Disclaimer: Hetalia así como sus personajes, no son de mi propiedad.
Advertencia: Romantic fail!

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Su alarma sonó finalmente y –como todos los días recientes a una semana- amaneció en su incomodo sillón. Era finalmente viernes, su hermoso día de descanso. Suyo y de Arthur y de nadie más. Alejandro, Lovino, Kiku y Feliciano trabajaban. Emma también tenía su día libre.

Se estiró en su sillón, se levantó, le dio de desayunar a su gato gruñón y como todos los días, fue a despertar a Arthur. Abrió la puerta con cuidado la puerta y se asomó levemente para ver si el inglés ya se había levantado. Suspiró al darse cuenta que las cortinas seguían cerradas evitando que el poco sol de afuera, entrase por la única ventaba del cuarto. Se hincó para estar a la altura de su rostro y comenzó a zarandearlo.

¬ Arthur… Ya salió el sol

Escuchó un quejido de su parte y el cuerpo del otro se giró para darle la espalda

¬ Oye. Te estoy hablando – Gateó al otro lado de la cama. Le golpeó ligeramente la mejilla derecha para comprobar si seguía vivo

¬ Déjame… Stupid Bastard – Gruñó el británico

Frunció el ceño ante la indirecta ofensa recibida. ¡Hasta en sueños lo ofendía! Hace un par de días, el violinista le había adquirido cierta confianza al mesero, tanta, que las ofensas –Con cariño- no faltaban. No quería gritarle, tampoco quería dejarle dormir hasta la hora que quisiera. Así que rápidamente pensó en un plan.

¬ Es tarde, el concierto ha empezado

Aquellas pocas palabras hicieron que el violinista se levantara exaltado y un poco asustado. El español rió ante la cara de pocos amigos con la que se incorporó sudando de la cama. El ceño fruncido, los ojos levemente cerrados y el cabello bastante despeinado. Al ver que era una mala broma, miró su reloj de pulsera -Que estaba sobre un buró café- y frunció el ceño ante la hora: 6:30 am.

¬ ¿Qué quieres tan temprano? – Preguntó

¬ No has amanecido de buenas – Río otra vez – Como sea, quiero que me acompañes a desayunar.

¬ Reitero. ¿No es muy temprano?

¬ He reservado un desayuno para ambos. Hoy te llevaré a conocer Madrid

Al fin… Al fin un día completo para ellos. A lo mejor, pasaba como en las novelas que Francis y Sesel veían a media tarde en Londres. Antonio se le declararía en un mirador mientras ambos veían el atardecer. Se sonrojó de sólo pensarlo, menos mal, la habitación estaba semi-oscura.

¬ Apúrate – Se levantó para retirarse – Nos vamos 7:15

O~O~O~

"Sr. puntualidad" Era el mote que recién Antonio le había adquirido a cierto europeo, pues antes de 7:15, lo estaba apurando. Salieron a la hora acordada del edificio, tomaron un taxi y en un par de minutos. Llegaron a su destino

Un simple restaurante casero. Rústico.

Mientras Antonio hablaba con un sujeto encargado, Arthur se encargaba de mirar el lugar. Era un lugar bastante familiar. Era la primera vez que comería en un lugar que no era cinco estrellas, un lugar donde no había personas viéndole comer y sobre todo y más importante… No estaba Francis desayunando con él.

¬ Camina – Rió Antonio empujándole levemente por los hombros – Hay gente esperando

Llegaron a su mesa acordada sobre la cual ya tenía la carta y los platos. Ambos pidieron café cortado y un pan tostado cubierto de tomate, aceite, sal y una tortilla a la francesa de dos huevos

Arthur miraba su desayuno como si de un insecto medio raro se tratase. Lo había tomado a juego el día en que Antonio le dijo: "Los tomates son lo mejor" y que algún día los probaría, bueno… No pensó que ese día finalmente llegaría.

No creía que aquella tostada con un corte de tomate encima, sabría tan bien.

La plática entre ambos era la mejor que pudieron tener en toda la semana. La confianza entre ambos iba en aumento, un mejor aumento.

Una llamada entrante y un Antonio alejándose para contestar, dejaron a un Arthur pensante terminándose su café. Escuchó un murmullo y comenzó a buscar con la mirada solamente a los/las causantes. Un par de chicas murmurando entre ellas al lado de su mesa. El sonido del lugar cesó por segundos, los suficientes para que el violinista pusiera en práctica su buena audición.

¬ ¿Ya viste quién es? – Preguntó la más alta

¬ ¿No es Arthur Kirkland? – Preguntó la otra - ¿Qué está haciendo en un restaurante de mala muerte como éste?

¬ No lo sé. Pero… ¿Te imaginas cuanto nos darán los medios si les avisamos que está aquí?

El sonido comenzaba así como el miedo del violinista y la risa de las chicas. Le dirigió una mirada rápida, lo suficiente para mirarlas al rostro y adivinar sus identidades. Unas gemelas que habían presenciado su último concierto en Cardiff, las reconocería perfectamente. Ambas estaban en primera fila, además de que el color rojo fuego en su cabellera así como las pecas en sus mejillas blancas, las delataban.

¬ Vaya que Francis no te deja respirar – Antonio regresó, suspiró mientras se sentaba de nuevo – No fue una buena idea que ocuparas mi celular para comunicarte con él

¬ Te compensaré – Respondió secamente

¬ ¿Qué pasa? – Preguntó al notar como el rubio no dejaba de enviar miradas a la otra mesa

Arthur simplemente no dijo nada, sólo siguió mirando, revisando cada movimiento de las chicas. Notó como la más alta sacaba su celular y marcaba un número.

¬ ¿Hola? Sí. Mi nombre es Lía y nos encontramos en un restaurante familiar. ¿Por qué le digo esto? Bueno, Srita… Ahora mismo tenemos al gran violinista Arthur Kirkland desayunando aquí mismo… ¡No, no es broma! ¡Lo juro!

El violinista se asustó –Aunque no lo demostró- sacó su billetera, pagó el desayuno de ambos, se levantó y tomó de la mano al mesero

¬ Vámonos ya… - Ordenó secamente

¬ Pero… Aún no terminamos

Escuchó que la tal Lía, finalmente daba la dirección provocando que su paciencia terminara

¬ ¡Vámonos ya! – Gritó

Jaló a Antonio de una manera no muy amable y salieron del restaurante familiar sin darse cuenta que un último flash, iluminó el lugar

O~O~O~

Se detuvieron cinco cuadras adelante. Ambos no paraban de jadear apoyándose en sus rodillas

¬ No era… el desayuno que tenía en mente – Comentó Antonio – Lo mejor será regresar a casa

Comenzaba a dar el paso, pero notó como la mano del violinista seguí tomando la suya mientras éste daba paso al lado contrario jalando consigo al mesero.

¬ ¿No dijiste que mostrarías Madrid?

¬ Pero… ¿Qué pasa con los medios? No pueden estar lejos

¬ Y nos alcanzarán si no nos damos prisa. Anda, enséñame las maravillas de tu país

Con un poco de esfuerzo, logró jalar a su acompañante para que caminara a su lado. Antonio sonrió a su gesto. A lo mejor, Arthur respondería "" a su confesión de ese de día en la tarde. Estaba sumamente feliz.

O~O~O~

En todo el camino, en cualquier parte. Ya sea un museo, un parque o un simple puente… Allí estaban los medios de comunicación buscando el paradero del violinista prófugo del restaurante. Toda persona decía que no, más los que si le vieron –Por casualidad- daban precio a su respuesta

¬ Así no tendremos nuestro paseo por Madrid – Gruñó el violinista, asomándose levemente del callejón viendo a la prensa a medio kilometro de ellos

Antonio, al ver las ganas de Arthur por el paseo, jaló a un chiquillo de escasos 10 años a su callejón, claro… con aclararle que no era un secuestro

¬ Dime… ¿Cuánto quieres por alejar a los medio de aquí? – Preguntó el español

La sonrisa del chiquillo se ensanchó. Miró al violinista de pies a cabeza. Ganaría mucho por delatarlo, pero al ver la sonrisa lastimera de la celebridad… Se arrepintió

¬ Quiero… esto – Señaló su cuello

¬ Explícate niño

¬ ¡Eso! – Señaló el cuello del inglés – Lo que rodea tu paliducho cuello

¬ ¿Pa-liducho? – El tic en el ojo del británico no podía ser más notorio - ¿Te refieres a mi foulard*?

¬ ¡Eso! ¡Eso! ¿Lo harás?

No quería hacerlo… Era la única que tenía. Y era su favorita, la usaba en todos sus conciertos –Tal vez por eso lo descubrieron- Simplemente negó

El chico tomó aire - Aquí es… - Bueno fue la hora en que Antonio le tapó la boca

¬ ¡Entrégala! Si no lo haces… No podremos ir a ver el atardecer que te tengo preparado

Arthur se sonrojó –Cosa que no vio el español al pelear con el niño- Antonio… Lo llevaría a ver el atardece con él… Justo como en las novelas de Francis. Suspiró derrotado y maldiciendo en voz baja, se quitó su foulard y la entregó al chiquillo.

¬ ¡Seré la envidia de mi salón! – Habló emocionado, mostrando su pulgar en alto salió corriendo del callejón

A los pocos segundos escucharon un grito: "¡Sé donde está Arthur Kirkland!". Vieron pasar corriendo al chiquillo –Portando el foulard del violinista- seguido de todos los miembros de comunicación. Antonio se asomó y al rectificar que no había nadie en el área –Pues también corrieron fans-, tomó al inglés de la mano y salieron corriendo de nuevo.

O~O~O~

¬ ¿Cuánto más…Hay que correr? – Jadeaba Antonio – Amaneceré adolorido

¬ Perdona por esto – Se lamentaba el inglés – Tenías razón, hay que volver a casa

¬ No… ¡Ahora no! – Exclamó alarmado cosa que el otro le miró extrañado – Digo… Querías tu paseo, ¿No es así? Además… Estamos cerca del lugar que quiero que veas

¬ Pero…

¬ ¡Nada! Anda que comienza a atardecer

Ante los reproches que el rubio emitía, el castaño lo tomó de la mano y comenzó la caminata. Poco a poco iban saliendo de la ciudad llena de ruido para entrar a una zona rural pacífica y tranquila. Caminaron más hasta entrar en una pequeña zona de árboles, no se le podía denominar bosque. Dentro de esta zona, caminaron hasta una muy corta pendiente. Cruzaron entre más árboles para que al fin, una tenue luz se asomara al final del camino. Antonio estaba sumamente emocionado que inconscientemente apretó la mano del violinista quien al fijarse en su nerviosismo, apretó leve el agarre.

Cuando el final del camino llegó, la luz del lugar era inmensa que hizo a ambos cerrar los ojos por segundos para luego ir abriéndolos poco a poco.

Finalmente, los ojos esmeraldeños del violinista se acostumbraron al sol, pudo darse cuenta al fin de la hermosa vista de un atardecer que jamás en sus 23 años de vida había presenciado

¬ ¿Te gusta? – Preguntó Antonio

¬ Bastante… - Susurró sonriendo

El mesero se sentó en el pasto incitando al violinista a hacer lo mismo recibiendo una positiva de su parte.

Ambos se encontraban sentados en el pasto muy ligeramente húmedo viendo como la ciudad de Madrid comenzaba a anochecer –Pues estaban en lo alto de la ciudad- hasta que finalmente lo hizo.

¬ Quisiera conocer Madrid de noche… - Susurró el violinista para sí

¬ Entonces vamos – Propuso el mesero con una sonrisa

¬ ¿Lo has olvidado? – Lo volteó a ver arqueando una ceja – Los medios deben seguir en la ciudad y no sé como volveremos.

¬ Entonces hay que quedarnos – Rió el castaño para terminar acostándose en el pasto – Que cielo lleno de estrellas

El rubio suspiró derrotado, aún así, el optaba por no acostarse

¬ ¡Casi lo olvido! – Exclamó el español incorporándose del suelo, sacó una caja blanca del bolsillo de su camisa y se lo entregó al nuevo mesero – Francis seguirá llamándome, pero al menos, ya no te encontrará en tus escapadas

El británico tomó la caja de sus manos, la abrió llevándose una enorme sorpresa

¬ ¡Un celular! – Exclamó en un grito – O-Oye, no te pedí esto

¬ Lo sé, pero también sé que no eres la persona que administra tu dinero, y todavía sé que con tu sueldo de mesero… Tardarás un año en comprártelo

¬ But…

¬ Me sentiré mal si no lo aceptas

Su corazón no podía latir todavía más rápido de lo que ya lo hacía

¬ Thanks… - Susurró con las mejillas color carmín

Antonio sonrió y lo tomó del rostro por las mejillas – No hay nada que agradecer… Lo hago por ti –

Fue acercando su rostro al del violinista. Por fin, cumpliría su sueño de adueñarse de esos labios sabor a té. Un centímetro más y aquellos labios finalmente serían suyos, sólo suyos.

Pero como el momento no era el adecuado... El celular del español sonó rompiendo el hermoso momento

¬ ¿¡Dónde están!? – Gritaba Francis - ¿Acaso no han visto las noticas? ¿O leído un periódico? ¡Se han vuelto polémica!

¬ P-Pero… cálmate

¬ ¡No me puedo calmar! ¡Los medios están acosándome!

Los gritos del manager del violinista no eran la forma más… formal de terminar el día.

¬ Escucha bien que no lo repetiré – Habló Francis más calmado – Un auto irá por ustedes así que escucha con atención la dirección

Antonio se levantó y le tendió la mano a Arthur, éste la aceptó sin opción alguna

¬ Hora de irnos

El violinista le echó una última mirada a la ciudad de noche. Si tan sólo fuera una persona normal… No tendría que esconderse de los medios y de Francis.

Siguió a Antonio por el mismo camino… El silencio entre ambos era incomodo, triste, decepcionante.

Al llegar al destino, efectivamente un auto los esperaba y Francis dentro

O~O~O~

¬ Ha causado polémica está foto de un fan tomada esta mañana. Podemos apreciar al violinista Arthur Kirkland desayunando en lo que sería, un simple restaurante. La polémica no es eso. La controversia es su acompañante. Claramente se puede ver como el violinista le toma la mano. No se sabe la identidad del chico con el que iba, pero algo estamos seguros… No era su manager…

¬ Apaga eso – Ordenó

Francis obedeció a la orden de su violinista. Habían llegado al departamento de Antonio sin ser vistos.

¬ Veré que invento a esto… - Suspiró Francis y se dirigió a la puerta – No estoy en contra de lo que hagan… Sólo sean cuidadosos

¬ ¡Espera! ¿Qué? – Exclamaron los dos

Francis guiñó el ojo izquierdo coquetamente y se despidió con la mano

¬ Adieu

Y de nuevo… Aquel silencio incomodo.

¬ A todo esto, olvidamos comer… - Rió Antonio nervioso - ¿No quieres algo?

¬ No… - Habló secamente – Hasta mañana…

¬ "¿Estará enojado?" – Se preguntaba Antonio – "¿Será por lo de hoy? ¿O lo de la siesta de ayer?"

Estaba tan distraído que no se percató de cuando el rubio le besó la mejilla agradeciéndole por el día en voz baja.

¬ Thanks – Y sin esperar respuesta, caminó a su habitación

Antonio sonrió

O~O~O~O~O~

El reloj sonaba a cada segundo. Tenía una hora para terminar su turno y dos para llegar al concierto.

¬ ¡Antonio! – Habló Emma al borde de la felicidad - ¡Puedes irte! ¡Mi hermano te da el resto!

¬ ¿D-De verdad? – No se la esperaba

¬ ¿Qué diablos esperas? – Gruñó Lovino

¬ ¡Apúrate Toño! – Habló Alejandro dándole alientos

¬ ¡Usted puede! – Ánimo Kiku

¬ ¡Vamos! – Hablaron Emma y Feliciano

¬ Gracias…

Se quitó el chaleco dejándose la camisa blanca y el pantalón negro. Corrió por su chaqueta negra y salió corriendo del café. Hace 3 días, los miembros del café habían descubierto la identidad de Arthur –Él mismo se las dio- como el violinista y esa noche… Finalmente era su primer concierto en España

Corría a lo que sus piernas daban. La nieve de la temporada comenzaba finalmente a caer.*

Llegó a su edificio, corriendo usando las escaleras llegó a su departamento. Entró y comenzó a buscar el boleto que Arthur le había dado

¬ ¡¿Dónde está?!

Estaba colapsando. Si no encontraba ese boleto y no llegaba a tiempo… Se acordaría toda su vida.

Se detuvo mientras levantaba su pequeño sillón para ver si no se le había caído. Corrió a la habitación del inglés –Antes suya- y dentro de la almohada y en perfecto estado, estaba el boleto.

Salió corriendo de su departamento –Sin cerrar la puerta- para luego salir a prisa del edificio. La nieve que caía le estropeaba la vista hacia el frente. Chocó más de una vez con la gente que caminaba tranquilamente por la calle.

Se fijó en el reloj de un aparador mientras la luz roja del alto de la calle estaba brillando.

¬ 8:30… - Susurró - ¡Rápido maldita luz!

Tenía menos de media hora si quería llegar a tiempo.

3 cuadras más. Giró en una esquina y finalmente. Podía ver a lo lejos. El Auditorio Nacional de Madrid.

¬ Y con 10 mts antes.

Corrió para ser atendido. Pero el sujeto enorme de la entrada simplemente se la negó.

¬ ¡Espera! ¿Qué? ¿Por qué?

¬ Mira tu ropa…

¬ ¡Sólo por mi ropa! Déjame entrar… ¡Me esperan dentro! ¡Por favor!

¬ Lo siento… Al ser el primer concierto del Sr. Kirkland… Su manager pide que sea formal…

¬ Pero… ¡Ellos no llevan ropa formal! – Los señaló - ¿Por qué sólo yo?

El sujeto calló. ¿Por qué Francis no se lo dijo? Se supone estaba "de acuerdo" con lo que él y Arthur "hacían"… ¿Entonces…? ¿Por qué no le avisó?

Simplemente esperó. Podía escuchar claramente el sonido de violines tocar y el grito eufórico de las personas al escuchar.

¿Regresaría a casa? ¡No! Necesitaba esperar a Arthur y explicarle lo que pasó. Sobre todo… Arreglar cuentas con Francis… ¡Esto no se quedaba así!

La nieve que caía sobre él le comenzaba a entumir el cuerpo. ¡No importaba eso! ¡Vería a Arthur cueste lo que cueste!

El sonido de un violín cesó. Los gritos siguieron. El concierto terminó después de dos horas. El manager de Arthur se las arregló para evadir a los fans y salir por otro lado del auditorio. Cosa que Antonio sabía bien.

Ahí estaba… Saliendo por otra puerta del Auditorio

¬ ¡Arthur! – Gritó para ser escuchado por el otro

El rubio detuvo su caminar hacia el vehículo que lo esperaba y se giró a verlo

¬ ¿Por qué faltaste?

¬ ¡No quise! ¡Me impidieron la entrada!

¬ Tsk… Que excusa más estúpida

¬ No es… ¡Escucha! ¡No es broma ni nada de eso! ¡De verdad quería venir! ¿Ves? ¡He traído mi boleto!... Además… Vine porque quiero hablar

¬ Habla de una vez, me esperan

¬ Lo harás difícil…

¬ ¿Nada? Me largo

¬ ¡Me gustas! – Soltó

El grito de los fans era el único presente. Antonio se veía decidido mientras Arthur tenía los ojos abiertos en par.

¬ ¿No me oíste cejon? ¡Me gustas! ¡Te quiero! ¡Te Amo!

Arthur abrió la boca… Pero no salieron palabras de ella. Se dio la vuelta y entró a la limosina que lo esperaba.

Antonio regresó a casa después de haber sido rechazado. Sólo esperaba que Arthur regresara para hablar con él y aclarar las cosas.

Pero el violinista, no volvió a entrar.

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Las dejo con este sencillo final. Después de este capítulo habrá un pequeño relleno (xD) la historia en sí. Retomará hasta como por el 14 de Octubre. Mientras: ¿El violinista responderá a su confesión? ¿Seguirá trabajando en el café? ¿Fue un malévolo plan de Francis? ¿Antonio retomará su habitación?

Ni: ¡Ya cállate! Y acaba de una maldita vez

Ella es Ni… Será mi invitada hasta que el fic termine. Les diré luego quien es…

Por ahora… Esperen el relleno xD

Nos vemos

Laine-JK