Capítulo 6:- Citas y Mentiras.
Dave, Blaine, Mike, Sam y Jeff jugaban basquetbol tranquilamente en una de las canchas del campus. Eran Dave y Mike contra Blaine, Sam y Jeff, y a pesar que Blaine era muy bueno, sus movimientos se volvía torpes al tener contacto con Sam. O cuando Sam le hablaba. O cuando lo miraba.
-¡Alto!- levantó las manos un Anderson bastante cansado, pidiendo un descanso. El sudor ya le había humedecido el cabello lo suficiente como para despeinarlo demasiado y le preocupaba un poco por dentro no verse a la altura de los demás. Los demás lo siguieron al césped, donde Dave y Sam se echaron, totalmente exhaustos.
-¿Qué vas a hacer con tu clase de inglés?- le preguntó Mike al rubio Jeff. Éste, que tomaba agua de una botella, lo miró.
-No lo sé. Dicen que necesito los créditos de otros lados, pero ya es muy tarde para unirme a algún equipo deportivo. Y la verdad, sólo soy bueno en el básquet.-
-Si a eso llamas "bueno"…- se burló Sam, riendo abiertamente. Jeff se estiró y le dio un zape a Evans. Dave pareció confundido.
-¿Y por qué necesitas créditos? ¿Qué pasó con la clase de inglés?-
-Lo que sucede es que me mandaron a extraordinario por "faltar" muchas veces durante el semestre- hizo las comillas con los dedos Jeff, serio- Y me dijeron que si no quería que me echaran, consiguiera los créditos en algún taller o deporte-
-¿Por qué no te unes a nosotros?- le ofreció Sam. Blaine y Dave se quedaron paralizados del miedo. Mike asintió.
-Sí, Jeff… ¿Por qué no te unes al coro? Así nos ayudarías para las regionales y seríamos mejor contigo. A ti te dan los créditos, nosotros ganamos… todos ganan-asintió Mike, emocionado. Jeff dudó.
-No sé… tendría que pensarlo. Digo, yo no canto muy bien.-
-Pero tocas la guitarra, ¿Cierto?- insistió Mike. El rubio asintió y tras vacilar unos momentos, asintió, sonriendo.
-Está bien, lo intentaremos…-
-¿Intentaremos?- murmuró Blaine, pálido.
Jeff lo miró mientras saludaba a un moreno pálido que caminaba justo por el otro extremo con su uniforme perfectamente acomodado, su cabello oscuro despeinado salvajemente por los terribles vientos que soplaban y una sonrisa tímida. Se acercó hasta donde Jeff estaba.
-Hola- saludó a los chicos mientras se inclinaba.
-Sí, Nick y yo. Nick canta de ensueño y yo puedo tocar… Es perfecto- explicó el rubio mientras pasaba un brazo por el cuello de Nick, lo atraía hasta su altura y lo besaba con emoción. Sam y Mike parecían bastante cómodos con una escena poco común, pero Dave y Blaine al ver el beso se pusieron nerviosos.
-¡Eso es mejor! Dos por uno- exclamó emocionado Sam mientras se levantaba de un salto- Vamos, continuemos con el partido-
-Por favor- le suplicó Rachel junto al casillero de Kurt. El ojiazul levantó una ceja, inquieto.
-¿Para qué necesitas que te acompañe a una cita con una chica nueva en la escuela? Creo que ya estás grande y puedes cuidarte sola- le respondió mientras caminaba y era seguido por la castaña.
-Por favor, Kurt. Ayúdame. Yo no la conozco y me da miedo. Podría ser una psicópata-
Kurt se detuvo, dudoso.
-Podría ser verdad… Pero entonces si te da miedo dile que no-
-Pero ya le dije que sí-
-Retráctate- asintió un Kurt bastante tranquilo. Rachel se le interpuso bruscamente frente a frente, enojada.
-¡Sabes que Rachel Berry no se retracta por nada!- exclamó, desesperada. Kurt la miró fijo unos instantes, como si de pronto se hubiese vuelto loca y sonrió de manera torcida.
-Entonces jódete.- intentó caminar, pero la castaña lo obstruía.
-Por favor, Kurt, por favor. Te lo estoy pidiendo como mi mejor amigo-
Kurt suspiró y puso sus ojos en blanco. Después se cruzó de brazos.
-Bien… de acuerdo. Iré.-
Berry dio un salto de alegría y chilló de emoción ante la furia de Kurt. Luego éste preguntó:
-Espera… ¿Que no se supone que sales con Finn? Digo… no puedo ayudarte a serle infiel. Yo SOY su hermano.-
Rachel se quedó paralizada ante la acusación. Vaciló algunos segundos y después fingió una sonrisa.
-Finn y yo no estamos saliendo-
-Pero se besaron- contraatacó Hummel. Rachel gimió, disgustada.
-Sí, pero ni Finn ni yo estamos saliendo y no voy a tener una cita con Quinn, así que básicamente no estoy lastimando a alguien…-
Kurt se detuvo de repente frente al salón de francés abrazando un libro gris y una carpeta roja con los brazos.
-No sé, Rachel… Estoy seguro que Finn te quiere mucho y a ésa Quinn pareces interesarle… creo que deberías ser honesta y ya-
-Pero no estoy saliendo con Finn ni con Quinn. No tengo esas intenciones. Yo soy solamente de mi carrera y lo sabes-
Kurt exhaló. Si había algo que le desesperaba más que sus compañeros de la clase de francés es tener que lidiar con Rachel Berry cuando ella creía tener razón.
-De acuerdo. Iré de encubierto.-
Más tarde, en esa misma clase, un mensaje sacudió el teléfono de Hummel. Kurt, quien mantenía los ojos en el pizarrón mientras hacía rápidos anotes en su carpeta, dirigió torpemente su mano a su teléfono en el bolsillo del pantalón rojo y cuando se fijó de quién era, su boca se secó.
-Necesito más consejos… ¿Podríamos vernos?-
No tenía identificado el número, por lo cual podía ser un error o una broma. Cualquier opción le parecía patética.
-¿Quién eres?- le contestó. El mensaje no tardó en ser respondido. El nombre desconcertó mucho al ojiazul.
-Dave Karofsky-
-Seguro fue lo mejor que pudiste conseguir- gruñó Santana mirando de mala gana al motel de 3 estrellas en donde se encontraban.
-En el poco tiempo que me diste, sí, fue lo mejor- aceptó Sebastian, sonriendo con burla. Santana caminó por la pequeña habitación, mirando con atención el suelo recién barrido, el tapiz mostaza de mal gusto que se despegaba de las orillas, los cuadros de ornamenta pintados en acuarela, la pequeña televisión, la puerta hacia el baño más arañada que nada y la cama. Una cama matrimonial de proporciones un poco más chicas de las normales. Una base vieja que crujía, un colchón amarillento ya por el tiempo de uso y unas sábanas de un naranja opaco resecas.
-Ya, no seas quejumbrosa. Sólo vinimos a coger, ¿No es así? ¿Qué importa dónde estemos?-
Santana se volvió para encararlo, con los brazos cruzados en su pecho.
-Bueno, hacerlo en tu coche me dejó calambres y por alguna extraña razón un rasguño apareció debajo de mi espalda la vez que lo hicimos en el baño del Lima Bean. Yo sé que eres masoquista y probablemente más pervertido que Christian Grey, pero a mí me gusta cuidarme. También soy Co-capitana de las Cheerios y necesito verme bien. Y perfecta y limpia y eso-
Sebastian se acercó hasta ella por detrás y comenzó a besarle el cuello lentamente, provocando que a Santana se le erizara la piel.
-Bueno, la próxima vez dame más tiempo y no sólo me grites por el teléfono a la hora que se te plazca-
Santana se volvió para besarlo con lujuria y coló rápidamente sus manos en el pantalón de su compañero. Pudo sentir la emoción física de Smythe y sonrió abiertamente.
-Al diablo. Hagámoslo-
Sebastian correspondió a la sonrisa con un beso más sofocante y mientras sus manos viajaban a la espalda de Santana para quitarle la molesta blusa de las Cheerios, las de su compañera ya estaban desnudándolo de la cintura hacia arriba. Cuando logró quitarle la blusa, la falda fue tarea sencilla al simplemente bajarle el cierre de lado y deslizarla por sus esbeltas piernas. Santana se dejó caer sobre el colchón mientras Sebastian se quitaba el pantalón. Una vez se deshizo de la prenda, se acomodó sobre Santana mientras la besaba en los labios y con algunos dedos de su mano derecha la acariciaba sobre la tela de la braga. Cuando sintió que comenzaba a humedecerse, lentamente recorrió su cuello y con la mano izquierda le quitó el sostén morado que usaba y sin ningún cuidado lo lanzó al suelo. Con sus labios apretó el pezón derecho y con su lengua recorrió el contorno de la aureola. Luego fue con el pecho izquierdo y cuando los gemidos de Santana lo habían despertado aún más, siguió bajando mientras lamía cada centímetro de su piel bronceada hasta la última prenda que aún vestía. Con los dientes, cuidadosamente le quitó las bragas y cuando las llevó hasta las rodillas, con una mano se las terminó por quitárselas. Luego tomó el paquetito de plástico que había dejado en el borde de la cama y se puso el condón. Nuevamente se alzó sobre López, acomodándose entre sus piernas. Ni contó, ni esperó nada. Cuando Santana abrió los ojos, se encontró con la sonrisa burlona de Sebastian y luego él la embistió, adentrándose en ella. López hizo una mueca de sorpresa que fue reemplazada por una de placer y volvió a cerrar los ojos con fuerza. Sebastian, quien mantenía los brazos junto a los hombros de su compañera, hizo una pequeña flexión para continuar jugueteando con los senos de Santana que se alzaban y bajaban con violencia a causa del ritmo agitado de su respiración. Retrocedió un poco y volvió a embestirla. Tres. Cuatro. Cinco veces. Para la sexta, Santana pasó sus brazos alrededor del cuello de Sebastian. Seis. Siete. Y en la octava, Sebastian comenzó a verlo todo con un resplandor blanco cegante al igual que Santana. En la novena, López le encajó sus uñas en el cuello del castaño, provocándolo gritar de dolor y placer. Se quitó cuando sintió que era el momento.
-¿Qué te pasa?- le preguntó mientras caminaba al baño para deshacerse del pedazo de plástico en su pene.
Santana se rió, malévola, y comenzó a vestirse.
-Me la debías. ¿Crees que no noto que te gusta "dejarme marcada"? te tocaba a ti-
Sebastian, que regresaba del baño con el ceño fruncido y desnudo se sentó junto a ella mientras se vestía nuevamente, gruñó de cosas, pero sin contestarle nada claro. Rápidamente terminaron y López se arregló otra vez el peinado. Salieron de la habitación y caminaron al auto de Sebastian.
-Tendrás que llevarme a algún lugar de comer. Muero de hambre-
El castaño iba conduciendo, serio. Se detuvo en un semáforo y no le contestó. López frunció el ceño.
-¿Y ahora qué te picó a ti? No me interesa que estés molesto por lo del rasguño, seguro podrás inventarles algo a tus amigos o algo así. No me interesa que estés enojado, yo quiero mi comida-
El semáforo marcó verde pero Smythe no movió el auto.
-El condón se rompió- murmuró. López abrió los ojos como platos, horrorizada.
-¡¿Qué?!-
-Ya me oíste. El condón se rompió- repitió, frustrado y cuando los autos detrás de él le pitaron, él sacó el brazo por la ventana y les levantó el dedo mientras avanzaba.
Santana intentó tranquilizarse. Se rompió… ¿Y qué? Se pueden romper y no pasar nada. Además, él me prometió que estaba sano y yo también estoy sana. Eso no significa nada… los accidentes pasan.
-Bueno, eso no significa nada. Los accidentes suceden- dijo artificialmente. Ni ella lo creía y Sebastian lo notó en su tono de voz. La miró de reojo.
-Terminé dentro de ti. Eso significa algo- dijo, duro. Los ojos oscuros de Santana se humedecieron y su voz se rompió, por eso decidió no decir nada más.
Cuando el oijiazul se acercaba a un Burguer King, su compañera se alarmó.
-¡¿Qué estás haciendo?!-
-Querías comida, ¿No?-
-¡No, ya no quiero nada! ¡Llévame a casa!-
-Pero…-murmuró dudoso Sebastian.
-¡Llévame a casa, maldita sea!- le gritó. Smythe no le respondió y se dirigió a dejarla en la escuela. Una vez ahí, ni siquiera le dijo algo, simplemente Santana saltó del auto y se alejó casi corriendo. Sebastian exhaló, tembló un poco y las lágrimas lo traicionaron. ¿Y si quedaba embarazada? Sebastian apenas podía cuidarse él solo. ¿Y si sus papás los obligaban a casarse? Sebastian no sentía el más mínimo afecto por ella y estaba seguro que ella tampoco por él, además, él estaba enamorado… y ella también. De personas diferentes a ellos mismos. De personas iguales a sí mismos. ¿Y si tenía que abandonar todo por un accidente producto de su irresponsabilidad? ¿Y si decepcionaba a sus amigos? ¿Y si decepcionaba a Blaine?
Regresó a la escuela muy rápido. Dejó el auto en el estacionamiento y caminó hasta el salón del coro, donde se encontraban ahí todos reunidos.
-¿Dónde estabas, Sebastian? – le preguntó de forma agresiva Dave, molesto.
-E- estaba ocupado- tartamudeó, culpable.
-Te estuvimos marcando- admitió Blaine. Sebastian abrió los ojos y sacó su celular. Lo tenía apagado.
-Qué curioso. No me llegó nada-
-Seguro estabas con la niña ésa, ¿Verdad que sí?- insistió Dave, furioso.
-¿Qué niña?- quiso saber Jeff, intranquilo al ver el rostro abatido de Smythe.
-Sebastian se acuesta con una integrante de New Directions- le explicó Mike, calmado. Nick miró con desconfianza a Smythe.
-¿Que ellos no se supone que son nuestros adversarios a derrotar?- preguntó, confundido.
Sebastian asintió.
-Sebastian, tienes que pensar muy bien en dónde pones tu lealtad. Tienes que irte con cuidado. Nunca sabrás lo que ella quiere de ti- bramó Blaine.
El castaño, vacilante y triste asintió.
-Sí, lo sé… Ya no la veré más. Lo prometo-
Blaine, Mike y Dave respingaron.
-¿Se pelearon? ¿Ya terminaron?- inquirió Blaine, sorprendido.
-Algo así. No había nada "que terminar", pero decidimos parar por un rato-
-Espero que "un rato" sea para siempre. Así no tendría que preocuparme cada vez que desapareces para meter tu cabeza en su falda. Sé que puedes cuidarte solo, pero aún así no me fío de ellos- opinó Blaine, más tranquilo. Suspiró y entonces se volvió.
-¿Alguien sabe dónde está Sam?-
-Ah, dijo que tenía que acompañar a su hermana a hacer algo. No quería dejarla sola, así que me avisó… y le dije que estaba bien- aceptó Mike. Blaine se desesperó por dentro y quiso gritarles a todos, pero se contuvo.
-Bueno… ¿Y adónde fue?-
-Me parece que al Breadsticks algo así-
La sangre hirviendo pronto comenzó a colorear el pálido rostro de Blaine, quien intentó mantener la calma. Mike miró con curiosidad hacia Anderson y habló, vacilante.
-Jeff… ¿No nos habías dicho que tú y Nick habían preparado algo? Nos gustaría verlo-
El rubio observó con cautela a Blaine y luego dirigió su mirada castaña hacia Nick. Jeff asintió y caminó hasta una esquina para traer su guitarra. Nick, quien había puesto dos bancos para sentarse, murmuró unas cosas antes y cerró los ojos. Jeff tomó asiento junto a él y comenzó a tocar. Nick comenzó.
In the beginning
I never thought it would be you
When we were chillin
Smiling in the photo booth
But we got closer (Yeah)
'Till you were eating off my spoon
And coming over
And we would talk all afternoon
Jeff siguió tocando mientras cantaba lo más agudo que podía.
Tonight we'll just get drunk
Disturb the peace
Bind your hands all over me
And then you bite your lip
Whisper and say, "We're going all the way"
Nick se levantó del banco y puso una mano en su pecho mientras cantaba, emocionado.
Tonight, take me to the other side
Sparks fly like the Fourth of July
Just take me to the other side
I see that sexy look in your eyes
Jeff siguió sentado, pero lo apoyó en el coro.
And I know, we ain't friends anymore
If we walk down this road
We'll be lovers for sho
So tonight kiss me like it's do or die
And take me to the other side
Jeff hizo los efectos con los acordes de su guitarra y Nick hizo tantas voces como le eran posibles por sí mismo.
(Woah)
Take me to the other side
(Woah)
And take me to the other side
(Woah)
Kiss me like it's do or die
(Woah)
And take me to the other side
Tras los últimos acordes, Blaine miró impacientemente su reloj plateado por última vez. Apenas Dave, Mike y Sebastian les aplaudían cuando se levantó, desesperado.
-¿Adónde vas?- le preguntó Dave, intrigado. Blaine comenzó a recoger sus cosas con rapidez.
-Tengo algo que hacer. Nos vemos mañana…- se despidió para alejarse rápido. Sebastian se levantó de un salto y lo siguió.
-Blaine, ¿Estás bien?- le preguntó algunos pasos detrás de él. Anderson todavía caminaba, apresurado.
-Sí-
-¿Por qué estás tan alterado?-
-Porque ya me retrasé-
-¿Y qué tienes que hacer?- insistió Smythe. Blaine exhaló, pero todavía no se volvía si quiera para explicarle su situación.
-Algo… que me encargaron mis padres-
-¿Y te puedo ayudar?-
En la entrada de la escuela con el estacionamiento Blaine se volvió, furioso.
-¡NO!-
Sebastian retrocedió un paso, asustado por el enojo de su amigo. Los ojos miel de Blaine se volvían fríos con el pasar de los segundos y su nariz se hinchaba por el exceso de aire que inhalaba y exhalaba con frustración. Sus labios se volvieron una línea gruesa.
-¿Qué quieres, Sebastian?-
-Nada. Sólo me pregunté si necesitabas algo…-murmuró, inseguro. Blaine negó con la cabeza e intentó hablar con toda la amabilidad de la que era capaz.
-Bueno, si no quieres nada, deberías dejar que me ocupe en mis asuntos. Hasta mañana- gruñó mientras se alejaba. Por lo visto, no tenía mucha amabilidad. Sebastian lo siguió con la mirada hasta que vio cómo Blaine entraba a su auto, un jetta azul oscuro elegante, y escapaba de la escuela. Suspiró, sintiéndose derrotado.
-A lo mejor no llega- suspiró Kurt, aburrido contra su teléfono. A pesar de la corta distancia, Rachel había insistido en llamarle por celular para mantener un contacto de bajo perfil. A Kurt todo eso le parecía una tontería.
-Ponte alerta. No tengo tanta suerte. Las personas se pegan a mí como abejas a las flores-
Kurt dejó escapar una risa exagerada y corta. Berry puso los ojos en blanco para ella misma.
-Sabes de qué estoy hablando-
-Claro que sí, señora- asintió un Kurt solemne. Sus ojos azules, aburridos de pasearse por todo el lugar, decidieron darse una vuelta por el estacionamiento. Al instante, se abrieron de un golpe.
-Eh… Rachel, ya llegaron-
-¿Qué? ¿Quiénes?- chilló Berry al otro lado del aparato.
-Quinn… y viene con su hermano- eso último lo dijo sonriendo. Rachel movió su cabeza como poseída para buscarlos con toda la mirada y terminó por picarse los ojos con su propio cabello. Se llevó sus dedos a sus ojos para calmar el ardor y por dentro deseó que Kurt estuviera viendo mal. Hummel, quien estaba sentado junto a una ventana de lado al estacionamiento, sonrió como tonto al ver pasar al par de rubios.
-¡Kurt! Qué sorpresa encontrarte por aquí- exclamó una Quinn bastante confundida y asustada como para sonar alegre. El aludido sonrió, mirando de reojo a Sam.
-Sí… tenía hambre y vine a ver qué tal está este lugar- mintió descaradamente. Quinn frunció el ceño y entrecerró los ojos.
-¿Rachel te trajo?-
-¿Rachel está aquí?- fingió demencia al ver tan apurada a Evans. Sam se alzó con sus puntas para observar el lugar mejor. Una sonrisa nerviosa se cruzó por el rostro de Quinn.
-No lo sé, tal vez… Ya ves, con eso de que ustedes son muy buenos amigos…-
-Ah, sí, pero esta vez yo vine solo-
Quinn asintió, más tranquila y luego fingió una sonrisa de seguridad.
-Bueno… nos vemos mañana en la escuela, Kurt- se despidió. Hummel asintió, emocionado y levantó la carta que tenía entre las manos para pasar desapercibido un momento. Apenas el par de rubios caminó un par de pasos, cuando Quinn divisó a una Rachel bastante confundida. Se volvió hacia su hermano.
-Mira, allá está- dijo a manera de despedida. Sam vaciló.
-Sí, ya la vi. ¿Entonces…?-
Evans se volvió hacia el rubio de labios grandes.
-¿Entonces? Entonces es aquí donde me dejas y después me recoges.-
Sam frunció el ceño.
-Pensé que me quedaría a vigilarte, Quinn. Ése fue el trato con papá-
-Lo sé, lo sé, pero yo puedo cuidarme solita. Además, es Rachel… ¿Crees de veras que es capaz de hacerme algo malo?- levantó una ceja.
Sam entrecerró los ojos.
-No…- dijo, inseguro.
-Exacto. Entonces… hasta luego-
-¿Y qué se supone que debo hacer? ¿Quedarme en el auto?-
-¿Por qué no vas a la mini plaza que está en la otra calle? Seguro hay tienda de cómics y eso-
-Pues sí necesito un cómic nuevo…-murmuró Sam, pensativo. Quinn esbozó una sonrisa cegadora.
-Piérdete. Al rato te llamo- y se alejó de manera elegante. Sam suspiró. Odiaba que para Quinn, las personas sólo fueran medios para llegar a lo que ella quería. Lo hacía sentirse… usado. Caminó de regresó por donde entró y se encontró con la mirada insistente de Kurt.
-¡Sam! ¿Ya te vas tan pronto?- le preguntó una nota más aguda de lo normal debido a la emoción. El rubio sonrió a medias.
-Algo así-
-¿Y si te quedas a comer conmigo?-
-Ah… yo creo que en otra ocasión. Tengo que ir a la tienda de cómics-
-Pero la tienda de cómics cierra hasta las ocho de la noche y apenas son las cuatro-
-No lo sé, viejo- dudó, vacilante. Kurt sonrió con una oferta que jamás podría rechazar.
-Vamos. Yo invito-
Incapaz de declinar tal invitación y motivado principalmente por su preocupación por su hermana y el extraño crujido que su estómago había comenzado a crear, asintió.
-De acuerdo-
-¿Cómo estás?- la rubia saludó a Berry mientras tomaba asiento frente a ella. Rachel asintió.
-Bien… ¿Y tú?-
Quinn sonrió mecánicamente.
-Bien… Algo preocupada. ¿Le comentaste a Kurt sobre que nos veríamos aquí?-
Los ojos castaños de Rachel se abrieron como platos, horrorizada. ¿Debo mentir? ¿Echo de cabeza a Kurt, aún cuando él me ayudó o miento?
-¿No lo habías visto?- insistió Quinn, más tranquila. Rachel negó lentamente y solamente una vez.
-Ah, de acuerdo. Digo, no tengo nada en contra de él o de alguien, pero bueno. La idea era traerte a compensarte a algún lugar-
-Con respecto a eso... No tenías que "recompensarme". Estoy bien-
-Pero estabas molesta- vaciló Quinn, abriendo mucho sus ojos en una expresión inocente.
-Sí, pero ya no estoy molesta.- admitió Berry.- De hecho, estoy más que alegre. Estoy buscando una nueva recopilación de canciones para las regionales. Ya están cada vez más cerca-
-¿Y qué canciones tienes en mente?-
-Bueno, me parece que Tell Him de Celine y Barbra sería un excelente comienzo. También Just Give Me A Reason de P!nk y Nate es una buena opción. The Way de Ariana y Mac también es como un himno perfecto para mi alto registro o Don't You Wanna Stay de Kelly y Jason Aldean. Incluso pensé en Overboard de Justin Bieber, Little Things de One Direction o incluso Like Nobody's Around de Big Time Rush-
-¿Justin y boybands? Vaya- parpadeó la rubia, admirada. Rachel se encogió de hombros, maravillada.
-¿Qué puedo decir? Estoy inspirada-
-Aunque todas ésas opciones son muy buenas, me di cuenta que la mayoría son duetos… ¿Planeas secuestrarme para que los cante contigo?- se rió, anhelando en secreto la idea. El rostro de Rachel se paralizó de terror puro.
-De hecho… todos votaron para que Finn y yo comenzáramos, así que me pareció una buena idea ahorrarnos tiempo en dividir la canción si ya la encontraba dividida-
El rostro pálido de Quinn se vio bastante desencajado por la decepción y la tristeza, pero intentó ocultarlo.
-Ah… me parecen excelentes opciones-
-Bueno, cualquier canción quedaría excelente si Finn y yo la cantásemos. Es decir, tenemos una química musical muy peligrosa- se congratuló ella misma y cuando se dio cuenta de cuánto hería a Quinn con ése comentario, se mostró apenada.
-Lo siento, Quinn… No sabía que sentías algo por Finn. Es algo que ni yo puedo controlar- se disculpó, apesumbrada. La rubia se sobresaltó, confundida.
-¿Crees que siento algo por Finn Hudson?-
-Bueno, si no fuera así, no reaccionarías así ante mis comentarios de nuestra química musical- supuso, atenta a los gestos de Evans. Ella se rió, muy divertida.
-¿Qué?- quiso saber Berry, sonriendo.
-No sabía cuán divertida puedes ser a veces, Rachel Berry. Lo había olvidado-
La aludida pareció confundida. Ya no se sentía tan presionada a ser perfecta ante Quinn Evans. Se sentía bastante muy cómoda, casi tanto como para platicarle acerca de ésos sentimientos encontrados que había tenido todo el fin de semana gracias al beso robado de Finn. Pero tampoco era tan tonta o cruel como para hacerlo. Rachel sabía que muy dentro de Quinn, ella tenía algo con Finn. ¿Pero qué tipo de cosa sería?
Sam picoteó su plato de carne parrillada en una salsa espesa roja mientras que Kurt, con elegancia y solemnidad, movía su espagueti a la boloñesa.
-¿Nadie dijo nada después de lo del viernes?-
-Nop. Al menos no delante de mí. ¿Cómo qué cosa debimos decir?-
-No, no sé. Me imaginé que dirían algo, pero está bien si no lo hicieron-
-De hecho, quiero aclarar algo: Yo no soy como ellos- lo miró fijamente a los ojos, serio. Una punzada incómoda se clavó en el estómago de Kurt. Tal vez Sam había adivinado sus intenciones, tal vez hasta era homofóbico y eso… ¿Pero entonces por qué había aceptado comer con él?
-¿Qué quiere decir eso?- tartamudeó, débil y sofocado. Sam se relajó y le dio un sorbo a su refresco de uva.
-Quiero decir que yo no quiero problemas. He visto cómo se llevan. En especial Blaine y tú… yo no soy así. A mí no me gusta la guerra y eso. Salvo que juegue en Halo, entonces me encanta, pero en la vida real, no soy violento-
Kurt suspiró, aliviado.
-Tampoco Mike lo es. Ni siquiera sé cómo ha soportado estar ahí medio año si cada dos meses se tienen que pelear con ustedes y por lo que sé, ahora más ya que se frecuentan-
-No me malentiendas. Tampoco nos gusta pelear a nosotros… A Santana le encanta jugar con la gente, pero eso ya es de ella, no es de nosotros. Tampoco me gusta llevarme así con los demás, pero así nos ha tratado ese tal Blaine y pues… Es defendernos o morir-
-Tal vez necesitan conocernos mejor. Tal vez hasta nos llevaríamos bien, quizás incluso podríamos hasta ser amigos- imaginó Sam, emocionado ante la idea de ver más a Mercedes Jones. Kurt, idealizando otras opciones, sonrió.
-Yo estoy de acuerdo. Sería una excelente idea-
En ése momento, un chico de cabello negro entró al restaurante bastante confundido. Sus ojos se enfocaron en mil lugares a la vez hasta que se fijó en el rubio y el castaño comiendo junto a la ventana. Con una sonrisa burlona caminó hasta ellos y vio cómo se paralizaba Kurt.
-Hola, compañeros- saludó un Blaine de buen humor. Sam se volvió, apurado.
-Lamento no haber llegado al ensayo. Mi hermana Quinn tuvo algo que hacer y mi papá insistió en que la acompañara y luego me encontré con Kurt y…- dijo todo de un movimiento, sin siquiera poder masticar la carne en su boca. Blaine frunció la nariz sin quitar la sonrisa.
-Vaya, es una gran historia, pero primero termina de comer para que no te ahogues- le indicó Anderson mientras le pasaba una servilleta. Kurt levantó una ceja.
-¿Y qué haces aquí?- inquirió el ojiazul. Blaine, de buena manera se volvió para mirarlo.
-Pasé a comprar algo de comer-
-Ah, pues siéntate. Estamos hablando de un tema importante- lo invitó Sam, emocionado mientras tragaba. Blaine se rió y tomó asiento junto a Kurt, frente a Sam. La aproximidad fue incómoda.
-¿Y de qué hablaban?- curioseó Blaine, alegre.
-De que no nos gusta cómo nos tratamos de equipo a equipo- respondió Kurt, sonriendo socarronamente. Blaine entrecerró los ojos cuando lo miró y después miró a Sam.
-Sí. Le estaba diciendo a Kurt que yo no soy como ustedes. Digo, no te ofendas, pero mis tratos hacia los contrarios jamás han sido tan malos…-
-Oh, pero nosotros no hacemos nada- dijo inocentemente Blaine. Kurt le contestó.
-¿Se acuerdan cuando nos dijeron de cosas antes de la seccional a Rachel y a mí? ¿O cuando uno de ustedes, sino es que varios, decidió destrozar las llantas de MI auto? ¿O como cuando me arrojaste jabón en el lavado de autos?-
Blaine se sonrojó.
-Sí, ya entendí tu punto.-
Kurt se rió por lo bajo, disfrutándolo. Los ojos de Sam brillaron.
-¿Ven? Si pudiéramos llevarnos mejor… podríamos ser más que sólo amigos-
-Acepto- murmuró el ojiazul, totalmente hipnotizado por el rubio. Blaine, que también se había quedado hechizado por Evans asintió, abriendo levemente los labios.
-Pero todos tendríamos que comprometernos. A mí me agrada mucho Mercedes y Finn. Y los demás parecen muy buenos. Además, MI hermana está en su escuela, y si se llegara a unir a su coro… yo no sé si podría con su mismo espíritu deportivo. Ella es mi hermana y aunque a veces me fastidie, la tengo que cuidar-
-Entiendo lo que dices- asintió Kurt- Y yo le echaré un ojo mientras está en McKinley. No te preocupes, Sam, puedes confiar en mí- le recalcó. Sam esbozó una sonrisa mientras le estiraba el brazo con la palma abierta.
-Gracias, viejo. De veras te lo agradezco-
Kurt, torpe, imitó su movimiento y cuando ambas manos se tocaron, Kurt sintió un sentimiento eléctrico recorriendo su mano entera. Blaine se ponía verde de los celos. Entonces el teléfono de Hummel sonó.
-Oh, Kurt, ¿Es tu pareja?- se burló Blaine mientras Kurt sacaba su teléfono. Kurt frunció el ceño.
-No, no tengo novio- murmuró.
-De veras necesito tu ayuda. ¿Cuándo puedo verte?- decía el mensaje de Dave. Kurt se mordió el labio.
-Seguro este no es el lugar para esa conversación, ¿Eh, Kurt?-insistió, socarrón. Sam se levantó.
-Iré al baño- y se alejó mientras Blaine lo desnudaba con la mirada mientras se alejaba. Cuando desapareció, Anderson volvió su rostro hacia Kurt.
-¿Qué dice el novio? ¿Ya te quiere ver?- siguió regodeándose. Hummel frunció el ceño, molesto.
-No es mi novio y no te interesa. ¿Podrías dejar de ser tan irritante?-
-¿Podrías dejar de intentar hacerme quedar mal frente a MI amigo?- le regresó el ladrido, frunciendo el ceño.
-Ah ¿Yo te dejo mal frente a él?- se burló Kurt- Tampoco me necesitas para eso, Blaine Anderson. Tú solito quedas mal frente a todos-
-No te pases de la raya, Hummel.- lo amenazó, acercándose a él de forma brusca. Kurt puso los ojos en blanco.
-¿Qué pasó con el "amor y paz, hermano"?- hizo voz de pacheco exagerado. Blaine quiso abofetearlo por su insolencia, pero lo único que hizo fue botarse de risa. Kurt levantó una ceja, inquieto.
-¿Tienes un trastorno de bipolaridad?-
Blaine, con lágrimas en los ojos y riéndose a todo volumen lo miró con esfuerzo.
-¿Cuál es tu problema, Anderson?-
-Tú- contestó entre risas y cuando Sam regresó, intentó controlarse, más no pudo.
-¿Qué tiene Blaine?-preguntó el rubio, curioso y sonriendo.
-Quién sabe. Está demente- se encogió de hombros.
La velada se vio arruinada por una sorpresiva tormenta que llegó a azotar a la ciudad. Los Evans vivían lejos, por lo que Sam fue a insistirle a Quinn en regresar a casa ya. La rubia, quien se encontraba fascinada con el encuentro y las charlas con Berry, había puesto mala cara ante la despedida. Blaine, Kurt y Rachel se habían quedado en la entrada mientras se despedían de los hermanos rubios alejarse en un carro verde oscuro viejo.
-¿Ya se van ustedes también?- preguntó Blaine, sin mirarlos y con los ojos puestos en su reloj plateado. Kurt y Rachel se miraron.
-¿Por qué? ¿Nos va a secuestrar o algo así?- gimió Berry, asustada. Kurt se rió.
-Tranquila, Rachel, Blaine es bueno, ¿O no? Hasta donde tengo entendido, los Hobbits siempre han sido pacíficos. ¿Por qué no les haces honor a sus viejas costumbres, Blaine Anderson?-
El moreno cerró los ojos, inhaló y exhaló un par de veces y después lo ignoró.
-¿Qué está haciendo?- le masculló la castaña al ojiazul. Kurt lo observó un momento y después respondió.
-Creo que me encuentra irritante y ésa es su manera de contenerse de golpearme-
-¿Y por qué simplemente no nos golpeas y ya?- inquirió Rachel directamente a Anderson. El aludido abrió los ojos y la miró.
-Porque mínimo yo tengo educación y no golpeo mujeres. Además, me descalificarían del concurso de coro y eso es un lujo que no puedo darme- Entrecerró los ojos y le regresó la mirada a Kurt- Ustedes seguro esperan que eso pase para tener una ventaja, ¿Verdad?-
-La única ventaja que ustedes podrían tener sobre nosotros es que todos quedáramos en coma- le contestó Kurt, mirando hacia el horizonte oscuro, frío y todavía húmedo por la constante lluvia.
-No sería difícil- masculló Blaine para sus adentros. Rachel se volvió para mirarlo, asustada.
-Vámonos, Kurt. Ése tipo no me da buena vibra-
-Este tipo tiene nombre. Blaine Devon Anderson. Apréndetelo, niña-
Kurt lo miró por encima del hombro.
-Vámonos, Rachel. No vale la pena-
La castaña prefirió pasar un par de segundos debajo de la lluvia, permitiendo que se le estropeara el peinado a estar en la entrada con ésa bestia conocida como Blaine Anderson. Jamás podría confiar en alguno de ellos.
La mañana siguiente, Tina caminaba muy animada con su celular en las manos por la escuela. Muy sonriente, le respondía a Mike con alegría.
-Seguro enloquecerán. Fu. Ojalá vieran lo buenos que somos juntos, ¿No crees? Quizás podríamos alcanzar más cosas así :P- le mencionó Mike. Tina sonrió tímidamente frente al celular.
-El problema es que todavía se ven como competencia. Y hasta las regionales, no creo que eso vaya a cambiar- puso mala cara Tina ante su mensaje. Era negativo y deprimente, pero no dejaba de ser cierto. Suspiró cuando se acercó a su casillero, cambió su libro de Matemáticas por el de Biología y siguió su camino.
-¿Crees que deberíamos decírselos? Es obvio que lo haremos, pero… ¿Cómo? ¿Se lo han ganado? ¿No incendiarán el lugar una vez sabido el trato?-
-Si no incendiaron el centro comercial, no creo que incendien la mansión de un millonario.¬- le aseguró Tina al subir las escaleras.
-Por si las dudas, les decimos que está en contra de las reglas y si hacen algo malo, los descalificarán xD-
Tina se rió por lo bajo mientras entraba a su salón y se sentaba hasta atrás. Antes de guardar el celular, le tecleó rápido su despedida.
-Eres un genio. Tengo que irme (Odio la biología) después nos ponemos de acuerdo bien: P-
Suspiró y por dentro rezó para que los próximos 50 minutos se fueran volando. De veras tenía que contactar a Mike.
Cuando terminó la clase, Tina salió disparada hacia el salón del coro, cuyo número había crecido en un integrante más. La hermana de Sam se encontraba ahí, sentada detrás de Rachel, quien se encontraba situada junto a un Finn Hudson muy sonriente. También estaban Santana, Brittany, Mercedes y Kurt ahí.
-Hola a todos- saludó en general para no hacer obvio el que había olvidado el nombre de Evans. Hummel de inmediato se levantó y se puso en el centro del salón para hablarles.
-Chicos, tengo que hablarles de algo…- comenzó sonriendo para ser interrumpido por una mordaz Santana.
-Oh, Dios mío, eres mujer, ¿Verdad? Lo sabía- se rió, provocando risas en Quinn y Brittany e incluso Tina medio sonrió. Kurt puso mala cara.
-Después de los cinco segundos de atención para Santana, quiero de veras pedirles que hay que ser amables con los Warblers. Hay que tener educación y elegancia ante todo- les pidió, sonriente y nervioso.
-Dos cosas: La primera: ¿Desde cuándo te importa ser "amable" con los otros? La segunda:¿Desde cuándo crees que un grupo coral tiene que tener "educación y elegancia"? Para eso está el coro de la Iglesia- se quejó Santana.
La voz de Santana reventó el sentido común de Kurt y explotó.
-Bueno, Santana, a ti debería importarte más que a nadie el que seamos amables. Digo, tu novio está en el equipo enemigo. ¿No te molestaría si lo tratásemos mal? Ah, lo olvidé, no es tu novio, sólo te acuestas con él. Como sea. Tal vez no todos podemos tener los mismos valores y la misma moral que tú, Santana López, pero si no puedes acatar la única regla sencilla y de oro que a partir de hoy estará, lo siento, no puedes seguir más aquí. Y me vale un carajo si te ofendo o no o como lo puedas tomar-
Quinn, Rachel, Finn, Brittany, Mercedes y sobre todo Santana estaban sorprendidos. Tina sí estaba consciente de la situación y encuentros Sebtana gracias a Mike, quien le había confiado el secreto y Kurt parecía inconsciente a lo que había dicho. Se extrañó que todos permanecieran callados y horrorizados.
-¿Qué? ¿Qué dije?-
-Oh, hermanito- murmuró Finn, asustado. Lentamente Rachel miró a Finn y después a Santana. Palideció de manera sorprendente y ni siquiera tenía fuerzas para atacar a Hummel. Brittany rompió el silencio.
-¿Quién es tu novio, Santana?-
López la miró, horrorizada, a punto de echarse a llorar. Los ojos claros de Brittany se veían confundidos y parecía que la habían herido más profundo que jamás alguien lo haya hecho.
-¿Como que quién, Brittany? ¡Sebastian Smythe!...- y al ver la mueca de dolor físico en Pierce, se tapó la boca, Kurt, asustado.
-Oh, por Dios, ¿Te acuestas con uno de nuestros "enemigos"?- le preguntó Mercedes, en voz baja.
-No puedo creerlo- masculló Quinn, sorprendida.
-¿Por qué no nos habían dicho nada?- se quejó Rachel, mirando con el ceño fruncido hacia Finn y Kurt. El celular de Hummel sonó en su bolsillo y por primera vez en la vida, se había alegrado que fuera un mensaje de urgencia.
-Eh… me tengo que ir, chicos. Nos vemos- y salió huyendo. Mercedes se levantó cuidadosamente y pasó detrás de Santana y Brittany, con los ojos muy abiertos y puestos en Tina.
-Yo también me voy. Tengo Biología…- se excusó Jones. Quinn se levantó, saltó el escalón hacia el piso y fue tras Mercedes.
-Me voy contigo-
Finn se levantó y fue seguido por Rachel, quien seguía recriminándole. Tina se fue, inquieta. Santana todavía estaba en shock. Brittany mantenía la vista fija en ella.
-¿Santana? ¿Estás bien?-
López asintió. La rubia se mordió el labio, soportando las dolorosas y amargas lágrimas que la amenazaban con romperla.
-¿Quién es Sebastian Smythe? Por favor, dime que es el cangrejo de la Sirenita-
Santana se volvió un poco para mirarla, horrorizada.
-Por favor-
-Lo siento mucho, Brittany… Yo… me tengo que ir- se levantó y salió del salón casi corriendo. Brittany se apresuro a seguirla.
-¿Sigue en pie nuestro acuerdo del viernes?-
Santana se volvió para mirarla, pero sin afirmar ni negar, la dejó atrás. Brittany se aguantó tanto como pudo, pero algunas lágrimas la traicionaron. Rápidamente se limpió el rostro, se volvió y exhaló.
Easey come, easey go. That just how you live
Take, take, take it all but you never give
Should've know you were trouble from the first kiss
Had your eyes wide open… Why were they open?
-¿Por qué estás tan feliz?- le preguntó Sebastian a Blaine en los pasillos. Anderson suspiró inconscientemente.
-¿Alguna vez has sentido que sin conocer a alguien mucho, no sé, podría poner tu mundo de cabeza?-
Una luz en la cabeza de Sebastian se prendió. A lo mejor Blaine ya había sentido lo que Sebastian quería transmitirle. A lo mejor ya se había dado cuenta de que Sebastian estaba enamorado de él. Sonrió, confiado.
-Sí, lo he sentido-
Blaine frunció el ceño.
-¿En serio o me estás tomando el pelo?-
-En serio lo he sentido. Créeme. Cuéntame qué te pasó- le ordenó, emocionado. A lo mejor Blaine se sentía igual por él…
Anderson inhaló profundamente.
-Bueno… Pues este chico me ha estado ayudando mucho, a pesar que no lo conozco mucho. Quiero conocerlo mejor, ¿Me entiendes? Quiero saber todo de él y que él sepa todo de mí…. No te burles-
El castaño negó con la cabeza, asombrado.
-No, para nada. Te entiendo… ¿Es alguien a quien conozco?-
Anderson se detuvo en el pasillo y lo miró, desconfiado.
-No sé si deba confiarte todo-
-Vamos, hombre. Sé guardar secretos-
Blaine levantó una ceja, inquieto.
-¿Así como guardaste tu secreto con Santana?-
Sebastian, quien sintió culpa en una parte de su cerebro, decidió concentrarse en las deliciosas sensaciones que le hacía sentir Blaine Devon Anderson.
-Eso nunca fue un secreto. Como sea. Puedes confiar en mí o me dejo de llamar Sebastian Smythe-
Blaine suspiró, derrotado. Vaciló algunos momentos y por ésos momentos, Sebastian estuvo seguro: Se me va a declarar. Ahora. Aquí. ¿Qué día es? Rayos… ¿Qué puto día es hoy? ¡Es imposible! ¡No sabré cuál es el día de nuestro aniversario! Qué mal novio soy…. Bueno. Investigaré. Ahora quiero que me abrace y me bese frente a todos para que sepan que soy suyo y él es mío pensó hasta que un nombre lo destruyó todo. Sus fantasías, sus sueños, sus sentimientos. Su corazón. Y ahora sus ojos parecían llover.
-Sam Evans. Pero por favor, no le digas a nadie. Creo que puede haber una pequeña oportunidad y no quiero arruinarla-
El castaño se quedó mudo. Fingió una sonrisa y asintió.
-Tengo que irme… Tu secreto está a salvo- murmuró con la voz demasiado baja para que se diera cuenta de cuán rota estaba. Blaine, extrañado, asintió.
-De acuerdo. Nos vemos-
Sebastian se volvió, caminó algunos pasillos hasta llegar al desértico pasillo del segundo piso, donde se metió al salón de música.
Gave you all I had and you tossed in the trash, you tossed in the trash you did…
To give me all your love is all I ever asked
'cause what you don't understand is…
-Lamento ser tan insistente, pero creo que de veras me puedes ayudar- le explicó Dave en su auto. Un sentra dorado oscuro.
-Al contrario, creo que te debo la vida. Acababa de meter la pata bien al fondo con Santana y si nadie me sacaba de ahí, alguien me hubiera asesinado. Te lo aseguro-
Dave lo miró de reojo. El auto no se movía, estaba en el estacionamiento de la escuela McKinley, en la parte más alejada de la entrada al campus.
-¿Qué sucedió?- quiso saber Karofksy.
Kurt exhaló, como si fuera un gran peso muerto. O un gran secreto. ¿Qué tan enterados estaban sobre la relación Sebtana los Warblers?
-Ya la cagué una vez… no sé si puedo hacerlo de nuevo-
-Inténtalo- sonrió Dave ante el florido lenguaje de Kurt. El ojiazul suspiró y esbozó una débil sonrisa.
-Sebtana. Eso pasó-
-¿Qué es eso?- frunció los labios Dave ante su ignorancia.
-Ya sabes, Sebastian y Santana. Estás enterado de que tienen una relación puramente sexual, ¿No?-
Dave asintió, sonriendo traviesamente.
-Sí, lo sé-
-Pues, mira, es algo complicado. Santana y Brittany tienen una especie de relación extraña "no pública" sabrá Dios por qué cuando todo el mundo ya sabe de ellas. En fin. Pues hoy Santana me llevó al límite y mi bocota y yo soltamos lo de Sebtana-
-No entiendo. ¿Te metiste en problemas sólo por decir eso?-
-Es que ese tema en mi equipo era un tabú. Santana nos había prohibido a Finn y a mí comentarlo y mucho menos a Brittany y ahora yo lo arruiné…-
-No te preocupes. Seguro se arreglará solo. No es algo tan grave.-lo consoló Dave. Kurt, quien mantenía la cabeza cabizbaja, la levantó, sonriendo.
-Tienes razón.-
-¿Y bueno?- sonrió Dave de buena gana- ¿Adónde quieres ir a comer?-
-¿Te importa si paso hoy? Sé que te dije que sí podíamos vernos, pero tengo que hacer algunas cosas importantes. Tú entiendes, arreglos de mi grupo y tareas. Lo entiendes, ¿Verdad?-
Dave intentó ocultar la decepción que lo golpeaba hasta la médula ahora mismo. Asintió sin control alguno y sus manos temblaron.
-S-sí. Tú ve-
Kurt lo miró, sonriente.
-Gracias, Dave. Eres genial- saltó del auto y cuando lo cerró, habló a través de la ventanilla medio abierta.
-Salúdame a Sam, por favor. Ayer me la pasé genial con él. A ver cuándo se repite- sonrió, confiado y se alejó.
Dave sonrió hasta que el ojiazul desapareció en la entrada. Encendió el auto, pero algunas lágrimas de decepción pura brotaron de sus ojos claros. Apretó el volante con fuerza.
I'd catch a granade for you
Throw my hand on the blade for ya
I'd jump in front of a train for ya
You know I'd do anything for ya
Oh
I would go through all this pain
Take a bullet straight trough my brain
Yes, I would die for you, baby…
But you won't do the same
Sebastian caminaba en círculos, viendo su rostro enrojecer a causa de las lágrimas, viendo sus ojos hincharse a causa del dolor. Sintiendo cómo su corazón se rompía de puro desamor.
Black, black, black and blue
Beat me 'till I'm numb
Tell the devil, hey, when you're gettin' back to where you're from?
Brittany, quien seguía limpiándose sus manos mientras caminaba por el pasillo con el corazón hecho pedazos en el piso, se detuvo en el salón de Matemáticas, donde Santana la pudo divisar desde su lugar perfectamente. Le sonrió un momento y después se dedicó a ignorarla.
Bad woman, bad woman, that's just what you are
Yeah, you smile in my face
Then ripp the brakes off of my car
Dave, quien conducía de regreso a Westerville, se detuvo en un rojo. Abrió su ventana, porque sintió que se ahogaba en su propia tristeza. Kurt jamás tuvo un interés por él. ¿Qué le había hecho creer lo contrario? ¿Por qué se había permitido una esperanza tan imposible y dañina como esa?
Gave you all I had, and you tossed in the trash, you tossed in the trash, yes, you did!
To give me all your love, is all I ever asked
'cause, what you don't understand is…
Sebastian lanzó puñetazos al aire mientras salía del salón de música camino hacia el estudio de Artes Marciales de los Warblers. No había nadie, pero el salón siempre se mantenía abierto. Entró, dejó sus zapatos en la entrada, caminó hasta donde se encontraba el gigantesco maniquí azul y lo golpeó.
I'd catch a granade for ya
Throw my hand on the blade for ya
I'd jump in fron of a train for ya
You know I'd do anything for ya
Oh
I would go trough all this pain
Take a bullet straight trough my brain
Yes, I would die for you baby
But you won't do the same
Dave se detuvo en el estacionamiento, se bajó del auto y azotó la puerta con mucha fuerza. Recargó su cabeza en el marco de la puerta.
If my body was on fire
Sebastian se acostó en el suelo, agotado por tantos golpes y agotado de soportar tanta frustración y dolor.
Oh, you'd watch me burn down the flames
Brittany siguió caminando hasta su casillero, donde lo abrió y tomó una foto de Santana y ella sentadas. Con los brazos cruzados y las cabezas recargadas una en la otra.
You said you love me, you're a liar
'cause you never
Dave caminó abatido hacia la escuela. Levantó el rostro cuando Sam, desde el campo de básquetbol y sin camisa, lo saludó.
Ever
Sebastian, quien se encontraba ahora en el baño, lavándose la cara para bajarse la hinchazón, se miró en el espejo.
Ever did, baby
Brittany regresó la foto a su lugar, cerró el casillero y se recargó unos segundos. Exhaló y continuó.
But tell 'em that I'd still catch a granade for ya
Throw my hand on the blade for ya
I'd jump in front of a train for ya
You know I'd do anything for ya
Oh
I would go trough all this pain
Take a bullet straight trough my brain
Yes, I would die for you baby
But you won't do the same
Sebastian salió del baño para entrar a su clase de Francés, ya iniciada. Tomó asiento en el último lugar disponible.
No, you won't do the same
Dave caminó hasta su salón de Historia Natural, se dejó caer en la última banca mientras los demás compañeros y su profesor entraban.
No, You wouldn't do the same
Brittany entró a la práctica de las Cheerios donde se topó con la mirada a una Santana bastante consternada.
You'll never do the same
No, oh, oh
Bueno... ¿Qué les pareció, amigos? Todavía falta mucho por avanzar, así que ténganme paciencia. Ésos Sebtana... son todos unos loquillos descuidados. No se preocupen. Las cosas se irán arreglando conforme pase el tiempo. ¿La música? ¿Les gusta, las conocen o no? Investiguen si no. Yo de verdad no tenía idea de cuán buena era ésa canción de Jason Derulo.
Equis. Comenten y aquí nos leemos el próximo viernes. Chao *besos de vainilla*
Pd1:
The Other Side by Jason Derulo.
Granade by Bruno Mars (*Todos queremos esta canción en Glee, no mientan*)
