Prologo.

Y es que cuando corría y más intentaba correr para alcanzar mi destino recordé todo.

Recordé todo lo que había ocurrido. Lo que había vivido. Los años que pase a su lado.

Las batallas que habíamos peleado juntos. Las lágrimas que había derramado por él.

Las sonrisas que compartimos y los recuerdos que creamos.

Y mi corazón lo sabía. Siempre lo supo.

Aun cuando mis memorias y mis recuerdos estuvieron borrados por un tiempo.

Aun ese sentimiento profundo e infinito hacia el nunca desapareció.

Siempre estuvo latente en cada latido. En cada razón de ser durante 3 años.

Tan eternos y largos como el infinito mismo.

Y entonces supe que mi vida siempre estuvo ligada a él.

Siempre existía ese lazo que nos mantenía juntos. Aun en la distancia.

Mi corazón siempre iba a ser de él. Siempre había sido de él. Siempre será de él

Despertar y ver disipar la niebla y recuperar mis memorias, mis recuerdos, mis momentos vividos.

Fue como volver a nacer.

Una segunda oportunidad para saber que una parte de mi estará con él. Para siempre.

Y como si mi vida dependiera de eso salte hacia al pozo en busca de él.

Sin mirar atrás. Sin dar vuelta atrás. Mi corazón lo oía.

El me necesitaba.

Capítulo 1. Despertar.

No sé por qué pero en mis sueños siempre me veo corriendo, tratando de alcanzar un punto entre la nada para llegar hacia alguien, hacia algo. Como correr hacia un punto vacío pero sabiendo que al final, muy al final te espera algo. Alguien. No lo sé, solo sé que siempre al terminar mi sueño estoy en el árbol, en un gran cerezo inmenso, donde caen las hojas y atrás del árbol. Esta ese "yo no sé qua" que me espera. Al querer dar la vuelta. Despierto.

Y tal como cada día abro mis ojos y siento esa sensación agónica, de querer buscar y de querer saciar ese vacío que desde mucho tiempo atrás siento. Pero no sé hasta qué punto podría llegar para cometer tal hecho. No soy de las que sale detrás de un sueño, ni de las que me apasiono por algo épico simplemente soy una chica que estudia, tiene amigos, sale, lee y continua su vida en un sin fin de cosas rutinarias monótonas. Tal cual como se ven las películas aburridas, esas que solo tienen un principio predecible.

Sin embargo sé que algo me falta, algo se me pierde, sé que detrás de muchas cosas hay algo que todavía se me escapa de las manos, y aunque la curiosidad me va y viene sé que poco a poco vuelve. Como el mar, lleva cosas y las trae a la orillas. Tarde o temprano pero lo hace.

Entre mi desayuno y mi carrera por llegar tarde a la universidad, vestirme, cepillarme, buscar ropa adecuada mi mente hace cada acción automáticamente. De verdad no sé dónde tengo la mente, desde que me levante solo he podido pensar en el sueño. Verme corriendo y llegar hasta ese árbol. Muchas veces me he sentado en la Pc queriendo buscar una traducción a mi sueño, pero siempre son las mismas historias baratas que te venden las páginas de internet. ! Vaya estafa! Así que durante un tiempo me resigne a tal hecho de encontrar una respuesta.

- Kagome. Kagome - muy abajo en la cocina escuche a mi madre gritar mi nombre, sacándome de mis turbios pensamientos. Mire el reloj y pensé "maldición es tarde, nuevamente." Abandone la habitación y baje corriendo las escaleras.

Encontrarme con un desayuno digno de un restaurante siempre es una bendición. Mi madre siempre preparaba los mejores desayunos. Y no era para menos que fuera tan bueno, últimamente había optado por ir a clases de cocina y aunque le agrego una pizca de algo a sus comidas, nunca pude quejarme de ellas. Siempre era igual de rico todo. Jamás decepcionaba mis respectivas. ! Que dicha y afortunada!

- Kagome, hija, llegaras tarde a tu clase. Otra vez ese rutinario sueño? - pregunto preocupada mientras me servía un gran plato de desayuno americano. Creo que ni en las películas hacia honor a como se veía y sabia de delicioso esta comida.

- Si, mama. No sé qué sucede, últimamente son más frecuentes. Pero ya sabes que trato de nunca prestarles atención. Podría volverme loca si llego a pensar tanto en eso. - y es que no era mentira, cada vez que pensaba en eso, entraba en lapsos mentales que me costaba volver a la realidad.

- Entiendo hija. Solo trata de no estresarte, y salir bien en tus estudios. Ya pronto encontraremos una forma de espantar esos sueños. - "aunque no creo que eso pueda ser posible, si es algo forma parte de un lapso de tu vida."

Y aunque cada mañana siempre me dice lo mismo, con una cara de nostalgia disfrazada de alegría siento que algo me pierdo. Una vez terminado mi desayuno y después de pelear con el abuelo para que no hiciera tanto esfuerzo físico en la bodega no pude evitar mirar el pozo que se encontraba en la capilla. Podría pasar horas sentada en frente. Los pensamientos se me nublaban y por muy desquiciado que sonara la idea sentía que ahí me relajaba.

- Abuelo, no sea terco y vaya a hacerse los exámenes de sangre. El doctor te dijo que fueras a hacerte ese chequeo cada cierto tiempo. - le comente enojada.

- Kagome, no puedo dejar ensuciar tantos amuletos de nuestros acentos. No quiero que me caiga una maldición. Reformulo mi oración. Que en nuestra familia caiga una maldición. -

- Abuelo por favor deja de creer esas viejas supersticiones, tengo que marcharme, cuando llegue de clases prometo limpiar la bodega. - y dejando solo al abuelo en la entrada de la casa me fui. Esta vez Souta, mi hermano menor no me había esperado. Que niño.

En realidad ya no era un niño era una adolescente y vaya que se había vuelto apuesto. Siempre teníamos visitas de sus amigas inundando la casa. Caminando rápidamente entre las calles de Japón para no llegar más tarde de lo previsto para a comprar un café.

Ese olor a cacao mañanero sabía despertarme el ánimo. Y es que no era una costumbre a mi pero últimamente me había vuelto adicta. Pasando entre calles y calles, cruzando esquinas, parando en semáforos esperando el cambio de luces entre un montón de gente, no podía evitar sentir aquella sensación. Y ahí vi. Lo vi. Un dibujo. Un comic. Un manga. Un anime. Como lo quisieran llamar. De un muchacho vestido de rojo con orejas y cabello plateado.

Cruzando la calle para llegar a una tienda de venta de Comics promocionando una nueva serie, vi el inmenso poster de tal anuncio. Un chico de ojos dorados, con orejas de perro. Me fui acercando poco a poco hacia el lugar y no sé por qué. No sé cómo. Pero mi corazón y una parte de mi empezó a latir fuertemente. Era como si en otra vida. O en otro lugar hubiera conocido a aquel personaje. Pero claro era imposible. Era solo un dibujo. Solo un comic. Solo era nada.

Habían ocurrido ya 3 años. 3 malditos años eternos. Esa era la palabra eternos, desde que la perdí de mi vista y de mi lado. Y es que cada día era como nacer para morir de nuevo. Y aunque trataba de aparentar que no sufría como lo hacía, no podía dejarme afligir sin embargo. Ahí estaba el dolor latente de la perdida. Y como no. Si con aquella mocosa insolente, había compartido años, semanas y dias de mi vida a su lado. Ella mejor que nadie conocía facetas que nadie llego a conocer. Lados que no permití que una persona ordinaria conociera.

Desde hacía 3 años buscaba la forma de emplear mi tiempo en cosas distintas ya fuera cazando demonios, exterminando monstruos, o ayudando a Miroku a trabajar para alimentar a su ahora gran familia. Estaba contento de que Miroku hubiera logrado su cometido. Tener muchos hijos con Sango. Mas sin embargo sabía que aunque en mi vida diaria hubiera trabajo y distracciones eso no evitaba que en las noches pensara en ella. En su olor, en su sonrisa. Cuantas cosas indescriptibles pensaba sobre ella. La extrañaba más de lo que alguien pudiese imaginar.

- Oye. Inuyasha, apareció un nuevo demonio en una aldea. Necesito de tu ayuda. - una voz debajo del gran árbol donde me encontraba me llamaba. Era Miroku. Gracias a Kami el muy libidinoso había madurado pero no del todo. Siempre que Sango se descuidaba hacia ciertas proposiciones.

- Keh. Ahi voy. - bufe mientras de un solo salto bajaba del gran arbol Go Shimboku.

- Otra vez pensando en la Señorita Kagome. - Se acercó a mi despacio, incluso sabía que hasta el monje libidinoso la extrañaba, ella siempre había sido ese mural para todo el grupo.

- Diste en el clavo. Pero keh! Sé que está mejor en su época, allá no correrá peligros, ni vivirá preocupada siempre. Esta donde siempre perteneció. - y es que gran recelo estaba dentro de mi. No podía evitar quererla solo para mí pero no podía ser egoísta, con su familia, sus amigos, con su vida. Por su bien era estar mejor allá.

Corrimos hacia la aldea que estaba situada el demonio. Era apenas un demonio de 3 ojos, tan facil de exterminar que me parecía una burla. Desde hacía 3 años que no sabíamos lo que era pelear con algún enemigo digno de luchar hasta el cansancio. Uno que otro Viento Cortante, Garras de Acero y problema resuelto.

Si. Siempre era lo mismo.

Una vez terminado el trabajo con tan solo mis garras, los aldeanos se nos acercaron y ofrecieron barriles de arroz y verduras en agradecimiento. En realidad eran más para Miroku y su familia que para mi. Muy a lo lejos pude divisar que una Miko se iba acercando hacia nosotros. Era apenas una joven cabellos oscuros, y mirada penetrante pero claro. Eso no la comparaba con mi Kagome.

-Gracias por haber destruido aquel demonio. De no ser por ustedes no sabría que hubiera ocurrido. – comento la Miko. Su mirada muy en el fondo era triste y por un momento sentí que me miraba con nostalgia. – Inuyasha. ¿No es cierto? – pregunto directamente.

-Si ese es mi nombre. ¿Cómo lo sabes? – conteste iracundo. Me encontraba fastidiado y solo quería irme.

-Soy Konoha una miko de grandes poderes, adivino pensamientos. Leo almas y sueños. Y veo el futuro.-

-¿Su excelencia divina porque con sus poderes espirituales no destruyo al demonio? – pregunto atrás Miroku.

-Debido a que soy una clase de Miko diferente de haberlo hecho, pues mi alma quedaría manchada por tal atrocidad. Sea lo que sea, los seres vivos, son seres vivos. Tu Inuyasha. Sufres. Mucho. – dijo con cierta pausa.

-Eso no es asunto tuyo Miko. Ya nos marchamos.- Agarre uno de los barriles de comida y los cargue en mi hombro. No quería escuchar nada proveniente de aquella chica. No me provocaba escuchar algo que fuera verdad y que pudiera revolver mis recuerdos y ese muro que había levantado para soportar el sufrimiento.

-Pero serás recompensado Inuyasha. Tendrás mucha felicidad por el resto de tu vida. Paciencia Demonio Perro. Necesitas paciencia. Y no perder ese gran amor que llevas guardado durante tanto tiempo.- la mire de reojo y no quise seguir escuchando falsas esperanzas. Mi único amor, no se encontraba a mi lado y muy adentro sabía que jamás lo estaría.

-Keh. Suerte con lo que hagan y cuídense. – advertí. Seguí mi camino mientras el libidinoso de Miroku se despedía de las mujeres de la aldea.

Llegamos al atardecer. Sango se encontraba cuidando al bebe recién nacido mientras las gemelas jugaban con Rin. Ayude a Miroku con los barriles y mientras comíamos algo que Sango nos había preparado (aunque no se podía comparar a los Ramen que hacia Kagome) igualmente la cena estaba pasable. Entrada la noche me despedi de la gran familia numerosa. Era hora de marcharme quería sentarme en la copa del árbol mas grande y pensar las cosas que me había dicho. Aun no me dejaban de perturbar.

-Cada vez que veo a Inuyasha con esa cara tan larga me da una profunda tristeza si tan solo hubiese algo que pudiéramos hacer. – comento Sango mientras veía a Inuyasha marcharse.

-Si a mí también. Admito que estos últimos años han sido pesados para él. Ese vacío no se llena tan fácilmente. Todos extrañamos a la señorita Kagome. Se que no pierde las esperanzas. Cada 3 días visita el pozo. Y se queda rato alli mirando al fondo. Como esperando que ocurra algo. – respondió Miroku cargando al pequeño bebe para dormirlo. Eran felices como familia. No podían negarlo pero Kagome. Hacia tanta falta en sus vidas. Y les dolía ver a Inuyasha deambular ciertas veces como un muerto viviente.

Comments:

Tenía ganas de escribir esto. Un final alterno al final original de Inuyasha. Claro cada quien tiene sus ideas. Y como les hubiera gustado que terminara. Creo que este fic podría expresar bastante bien la manera en que me hubiera gustado que terminara. No será largo el fic. No creo que pase de 10 capítulos. Mas sin embargo espero que sea de bastante entretenimiento y gusto para quien lo lea. Sayonara.