3. Decisiones

Ahí estaba él, con una mirada vacía, perdido entre mil pensamientos. Divagando entre recuerdos, arrepentimientos, planes por hacer, planes imposibles, derrotas, victorias, todo esto, llevándolo a la distracción absoluta. Nunca nadie lo ha entendido realmente, nunca nadie ha sabido lo que pasa por su mente, ni mucho menos la carga que ha tenido que llevar consigo desde muy niño. Pareciera que solo en este lugar lograba sumergirse en si mismo, en su propia conciencia. Este era el único lugar donde podía pensar claramente. Solo con mirar un nombre del pasado, memorias y vivencias se desencadenaban, solo con un nombre, el de un compañero, el que le abrió los ojos, el que le ayudo a entender su error. "Obito", pensó justo antes de ser interrumpido, al sentir que no estaba solo, al sentir que estaba siendo observado.

En el extremo posterior, se encontraba la joven pelinegra, inmóvil, sorprendida por el simple hecho de encontrarse, tan inesperadamente, con su enmascarado peli plata, su salvador misterioso, la imagen que se reproducía una y otra vez desde que lo miró por primera vez, apenas la noche anterior. Lo observaba inevitablemente, no quería ser intrusiva, pero tampoco quería irse. Algo en él le llamaba la atención. No podía evitar pasar sus ojos una vez más por el semblante del joven. Sus ojos viajaban lentamente desde los cabellos cortos grises que danzaban sutilmente con el débil viento, por su espalda fuerte, aunque delgada, hasta ver la pose de su cuerpo, notando que esta era muy diferente a la pose que adueñaba cuando lo conoció. Ahora notaba que llevaba sus brazos cruzados, su postura claramente tensa, algo estaba diferente.

De repente, la joven despertó de su repentino encanto. No entendía ni sus propias acciones. No entendía por qué se quedaba atontada observando a un extraño. Por que se sentía tan atraída por un joven cuyo rostro es un misterio, simplemente esto no le hacia ningún sentido. Sin embargo, una tentación comenzó a invadirle su mente, "Y si me acerco, si le digo algo", pensó mientras comenzaba a dar un paso para adelante. "No. Mejor No. Mejor me voy", decidió con urgencia, interrumpiendo su paso. "No quiero que me descubra aquí", pensó, ya que le daría mucha vergüenza encontrarse con él tan seguido, no quería que pensara que ella andaba siguiendo sus pasos. Estaba siendo vencida por sus propios nervios, eso era claro.

La atracción que sentía hacia ese extraño la asustaba, lo acababa de conocer, no sabia nada del Shinobi, y sin embargo, aun lo lograba dejar de pensar en él, en el incidente de anoche. No le gustaba sentirse tan abrumada por alguien, tan impotente hacia sus propios deseos de querer ver más, de querer saber más. No quería sentirse así por nadie, quería estar sola, más que nada quería ordenar su mente, y su vida.

Ella estaba segura que él no la había divisado aun, así que optó por meterse entre los frondosos arboles. Sigilosamente, comenzó a desviarse hacia la derecha, queriendo desaparecer entre el vasto bosque de Konoha. Cuando justamente pensó que lo había logrado, había llegado a la frontera con los arboles sin ser detectada, preparándose para salir de vista, escucho una misma voz, sedosa y varonil:

—Sabes, Yo pensé que aprenderías la lección. ¿Acaso aun no sabes que no deberías de caminar sola por ahí?— le dijo en tono suave, aunque indudablemente tenia un deje de regaño y seriedad.

Los ojos de la chica se abrieron como platos, el corazón le comenzó a latir a mil por hora, se volteó de golpe por la impresión. Al voltearse, sus ojos buscaban la figura del Shinobi por doquier, aunque solo pudo ver una gran nube de humo donde provenía la voz. Al disiparse, no había nada. El ya no estaba ahí, se había ido. Ahora solo estaba ella, sola, como lo había deseado. Se comenzó a sentir como una tonta, prefería huir por su misma cobardía, por su misma inseguridad, que decir algo, que acercarse, que hablarle, y lo peor es que el shinobi siempre supo. "Se fue. Si esto es lo que quería, por que me siento así", pensó con decepción. Sin embargo, tenía que seguir su camino.

Apresuradamente adentró el bosque, cada vez apurando más su paso. Comenzó a correr, sin mirar atrás, sin mirar hacia donde iba, solo corría, deseando escapar de si misma, de lo que se había convertido, escapar de su pasado, de sus inseguridades, de sus errores, de sus miedos. Desde que había emprendido su viaje, no había hecho nada más que huir, de evitar pensar en su pasado, y en su futuro. Ella había perdido el control de su propia vida. Ella se había convertido en la sombra de lo que una vez fue. Su vida carecía de sentido, carecía de dirección, de propósito, todo desde aquel día.

Sus pulmones ya no podían más, estaba demasiado cansada, se detuvo jadeante, mareada, desplomándose de rodillas debajo de un hermoso árbol de roble. Gateó un poco hasta arrimarse en el árbol, apoyándose de espalda en el, presionaba su abdomen con sus rodillas, abrazándolas, mientras escondía su rostro entre ellas. Comenzó a llorar desconsoladamente, había prometido no llorar, se había prometido a si misma nunca pensar en ese día, en esa tragedia. No se había dado la oportunidad de llorar, de desahogar su dolor, de enfrentar su realidad, aceptar su soledad, estar consiente de su fatídico destino.

Comenzaba a recuperar su aliento, su llanto cesaba lentamente, mientras su respiración se calmaba, aunque sus ojos seguían fuertemente cerrados. Estaba decidida, no había otra opción, este era el momento de enfrentar el pasado que tanto quería evitar, estaba lista para recordar. Su cuerpo seguía en el bosque, sin embrago su mente se encontraba en otro lugar. Primero, imágenes vagas y borrosas se proyectaban confusamente, sin hacer sentido. Hacía tanto tiempo que luchaba por olvidar. Después, con esfuerzo, todo comenzaba a verse claramente.

Miraba como había edificaciones en llamas. Escuchaba gritos de mujeres desesperadas, llantos de niños indefensos llamando a sus madres, gritos de lucha, gritos de dolor. Se miró a ella misma corriendo, confundida, asustada, buscando desesperadamente algo o a alguien. Había pánico en las estrechas calles, personas corriendo por doquier, corriendo por sus vidas, ocasionalmente colisionando con ella, aunque no interrumpiendo su voluntad de seguir con su búsqueda. Se escuchaban maldiciones, y gritos de lucha en el fondo, sin embargo ella siguió corriendo, hasta llegar a una casa cuyas puertas, para su desgracia, se encontraban abiertas, y claramente habían sido forzadas. Detuvo su paso abruptamente, decidiendo entrar, respiró profundamente preparando a su corazón para lo peor. Entró lentamente, no había nadie, al menos eso pensaba. Se encontraba en el recibidor de su propia casa, caminando lentamente rezando, para que todos los que vivían dentro ya hubieran escapado. Caminaba hasta pisar un charco de agua. "¿Agua? ¡¿Pero que diablos?", recordó pensar en ese instante. Al mirar abajo, gritó agudamente al notar que era sangre. Comenzó a gritar, a llamar nombres, hasta que escuchó respuesta.

—Aiko…Aiko, — le llamaba una voz, —Ya te hacia muy lejos de aquí. ¡Huye! ¡No te quedes por nosotros! ¡Tienes que sobrevivir! ¡Tienes que irte ahora o te seguirán! ¡Te seguirán hasta matarte!—, le decía la voz con dificultad, se notaba que la vida se le escapaba rápidamente, y estas eran las palabras dichas en desesperación con su último aliento. Aiko corrió hacia la dueña de la voz, era una señora que se encontraba tirada en el suelo, en la profunda derecha de su recibidor.

— ¡Madre!— gritó Aiko, corriendo y agachándose a la par de su madre, levantándola gentilmente, sosteniéndole la cabeza. Le revisaba las heridas, chequeando la gravedad. Su madre tenía una profunda herida que le atravesaba el abdomen. Era claro que no había chance de sobrevivir. -¡Madre!… No me iré, Pelearé. ¡Por favor no te mueras! ¡No te mueras! ¡No me dejes sola!- gritaba, sollozando inconsolablemente, abrazando a su agonizante madre.

—Aiko, entiende, ya no me queda mucho tiempo de vida. Nuestra familia ha caído. Hemos sido eliminados, todos, excepto por ti. ¿No lo ves? No tienes oportunidad contra el enemigo. Tienes que huir, sin mirar atrás. Tienes que sobrevivir. Eres lo único que queda de nuestro legado. Vive, y hazlo por nosotros. Por favor, hija mía, nunca olvides mi ultima voluntad. Te quiero mucho…. Nunca lo olvides. — dijo la señora antes de dar su ultimo respiro.

— ¡Nooooo! ¡Mamá!— gritaba la joven sosteniendo la cabeza de su madre, meciéndose para adelante y para atrás, abrazando el cuerpo sin vida de su madre, sollozando sin control, cuando escuchó a alguien acercarse.

Abrió los ojos de golpe, ya no aguantaba recordar nada más, el dolor era demasiado. Cuando abrió los ojos, miró por primera vez la verdadera belleza del bosque de Konohagakure. Entre las ramas del árbol donde se encontraba arrecostada, se infiltraban los rayos del sol, creando un resplandor alrededor de este. Ella miraba las ramas bailar seductoramente con el ahora fuerte viento, mientras se limpiaba sus húmedas mejillas. Se sentía un poco mejor, había sacado por primera vez el dolor que yacía en su corazón, el dolor contenido en su pecho, la carga que traía consigo desde hace tanto. Era claro que llorarlo por primera vez le sentó bien.

—Eso he hecho madre. He huido desde ese día, pero estoy cansada. — dijo mirando al cielo.

"Estoy cansada de tener miedo. Me he convertido en una cobarde, me he vuelto indecisa, insegura, desconfiada. ¿Como seré el legado de esta familia siendo así? Ya no quiero vivir así, vivir sin hogar, sin propósito, sola, desolada", pensó, y al reconocer esto se dio cuenta del porqué había decidido quedarse en esta aldea tan repentinamente. La vida en Konoha era tan parecida a la de su hogar. Ahí, por primera, se sentía cómoda. Por la primera vez no sentía la necesidad de seguir corriendo, no sentía miedo. Sabia que algún día, el pasado del que tanto había escapado, vendría por ella, pero esto no le importaba, tenia que prepararse.

De repente la imagen del peli plata misterioso vino a su mente. —Kakashi— suspiró ante el recuerdo. "No eres mas que una ilusión, que entro tan repentinamente a mi vida", pensó mientras nuevas lagrimas se deslizaban por sus mejillas. "Fue una locura temporal estar tan atraída hacia ti. ¡Si apenas ayer te vi por primera vez! Todo fue una trampa de mi mente, que quería tener una esperanza, quería aferrarse a la posibilidad de tener algo nuevo, algo bueno en mi vida", pensaba, tratándose de convencerse a si misma. "Antes de pensar en tonterías, debo reconstruir mi vida. Debo de honrar el recuerdo de mi madre. Debo buscar mi propio camino. Y lo he decidido hacer en Konoha", medito profundamente. —Konoha…Mi nuevo hogar— dijo suspirante, finalmente encontrando una leve, pero creciente esperanza en su corazón.

—Tal vez algún día. — se dijo, no queriendo descartar la posibilidad de encontrarse con el Shinobi, era claro que había algo en el que había hecho una muy fuerte impresión en ella, pero no podía distraerse con esas cosas, debía reconstruir su vida primero. Se levantó pesadamente de donde estaba sentada, limpiándose las lágrimas nuevamente, prometiéndose retomar control de su destino, se prometía dejar ser la persona en la que se había convertido. Trataría de reencontrar a la Aiko que había sido, la Aiko del pasado. Suspiro fuertemente, emprendiendo camino de regreso a la aldea, sintiéndose un poco más esperanzada. Sin embargo, no tenia idea de como iniciar. "Mañana veré que hacer. He tenido demasiado por hoy", pensó.

Lo que ella no sabía, es que realmente no había estado sola. Una mirada bicolor había observado toda la escena con curiosidad, y confusión. No entendía nada de lo que había visto, ni de lo que había escuchado, pero de algo si estaba seguro, y eso era que algo pasaba con esa chica, algo que profundamente le llamaba la atención, lo atraía, algo que tarde o temprano tenia que descubrir.


PS:

Perdón por haberme tardado tanto para actualizar, realmente no lo pude hacer antes…Bueno quiero agradecer de antemano a todos mis lectores, especialmente a Ellistriel y OrianaRC, por sus comentarios y su apoyo! No se preocupen chicas, si había pensado en mi OC nada mas que quería y aun quiero mantener un poco de misterio Mua haaa haa =P. La llamé Aiko (Niña del Amor) ¿Que les parece? Hahaha Bueno espero mantener bien el suspenso (A pedido de Oriana) ;P

Ya saben lo que voy a decir, haha lo habitual…comenten sus opiniones, ideas, sugerencias, etc. No sean duras si U.U Heheheh Sin pena ni pereza dejen su comentario! xDDD

Y sin mas que decir….

Gracias por leer la tercera entrega de este fic! ^^ Ahhh y antes que se me olvide….

Feliz Año Nuevo 2012! (Nunca es tarde para felicitar xD!)

XOXO

Venice