Hola! Uf.. ya sé lo que muchos están pensando: "Sigue viva!", "Nos recuerda!", o cosas así, espero que todavíavhaya genteleyendo... sí, no tengo nada que decir en mi defenza, solo no quería escribir, estaba algo desanimada y llena de trabajo -aún-, pero hoy estoy super animad a ya que el jueves es mi cumple y me hace desear hacer muchas cosas :) así que he aquí una pequeña continuación, ya saben qur no soy de capis muy largos y les aviso que mi oroxima actualizacion ,en cualquiera de mis fics, si no es este finde probablemente sea en septiembre.
Espero que mi prolongada ausencia no me haga perder la habilidad que había adquirido para los fics :c
DarkinocencesDTL: Creo que te respondí por pm xD
Luce Di Cielo: jaja bueno, así son las cosas para el pobre Tsuna, al menos no lo incluyeron dentro de la pelea jajaj xD
Glorytah: Todas queremos jugar a las citas con Yamamoto 3
Kurokocchin: Si :3 Yamamoto es adorable
Mary-animeangel: jajja Squalo merece un oscar a mejor actor de reparto (?) jajja no sé, necesitaba que alguien entretuviera a Takeshi y no podía dejar fuera del fic a los Varia 3 Muchas gracias por tu review, linda!
AgathaxB: Muchas gracias linda, espero que te guste este capítulo.
Alice: :P you know.
Lecciones Haru Haru
Capítulo 6
¿Saben lo que pasa cuando juntan a dos sabelotodo en una habitación? ¡Bum! ¡Bang! ¡Bin! ¡Zas! Entre muchas otras explicaciones más gráficas. Pero una vez que Haru y Gokudera lograron pasar la fase de las discusiones, sorprendentemente lograron entablar una conversación semi-civilizada.
—Gokudera-san, usted tiene que entender que todo esto Haru lo hace por el bien de Tsuna-san ~desu.
—Mujer estúpida, tú no entiendes que esto es una perdida de tiempo, el Décimo estará bien, yo me encargaré de todo.
—Gokudera-san, eso es muy egoísta de su parte. ¡Somos un equipo! ~desu.
El guardián de la tormenta apretó los dientes para evitar gritar, esto era una conversación perdida, no iban a llegar a ningún fondo, sin embargo quería evitarse la charla ético-moral de Haru sobre trabajar unidos y los reclamos de Reborn.
—Bien, en ese caso enseña todo lo que quieras al resto y a mí déjame en paz.
El peliplateado avanzó hasta la puerta, dispuesto a poner punto final a todo esto, pero antes de poder alcanzar el pomo, Haru lo alcanzó y tomó su mano para detenerlo.
—Gokudera-san, eso sería muy poco profesional por parte de Haru —argumentó ella, con su voz más decidida.
Gokudera liberó su mano y le dirigió una dura mirada.
—Escucha, mujer estúpida, no hay nada que puedas enseñarle a un hablante nativo de italiano, así que no insistas, —gritó.
—De todas formas debe haber algo que Gokudera-san no sepa, así que Haru debe encontrar qué es ese algo y enseñárselo.
—Lo que sea, lo aprenderé por mi cuenta.
Haru estuvo a punto de dejarlo ir cuando el guardián volvió a dirigirse a la salida, pero volvió a recordarse la importancia de su rol para reunir toda su fuerza y valentía y lanzarse tras Gokudera.
—Gokudera-san, Haru no lo dejará hasta que este listo para ser un mafioso ~desu—afirmó.
—Nací en la maf... —el guardián no alcanzó a terminar de hablar.
Sucedió algo que ninguno de los dos se esperaba, Gokudera estaba con la guardia baja y cuando Haru se dio cuenta de lo que hacía, ya no podía frenarse. Agarró al guardián antes de que pudiera abandonar el cuarto y lo empujó de regreso a la habitación, estaba dispuesta a sentarlo en la silla y obligarlo a quedarse ahí, con la vista fija en el cuaderno. Sin embargo ambos tropezaron y cayeron al suelo, la castaña primero sintió el golpe de su trasero contra el suelo e instintivamente cuando vio que el peliplateado se le acercaba se echó hacia atrás, este apoyó ambas manos en el suelo para evitar que su cabeza chocara contra la de la falsa profesora, sin embargo ninguno de los dos pudo evitar la escena que, en unos segundos, ambos montaron.
El calor comenzó a subir, haciendo que las mejillas de cada uno se colorearan de carmín. Demasiado perplejos y avergonzados como para decir algo, la ira y ofuscación de hace un momento otorgaban un peligroso trasfondo emocional. Gokudera tenía una frase atorada en su garganta, quería gritarle y culpar a la mujer frente a él por provocar tal situación, era extraño ya que él nunca se perdía oportunidad para lanzarle algún comentario desagradable a Haru.
Y entonces un flash los sacó a ambos de su estupor, ambos voltearon rápidamente en dirección a la luz para encontrarse con una sonriente Nana Sawada sosteniendo una cámara, y a su lado, Reborn observando con aprobación.
—La colocaré en el álbum de fotos —anunció Nana, en su voz no había rastro de enojo, sino más bien de alegría—. Es una excelente fotografía.
—Es una cámara de alta resolución, incluso Haru y Gokudera se ven mejor en la imagen que en vivo—añadió el arcobaleno.
Gokudera rápidamente se puso de pie y se acercó a la señora Sawada.
—Lamento que nos haya sorprendido así, todo esto es un mal entendido, se lo aseguro...
—A mi no me parece ver ningún mal entendido —corrigió Reborn.
—No se preocupen, todos pasamos por esto, el amor es tan bello y emocionante. Sus hijos después agradecerán que guarde esta fotografía para ellos puedan verla—dijo Nana, insanamente comprensiva.
—No creo que sea agradable para un niño ver a sus padres así ~desu —comentó Haru en voz baja.
—¡Mujer estúpida! Todo esto es tu culpa, por lo menos deberías ayudarme a aclarar todo esto.
—Uh-uh, Gokudera, no puedes echarle la culpa solo a Haru —repuso Nana—, en una relación ambas partes deben tomar responsabilidad. Solo asegurense de terminar los estudios antes de tener niños.
—Pero por supuesto, si salen antes no olviden que cuentan con el apoyo de toda la familia Vongola —añadió Reborn.
—¡Hahi! No, eso nunca, Reborn-san. Haru debe casarse primero y después vendrá la familia ~desu.
—Me alegra ver que ordenas bien tus prioridades, Haru —elogió el bebé.
—Bueno, ahora sigan con lo suyo, no los molestaremos más.
Con esas últimas palabras de Nana, la puerta se cerró dejando a Haru y Gokudera solos en el cuarto.
—¡Muy bien, Gokudera-san! Continuemos ~desu —propuso Haru poniéndose de pie.
—¿¡A qué te refieres con continuar, mujer estúpida!?
—Pues con las lecciones de Haru y más le vale no ser tan grosero con la profesora ~desu.
—Mujer, ¿no te das cuenta de lo que acaba de pasar? ¡La madre del Décimo pensó que nosotros...!
El guardián de la tormenta dejo la frase inconclusa, esperando que ella sacara sus propias conclusiones.
—La madre de Tsuna-san pensó que… —Haru lo pensó un momento, después de un rato el guardián se dio cuenta que ella no iba a caer.
—La madre de Tsuna cree que tú y yo íbamos a tener sexo, mujer, eres tan estúpida que no te das ni cuenta.
—¡Hahi! ¿Por qué pensó eso?
Gokudera se estampó la cara con su mano derecha y dio un largo, profundo y prolongado suspiro. De su bolsillo sacó un cigarro y lo encendió.
—Olvídalo, ya me voy —repuso.
—Pero Gokudera-san…
El guardián hizo un gesto con su mano, pidiendo que lo dejara en paz mientras abandonaba el cuarto.
—Maldición —gruñó mientras avanzaba por el pasillo hasta la salida.
Una gran pregunta era, ¿cómo iba a arreglar esta situación? Sin embargo una mucho más interesante era ¿por qué no tenía ganas de arreglar la situación?
