Los Warblers han crecido de número al incorporar a dos miembros nuevos: Jeff y Nick. Kurt parece estar interesado en Sam, al igual que Blaine y al parecer no les importa pelearse con indirectas o directas con tal de tener la atención de Evans. Yikes.

Quinn al parecer también siente algo por Rachel, quien está confundida por la relación que tiene con ella y con Finn. Wanky. Sebtana sigue disfrutando las ventajas de ser adolescentes, ¿Pero qué costo tendrán?

Dave, Brittany y Sebastian se enfrentan a una posible realidad: Amor no correspondido... ¡Y esto es lo que te perdiste la otra semana en Gives Youy Hell!


Capítulo 7:- La Explosión.

-La Regional está a un mes… ¿Alguien tiene alguna idea?- preguntó Blaine en el salón del coro. Jeff y Nick parecían atentos a lo que decía Blaine. Mike seguía mandándole mensajes a Tina, Sam tenía su guitarra recargada en sus piernas, los ojos cerrados mientras tocaba muy bajito. Sebastian parecía ido y Dave se veía molesto.

-Si están a un mes, ¿Para qué preocuparnos?- gruñó Dave. Blaine frunció el ceño.

-Para prepararnos bien y no perder los Regionales. Recuerden que quien pierda, ya no irá a las Nacionales. Y nosotros nos merecemos el título de Campeones Nacionales por segundo año consecutivo.- explicó, emocionado.

-¿Y no te han mandado un tema o algo parecido?- preguntó Nick, curioso. Blaine negó con la cabeza.

-Normalmente lo mandan una semana y media antes para que todos tengan el mismo tiempo de práctica o algo así-

-¿Entonces de qué serviría practicar algo que ni siquiera conocemos?- insistió Dave. Blaine exhaló.

-Tu actitud derrotista no sirve de nada, Dave. Deshazte de ella- casi le ordenó. Karofsky puso sus ojos en blanco y se cruzó de brazos.

-Es la verdad. Te guste o no-

-Tal vez podríamos reunir una lista muy general, ¿No? Y así cuando nos llegue el tema, ya podemos elegir uno pre-seleccionado- opinó Jeff, emocionado. Nick le sonrió con orgullo.

-Me gusta ésa idea- habló Mike desde el fondo. Blaine asintió.

-Me gusta saber que hay alguien aquí con la suficiente confianza como para estar dispuesto a dar todo de sí y ganar un lugar en los Nacionales-

-Escuché que andan salvando almas descarriadas- dijo una voz poco familiar. Todos se volvieron, incluso Mike para mirarlo. Era un chico. Castaño, grandes ojos azules ocultos tras unas gafas. Cabello castaño peinado sin un orden y en silla de ruedas.

-Perdón, ¿Y tú eres?- quiso saber Blaine. El chico entró al salón.

-Artie. Artie Abrams. Pueden decirme Artie-

-Artie, ¿Y en qué te podemos ayudar? ¿Necesitas ir al baño o algo así?- se burló Sebastian, socarrón. Artie lo miró, fingiendo una sonrisa.

-Ja, no, gracias. Vine a ver si querían rescatarme-

-¿Rescatarte de qué forma? ¿Quieres un príncipe azul o algo así?- refunfuñó Dave, fulminándolo con la mirada. Artie sonrió.

-Soy hetero. No. Lo que busco es que me rescaten de reprobar Bio-Química-

-¿Quién toma esa clase?- murmuró Jeff, confundido. Artie miró a Blaine.

-Me comentaron que con una actividad extracurricular podría salvar mi trasero. Así que vengo a presentar mi solicitud oficial para ingresar a su coro-

-Eh…. Artie, los regionales son en un mes-

-Llegas justo a tiempo- Mike se levantó, guardando su celular en el bolsillo del saco. Caminó hasta Artie- Ustedes, chicos, parecen no entender que necesitamos a más voces. Mientras más seamos, mejor. Habrá más posibilidades de ganar- le extendió la mano al castaño- Bienvenido, Artie Abrams-

-Ja, gracias, amigo. De veras comencé a preocuparme. Si no encontraba algo bueno, echarían mi trasero a la calle con todo y silla por delante. No podía permitirlo.-

-Soy Mike Chang-

-Y yo soy Sam… y no me gustan los huevos verdes o el jamón.-

Artie lo apuntó con un dedo y asintió.

-Mike, sí, Sam.-

-Yo soy Nick- se presentó educadamente el novio de Jeff.

-Dime Jeff-

-Sebastian Smythe-

-Mi nombre es Dave- gruñó Karofsky.

Blaine caminó hasta Artie.

-Soy Blaine Devon Anderson. Dime Blaine y lidero el grupo. Espero por nuestro bien que puedas cantar bien-

-Más que bien me han dicho. No se preocupen, ¡Patearemos traseros en esa seleccional!-

-Regional- lo corrigió Sebastian.

-Sí, eso. Da igual. ¿Qué haremos ahora?- se emocionó Artie, mirando hacia el salón de música casi lleno. Blaine se llevó una mano a su nuca, pensativo. Sam se levantó.

-Estaba pensando… ¿Y si hacemos algo de country? El country es ligero, es general. No importa qué tema nos den- expuso Evans. Sebastian se rió entre dientes.

-Había olvidado que eras nuevo, Evans- se mofó el castaño. Sam frunció el ceño, confundido.

-¿Qué tiene de malo mi idea?-

Dave lo confrontó con la mirada.

-Es estúpida-

Sam respingó, ofendido.

-¿Mi idea es estúpida?-

-Bastante, sí- siguió burlándose Sebastian- Mira, Sam. Se supone que debemos elegir con mucho cuidado las canciones-

-¿Qué tiene de malo el country?- murmuró.

-El country es para idiotas. Y nosotros no somos ningún tipo de idiotas- continuó Dave, tomando una mueca de enfado total.

-¿Qué intentas decir?- se levantó Sam, enojado. Dave lo miró apenas por encima del hombro. Sam podría ser más atlético, pero Dave era mucho más fuerte.

-Sam, mi querido y dulce Samuel Evans…- se acercó a Sebastian y mientras le pasaba un brazo por su hombro, le explicó:- No creo necesario el que te digamos a la cara que todos aquí pensamos que eres un idiota. ¿O quieres tal humillación?-

Sam puso mala cara.

-No sé por qué lo creen- masculló Evans, bajando la cara.

-¡Ja!- se rió Dave, burlón- ¡Y yo no sé por qué tú no lo ves!-

El rubio frunció el ceño, se volvió con Dave y le soltó un puñetazo directo en la mejilla, pero lo único que logró fue hacerlo retroceder dos pasos. Sebastian abrió mucho los ojos y golpeó al rubio directo en la mandíbula. Sam tropezó hacia atrás un poco mientras estiraba su puño cerrado contra el ojo izquierdo de Smythe. Dave se volvió contra Sam y antes de empujarlo contra el suelo, le partió el labio con su poderoso puño. El rubio cayó al suelo y antes de que Sebastian pudiera patearlo, Mike se puso delante de él. Blaine se inclinó hacia Sam protectoramente mientras que entre Nick, Jeff y Artie intentaban mantener tranquilo a Dave.

-¡¿Ustedes qué se creen?! ¡¿Bestias?! ¡Bien, pero NO AQUÍ!- gritó Blaine, fulminando con la mirada a Dave y a Sebastian. Karofsky se calmó rápidamente y levantó las manos. Le echó una mirada envenenada hacia Evans, que intentaba incorporarse lentamente con la ayuda de los brazos de Anderson. Después, se marchó del salón como una bestia enfurecida.

Sebastian se rió entre dientes y dio un paso lejos de Mike y siguió el rastro de su compañero. Mike se volvió para mirar a sus amigos.

-Por favor, no me digan que son así de violentos- habló Artie, con el humor apenas escondiendo su preocupación en su voz.

-No. No son así- negó Mike. Sam se llevó una mano hacia su voluminoso labio rosa ahora chorreando sangre. Nick sacó de su bolsillo un paquete de kleenex y se los ofreció.

-¿Te duele mucho?- quiso saber el novio de Jeff.

-No- mintió mientras hacía un gesto de dolor al intentar limpiarse torpemente los labios.

-¿Por qué atacaron así a Sam?- se preguntó Blaine, inquieto y horrorizado.

Rachel caminó con entusiasmo hacia el casillero donde se encontraba Kurt metiendo y sacando libros de su mochila.

-Hola, mejor amigo-

Kurt, todavía con la mirada en sus libros, asintió.

-Rachel-

-¿No me dirás "mejor amiga" porque sigues molesto porque te obligué a acompañarme al Breadsticks?- aventuró la castaña, incrédula. Kurt cerró su casillero tras guardar su libro de historia y la miró, sonriente.

-No. No te diré "mejor amiga" porque no tengo ganas.-

-¿Tan mal te la pasaste?- preguntó Rachel, apesumbrada. Hummel intentó negarlo, pero lo cierto es que su cita improvisada con Sam había sido mucho muy divertida. Incluso aún cuando había llegado a interrumpir deliberadamente ése Blaine Devon Anderson.

-No. Estuvo decente- comenzó a caminar Kurt, ruborizándose un poco.

-Yo te iba a contar cómo me la pasé…- la castaña seguía cabizbaja. El ojiazul se volvió para sonreírle.

-Cuéntamelo, mejor amiga-

Berry alzó la cabeza con sus ojos brillando por la emoción. Saltó hacia adelante y tomó el brazo de Kurt.

-Fue muy divertido. Quinn es muy graciosa-

-¿Fue una cita?- inquirió con una ceja levantada. Rachel lo miró, sonriente.

-Claro que no. No me gusta Quinn de ésa manera, ya sabes-

-Ah… ¿Y Finn?-

Rachel se paralizó unos segundos y después reanudó.

-Tampoco me gusta Finn de ésa manera-

-¿Estás segura?- preguntó Hummel, sonriente. Rachel negó con la cabeza.

-Bueno, porque aquí viene, así que mejor los dejo solos…- se despidió, se deshizo del brazo entretejido de Berry con el suyo y siguió su camino. Berry se volvió, horrorizada y a unos cuantos metros Finn caminaba hacia ella. Con su chamarra de fútbol americano, su cabello despeinado a propósito y su sonrisa tierna.

-Hola, Rachel-

Antes de que la castaña pudiera contestarle algo, Finn la envolvió en un abrazo gigante. La judía por un segundo creyó que había muerto y que los brazos de Finn eran la puerta al cielo. Cuando se separaron, hasta sintió dolor físico.

-Finn- asintió ella, sonrojada. Finn sonrió aún más, ocultando su vergüenza.

-La última vez no tuve mucha oportunidad de hablar bien contigo… ¿Cómo estás?-

-Bien, bien, Finn. Muchas gracias- se rió, nerviosa. Hudson sonrió.

-Te preguntaba acerca del beso de la otra semana…-

Rachel bajó un poco la cabeza y se pasó un mechón de cabello tras su oreja. La levantó y sonrió, aún muerta de nervios.

-Estoy bien. ¿Qué hay sobre ti?-

Finn esbozó una sonrisa tímida y metió sus manos a los bolsillos de su chamarra.

-Estoy igual que tú-

Rachel levantó el rostro, emocionada y luego trató de calmarse.

-¿En serio? Digo… hay que ser profesionales. Por el momento, hay que hacerlo por nuestros amigos, Finn.-

Finn descompuso su cara notoriamente. Incluso palideció ante las palabras de Berry, quien al ver su preocupación, se alarmó.

-¿Estás bien?-

-Síp- fingió una media sonrisa. Rachel entrecerró los ojos.

-Finn… ¿Tú querías…?- aventuró Berry, insegura. Los ojos de Finn decían algo, pero sus palabras otra cosa muy distinta. Hudson metió sus manos a sus bolsillos, demasiado inseguro y confundido.

-Nada. Está bien.- comenzaron a caminar hacia las escaleras. Finn miró a Berry, quien no podía quitarle la mirada de encima.

-¿Quieres ir a cenar uno de…?-

-Estoy disponible este jueves- asintió Rachel, hipnotizada por los ojos castaños del mariscal de campo. Finn sonrió, esperanzado.

-Entonces… te llamaré después para ponernos de acuerdo. Digo, sé que no comes carne porque eres herbívora…-

-Vegana. Y sí, estaría lindo.-

Ambos siguieron caminando cuando en un momento, Rachel tomó el brazo de Finn con despreocupación y el castaño sonrió. A lo lejos, Quinn miraba la escena con los ojos húmedos. Inhaló con agresividad y caminó con rapidez hacia el baño de mujeres del segundo piso. Entró, sacó una bolsita morada con cosméticos y se dedicó a no llorar. Pero un sollozo más lastimero la despertó de su nube de tensión y miró hacia la puerta del cubículo que se abría. Una Santana López salía, con los ojos hinchados de tanto llorar y el cabello revuelto.

-¿Estás bien?-

-¿Qué te importa?- le gruñó López. Quinn levantó un poco el mentón, segura.

-No dije que me importara. ¿Estás bien?-

-Eso no tiene sentido- se volvió López, totalmente molesta. La rubia suspiró, captando de inmediato el problema.

-Estás enamorada de Brittany. Te acuestas con Sebastian. Y tienes mucho miedo. Eso te pasa-

Santana se puso pálida del miedo. Intentó negarlo, pero todo era verdad. Quiso abofetear a Evans, pero su mirada era tranquila, pacífica y llena de luz. Quería gritarle, pero ése rostro seriamente preocupado la sacudió hasta la médula. Quiso largarse, pero lo único que consiguió fue bajar la cabeza y murmurar.

-Tengo un retraso-

La rubia abrió mucho los ojos, con expresión horrorizada. Santana la abrazó y se rompió en lágrimas.

-Brittany… ella no… ella no podrá perdonarme-

-Tienes que ser honesta con ella, Santana. Ella merece saberlo-

Santana la soltó y se alejó un par de pasos, mirándola con desconfianza. Quinn se había tranquilizado lo suficiente como para que no le temblara la voz. López asintió mientras se limpiaba las lágrimas.

-Sí- se alejó a la puerta.

-Suerte- sonrió Quinn, intentando transmitirle serenidad y fuerza. Una vez que salió por completo, Evans se tapó su bello rostro y se echó a llorar.

Santana caminó por los vestidores, buscando a la rubia. No había nadie. Ése día Sue había tenido una entrevista con una "cadena importante de radio". Santana estaba segura que era un radio local de Ohio. López siguió caminando, deteniéndose un momento en medio del casillero de Brittany y Santana. Suspiró. Entonces, cuando lo creyó todo perdido, escuchó una voz. Una dulce voz cantar. Intrigada, en una de las duchas, vio a Brittany bañarse.

-¿Brittany?-

La rubia se sorprendió, pero se volvió para mirarla.

-¡Santana! ¿Qué haces por aquí?-

López bajó la mirada, suspiró y luego, una vez que la subió, sus ojos habían cambiado. Tenía un brillo especial revoloteando por todos ellos.

-¿Puedo… bañarme contigo?-

La rubia respingó, pero asintió, intranquila. Santana asintió, seria. Comenzó a quitarse la ropa.

-Tu… tu ropa se mojará ahí-

-No te preocupes; tengo un repuesto en mi casillero- admitió la morena quedándose en ropa interior. Brittany tragó saliva al darse cuenta de cómo sus ojos azules se resbalaban por todos los ángulos del cuerpo de su compañera. Respingó y se volvió.

-¿Me pasas el jabón?- le preguntó López. Brittany se cubrió tanto como pudo con sus manos, entrecerró los ojos para no ver a su compañera. Pero aunque no quisiera, ella ya estaba completamente desnuda.

-Santana…-murmuró. A López se le escaparon un par de lágrimas, pero calmó la angustia de Brittany con un beso robado. Impactó sus labios contra los de la rubia, tomándola por sorpresa. Pierce tenía los ojos bien abiertos y estaba paralizada por la sorpresa, pero las manos de Santana la despertaron de su ensueño cuando pasó un brazo por debajo de su cintura y con la otra mano tocó su cuello para atraerla más contra ella. La rubia finalmente cerró sus ojos, dejándose llevar. Le correspondió el beso de buena manera y ante la señal de aprobación por parte de Pierce, una chispa se encendió en Santana. Lentamente y con delicadeza, la morena llevó una mano por la línea divisora entre los pechos de la rubia, acariciándola lentamente. Brittany se estremeció y se hizo a un lado, sin mucha energía.

-No… no tienes que hacerlo…-

-Quiero hacerlo- murmuró Santana contra la mandíbula de Brittany. Santana siguió a su instinto y con sus labios trazó la línea de la mandíbula nuevamente. Continuó descendiendo por el cuello, dejando una línea de besos ligeros. Llegó hasta la clavícula y con su lengua probó un poco el sabor de la piel de la rubia. Brittany abrió mucho sus ojos azules.

-Sabes delicioso- masculló López aún con su rostro entre el hueco de la base del cuello de Pierce. Ella se sonrojó bastante.

-Debe ser porque compré un jabón de fresas esta semana…-

Santana se rió y continuó con su viaje. Con cuidado y sutilmente, dirigió sus labios hacia el pecho derecho de la rubia. Primeramente se dedicó a acariciarlo con los labios, por toda el área del pezón. Una vez que escuchó gemir a Pierce, se dedicó a aprisionar el pezón de manera suave con los dientes. Hizo chillar a la rubia.

-¿Estás bien?-

-Había olvidado lo que podías hacerme con la boca, Santana- confesó la rubia, sonrojada como un tomate y hablando entre jadeos. López levantó el rostro y sonrió, lleno de burla.

-Y yo había olvidado cuán sensible eres-

Antes de que Brittany pudiera decir algo, Santana se apresuró a con su misma tarea, pero en el pecho izquierdo. Pierce continuó gimiendo mientras López aceleraba el ritmo de las suaves y delicadas mordidas. Siguió deslizándose lentamente por su abdomen, dejando fugaces besos por todo el lugar. Brittany abrió brutalmente los ojos cuando sintió una respiración allí.

-¿Qué haces?- le preguntó pero sonó más a quejido. Santana, que estaba inclinada sobre sus rodillas, levantó el rostro, apoyando sus manos en ambas caderas de la rubia.

-¿Tú qué crees?-

-Bueno… hay muchas cosas que me imagino que…-

Santana, de un solo movimiento, se adentró en la parte privada de Brittany, haciéndola gemir al contacto con su lengua. Con mucho cuidado se dedicó a apreciar con su lengua las partes más íntimas y secretas de la rubia, quien había apoyado sus brazos a lo largo de la pared de azulejos. Dejó caer la cabeza, sonrojada y gimiendo contra sus labios apretados. Una vez. Dos veces. Tres veces. Para la cuarta, Santana lamió con rudeza el clítoris de Pierce, quien soltó un largo y profundo gemido. Su cabeza se quedó en blanco un par de minutos y sintió de repente que todo valía la pena. Sus músculos se relajaron increíblemente mientras Santana subía con una enorme sonrisa en los labios sólo para pasar un brazo por la cintura de la rubia y atraerla hasta su altura. La besó con cuidado en sus labios y Brittany se rió.

-¿A qué vino eso?- le preguntó.

-Nada más. Te extrañaba- admitió Santana, conteniendo las lágrimas que amenazaban con romperla.

La abrazó con dulzura y después se hizo a un lado, como si Santana pudiera romperla con un solo roce. Brittany sonrió y después terminó de enjuagarse su cabello rubio.

-¿Adónde vas?- quiso saber López mientras Pierce salía de la ducha y se secaba con su toalla de Piolín. Se volvió, sonriendo traviesamente.

-Voy a cambiarme. Te espero-

Santana asintió y continuó enjabonándose. Brittany caminó hasta los casilleros donde encontró la mochila abierta de Santana en la banca. La rubia comenzó a sacar su ropa y mientras se vestía, el celular rosado de López vibró. Brittany lo tomó.

Voy para allá.-Sebastian.

Un pinchazo de dolor la golpeó justo en el pecho. En su corazón. Sus ojos violentamente comenzaron a humedecerse y mientras las lágrimas caían, un sabor amargo se extendía por toda su garganta, impidiéndole hablar. Era demasiado. Santana sólo está jugando conmigo pensó. Sin responder al mensaje ni a los llamados de López, Brittany salió de las duchas completamente vestida, con el cabello revuelto y húmedo y el rostro enrojecido.

Caminó sin rumbo fijo hasta que entró al salón del coro, donde por pura casualidad se encontró a un chico. De rasgos asiáticos, más alto que ella. Estaba segura que ya lo había visto. En cuanto se cruzó frente a él, Mike levantó una ceja, preocupado.

-Oye, ¿Estás bien?-

Brittany lo miró, intentando reprimir las lágrimas.

-No- confesó. Mike dio varios pasos cerca de ella y la rubia pasó sus brazos por su cuello, abrazándolo y llorando en su hombro. Mike estaba desconcertado. ¿Qué podía haberle pasado a Brittany?

En un descuido, mientras se separaban, Brittany tomó desprevenido a Mike plantándole un beso largo, a lo que Mike no respondió por la sorpresa.

-Guau, lo siento. Interrumpimos algo- mencionó Mercedes con Quinn, quienes encabezaban la entrada de los amigos de Mike. Tina, quien caminaba detrás de la Evans femenina respingó, totalmente confundida al ver la muestra de afecto de Mike y Brittany. Pronto todos estaban ya dentro del salón. Sebastian parecía nervioso, buscando con la mirada a Santana. Brittany tomó del brazo a un Mike todavía desconcertado.

-Tina, ya puedes decirles- la convenció Rachel, sonriente. Tina asintió, y mientras su rostro se ponía más pálido de lo habitual, caminó hasta el frente.

-Después de lo del centro comercial, un hombre rico contactó a mi papá para ver si podíamos "actuar" en su evento anual de caridad. Se llama William Shuester- murmuró, débil.

-¿Hablas de Will Shuester? ¿Dueño de Breadsticks? ¿Dueño de la tienda de ropa For Emma?- se emocionó Blaine.

-Así es- asintió ella. Bajó la cabeza.

-Sólo hay una condición… Él especificó que no todos podían actuar. Vio el espectáculo y dijo que éramos muy buenos, pero por razones de tiempo y otras cosas, sólo la mitad actuaría. Así que se me ocurrió una idea: Duetos- platicó Berry, caminando junto a Tina.

-¿Duetos? ¿Quieres hacer duetos durante el evento?- levantó una ceja Sebastian.

-No, tonto. Me refiero a que hagamos duetos entre nosotros…y quien cante mejor, será quien cante en el evento. Algo así como una competencia- explicó la castaña. Blaine levantó el mentón, sorprendido.

-Me parece buena idea-admitió.

-Y para hacerlo más justo, decidimos sortear los duetos. Así. Entre New Directions y los Warblers. Así no habrá complots ni nada.- opinó Mercedes, emocionada.

-Sí, me parece bien. Ahora… Aquí tengo los nombres. ¿Quién elige primero?- comentó Rachel, sacando una bolsa de plástico negra pequeña.

Tina no pudo más y salió del salón con la excusa de ir al baño. Mientras caminaba por el pasillo, no se resistió y se dejó caer en las escaleras, llorando inconsolablemente. Un ruido la sorprendió.

-¿Estás bien?- una voz desconocida le preguntó.

-Sí- mintió Cohen-Chang. Intentó reprimir las lágrimas y se limpió el rostro tanto como era posible. Una mano se posó en su hombro.

-Oye, está bien. Todo estará bien-

-¿Co-cómo lo sa-sa-sabes?- tartamudeó de dolor.

-Mírame a los ojos-

Tina hizo caso y se encontró con los grandes ojos azules de Artie.

-Porque simplemente lo sé. Ven, te invito algo de comer. Dicen que las penas con pan son buenas-


Amigos, de veras les pido perdón. Debe ser frustrante que les diga que sí actualizaré y después no lo haga. Lo siento. Esto se está saliendo de mi control. La escuela me absorbe mucho, amigos y por eso les aviso que es posible que la otra semana no publique, aunque igual podría ser que sí tenga tiempo. Nada en esta vida es seguro.

Continuando... Sí terminaré esta historia, pero quizás me tarde un poco más de lo que tenía planeado. Pero de que tendrá final, lo tendrá. Sean pacientes. En fin. ¿Qué les pareció?

Sé que hay muy pocos Bike shippers por la vida, pero debo admitir que es gusto culposo mío porque soy Brittana y Tike shipper, so... Sí, pero siempre tuve esa secreta fantasía. Ok.

Primer encuentro Brittana... ¿Qué les pareció? Al principio lo iba alargar, pero por motivos de tiempo y de creatividad, decidí que no. Así las próximas veces serán más intensas y largas. Lo prometo x)

Por fin entraron Nick y Jeff ¡Y Artie! y hablando de encuentros, Rachel todavía está muy confundida por Finn y Quinn. ¿Ustedes qué opinan?

Como sea. Dejen reviews. Les contestaré. Gracias. Y nuevamente PERDÓN :c