¡Hola de nuevo! Aquí les traigo la nueva entrega...

Los personajes no son míos, sino de R.I.B. Y ya qué.

En el capítulo anterior Blaine se negó rotundamente a que alguno de los Warblers seduciera a alguien de ND para destruirlos. Podrá ser cruel, pero Blaine es muy correcto. Sebastian no estuvo convencido y decidió darse una vuelta sólo para descubrir el vínculo de Brittany- Santana...

Tina descubrió que Sue planea destruir todos los fondos y programas de arte de Lima y Westerville, así que le contó a Mike, quién ideó un plan para salvarse entre ellos, aunque a muchas personas no les guste.

¡Y esto es lo que te perdiste en Gives You Hell!


Capítulo 3: Mojados

Finn bebió el último trago de su jugo de manzana sin atreverse a mirar el rostro enfurruñado de Kurt y Santana. Tina comía tranquilamente, mientras Brittany jugaba con su comida y Rachel escribía mensajes en su celular. Tenían miedo de romper el aura de concentración de Kurt y Santana, ya que ante la idea de Mike, ellos debían pensarlo bien. Kurt no resistió más la pesadez y habló.

-¿Qué vamos a hacer?- preguntó, directo.

-¿Con qué?- quiso saber Finn.

-¿Cómo que con qué? Con la idea de Mike, genio- respondió Santana, molesta, pero volvió a quedarse callada. Tina miró a Finn y a Rachel y después habló.

-Creo que Mike tiene razón-

-También te aventarías de un quinto piso si te lo pidiera, Chang- se quejó López, cruzándose de brazos.

-Sólo digo que es una buena manera de recaudar fondos para detener a Sylvester-

-Estoy de acuerdo con Tina- acordó Rachel antes de que Santana pudiera gritarle- Mike tiene una buena idea y necesitamos aprender a confiar los unos en los otros para que esto funcione-

-Sí, Berry, también podríamos montar unicornios para ir a las competencias y usar duendes mágicos para que fabriquen nuestros vestuarios- gruñó López. Brittany miró sorprendida a su amante.

-¿Eso se puede hacer?-

-¿Qué opinas, Kurt?- quiso saber Rachel. Kurt, que mantenía su mirada baja, levantó el rostro y se enfrentó a sus amigos.

-Creo que ése tal Mike tiene razón-

Rachel y Tina soltaron un gemido de alivio y felicidad. Santana frunció el ceño.

-A mí también me parece buena idea lo del niño Chang. Creo que sí podremos conseguir dinero para hacer que Sue cambie de opinión- aclaró Finn.

-Y bueno, ¿De verdad son tan estúpidos como para creer que la entrenadora va a cambiar de opinión?- dijo Santana, maldiciendo por lo bajo. Finn respingó.

-Hay que tener fe- recordó Brittany- Dicen que la fe muere al último. Yo creo que porque no la encuentran, pero es como inmortal, como un vampiro o Madonna-

Santana sonrió y le dio un apretón en la mano.

-De acuerdo. Estaremos ahí- aceptó mientras se levantaba.

-¿Adónde vas?- quiso saber la rubia. Santana se volvió un poco, pero no del todo.

-Tengo álgebra en la siguiente hora; tengo que llegar temprano a elegir un buen lugar-

-Bueno, que te vaya bien, amor- se despidió Brittany mientras le tendía su mano. Santana la tomó y la apretó nuevamente.

-Hasta luego-

López a travesó la cafetería y cruzó por los pasillos. Fue directamente hasta su casillero y después caminó hasta la entrada, donde a lo lejos divisó a un Sebastian Smythe bastante confiado recargado en una pared. Se acercó hasta él.

-Guau, vaya, vaya, pero si es la famosísima Santana López en persona-

-Sé a qué vienes- sonrió Santana- Y de perra a perra te digo: Brittany es mía y no la tocarás ni con un dedo-

Sebastian no borró su sonrisa burlona y se metió las manos a sus bolsillos.

-Te contó, ¿Eh?-

-Claro que sí. Entre Brittany y yo no hay secretos- se acercó un paso.- Y te lo advierto: Te le vuelves a acercar un paso más y yo te haré una visita mientras duermes. Y te dolerá-

Sebastian no parecía intimidado en lo absoluto, pero un brillo de curiosidad cruzó por sus ojos azules.

-¿Qué vas a hacer más al rato?-

-Eso depende de qué tan divertido puedas ser- respondió Santana, con su plan de vengarse en mente. Si éste tonto viene aquí mismo, a ofrecerse en bandeja de plata, yo lo tomaré. Es mi oportunidad de hacer lo que Santana conoce mejor: Venganza. Pensó para sí misma. Sebastian miró hacia los lados y después se acercó y se puso a la altura de la oreja de Santana para murmurar:

-Después de tu clase, te espero en mi auto. Está junto al basurero-

-Espero que no sea la misma chatarra que rayé ayer, porque si no…-

-Tú sólo ve. Y no lleves compañía- el tono en la voz de Sebastian era algo insinuante, Santana lo conocía muy bien. Asintió y regresó a la escuela. Smythe suspiró y echó sus manos a su cuello. ¡Pero qué fácil resultó convencerla!

Después de su clase de álgebra, Santana salió casi corriendo sin siquiera preocuparse por pasar por su casillero y dejar sus cosas; sino que fue directo al estacionamiento de la escuela, en búsqueda de su oportunidad de destruir a los Warblers. Caminó con decisión firme y sus ojos se entrecerraron cuando se encontró a lo lejos, de forma recta, a un Sebastian recargado en un Jaguar gris del 78, en perfecto estado, fumando un cigarro. Se acercó con paso sigiloso pero después gruñó.

-Espero que tengas enjuague bucal o mínimo mentas porque apestarás horrible dentro de veinte minutos-

Sebastian sonrió, burlón y después exhaló lo que le quedaba de humo de los pulmones.

-Apareciste-

-Sí. Vine a hacer negocios-

-Interesante- tiró el cigarro en el suelo y lo apagó con su zapato- ¿Qué puedo hacer por ti?-

Santana levantó el pecho y lo miró con aires de alteza.

-¿A qué viniste, como sea que te llames?-

-Soy Sebastian- extendió su mano para luego bajarla al ser rechazado por Santana- Creí que ya lo sabías. Venía a invitar a tu novia a salir-

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de López y la sangre en sus venas se congeló. Jamás se había atrevido a hablar con alguien acerca de su relación con Brittany. Ni siquiera podía hablarlo con la rubia. No quería enfrentar la realidad de su situación: Sentía cosas por Brittany, cosas que temía. Ella creía que si no le decía a nadie, iba a desaparecer. Pero no. Con el tiempo se intensificaron y hubo un momento en que creyó que moriría de tantos secretos guardados, por lo que hizo que Brittany le prometiera jamás acostarse con alguien más que no fuera ella. ¿Cómo se había enterado ése tal Sebastian?

-Brittany no es mi novia-

-¿Ah, no?- levantó las cejas, incrédulo.

-No. Ella y yo compartimos un sistmance-

-¿Un sistmance?-

-Sí, una relación de mejores amigas involucrando más contacto emocional y físico del normal, en serio, ¿De qué época eres?-

-De acuerdo. Me suena como un "noviazgo", pero es lo mismo. Le venía a proponer un trato: Una aventura. Ya sabes, para quitar tensiones-

-No, tú te querías aprovechar de la tierna e ingenua de Britt-

Sebastian sonrió, travieso y se cruzó de brazos. La chaqueta negra le cubría bien sus extremidades, pero Santana pudo notar que tenían un poco más de volumen de lo esperado.

-Tú no eres ingenua ni tierna, ¿Verdad?-

Santana levantó una ceja y recargó su peso en el pie izquierdo.

-Ah, estás intentando seducirme… Buen intento-

-Sólo una vez; no creo que esté pidiendo mucho. Además- se acercó hasta ella con un paso pausado- Soy guapo; tengo necesidades… y tú también-

-¿Qué estás proponiendo exactamente? ¿Un revolcón?-

Sebastian le dio la espalda y abrió la puerta trasera de su auto. Le sonrió con picardía.

-¿Qué dices?-

Santana lo reflexionó poco más de diez segundos y asintió. Entró al auto y dejó sus cosas en el asiento delantero. Miró con enojo hacia las ventanas.

-Nos verán aquí- observó. Sebastian, que también había entrado y estaba cerrando la puerta sacó sus llaves. Se las tendió a su compañera.

-Aprieta el botón con la flecha negra-

Santana así lo hizo y automáticamente una protección de cristal negro ahumado comenzó a trepar por las ventanas, el parabrisas y la ventana trasera, sumiéndolos en la oscuridad. No tuvo tiempo de quejarse cuando inmediatamente Sebastian se le fue encima, besándola con deseo. Sus manos primero se posaron en la parte baja de la espalda de López pero se volvieron más rápidas cuando se dio cuenta que Santana abría su camisa con desesperación, como si lo hubiese estado esperando demasiado. El castaño coló sus manos por debajo del uniforme, encontrándose con dos voluptuosas partes carnosas de Santana, obviamente cubiertas por un sostén. Antes de entusiasmarse, quiso quitarle la molesta blusa de las Cheerios, pero no podía. No veía escapatoria y él ya estaba medio desnudo. Bruscamente se separó de López, frustrado.

-¿Cómo puedes usar ésa mierda?-

La morena chasqueó la boca y dirigió una mano hacia su espalda, justo detrás de su cuello para desabrocharse el botón y Sebastian, sintiéndose inútil, prácticamente le arrancó la ropa. Después se le lanzó directo al cuello, que lo cubrió totalmente de besos lentos, cortos, hasta que se aburrió y por última vez pasó su lengua por todo el largo del cuello, hasta llegar a la oreja izquierda, provocándole escalofríos a Santana y palpitaciones por todo su cuerpo que terminaron en su área privada. Con cuidado le desabrochó el sostén y desinteresado, lo echó por los asientos delanteros, para contemplar por un segundo las curvas y luego pasó lentamente su dedo índice por el medio y le siguió con la lengua, provocándole más y más espasmos en la espalda de su compañera, mientras ella lentamente dirigía sus manos hacia el pantalón de Sebastian, abultado por las razones obvias. Desprendió el cinturón con suma facilidad y abrió los botones con un garrazo que terminó por lastimarlo. Hizo un gesto de dolor y se quejó.

-¡Oye! Con más cuidado-

-No seas cobarde- contestó Santana mientras metía su mano por el pantalón y estimulaba a su compañero. Sebastian echó la cabeza hacia atrás mientras que con una mano seguía estrujando con velocidad el pecho izquierdo de Santana, y con la mano derecha pellizcaba el pezón del derecho. El oji-azul comenzó a sudar, y a sentir violentos pulsaciones trepando por todo su cuerpo. Santana se levantó la falda lo suficiente para que Smythe viera su ropa interior y se la quitara. Así lo hizo y entonces apenas pudo incorporarse un poco para bajarse el pantalón y la ropa interior para que no le estorbara. Santana pasó una pierna por el otro lado del asiento, para quedar sentada justamente frente a él. Se sentó una vez, provocando que ambos gimieran un tanto alto. Santana abrió los ojos de un golpe y lo tapó de la boca bruscamente.

-Cállate, nos van a oír-

Sebastian sonrió macabramente y entonces acercó su boca a una de las curvas de Santana y aprisionó con sus labios el pezón derecho. Santana gimió y tembló de placer. El castaño levantó la mano hasta la boca de la latina y quitó su boca antes de repasar el contorno del pezón con la lengua y volvió a sonreír. Santana volvió a gemir.

-Cállate, nos van a oír- dijo con un tono insinuante. López fingió una sonrisa y meció la cadera, provocando que una ola de placer los golpeara a los dos. Echó la cabeza hacia atrás mientras Santana recargaba sus manos en los hombros fuertes de su compañero. Con poca fuerza se elevó con ayuda de sus rodillas recargándolas en el asiento, apenas sacando media parte de Sebastian para volverse a sentar otra vez, con más fuerza. Fuerza que resintiera en ambos cuerpos y los hizo temblar otra vez de placer. Santana dejó caer su cabeza en el hombro derecho donde lo mordió al sentir el calor aplastante por su zona baja subiendo, trepando hasta llegar a su cerebro. Sebastian la tomó por la cintura y con fuerza se movió por debajo, llenándola de más placer, si es que eso fuera posible. Una. Dos. Tres. Cuatro. Cinco veces hizo lo mismo, hasta que hubo un momento en que Sebastian sintió que sufriría una combustión interna y a juzgar por el rostro de Santana y sus manos, parecía que se derretía internamente. La agitada respiración de los dos comenzó a ser molesta. Seis. Siete. Ocho. Para la novena, con sus grandes y firmes manos, Sebastian tomó a López por la cintura y la encajó tanto como pudo, haciéndola gritar con fuerza. Rápidamente llevó su mano hacia la boca húmeda e hinchada de Santana para callarla, y cuando intentó moverse, un destello lo nublo. Sus mentes se quedaron totalmente en blanco por varios segundos que se sintieron horas. Una vez recuperada la cordura, Santana dejó de abrazarlo por la espalda y se quitó de sus piernas.

-No estuvo mal- admitió Sebastian, sonriendo mientras guardaba su asunto en el pantalón. Santana se puso rápidamente la blusa y se acomodó la ropa interior y la falda.

-Ajá-

-¿Ajá? ¿Sólo eso dirás?- levantó las cejas, incrédulo. No solían rechazarlo a menudo. De hecho, jamás nadie se le resistía a Sebastian Smythe y él lo sabía. Santana lo miró mientras se peinaba nuevamente.

-Guau, estuvo magnífico. ¿Me llamarás mañana? ¿Nos casaremos en la Iglesia de San Pedro? ¿Cómo quieres que se llamen nuestros hijos?- dijo con voz fingida de niña. Sebastian fingió una risa y la tomó por la barbilla.

-Ay, qué chistosita- la besó una vez antes de que Santana se retirara, confundida.

-Sólo para aclarar: No estamos saliendo-

-No- sonrió Smythe, travieso.

-Ni lo haremos-

-Claro que no- volvió a asentir. Santana entrecerró los ojos y después se estiró para recoger sus libros y sus lápices. Sebastian desactivó los cristales a prueba de balas y la luz cegó un poco a Santana cuando asomó la cara y el sol le dio de lleno.

-Bueno, no quiero "malinterpretaciones" ni errores ni nada así-

-Ten por seguro que no lo haré-

Abrió la puerta y salió, siendo seguida por el castaño mientras se acomodaba la camisa. Santana miró a su alrededor antes de caminar con tranquilidad, asegurándose de que nadie la viera.

-Deberíamos repetir- aseguró él, de forma casual.

Santana lo miró como si se hubiese vuelto loco.

-¿Qué?-

Sebastian seguía con su sonrisa socarrona y se cruzó de brazos.

-Es notable que hay química, ¿Por qué no aprovecharla?-

-Oh, por Dios, no me digas que ésa fue tu primera vez- se horrorizó Santana, alejándose de él un paso. Sebastian se echó a reír un par de segundos y cuando se dio cuenta de que no bromeaba, su rostro se puso serio. Serio enojado.

-No, Santana, lo único que te propongo es tener más encuentros de estos. Una… "amistad especial"-

Volvió a entrecerrar sus ojos oscuros y se mordió el labio Santana.

-¿Algo así como "amigos con derechos"?- tartamudeó ella, inquieta. Sebastian asintió, malévolo.

-Sí, o sea, sin relación emocional ni ésas ridiculeces. Sólo sexo-

-Me gusta, me gusta- murmuró, pensativa y después lo fulminó con la mirada- ¿Y cómo sé que esto no es parte de un plan para sabotearnos?-

-¿Y cómo sé que esto no es un plan para sabotearnos a nosotros?- repitió Sebastian a la defensiva. Santana frunció el ceño.

-Si esto va a funcionar, jamás tocaremos el tema de la competencia- agregó López. Smythe se rió secamente.

-Oh, no hablaremos de nada, te lo aseguro-

Santana ahora se rió, pero más ligera y tranquila.

-¡Pero si tú no puedes dejar de hablar!-

-Y tus gritos seguro asustaron a toda tu escuela entera. Seguro pensaron que estaban asesinando a alguien- contraatacó Sebastian. La morena ahogó una risa pero se compuso.

-Bien, de acuerdo. Pero no podemos hacerlo en la escuela; es bastante peligroso y no quiero problemas con mi equipo-

-¿Por qué tendrías problemas?- quiso saber Smythe.

-Porque mi equipo me mataría y me cosería la vagina con una púa si se enteran de que me ando acostando contigo. Hagámoslo en tu escuela-

Sebastian lo meditó un segundo y asintió.

-Bien-

Santana arrancó un papel de su carpeta rosada y escribió con un lápiz chato su número. Se lo tendió.

-No me llames, sólo mándame un mensaje-

Sebastian lo tomó y asintió nuevamente mientras lo guardaba en su pantalón. Santana lo miró una última vez y antes de que se fuera, el castaño la detuvo.

-Nada de emociones ni otras intenciones. Puro sexo- le tendió la mano. López entrecerró los ojos y le estrechó la mano antes de echarse a correr cuando escuchó el segundo toque de entrada.

Sonó el timbre y Mike comenzó a recoger sus cosas en la mochila.

-¿Adónde vas, Mike? Tenemos junta del coro…- dijo Blaine al ver su apuro. Chang no lo miró cuando respondió.

-Quedé de ir a la casa de Tina para hacer la propaganda de lo del sábado-

-Bueno, no lo dirás en serio, ¿Verdad?- insistió el moreno. Mike se volvió para verlo y fulminarlo con la mirada.

-Sí, lo decía muy en serio.-

-Mira, ya sé que estás preocupado, pero sinceramente yo no creo…-

-Sé que todos ustedes lo subestiman, pero de veras nos pueden deshacer como papel en la lluvia. Ustedes vayan a practicar para un concurso al que tal vez no podremos llegar, yo iré a evitar nuestra destrucción- Se levantó y se alejó con rapidez antes de que Blaine pudiera decirle algo. Estaba harto de tener que escuchar los sermones de Blaine y las burlas de Dave y Sebastian, y es que a pesar de que sí los quería, no estaban en lo correcto. Blaine solía ser una persona muy ética, correcta y acertada, pero ésta vez su prejuicio lo cegaba y Dave y Sebastian también. Una palabra más y terminaría por apuñalar a alguien. Era raro, jamás fue una persona violenta, pero ellos sacaban lo peor de él. A lo mejor no es porque no confíen en mí, sino porque atacan a Tina pensó camino a su auto Tal vez yo… sus pensamientos rebotaron justo cuando vio, en la entrada del estacionamiento, un Sebastian bastante calmado y con una sonrisa macabra en su rostro al estacionarse. Mike lo evitó todo lo posible.

El sábado resultó ser un día bastante nublado y frío para pertenecer al mes de junio. Normalmente el verano era tranquilo y algo ventoso, pero siempre cálido. Cuando Kurt había calentado su carro, se percató del tiempo y no le dio buena espina. Un silencio sepulcral cubría la camioneta de Kurt que llevaba a Finn en el copiloto y a Santana en el primer asiento de la segunda fila, con las piernas desnudas recargadas en el asiento.

-¿Entonces… te acostaste… con… el tal… Sebastian?- repitió lentamente Finn, mirándola con incredulidad. Santana asintió, triunfadora.

-Ajá-

-¡¿Cómo mierda se te ocurre hacer eso?! ¡Dormiste con el enemigo, Santana! ¡Literalmente lo hiciste!-gritó Kurt.

-No, no dormí con él. Tuve sexo con él en un auto y eso fue todo-

Kurt se aferró al volante porque sabía que Finn no sería capaz de detenerlo si en algún momento sentía la necesidad de golpear a Santana.

-No lo harás de nuevo, Santana-

-¿Por qué rayos no?- se quejó López cruzándose de brazos.

-Porque eso es traición, Santana y no lo permitiremos. Serás leal a nosotros o a tu noviecito- la miró por el retrovisor. Finn escondió una sonrisa que comenzaba a pasearse por sus labios ya que no quería pelear con Kurt. Al fin y al cabo tenía razón.

-Tú no eres nadie para que me digas qué hacer con mi puta vida sexual, ¿Eh, Hummel?-

-Soy co-capitán del club Glee y te advierto que si vuelves a revolcarte con ése cara de suricato te voy a echar yo solo del grupo-

Santana recargó sus manos en el asiento y se acercó a su oído, amenazante.

-No tengo problema con el hummelcidio si intentas meterte en mi vida, Kurt-

-Chicos, chicos, ya contrólense. No queremos disturbios- intentó relajarlos Finn, al borde de un ataque de risa. Santana y su hermanastro lo miraron, incrédulos. Santana regresó a su asiento y después de darle muchas vueltas al asunto y después de estacionarse fuera de la casa de Rachel, habló.

-Por cierto… esto es secreto. No quiero que salga de aquí-

-¿Por qué? ¿Temes que todos te consideren como una traidora?- refunfuñó el pálido oji-azul.

-¡Porque NO quiero y si alguien abre la boca, yo me encargaré de cerrárselas para siempre! ¿Me oyeron, par de ejotes?-

-Sí- murmuró Finn, apesumbrado.

-No tienes la necesidad de gritar. Tampoco quiero iniciar la tercera guerra mundial en nuestro grupo; ya bastante tenemos con soportar a la otra bola de cavernícolas…- accionó el claxon para apresurar a Berry- ¿Qué le pasa a Rachel? Dijo que ya estaba lista desde hace quince minutos-

Al segundo timbrazo una Rachel y una Brittany salieron corriendo de la casa de la primera, totalmente apuradas mientras todavía guardaban cosas en sus respectivas bolsas. Ambas saltaron dentro de la camioneta y Kurt arrancó.

-¿Qué las demoró tanto?-quiso saber Kurt, interesado.

-Ay, no podía encontrar mis tenis para éste tipo de actividad…- resopló Berry pero en el mismo instante Brittany se echó a reír.

-No, no es cierto. Se puso guacamole o mocos de gorila en la cara y nos tardamos porque no podía limpiárselo a tiempo- la desmintió, provocando que los demás soltaran risas de burla. Incluido Finn.

Rachel se limitó a hacer un puchero y se cruzó de brazos.

-Sí, sí, búrlense de la tonta Rachel Berry. Ya estoy acostumbrada-

Kurt había relajado sus risas y Finn sólo había permanecido en silencio, pero Brittany seguía riéndose al ver la reacción de Santana.

-¡Eso es tan típico de ti, Berry!- volvió a echarse a reír, recogiendo sus piernas y moviendo las manos para llevar aire a una boca y una nariz bastante congestionadas por la diversión. Kurt encendió la radio y conectó su Mp3 para armonizar el ambiente. Santana dejó de reírse en el momento en que Rachel le pidió un pedazo de lugar a Finn para poder ir junto a su hermanastro. La rubia sonrió y se acercó un poco más a López.

-Hola, Santana-

Santana borró de golpe su sonrisa y la miró, confundida.

-Hola, Britt-

-¿No tienes frío? Estás casi desnuda- observó la rubia, inquieta al ver su ropa. Santana vestía un top de color naranja pálido que resaltaba su piel dorada. No traía sostén y era bastante obvio. Un short negro tan corto que apenas cubría un poco más de lo necesario para no verse vulgar y un par de tenis. López sonrió, incómoda ante la pregunta de su amiga.

-No, estoy bien. Además, vamos a lavar autos, ¿No? Se supone que deberíamos vestirnos adecuadamente si nos vamos a mojar-

-Supongo que tienes razón- asintió, pensativa. Después levantó el rostro y lo enfocó en sus labios, sonriendo como maniática. Santana se incomodó.

-¿Qu-qué haces?- tartamudeó cuando Brittany empezó a acercarse lentamente a ella. Brittany recargó una mano en el asiento y con la otra lentamente se acercó hasta su rostro.

-Te... quiero… quitar…una… ¡Pestaña que tienes en la mejilla!- su mano blanca y fría rozó con suavidad la mejilla izquierda de la latina. Santana respingó ante el roce y se alejó un poco más.

-Gracias- esbozó una sonrisa inquieta. Brittany sonrió de manera brillante y suspiró.

-¿Qué vamos a hacer después de eso? ¿Quieres ir a alquilar una película? ¿Vamos a lanzarle comida a los animales del parque?-ideó, emocionada. Santana se amarró el cabello negro en una coleta casual.

-Lo siento, Britt, pero tengo algo que hacer.-

La decepción de la rubia era bastante obvia y ni siquiera intentó ocultarla. Bajó la mirada.

-¿Y qué tal después?-

-¿Y si mejor te llamo cuando esté desocupada? La verdad, Britt, no sé cuánto me vaya a tardar- se mordió el labio dudosa y después levantó el rostro de la rubia que había comenzado a decaerse- Tranquila, Britt. Ya habrá oportunidad-

Entonces llegaron. Kurt se tensó en su lugar al ver a lo lejos una cuadra cerrada con grandes cartelones (La mayoría hechos de cartón) y algunos autos grandes, chicos, viejos y nuevos. Ahí estaban los Warblers… con una Tina muy sonriente. Se bajaron.

-Chicos, por favor, intenten ser lo más inteligentes que puedan- les pidió Kurt, estresado. Rachel pareció confundida.

-¿A qué te refieres?-

Kurt suspiró con profundidad y miró hacia sus enemigos.

-Debemos mantener la guardia arriba. No sabemos cuándo o por dónde nos vayan a atacar-

Rachel asintió, decidida. Después avanzaron todos en grupo hasta llegar al meollo del asunto. Mike respingó y sonrió.

-¡Bien, vinieron!- exclamó, emocionado, haciendo que sus compañeros de grupo se volvieran para fulminarlos con la mirada.

-Te dije que sí lo harían- susurró Tina, igual de sonriente. Kurt soltó un quejido agudo.

-Sí, prometimos venir, y nosotros cumplimos nuestras promesas-

Blaine levantó una ceja, incrédulo. Dave gruñó.

-Bien. Pónganse a trabajar- dijo antes de dirigirse a una camioneta gris plata de proporciones un poco más grandes de las normales.

-Para ser esto más justo, nos dividiremos por parejas, y así acabaremos más rápido-

-¡Yo pido a Rachel!- gimió un Finn bastante apresurado en el momento en que Rachel iba a hablar. Lo miró.

-¿A mí?-

-Sí- se sonrojó y desvió la mirada-Hay un algo que quiero contarte-

-¡Secretos! Me gustan los secretos- sonrió de una manera brillante. Kurt miró hacia Brittany, quien a su vez tomaba del brazo a una incómoda Santana. Suspiró el ojiazaul.

-Supongo que yo lo haré solo-

-No necesariamente. Dave está con Sebastian y Tina está conmigo, por lo que queda Blaine.- sonrió malicioso Mike, mirando a su amigo-Y dudo que Blaine quiera hacerlo todo él solo-

El moreno se cruzó de brazos y miró hacia Kurt, serio.

-Bien. Seré con él- terminó por ceder Hummel. Blaine asintió, recogió un balde rojo con esponjas y otras cosas y se alejaron en busca de un auto. Tina miró con felicidad a Mike.

-Esto es mucho mejor de lo que pensaba-

-Sí… ¿Quién diría que aceptarían?-

Tina asintió, pero en ése momento se dio cuenta de que sólo se habían unido para detener a Sylvester. ¿Qué pasaría si no podían? ¿Qué pasaría si Sue terminaba por destruirlos a todos?

-¿Qué sucede, Tina?- le preguntó Mike camino a un auto.

-Sólo… pensé en qué pasaría si no lográbamos hacer nada- Lo miró, preocupada- ¿Qué haremos si Sue nos destruye?-

Mike sonrió a manera de calmante. Tina era una persona muy nerviosa e insegura y solía pensar en lo peor, pero Mike solía tener buenas ideas para calmarla.

-No lo hará. En serio-

-Pareciera que no me creyeras cuando te digo que la Entrenadora es de cuidar-

-Y pareciera que tú no me creyeras cuando te digo que nosotros somos muuuuy buenos en lo que hacemos-

-Te recuerdo que les ganamos, eh- se rió Tina, más ligera al momento que pasaba una esponja verde por el parabrisas de un auto. Mike se rió también.

-Hacemos otras cosas además de ganar-

-¿Como qué cosas hacen?- quiso saber Tina, curiosa. Mike no lo pensó.

-Convencer gente-

-¿Ah si?- levantó una ceja Tina, juguetona. Mike sonrió.

-¿No los convencí yo solo de hacer esto? ¿Crees que nos hubiéramos unido en algo alguna vez?-

-No.-respondió, sincera y segundos después se puso a lavar al Chevrolet rojo que tenía en frente. Mike borró la sonrisa.

-Tranquila, ten fe-

Mientras al otro lado del estacionamiento, Rachel tallaba con insistencia el parabrisas mientras que Finn se ocupaba del techo.

-Maldita sea con este auto; ¿De quién es? ¿Acaso vive en un bosque repleto de aves o cuál es su problema?- se quejó Rachel, tallando con más fuerza las marcas y manchas de excremento en el cristal. Finn sonrió.

-Tal vez si le pusieras jabón a la esponja saldría más rápido- le ofreció una botella con líquido azul que la castaña tomó inmediatamente para usarla.

-De todos modos no sé para qué va a servir esto. Digo, somos artistas, no lavacoches-

-Mike cree que con el dinero juntado podríamos hacer una campaña más grande. Quien sabe- se encogió de hombros- Tal vez podamos sacar más provecho y más beneficios de los que ya tenemos-

Rachel se rió, divertida por lo que decía Finn e hizo que su compañero sonriera.

-Oh, Finn, ¿Beneficios de qué? ¿Por pertenecer a un coro? Hasta pareces nuevo- se burló mientras enjabonaba el cofre y pasaba una esponja para cubrir el mayor territorio posible.

-Por cierto, ¿Qué querías decirme? Me encantan los secretos, espero que sea uno- se emocionó, con la mirada fija en el auto que lavaba. Finn sonrió, incómodo.

-Yo…-

Una esponja cargada de agua y jabón fue a impactarse contra el rostro de una desprevenida Rachel. Arrugó la cara.

-¡Diez puntos para mí!- gritó Brittany. Finn se acercó, temeroso de que Berry pudiera agarrarla contra él.

-¿Estás bien?-

-Sí- escupió el jabón de su boca y después intentó abrir los ojos sólo para que el jabón tomara su oportunidad y se metiera. El ardor comenzó a calarle de manera alarmante. Se llevó las manos a la cara para tallarse los ojos, pero aún así no se iba.

-No, Finn, no estoy bien.- gimió del dolor mientras Finn la tocaba de los hombros. Brittany y Santana siguieron jugando, lanzando agua y esponjas y jabón por todos lados. Una de las esponjas viejas llegó hasta la espalda de Kurt, que serio y concentrado mantenía una pequeña manguera chorreando sobre el cofre y el techo. Se volvió, moviendo con él la manguera y mojando un poco a Blaine.

-¿Quién lanzó eso?-

-¡Oye!- se quejó Blaine. El oji-azul se volvió para mirarlo en el momento en que Blaine le lanzaba un poco de agua con las manos, empapando un poco su camisa deportiva favorita.

-Oh, niño, no hiciste eso- dijo de manera muy seria Kurt, incrédulo. Blaine levantó las cejas, burlón.

-¿Qué? Lo siento, no puedo oírte-

-¿Ah, no?- gimió, enojado. Le lanzó jabón que le cayó en la cara. Blaine cerró los ojos, con tranquilidad se limpió. Y atacó nuevamente con agua.

-¿Qué estás haciendo?- gritó Kurt, enojado.

-¡Tú me atacaste primero!-

-¡No, no es cierto!-

-¡Que sí!-

-¡Demente!- se acercó hasta Blaine y ambos se encontraron a medio camino.

-¡Psicópata! ¡Yo no te ataqué!- chilló Kurt.

-¡Me mojaste!-

-¡Eres un paranoico!- comenzaron a gritarse de cosas. A pesar de que Kurt era algunos centímetros más alto que Blaine, éste no le temía. Intentaba enderezarse tanto como pudiera y eso le provocaba una sonrisa de burla en la mente de Hummel. Santana pasó corriendo y se detuvo junto al auto de Dave y Sebastian. Smythe levantó una ceja al verla tan "pobremente" vestida, tomó el pequeño balde que estaba junto a sus pies y en un momento de distracción por parte de Santana, se lo arrojó a la espalda y el agua resbaló por todo su cuerpo. Santana se quedó congelada, asustada e intentando entender qué había pasado. Dave abrió mucho los ojos, sorprendido, pero Sebastian se veía muy relajado. Brittany llegó corriendo con una sonrisa, pero se paralizó del miedo al ver el rostro enrojecido de furia de su amiga. Lentamente López se volvió.

-¿QUÉ MIERDA HICISTE?- le gritó. Sebastian la recorrió con la mirada.

-Quería verte mejor… y déjame decirte que sí vale la pena-

-¡Eres un maldito bastardo, te voy a matar!- lo amenazó antes de saltar hacia él. Sebastian la detuvo por los brazos al momento en que Dave se metía y Brittany intentaba hacer que retrocediera jalándola por la cintura y mojándose la parte delantera.

-Oh, no, Santana lo matará- gimió Tina, asustada. Mike miró hacia el enfrentamiento entre Kurt y Blaine, a punto de llegar a los golpes.

-Y Blaine y tu amigo terminarán por darse duro-

Tina respingó y ahogó una risa histérica por lo que dijo. Mike respingó y entrecerró los ojos, sonriendo.

-No quise decir eso-

-Lo sé-

-Iré a detener a tu amiga y tú a tu amigo - le dijo mientras colocaba fugazmente su mano en el hombro derecho de Tina, quien lo observó con atención mientras se alejaba corriendo con ésa gracia de bailarín tan propia de él. No pudo reprimir el suspiro que salió de sus labios y trató de concentrarse. Intentar detener a Kurt de matar a Blaine, Tina, concéntrate. Tomó aire y trotó hasta donde estaba Hummel y Anderson, ambos muy pegados y murmurando cosas.

-¡Kurt!- le gritó Tina, pero Hummel no se volvió.

-Te haré picadillo, Hummel-

-Quiero verte intentarlo, Anderson, o como sea que te llames. Después de las seleccionales, dudo que puedan hacer algo mejor que nosotros.-

-Ni te atrevas a retarme, que yo…-

Tina lo tomó del brazo, intentando alejarlo.

-Kurt, escúchame, no vale la pena, Kurt, te estoy hablando…-

-Hazle caso a tu amiguita, Kurt, te podría hacer daño y pues… no quiero hacerme responsable de un menor-

-¿Menor? Aquí el menor eres tú, hobbit-

Blaine endureció sus facciones y lo empujó con violencia, haciendo que Kurt retrocediera unos pasos, llevándose consigo a Tina. Kurt abrió sus ojos, espantado.

-¿Cómo te atreves a empujarme con una mujer estando a mi lado? ¿Te dejaron caer de cabeza de bebé o cuál es tu problema?- se zafó del brazo de Tina y le regresó el empujón. Ambos comenzaron a forcejearse.

-¡Deténganse ya, por favor!-chilló Chang, asustada. Buscó con la mirada a Mike y lo encontró deteniendo e intentando calmar a Santana junto con Brittany; López ya se había escurrido de los brazos delgados de la rubia, pero ahora entre ella y Mike intentaba detenerla de que se le lanzara a la yugular a Sebastian, que cómodo, intentaba curarse el rasguño que le había dejado en la mejilla izquierda. Dave seguía lavando el auto, indiferente a todo.

Cuando Finn y Rachel regresaron del baño de niñas, ambos se quedaron atónitos. Corrieron con Kurt y Blaine, que comenzaban a lanzarse golpes más serios mientras que Tina les gritaba de cosas. Finn se metió entre ellos, dándole la espalda a Kurt.

-¿Qué está pasando aquí?- le gritó a Blaine. Éste no se intimidó ante la altura del hermanastro de Kurt.

-¡Ése demente me atacó!- se quejó el moreno. Kurt gimió.

-¡Demente la más vieja de tu casa, fíjate!-

-Maldito bastar…-murmuró Blaine al tiempo que intentaba escabullirse de la presencia de Finn para llegar hasta Kurt. Rachel miró hacia los escándalos de Santana y corrió hasta ellos.

-¿Qué sucede?- quiso saber mientras veía consternada cómo Mike y Brittany luchaban contra la furia de Santana.

-Santana quiere matar a ése tipo de los Walkers- opinó Brittany, asustada.

-Warblers- corrigió Dave, mirando con el ceño fruncido a Sebastian.

-¿Por qué?- preguntó la castaña. Dave respondió.

-Porque Sebastian la empapó toda la espalda-

Rachel se volvió a verlo, horrorizada. Sebastian le regresó la mirada, cínico.

-Sólo me preguntaba cómo se vería, ya sabes, porque no trae ropa interior-

-¡No soy tu juguete sexual, Smythe! ¡Te asesinaré mientras duermes! ¡Te lo prometo! ¿Sabes de dónde vengo? ¡De Lima High Adjacents! ¡Nosotros sabemos cómo cobrar, bastardo!-

Entonces un grito los alarmó a todos, congelando incluso la sangre en las venas de Dave. Todos se volvieron y miraron una figura alta y esbelta que les gritó: ¡Reúnanse! Así lo hicieron, pero una máscara de horror se posó en todos los miembros de ND, incluso Santana se calmó.

Era Sue; los Warblers parecían confundidos, ya que jamás la habían visto.

-¿Se puede saber qué demonios están haciendo cerrando una calle pública?- les exigió saber. Rachel tartamudeó y Finn se quedó callado. Mike decidió dar la cara.

-Vinimos a lavar coches. Disculpe, pero ¿Quién es usted?-

Sylvester se rió, divertida y se cruzó de brazos. El ver a todos los amigos de Tina tan espantados le dio mala espina a Chang.

-Verás, hijo de Jackie Chang, resulta que soy una política muy poderosa e influyente. Se supone que debo preocuparme por la gente en las calles y eso… Pero lo de ustedes es inaceptable. ¿Qué les hace creer que tienen derecho a montar espectáculos en plena vía pública? Es por algo que los ciudadanos pagan: Y pagan para personas como ustedes, campantes urbanos, no estén invadiendo las calles y ellos puedan pasear tranquilos sin tener que verlos a ustedes y a sus feos rostros-

-Ah, con que usted es Sue Sylvester…-concluyó Blaine, entrecerrando los ojos. Sue lo miró, aún sonriente.

-Sí… Y miren a quién tenemos por aquí: Vaya, son el escuadrón de música gay de William McKinley High y su enemigo mortal, los Gaylbers-

-Warblers, señora- corrigió Dave, enojado. Sue borró su sonrisa.

-Muy bien: Me cansaron, niños. Y yo se los advertí. Voy a acabar con todos sus programas que sólo promueven la promiscuidad sexual y la pereza-

-Usted no nos avisó; yo no recibí ninguna invitación ni nada así- murmuró Brittany, confundida.

-No puede hacer eso; eso es parte del programa de educación- se quejó Sebastian, serio.

-Resulta que sí puedo, porque soy candidata del panel educativo. Y lo que yo diga, será ley. Prepárense para trapear con sus traseros mediocres llenos de sueños baratos y subrreales-

-Todavía no gana- afirmó Kurt, cruzándose de brazos- Y nosotros no nos cruzaremos de brazos para ver cómo lo intenta-

-Ya lo hiciste, porcelana- sonrió Sue, maliciosa. Se alejó y mientras lo hacía, arrojó una bolsa de basura hacia el auto que Mike y Tina habían estado lavando.

-Agradable su profesora- opinó Sebastian, mirando hacia Mike y Finn.

-Se los dijimos: Es buena en lo que hace- contestó Tina, tartamudeando.

-Sí… pero nosotros seremos mejores- aseguró Blaine. Dave lo miró.

-¿Qué dices?- quiso saber, alarmado. Blaine entrecerró los ojos.

-Que esto ya se volvió personal-


¡Hola, chicos! ¿Qué les pareció? Sean honestos... ¿La parte de sexo fue o no excitante? ¿Los decepcioné? ¿Debería ser más descripitiva o de plano volverme monja?

Bueno... espero que no les moleste a los fans Brittana... Ya saben, desde Smooth Criminal, Sebtana demostró tener un gran potencial en la química en una posible y subrreal historia... Gracias a R.I.B no se dio, ni creo que se vaya a dar. Ése Sebastian es un loquillo y pobre Brittany, si Santana la sigue negando, Brittany podría decepcionarse... Y las guerras entre Blaine y Kurt. Tranquilos, tranquilos. Su historia comenzará a fluir, créanme y apuesto que les gustará... (Y si no, qué triste :c )

Espero les haya gustado tanto como me está gustando escribirlo. En fin. Me largo. Espero sus reviews (sobre todo sus comentarios sobre la escena de sexo). Me ayudan a mejor mucho y los aprecio a todos.

Me despido ahora sí. Nos leemos pronto.

¡Sayonara! :P