N/A:¡Hola a todos los lectores! Les dije que intentaría actualizar pronto y aquí está un nuevo capítulo. Pero antes de empezar, agradecer a bulmar,Galaxylam84,lixy-chan, Souhatier y Prl16 por su apoyo y por no dejar de leer a pesar de mi tardanza. Muchísimas gracias :)


Esperaba sentada en el despacho, no debería , puesto que se encontraba en la silla de su nuevo jefe, pero ya habían pasado más de cinco minutos desde que debería estar allí y no aparecía por ninguna parte.

Se acariciaba repetidamente el pelo, no porque le importara especialmente como luciese su cabello en aquel momento, sino por no morderse las uñas de lo nerviosa que estaba. Era su primer día de trabajo y ella era la encargada de enseñarle al nuevo jefe la empresa. Irónico.

Irónico parecía el destino, en apenas dos días salto de alegría y se derrumbó incontables veces, todas ellas por un hombre, bueno, más bien por dos hombres: Trunks

Del Trunks del presente que la apreciaba pero sólo como "amiga", al de la otra línea temporal, con el que nunca había hablado directamente, pero la primera mirada que le dirigió fue una mezcla de odio, pánico y sobretodo incredulidad.

Su madre no era malvada, bueno, sí lo era pero ya no lo es. Aunque de todos modos siempre le decían que no se parecía en nada a ella en lo que al carácter respectaba, de hecho, le decían que en ese sentido era igualita que su padre. Su madre seguía siendo orgullosa, de armas tomar y a veces algo arisca con casi todo el mundo, quizá ella y su padre eran los únicos con los que podía mantener una conversación sin soltar un insulto, pero no iba a volver a matar a nadie. Incluso le ofreció invitar al chico del futuro a cenar. Bueno, en realidad fue idea de su padre, su madre sólo acepto, pero algo era algo.

Volvió a comprobar el reloj rosa que adornaba su muñeca: las ocho y siete minutos. Todavía no llegaba, empezó a preguntarse si se había equivocado de despacho. No, eso era imposible, era despistada, pero no tanto. Tuvo que entrar aquí muchas veces durante la realización de las pruebas, estaba totalmente segura de que no se había equivocado. Acaso sería que Mirai no la quería ver…No, dudaba que el hombre del futuro pusiese en riesgo el imperio empresarial de su madre por no verse con alguien que ni siquiera conoce.

Volvió a tocarse el pelo nerviosa, esta vez optó por levantarse y recolocarse la ropa, utilizó el cristal de una de las dos ventana como espejo, la otra permanecía abierta y no la quiso cerrar por si acaso. Sacudió ligeramente su falda blanca para deshacer las arrugas formadas al estar tanto tiempo sentada. Volvió a mirarse otra vez, cayó en la cuenta de que uno de los botones de su blusa rosa de manga corta se había desabrochado y con un poco que se agachase se le vería el sujetador. Si llevará…

Dio gracias a Dende por reparar en ese detalle, pero al intentar abrochárselo los nervios le jugaron una mala pasada y el botón se desprendió de la blusa y cayó justo debajo de la ventana abierta.

—¡Maldita sea!—gruñó al aire

Así no se le veía nada, pero como tuviese que agacharse…Menos mal que como buena mujer precavida llevaba en el bolso un kit de emergencia para estas situaciones: Agujas e hilo. No tardaría nada en cogerlo, obviamente tendría que agacharse para ello, pero nadie podría verle nada desde la ventana de un vigésimo piso. O eso pensaba ella…

—¿Marron?—oyó a una inconfundible voz llamarla desde muy cerca

Y tan cerca…Al subir la cabeza vio como a la contraparte del hombre de sus sueños. Bueno, o eso suponía, porque era totalmente igual que el otro. Lo notó sonrojarse, eso era señal de que había visto algo que no debería ver

—Buenos días, se-señor…—saludó la rubia completamente sonrojada tapando su escote—¿Me permite ir un momento al baño?

—Eh…claro—asintió su jefe aún colorado

Marron agarró su bolso y se dirigió directamente al baño

"¡Bien Marron!"—se dijo a sí misma con sarcasmo—"Ahora no sólo pensará que eres una asesina, también debe pensar que eres una guarra"

Nada más pasar al baño cerró el pestillo y se quitó su blusa para empezar a coser el condenado botón. Apenas tardó unos pocos minutos, no quería tardar mucho para no volver a quedar más con su jefe pero tampoco quería otra situación embarazosa por lo que se aseguró de que quedase bien cosido. Nada más salir del baño comenzó a sonarle el móvil

—¿Diga?

—Hola Marron, soy Bra—respondieron desde el otro lado—¿Qué tal te va?

—Bien…

—Pues no se te oye muy convencida ¿Ha llegado ya Mirai, verdad?

—Sí, ha llegado y por la ventana—recalcó

—Ya supongo, es que mi madre le aconsejó que entrase por la ventana para evitar cruzarse con los saludos y comentarios de los empleados

—Am—asintió mientras que andaba rumbo al despacho de su jefe

—Oye y no tienes porque preocuparte de nada, mi madre le explico todo a Mirai y creo que él también habló con Krilin. No creo que tenga ningún problema contigo. Por cierto ¿Estás con él ahora?

—No ahora no, estaba a punto de reunirme con él. Pero ¿A qué viene esta llamada?

—¿Te he molestado? —preguntó la peliazul con un pequeño sentimiento de culpa

—No, no me molestas, pero podías haberlo hecho. Sabes que estoy trabajando y supongo que tendrás un motivo—esta última afirmación le salió con un tono algo más desagradable de lo que hubiese querido

—Tranquila mujer—la intentó calmar la princesita—Sólo quería saber cómo estabas, ayer en la fiesta te vi mal e iba a preguntarte, pero con todo lo que pasó…

—Ya, no importa

—¿Pero estás bien?

—Sí, no te preocupes, yo llevaré bien esto, tú céntrate en buscar a tu padre, que tendréis ahí un buen revuelo

—Pues sí la verdad, porque entre la máquina del tiempo que mi madre no ha encontrado los planos y encima que ella y mi padre tenían reserva en un balneario y ahora han tenido que cancelar a última hora…

—Bueno, ya me contarás. Adiós—se despidió para colgar el teléfono sin dar tiempo a reaccionar a su interlocutora

—Oye Marron…—la peliazul intentó decir algo pero para antes de que le diese tiempo a terminar la frase ya la habían cortado

"Genial" —se dijo a sí misma

Sus padres no eran los únicos que tenían planes para hoy, ella pensaba hablar con Radizt sobre lo sucedido últimamente. Pero aquí no, quería ir a un lugar íntimo para que nadie se enterase. Le dejó comerse la mitad de su cena a la contraparte de su padre para que les dejara irse a un sitio en paz…

"¡Será!"—pensó furiosa de repente—"¡Me quedé con hambre para nada!"

El timbre de la mansión la sacó de sus pensamientos, iba a abrir la puerta pero vio a su madre adelantársele. Vendría del pequeño despacho que tenían en la mansión justo al lado de la entrada, acabaría de cancelar los billetes.

Abrió sin preguntar, con Vegeta en su casa le daba lo mismo que fuese uno de los guerreros Z o que fuese un ladrón o un asesino en serie. Acabaría huyendo de todos modos…

Pero al otro lado de la puerta no había ni un ladrón ni un asesino enserie. Algo aún peor… cinco adolescentes con unas minifaldas que parecían cinturones anchos y unos escotes que no dejaban mucho a la imaginación…

Bra se llevó las manos a la cabeza. Su pequeño padre sabía que no iba a ver nadie y había hecho planes

—Hola chicas—la peliazul optó por ser amable antes de echarlas de una patada en sus traseros de silicona—¿Qué queréis?

—Buscamos a Vegeta—preguntó la que llevaba la "falda" más corta—¿Está aquí?

Tanto la cara de Bra como la de su madre tornaron a rojo. La diferencia es que la cara de la princesita se encontraba en un tono entre rosa y rojo y la de Bulma en un rojo intenso a punto de estallar

—Nooo, no está—balbuceó la peliazul intentando no abalanzarse sobre ninguna de las cinco en plan asesino psicópata

—Ah, pues no jope—se quejó la que acaba de preguntar—Pues nada chicas, ósea , otro día. Adiós señora

Las chicas se marcharon. Bra comenzó a contar con los dedos

—Tres, dos, uno…

—¡VEGETA!


Alrededores del Monte Paoz, año 750

—¡VEGETA!—gritaba una adolescente peliazul muy alterada

—¿Qué pasa?—preguntó indiferente—Te advertí que no sabía conducir

—¡Nos vamos a caer, idiota!

—Bueno, pues si nos caemos volamos—respondió con simplicidad

—No sé si recuerdas que yo no soy una alienígena y no puedo volar

—Entonces tú te caes y yo vuelo—respondió sonriéndole con sarcasmo

—Idiota…—gruñó Bulma

Los dos adolescentes siguieron su camino, de no ser porque conducía, era mucho más fuerte que ella y tenía el radar en sus manos, la peliazul ya hubiera tirado al supuesto "principito" engreído. Y si se encontrasen en la ciudad lo hubiese denunciado por conducción temeraria.

Aún no sabía ni siquiera que deseaba pedir el chico, quizá algún deseo tonto de hombre, como una moto, un campo de futbol, ser futbolista… o lo mismo quería resucitar a su supuesta civilización. Debía admitir que el chico era muy atractivo, pero no podía estar bien de la ca…

—¡Auuu!—un grito de dolor de una voz infantil la sacó de sus pensamientos—¡Vegeta, para el auto! —gritó de inmediato

—¿Qué pasa ahora?—preguntó parando el coche y haciendo el que no sabe nada

—¡Has atropellado a un niño! —le recriminó enfadada

—¿Ah, sí?—cuestionó indiferente—Pensaba que me habías hecho parar por algo importante…

—¿¡Algo importante!? —gritó al borde de la histeria—¡Acabas de atropellar a un niño!

—Pues que no hubiese sido tan idiota de ponerse delante del coche y se hubiese apartado

Bulma frunció el ceño—¡No tienes remedio!—le volvió a recriminar

—¡Ai!¡Au!—se seguía quejando el niño

—¿Estás bien? —se ofreció a ayudar al niño caído

—Quieres robarme mi pescado—dedujo el niño

—No, yo sólo quería…

Pero antes de que le diese tiempo a terminar el pequeño sacó un bastón y comenzó a embestirla—¡Ah, Vegeta! ¡Ayuda!

Ahora fue el saiyajin el que frunció el ceño—Tú si que no tienes remedio—suspiró

Después comenzó a aproximarse con paso lento al lugar donde se encontraba la peliazul

—¿Pero quieres darte prisa?—le preguntó ella al notar los primeros moratones

—Como querer…no quiero

—¡La madre que…! ¡Ayúdame!

En menos de un milisegundo, el saiyajin se encontraba sujetando el bastón que portaba el niño aparentemente sin hacer mucha fuerza

—¡Eh!¡Tú también me quieres robar el pez!—protestó el pequeño

—Yo no quiero tu maldito pez para nada ¿Sabes donde están las esferas del dragón?

—Eh…no—exclamó el pequeño confundió

—Pues vámonos, y no perdamos más el tie…—por algún motivo el príncipe no acabó su frase

—¿Qué pasa Vegeta?—preguntó una Bulma dolida que acababa de ponerse en pie

—Tiene cola, es un saiyajin—afirmó

—¿Qué es un saiyaijn?—preguntó el chibi aun más confundió—¿Es eso? —preguntó señalando a Bulma

—Tú debes de ser el hermano pequeño de Radizt, al que enviaron a otro planeta por débil. Eres tan idiota como él—dijo ignorando la pregunta del niño y sin cortarse un pelo—Por cierto, ella es lo único de aquí junto a tu pez que no es saiyajin

—¿Entonces qué es eso? —seguía insistiendo

Vegeta rió—¿Con eso te refieres a un saiyajin o a la loca del pelo azul?

—¡Yo no soy ni un "eso", ni una loca!" —saltó Bulma furiosa sin apenas darle tiempo a contestar al pobre chibi Goku—Soy una mujer, una señorita

—¿Una mujer? ¡Ahí va! ¡Es la primera vez que veo una!—exclamó el chibi sorprendido—Mi abuelo me dijo que si alguna vez me encontraba con una debía de ser muy educado

—¡Ajá! Pues tu abuelo estaba muy en lo cierto—dijo la peliazul mientras ponía las manos en la cintura y movía su pelo en señal de orgullo. Cómo no, poco le iba a durar la gloria…

—Dile a tu abuelo, que depende con que mujer…—intervino Vegeta con intención de herir

Chibi Goku quedó mirando un rato al saiyajin y a la peliazul sin acabar de entender muy bien a que se refería con ese comentario. Optó por ignorarlo y seguir los consejos de su abuelito.

—¿Quieres venir a mi casa? —preguntó el chibi saiyajin intentando ser amable con la primera mujer que había visto en su vida

—Ok—aceptó ella

Iba a seguir al pequeño cuando alguien la retuvo del brazo—Bulma—le susurró su nuevo "amigo" —No tenemos tiempo para esto

—No te preocupes—le tranquilizó—Según el radar, la próxima bola de dragón se encuentra en la dirección a la que se dirige

El saiyajin sólo asintió y la siguió. Pero más le valía que la visita no tardase mucho. Tenía prisa…


Oficinas Capsule Corp, año 801

Llevaban casi toda la mañana trabajando juntos, iba a ser hora de marcharse a casa y aún no habían intercambiado palabra nada más que para lo fundamental, de momento todo era tranquilo, sólo había que hacer algo de papeleo y no habían tenido que consultar al Trunks de la línea temporal ni una sola vez.

La rubia decidió romper el silencio, había estado considerando lo de la cena y pensó que no sería mala idea, si se conocían mejor y aclaraban toda la situación les sería más fácil trabajar.

—Disculpe—decidió atreverse finalmente

—Dime—Mirai paró de escribir en sus papeles para posar sus ojos aguamarina en los de la rubia, de un color parecido

—Mi madre…,bueno, más bien mi padre—comenzó a explicar tímidamente—Me ha sugerido que os invite a ti y a tu madre a cenar a mi casa ¿Qué te parece?—terminó con una sonrisa

—Pues…no sé—contestó el hombre del futuro también algo cortado—Tendría que consultar con mi madre y… no sé dónde vives

—Vivo en la Kame House, supongo que sabes dónde se encuentra

—Sí, fui varias veces durante la pelea contra Cell y los androi…—se cortó antes de terminar la frase

—Androides—finalizó ella—No te preocupes, yo sé lo que era mi madre

No había mediado muchas palabras con ella, pero era la primera vez que la oía hablar tan frío. Aunque a decir verdad, el empleaba el mismo tono las pocas veces que hablaba sobre su padre

—Lo siento—se disculpó—Pensaré lo de la cena y se lo comentaré a mi madre

—Vale—respondió Marron a falta de palabras

—Creo que llegó la hora de marcharnos—concluyó el mirando su reloj

—Bueno, pues avísame si vienes a cenar. Tu hermana tiene mi número—dijo mientras recogía sus papeles y se dirigía a la puerta—¿Te vas a quedar más?—preguntó viendo que el semisaiyajin no andaba en dirección hacia la puerta

—No, es que salgo por la ventana para evitar que los empleados me hablen y delatarme—respondió—Por cierto, perdona si te asuste

—No importa—le disculpó mientras salía de la habitación. Un "luego te llamo" fue lo único que oyó. Cuando se encontró finalmente en la calle no sabía si reír o llorar. Tampoco sabía si a su madre le agradaría la noticia, pero ella misma aceptó la sugerencia de su padre, así que por ese lado no debería de haber ningún problema.


Nave de Cooler, año 750

—Amo—el eco de una dulce voz femenina retumbó en toda la sala—¿Qué significa todo esto? ¿Tan importante es la misión a la que nos enfrentamos para que usted mismo venga?

—Mi querida Glacia—exclamó sin responder a sus preguntas—Ven a mi vera, deseo contarte algo que te será de gran interés

La fémina se levantó de su posé de reverencia para sentarse encima del lagarto, que en esos momentos paseaba la cola por todo su cuerpo

—Mis científicos han descubierto algo que te interesará…

—¿Sí? ¿Y qué es eso?—le susurró mientras le rodeaba el cuello

—Conocemos tu planeta de origen—desveló, a lo que la joven intentó responder con una cara de indiferencia aunque en su interior estuviese entusiasmada—Por eso esta misión es tan importante—prosiguió Cooler con su explicación—No sabemos mucho más de los seres que habitan ahí y puede que todos sean igual, e incluso, más poderosos que tú. Por lo que habremos de llevar refuerzos…

—Pero, señor…

—Dime

—Usted…¿Va a destruir mi planeta de origen?—le preguntó intentando mantener un tono seductor o por lo menos calmado

—Por supuesto que no—mintió—Sólo me gustaría acompañarte por si hay algún peligro—dijo con falsa cortesía mientras paseaba una de sus manos peligrosamente por el lugar íntimo de la chica

—Gracias—se lo agradeció con un intensó beso en la boca—Me alegro de que usted me encontrará cuando perdí la memoria

—Yo también me alegro—le correspondió con una falsa sonrisa

El clon de Bra, ahora llamada Glacia, adoraba a su Maestro Cooler, para ella era una especie de héroe por rescatarla cuando estaba a punto de la muerte, un héroe que, según le contaron, sólo destruía los planetas en los que vivían seres malvados para hacer una especie de favor al Universo, un héroe que la ayudaba a encontrar su identidad…

Pero para su desgracia, Cooler no sentía hacía ella más que la atracción temporal de un amor platónico, que no tendría problemas en sustituir si en su viaje a la Tierra encontrase una más fuerte y más bella, y que no le había contado el total de su identidad puesto que aún no le había desvelado su lado saiyajin…


N/A: ¿Qué tal? Espero que les haya gustado. Creo que me quedó un poquito corto, intentaré hacer el siguiente capítulo más largo. Un nuevo saludo a todos los que leéis. ¿Quién lo pasará peor? Vegeta joven en casa del pequeño Goku, 18 cenando con Trunks o nuestro Vegeta arreglando con las dos Bulma el desastre de su contraparte. Descúbranlo ^.^ Comenten please, me gustaría saber sus opiniones.