¡Hola!, disculpen el retraso, en la subida del cap, es que la verdad… argh… tuve un vacío artístico y no salía nada de este loco cerebro… siento que quedó corto... aun que tiene las mismas 6 hojas del capitulo anterior… hum… bueno advertencias para ese capitulo si:

Aparece Iván (-van a matarme-), posible OC en algunos personajes, lo siento.. no pude resistirme XDD y… eso…

[HETALIA O ME PERTENECE]

Cap 5: Egoísmo

Allí estaba frente a él esa sonrisa calida pero petulante, esa sonrisa que sin importar lo que pasara siempre irradiaba calidez, esa sonrisa del muchacho de ojos rojos, de ese muchacho que se jactaba siempre de ser el mejor… Allí estaba recargando uno de sus hombros en el marco de la puerta de su hogar como si nada, observando felizmente y como si nada pasara al castaño que no entendía nada…

Fue así como repentinamente la escena cambió sin que se diera cuenta, no habían cruzado ninguna palabra ¿Se trataría de un sueño, quizás?, era lo más probable… Ahora ambos estaban en medio de un amplio sitio… habían muchos árboles, sentía que había estado allí antes por alguna razón, sobre ellos caía una tormenta atroz, lo único que podía oírse era la caída de la pesada lluvia sobre ambos, extrañamente no se sentía mojado ni nada, pero al parecer para el albino las cosas iban totalmente distintas, la felicidad y todo rayo de luz de su rostro se había borrado completamente… y las gotas de lluvia caían en él tanto que incluso podía ver como las gotas caían desde su cabello al suelo, el mismo suelo en el que el prusiano tenía la mirada perdida... era una mirada dolida, como si dentro del cuerpo del castaño solo hubiera sufrimiento, no había rastro de es calidez que aparentaba, todo era frío, al igual que la tormenta.

Entonces el castaño no pudo más con todo ello, y apartó la mirada, no podía soportar verlo así… el pecho se le oprimía a tal punto que no sabía si realmente estaba respirando o no… era un dolor agudo; cerró los ojos fuertemente, y volvió la mirada hacía el albino, pero lo que vio no le gustó para nada, el albino ahora estaba con la cabeza en alto, mechones empapados se le pegaban al rostro sus puños estaba apretados, tan apretados que pensaba que en cualquier momento podría clavar sus propios dedos en la piel… pero lo que no le gustaban eran esos ojos, esos mismos ojos perdidos y llenos de dolor clavados en los propios, le daba un aire macabro, le perturbaba… le perturbaba tanto que incluso dio un leve salto y se cubrió la boca con ambas manos, para evitar soltar un grito, es que le perturbaba de sobre manera, no sabía de hecho por que sus pies clavados al suelo no le permitían moverse… ni siquiera el por que seguía sosteniéndole la mirada… su corazón bombeaba la sangre a una velocidad increíble, y aun así… aun así no podía moverse ni un músculo… y el corazón, que pensaba no podía golpetear más fuerte, aumentó su movimiento al ver que el albino se acercaba lentamente balanceándose de forma torpe y pisando fuertemente el suelo, sin apartar la vista de sus ojos, era tanto el miedo que el sonido de la lluvia dejo de sonar para el austriaco y eso que la tormenta había aumentado a tal punto de que gracias a la lluvia no podía ver claramente el rostro del prusiano… lo que hacía peor las cosas ya que solo podía oír las fuertes pisadas del prusiano en un sonido constante… una tras otra.

Tenía miedo, definitivamente el Gilbert Beilschmidt delante de él no era el Gilbert que él conocía, el que le jugaba bromas pesadas…tanto miedo, que cuando las pisadas del prusiano dejaron de sonar le pareció que su corazón acababa de detenerse y cuando las frías y más pálidas de lo normal manos del albino sujetaron sus hombros, no podía creer que aquél sujeto de la mirada enloquecedoramente llena de dolor, fuera su amigo… si por que a pesar de todo el lo seguía considerando su amigo… el más preciado…

Entonce pasó lo que más temía, el albino que ya había tomado por los hombros al castaño se acercó a tal punto que podía incluso ver las gotas de lluvia que corrían por el otro rostro, volvió a dirigir la mirada a los hipnotizantes ojos rojos…aquellos ojos que le hacían sentir una angustia tan grande y desesperante, se perdió en la dichosa angustia y al cabo de unos minutos, que parecieron eternos, unos gritos desgarradores comenzaron a hacer su aparición en su mente, haciendo que cerrara sus ojos

"¿Me odias", "¿Por qué?", "te quería", "No lo merecía", "¿sabes que me hiciste daño?", "ayúdame", "¡Roderich!", "me estoy hundiendo" "sálvame", "¿qué fue lo que hice?", "solo quería que tú no me dejaras solo", "me duele… Roderich….", "no me dejes solo" "¡no me abandones!", "Pensé que tú si me entendías"

Entonces de pronto el sentimiento de soledad comenzó a embargarlo completamente, abrió los ojos y se encontró con los del albino, que no habían cambiado en nada…quiso abrazarlo pero otra vez el cuerpo no le respondía como él quería

"Estoy muriendo… ayúdame"

Gesticuló el albino y al fin había vuelto a sonreír, pero esa sonrisa hizo que la piel se le pusiera de gallina, entonces la escena volvió a cambiar, esta vez dando a conocer las tablas del techo de su habitación

Se quedó en silencio unos minutos… ignorando totalmente el ruido que quien sabe quien estaba generando en su cocina, quedándose acostado, horrorizado mirando hacía el techo en la misma posición en que había despertado, con la mirada rubí pegada en su mente, y así fue poco a poco despertando de su transe, intentando olvidar dicha imagen, pero aun así lo último que dijo el albino, no lo pudo olvidar, y seguía repitiéndose en su mente.

-Gilbert…. No…. – iba a decir algo más, pero la entrada a la habitación de cierta húngara se lo impidió.

-Buenas tardes Sr. Roderich, ¿cómo amaneció? – preguntó con una sonrisa de oreja a oreja adornando sus labios; En cambio el castaño solo sentía enormes ganas de tomarla por los hombros, hacer que se sentara y comenzar a comentarle todo, pero era algo que estaba fuera de su alcance, ya que no sería muy educado de su parte….¿había dicho "Tarde"?

-Buenos Días Elizabeth… No me siento muy bien, ¿qué haces aquí? – Estaba algo sorprendido por la visita que tenía en su hogar, después de todo vivía solo… ¿por qué había alguien más en aquella casa?, más bien ¿cómo entró?

-hahahaha.. Sr. Roderich… ya no son "días"… son las 8 de la tarde- comentó divertida, haciendo que el austriaco abriera los ojos de par en par y comenzara a buscar algo con que ver la hora – Bueno… Hoy había reunión de naciones y usted fue el único en no ir…. Me preocupe… y acabo de llegar- sonrió nuevamente tomando asiento aun lado de él.

Desde el día en que el rubio había llegado con la noticia de la desaparición del albino había pasado 2 semanas, 2 semanas en las que el castaño había fingido no tener ningún interés sobre el tema, pero se había informado de todos modos de una u otra manera de cómo iba la búsqueda del albino… sabía que a pesar de todos los esfuerzos aun no podían hallarlo… lo último que había sucedido fue que la mayoría de las naciones se había incluido en la búsqueda, incluso el Ruso, que había anunciado que también buscaría, pero como lo encontrara primero que cualquiera, no lo dejaría en manos de gente irresponsable, generándose así una fuerte discusión entre él y el Alemán.

-Oh~ es cierto… me dormí… ¿hablaron algo nuevo? – Cuestionó, más que por saber, por deber... ya era obvio para todos que cada vez que se reunían eran incapaces de dar alguna solución a los problemas que le aquejaban al mundo.

-Dejaran de buscar a Gilbert-comentó tristemente la castaña, acomodando su cabello; Las palabras de la muchacha solo lograron que de forma inconciente se inclinara hacía adelante con el ceño fruncido.

-¡¿qué?, ¡imposible!, ¡¿por qué?... ¡Para empezar fueron ellos los que se ofrecieron a buscar!, ¡nadie les obligó!, ¡¿Por qué ahora…?-exclamó estando notoriamente furioso ante la noticia, eso solo logró una sonrisa triste en el rostro de la húngara a quien la situación también le afectaba, ya que con Gilbert habían compartido desde niños… le tenía mucha estima, a pesar de que se la pasaran peleando.

-¡C-cálmese por favor!- pidió la mujer tomándolo por los hombros, sin mucha delicadeza y hundiéndolo para que no se levantara- voy a explicarle todo –

=Flash back=

Como siempre estaban todas las naciones reunida alrededor de una larga mesa, a excepción de la nación austriaca, situación que a más de a uno le había parecido extraño, pues el castaño se presentaba a todas las reuniones fuera necesaria su presencia o no… aún así nadie menciono nada al respecto y mucho menos a cierta húngara que parecía ser la más preocupada al respecto, ya que estuvo observando su teléfono celular todo el tiempo para verificar sus llamadas perdidas.

-Entonces se da por finalizada la reunión… ¿Alguien quiere comunicar algo aparte de la reunión?- comunicó el Alemán dirigiéndose a la aburrida multitud, de los cuales la mayoría estaba "derretido" en su silla, pero uno de ellos levantó la mano y se puso de pie, fue el Francés, que lo hizo aun con los intentos del Español, para detenerle.

-Quiero decir algo- Dijo el Francés con la delicadeza que le caracterizaba aun así su mirada era triste, pero a la vez podía notarse que fuera lo que fuera estaba seguro de lo que diría- Dejemos de buscar a Gilbert

El silencio no se hizo esperar, todos los presentes dejaron de hacer las cosas que hacían, solo para observar la situación, provocando una gran tensión en el ambiente, el Alemán se aclaró la garganta inmediatamente y notablemente afectado por la petición, aún así respondió seriamente.

-Francis, si tú quieres dejar de buscar a mi hermano no voy a impedirte nada… es tú decisión… solo diré que como hermano menor me niego a dejar de buscarlo, aún así pasen miles de años… pensé que como eras su amigo pensarías de la misma forma, que querrías lo mismo que yo… pero- -pero no pudo continuar con su dialogo ya que fue acallado por un fuerte golpe en la mesa, que hizo callar tanto al rubio como a aquellos que ya habían comenzado a cuchichear cosas.

-¡Claro que también quiero!-gritó ganando todas las miradas del lugar, aun con sus puños fuertemente pegados a la mesa y dirigiendo su furiosa mirada al Alemán- pero…. Como su amigo sé que él no quiere esto… ¡Mírame Alemania! – le gritó una vez más apuntando a las notorias ojeras bajo sus ojos azules- ¡¿Crees que él quiere que las personas a las que quiere se estén matando así solo por que él desapareció?

-¡No es una simple desaparición! – Gritó el Alemán, golpeando el podio y bajando rápidamente en dirección al francés con claras intenciones de golpearlo en su mirada, muchos se dieron cuenta de lo que iba a pasar por lo que se alejaron rápidamente, mientras otros, más valientes, rápidamente fueron a detener al Alemán, sujetándolo y logrando que por poco, no lograra su objetivo.

-¡Lo es!... Como la desaparición de muchas otras naciones, antes que él, ¡Y lo sabes!... no hemos hecho por los otros lo mismo que por él… -finalizó el francés, todo el mundo se quedó en silencio sin saber que hacer o decir, y esta vez fue el Español quien rompió el silencio.

-Francis tiene razón Ludwig… Estoy seguro que Gilbert no quiere verte así de preocupado solo por él… Todos sabíamos que esto iba a pasar algún día… míranos – entonces el español dio unos pasos a delante con lágrimas cayendo por su sonriente rostro, y con su voz quebrantándose rápidamente- ¿En realidad crees que no nos afecta?... estamos pidiéndote lo que te pediría él –

-no lo creo, da- comentó el ruso que en ningún momento se movió de su asiento, aun con todo el alboroto que se había armado- A Gilbert le encanta llamar la atención, estoy seguro que a él le encantaría saber que su hermanito estuvo a punto de golpear a uno de sus mejores amigos por él, hehe –comentó con sarcasmo y sonriente, ganándose una mirada de muerte de parte del rubio Alemán, quien comenzó a forzar más, dándole un gran trabajo al americano quien fue el único que se quedó sujetando al rubio de ojos azules, quien fue rápidamente ayudado por su hermano canadiense.

-¡Tú no sabes nada!... ¡tú!, ¡Tú solo eres…! –ahora fue el turno del Ruso para ponerse de pie, muchos entraron en pánico, después de todo, al alemán podían sujetarlo, ¿pero al Ruso…?

-¿Viste alguna vez lo preocupado que estaba por ti en mi casa… cuando su cuerpo estaba completamente roto? – Eso sorprendió a la mayoría, el rubio americano iba a optar por lo sano y detener esa pelea, pero el ruso ignoró sus alegatos y continuó hablando como si nada – El que no sabe nada eres tú, Ludwig… Solo eres el pequeño hermano egoísta que no puede vivir sin su hermano mayor cerca, por que no se siente seguro… ¿por qué crees que soportó tanto tiempo a mi lado aun cuando estaba al borde del colapso?... nunca vi a una nación que diera tanto solo por un lazo familiar… que envidia… aun que al parecer para mala suerte de él, su hermanito pequeño no es capaz de hacer eso por él…pensar debe haber estado sufriendo una muerte lenta todos estos años y tú lo único que quieres es que esté a tú lado… y luego dicen que el egoísta es él.-

Finalizó el ruso dejando al rubio en silencio, el francés y el español se silenciaron también, mirándose de vez en cuando sin saber que decir o hacer, la mayoría de los presentes ya no podía lidiar con eso, estaban todos incómodos, por lo que la mayoría opto por lo más sano, salir sin ser notados de la sala… comprendiendo que ya no era necesaria su presencia allí.

-Di lo que quieras… haz lo que quieras… no vengas acá… haciéndote el genial, ¡Iván Braginski! – soltó el alemán con rabia contenida, atravesando todo el aire con una mirada penetrante, con sus pupilas contraídas y ojos muy abiertos, los pocos que habían decidido quedarse para ver en que terminaba dicha discusión decidieron retirarse, sin importarles si hacían un escándalo en el proceso, la sed de sangre podía palparse en el aire – el papel no te queda – continuo -¿a quién le importa mi egoísmo… si soy egoísta o no?... no eres el primer idiota que me lo dice, así que no te creas tan importante… si así me educó él.. Entonces seré todo lo egoísta que quiera

El ruso dejó su falsa sonrisa, tornándose esta en una mucho más maliciosa y torcida, que perturbó a la mayoría, sus ojos abriéndose más de lo habitual, dirigiendo una mirada de muerte al rubio alemán, el que se encontraba inmutable ante todo eso – ya veo~ entonces no te importará si yo también soy egoísta ¿verdad?... ya veo que sus amigos –giro la mirada hacía el francés y el español- lo comprenden bien… pero yo no comprendo a ese niño… así que no tengo por que abandonar la búsqueda – comentó, la mayoría de los presentes solo frunció el ceño, sabían lo que él quería.

-ya te dije que hicieras lo que quisieras- contestó el rubio cortante, sacando una de esas sonrisas características de su hermano, lo que sorprendió a más de uno –pero él se queda en su hogar… -

=Fin Flash Back=

La mujer castaña estaba lavando los platos en el fregadero, la noticia había dejado sin habla al castaño, que se hallaba cerca de la mujer tomando algo de café, para recuperar la compostura, pero en su cabeza seguían rondando las preguntas: ¿Por qué el ruso tenía tanto interés en el albino?, pero además de eso también habían más cosas rondando en su cabeza, la culpabilidad por un lado, no sabía si él había sido la causa directa de la desaparición del prusiano, pero las palabras del rubio alemán seguían rondando en su cabeza, también estaba impactado por la nueva noticia… pero lo que más le preocupaba eran los dichos del francés... que encajaban perfectamente con lo que el albino dijo en su sueño.

"Estoy muriendo… ayúdame"

Tragó saliva larga y dificultosamente, mientras tragaba de un sorbo todo el contenido de su taza de café dejando la taza a un lado, ganándose una mirada curiosa de la mujer húngara.

-¿Sr. Roderich?, ¿pasa algo? – cuestionó cerrando la llave del fregadero y secando sus manos para ir donde estaba él.

-Elizabeta… ¿te molesta si te dejo sola unos momentos? – cuestionó, la muchacha negó inmediatamente, pero la mirada de curiosidad sencillamente no se salía de su rostro – voy a salir y no se a que hora regrese – finalizó sonriéndole y saliendo de la cocina seguido por la muchacha que aun no entendía la situación, e intentaba detenerlo.

Pero el castaño no tenía intenciones de ceder, por primera vez en su vida iba a hacer lo que el corazón le decía y no lo que su mente pedía.. tenía que hacerlo… era su deber… estaba seguro, entonces una vez estuvo "equipado" con su abrigo y bufanda salió al pasillo principal, seguido por la húngara en todo momento.

-¡Sr. Roderich, es tarde!, ¿no puede hacerlo mañana?- cuestionó sujetándolo del brazo, el castaño se volteo hacía ella y tomo sus manos sonriéndole delicadamente

-es algo que no puede esperar, Elizabeta…- soltó sus manos y volteó a la puerta asegurándose de tener las llaves y celular en sus bolsillos y abrió la puerta- voy a buscar a Gilbert-