EPILOGO: CAPITULO 6

(Pov Troy)

Salí por la puerta y pude ver a Hakon mirándome, sus ojos ensombrecidos y su expresión dura, sus manos en sus bolsillos y su pelo enmarañado.

-¿Qué coño le has hecho, no ves que es una niña?-.

-Es mía-.

Me sorprendió mi propia voz demasiado gutural.

-Es mía antes que tuya-.

-Cierra la puta boca, casi la violan esta noche ¿lo entiendes? se ha puesto en peligro y no recuerdo ni el porqué de toda esta mierda, ni se te ocurra entrar, está desnuda colgada, voy a por una copa y volveré para rematar lo que tengo pensado-.

-Eres un puto sádico-.

-Y no sabes cómo me gusta-.

Me sujeté el paquete con la mano derecha y alcé la pelvis bajo su atenta mirada, me fui andando por las escaleras hasta que choqué con Hannival.

-¿Y a ti que te pasa?- le dije sin entender porque tenía esa cara-.

-Nada tío, estoy... estoy volviendo a tener pesadillas-.

Se me olvidaba lo vulnerable que era mi camarada, se me olvidaba que necesitaba hablar de su mierda una vez por semana para desahogarse, trabajar con ordenadores no es demasiado duro, trabajar con vidas humanas... sí que lo es y desde que me introduje por petición de Hannival al negocio lo he vivido en carne propia.

-Ey marica ¿llorarás?- bromeé-.

Sus ojos estaban tristes y por un momento volví a la jaula donde nos conocimos, demasiada mierda compartida, demasiado peso en sus hombros desde siempre.

-Tengo que volver a tiempo para hablar con Judit-.

-Volverás, vamos a un club que está cerca-.

-Vale...-.

(Pov Judit)

Los pasos vuelven cuando recupero la consciencia y la puerta se abre, una sombra que conozco muy bien avanza hacia donde estoy me pesan los brazos y no siento los dedos, si me los cortasen ahora mismo con tijeras de podar no sentiría absolutamente nada la cabeza me da vueltas y recuerdo que llevo dos días sin comer sin contar el tiempo que llevo aquí encerrada por petición de mi marido.

Me suelta y sin ninguna delicadeza caigo al suelo, es la primera vez que me lleva a una sala así a excepción de la que él tiene en casa y a los colores blancos y negros a los que estoy acostumbrada esta es roja, más amplia y con más cosas colgadas, Troy es de los que esconden las cosas y no las enseñan como trofeos justo como hace Hannival por lo visto.

Centro mi vista en él, junto mis rodillas y miro mis muñecas moreteadas, siento mis talones en la parte superior de mis muslos y miro fijamente hacia mis manos esperando que diga algo pero no lo hace.

Cierra la puerta con un sutil siseo y se acerca a una repisa da a un botón y suena una música ensordecedora, música clásica que me esfuerzo en identifica y tras varios acordes la identifico como The flower, de Charlotte church, un dueto la voz de la mujer se alza un poco más y esa música preciosa y lenta, tranquilizadora hace que no escuche nada más.

Se quita la camiseta despacio dejándome ver su precioso definido y tatuado abdomen no puedo evitarlo y se filtra un jadeo en mis labios que sale por sorpresa.

Le miro pero me llevo una cachetada en la cara y tengo que mirar mis manos otra vez, se que no le gusta que lo mire fijamente durante mucho tiempo estando en una sala del dolor. Cierro los ojos y me esfuerzo en evadir la picazón en mi cara.

La mujer canta lentamente y los acordes suben y bajan él me levanta del suelo y me lleva a una superficie de madera lacada y lista, es agradable sentir algo en la espalda, me gira y se perfectamente lo que viene ahora pero nunca estoy demasiado preparada para su longitud completamente arrolladora me toma desde atrás con absoluta sorpresa gimo y grito por esa sensación de plenitud y daño que pronto se convierte en placer pero no me escucho la música está demasiado alta, toda la casa debe estar al tanto de que está sonando música aquí o quizás no porque las paredes seguramente están insonorizadas.

Gimo todo lo que puedo y mis manos se sujetan a la mesa, mis ojos se cierran y abro más mis piernas, todo lo que puedo, soy suya, de esta o de cualquier manera y se de sobra que he hecho las cosas mal, se que merezco esto y que merezco ser castigada él me lo ha enseñado.

Encuentra un ritmo constante sin pausa una y otra vez entra

y sale incansable de mi, se que está gruñendo aún que no lo puedo escuchar, se que gime con su voz ronca y gutural, un completo hombre, un completo hombre que desde muy joven me ha dejado claro sus límites y yo los he traspasado.

Me siento cerca del clímax, muy muy muy cerca mis uñas se clavan como pueden en la madera y dejan unas pequeñas muecas, Troy entra y sale de mi con mucho más ritmo dentro y fuera, dentro y fuera hasta que... me desvanezco corriéndome como hacía mucho tiempo que no lo hacía un orgasmo revitalizante que me quiebra por dentro y es jodidamente bueno, noto como se para y se corre consigue su liberación gritando mi nombre justo cuando la canción es más apacible lo escucho.

Mi rostro cae sobre la mesa, mis ojos se cierran adormecidos quiero descansar, estoy llegando a mi límite pero sé que no es suficiente.

Me da la vuelta sobre la mesa y pone mis piernas sobre sus hombros gimo por la anticipación y lo veo glorioso justo enfrente de mí, me maravillo al verlo y acepto mi destino, se que está perfectamente justificado y es más, quiero que lo haga.

Me gusta verle así, me gusta tenerlo conmigo y el dolor está justificado, entra en mi salvajemente me hace gritar y la canción se repite una y otra vez completamente apacible, está sobre mí en todas partes su aroma, mis piernas duelen porque él las flexiona hasta su límite y hace que me corra otra vez y esta vez es más intensa que la anterior, mis ojos están cerrados y mis manos en su espalda tocando sus tatuajes esos que tanto odia y esos que tanto me gustan.

Su balanceo es constante y no puedo aguantar más peor otro arrollador orgasmo viene hacia mí pero se aparta justo antes de llegar dejándome frustrada, unas lágrimas se escapan de mis ojos él la limpia con su lengua.

Me sujeta el pelo y hace que me arrodille bajándome de la mesa, doy gracias al cielo que el suelo está recubierto de lo que parecen baldosas de cuero y no es frío gres le miro, estoy frustrada y quiero mi orgasmo.

-Por favor- la suplica es la única opción con él-.

Pero niega y lo veo completamente erecto frente a mi tomo su longitud y la meto en mi boca, las lágrimas caen de mis ojos por la frustración y chupo duro, como a él le gusta. Su expresión cambia completamente está excitado, le gusta y sabe que él tiene el control flexiona su cadera y hace que mi boca esté llena por entro sigo chupando y jugando con mi lengua al ritmo de la música, despacio pero duro, constante hasta que se corre en mi boca y me relamo al sentir su sabor, un sabor familiar, que conozco y me encanta.

Su respiración la puedo escuchar y me encanta, cierro mis ojos y siento como se retira, sube su boxer negro sus tatuajes abarcan todo su cuerpo y me encantan arrodillada frente a él, sirviéndole es donde quiero estar no deseo otro lugar que ese, ganarme su perdón.

Me levanta con sumo cuidado, es difícil pensar como es Troy conmigo, puede ser dulce o una fiera, un animal.

Me he ganado su perdón lo sé, pero quiero mi orgasmo.

Me tumba con sumo cuidado sobre una cama no muy lejana y se arrodilla justo enfrente de mi baja su boca justo ahí justo donde duele ahora mismo y pasa

su delicada lengua siguiendo los acordes de la música que no para, cierro mis ojos y me concentro en esos movimientos de su lengua, primero a un lado... luego a otro, más rápido más lento prolongando la agonía hasta que me dejo ir corriéndome estirando mi cuerpo y gritando el nombre de mi marido porque eso es MÍO ANTE TODO.

Abro un poco mis ojos porque me cuesta y gimo bajito cuando me coge y me levanta, su boxer vuelve a estar en su lugar, me deja en el suelo y me sujeto a su cuerpo para no caerme de bruces. Me pone un albornoz de tela negra y me vuelve a tomar en brazos, me lleva, no me importa donde, mientras sea con él. Estoy adolorida, azotada me duele todo absolutamente, quiero dormir...

Lo siguiente que noto es una cama mullida debajo de mi y él con una toalla húmeda lavándome muy despacio sonrió y poco, es agradable esa sensación y poco a poco me quedo dormida... lo amo... me ama... todo está justificado, tiene que doler, él me lo ha enseñado.