Bounjour! Minna-san~
Gomene por la tardanza de este capítulo pero han sido unas semanas pesadas, tanto por el fin de semestre como las fiestas navideñas y año nuevo. Además tuve una moleeesta carencia de inspiración por largo tiempo Q.Q
Lo bueno es que ya estamos aquí y publico esta siguiente parte de la historia como un pequeño obsequio de año nuevo.
Espero sea de su agrado, tuve que corregirlo y reescribirlo varias veces porque quería evitar escribir situaciones inevitablemente aburridas pero que formaban parte del argumento y bueno… es que yo también ya quería comenzar a escribir la parte emocionante ewé.
Realmente… espero haber hecho un buen trabajo evadiendo esos "rellenos" o3o, but you're the judges :D
Ao no exorcist no me pertenece, la historia y los personajes del manga y el anime son propiedad de Kazue Katou y el estudio A-1 Pictures respectivamente… ¡Te amo Katou-sama!
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Llamado
Parecía ser que aquella misión terminó siendo de menos importancia de la que se había pensado. Según la información que llegaba se podía deducir que aquel demonio al que se pretendía cazar no era en realidad tan peligroso, más bien escurridizo; por otra parte habían perdido todo un día esperando esa "información" que llegaba en pedazos y proporcionada por equipos de exploración diferentes en intervalos distintos a lo largo del día. Había pasado casi un día entero desde que Yukio había llegado a aquel claro y lo único que había hecho había sido escuchar los irregulares reportes de otros exorcistas y estudiar el mapa del área que esa noche visitarían. Un tiempo bastante falto de productividad a su parecer. Ni siquiera lo habían puesto a montar guardia y por si fuera poco la mayoría del tiempo se la pasaba sin hacer nada lo que propiciaba que su mente viajara involuntariamente a los recuerdos de la última pelea con Rin. Inútilmente trataba distraer su mente pensando en alguna estrategia razonable al momento de aventurarse en la captura del demonio, pues su mente estaba por demás distraída, y terminaba dedicando más bien el uso de su razón para idear una manera de enfrentar a su hermano regresando.
"Esto es bastante molesto…" pensó el castaño alejándose del grupo. Hacía algo de calor, revolvió su cabello y aflojó su corbata un poco para dejar respirar la piel bajo su camisa. Alrededor todos los exorcistas platicaban, comían o descansaban, unos cuantos revisaban el perímetro y la entrada al bosque. El ojiazul suspiró, una sensación de inutilidad lo invadía pero estaba claro que en ese momento poco podría hacer para cambiar la situación. Decidió esperar, escuchar los informes que le llegaban y seguir intentando el alejar a su hermano de su mente.
Sin embargo, a veces se encontraba el mismo vagando en sus recuerdos y otras veces sus memorias recurrían fugazmente, solo recordándole las palabras más dolorosas que su gemelo le había gritado. Negaba con la cabeza intentando olvidar. Pero era inevitable, terminaba pensando en cómo lo recibiría cuando por fin se encontraran, adivinando la situación. Se sentía como si tuviera una venda negra en los ojos y no supiera hacia dónde ir, dudoso de los pasos que debería dar, temeroso de la caída, de chocar, de perderse. Esa incómoda sensación de intriga empezaba a provocarle dolor de estomago y molesto por sus propias reacciones comenzaba a dar vueltas por los alrededores.
"No fue mi culpa… aquello no fue mi culpa" Trataba de convencerse para ganar mayor confianza al memento de verlo de nuevo. "No había manera, lo sé, no hab… espera, ¿Por qué aún sigo pensando en esto? ¡Debería olvidarlo! Al fin y al cabo terminaré viendo a nisan, tarde o temprano lidiaré con lo que tenga que decir… de todos modos tendré que buscar una solución, y terminaremos olvidando esto con el tiempo…" Suspiró como lo había hecho tantas veces en el día y se masajeó los ojos. "Tengo que olvidarme de esto…". Y antes de poder seguir discutiendo consigo mismo, le llamaron para darle nuevas órdenes antes de internarse, por fin, en el bosque.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
La campana acaba de sonar y lentamente el patio y los pasillos comenzaron a llenarse de alumnos que se dirigían a su siguiente clase. El Okumura mayor se hallaba recostado boca arriba en un jardín cerca de la fuente y detrás de un arbusto para evitar ser visto. Su humor no estaba para nada agradable y al no encontrarse con la suficiente disposición se había saltado la última clase. No había sido un día del todo ameno
Cerraba los ojos con la esperanza de quedar dormido para solo encontrarse con ecos e imágenes fugaces de los varios comentarios que había escuchado ese día respecto a la ausencia de su gemelo. Gruñía de enfado, incapaz de ignorarlos y caer dormido, irritado de no poder alejar todo aquello, de que ni siquiera en su mente pudiera estar en paz. Y lo que le fastidiaba en mayor medida era que había tenido que pasar todo aquello cuando él no tuvo nada que ver con la situación, o al menos eso quería pensar.
Cosas como "Debiste haberte informado mejor", "Estoy seguro que la culpa la tuviste tú", "¿Es que no te preocupa la seguridad de tu hermano?" le tenían ya mareado; no estaba dispuesto a reprochar ninguno de esos u otros comentarios al respecto.
"¿Por qué tengo yo que preocuparme por un idiota como él?" cambió de posición e hizo mueca de incomodidad.
"Eres tan obvio, te molestas cada vez que mencionamos su nombre…". Ese comentario era el que le había incomodado más, ya que lo que él menos quería era que se dieran cuenta de lo que él había tratado de negarse a sí mismo. De igual manera era verdad que había estado reaccionando infantilmente ante la mención de su gemelo pero no necesitaba que se lo dijeran, él ya lo había notado, estaba enojado. Muy enojado porque Yukio le estaba causando muchos problemas, pero más que eso estaba aún más irritado porque su orgullo estaba herido, le había costado aceptar que sí, había estado pensando en Yukio, y sí, aún estaba molesto, y sí, estaba "un poco" preocupado.
-Maldición… ni si quiera puedo descansar en paz…
Y era verdad, pero no podía ni quería hacer algo más que ignorar todo. Intentaba con gran dedicación alejar de su mente esos dilemas, pero era difícil y más porque tenía una segunda hora libre, después de la que se había saltado, pues la clase que tocaba en ese momento era la que impartía su hermano. Se dejó caer en el pasto y se recostó en sus brazos quedando boca abajo.
-Yukio… idiota…-murmuró.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Tras escuchar las órdenes nuevas, los equipos de caza se preparaban para empezar la incursión antes de que el Sol se pusiera. Unos cuantos hombres entraron al área designada antes que Yukio y su grupo y les dieron el visto bueno para avanzar. El joven exorcista se sentía algo nervioso sin poder explicarse porqué, quería terminar lo más rápida y efectivamente esa misión. Terminó de cargar sus armas y revisar sus municiones y respiró hondo. Era hora, se acercó al sitió de partida y se reunió con sus desconocidos compañeros.
Tenía un mal presentimiento del demonio, pues a pesar de haber recibido datos de él que lo catalogaban como "no tan peligroso" o en otras palabras y como se los dijeron textualmente "es fuerte, pero será pan comido para exorcistas de su nivel", había algo que simplemente no le agradaba. El castaño salió de la tienda en la que se encontraba sintiendo una pequeña ventisca helada, anunciando el ocaso. De nuevo las sombras comenzaban a aumentar haciendo nacer una duda confusa en el interior de Yukio pero decidió ignorar y seguir, al fin y al cabo solo era luz y sombra.
Y entraron al bosque. Su interior, o al menos el lugar en el que estaba designado para la búsqueda, era oscuro debido a los abundantes y espesos arboles. La poca luz que se filtraba era débil dejando sólo apreciar el brillo de las rocas húmedas o las ramas que impedían el paso. Se podían escuchar ruidos y voces en los alrededores, pertenecientes a los otros exorcistas, pero con el paso de los minutos se fueron haciendo más débiles hasta desaparecer. Pasaron 2 horas sin encontrar nada, ni pistas ni indicios; Okumura sintió como sus compañeros, que caminaba detrás de él, comenzaban a desesperarse. Se sentía incomodo ya que aquellos hombres eran unos completos desconocidos y, aunque había muchas veces trabajado en esas situaciones, estaba un poco nervioso al respecto.
-¿Qué es eso?-se exaltó uno de ellos. Yukio se volvió hacia él confundido y notó que todo observaban delante de él, antes de volverse de nuevo para darse cuenta de que pasaba sonó una explosión a su espalda y la onda expansiva casi los derriba. Miró hacia arriba y una columna de humo se elevaba teñida de rojo a causa de la luz del fuego que la causaba, el cual se encontraba a casi un kilómetro de donde ellos se estaban. Se acercaron rápidamente al lugar y comenzaron a escuchar y ver explosiones en diversos lugares alrededor y alejados del primer impacto que vieron. Al llegar pudieron ver que había un par de exorcistas heridos y otros más corriendo en dirección al campamento.
-¿Qué diablos pasó aquí?- preguntó uno de los acompañantes del Okumura mientras se acercaba a ayudar. Yukio examino alrededor, no se veía nada más que fuego y humo elevándose hacia el cielo nocturno. Todos a su alrededor corrían o se llamaban a gritos pero él, aturdido por la situación, se quedo plantado en donde estaba. Pero hubo algo que lo hizo girarse hacia la derecha en busca de algo, pero no había nada más que fuego y unos metros más allá el bosque. Intrigado se quedo mirando una parte que se veía completamente oscura entre los árboles, cuando escuchó una voz lejana de los que encontraban tras él.
-E…El ave…
Una sensación de alerta recorrió su espina, Yukio sacó instintivamente su arma y un enorme ave negra salió de las tinieblas iluminándose por el fuego, al principio se disimuló en el humo y parecía ser bastante rápida pues antes de que Yukio pudiera advertir y comenzar a disparar, ésta ya había arrasado el claro de nuevo y escapado.
-¿Vieron eso? ¡Sus alas… sus alas tenían fuego…!-Era verdad, había sido tan rápido que el menor no se había percatado de lo que esa persona acababa de decir. De la punta de esas alas oscuras había aparecido una pequeña llamarada que se alargaba al lugar que, según parecía, la criatura deseara, incendiándose casi al instante. Aquella ave parecía carente de un cuerpo o figura definidos por completo, por lo que el ojiazul dedujo que sería más complicada su captura. Eso era un demonio, era EL demonio sin duda. Indignado por la mala información recibida reclamó a uno de los mandos que ahí se encontraban.
-La descripción del demonio no coincide con él, ¿Qué demonios fue lo que los recolectores de información estaban…?
-¡Cierra la boca mocoso!-lo cayó uno de los exorcistas mas grandes-No creo que nuestro equipo haya sido tan estúpido como para dejar pasar algo así, algo tuvo que ver con esto. O acaso ¿Dudas de nuestro equipo?-le preguntó adusto, Yukio no hizo más que quedarse callado y tragar saliva. No quería discutir por algo así en ese momento-¿Por qué mejor no te pones a ayudar a los otros? Debemos informar a los encargados de…
-No, no hay tiempo-dijo otro más joven y con pinta de inexperto-mejor hay que pedir apoyo…
-Serás idiota que no vez que ahora es más importante que…
-Pero pueden hacer ambas cosas, si es que van a ir de vuelta-interrumpió Okumura ignorando que había sido callado- Pero el problema aquí es ¿a quién piensan llamar de apoyo? Los que se quedaron fuera no pueden pasar porque están protegiendo la zona y los otros pocos que pudieran hacerlo no son lo suficientemente…
-Sí, sí, entiendo, ¡entiendo! ¿Acaso crees que no lo sé? Solo pensemos en algo-decía el otro señor al momento que ayudaba a levantarse a otro herido- tú niño encárgate de conseguir a alguien… no, espera, solo piensa en alguien y lo mandaremos llamar, eres de la Academia de la Cruz ¿no? tú podrás ser un mocoso pero eres fuerte, no puedo permitirte que te vayas, te quedarás aquí y yo regresaré.
El joven comenzaba a perder la paciencia pero decidió resignarse y evitar una discusión a lo mayor posible, ya había tenido suficiente de discusiones.
-Está bien pero ¿qué tipo de persona?-A Yukio no se le ocurría nadie. Shura y Mephisto se encontraban ausentes, el profesor Igor ya no laboraba en la escuela y sobre los demás profesores… podrían resultar ineficientes, solo quedaba alguien que se le venía a la mente- no, no, eso no puede ser…-se dijo a sí mismo mientras negaba con la cabeza.
-Hijo, ¡déjate de tonterías y dime ya quien!
-¿A-Ahora? ¿Ya?-pregunto incrédulo el aludido. Echó una ojeada a su alrededor y el nerviosismo que sentía se combino con la presión que ahora le estaba dando ese exorcista; su mente se estaba bloqueando y no creía ser capaz de recordar alguien más aunque le dieran más tiempo para pensar. El ruido que había a los alrededores causaba que fuera más difícil para él concentrarse.
-Sí, me iré a llevar a mi tropa al campamento para que reciban atención (no, no quiero que tú los atiendas solo ¡haz lo que te digo!) así que dímelo rápido.
El de lentes dudó, no podía hacer nada más que llamarlo a él, aunque su voluntad se negara a hacerlo, pero sabía que era la única opción, quizás no la más sensata pero, por el momento, era lo único que se le ocurría.
Otra explosión a escasos 20 metros se produjo arrojando rocas y piedras, los exorcistas menos heridos intentaban calmar el fuego y otros corrían intentando ir tras el demonio que había sido el que lo había causado.
-¡DIMELO YA CHAVAL!-Gritó el mayor. Yukio se sintió salir de un sopor efímero que le provocó la última explosión y no pudo hacer más que contestar tartamudeando.
-O-Okumura… Rin Okumura, De la academia de la Cruz Verdadera… él… e-es un joven estudiante pero…
-No quiero explicaciones, así está bien… entonces Rin Okumura… ¿Cierto? ¿Qué le puedo decir para que venga lo más pronto posible?
Yukio estaba aturdido no quería pensar en cómo reaccionaría su hermano, seguro que si le decía que él lo necesitaba no iría de puro capricho.
-Pues… dígale a ni… digo Okumura-san que… yo... est… que se solicita su ayuda para una misión especial… y que es urgente, muy necesario…
-Está bien, lo llamaré en seguida-tomo del brazo a su acompañante herido y se fue andando rápido-Le diré que usted lo convoca para que estemos más seguro de que asistirá-le gritó mientras se internaba en el bosque.
-¿Q-que?! ¡N-no espere…!-Era tarde, se había ido. Mal… aquello estaba mal. Seguro que Rin al enterarse de quien lo había llamado sería como una broma para él, podía imaginarse incluso que cuando escuchara todo aquello soltaría una carcajada amarga que ocasionó, por un instante, la vergüenza de Yukio. No sabía si se negaría por pura pretensión o si aceptaría solo para poder reírse en su cara… mal, mal, muy mal, ¿Por qué había sido él al que le habían preguntado? ¿No podo haber pensado ese hombre en alguien por su cuenta? Estaba en problemas y no sólo por aquel demonio peligroso, si no porque extrañamente le preocupaba más lo que fuera a pasar cuando se encontrara con su hermano que lo que concernía a la peligrosa que se había tornado esa misión.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Después de estar recostado algunas horas, que le parecieron muy largas, Rin ahora vagaba por los pasillos más altos de la academia, dirigiéndose a su dormitorio no sin antes dar algunas vueltas para perder algo de tiempo. Pasó frente a la cafetería 2 veces y evadió la entrada principal de la escuela, topándose con las escaleras y pasillos traseros, pasó de largo el edificio de la biblioteca y caminó al lado de los dormitorios de los alumnos de la academia regular. Ausente, bostezando irregularmente y con los brazos sosteniendo su cabeza por detrás, iba a paso lento y con un palo de paleta en la boca, que hacía más de 20 minutos se había terminado.
Sintió que su rebeldía se desbocaba con la ausencia de su filtro más efectivo: su hermano. Por mencionar algo, en la tarde había mantenido su cola fuera de su camisa sin ningún cuidado y casi lo descubren un grupo de chicas que iban doblando la esquina mientras él, totalmente despreocupado, iba silbando por el pasillo con las manos en los bolsillos y meciendo la cola hacia los lados. Suspiró. Está bien, era cierto que era inmaduro pero solo habían sido pequeñas cosas como esa la que le habían pasado a lo largo del día. Ahora ya estaba atardeciendo, al mirar hacia el horizonte podían distinguirse ya algunas estrellas. Seguía con paso perezoso y la kurikara colgando en su espalda, podía ver que aún había algunos alumnos rondando por ahí. Pasó al lado de un pilar y extrañamente se sintió observado, volvió la mirada con desagrado y comprobó su sospecha. Primero miró con desgana y después sintió frio el estomago al recordar el incidente de la tarde. "Mi cola" pensó con sobresalto, se puso rígido un momento con un pie en el aire. Miró disimuladamente hacia atrás tratando de mover un poco su cola y la sintió retorcerse bajo su camisa. Terminó de dar el paso mientras sentía un alivió y un poco de vergüenza, decidió disimular todo aquello y seguir con su camino (aunque todo había pasado tan rápido que quizá nadie lo habría notado del todo, pero era mejor no arriesgarse, no estaba de humor). Miró de reojo a las personas que lo miraban y uno de ellos lo señalaron. Otro peso frió se volvió a sentir en su estómago, seguro que se estaban burlando de él, eso fue lo primero que pensó pero realmente no tenía idea de porque ese desconocido de la academia de exorcistas (pues estaba en esa zona) lo señalaba. De repente, el que estaba con ese estudiante caminó con rapidez hacía el azabache. Rin sintió una sensación extraña y quiso avanzar pero se sintió paralizado, no sabía si en realidad iría con él o no, y no quería pasar otro ridículo. Tan ensimismado en sus pensamientos estaba que tardo en comprender sus propios impulsos.
El hombre llegó más rápido de lo que esperaba por lo que sacó a Okumura de sus pensamientos y le habló antes incluso de que se volviera por completo hacia él.
-O-Okumura, Rin ¿verdad?-el desconocido parecía cansado, o al menos haber corrido bastante recientemente pues jadeaba al hablarle.
-¿Eh? Est… pues... yo… -una sensación de estupidez lo toco un poco y se aclaró la garganta. No tenía idea de cómo sabía su nombre o para que lo buscaba… ¡maldición! Seguro que era por las clases a las que faltó.- Em… s-sí soy yo… ¿Por qué lo…?
-¡Chico, necesito que vengas conmigo de inmediato!
-¿Qué? Pero ¿por qué yo...?
-Solo haz caso y… ¡agh!-expreso con desagrado e impaciencia notables-Bueno escucha. Hay una importante misión en la que necesitamos de tu apoyo, un demonio resultó ser más poderoso de lo que podíamos manejar y a falta de personal me han mandado por ti para llevarte como refuerzo.
-…pe-pero- ¿Él? ¿Una misión? Pero si apenas era un esquire, no tenía su título de exorcista aún, era imposible que alguien…
-Yukio… Yukio Okumura ha mandado a por ti.
-¿Eh?-Rin no daba crédito a sus oídos. ¿Yukio le había mandado llamar? Estaba de broma, se había negado rotundamente a llevarlo y ahora mandaba a alguien a por él ¿no? Era bastante estúpido visto desde ese ángulo. Soltó una risa-Espere… creo que se confunde, no creo que…
-Chico no tengo tiempo, estamos en problemas y he venido tan rápido como pude. Solo unos pocos exorcistas y Okumura se quedaron a hacerle frente al demonio… - ese viejo estaba ansioso, parecía que estaba haciendo un gran esfuerzo por no darle un golpe en la cabeza a Rin y llevárselo a la fuerza de una vez.
-Espere, ¿Yukio está al frente acaso?
-¿Yukio? Oh, Okumura-san, sí, lo dejé dentro del bosque aunque parecía algo asustado antes de que me fuera-le respondió dándole poca importancia-¡Eso no importa!, solo contéstame de una vez, ¿vendrás o no?, Si no para dejar de perder el tiempo contigo. Los detalles te los contaré en el camino.
Rin no sabía que pensar, sentía un remolino de emociones y razonamientos que lo confundía pero decidió dejarlos para después. En ese momento parecía que no resolvería nada tratando de aclarar su mente. Su hermano lo llamaba, no es que él realmente quisiera ir a apoyarlo, pero era una misión de alto rango, parecía interesante… Aún así la idea de que fuera precisamente ÉL al que llamara después del drama que habían pasado durante su pelea y de lo ridículo que había sido ese día le parecía sencillamente tonta. Gruñó solamente. Después sonrió confianza. "Ja, ese tonto, no puede hacer nada sin mí. Le demostrare que no soy tan débil como él piensa".
-Está bien viejo, iré contigo.-se acomodó la komaken enfundada y contestó con vehemencia-Muéstrame el camino.
El más viejo de ambos pareció querer agregar algo más, pero se contuvo porque lo olvido y antes de recordarlo mejor decidió partir enseguida a paso apresurado.
El azabache caminaba tras él sin mucha dificultad, miró hacia atrás distinguiendo los últimos rayos solares que iluminaban los edificios más altos de la academia. Una pequeña pero molesta sensación le formaba una especie de ansiedad; algo le hacía sentir que, si Yukio le llamaba, la situación no era del todo buena, y, aunque aquel exorcista no le mencionó nada más sobre su gemelo, un sentimiento de preocupación bastante desagradable lo embargaba aún cuando él trataba de convencerse a sí mismo que Yukio sabía cuidarse solo.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Bueno, eso es todo por hoy, creo que me salió un poco más largo que de costumbre pero a fuerzas tenía que terminar con esa parte de Rin e3e.
Eeettouu… espero les haya gustado, lamento mi falta de organización en este capi pero omg es que en serio la inspiración iba y venía además… tenía sueño =_=
Seh, lo sé, algo sentimentalista, pero en el… bueno no, no dejaré spoilers e3e
Quejas o sugerencias al buzón del señor Pheles por favor :3
Hahahaha ok no, pueden hacerlo con reviews e3e
Happy new year everyone!
