DISCULPEN LA TARDANZA! Mi amiga musa inspiradora se fue de paseo XDD pero ya regresó así que les suelto este capitulo~ que espero que les guste demasiado, según yo está largo, es contundente así que espero que le haga el peso al tiempo de espera… bueno ya nos vamos acercando al final! XD pero no molesto más ¡disfruten!
P.D: Disculpen las fallas ortográficas
[HETALIA NO ME PERTENECE]
Cap 8: Consecuencias
Abrió los ojos lentamente, aquella tarea le había costado mucho trabajo en realidad, sentía los parpados pesados y ligeramente pegoteados… nunca en su larga vida había sentido así a sus asombrosos ojos, por lo que no tenía la más minima idea de que era lo que le podía provocar tal mal estar, aun así y pese a todo el esfuerzo que puso en abrir en despegar sus parpados, cuando lo logró no había nada… todo allí estaba completamente oscuro, lo que hizo que hiciera un ligero puchero en sus labios mientras intentaba girar su cabeza en otras direcciones buscando un ligero rayo de luz que pudiera ayudarle a ver donde se encontraba, pero no logró completar su misión, un cuello ortopédico le impedía la movilidad la movilidad de aquella zona, lo que le molestó ligeramente pero solo chistó ante su incapacidad para llevar a cabo su objetivo, aceptando rápidamente el fracaso y quedándose quieto, por el momento.
Pensaba que quizás, cuando llegara el amanecer y pudiese ver todo con mayor claridad intentaría de nuevo moverse un poco y descubrir donde estaba… por ahora se conformaría con intentar recordar lo ultimo que hizo… por que no recordaba absolutamente nada, mientras sentía todos los agudos dolores que recorrían su cuerpo … sentía las piernas "molidas" con un dolor ciego en ellas lo que se le hacía terriblemente insoportable y le pedía un cambio de posición a gritos, pero sabía que no podía hacer tal cosa; con sus brazos sucedía pero no a tal extremo, de hecho los sentía anestesiados totalmente, hasta la punta de sus dedos… lo único que le hacía saber que estos estaban allí conectados a él eran unos ligeros cosquilleos que le venían de vez en cuando. En otra zona de su cuerpo, más específicamente en sus costillas podía sentir un fuerte dolor como si estas estuviesen quebradas, no quiso seguir concentrándose en esa zona... se le hacía muy doloroso solo pensar en ella y por ultimo su cabeza… ninguno de los dolores antes anunciados se podía comparar con el de esta… ardía como nunca… no era ni la sombra de una resaca… ¡eran 20! Estaba seguro… bueno, no tan seguro.
Quería tocar su frente… lo necesitaba, quería saber si estaba ardiendo o no, y para eso necesitaba movilizar uno de sus brazos, lo cual obviamente intentó por largos minutos, lográndolo… pero produciendo un grave dolor en su espalda, que le hizo abrir la boca modulando un grito silencioso y abrir los ojos de par en par dejando caer su brazo bruscamente acelerando su respiración por la sorpresa que se había llevado, entonces la voz de un desconocido habló.
- No debería esforzarse tanto señor…. Ehm … ¿Beilschmidt?- llamó la voz, el albino no le conocía, no lo había oído nunca en su vida., pero hizo caso y dejó de moverse para quedarse atento a lo próximo que pudiera decirle aquél medico, pero la voz no volvió a sonar, lo único que sintió fue como unas manos regordetas le ponían una mascarilla cubriendo su nariz y boca… en una situación normal se habría resistido totalmente a dicha acción ¿pero quién podría hacerlo en su posición?.
-así que…. ¿un hospital? –Murmuró cerrando sus ojos nuevamente sonriendo ligeramente- … como los odio -
=Flash Back=
El ambiente estaba bastante animado a esa hora de la noche en aquél bar en el centro de Berlin ¿cuántos días llevaba deambulando por ahí? Ya había perdido la cuenta incluso… se la había pasado de bar en bar, sentándose solo y pidiendo sólo una cerveza, durmiendo oculto en algún lugar de un parque o donde lo pillase la noche… solo esperando por aquello que debería haber pasado hace años… desaparecer…¡pero parecía que en realidad era demasiado genial para eso!... ¡semanas habían pasado! Y de su triste y solitaria aventura solo había obtenido un molesto resfriado "sólo eso" se decía-
-ahh~ - gruñó ligeramente encorvándose sobre la barra con su jarra de cerveza a un lado de su rostro - … mi grandiosa persona ya está aburrida de todo… ¡vamos! West no me necesita, Antonio y Francis están demasiado ocupados como para acordarse de un viejo amigo y ese estúpido señorito… primero me hace creer que me tiene algo de estima, que me quiere y luego me trata como si fuera un trapo sucio y viejo ¿Quién creyó que soy?... idiota, tonto, podrido, inútil… mi genialidad no merecía ser tratada de esa forma… ¡no le hice nada!, solo quería verlo… -se quedó pensativo unos minutos observando el contenido de la jarra como si algo se hubiese perdido en ella, en cuanto a la música, para él no tenía sentido… solo era un ruido lejano… tenía muchas otras cosas en las que pensar, cosas mucho más importante, por ejemplo… como quitarse ese molesto dolor que se cerraba en su pecho ejerciendo presión en su corazón cada vez que recordaba la actitud del castaño con él la última vez que ambos se vieron… recordar su triste retirada de ese lugar tan calido en el que había sido tratado de una forma tan fría.
-Ya no tengo razones para quedarme… a mi última razón le faltó poco para escupirme en la cara… aristócrata estúpido… -susurró razonando triste y levantándose de su cómodo lugar en la barra para tomar un buen trago de su cerveza, para alejar toda esa tristeza que había vuelto a el solo con nombrar al castaño – sería mejor si desaparezco ¡¿Por qué no desaparezco?... nadie lo va a notar – soltó en un ataque de franqueza mirando con tristeza lo poco que quedaba de su cerveza, pensando que dentro de poco iría a buscar un lugar donde dormir.
-¡Así que aquí estabas, Krolik! hehehe~ -se sobre saltó al escuchar esa voz tan conocida para él; estaba a sus espaldas, la piel se le ponía de gallina solo de imaginar su rostro… su sonrisa, no quería voltear… a pesar del tiempo, la presencia del ruso cerca aun le hacía sentir un miedo tan grande, le traía a la mente recuerdos oscuros que le hacían temblar, tal como lo hacía ahora mismo y no fue hasta que el ruso puso una mano en su hombro que reaccionó con un sobresalto y un quejido ahogado, sus ojos estaban abiertos de par en par, tenía el miedo pegado en el rostro… estaba aterrado, aun así se volteo fingiendo lo mejor que podía una sonrisa pero con evidente temor en su mirada observando la sonrisa infantil del más alto.
-¡He!, si querías desaparecer…. Podrías haberlo pedido años atrás…. – comentó el ruso de los cabellos rubio ceniza sonriente y ligeramente divertido inclinándose sobre el albino, clavando su mirada violeta en los ojos rojo sangre del más bajo de los dos – Después de todo no faltó mucho para eso, da? – una vez acabada la frase volvió a sonreír, haciendo que un escalofrío recorriera la columna vertebral ajena, provocándole un muy mal presentimiento al respecto, sobre todo cuando de un momento a otro la sonrisa del más alto se borró y dio paso a una mirada fulminante – sabes que puedo ayudarte…. No tengo ningún problema, da –
=Fin Flash back=
El albino abrió los ojos de golpe al igual que su boca aspirando una gran bocanada de aire por esta, se quedó con esa expresión por unos momentos, con la respiración cortada mientras sus pupilas titilaban ante el miedo del recuerdo, su corazón golpeteaba tan fuerte dentro de su pecho que mientras lentamente recuperaba su respiración pensaba que podría salirse de su cuerpo en cualquier minuto… tenía tanto miedo… pero no pasó mucho para que nuevamente descubriera… que al igual que hace unas horas… todo seguí oscuro.
-…. ¿West? –llamó en el silencio de la habitación, pero nadie respondía a su llamado - ¡west!... ¡WEST! –comenzó a llamar de forma más desesperada, se sentía tan desorientado sin poder ver más allá de esa oscuridad… si tan solo pudiera moverse, ya se habría levantado a buscar por todas partes el maldito interruptor y encender la maldita luz, pero no podía… tenía todo su cuerpo adormecido, toda aquella situación le estaba irritando, iba a llamar nuevamente a su hermano, pero de pronto sintió una puerta abrirse, inmediatamente buscó con desesperación la luz que esta debería haber traído con su apertura, pero no encontró nuevamente no encontró nada… solo sintió una turba de gente entrar, muchas pisadas aceleradas, lo que le alarmaba demasiado al no poder ver a nadie y mucho más se alarmó al sentir el peso de dos cuerpos sobre él abrazándole con fuerza-
-¡HEY!, ¡bájense de mi hermano, está herido! ¡ahora! –
"West" gritó en su moviendo la cabeza hacia donde provenía la voz de este, pero luego una voz mucho más cercana se hizo notar.
- NON!, ¡nunca! ¡¿Sabes como extrañe abrazar a mi buen amigo todo este tiempo?, ¡no voy a soltarlo nunca más! Voy a darle todo mi amour de ahora en adelante ¡me lo llevo a casa!-
"Francis"
-Fusosososo! Que gracioso puedes ser Francis, lo siento, pero sabes que no voy a permitirtelo Gilbert se irá conmigo a MI casa, por que necesita mucha paella para reponerse luego ¡¿Verdad Romano? –
"Antonio" ahora quería decirle a ambos que no se iba a la casa de nadie… pero no pudo hablar.
-¡no me metas en tus estúpidos asuntos!-
"El hada del tomate" pensó ligeramente decepcionado, pero estaba seguro que España sin romano era como Francis sin su vino y sus rosas.
-Vee~ Alemania está sonriendo, ¡que felicidad! –
"¿Cuántos más hay aquí?" se preguntó maldiciendo la falta de luz… podían dejarlo postrado en cama todo el tiempo que quisieran, ya le daba igual todo aquello, le daba igual si era en un hospital o no ¡solo quería verlos a todos!
-Chicos... hey!- intentó llamar la atención del gran grupo, que parecía discutir con Antonio y Francis para que se bajaran de la cama, pero no lo lograba, parecía que solo alguien había tomado en cuenta lo que decía, ya que sentía los delicados dedos de alguien masajear su cuero cabelludo, no quiso mirar… ¡para que si no veía ni un demonio!, pero debía aceptar que aquellas caricias le relajaban un poco iba a preguntarle que quien era, pero fue entonces cuando la puerta volvió a abrirse de pronto, provocando el silencio que el prusiano había estado buscando desde un comienzo.
-… ¡¿Qué demonios hace tanta gente aquí? ¡Sólo hay autorización para 2 o 3 personas! – chilló quien seguramente era el doctor, pero nadie parecía hacerle caso, ya que nadie se movió de la sala, provocando un suspiro de parte del profesional- necesitaba comunicarle algo a la familia del Sr. Beilschmidt y… me gustaría que fuera en privado… ¿el familiar más directo? –preguntó e inmediatamente sintió unos pasos pesados moverse por la habitación, deduciendo que era su hermano.
-Yo soy – aclaró el rubio alemán en tono serio, tanto que el prusiano sintió inmediatas ganas de bromear acerca de lo varonil que podía ser su pequeño hermano, pero fue acallado por un portazo… y el silencio reinó en la sala.
-Hallo? –inquirió el albino, sintiendo como la mano que se posaba delicadamente en su cabeza se apartaba con suavidad, también sintió como sus dos malos amigos se movían sobre él y uno que otro paso por la sala, lo que indicaba que no estaba solo y que como él había hablado todas las miradas estaban sobre él, lo que le ponía contento de algún modo- ¿Alguien puede decirme por que no veo ni una mierda? –
Y el silencio siguió reinando en la sala, porque nadie sabía como responder… porque nadie sabía de lo que hablaba el albino
=PoV Ludwig=
Salió de la blanca y bien iluminada habitación en la que se alojaba su hermano mayor quien había pasado unos largos días inconciente hasta el día de hoy… según los doctores el albino había despertado durante la madrugada, él y Roderich se dedicaron a llamar a todos los cercanos para comunicarles la noticia, recibiendo una noticia inmediata.
-Dígame doctor ¿Qué necesita decirme? – se cruzó de brazos el alemán quien debajo de sus ojos poseía unas ojeras notoriamente marcadas, por no haber dormido en algunas noches.
-Bueno verá- se detuvo ante el ligero estruendo dentro de la habitación, pero continuó casi inmediatamente- una persona que sufre un "accidente" de la magnitud como el que sufrió su hermano, siempre posee una secuela- el ruido dentro de la sala fue cada vez en aumento lo que provocó que el médico se detuviera por segunda ocasión, pero la penetrante mirada del rubio alemán sobre él, le obligó a no detenerse más- S-su pariente-
-Hermano- Añadió velozmente el oji-azul.
-si su hermano… me temo que presenta perdida de visión en ambos ojos- aclaró esperando la reacción del rubio, que solo entreabrió sus labios y abrió sus ojos más de lo normal en una expresión de sorpresa, parpadeando brevemente.
-¿Qué? –
-¡LUDWIG! – la puerta de la habitación se azotó contra la muralla, mostrando a una húngara visiblemente alterada –G-Gilbert… ¡está como un loco, tienes que venir! –
Rápidamente fue arrastrado por la castaña olvidándose completamente de la presencia del doctor, pero siendo seguidos de cerca por este; Una vez dentro… hubiera preferido no entrar.
Ambos amigos del albino lo sujetaban claramente complicados por los hombros contra la cama en la que se hallaba, pero tal acción no parecía suficiente, ya que el prusiano parecía sacar fuerza de sus flaquezas e intentaba levantarse de una forma que parecía totalmente doloroso para el que lo viera, se retorcía hacía todos los lugares posibles, pero gracias a sus dos amigos no lograba hacerse daño, pero no sabían cuanto tiempo más duraría dicha situación. A pesar de que los esfuerzos de sus amigos parecían en vano, eran los únicos que podían hacer algo al respecto, ya que cuando alguien intentaba ayudar el prusiano este mismo se encargaba de sacarlo a patadas.
Los ojos del albino parecían estar inyectados en lágrimas ¿cuándo había sido la última vez que el alemán lo vio así?... aquél tiempo se le hacía tan lejano ahora que las cosas habían parecido mejorar… todo era tan lejano que se le hacía tremendamente doloroso ver las lágrimas en el rostro de su hermano, trayendo recuerdos viejos que parecían olvidados… tan doloroso… que sentía que no podía hacer nada… solo quería llorar con él.
- Ludwig – Alguien llamó detrás de él, era la castaña húngara una vez más- haz algo por favor- le rogó esta, el alemán solo tragó en seco... se le hacía tan doloroso todo, ¿qué le podía decir a su hermano?... ¿qué decirle a alguien que sabe que no vas a comprender su situación?... seguramente la razón por la que este se encontraba de esa forma era por que se había dado cuenta de la noticia que le acababan de notificar a él… ¿qué podía hacer?... solo quería abrazarlo.
-Bruder! – llamó en un grito, pero eso solo aumentó la desesperación del albino, que ahora había comenzado a llorar sin importarle si los demás lo veían o no, era un llanto lleno de angustia, mientras seguía batallando por levantarse, con mayor fuerza, dando uno que otro alarido de agonía, llamando a su hermano menor una y otra vez…el rubio solo podía contener su frustración a duras penas.
-Wesst-t… west… dime que no es cierto, west… es una broma… ¿verdad?, solo quieren hacerme una broma… solo tienen tapados mis ojos… quítame este west… ayúdame, quiero verte… por favor….. alguien… - entonces dejó de retorcerse quedándose quieto, llorando en silencio, con sus ojos abiertos de par en par, dejando que las lágrimas rodaran por su rostro como quisieran, apretando los dientes mientras la respiración se aceleraba… quebrándose a vista y paciencia de todos los allí presentes… quienes solo atinaron a retirarse de allí en silencio, dejando la habitación con un ambiente claramente triste y desolador…
- ¿Estoy solo? –preguntó mientras hipaba ligeramente sin detener a las lágrimas que rodaban por su rostro, intentando calmarse, entonces dos voces respondieron a su llamado.
- Claro que no Bruder… sabes que siempre estoy aquí- contestó el rubio de ojos azules casi en un susurro.
- Nunca Gilbert… nunca estás solo- habló el castaño de procedencia austriaca, poniendo una de sus manos sobre la cabeza del albino y acariciando ligeramente sus cabellos, entonces el prusiano supo de quien eran aquellas manos tan finas que habían estado atento con él en un comienzo… no hizo nada por detenerlo… una vez más.
