N/A: En primer lugar, pedir disculpas de todo corazón por el retraso. Tuve una larga época de exámenes y después otra en la que sentía que me faltaba la inspiración...

Pero ya vuelvo a tope, y ahora que estoy de vacaciones me gustaría editar al menos una vez por semana. De nuevo mis más sinceras disculpas y espero que hayan tenido paciencia

N/A2: Por otro lado, advertirles que estos Vegeta(el "chibi") y Radizt, pueden parecer un poco Ooc comparados con el anime, pero es que tienen que serlo. No es lo mismo vivir ni siquiera un año con Freezer, que más de veinticinco (algo influirá XD)

Y les dejó de rollos y disfruten de la historia :)


Año 750, línea temporal de Vegeta y Radizt

Una Bulma de dieciséis años bajaba corriendo a toda velocidad al viejo sótano de su casa en el que su padre había comenzado la construcción de un pequeño laboratorio. Ahí se encontraba el radar de dragón que sus padres le habían regalado por su cumpleaños.

Hace unos años encontró unas bolas de color naranja con estrellitas en su sótano. Buscando información descubrió que eran unas bolas mágicas llamadas "Bolas de dragón" De las que al reunir siete, aparecía un dragón mágico y te concedía un deseo.

Apenas acababa de bajar el último escalón cuando…

¡PUUUUUUUUUM!

Una extraña nave apareció de repente en el sótano…


¡Ah!—No pudo evitar gritar la peliazul por el gran susto que acababa de proporcionarle aquella colosal capsula que acababa de aparecer de improvisto en su sótano

Retrocedió unos pasos, pero luego se recompuso ¡Ella era Bulma Briefs! Y aquel o aquella que fuese en esa especie de nave se las iba a pagar por darle tan gran susto.

Vegeta abrió la puerta de la máquina del tiempo, necesitaba hacerlo si no quería ahogarse entre la humareda que ahora cubría su cuerpo y su rostro y sólo dejaba distinguir su sombra

—¿Quién eres?—le preguntó la voz de una adolescente con un tono entre enfado y del miedo. Habría reconocido aquella voz aunque estuviese sordo. Bulma.

No se planteó el reencuentro con ella, incluso a sabiendas de que terminaría en el sótano de su casa. No había problema: Me das el radar, sí, adiós. O al menos así esperaba la conversación con la peliazul: un intercambio breve de palabras, al grano y hasta nunca. No tenía ganas de mantener una conversación muy larga con la que debiera ser la futura madre de sus hijos y también fue una segunda madre para él en el futuro.

—¿Quién eres? —volvió a insistir al no recibir respuesta. Pero justo en ese momento la niebla se disipó dejando ver la imagen de un atractivo joven de unos diecisiete años, moreno, bajo, cabellos negros en punta y ojos de color azabache con una vestimenta bastante normal

La adolescente se quedó mirando fijamente al chico que acababa de salir de una nave aparecida de la nada. No sólo por el atractivo de este, sino porque su cara y de su extravagante peinado le sonaban familiares. Pero había un elemento que no acababa de encajar. Optó por preguntarle su identidad antes de echarle la bronca

—¿Nos conocemos?

Vegeta quedó pensativo un rato, pero al final optó por contestar la verdad, si ya le conocía de antes, sería más fácil que le diese el radar, o al menos eso pensaba él.

—Sí, nos conocemos desde hace unos años

Bulma dudó un momento pero al fin cayó—¡Ah, ya sé quién eres! El niño raro que rompió mis muñecas—exclamó señalando a un Vegeta que prefirió hacer caso omiso del comentario—¿Qué le ha pasado a tu cola?

—Me la corté—respondió el príncipe sin darle importancia—Dame el radar de las esferas mágicas—exigió yendo al grano

—¡Disculpa!—exclamó la peliazul ciertamente mosqueada—Irrumpes en mi sótano con una nave rara y ahora me pides mi regalo de cumpleaños. Que, por cierto, esas no son maneras de pedirle las cosas a una señorita

—Por favor señorita ¿Podría darme su radar para localizar las bolas mágicas?—preguntó con voz aguda y un marcado tono de sarcasmo

—¡Por supuesto que no!—respondió tajante—Además, todavía no me has dicho como has llegado hasta aquí

—¿Es que no me has visto llegar? —preguntó con ironía

—¡Por supuesto que te he visto llegar! Pero ¿Qué es eso?

—Una máquina del tiempo—le respondió con la misma naturalidad con la que cualquiera lo habría hecho si hubiese llegado en autobús

—¿Una máquina del tiempo? ¡Venga ya!

—Lo acabas de ver con tus propios ojos

La adolescente quedó perpleja unos instantes. La verdad, lo que había visto era innegable, y , teniendo en cuenta que ella se disponía a buscar unas esferas mágicas no se veía una idea tan descabellada, además, la primera y única vez que lo vio hasta ahora, desapareció sin dejar rastro. Pero…¿Por qué antes tanta discreción y ahora se lo decía así sin más?

—¿Por qué me lo cuentas?

—Porque esta línea del tiempo ya está muy cambiada, así que dudo que pase algo

—Ah—se le escapó un susurro a falta de saber que decir—Entonces, tú…¿Quién eres?

—Vegeta, príncipe de los saiyajin

—¿Príncipe de los que…?

—De los saiyajin

—¿Qué es eso?

—La raza más poderosa del Universo

—¡Venga, ya! No me digas que además de que vienes del futuro eres un príncipe alienígena

—Exactamente

—¿Tú estás un poco mal de la cabeza, verdad? Deja de decir cosas imposibles

Vegeta rió, aunque se estaba entreteniendo con la conversación no tenía tiempo que perder. Sabía que al menos Bra vendría a buscarle dentro de poco, y él no quería que le encontrase.

—Me da igual tu opinión sobre mi estado mental y la veracidad de mis palabras—exclamó Vegeta para luego quitarle el radar de las manos. La peliazul gritó un breve ¡Eh! a modo de protesta—No tengo tiempo que perder

—¡Espera porfa!—gritó la peliazul al ver que se marchaba con su regalo de cumpleaños y con él su novio perfecto, y parecía ir muy enserio. Para su fortuna, el saiyajin giró la cabeza—Te presto mi radar, pero al menos déjame que te acompañe

El príncipe la miró dos veces, por un lado era Bulma, la que le ofreció hogar a él y en otra ocasión a su contraparte de la otra línea temporal, y la que le acogió casi como a un hijo a pesar de ser su compañero, pero por otro lado…¡Era Bulma! Y la verdad, no se sentía muy cómodo sabiendo que aquella, aunque bella e inteligente, escandalosa y alocada adolescente sería su futura esposa. Aunque por otra parte, quizá no era mala idea del todo. Un plan se formó en su cabeza: Si…

—¿Sí o no?—le sacó la peliazul de sus pensamientos ansiosa por una respuesta

—Está bien—se decantó al final

—Ok, pues en marcha. Me despido mis padres y nos vamos. Pero que conste una cosa: Tú conduces

—Un momento ¿Me estás poniendo condiciones?

—Exactamente

—Recuerda que soy yo el que tiene el radar en sus manos

—Ya pero el radar es mío. Además, no quedaría bien que un hombre dejase conducir a una señorita

Vegeta bufó con desgana. No tenía tiempo que perder—Como quieras, pero que sepas que los únicos coches que he conducido son los del Mario Kart Wii. Así que si mueres en un accidente de tráfico no me eches las culpas

—¿Qué es el Mario Kart Wii?

—Nah, déjalo. A lo que me refería es que no he conducido un coche en mi puta vida

—¿No has conducido un coche y si una máquina del tiempo?

—Una máquina del tiempo y una nave espacial

—Vaya chico, eres más raro aún de lo que pensaba—suspiró—Voy a ver a mi padres y ya nos vamos

—¿No puedes dejarles un Whatsapp?

—¿Un qué?

—Déjalo otra vez…

Capsule Corp, año 801

—¿Qué ha sido eso?—preguntaron al unísono varios invitados tras oír el fuerte ruido

—Es la máquina del tiempo, sin ninguna duda—respondió la Bulma del futuro—Trunks, cariño…¿No te la habrás dejado encendida?—preguntó a su hijo

—Eeeh, creo que no…—El ya hombre del futuro juraría que había apagado completamente la máquina, pero claro está que un descuido también podría haber sido posible

—No se alteren—anunció la Bulma de esta línea temporal a sus invitados—Parece ser un simple descuido con la máquina del tiempo. Iré al laboratorio, ustedes no se muevan de donde están y no se preocupen

—Raditz…—susurró Bra al tercera

—¿Qué pasa?

—No siento el ki de mi padre—le comentó preocupada

—Está ahí—respondió señalando al Vegeta de la línea temporal que se había levantado a acompañar a las dos mujeres peliazules al laboratorio

—No me refiero a él. Me refiero al pequeño—aclaró

El saiyajin intentó buscarlo, pero sin éxito—Tienes razón, ahora que me fijo tampoco lo encuentro

—Acompáñame al laboratorio

El joven sonrío ante la petición de la princesa. Aunque estaba enfadada todavía le hablaba y contaba con él

Bra se disponía a entrar al laboratorio, delante de ella su padre sus dos madres y Mirai, por detrás Radizt, Trunks y Pan. Oyó a Marron preguntarle si podía acompañarles. La joven asintió.

Cuando llegaron al laboratorio, efectivamente, faltaba la máquina del tiempo.

—Pues supongo que me la habré dejado encendida…—suspiró Mirai aún sin estar muy seguro

—Creo que no te la has dejado encendida—exclamó Bra—No siento el ki de mi padre pequeño

Todos se concentraron para intentar sentir el ki del ya no tan pequeño Vegeta. Pero no había resultado. Los que lo intentaron asintieron.

—¡Vegeta! —exclamó Bulma bastante enfadada

—¡Oye! Que yo no tengo nada que ver con ese crío—se defendió— Aunque seamos la misma persona somos distintos al igual que tu y la otra Bulma o los dos Trunks

—¡Vaya ejemplo que le das a tu hija!—exclamó Radizt con sarcasmo poniendo la mano en el hombro al príncipe

—Como no me quites tu sucia mano de encima te la arrancó—amenazó al de tercera, que inmediatamente retiró la mano como si el hombro de Vegeta hubiese empezado a quemar

—¿Entonces qué hacemos?—preguntó Mirai

—Déjalo—respondió su padre—Si se, o bueno, me he ido, será por algo

—Yo creo que deberíamos ir a por él—sugirió Bra—Iré yo misma si nadie quiere

—El problema no es sólo él quién vaya—le replico su madre—Sino el que tenemos que construir la máquina

—Bueno, a mi no importa—se ofreció Mirai Bulma—No tengo mucho que hacer en el futuro, pero ya soy un poco mayor y necesitaría una mano

—Yo ya me he jubilado—exclamó la otra Bulma—Pero al igual que tú, también necesitaría algo de ayuda extra. La edad ya no es la misma

—Podría ayudaros Trunks—sugirió la princesa peliazul

—¿Mi hijo?—preguntó Mirai Bulma—Él podría ayudarnos a colocar ciertas partes de la máquina, pero en lo que respecta a los componentes electrónicos, Trunks no tiene más que la formación elemental

—Me refería a mi hermano

—Bra, tu hermano tiene trabajo en la empresa—le recordó su madre

—Cierto—asintió el aludido

—Pues podríais…—su padre la interrumpió

—¿Qué te pasa mocosa? ¿Por qué tantas ganas? ¿No tuviste suficiente aventura hace once años?—cuestionó Vegeta—Además, ni siquiera sabemos dónde ha ido

—Bueno, el donde en realidad sí—le contradijo Mirai Bulma—Mi máquina sólo permite viajes a través del tiempo, no del espacio. Por lo que debe estar en la Tierra seguro. Lo que no sabemos es el "Cuándo"

—Seguramente ha viajado al año del que provenía, más de una vez mencionó que le gustaría volver

—Entonces, si dijo que le gustaría volver ¿Para qué vas a ir a por él?

—Pues…porque debo ir. Él me "ayudó", aunque a su manera, en mi viaje. Creo que yo debería devolverle el favor. Si lo encuentro y me dice que se queda le respetaré

—Sí, Bra—asintió su madre—Eso está muy bien, pero necesitamos una tercera mano para diseñar la máquina. Con fuerza y conocimientos técnicos

—Como ya he dicho antes, Trunks, mi hermano, el de esta línea temporal puede ayudaros…

—Pero…

—Por favor, dejadme acabar, sé que tiene que trabajar pero tengo una idea

—Buenooo…—susurró Trunks

—¡Oye a que viene eso!—se quejó la joven peliazul

—A que seguro que es una idea muy disparatada

—No es muy disparatada—se quejó la peliazul—sólo disparatada, pero ¿Puedo contarlo?

Los presentes asintieron con la cabeza, total, conociendo a Bra, le dijesen que sí o que no, lo contaría de todos modos.

—Bueno, el caso es que como los dos Trunks son prácticamente iguales, bueno, iguales, son la misma persona sólo que con un distinto corte de pelo. He pensado que podrían hacer como en las pelis esas de gemelos en las que se cambian. Lo que quiero decir—aclaró—que Mirai podría trabajar en Capsule Corp mientras que Trunks, el de esta línea temporal, trabaja con las dos Bulmas

Todos quedaron perplejos con la extraña idea de la princesita

—Bueno, no es tan mal plan—admitió Mirai Bulma—como ha dicho tu hermano es MUY disparatado, pero si lo único que tiene que hacer es arreglar unos cuantos papeles como director, o al menos es lo que yo hacía en mi tiempo, con un poco de asesoramiento puede hacerlo

—Claro que tendrá asesoramiento, Marron es la nueva secretaria, asique puede ayudarle—seguía insistiendo la princesa con su idea

—¿Marron?

—Marron es esta chica rubia de aquí—indicó Trunks señalando a la mencionada—Es la hija de Krilin

—¡Ah, sí! ¿En serio?—exclamó la peliazul del futuro sorprendida—¡Vaya! No me imagine que Krilin tendría una hija, y mucho menos tan rubia y tan alta ¿Quién es tu madre?

—Dieciocho—respondió con simplicidad sin saber a qué venía el desconcierto que acababa de crear y el codazo de su amiga Bra

—¿Dieciocho, qué?—volvió a preguntar Mirai Bulma, que juraría haber oído decir que su madre era la androide asesina que tanto les atormentó en su tiempo

—Dieciocho, así se llama mi madre—volvió a contestar

Los recién llegados del futuro se miraron atónitos, debían haber oído mal

—¿Tu madre es una androide?—se aventuró a preguntar Mirai

La rubia asintió, llevándose otro codazo de su amiga—¿He dicho algo malo? —preguntó viendo las caras entre asombro y terror de Mirai Bulma y Trunks

Capsule Corp, año 750

Un nervioso Vegeta de diecisiete años esperaba en la calle a la que dentro de unos años debiera ser la madre de sus hijos. Mataba el tiempo haciendo confeti con una hoja de papel bastante grande que contenía operaciones y lo que parecían ser algunas indicaciones. En la otra mano tenía el radar, y una tentación enorme de salir volando.

Un lado suyo le preguntaba qué hacía allí esperando como un tonto a la terrícola, teniendo la oportunidad de volar y reunir las esferas en menos de un día y por fin volver a su verdadero hogar, ya sin Freezer.

Pero a su otro lado le atraía la curiosidad de saber cómo comenzó toda esta historia, Bulma le contó que fue en esta aventura en la que conoció al otro saiyajin que vivía en la Tierra y básicamente donde comenzaron esas historia que le fueron contadas por diversos miembros de su futura familia, especialmente la de la derrota de Freezer. Quería saber cosas, y sobre todo, debía admitir que le intrigaba cual fue el primer deseo de Bulma. ¡Buah! Seguro alguna estupidez del tipo que pediría una adolescente de su edad: un ordenador, una moto, un salón de belleza, compras gratis eternamente, el novio perfecto… Bueno, lo del novio perfecto era imposible, él sería su compañero, por lo tanto su novio perfecto, y según le había contado llegó mucho más tarde a la Tierra y gracias a una de las "misiones" del lagarto.

—¡Vegeta!

El estridente ruido de la terrícola peliazul le sacó de sus pensamientos

—Ya nos podemos ir—anunció

—Menos mal, con lo que tardabas pensé que te habían secuestrado—le recriminó con sarcasmo

—Lo siento—se disculpó—Si conocieses a mi madre lo entenderías…Bueno ¿Listo?

—Desde hace tiempo…

Como esto siguiera así, la curiosidad se iba a la mierda y la Bulma del pasado con ella…

Capsule Corp, año 801

Los que habían acudido al laboratorio salieron acordando decir a los demás que había sido un simple despiste y que en breve le construirían una nueva máquina del tiempo a los llegados de la otra línea temporal. Finalmente, decidieron llevar a cabo el disparatado plan de Bra.

Mirai empezaría a partir del lunes próximo a trabajar como director de Capsule Corp, lo único que tenía que hacer para ser idéntico a su contraparte era cortarse el pelo como él. Lo peor iba a ser el trabajo, no es que le importara trabajar, y menos para ayudar a alguien. Es que no sabía nada más que lo básico de máquinas, estaría en contacto con su contraparte por si algo se pusiese feo, aunque en principio su trabajo se limitaría al papeleo. Y además de eso, por suerte o por desgracia, la hija de quien fue un gran amigo y de su peor enemiga, estaría para ayudarle.

Ya se encontraban todos en el patio, todos excepto Bulma, que buscaba sin éxito los planos que dejó hechos de la máquina del tiempo la vez que Bra "se perdió"

Bra se sentó durante unos pocos minutos sin dirigir palabra a nadie y anduvo hacia el interior de la mansión. Esto ya era lo que le faltaba, aunque por otra parte, el viaje la alejaría, aunque fuese momentáneamente, de sus problemas. Antes de entrar a la mansión un escalofrío recorrió su cuerpo al sentir una mano sobre su hombro. No necesitaba sentir su ki para saber de quién era aquella fuerte mano que se acababa de posar sin permiso sobre su hombro

—Radizt, por favor, déjame—le rogó

—Bra, tenemos que hablar. Sé porque quieres viajar al pasado, pero no servirá para nada, seguirá ahí

—No te he pedido tu opinión—le reprochó molesta y sin apenas girarse a mirarle

—Aún no te he dado mi opinión—respondió en un tono bastante serio—Sólo te he hablado objetivamente. Te podría dar mi opinión, pero como tú has dicho, no la quieres oír. Tampoco creo que eso cambiara en algo la tuya

—¿Entonces qué quieres?

—Decirte que no pienso dejarte que viajes sola en tu estado. Iré contigo

—Haz lo que quieras—se despidió apartándose la mano bruscamente de su hombro y sin haberlo mirado en toda la pequeña conversación

El joven de tercera estaba algo desconcertado. Las mujeres podían llegar a ser muy impredecibles, sobretodo Bra, y en su estado…

Muchos factores se juntaban haciendo científicamente impredecible el comportamiento de la peliazul. Y en esas circunstancias el no la dejaría viajar al pasado, o al menos no sola. Aunque sabía que a su padre no le agradaría la idea de que la acompañase. De hecho, han pasado once años y todavía al príncipe seguía sin agradarle la idea de tenerlo en su casa…

Por otro lado, Marron había decidido sentarse totalmente sola, apartarse del resto de la humanidad. Tenía muchas cosas en las que pensar, preguntas que tenía que hacer, en especial a su madre. No aguantaba ver a Pan y Trunks tan juntos, y tampoco le agradaban las miradas raras que le dedicaban el otro Trunks y la otra señora Bulma. Por cierto, el otro Trunks se hallaba hablando con su padre y su madre se acaba de levantar para "ir al baño" ¿Casualidad? ¡Nah!

Por otro lado, Vegeta miró sorprendido a la rubia. Juraría que esta era la primera vez en la que él no era el único que se encontraba solo en una fiesta. Y no sabía si eso le reconfortaba o lo molestaba…

Planeta Cooler, año 750

El lagarto morado paseaba de camino a sus laboratorios. Sus científicos le acababan de informar de que habían descubierto algo que podía interesarle. Más les valía después de interrumpir su siesta…

—Señor…

—Espero que sea importante—amenazó con desprecio a sus científicos

—Por supuesto, verá, al fin, tras años de investigación, hemos descubierto completamente los orígenes de la alienígena de tez blanca y pelo azul que encontraron nuestros soldados hace once años

—¿Te refieres a Glacea?

—Exactamente señor, bueno, jamás sabremos su verdadero nombre, pero llamémosla así

—Me interesa, pero ve al grano

—Glacea es un híbrido de los extintos saiyajin y una extraña raza llamada "terrícola"

—¿Saiyajin?—preguntó el lagarto sorprendido—Eso es imposible, Freezer los eliminó a todos y sólo dejo vivos tres machos porque según las investigaciones de sus científicos los monitos no eran genéticamente compatibles con ninguna otra especie

—Pues al parecer con estos terrícolas sí

—Mi difunto hermano contrató científicos a su altura: inútiles—se burló—¿Qué más sabemos sobre esos terrícolas?

—Sobre la especie no mucho, pero si sabemos las coordenadas del planeta y que es rico en agua y es uno de los pocos en los que se pueden encontrar algunas joyas como diamantes. Además, hay ciertas zonas del planeta que son muy apacibles para vivir. Podría venderlo por un buen precio

—Entonces ya tengo mi próximo objetivo…—afirmó Cooler relamiéndose—Me llevaré también a Glacea, me hace "más entretenidos" los viajes y será de ayuda si todos esos terrícolas son tan fuertes como ella

—Señor, también creemos que está a nuestro alcance averiguar la identidad de los padres de la chica mediante varios análisis

—¿Y para que me sirve a mi saber eso?—preguntó indiferente

—Porque es muy extraño que los seres de un planeta perdido y poco desarrollado tenga contacto con otras, y menos con la de los saiyajin y aún más difícil que lleguen a intimar. Así que quizá pueda recabar usted información útil

—Tengo que admitir, realmente una buena idea. Pero ¿Cuánto tardaré en llegar a la Tierra?

—Con la nave más rápida sobre unas dos semanas, señor

—Bien, mañana saldremos. Tengo a gran parte de mi ejercito desocupado. Me vendrá bien traer muchos hombres si todos los seres de aquel planeta son como mi querida híbrido. Y como no, llevaré a mi "queridísima" única mujer del ejército a "conocer sus raíces"

Dicho esto, el lagarto rió sádicamente y abandonó la habitación. El científico hizo amago de querer darle otro dato más. Pero prefirió no interrumpir más a su señor, sobretodo, por su propia integridad física.

Capsule Corp, año 801

—¡Maldita sea!—gritó una frustrada Bulma a lo alto

No encontraba los planos de la máquina del tiempo. Con ellos apenas tardarían dos días en terminarla. Pero sin aquellos valiosos papeles, como mínimo, les llevaría dos semanas volver a reconstruirlas.


N/A: ¿Qué tal? Espero que les haya gustado y que me den una segunda oportunidad. Y ya saben acepto todo tipo de correcciones y críticas(siempre que no sean destructivas y me ayuden a mejorar mi escritura) Gracias a todos los que hayan leído y me gustaría saber su opinión. Besos a todos ^.^