Disclaimer: Hetalia así como sus personajes, no son de mi propiedad.

~O~O~O~O~O~O~

Se encontraba limpiando la mesa No. 5 cuando sintió que algo -o alguien- lo observaba. Se incorporó, se giró y se cruzó de brazos.

El inglés lo miró un tanto confundido

¬ What?

¬ ¿No piensas hacer nada?

¬ ¿Cómo qué?

El castaño se acercó a la barra donde el rubio estaba recargado, lo tomó de la muñeca levemente y comenzó a jalarlo hasta estar dentro de la cocina.

Lo acercó hasta el fregadero, le cambió el chaleco negro del uniforme por un delantal azul oscuro y le giró para quedar frente al fregadero. Le puso un par de guantes azules para luego seguir. Le entregó en la mano derecha una esponja verde con bastante agua jabonosa dentro y en la izquierda un plato sucio.

¬ Empieza por lavar los trastes

Se dio media vuelta con la idea de seguir limpiando las mesas cuando una pregunta lo interrumpió

¬ ¿Y cómo lo hago?

¬ ¿Jamás en tu vida has lavado eso? – Señaló el plato así como los demás trastes

¬ No… La limpieza nunca faltaba, no había ningún plato sucio

Antonio suspiró. Tenía que ayudarle aunque quisiera o no quisiera. Si no, sería despedido.

Flashback

¬ ¿Entonces es tu amigo? – Preguntó el hermano de Emma* con la frialdad de siempre cuando se dirigía al español

¬ Bueno. Nos conocimos ayer… No sé si se le puede llamar amistad.

¬ Como sea. Te harás cago de él

¬ ¿¡Qué!? ¿P-Por qué?

¬ Porque yo lo digo o simplemente serás despedido

Flashback

Las amenazas de su jefe, las tenía en cuenta. Era la principal razón del porque era el único mesero del lugar.

Tomó la esponja y el plato de ambas manos y le dio el ejemplo de cómo lavar al menos el simple plato.

¬ ¿Has entendido? – Preguntó

El inglés asintió con la idea de que lavar era fácil y rápido

¬ No te preocupes por los trastes grandes. Si es posible, vendré y los lavaré.

Ahora sí, salió y terminó de limpiar las mesas 1 y 2. Minutos más tarde, llegó el primer cliente. No le fue difícil pues solo era uno.

El cliente se retiró y entraron otros dos aparte. ¿Dónde estaba su "ayudante"?

¬ "¿No ha terminado?" – Pensó – "No son muchos platos…"

Mientras el aperitivo de los clientes se preparaba, Antonio regresó a la cocina en busca del nuevo empleado. Recargado, despeinado y con los guantes lejos de sus manos, se encontraba el violinista.

Se exaltó al abrir los ojos y encontrarse con el español

¬ He terminado - Confirmó

Antonio se sorprendió. Los platos, como vasos y cubiertos estaban bastante brillantes. No sólo eso, los trastes que a Antonio le costaban, Arthur los había lavado hasta el punto de hacerlos rechinar de limpio.

Lo miró en busca de su secreto. ¿Cómo los dejó tan limpios?

¬ Sólo hice lo que me pediste

Si solo había sido eso… ¿Cómo es que…? ¿Magia?

¬ "No creo que Arthur sea un especie de hechicero" – Pensaba Antonio a la obra que Arthur le dejó – "¿O sí?"

Se auto golpeó al recordar su misión

¬ Eso no importa ya – Habló pensando en voz alta

¬ ¿Eh?

El rubio lo miraba confundido. ¿Qué fue lo que le pasó de momento?

¬ Como sea – Miró al rubio – Ya te daré una recompensa, necesito que vengas a ayudarme

Le quitó el delantal azul, le acomodó la camisa, le añadió el chaleco negro del uniforme y a su revuelto cabello, le pasó un pequeño peine que andaba trayendo en el bolsillo de su chaleco.

En tres pasos, estaba listo

¬ Créeme que si fuera chica – Le guiñó el ojo – Lo que no te hubiera hecho. Anda, a trabajar

En un par de horas, el café estaba completamente lleno de gente. Gracias al pequeño rumor:

"¡Hay un nuevo mesero!"
"¡El nuevo mesero es súper guapo!"
"Me pregunto si el nuevo mesero tendrá novia"

Y así, era como la gente llegaba. O al menos, las chicas llegaban. Pero claro, sólo a admirar la belleza del chico inglés.

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¬ ¡Jamás habíamos tenido tantas ventas! – Exclamaba Emma al borde de la alegría - Le avisaré a mi hermano

Y en lo que Emma salía corriendo al despacho de su hermano mayor. Antonio se recargó en la barra y se acomodó el cabello. El día había largo y extraño. En segundos, Arthur se le acercó y dejó sobre la barra, varios papeles doblados.

Antonio abrió uno por curiosidad, encontrándose con…

¬ ¿Un número telefónico?

Siguió abriendo cada papel solo para encontrarse con el nombre de varias chicas así como su teléfono. Unos estaban escritos en papel rosado, otros estaban perfumados y otros simplemente tenían una caligrafía hermosa.

¬ ¿Y a cuál le hablarás? - Preguntó

¬ A ninguna – Contestó con simpleza

¬ ¿Eh? ¡Pero se tomaron la molestia de venir! Es lo menos que puedes hacer

¬ So what? Nadie las obligó

Tomó los papeles y lo tiró fríamente a la basura. Antonio realmente creía que el violinista era una persona fría, al menos, con sus fans.

El inglés se acercó a donde el español. Tomó su mano, lo miró a los ojos… Y le quitó uno de los papeles. Lo rompió cuando lo tuvo entre sus dedos.

El corazón del castaño no dejaba de latir al sentir el más mínimo toque de sus manos con las suyas. Menos mal, el rubio no había visto su rostro sonrojado.

¬ ¡Adivinen! – Habló Emma de nuevo – Mi hermano ha dicho que como hoy fue un buen día, el viernes se les dará libre

Apenas era lunes. Bueno…

¬ ¡Al fin! Hace más de un año que no tengo día libre

¬ Noche libre – Rió Emma, se acercó a la puerta y los miró – Les toca cerrar, mi hermano y yo cenaremos. ¡Nos vemos mañana!

Y con esto, dejó a los dos chicos a solas.

¬ Bueno, iré a cambiarme – Habló Arthur y se retiró a la parte de atrás

Antonio suspiró de nueva cuenta. Como siempre, él era la persona que cerraba.

Acomodó las mesas y la barra, los platos sucios así como los cubiertos. Cerró una de las puertas y verificó que Emma se llevara el dinero ganado.

Una vez que todo lo vio en orden. Se retiró a cambiarse también. Un minuto antes y casi miraba el torso desnudo de su compañero nuevo.

~O~O~O~

Cuando Antonio finalmente cerró una de las puertas principales. Él y Arthur comenzaron a caminar

¬ Por cierto. ¿Dónde te quedarás? - Preguntó

¬ Contigo

¬ A me ale- Espera… ¿¡Qué!? ¿Cómo? – Sus ojos se abrieron en cuanto el inglés dijo aquello - ¿Tu manager está de acuerdo?

¬ No lo sé – Se encogió de hombros – Le dije que me quedaría con un amigo. Lo dejé en cuanto el idiota de Francis comenzó a reír. ¿Tienes algún problema?

¬ N-No. Ninguno. Me gusta la idea de que te quedes conmigo

¿Gustarle? Desde cierto punto sí. Pero… Sólo tenía una cama… ¿Y qué? ¿La compartirían acaso?

No sería una mala idea…

¬ ¿¡Qué!? ¡No me quedaré en el sillón!

Eso era lo que había gritado cuando llegó al piso de su departamento y el inglés claramente le había concluido:

¬ Yo dormiré en la cama

Tuvo un difícil enfrentamiento de miradas. Quien lograse mantener el mayor tiempo con los ojos abiertos, ganaría el privilegio de usar la cama por una semana – Fue la condición de quien también propuso el juego, Arthur-

Ahora Antonio se encontraba en su sillón, con una almohada pequeña, una cobija y un gato encima de él.

Miraba el techo mientras pensaba en todo lo que le había ocurrido. Conoció al gran Arthur Kirkland quien comenzó a trabajar como mesero a su lado, había revelado una faceta que los medios captaron pero ocultaron. Si Arthur quería hacer algo, lo hacía y mejor de lo que aparentaba.

Se levantó con cuidado de no despertar a su gato y se encaminó a su habitación.

¬ Buenas noches – Habló abriendo la puerta levemente

Al no recibir respuesta, se asomó completamente hasta el punto de entrar.

Se enterneció de la escena que sus ojos admiraban. Arthur yacía sobre su cama, aún con su ropa puesta pero completamente dormido.

Se sentó en la orilla con el cuidado de no despertarlo.

¬ Para ser tu primer día, te cansaste bastante rápido

Le acarició la mejilla cosa que hizo a Arthur moverse un poco, Antonio se exaltó pero se tranquilizó pocos segundos después. Sonrió al ver aquel rostro angelical. Sus orbes verdes completamente cerrados, aquellas pestañas largas y rubias. Aquella boca ligeramente abierta. Su cabello tan suave y completamente dorado. Toda aquella descripción hacía juego con su piel blanca y suave.

Incluso, aquellas cejas ridículamente pobladas le hacían ver lindo.

Comenzó a acercársele lentamente. A unos centímetros más. No había de que quejarse, había soñado con aquel momento desde que escuchó su primer canción en la radio de su trabajo

¿Conocer a Arthur Kirkland?

No

¡Besar al Gran Violinista Inglés!

Con un impulso de valentía y…

Al fin. Su deseo se había vuelto realidad

Había besado a Arthur Kirkland en los labios

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No sé si me quedó o no. Yo creo que no. *Se da un zape* ¡Au! Bueno Pero creo que lo hice más largo. No sé *Se encoge de hombros* Neh~

*¿Alguien tiene alguna idea de que nombre le puedo poner a Holanda? No se me pasa xD

Nos leemos al próximo episodio