Wow! Vaya es una sorpresa, es mi primer fanfic sobre The Host, un libro que me encantó y pese a los cambios en la película puedo decir que tambien me gustó mucho, tenía tiempo que no veía una película que me gustara y fue una agradable sorpresa que pudiera gustarme tanto con los cambios, así que bueno, me animé a escribir este fanfic.

Está ambientado después de que Wanda fuera colocada en el cuerpo de Pet, con paciencia irán saliendo Wanda/Ian ya que son mi pareja favorita :3

Espero que os guste mi primer intento ^^

El título viene a ser: La sanadora ^^

Canción: If everyone cared-Nickelback.

REVIEW ALERT:

Bego-Bura-XD: Hola! bienvenida y gracias por pasarte a comentar! Lo de Damon jajaja algo de familia si que es si xD ya lo iréis viendo.

JeannieGrey: Hola y bienvenida! gracias por comentar, lo de las faltas a veces inevitable xD espero poder mantenerme limpia en cuánto eso y conseguir que la historia os siga gustando.

Lilius´s fan: Holi! Bienvenida ^^ muchas gracias por aparecer, me hizo ilu ver lo de los faves, no estaba muy segura de si iba a conseguir que la historia gustase pero me anima mucho ver los favs, follows y comentarios ^^

Faves y Follows: Gracias a Bego-Bura-XD, Lilius´s fan y alecssie culen vulturi por agregarme a las dos categorias, en cuánto a follows gracias a: Becco, megBV

THE HEALER

2

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Después del Mundo Cantante y del de Arena y Fuego suponía que nunca tendría que afrontar un cuerpo tan complicado, este requería muchas más funciones de las que había requerido nunca en otra especie, había escuchado de ciertas almas que habían tenido problemas para deshacerse de los anfitriones de sus cuerpos, pues anda que yo, que sin anfitrión ni nada sigo teniendo problemas con este cuerpo, apenas me descuido un solo momento me veo agarrando un cuchillo o una navaja y todo lo que puedo alcanzar. Tenía un acomodador viniendo todos los días a mi casa, mi rehabilitación muscular después de tanto tiempo era algo larga y me costaba mantenerme bien de pie.

El ayudante de mi sanador, Winter Leaves, venía cada día por la tarde para ayudarme con los ejercicios físicos. Justo como ahora, estira y flexiona mi pierna con sumo cuidado.

-¿Cómo te sientes?-preguntó haciendo algo de presión.

Torcí el gesto.

-Aún lo noto algo…..adormecido-respondo repitiendo la acción, suponía un esfuerzo bastante arduo hacer un movimiento tan simple como aquel.

Pensar que había podido mover con suma facilidad patas diez veces más grandes que esa delgada y esbelta pierna.

-Estás haciendo grandes progresos, Star Fire-volvió a hablar amablemente-. ¿Tienes problemas con el cuerpo?

-Todavía no puedo acercarme a nada que sea afilado-respondo con pesadez-. No me he auto infligido lesiones, siento mis brazos aún muy pesados para ello pero no significa que no lo intente.

-¿Entonces tú alimentación?

-Mi acomodador se está encargando de traerme comida, él mismo la corta para mí-eso hace que me sienta como un bebé-. Uso tenedores de plástico para la comida.

Winter Leaves se levanta y me ayuda despacio.

-Estás bastante fuerte, recomiendo que empieces con paseos cortos, tal vez hasta el final del pasillo, después avanza poco a poco-me dijo mientras volvía a vestir su chaqueta-. Esta vez volveré dentro de tres días, procura mantener estos ejercicios.

Asentí mirando se dirigía al recibidor mientras me dejaba caer sobre el sofá, no podía aguantar mucho de pie, escuché cómo saludaba y se despedía de forma cordial del acomodador que acababa de entrar.

Él sonrió silenciosamente entrando hasta dónde me encontraba, era alguien muy alto, yo apenas le llegaría hasta la mitad del cuello, debía ser más mayor que yo, tenía el pelo marrón oscuro y los ojos azules, mezclados con la plata del alma, él tenía un rostro apacible, bueno, supongo que todas las almas dentro de humanos parecen agradables.

-Hola, Star Fire in the Sun, ¿Cómo va la rehabilitación?

-Bien, el ayudante Winter Leaves me recomendó comenzar con cortos paseos.

Miré levemente las finas marcas regulares en las muñecas de este cuerpo, llevaba dos semanas aquí dentro, fue largo pero sigo viva.

-Estás batiendo la plus marca en ese cuerpo-me dice a modo de felicitación, creo.

No ha sido algo fácil.

-No es mi mérito, el cuerpo está demasiado cansado para tratar de destruirse, por el momento será conveniente que siga sin tener al alcance nada afilado-admito frustrada-. Es mucho más difícil de lo que pensaba.

-Así que mantienes que ahí dentro estás tú sola-apuntó el acomodador-. Pero aún así el cuerpo mantiene ocasionales espasmos.

Me encorvé un poco sobre el asiento, era algo que hacía muchas veces, me preguntaba si era algo mío o un recordatorio de este cuerpo.

-Es como una sensación de fondo, un eco-murmuro más incómoda-. Trato de no pensar en ello, pero es complicado. El cuerpo siempre está triste, desganado.

Vi el azul mezclado con la plata del alma brillar intensamente con preocupación, me pareció conmovedor hasta que algo se metió a colación en mi cabeza: los ojos ámbar, más marcados hacia el amarillo, ardientes como el sol en un día de verano. Sentí un estremecimiento.

-Mantienen para ti la opción de un anfitrión más sano, nadie te reprocharía hacerlo.

-No soy una saltadora-digo fieramente.

Él rió.

-Está bien, mientras puedas manejarte no se te obligará a nada, pero no olvides que pensamos en tu seguridad.

Asentí despacio.

-Sólo necesito acostumbrarme a estas emociones, son más….intensas de lo que pensaba-admití con cierta vergüenza.

-Pueden llegar a sofocarte en un primer momento, pero después llegas a acostumbrarte-sonrío-. Escuché que en el planeta del Fuego y Arena sólo se tiene una pareja para toda la vida.

Volví a asentir.

-Sólo se enamoran una vez para toda su vida-sonreí ligeramente-. Eran los machos quienes se acercaban a las hembras, pero ellas tenían la última palabra, únicamente dos emociones tangibles: El sentimiento hacia la manada y hacia la pareja.

El acomodador mostró mucho interés, pero era normal, el Mundo de Fuego y Arena estaba empezando a ser colonizado y muy pocas almas se habían establecido allí y completado dos ciclos vitales cómo lo había hecho yo.

-¿No has tenido una pareja en ese mundo? Es posible que si él también terminó su ciclo vital podría venir a este mundo.

-No, nadie me escogió.

El acomodador me miró sorprendido.

-Vaya. ¿Y en este mundo no sientes que tu cuerpo reaccione químicamente? Quizás aquí si puedas encontrar a tu pareja. El instinto de apareamiento en los humanos es muy fuerte.

-No he salido de casa desde que los sanadores me trajeron, sólo recibo tu visita y la del ayudante Winter Leaves, así que no he notado nada.

No estaba siendo completamente sincera, sí sentía algo, el sentimiento hacia el chico que hizo daño, que había marcado de esa forma tan intensa la mente de mi anfitriona, por lo menos lo suficiente para que el cuerpo siga sintiendo tristeza y anhelo aunque la mente haya dejado de existir hace mucho tiempo. Había mucha rabia, odio, pena pero también amor, eso lo hacía insoportable, los recuerdos venían muy raramente, el sanador me había asegurado que habían reparado completamente el cerebro, yo misma lo comprobé en ese primer despertar, pero mi anfitriona tuvo el peor de los golpes en la parte frontal de la cabeza, le habían reconocido bastantes traumatismos y derrames, posiblemente no pudiera tener todos sus recuerdos y a estas alturas era imposible incluso para nosotros recuperarlo. Así que había asumido que mi anfitriona en parte siempre sería alguien desconocido para mí, de todas formas, había cosas que si sentía, leves reflejos.

-Oh. Tal vez tu anfitriona tuviera algo parecido aquello, ¿no has conseguido todos sus recuerdos?

-Algunos están perdidos para siempre-suspiro.

A mi anfitriona le habían roto el corazón, se lo había roto el chico con los ojos del color del sol ardiente, lo sentía cuándo examinaba el recuerdo de su último día, obviando la casi invisible huella de las otras almas dentro de ella, repasaba su último día porque era el más vívido de todos para bien o para mal estaba obligada a sentir como mi pequeño corazón se encogía ante el dolor agudo que representaba el recuerdo de aquellos dos haciendo….pero no me sentía cómoda hablando de ello, era demasiado privado, incluso para compartirlo con el acomodador.

-Entiendo, no te preocupes. En todo caso tú querías ocupar un anfitrión sin mente, supongo que eso requiere aceptar unas condiciones, de todas formas, ¿puedo preguntar el por qué de esa elección?-sonrió suavemente-. No creo que tuvieras problemas para manejarlo en caso de haber alguien dentro.

-No quiero quitarle la vida a nadie.

Él, Sound Singer*, se quedó callado ante mi afirmación, supongo que lo había pillado desprevenido, pero había sido sincera. No quiero robarle la vida a otro, no me siento bien haciéndolo ni lo que hacemos en los otros planetas, siempre hice lo imposible por buscar un cuerpo vacío, algo a lo que dar vida. No quitársela. Miré los ojos azules relucir con la plata del alma y lo vi volver a sonreír.

-Eres un alma buena, Star Fire.

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Dos semanas después….

Me sofoqué y lloré silenciosamente encogida entre las sábanas, no soportaba estos sentimientos, los residuos que empujaban a este cuerpo a querer desaparecer de este mundo, era el dolor más raro del mundo. Entre frío y caliente. Sentía cómo si me estrujasen el pequeño corazón con fuerza y pensar en esa sensación me producía más lágrimas. Nunca había querido a nadie de esa forma tan intensa así que nunca me habían partido el corazón, me era muy difícil tragar todo esto mientras mis ojos escocían.

¿Por qué tenía que ser tan difícil?

Apreté con fuerza la almohada ahogando las lágrimas en ella.

Te odio, Damon. Te odio. Creo que soy la única alma que ha aguantado lo suficiente aquí dentro para eso. Pensé tragando con dolor.

Cerré los ojos y por fin la oscuridad me llevó al olvido, al menos durante unas horas.

Había un horrible ruido, uno que me obligó a abrir los ojos. Me costaba reconocerlo porque ninguno de los otros anfitriones aquí adentro lo habían oído antes, era parecido al ruido de las ambulancias del recuerdo de mi cuerpo, pero a la vez distinto, una combinación muy estridente con luces rojas y azules, salí torpemente de la cama, por el despertador en la mesilla supe que apenas había dormido unas tres horas. Miré por la ventana corriendo un poco la cortina. Ahí estaban.

Quienes mantenían la paz.

Los buscadores.

No podía saberlo por recuerdos pero si por las explicaciones de Sound Singer, me había explicado un montón de conceptos que no podía saber de forma segura, lo necesario para adaptarme, por supuesto, él me sugería que meditara calmadamente si quería tener una profesión o ser simplemente estudiante, desaprobó completamente mi iniciativa como sanadora, con muy suaves palabras decía que alguien como yo "tan sensible" no podía elaborar un trabajo como aquel, por supuesto se refería a las inserciones, pero yo prefería ocuparme sólo de curar. Me sentía menos mal ayudando a curar esos cuerpos que fueron robados, Winter Leaves me había estado enseñando para que me familiarizara para mi futura profesión. Me puse la bata de casa que siempre dejaba en la esquina de la cama y bajé lenta pero segura las escaleras en el mismo momento en que se escuchó un fuerte estruendo y varios gritos espantados.

Traté de apurar el paso hacia la puerta, la gente desviaba la mirada y muy educadamente seguía su camino mientras los buscadores rodeaban algo y uno de ellos sacaba sus teléfonos, la única palabra que pude captar fue ambulancia, sabía que lo correcto era entrar en casa y no estorbar, sin embargo, no pude evitar acercarme.

— ¿Qué ha pasado?

Uno de los buscadores, unas tres cabezas más alto que yo, vino hacia a mí.

— Dos humanos que tratábamos de llevar sanos y salvos— agachó la cabeza abatido—. Se han disparado. Por favor, regresa a casa.

Me estremecí y una horrible sensación me sacudió en el estómago, asentí sin apenas mirar los cuerpos tirados, tan pronto como comencé a caminar sentí los pasos de los buscadores hacia sus compañeros. Intentaba no pensar en ello, intentaba no pensar en los dos humanos que de forma indirecta hemos asesinado, todos y cada uno de nosotros. Nadie estaba exento. Entonces escuché un ruido, alcé la cabeza algo rígida tratando de oír bien. Hubo un momento, apenas unos segundos de silencio hasta que el ruido volvió a repetirse, miré a todos lados viendo un seto moverse un poco, uno que estaba pegado a un árbol, miré hacia los buscadores que seguían informando a los sanadores que acababan de llegar, me agacho un poco y aparto las hojas con cuidado.

Abro los ojos como platos.

Es un niño. ¿Cuántos años podría tener? Dos o tres y era humano. Me quedé con la boca abierta, el niño me miró con ojos azules asustados, su pelo era de color café como el mío, tal vez un poco más claro pero era difícil de decir viéndolo sólo con la luz de la farola, miré sus mejillas sonrosadas, los labios rosados, todo el pequeño cuerpo apretado contra el interior hueco del árbol, ¿era el hijo de la pareja? Tal vez, pudieron mantenerlo aquí escondido y tratar de alejarse para que no lo descubrieran, tal vez habían acordado que otros rebeldes humanos lo cogieran y yo como su descubridora sólo podía hacer lo correcto: Entregarlo a los buscadores.

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¿Qué he hecho? ¿Es que estoy mal de la cabeza?

Miré al niño comer el puré de verduras manchando la servilleta que le puse en el cuello a modo de babero mientras yo le daba el puré. Lo tenía, era correcto. Los buscadores estaban a unos metros pero…..no es sólo mi cuerpo, este cuerpo no había perdido un hermano cuándo nuestra llegada era silenciosa e inadvertida, yo también los perdí. En plural. Durante mi segunda vida como zorro, tuve hermanos, no eran almas en sus cuerpos, fueron zorros a los que yo llamé hermanos. A los que quise y perdí. Entendía mejor de lo que parecía los recuerdos de mi anfitriona, el sentimiento de pérdida pero eso me hizo cometer este error. Cargar entre mis frágiles brazos al pequeño, pero no lo solté. No quería hacerlo pese a lo que me costase llevármelo. Sentí una emoción sobreprotectora por este cuerpo y por mis propios recuerdos que resultó abrumador.

Demasiado para ignorarlo, así que me acerco y limpio con mucho mimo el rostro del pequeño infante.

— ¿Tienes…..un nombre?-le pregunto curiosa.

El pestañea y sonríe acariciándome la cara. Es muy pequeño. No debe de haber asimilado del todo aún su nombre, tal vez era más mayor de lo que parecía, podría estar en dos años o casi al inicio de estos.

— Espero que no te moleste si te pongo un nombre-digo un poco confusa.

Me sigue mirando con esa cara brillante, hace rato que no me tiene miedo, desde que lo cogí en brazos y lo acaricié despacio no dejó de sonreírme.

— Blue Sky in the Sun*- sonreí.

Quería que fuera un poco parecido al mío, así que la última parte la dejé parecida al final de mi nombre, algo parecido al nombre y los apellidos de los humanos. El niño dio unas palmadas riendo. Esperaba hacer lo correcto depositando todas mis esperanzas en él.

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Sound Singer estaba sorprendido de que acogiera un bebé, él creía que era un anfitrión, por supuesto, no desmentí sus creencias así que técnicamente podía decirse que no había mentido, pero nunca le he dejado estar mucho rato, apenas cuándo Blue Sky duerme la siesta, me daba miedo que descubriera que era humano, sin embargo, mi acomodador era una alma buena como todos nosotros, me ayudó a conseguir algunas cosas como la cuna para que Blue Sky durmiera y una bañera más adecuada que mi plato de ducha. Otras cosas, prefería mirarlas yo con el que bauticé como mi hermano pequeño. Como en este momento.

Estos instantes en los que los impulsos suicidas de mi cuerpo huían aterrados de la dulce sonrisa de Blue Sky. Empujo el carrito despacio con mi pequeño hermano sentado en el carrito riendo tratando de alcanzar las cosas con las manos. Me deslicé por el siguiente pasillo, hasta ahora únicamente había cogido ropitas para Blue Sky, juguetes y algunas que otras cosas que se me antojaron adorables para él, cambié de pasillo para coger algunos alimentos para mí, encontré allí a otra chica, tal vez un poco más pequeña que yo y algo más bajita, se alzaba sobre la punta de sus pies tratando de alcanzar una bolsa de cheetos de los estantes más altos, su cabello de color oro caía en cascada por su espalda, me acerqué con el carrito y me estiré haciendo que la bolsa de cheetos se balanceara y cayera en mis manos para entregársela, mi piel era muy blanca, la suya era de un curioso tono plateado, ella sonrío.

— Gracias.

— No es nada-le dije amablemente.

Tenía pecas doradas sobre el puente de la nariz y los ojos grises con el plata del alma vibrando de fondo. Sentí algo de alarma cuándo miró a mi hermano con curiosidad, apreté un poco la barra del carrito.

— ¿Tu hijo?

— Mi hermano-respondí algo tensa.

Ella asintió.

— ¿Cómo os llamáis?

— Star Fire in the Sun y él Blue Sky in the Sun-dije su nombre con dulzura, la que el niño humano me provocaba.

Pestañeó un poco sorprendida.

— Me llamo Leaves Sunrises*— se presentó ella con una voz algo chillona y atiplada—. ¿Una estrella de fuego y un cielo azul en el sol?

Asiento.

— Hemos sido eso-sé que miento, sé que entre almas no hay razón para mentir pero temo tanto por la seguridad del pequeño humano….

Leaves Sunrises aumentó su interés, una sana y amable curiosidad desde sus ojos grises con plata.

— Del planeta de Arena y Fuego-digo algo más cómoda porque al menos sí era verdad esa parte.

— Nunca había conocido a nadie que estuviera allá, es de lo más recientes en ser colonizado-dice esta vez sin esconder la que es el primer planeta dónde colaboran con nosotros.

Sí, es cierto. Los zorros eran tan buenos como nosotros. Lo sabía de primera mano.

— Yo tampoco conocí a nadie que estuviera en el planeta de las Flores-comenté cambiando de tema.

Ella retorció un mechón del oro que era su cabello.

— Oh…sí, bueno, somos más comunes que los Arena y fuego-bromeó—. Yo estuve en el continente entre dos ríos.

Asentí educadamente mirando de reojo como Blue Sky trataba de alcanzar su brillante cabello mientras yo cogía un paquete de donas de chocolate rellenas de crema, mi único capricho, sé que tenemos que cuidar estos cuerpos pero estas donas son mi debilidad. Entonces un chico más alto se acerca con su carrito con algo de alarma hasta quedarse al lado de Leaves Sunrises, era moreno, con los ojos azules y pálido, me estremecí. Me recordaba vagamente a Damon.

— Te estaba buscando-le decía preocupado.

Había una nota de adoración evidente en su voz al referirse a ella. Lo noté. Noté como era ella quién se tensaba colgándose del brazo de su acompañante tan protectora como era yo con Blue Sky, ella volvió a sonreírme pareciendo que iba a decir algo mirando a Blue Sky hasta que su boca se abrió formando una perfecta o, sentí los latidos de mi corazón haciendo eco en mis orejas, no podía haberse dado cuenta, ¿verdad?

— Este es mi compañero, World Keeper*-le presentó.

— ¿Mundo Cantante?-sonreí más relajada ya que la conversación ya no tenía por qué fluir entorno a mi pequeño hermano— .Yo también estuve allá.

Ambos nos miramos y lo sabía, los tres estábamos rígidos, ¿acaso escondían algo también? No sabía pero lo mejor que podía hacer era marcharme, irme por si acaso iban a los buscadores a informar que Blue Sky era un niño humano, no estaba segura de si lo habían notado pero….tenía que asegurarme. Tenía que protegerlo.

— ¿Puedo cargar a Blue Sky? –preguntó repentinamente Leaves Sunrises con cierta amabilidad.

Sentí que empezaba a palidecer, Blue Sky reía contento sin ser consciente del peligro.

— ¡No!-grité sin querer.

Ambos me miraron con sorpresa y yo retrocedí un par de pasos con el carrito, Blue Sky me miró con esos pequeños ojos desconcertados por mis gritos.

— Lo…..Lo siento….es que…ya…ya nos vamos….-giré el carrito deslizándolo en lado contrario.

Les despedí con la mano tratando de aparentar normalidad mientras abandonaba con fingido paso tranquilo, miré los pucheros de Blue Sky por alejarlo sin tener oportunidad de agarrar el dorado cabello de Leaves Sunrises, ojalá pudiera explicarle que lo hacía por él, por su seguridad, que no sería capaz de entregarlo para que metieran a un desconocido ocupando su diminuta mente. Sonreí tratando de no parecer nerviosa en cuánto salí por la tienda, coloqué las cosas de cualquier manera en el maletero del coche y tomé en brazos a Blue Sky para sentarlo en la sillita y colocar los arneses para protegerlo, cerré despacio la puerta dejando el carrito en su sitio, de reojo vi a Leaves Sunrises salir con Word Keeper, descargaban también en un coche pero eran más, podía ver a una chica más adulta con el cabello rizado y negro que iba aferrada a un chico alto parecido a World Keeper, tal vez sus anfitriones eran parientes, me metí apresurada en el coche, me coloqué el cinturón y me puse en marcha. De reojo veo que nos miran, apretó con poca fuerza el volante tratando de centrarme en el camino a casa.

No me van a quitar a Blue SKy. No les dejaré.

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Blue Sky in the Sun: Cielo azul al sol

Sound Singer: Canción Cantante

Leaves sunrises: Hojas de los amaneceres

Word Keeper: Hombre de palabra

La de Word Keeper ya la puse adrede sacada del libro para que fuérais viendo quienes eran ^^.

Nos vemos la próxima semana!