CUENTO DE HADAS
Capítulo 2: Hada Madrina
Hinata se observó a sí misma durante unos momentos. Vio su ropa que carecía de gracia, encaminada a ocultar su cuerpo y la comparó con la siempre perfecta de Haruno Sakura. No entendía cómo o por qué, pero Sakura se veía hermosa a todas horas, en todo momento, como una Barbie en exhibición. Se sintió fea unos momentos y siguió su camino por el largo pasillo que la conduciría a su salón, obligándose a que su apariencia no le importara.
Pensar en Sakura siempre la hacía sentir mal, sentir menos y sentir miserable. No necesariamente por el abuso al que era sometido por su culpa, sino por lo grotesca que ella se veía a su lado. Sakura podría ser una mala persona, pero eso no quitaba que tuviera un bonito cuerpo, una bonita ropa, un bonito gusto, unos bonitos ojos, una bonita cara y hasta una bonita voz. De hecho, la chica era tan perfecta que pertenecía al equipo de porristas, si bien no como la capitana (ese puesto estaba reservado para Ino Yamanaka), bien podía jactarse de ser la segunda al mando.
¿Y qué tenía Hinata en su defensa? Nada, creía ella. Absolutamente nada. Era una buena estudiante y se consideraba una buena amiga y persona de confianza, pero allí paraba el asunto. Era realmente triste ver como carecía de virtudes a comparación de otras chicas. Eso sí, nada le importaría si Naruto estuviera a su lado, pero no, ese era otro punto para Sakura. Naruto era de ella y de ninguna otra, lo cual dejaba a Hinata perdiendo por goleada.
La joven Hyuga se sentó en los pupitres al final de la sala de Ciencias Sociales. Ella acostumbraba a ocupar el lugar de en medio para no perderse las explicaciones de los profesores, pero estaba tan desmoralizada que no le importaba no poner atención esta vez. Pudo haberse saltado la clase (en su escuela eran poco rigurosos respecto a ese tema) pero era demasiado miedosa para ello, además, Ten Ten se daría cuenta de que algo estaba mal y Hinata no tenía ganas de volver a explicar lo mal que se sentía cuando se comparaba con Sakura Haruno y que su castaña amiga le gritara que dejara de pensar que la bruja mala tenía siquiera algo bueno en ella.
Unos minutos después de que comenzara la clase, Sasuke Uchiha arribó al salón. Siendo uno de los chicos más sobresalientes, el profesor no objetó nada en contra de su retraso y lo dejó pasar. Sasuke se sentó justo al lado de Hinata, el único asiento que se encontraba disponible. La chica se preguntó por qué seguía sucediendo eso. Desde hacía un tiempo que, al parecer, el lugar reservado para ella era junto a Uchiha o viceversa. ¿Eso tenía algún sentido? Para Hinata no. Nunca lo tendría.
La maestra encargó un trabajo en equipo sobre las metrópolis y las periferias. Hyuga tendría que ir a casa de Sasuke para hacer el suyo. Se ganó un buen número de malas miradas de sus compañeros que ella ignoró y acordó irse con su compañero de equipo para terminar lo más pronto posible el trabajo.
Una hora antes de receso, Hinata descubrió que su profesor de Historia Nacional había enfermado y que tendría hora libre. Entonces se dirigió a los jardines traseros de la escuela, donde se sentaba a reflexionar cuando sentía que el mundo se le venía encima. Estaba a punto de ponerse los audífonos para escuchar a Kelly Clarkson cuando notó que no estaba sola allí, había unas voces que se escuchaban a lo lejos.
Hinata no se consideraba una persona chismosa, pero estaba vez tenía que serlo. La voz número uno era de Sakura y la voz número dos de Ino. Eso hubiera sido irrelevante si el nombre de Naruto no hubiera sido mencionado.
—¿Entonces qué hago, Ino? —Sakura sonaba desesperada, como si estuviera tratando de resolver un problema de matemáticas particularmente difícil, aunque claro, Hinata estaba segura que nada de lo que hablaban se trataba sobre las clases y su dificultad.
—No me preguntes. Tú misma te has metido en este problema. Sal tú misma de él.
—Se supone que somos mejores amigas, Ino.
—Se supone, pero eso no significa que apruebe todo lo que haces. Pensé que cuando empezaste a salir con Naruto lo hacías porque decidiste dejar a Sasuke atrás, no porque hubieras urdido un plan para llegar a él a través de su mejor amugo. Ni siquiera te vengo a decir que es inmoral ni nada, solamente te digo que es estúpido. Esas cosas ni funcionan. Ahora ves menos a Sasuke de lo que lo veías antes. Y eso se traduce a que Hinata está más tiempo con él. ¿No era eso lo que querías evitar? Corren rumores de que esos dos son pareja. Todo el maldito mundo piensa lo mismo.
—Sasuke jamás saldría con alguien como ella —sentenció Sakura. Hinata frunció el ceño. No le gustaba ser despreciada. Suficiente con saber ella que no valía la pena.
—Ya. ¿Y tú cómo sabes? ¿Le lees la mente? Lo que sea. Deja a Naruto. Te estás portando como una bruja, Sakura. Tú no eres así. Entiendo que odies a Hinata, la chica me molesta hasta a mí, pero desde hace tiempo que tú te estás pasando con ella. ¿Y qué vas a ganar? Nada.
—No puedo dejar de molestarla —declaró Sakura obviamente molesta—. No pienso dejarle el camino libre con Sasuke.
—Bien ¿y qué hay de Naruto?
—Tampoco voy a dejarlo.
—¿Qué mierda te pasa, Sakura? Ni siquiera yo te entiendo.
—No importa qué me pase. No voy a dejarlo. Me gusta estar con Naruto aunque sea desesperante. Si Sasuke no está conmigo, por lo menos tengo a su mejor amigo.
—¿Estás diciendo en alguna retorcida forma que te gusta Naruto?
—Me gusta estar con él —admitió Haruno con voz suave—. No me gusta estar sola y él me quiere. Le he cogido cariño yo también.
—Haz lo que quieras entonces —concedió la rubia cansada de la conversación—. No escuchas nada de lo que digo.
—¿Para qué son las amigas? —ironizó la otra—. Bueno, dejemos esta charla y vamos a ensayar. Pronto va a haber juego y no tenemos rutina nueva.
Hinata, alarmada, se escondió rápidamente entre unos arbustos, tratando de pasar desapercibida. Cuando las chicas pasaron de largo ella abandonó su escondite. No sabía qué sentir. Ahora sabía por qué Sakura la odiaba y por qué salía con Naruto, pero eso a ella no le ayudaba nada. Sakura seguiría maltratándole por culpa de sus celos patológicos y también seguiría saliendo con Naruto. Es más, ahora todo era peor.
Antes Hinata creía que Sakura no quería a Naruto de nada y que solamente salía por él por causa desconocida (como obtener popularidad) que no interesaba realmente, ahora sabía que la chica, citando, le había cogido cariño a Naruto, lo cual significaba que estaba empezando a quererlo y ese "cariño" podría convertirse en amor (¿cómo no enamorarse de Naruto?). Entonces, cuando Haruno amara a Namikaze, ella podría darlo totalmente por perdido. Y no, ella no podía hacer eso. Ella de verdad amaba a Naruto. Ella estaba hecha para Naruto. Era hora de dejar la timidez y luchar por lo que quería. Nada llegaría a ella si solamente se quedaba echa allí, un manojo de llanto y lágrimas.
La jovencita, decidida, se levantó del pasto y se dirigió con paso firme hasta la cancha de soccer. Seguramente Sasuke estaba allí. Si quería atacar y tener una oportunidad necesitaría un aliado y no existía mejor aliado que el mejor amigo de su amor.
Y si su vida era un cuento de hadas, ella era la princesa, Naruto su caballero de brillante armadura y Sakura la bruja mala, Sasuke estaba a punto de convertirse en su hada madrina.
Muchas gracias por todos sus reviews y siento un montón el retraso de esta actualización, pero, como pueden ver, no he abandonado. Y ahora que me he alejado un tanto del esquema que me plantea la canción de Taylor sé cómo avanzar con esto. Ahora es más fácil que actualice. Agradezco de antemano cualquier review ue pudiera llegarme y nos leemos en el siguiente capítulo.
Una cosa más, he creado una página en Facebook para joder (xD), neh, para hablar más fluidamente con los lectores y dar adelantos y fechas reales de actualización. Busquenla como Miss Pringles o vayan a mi perfil, que allí está el link.
¡Besos embarrados de Nutella para todos!
