Disclaimer: Hetalia así como sus personajes, no son de mi propiedad.

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¬ No irás.

¬ ¿Qué te hace pensar en eso?

¬ No fuiste a mi primer concierto, ni al segundo mucho menos al tercero. ¿Cómo sé que irás a este?

¬ Es el último

¬ ¿Sólo por ser el último? ¿Y los demás?

¬ ¿El tiempo tal vez? Prometo ir, Arthur

¬ Creeré en tu promesa hasta que te vea allí. Recuerda. Viernes, 8 de la noche

¬ En primera fila… ¡Deja de verme así! ¿Ves? Tú eres el que ocasiona que pierda la seriedad

¬ Nunca has sido serio.

¬ Tú ganas. Deja de fruncirme el ceño, ya te prometí ir… hacemos algo. Si no voy, me dejas de hablar por más que duela. ¿De acuerdo?

¬… Bien

¬ ¡Arthur!

Le fue gracioso ver como el inglés saltó del susto pegando un ligero gritillo

¬ ¿Qué haces afuera? ¿Cuánto has estado allí?

El inglés –con el corazón más calmado- se dedicó a mirar a su alrededor. Aún estaba afuera del departamento de Antonio y recargado en la pared. Entonces, lo que vio… ¿Fue un sueño? Parecía más realidad.

¬ Eh…

¬ No expliques. Aunque me extraña… ¿Dónde aprendiste a dormir parado?

¿Respondería? Ni él sabía. ¿En qué momento se había quedado de pie y arreglárselas para dormir un rato?

¬ Bueno, no tiene importancia. Vamos a desayunar.

Lo tomó de la muñeca y lo adentró a su hogar. Una vez dentro, caminaron a la cocina y comer un poco. Arthur vio a la belga desayunar unos deliciosos panqueques con miel encima y un jugo de naranja. Frunció el ceño cuando notó como un individuo, desayunaba al lado de su Antonio

Un momento…

¿¡Desde cuando era SU Antonio!?

Bueno, arreglaría cuentas con su mente después de comer algo. En su parte de la mesa, vio un plato que incluía huevos revueltos, un bacón frito y un pan ligeramente tostado. No olvidemos que había té en una pequeña taza.

Arthur le dirigió la mirada a Antonio quien le sonrió dulcemente.

¬ Me tomé la libertad de investigar un poco acerca de qué podrías desayunar. Espero y te guste.

Y ahí estaba la razón del porque era "SU Antonio"

Iba a dar un sorbo de té, hasta que sintió una mirada sobre él. Levantó la suya y se encontró con el chico de piel canela mirándolo detenidamente.

¬ Te me haces conocido…

Acaso... ¿El había acertado en quién era?

¬ Dime… ¿Has aparecido en un programa de chismes…No sé…Hace un par de días?

Se tensó de escuchar aquello. Siguió mirándolo en busca de respuestas

¬ Es que… Te pareces un montón a Kirkland, el violinista. Dime ¿Cuál es tu nombre?

¬ ¡Cómo crees eso Alejandro! – Exclamó Emma – Dime, si fuera el gran Kirkland. ¿Qué haría en casa de Antonio? Digo, es bastante famoso para quedarse con alguien como él

¬ Gracias por el apoyo… - Se lamentó el español

Y ahora necesitaba una excusa. Giró la cabeza disimuladamente para mirar a Antonio y le ayudase. Éste solamente le sonreía calmado, casi diciéndole: "Tranquilo, no le he dicho a nadie. He cumplido mi promesa"

Flashback

¬ Arthur… Kirkland… - Apenas había susurrado – El Gran Violinista

¬ "Antonio Carriedo" – Pensó y habló – Mucho gusto, soy Arthur Kirkland y al adivinar quién soy… Me da gusto que sea mi mesero – Le guiñó un ojo y sonrió – Y como recompensa… No le digas a nadie.

¬ ¡Pero, Sr. Kirkland! – Exclamó en un susurró – Una celebridad como usted, merece adulaciones

¬ Sólo promete que no le dirás a nadie que estoy y estuve aquí. ¿Ok?

¬ Lo prometo.

Flashback

Aquella sonrisa le trajo un poco de tranquilidad. Confiaba en la promesa de un extraño.

No.

Confiaba en la promesa de Antonio Carriedo. El mesero.

¬ ¡Bien! ¡No eres tú! – El moreno se cansó de pelear con Emma y se apoyó completamente en la silla – Es que, te pareces. Es todo.

El desayuno se llevó a cabo después de un incomodo silencio. Emma se aventuró y comenzó una plática nada agradable para el rubio. La verdad, no le interesaba saber como Antonio y aquel chico, Alejandro, eran grandes amigos.

Tampoco le interesaba el "Alejandro es de México", "Alex trabajó conmigo dos años" o él "Alejandro y yo somos grandes amigos" Le importaba un mísero pepino. Lo único que quería es que él y la belga se largaran de una vez por todas.

¿Acaso no existía SU privacidad?

En ese momento, se mordió la lengua. Corrió al baño a lavarse la cara, aclarar su mente y bajarse el sonrojo

¬ ¿Por qué estoy pensando en "nuestra" privacidad? – Se golpeó la frente – Vamos Arthur. No necesitas una relación amorosa en estos momentos. Lo que necesitas es encontrar al estúpido de Francis y practicar un poco.

Se secó el rostro y salió del baño. Su alegría comenzó a salir al ver la cocina vacía. Preguntó "algo preocupado" por sus invitados

¬ Emma salió a ver a su hermano y Alex, regresaba a casa para arreglar unos asuntos de mudanza.

Se volvió a sentar a terminar su desayuno. Pero el sueño de hace una hora, lo tenía en duda.

¿Era acaso el futuro?

Podía recordarlo bien, así como los diálogos dichos.

Estaban afuera del auditorio del último concierto del violinista, hubo un par de palabras intercambiabas y llegó al momento.

Hablaba sobre un último concierto y una promesa. A eso no le daba mucha importancia. Se la daba en la cercanía. ¡Dios! ¡Estaban a un escaso centímetro de distancia!

Arthur parecía ser la novia celosa, orgullosa y necia. Antonio parecía ser el novio que hacía lo que fuera para ver a su chica contenta, cosa que parecía no funcionarle.

¬ ¿El futuro?

¬ ¿Qué futuro?

Levantó la mirada para encontrarse con Antonio haciéndole compañía en la mesa con su sonrisa descriptiva.

¬ Nothing

¬ No te agrada Alejandro. ¿Verdad?

Ahora lo miraba confundido. ¿Qué tenía el español que lograba adivinarle las cosas tan rápido? ¿O era acaso él quien era tan obvio?

¬ "Lo que no me agrada es que esté tan cerca de ti" – Pensó y luego habló – No es así

¬ ¿No? ¿Entonces? Vamos, lo puedo ver en tus ojos

La cercanía en la que sus rostros estaban, era bastante notoria. Estaban a 5cm de distancia.

Antonio comenzaba a acercarse más. Un poco más y su "sueño" se cumpliría

¬ ¡No te preocupes que ya llegué! – Gritó una voz pateando la puerta del departamento

Francis tuvo que agacharse para no ser lastimado por un plato –Con comida aún- que terminó por estrellarse en la pared manchándola.

¬Bloddy Hell! ¿¡Qué haces aquí!? – Gritó completamente enojado

¬ Tú eres el que menos debe enojarse – Suspiró - ¡Llevo mucho tiempo buscándote!

¬ ¿Cómo me encontraste? – Preguntó

¬ El chip de tu celular me dijo dónde estabas. Sí, así es como siempre hemos logrado encontrarte en tus desapariciones

Hizo bien en tirar el pobre celular

Francis, con una sonrisa deslumbrante, se acercó a él –De una forma galante- y le entregó un estuche

¬ Mi violín… ¿Eh? ¿Por qué lo has traído?

¬ Porque te conozco lo suficiente para saber que no irás a practicar, así que yo he venido a ti

Un violín café de ¾* En tan solo tres días, extrañaba tocar su precioso violín.

¬ No podrás practicar con amplificador. Ya que, como ves, no traje el eléctrico

¬ Es más que suficiente

Arriba de la cabeza de Antonio aparecía un signo de interrogación. Era claro que no entendía nada sobre violines y conciertos, etc.

Cuando se dio cuenta, Arthur estaba frente suyo con un par de papeles rectangulares.

¬ ¿B-Boletos? – Preguntó sorprendido - ¿¡P-Primera fila!?

¬ Si no te has dado cuenta, me has ayudado mucho y es parte de la recompensa.

Antonio sonrió al notar como las mejillas del rubio tornaban un ligero rojo

El inglés le dio un par de billetes.

¬ Oye, no necesito esto

¬ N-No me sentiré conforme si no lo aceptas. Aunque… te podría pagar hasta que mi gira por España termine. Claro, si quieres que me quede.

¬ Me encantaría

¬ Bien, bien… - Aplaudió el francés en forma de apresurar las cosas – Tenemos un poco menos de dos semanas, y Artie~ debes ensayar

¬ Me llamo Arthur. ¿Por qué la urgencia? Me sé la canción al derecho y al revés

¬ No te lo he dicho… - Le guiñó el ojo en forma coqueta – Te he conseguido un grandioso cover con Lindsey* Será con la que abrirás tu concierto en Madrid. ¿No es grandioso?

¬ ¿¡Y por qué no me dijiste!?

Se encogió de hombros –Desapareciste-

Tenía unas enormes ganas que poner sus manos en aquel cuello y ahorcarlo. ¿Cómo es que Francis era su manager? Claro~ Era idea de Sesel

¬ ¡Anda! ¡Francis será excelente! ¡Es bastante responsable!

¬ No y punto final.

Había comenzado a llorar, no podía competir contra el llanto de su novia. Una novia completamente caprichosa.

¬ Lo haré. Francis será mi manager. Pero… ¡Un error y se larga!

¬ ¡Gracias!

¬ ¿Entonces? – Francis se dirigió a Antonio - ¿No te importa que tomemos prestado tu hogar un rato todos los días?

¬ Eh… No… no hay problema alguno

¬ Merci~ Por cierto. Me llamo Francis Bonnefoy… Un placer

Se presentó, regresó a su habitación, tomó un poco de dinero y se acercó a la puerta

¬ ¿A dónde vas? – Preguntó Arthur

¬ Iré de compras. No me tardo

¿Por qué sentía celos estando Arthur con Francis?

¬ Ellos no son nada – Se auto-decía – Sólo es relación de amistad

¿Pero no es así como empiezan las relaciones?

¬ Además… Arthur tiene novia…

Y sintió una enorme punzada en su pecho al saberlo

¬ Sigh… Creo que estoy enamorado del violinista

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*Uno de los tamaños del violín
*Quien conozco a esta gran violinista. ¡Mis respetos! Sabe de música :3. Lindsey Stirling. ¿Quién la conoce? ¡Es mi favorita!

Bien. Me cambié de nombre. Quise hacerlo xD

Ya tengo un final para esta historia. Ojo: Aún no acaba, le falta. Pero ya lo tengo :P Y más o menos tengo una idea. ¿Quieren que aparezca Alfred así como apareció Alejandro? –México-

Bueno. Nos leemos hasta el próximo capítulo

Nuevo Nombre:

Laine-JK