿En verdad soy importante para él?" se preguntaba una y otra vez recordando el día en que lo había echado de su hogar… recordando ese día en que había una tormenta tan grande… esa noche tan fría y vacía
"Cada vez que tiene tiempo para salir de casa y venir a verte lo hace"
"¿De verdad, Gilbert?... dímelo tú… dime que soy así de importante…¡ven!" gritaba el Castaño en su mente inclinándose hacía adelante en el sofá y cubriendo tanto su nariz como su boca con ambas manos, observando el suelo como lo había hecho el rubio hace unos instantes.
"… sabiendo el riesgo que corre… es un idiota…"
"¿Ese día también entonces?" su corazón pedía a gritos hacerse escuchar, era un grito desesperado de dolor… de culpabilidad…Ahora si podía decir que tenía motivos para sentirse culpable…más cuando seguía recordando las palabras del rubio.
"Cada día que pasa es un clavo para su tumba… tengo miedo… está desaparecido y… con este frío que ha hecho… las tormentas… todo eso, temo a que tome algún resfriado… eso podría acortar mucho más su tiempo de vida ¿sigues mi idea?..."
¿Cómo no lo había pensado antes? Era completamente lógico, y eso era lo peor… era completamente lógico… Después de todo, si veía las cosas con claridad, él era una ex-nación… ¿Por qué motivos tendría que seguir con vida?...
Continuó así, sintiéndose cada vez peor, observando a la nada mordiéndose el labio inferior, nervioso… sintiéndose cada vez peor, recordando ese día tormentoso en que lo vio por última vez…
"¿Qué mierda hice?"
Los recuerdos seguían aflorando en su memoria, esa mirada… la ausencia de su sonrisa… las palabras, el tono frío… Abrió los ojos de par en par, sintiendo como un nudo amargo en la boca de su estomago le aquejaba, y comenzaba a subir rápidamente, cubrió su boca inmediatamente y corrió hacía el baño, cayendo rápidamente sobre el escusado y vomitar en el; Se sentía repugnante.
"esto es injusto"
-soy un asco- se dijo el castaño respirando entrecortadamente para luego volver a repetir la acción anterior,
"¡Si hubiera sabido antes!... si tan solo hubiera sabido, que no era "un simple conocido"… si hubiera sabido que la vida del albino se consumía lentamente a velocidad casi tortuosa…"
Las lágrimas cayeron… se sentía horrible, como si hubiera hecho lo peor del mundo, una vez que acabó con el escusado se puso de pie para posarse frente al lavabo y lavar su boca y su rostro, empapando de paso algunos mechones de cabello en el proceso, una vez acabada la acción se miró detenidamente en el espejo que se hallaba allí. "¿Por qué me veo tan cansado?"
"Por que lanzaste a la única persona que se acuerda de que existes y te visita… lo lanzaste fuera de tú casa en plena tormenta del invierno Europeo y acaba de llegar su hermano diciendo que está desaparecido hace 3 semanas ¿Por qué más podría ser?".
Oyó todo lo que tenía que decir esa voz interna que tanto se asimilaba a la suya, pero solo le hizo sentirse mucho peor de lo que ya se sentía.
-Tiene razón si te odia- comentó en voz alta mirando con cierto enfado su reflejo, y tirando la cadena de su escusado se dirigió a su (nueva) habitación, lanzándose sobre la cama y quedándose dormido así… no había razón para cambiarse de ropa, más bien esos pequeños detalles eran demasiado insignificantes siquiera como para ser tomadas en cuenta.
