Hola! :D Lo prometido es deuda! Aquí esta el cap. Disfrute mucho escribiéndolo… espero les guste :)
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Los primeros rayos del sol se asomaban a través de la tela de la tienda, iluminando su interior y junto con ella dos siluetas que por su cercanía parecían una sola.
Riko fue la primera en despertar, extendiendo sus brazos mientras daba un bostezo, tallándose la cara y colocándose los lentes, miro a su lado. Sobresaltándose al ver quien dormía plácidamente a su lado.
-es verdad- pensó. Todo aquello Parecía un sueño, pero no, era una realidad había pasado la noche con el hombre que amaba y no solo había sido su primera noche juntos , para ella había sido su primera experiencia y se sentía plena y feliz que haya sido él quien la convirtió en mujer. Lo contemplo por un momento más y suspiro.
Comenzó a vestirse lo más silenciosamente posible, no quería despertarlo –se ve tan lindo dormido- pensó, de nada sirvió su cautela pues el relincho de uno de los caballos lo despertó… aun acostado con los ojos cerrados extendió el brazo buscando el cuerpo de la ahora su chica.
Al sentir que no estaba junto a él, abrió los ojos con dificultad, para luego sentarse y encontrarse con una Riko a medio vestir, lo cual le gusto mucho, pero volviendo a la realidad ya no tenían tiempo para nada más.
-Buenos Días!- Dijo ella poniéndose de rodillas acercándose a el que aun permanecía sentado.
-Buenos Días- dijo él, acercándose a ella posando sus labios en la boca de la chica.
-vístete, prepare algo para el desayuno- el asintió.
Momentos más tarde, ambos desayunaban completamente en silencio.
Los dos sabían en lo que el otro estaba pensando.
¿Qué harían ahora? No solo por el hecho de que ahora por la reasignación de Riko estarían separados y que sería muy difícil verse, sino también por que el matrimonio o una simple relación entre soldados no eran permitidos. Los miembros del ejército podían casarse, pero con civiles no con otros soldados.
Además de esto estaba de por medio el cargo de Erwin como comandante la de la tropa de exploración, era un pieza muy importante para la humanidad estratégicamente hablando. Así que irse juntos y olvidarse de todo y de todos no era una opción.
Bueno…- dijo levantándose rompiendo aquel silencio -creo que es mejor que empaque todo-
Pensó que había sido hermoso todo lo que paso, pero aunque el dolor fuese insoportable, la misión de Erwin como comandante era más importante que nada, así que por el bien de todos era mejor desechar la posibilidad de realizar su amor.
Sin decir nada él le ayudo a preparar todo, cuando por fin terminaron y ella se disponía a subir al caballo, el la tomo de una mano como en un gesto de suplica
–no te preocupes yo me ocupare de todo, te prometo que no me rendiré tan fácilmente-
Tratando de contener las lagrimas, pero sin éxito y sin pensarlo dos veces riko se lanzo a los brazos del comandante, para luego besarlo apasionadamente, cuando por fin termino el beso se despidieron y ella subió a su caballo se marcho mientras el solo observaba como se perdía en el horizonte.
Ella por su parte con lágrimas en los ojos, no podía ocultar la tristeza de dejar lo que más amaba atrás.
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Días más tarde
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Después de terminar con sus deberes los cuales trataba de cumplir a cabalidad se encerraba en su habitación, a sus nuevos compañeros se les hacia extraño tal comportamiento pero pensaron que por ser nueva aun no había entrado en confianza con ellos y por eso era reservada. Se sentía terriblemente cansada ya que desde que llego no paso una noche en la que pudiera dormir bien.
Durante el tiempo que pasaba en su trabajo era fácil sobrellevar la tristeza ya que su mente se distraía y olvidaba por ratos la terrible agonía que no exteriorizaba pero que llevaba en su interior.
El problema era cuando estaba sola, no había nada que la distrajera de sus pensamientos, en los que todos y cada uno estaba el, tratando de imaginar que estaría haciendo en ese momento preguntándose cosas como- ¿será que ya se olvido de mi?-
desde aquel día no había tenido noticias de él, lo cual la hacía sentir un poco insegura ya que ella conocía el ambiente militar y a los soldados hombres, sabía que habían muchos que solo buscaban pasar la noche con sus compañeras para luego olvidarse de ellas. Sacudió la cabeza reprimiendo tal pensamiento diciéndose a sí misma que él le había dicho que la quería y que no se daría por vencido, el era un hombre honorable además era el hombre que amaba y no creyó justo dudar de él.
Tirándose de espaldas, quedando acostada en la cama comenzó a llorar, como tantas noches antes que esa, deseando volver a estar entre sus fuertes brazos, viendo sus ojos, sintiendo el calor de su cuerpo, aquel calor que añoraba con desesperación y que ahora parecía tan lejano, permaneció así hasta que debido al cansancio y a el dolor que oprimía su pecho, al fin pudo quedarse dormida.
La noche anterior había sido la noche del sábado y debido a que tenía la mañana del domingo libre se permitía dormir hasta más tarde ese día.
Su sueño fue interrumpido de repente por otro compañero que tocaba la puerta de su habitación.
-Riko, estas despierta?- dijo un soldado esperando respuesta
Saliendo de su placido sueño por aquel ruido, abrió los ojos y se sentó en la cama
– un momento- dijo levantándose aun sintiéndose algo somnolienta.
Como no estaba apropiadamente vestida para hacer pasar a su compañero, entre abrió la puerta tallándose los ojos – ¿Qué sucede?-
-Han traido esto para ti- dijo el otro entregándole un sobre blanco, sellado
- parece que es departe de los altos mandos- al oír esto la chica se olvido de su aletargamiento, despertando completamente por la impresión y tomando el sobre. –Gracias- dijo cerrando la puerta.
Se apresuro a abrir el sobre, se sorprendió aun mas cuando leyó quien era el remitente.
Había recibido una carta departe de del comandante Pixis, lo cual era extraño, no pudo suponer la razón de dicha carta y con una gran incertidumbre comenzó a leer:
Querida Riko:
-Espero que te encuentres bien en tu nueva asignación. Seguramente te extrañara la razón de mi carta. ¿No lo imaginas? Smith vino hace unos días a verme y me hablo su situación- trago con dificultad, -¡Dios! Ya lo sabe…- pensó asustada, pero continuo leyendo.
-primero quiero decirte que tienen todo mi apoyo, Erwin es un buen hombre y sé que el cuidara bien de ti, mi querida niña sabes que más que una compañera en esta lucha, eres como la hija que siempre quise tener pero como sabes esta guerra y podría decir que hasta mi propio ego me negaron , así que cuando te conocí y te trate fue surgiendo en mi un cariño hacia ti y me atrevo a decir que me tienes cariño también, nunca te lo había comentado y bueno incluso a nadie antes, pero cuando fui joven me enamore de una linda y dulce chica, ella no era soldado, era la hija de un mercader muy rico, el cual tenía planeado un matrimonio arreglado para ella, pero por orgulloso y podría decir cobarde, no luche por estar con ella. Al final término casándose como su padre lo dispuso y la perdí para siempre, no la he vuelto a ver desde entonces, tampoco sé que ha sido de ella o si aun vive.
Desde entonces día tras día, a pesar de los años que han pasado siempre he vivido pensando y preguntándome como serian las cosas hoy en dia si yo hubiera enfrentado las circunstancias de aquel entonces. Ahora sabes la razón por la que jamás me case ni tuve hijos y es por eso que eres tan importante para mí, recuerdo cuando llegaste a las tropas estacionarias, eras una niña muy buena, enojona a veces pero con un alma muy tierna, es curioso sabes? Tú me recuerdas mucho a ella… por eso, el tiempo que estuviste bajo mi cuidado nunca me sentí solo, eras como la niña pequeña que yo debía cuidar y protege. Los años han pasado y ahora eres toda una mujer y mi más profundo deseo es que seas feliz, que no termines sola con tus recuerdos como yo, además tomando en cuenta que en este mundo no sabes cuándo morirás, tienes derecho a buscar tu felicidad, ambos ya han dado bastante a la humanidad ya es hora de que piensen un poco en ustedes.
Así que empaca tus cosas he ordenado que vuelvas y no solo eso te he asignado una misión especial en el cuartel de las tropas de reconocimiento… ante los ojos de los demás ayudaras con Eren pero tu verdadera misión es ser feliz, por lo demás ya iremos resolviendo las cosas que surjan. Solo te pido algo como condición…
Cuando te cases, quiero ser yo quien te entregue en el altar ¿de acuerdo? Espero que vengas a verme pronto.
Con cariño Dot Pixis
Secándose las lagrimas, después de haber leído la carta que le devolvía la esperanza a su alma desconsolada, fue a reportarse con su superior para luego preparar las cosas para su salida. No podía esperar a llegar y verlo, abrazarlo y darle miles de besos acumulados de los días que estuvieron lejos. Pero antes pasaría a saludar al comandante Pixis y darle las gracias por el maravilloso gesto que había tenido con ellos.
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Aaww! :3 Porque será que ella le recuerda a su amor del pasado? Mmmm…
Quería decirles que quiero actualizar los lunes y jueves :D bueno espero sus Reviews
Nos vemos el Jueves! :D
